ISAAC DESCUIDÓ EL POZO
Mensaje dado por el pastor Julio O. Donati en la Iglesia
Evangélica Bautista de Haedo el 14 de septiembre de 1997.
Génesis 26.
Es cierto que heredamos en Cristo las riquezas que el Padre ha
deseado para nosotros, pero también es cierto que debemos cuidar
lo que Dios nos ha dado, es por eso que en la Palabra de Dios
aparece con tanta insistencia: velar, vigilar, estar atentos, cuidar,
guardar el corazón.
Cuando miramos a aquellos hombres que han dejado una huella
en la historia como ejemplo para nosotros de la obediencia a la fe,
vemos que Hebreos 11 dice que ve a Abraham como el padre de
la fe, el hombre que le creyó a Dios, un hombre que no dudó de lo
que Dios les estaba diciendo y pidiendo, en esos días a donde iba
confiaba que Dios le estaba guiando.
Es así que en su trayectoria, en cada uno de los asentamientos que
marcaron su historia como en nuestra propia vida cristiana a
través de la actividad del Espíritu de Dios que ubica
apropiadamente cada cosa en su tiempo, aparece un hecho que
nos llama la atención y es que en un lugar determinado y muy
importante del lugar del territorio que habitaba Abraham, él abre
un pozo de agua, de aguas vivas que representan en el sentido
bíblico al Espíritu Santo.
No era fácil tener un pozo de aguas en un lugar así, el que lo
tenía, tenía gran parte del control del territorio, dado que tenía
para el suministro del ganado y para su propia familia. Así que
Abraham, el padre de la fe, abre un pozo y lo deja para su
posteridad deseando que no solamente beban sus camellos,
bueyes, ovejas, vacas, su familia, sus criados, sino también que
fueran dadivosos con algunos que se acercaban sedientos, porque
en el territorio donde ellos habitaban estaban sus enemigos, los
que no los veían bien.
Siempre habrá algo o alguien a quien no le agrada el estilo de vida
cristiano que nosotros estamos llevando, y no era poco sabido la
envidia que tenían los filisteos de aquel tiempo, porque Dios
bendecía a Abraham, porque pudo abrir el pozo. Ese pozo
representa una obra como la que el Padre mismo ha abierto en el
corazón nuestro, un lugar árido como nuestra propia vida con un
pozo de aguas vivas para que toda la familia beba y aún nuestras
necesidades sean satisfechas.
Es lo que dijo Jesús en la fiesta de los tabernáculos: que el que
creyere en Dios, el que pusiere su fe en Dios en su corazón tendrá
aguas vivas. No aguas naturales, sino que Cristo se refería a aguas
espirituales. Esto decía del Espíritu Santo que iba a venir, según
Juan 7:37-39
Y siendo Abraham nuestro ejemplo, vemos que mostraba a
aquella generación que mientras él vivía y ese pozo estaba limpio
y dispuesto suministraba lo que todos necesitaban. Sin embargo,
la historia nos dice en el capítulo 26 de Génesis que una vez
muerto Abraham, su hijo Isaac, no cuidó lo que su padre un día
había abierto. No cuidó el pozo de suministro de agua, hoy
nosotros podemos decir que hay que cuidar el corazón que es una
fuente que fluye vida de Dios. Y más cuando la envidia y la
asechanza del enemigo están tan cerca y a eso se le combina el
descuido, el dormir cuando hay que vigilar, porque en apariencia
todo estaba bien. Dice la historia, que cuidar un pozo no era poca
cosa, por causa de los enemigos vivían en vigilias constantes,
cada seis horas se turnaban un guardia o dos o tres, para que nadie
tapara el pozo. El problema no era quién quería tomar agua, el
problema era quién quería tapar el pozo.
Quiero decirte que la mayor asechanza, el mayor conflicto que
encontramos en nuestro cotidiano andar, no es el darle de beber a
aquel que a veces se lo merece o no, sino de cuidar que el
enemigo no tire basura en nuestra mente, en nuestros
pensamientos, en nuestras ideas, en nuestra manera de
comportarnos, que no tire basura en las decisiones, en nuestra
manera de encarar y solucionar los problemas. Que no tire y
trastorne las actitudes del corazón, porque eso, tarde o temprano
tapará el pozo y cuando te quieras acordar no fluirá agua, habrá
olor a basural.
La historia dice que ese pozo fue descuidado, tal vez por exceso
de confianza dejaron de vigilar y los guardias durmieron en vez
de velar, traslademos esto a la mente, a la voluntad, a la didáctica,
a las emociones, a las conversaciones dentro del hogar, cuando se
descuida esto, puede aparecer la cloaca en cualquier lado e
intentará tapar la pureza de tu vida, para que el Espíritu Santo no
tenga desde adentro el control y la oportunidad de que tú
transmitas la honradez y la transparencia del carácter de Dios
desde su trono.
Nunca olvidaré lo que pasó en mi casa cuando era un muchacho
de ocho años, mi padre hizo el pozo de agua y también el pozo
negro, pero no guardó debidamente las distancias que se debían
guardar según las normas indican, y al poco tiempo, no más de
seis años las napas se contaminaron y todo se pudrió, demasiado
cerca, no había suficiente distancia, no se tomó precaución antes
de y oramos después de.
El Espíritu Santo está diciendo, velad, vigilad, que nadie tome lo
que es tuyo, que nadie te inyecte basura en la mente, que nadie te
encienda en cosas que te distraigan, que te distorsionan, que te
dan un espíritu de contención, que nadie te predisponga mal
contra nadie, para que el Espíritu de Dios pueda tener un pozo
cristalino y transparente fluyendo a través de ti la identidad de
Dios.
Dice Génesis 26:13 que el varón se enriqueció y tuvo ovejas y
vacas y mucha labranza y los enemigos tuvieron envidia, y todos
los pozos que habían abierto los criados de Abraham su padre, los
filisteos los habían cegado y llenado de tierra. La historia dice que
la tierra estaba por arriba y debajo de ella, la basura. Los desechos
de todo lo que ellos comían estaban allí.
La primer basura que contaminó el pozo, una de las primeras que
empiezan a enturbiar las aguas es ENVIDIA. La naturaleza del
Espíritu Santo es lo opuesto. 1Co. 13:4 dice que el amor no tiene
envidia, no se mete en la carrera loca para no ser menos, el amor
hace que uno se contente con lo que Dios le dio, cómo Dios lo
formó, con lo que tiene.
Gn. 26:18-20 "Y volvió a abrir Isaac los pozos de agua que
habían abierto en los días de Abraham su padre, y que los filisteos
habían cegado después de la muerte de Abraham; y los llamó por
los nombres que su padre los había llamado. Pero cuando los
siervos de Isaac cavaron en el valle y hallaron allí un pozo de
aguas vivas, los pastores de Gerar riñeron con los pastores de
Isaac, diciendo: El agua es nuestra. Por eso llamó el nombre del
pozo Esek, porque habían altercado con él".
Esek significa pelea, Esek significa lío, dolor y tiene que ser
quitado para que el pozo, el corazón vuelva a fluir aguas limpias.
En Isaac, el hijo de Abraham, está representado el Hijo de Dios,
que junto al Espíritu Santo está haciendo una obra restauradora.
Pero, dirás, no tengo ni pozo ni corazón tapado, permítele al
Espíritu de Dios que en el nombre del Hijo envíe sus criados a
destapar el pozo que el enemigo cegó y que te haga una fuente,
permítele a Dios que meta la mano, que saque la basura y vuelvas
a ser restaurado.
Y lo primero de lo cual uno tiene que ser librado es del espíritu de
TEMOR, de contienda. Mientras estabas tapado nadie dice nada,
nomás que intentas comenzar a buscar a Dios, para que aparezcan
síntomas que estaban ocultos, y el Espíritu de Dios nos quiere
librar de pelear por cualquier cosa, del espíritu de contienda.
De manera que ellos dijeron, el agua es mía, y ¿qué hicieron los
criados de Isaac? No pelearon, no pelearon. Ellos tenían derecho
de decir momentito, fue nuestro padre el que abrió el pozo pero
ganaron la batalla contra el espíritu de pelea.
Los enemigos estaban tan llenos de bronca y de odio por la
promesa de Abraham a su hijo y porque estaban al amparo de
Dios que no quisieron reconocer que Dios estaba con Isaac, así es
la persona que está envidiosa y pelea por todo, no puede ver a
Dios ni siquiera que esté delante de sus narices.
No se puede ganar esa batalla peleando, hay que apartarse y cavar
en otro lado. Así que dice la Escritura que no pelearon y abrieron
otro pozo y llamaron su nombre Sitna porque terminaron de abrir
el pozo y allí estaban otra vez los enemigos peleando, riñendo.
Sitna significa ENEMISTAD.
Ahora bien, ¿quieres que se beba de la fuente que fluye para vida
eterna que hay en ti? ¿Quieres que el Espíritu de Dios tenga en ti
las fuerzas vivas que te haga un referente de aguas frescas?
Entonces, la segunda cosa que tenemos que revisar es arreglar
todo tipo de enemistad. No es posible llegar al fondo y encontrar
aguas vivas, limpias y claras si yo sigo manteniendo enojos,
enemistades. Si usted está enemistado con alguien tiene que
arreglar rapidito para que las aguas corran. Si usted quiere que el
caudal sea mucho más fuerte saque las piedras que impiden el
correr normal de las aguas.
No solamente hay que alejarse de todo lo que proporciona el
espíritu de temor sino que hay que alejarse y arreglar todo tipo de
enemistad aunque esa enemistad tenga treinta años.
Una vez me preguntó alguien, ¿cómo hago yo para pedirle perdón
a fulano con quien estoy enemistado y ya se murió? Buena
pregunta... Que Dios le de sabiduría y vaya a la familia, vaya a la
viuda de ese hombre y dígale, mire yo tendría que haberle pedido
perdón a su marido por lo que hice y él ya no está, quiero estar
tranquilo delante de Dios, por eso ante algún miembro de la
familia le digo que estoy arrepentido, que estuve mal, pido que
Dios me perdone, y quiero pedirle perdón a usted en nombre de
él.
Isaac dijo: déjenlos, vamos a abrir otro pozo, no peleemos ni
tengamos pleitos ni enemistades porque necesitamos las fuerzas
para cavar otro pozo, así que se fueron, no le dieron oportunidad
al enemigo de hacer su obra, siguieron adelante con el plan. Y
dice la Escritura que abrieron otro pozo y cuando abrieron ese
otro pozo ya no los molestaron más.
A ese pozo le pusieron por nombre Rehobot que significa
LUGARES AMPLIOS Y ESPACIOSOS. Lugar amplio, empieza
a vislumbrarse la victoria. Cuando ganamos la batalla contra la
pelea, los pleitos y solucionamos el tema de todo tipo de
enemistad, probablemente encontraras de nuevo la grandeza y la
frescura de Dios, y de pronto el enemigo dice: bueno, no me meto
más, y comienzas a tener una libertad en Dios que no habías
imaginado, en la fuerza de la oración, en la manera de tratarse con
la gente, en la manera de hablar, en la manera de buscar a Dios en
la Palabra, en la oración, en la enseñanza, en la manera de
conducirte, en la manera de resolver tus problemas, comienzas a
tener una libertad que no habría sido posible tenerla si te hubieras
quedado en el primer pozo. Porque si uno se queda en el primer
pozo rabiando y peleando el pozo sigue tapado con problemas que
impiden que mi relación con Dios y todo lo que me rodea sea
cristalino y transparente. Escuche bien: aguas para tomar. En la
Cordillera de los Andes pude tomar agua de la montaña, tan
limpia y cristalina, tan rica y exuberante, valía la pena subir 3.600
metros para probarla. En cambio qué distinta el agua de una pileta
estancada, aguas contaminadas que nadie quiere beber. Así el
corazón, fluye aguas limpias que todos desean o es agua
estancada que todos se alejan.
Dice Génesis 26:24 que el enemigo no lo molestó más y Dios se
le aparece y le dice: no tengas miedo, yo estoy contigo, te
bendeciré y te multiplicaré por amor a tu padre.
Y a los enemigos dice en el verso 27, ¿por qué vienen a mí si me
aborrecieron y me echaron de entre ustedes? Y ellos contestaron:
hemos visto que Jehová está contigo, vamos a hacer un pacto.
Ahora se dieron cuenta de una vez por todas, y respetaron a Isaac
cuando no lo habían hecho nunca. Esta es la esperanza que tiene
todo aquel que hace la voluntad de Dios, respetaron a Isaac, se
dieron cuenta que Dios estaba con él y le dijeron, no sea cosa que
por haber hecho eso nos vaya mal, hagamos pacto, no los
molestaremos más.
¿Qué hizo que antes no lo vieran? Nuestra bronca, nuestra envidia
y nuestras enemistades nos cerraron los ojos para no ver la
realidad. El Señor les dijo a sus propios connacionales: y
conoceréis la verdad y la verdad os hará libres. La verdad es el
Señor, la verdad es la verdad del Espíritu del Señor morando
adentro, ¿saben por qué no hay muchos cambios? Porque no se le
permite al Espíritu Santo que él pueda limpiar su pozo.
Pero, dice la Escritura que los muchachos no se detuvieron,
cavaron otro pozo y hallaron aguas, aguas vivas y lo llamaron
Seba que significa LUGAR DE ABUNDANCIA. Y quiero
decirte que cuando esto ha llegado a tu vida y el corazón ha
seguido apropiadamente los pasos donde ha dejado atrás todo tipo
de envidia, peleas por cualquier cosa, y enemistades, encontrarás
lugares espaciosos donde Dios te dará promesas.
¿Quiero preguntarte, has cavado este pozo en tu vida? ¿En qué
pozo te encuentras hermano? ¿En qué lugar del valle estás
cavando esta noche? Quiera Dios que entiendas lo que estoy
diciendo, quiera Dios que te humilles porque depende de ti, de tus
decisiones que avances rápidamente o te estanques. No es por ser
más fuerte, ni por las enemistades, ni por envidias o peleas, está
en tomar distancia y permitir que el Espíritu de Dios nos guíe a
seguir haciendo la voluntad de Dios y poner en las manos del
Señor todo aquello que no podemos hacer nosotros. Dice la
Escritura, que sabiendo José que había sido vendido por sus
hermanos, estuvo muchos años fuera de la casa de su padre. Y fue
allí donde perdonó a sus hermanos y cuando él perdonó a los que
le hicieron daño la amargura y la bronca que tenía adentro salió,
porque fue en ese momento que entendió que no fueron sus
hermanos sino Dios, que lo permitió. Hasta ese momento él
estaba en guardia esperando a sus hermanos pero cuando Dios lo
libró de ese odio, de esa enemistad a la que tenía derecho, porque
lo metieron en un pozo y lo vendieron, cuando Dios lo libró,
perdonó a sus hermanos.
Quiero decirte que no necesitas tener cara a cara a tu hermano
sino que hay que perdonar de corazón aunque sea a la distancia.
Dice que la esposa de José quedó embarazada y él conmemoró el
momento que Dios le estaba haciendo vivir y le pone de nombre a
su primer hijo, Manasés, que significa "Dios me ha hecho
olvidar".
Luego de esto, Dios lo bendice con abundancia y su señora vuelve
a quedar embarazada y a su segundo hijo le pone de nombre
Efraín que significa "abundancia". Solamente llega Efraín cuando
ha nacido Manasés. Viene la abundancia cuando Dios ha limpiado
nuestra vida y hemos perdonado y estamos libres de envidias, de
peleas y contiendas.
Ora a Dios y dale libertad para que pueda revisar y limpiar ese
pozo de aguas vivas que hay en tu corazón para que fluyan aguas
limpias y todos quieran acercarse a ti para beber de ellas, del
Espíritu Santo de Dios. Amén.
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Isaac descuidó el Pozo