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Estefanía Lara Correa
Lagos de la Cuenca del Valle de México
LAS CUENCAS LACUSTRES DEL ALTIPLANO CENTRAL1
Teresa Rojas Rabiela
La sola evocación de los lagos de la Cuenca de México y las múltiples y variadas representaciones de ellos,
realizadas por artistas del pincel o de la cámara fotográfica, nos trasladan a un paisaje de espejos de agua y
de volcanes, luminoso, de intensa hermosura y que materialmente hierve de vida silvestre, de aves y tules,
de algas, peces y ajolotes. Los poblados y ciudades se dibujan apenas en el horizonte acuático y los seres
humanos parecen meros incidentes en la inmensidad lacustre. Chinampas, canales, árboles, acueductos,
embarcaderos, puentes, calzadas y albarradas se entretejen con las aldeas, villas y ciudades de las riberas o
el interior de los lagos y pantanos. Todo luce en armonía...
Esta sección del lago de Texcoco constituye uno de los escasos vestigios de la Cuenca de México, que en su
momento fue la región lacustre más extensa del altiplano Central.
Esta cuenca admirable, que ya sólo existe en la memoria y en sus deteriorados restos en algunos rincones
del sur, era la más extensa de entre varias regiones lacustres de origen volcánico que existieron en el
México central, producto de la intensa actividad tectónica del Terciario y del Pleistoceno. En la cadena de
grandes volcanes conocida como Eje Neovolcánico destacan el Popocatpetl y el Iztaccíhuatl, el Citlaltépetl
y el Xinantécatl, los cuales se entremezclan con pequeños conos cineríticos (chimeneas de antiguos
volcanes en forma de cono), afloraciones de escoria (lava porosa), xalapazcos y axalapazcos, fumarolas y
manantiales sulfurosos de agua caliente, y conforman los complejos paisajes de cuencas endorreicas (sin
salida al mar) de la Mesa Central de México. Durante su extensión máxima (en el Pleistoceno), un enorme
lago cubrió la Cuenca de México y, al occidente, otro vaso de grandes dimensiones se extendió por las
depresiones de Chapala, Magdalena y Zacoalco-Sayula, Zirahuén y Cuitzeo. Más tarde, los espejos de agua
se separaron y se formaron las cuencas endorreicas de Zacoalco-Jalisco, Pátzcuaro, Magdalena, Zacapu,
Zirahuén y Cuitzeo.
La abundancia de vida silvestre, la fertilidad de los suelos y la facilidad de trabajar las laderas montañosas
de las cuencas lacustres actuaron como poderosos imanes que atrajeron a poblaciones humanas desde los
orígenes mismos de la ocupación del continente. Fue precisamente en ese tipo de ambientes donde tuvo
Rojas Rabiela, Teresa. Las cuencas lacustres del Altiplano Central. Arqueología Mexicana, Editorial Raíces, México,
volumen XII, número 68, julio-agosto 2004, pp. 20-27
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Teresa Rojas Rabiela. Etnóloga con especialidad en etnohistoria, Doctora en ciencias sociales; investigadora del
CIESAS y miembro del SNI. Especialista en el estudio de la agricultura, la organización del trabajo y la tecnología
mesoamericanos del siglo XVI, así como en las chinampas y los sistemas hidráulicos de la Cuenca de México.
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lugar un hecho extraordinario: la aparición de un modo de vida sedentario previo a la práctica de la
agricultura, fenómeno generalmente asociado con la vida sedentaria (la llamada por V.G. Childe, la
“revolución neolítica”). …
La Cuenca de México en el Posclásico
Mucho más tarde, en el periodo previo a la invasión española, las cuencas lacustres de origen volcánico
albergaron a dos de las grandes civilizaciones del Posclásico mesoamericano: la mexica y la purépecha.
Fue precisamente en el curso de ese periodo cuando la Cuenca de México tendría el aspecto que guarda la
memoria, según la cual los tenochcas fundaron Tenochtitlan en medio del lago... Pero, como mucho se ha
reiterado, la Cuenca de México no era un valle ni el lago era un solo lago. Se trataba más bien de un
sistema compuesto por cinco subcuencas con espejos de agua someros y fondos relativamente planos, con
secciones pantanosas y con lagunetas, que ocupaba entre 800 y 1,000 km2 de superficie. Esos cinco lagos
adquirieron los nombres de las poblaciones vecinas más importantes, cuya orilla se encontraba a una
altura promedio de 2 240 msnm. El conjunto, de alturas ligeramente diferentes, funcionaba como un
sistema de vasos comunicantes que confluía en el de Texcoco, el central y más bajo de todos. Se
encontraba artificialmente subdividido en dos por medio de un albarradón (dique) que fue construido
bajo la dirección del gran tlatoani acolhua Nezahualcóyotl. El vaso del oriente, que se conoció como de
Texcoco, tenía sus aguas despejadas, era salobre y sus bordes presentaban fuertes variaciones
estacionales. El lago de México ocupaba la parte occidental y era menos salino porque fue aislado con la
edificación del dique antes mencionado y de otros más pequeños a su alrededor, así como porque recibía
agua dulce de los manantiales del sur y de los ríos del poniente.
Lo anterior hizo posible que sus pobladores construyeran chinampas agrícolas tanto en la propia ciudad
de Tenochtitlan como en sus inmediaciones. En el sur se encontraban los dos lagos de agua dulce más
importantes (Chalco al oriente y Xochimilco al occidente), subdivididos también mediante la calzadadique de Cuitláhuac; se encontraban hasta tres metros más arriba que el de Texcoco. Las aguas de estos
lagos eran especialmente ricas en vida silvestre debido a que se alimentaban de muchos y caudalosos
manantiales y de ríos originados en los glaciares de la Sierra Nevada. Una capa de vegetación flotante,
siempre verde, que cubría la superficie de los lagos, disminuía los efectos de la insolación y brindaba el
material necesario, junto con otras especies acuáticas del fondo, para construir y manejar las chinampas,
las célebres parcelas o “jardines en los pantanos” (que, por cierto, no flotaban). Al norte de la Cuenca de
México estaban los lagos de Xaltocan y Zumpango; situados un poco más arriba que el de Texcoco, se
nutrían con agua de varios ríos perennes –como el Cuautitlán, canalizado artificialmente hacia 1435–, de
ríos temporales y de algunos manantiales, como el de Ozumbilla, en Xaltocan. Este último formaba una
ciénaga donde sus habitantes también construyeron chinampas.
Transformaciones humanas de la Cuenca de México
La breve descripción anterior sirve para apuntar algunas de las modificaciones más importantes a las que
el medio natural de la Cuenca de México fue sometido. Distintos autores mostraron la complejidad de las
transformaciones artificiales que los ecosistemas experimentaron en el Posclásico, en especial durante los
siglos XIV, XV y XVI. Así, una inmensa y compleja red hidráulica, con obras de ingeniería como calzadasdique, albarradones, acueductos, acequias, canales, puertos, ríos canalizados y presas, hizo posible tanto
el poblamiento lacustre propiamente dicho –aldeas, pueblos y ciudades en penínsulas e islas– como la
navegación y la práctica de la agricultura chinampera, mediante el control de los niveles del agua en los
canales para evitar las inundaciones y la sequía en el sistema lacustre en general. La región meridional de
Chalco-Xochimilco, por ejemplo, vivió una profunda transformación en esos siglos, cuando sus pantanos y
lagunas se convirtieron en una inmensa chinampería, que con sus canales o apantles circundantes
formaban conjuntos de extraordinaria regularidad, agrupados en bloques rectangulares delimitados por
una red de canales mayores de servicio (acalotes) que, si bien a desigual distancia unos de otros, se
encontraban alineados paralelamente y corrían de orilla a orilla de los vasos, con una orientación regular
de sur-suroeste a norte-noreste. La extensión de este patrón, sin contar las islas, se ha calculado en 120
km2, de los cuales 9,000 hectáreas eran parcelas chinamperas.
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Alrededor de los poblados lacustres y ribereños, de las obras hidráulicas y de las chinampas, se
encontraban llanuras ribereñas, montañas y volcanes plenos de grandes masas boscosas y con gran
riqueza en vida silvestre; ríos y manantiales que afloraban en las laderas, muchos de ellos captados y
canalizados para utilizarlos en las terrazas y laderas agrícolas; poblados serranos; sembradíos de
magueyes y yacimientos de minerales (cal) y de otros materiales valiosos.
Entre los asentamientos de la época se encontraban los de tipo urbano. Así, había grandes ciudades, como
Tenochtitlan (con cerca de 12 km2 de superficie y entre 150,000 y 200,000 habitantes) y Texcoco (4 km2 y
20,000 a 30,000 habitantes), y otras cinco urbes con una población de 15,000 personas cada una. Había
40 centros menores con 4,000 a 5,000 habitantes cada uno. El resto de la población vivía en aldeas
rurales distribuidas en tierra firme y laderas montañosas, así como en islotes artificiales en la
chinampería. Se calcula que la densidad demográfica total de la Cuenca de México bien pudo alcanzar un
millón de habitantes o más a principios del siglo XVI.
Economía y usos de la cuenca lacustre
La economía de la cuenca se basaba en una combinación de autoabasto, comercio y tributación de
materias primas y productos elaborados de toda índole, provenientes de regiones situadas tanto al interior
de la Cuenca como fuera de ella. El transporte y la comunicación se beneficiaron con la red de canales
artificiales y de lagunas, que imprimió dinamismo al sistema económico y especialmente al intercambio.
Como ya se mencionó, gran parte de las extensiones lacustres fueron transformadas de manera radical
mediante obras hidráulicas y por la construcción de suelo artificial para uso habitacional o agrícola. La
agricultura que se practicó en este tipo de terrenos fue una de las más intensivas de Mesoamérica y de
todo el mundo antiguo americano. Gracias al uso de almácigos de lodo proveniente de los canales, de
trasplantes, fertilización y otras técnicas especiales, en las chinampas se sembraba en forma continua una
gran variedad de plantas: maíz, jitomate, tomate, calabaza, chile, frijol, chía, amaranto (huauhtli),
diversos quelites y hierbas comestibles (huauhzontli, quiltonil, íztac quílitl o romerito, etc.), chayote,
chilacayote, flores de ornato (cempoalxóchitl), hierbas medicinales y de olor como el epazote (epazotl)
(Rojas Rabiela, 1993)
En las laderas de las montañas y conos volcánicos circundantes se construyeron terrazas, bancales
(terrazas con poco declive) y sistemas hidráulicos para riego y abasto doméstico, que recogían y conducían
el agua de los manantiales y de los ríos perennes y temporales. La práctica de diversos tipos de agricultura
de temporal y de riego proporcionó otra parte de la producción necesaria para alimentar a la población de
la Cuenca. Pero no menos importante desde el punto de vista alimenticio fue la “cosecha del agua”, es
decir, la recolección de flora, fauna y minerales, que abundaban en las zonas lacustres en pleno estado de
eutroficación (con alto contenido de nutrientes) y en las montañosas: peces, aves, ajolotes, ranas
(cueyatl), acociles, moscos, tecuítlatl (alga espirulina), atepocates (peces pequeños), insectos, ahuauhtli,
sal, algas, tules, venados, conejos, etc. (Rojas Rabiela, 1998).
Por supuesto, el sistema lacustre de la Cuenca de México no estaba exento de problemas, prueba de lo cual
es la existencia misma de obras de control hidráulico, sin las cuales parte de los diversos asentamientos
lacustres y de la gran mayoría de las chinampas no podían sobrevivir. El abasto de agua potable para la
creciente población, el destino de los desechos y la contaminación del agua fueron algunos de los
problemas que seguramente aquejaron a la población metropolitana. El paisaje paradisíaco, por bello que
fuera visualmente, no era tal...
Estudio de caso bimestre 1 “LAS CUENCAS LACUSTRES DEL
ALTIPLANO CENTRAL”.
Teniendo como referencia el texto precedente, el objetivo del estudio de caso es responder
a las preguntas críticas con argumentos, que sustentarás con investigaciones en internet,
publicaciones en línea, libros, periódicos y revistas.
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Considera que no se evalúan respuestas correctas,
sino la argumentación que las sustenta.
Preguntas críticas.
1. ¿Cuáles son los componentes, tanto naturales, sociales, culturales, económicos
y políticos del espacio geográfico en estudio?
RESPUESTA: Los componentes naturales eran el área de agua de la cuenca
lacustre de Mexico, rodeada de volcanes, comunicada por canales, ríos,
naturales y artificiales, Ciénegas, pantanos, fauna, vegetación, agricultura
derivada de su entorno lacustre y sus habitantes. Los componentes sociales;
eran una sociedad
2. Explica en que categorías se puede clasificar el espacio geográfico mencionado.
3. ¿Cuáles son las razones para referirnos a ese espacio geográfico como una
cuenca lacustre y no un valle?
4. ¿Cuáles son las principales transformaciones que en ese espacio se han
presentado a través del tiempo?
5. A partir de esas transformaciones, ¿cómo la actividad humana influyó para que
se dieran esos cambios?
6. ¿Cuál es la problemática principal que se presenta en ese espacio geográfico?
7. ¿Cuál es la problemática que se presenta en ese espacio geográfico en la
actualidad?
8. ¿Qué similitudes identificas de la problemática del pasado con la del presente?
9. ¿Qué alternativas se han propuesto para solucionar la problemática de ese
espacio actualmente?
10. ¿Cómo explicar que la problemática de la cuenca de México sea tan recurrente?
11. ¿Cuál sería tu opinión al respecto del futuro de la cuenca de México?
Anexos:
 Ubica y representa el espacio geográfico del estudio de caso, con
mapas de diferentes épocas, fotografías aéreas e imágenes de satélite.
 Ilustra el estudio de caso con imágenes relacionadas al mismo.
Presentación del estudio de caso:
En tu pagina de jimdo.com. (respetando el formato de presentación). EL ARCHIVO DEBE
DE SER “GUARDADO” CON TU NOMBRE Y GRUPO, ejemplo:
Vargas Morton Mariela 1° “B”
 El documento del estudio de caso.
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
Las respuestas a las preguntas críticas y los anexos
Fecha de entrega: viernes 28 de septiembre de 2012.
Hasta la media noche.
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