Resumen de "Filosofía analítica y filosofía transformativa"

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Filosofía analítica y filosofía transformativa
Los filósofos analíticos no quieren que la filosofía se considere como formando parte de las
humanidades. Piensan que la filosofía es una disciplina destinada a buscar conocimiento
objetivo, como las ciencias naturales. Las humanidades, en cambio, son una colección de
afirmaciones indemostrables.
Tesis: los filósofos analíticos han fallado en su pretensión de hacer de la filosofía, una ciencia.
Los filósofos que socavaron la cientificidad de la filosofía (o la pretensión de convertir a la
filosofía en ciencia), hicieron un aporte imperecedero a la filosofía. El fracaso de la filosofía
analítica y la historia de la autocrítica nos dan razones adicionales para abandonar el sueño de
hacer de la filosofía una ciencia exacta. La filosofía no hace ningún aporte al conocimiento,
sino que debe captar la época con el pensamiento.
Definición de filosofía analítica: intento de combinar el paso de la disquisición sobre la
experiencia a la disquisición sobre el lenguaje con un nuevo intento de profesionalizar la
disciplina haciéndola más científica.
Lo que distingue a la filosofía analítica de la filosofía continental es que, el giro lingüístico
(común también a la filosofía continental) junto con la lógica simbólica nos permite convertir a
la filosofía en una ciencia.
Entre 1945 y 1960 la filosofía analítica conquistó los departamentos de filosofía americanos.
Ello produjo cambios en los planes de estudios. Antes de la filosofía analítica, la historia de la
filosofía era el centro de estudios de la filosofía. Todos pensaban que la filosofía era parte de
las ciencias humanas. Los filósofos analíticos sólo pretenden leer los últimos artículos en
revistas, y omitir la historia de la filosofía, pues le parece tan irrelevante como la historia de la
física es irrelevante para la física. Los filósofos continentales piensan en leer mucho, en
compaginar una narración general en la que cada sector de la cultura es articulado con los
otros, en discutir con historiadores y literatos. Para los analíticos, en cambio, lo esencial es
desarrollar habilidades argumentativas. Consideran que la filosofía es esencialmente distinta de
la literatura o la historia. Piensan que la filosofía aporta sus propios ladrillos al conocimiento.
Filosofía continental vs filosofía analítica: es un contraste semejante al que hay entre cultura
literaria y cultura científica (Snow). Filósofos continentales: pretenden difuminar la línea
divisoria entre filosofía y historia de las ideas, crítica literaria, literatura y crítica de la cultura.
Son relativamente indiferentes a los logros de las ciencias duras. Lo importante es la
transformación existencial, la vida auténtica (Heidegger). La transformación existencial es tan
importante para las humanidades como el consenso para la cultura científica. Los aportes de la
filosofía continental son relatos sobre la historia del espíritu. Nos cuentan cómo generaciones
pasadas cambiaron la imagen que tenían de sí mismos. Esos relatos son rebatibles y
modificables, son puramente contingentes según pasa el tiempo y las generaciones (filosofía
edificante). Los relatos que relacionan varios relatos y que sacan una moraleja llevan a cabo la
tarea de captar nuestra época con el pensamiento.
Para sostener el proyecto de una filosofía científica, los analíticos tienen que sostener que los
significados son a-históricos, porque si no, no pueden alcanzar verdades eternas. El
historicismo es el enemigo de la profesionalización de la filosofía.
Rorty se define como holista, pragmatista, historicista y contextualista. Antes que resolver un
enigma, quiere disolverlo proponiendo un nuevo conjunto de términos. Rorty no proclama el
fin de la filosofía. Habrá filosofía mientras haya cambios culturales. El filósofo trata de unir lo
viejo con lo nuevo: Platón unió los dioses de Hesíodo con la geometría, Dewey, Darwin con
Hegel. Los filósofos como Hegel y Dewey tratan de poner las cosas humanas en un contexto
amplio y de captar su época con el pensamiento. Los filósofos útiles son los que inventan
términos nuevos y dejan obsoletos los anteriores. Esto no puede ser objeto de un programa de
investigación. Lo que tiene que terminar es el intento por hacer de la filosofía una ciencia.
Los intentos de Russell y Carnap de aplicar la lógica simbólica para hacer de la filosofía una
ciencia fracasaron como el intento de Husserl de usar la epoché para ese propósito. La filosofía
analítica ha devenido escolástica: encerrada en sí misma, está desligada de los problemas
sociales. Hay tantos programas de filosofía como filósofos.
Lo que uno aprende en los departamentos de filosofía no es un método, sino una simple
familiaridad con los juegos lingüísticos del momento. Lo mismo pasa con la filosofía
continental.
Sellars, Wittgenstein y Davidson nos ayudan a encontrar el camino hegeliano, romántico,
historicista de la filosofía. Hay que abandonar la idea de que hay algo externo: Dios o la
naturaleza intrínseca de la realidad, que tiene autoridad sobre nosotros. Hay que introducir una
transformación en la imagen de nosotros mismos. La filosofía analítica tendrá efectos
transformativos, una vez que abandone sus pretensiones cientificistas.
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