LOS ACTOS ESCOLARES EN EL SIGLO XXI
En general, los actos escolares están muy desvalorizados; a veces,
incluso, se los considera como una pérdida de tiempo. Como tantas otras
prácticas y ritos que hacen a la vida de las escuelas, lo que alguna vez surgió
con un sentido, transcurrido el tiempo, quedó como algo estereotipado, vacío
de contenidos.
Re-pensar el acto escolar no implica necesariamente volver a aquel
sentido originario, sino recuperar, de esa práctica ya instalada en la institución,
algunas dimensiones relativas a lo público, al tema de la identidad y a lo
cultural, que pueden hoy ser elementos importantes para su transformación.
En los últimos años se observa un proceso de cambio. Ahora acercan
las acciones de los próceres a la realidad de los chicos, para que la evocación
del pasado ayude a comprender el presente.
Deben comenzar
a
transformarse, con el fin de generar un espacio de intercambio y aprendizaje,
donde la evocación del pasado ayude a comprender el presente. Son los actos
escolares del nuevo siglo.
La idea es revalorizarlos como instancia educativa y amena, con la
participación de los padres y de la comunidad, trabajando en la formación en
valores, estimulando el desarrollo del juicio crítico, con una intencionalidad
pedagógica. Hoy tenemos que rescatar todo lo bueno de nuestros próceres,
como el respeto hacia el otro. La idea es acrecentar los contenidos y
coincidimos en la necesidad de "desacartonar a los héroes" y mostrar su
costado más humano. "Era un excelente padre, tenía muchos amigos, era
divertido, con otra mirada.
Es importante dialogar antes del acto sobre el tema para que los chicos
vayan sabiendo de qué se trata. Y al día siguiente se debate, se pregunta qué
entendieron, qué fue más significativo. Esto nos sirve a los docentes y
directivos para replantear los próximos actos.
Es también interesante, Insertar la efeméride dentro de un proyecto de
trabajo, en el área de Ciencias Sociales, para garantizar que los alumnos
aprendan sobre hechos puntuales del pasado o personajes de una época,
siempre dentro de un contexto y no saltando de un tema a otro. Lo más
importante es que aprendan un proceso histórico en el que se inscribe un
acontecimiento y a partir del cual cobra verdadero sentido.
No debe dejarse de lado la parte formal, lo protocolar no debe obviarse,
el Himno, la Bandera de Ceremonia, un discurso breve, significativo y NO
LEÍDO, pues es la única manera de asegurar la atención de niños y adultos,
seguido de una reflexión breve relacionada con la realidad. Debe establecerse
una comunicación visual y oral. De esta manera el acto deja de ser
estereotipado, estructurado, como cuando nosotros éramos chicos.
Para triunfar en una presentación ha de llegar a su audiencia tanto
con su cabeza como con su corazón.
Jorge Baccarini
(Lic. En Ceremonial y Protocolo)
Prof. Nora Laborde (Art. Publicado en Revista la Obra; Direc. Lic. Jorge Fanelli)
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¿CUÁL ES EL VALOR DE LOS ACTOS PATRIOS HOY?
Un buen acto es aquél que logra que ese acontecimiento del pasado aparezca
cercano. Sin que pase a ser algo absolutamente cotidiano, porque el riesgo es una
excesiva simplificación. El acto puede ayudar a poner de relieve ciertos personajes
históricos que son sobresalientes.
Cada vez se busca esto de manera más creativa, menos estereotipada. No se
trabaja específicamente para un acto sino que se relaciona con lo que se viene
haciendo en la escuela, no es tan ajeno a su vida cotidiana. Los actos son parte del
proceso de aprendizaje.
Para algunos chicos puede ser el comienzo de algo, para otros un cierre.
Siempre tienen un “significado pedagógico".
Entonces estamos frente a la posibilidad de convertir la mencionada actividad
en un aprendizaje significativo para los alumnos, y el poder lograrlo radica en hacer de
éste un "asunto" de todos y no sólo del docente.
La propuesta de trabajo por proyectos y/o talleres resulta una buena estrategia
metodológica - aunque no la única- para encarar la tarea con este criterio.
El niño se divierte cuando actúa en un proceso activo y movilizador,
didácticamente sostenido por "las actividades", hacia los logros compartidos y
considerados necesarios. Las "actividades" en clase son las que más atraen al alumno,
sin embargo no toda "actividad" es atractiva ni válida para impulsar su aprender.
Los contenidos han de ser adquiridos por el alumno en un proceso de
ejecución. No hay saber alguno, no hay contenido alguno que se le ofrezca al alumno,
que se le presente sin más. Él lo irá adquiriendo de una manera activa, por la acción y
además por aproximaciones sucesivas. Y no olvidemos que ese proceso de aprendizaje
se realiza en etapas: una de formación, otra de elaboración y por fin, la de
consolidación que incluye el ejercicio y la práctica hacia la transferencia. (No hay
aprendizaje sin transferencia a nuevas situaciones.)
Todo lo cual no puede realizarse si el niño no tiene en su haber un conjunto de
herramientas listas para ser aplicadas, es decir metodologías para ser usadas en el
momento oportuno.
También debemos trabajar con la comunidad, la familia, que aún espera y/o
rememora los actos de cuando ellos iban a la escuela. La participación en el aula, en el
mismo acto, hace que también ellos encuentren un real significado de la fecha patria a
recordar.
“Elaboremos actos escolares sin pérdida de tiempo y de clases, logrando que
los mismos sean fruto del trabajo de los niños y no un modelo prestado y repetido”.
Supervisora Escolar de Zona "A"
Rosario del Tala
(Art. Publicado en Revista la Obra; Direc. Lic. Jorge Fanelli)
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