PROMUEVE
ACCIÓN
ORIGINARIA
DE
INCONSTITUACIONALIDAD.
SOLICITA MEDIDA CAUTELAR. RECUSA CON EXPRESIÓN DE CAUSA.
Excma. Suprema Corte:
Margarita del Carmen Tropiano, en carácter de Presidente del
COLEGIO DE MAGISTRADOS Y FUNCIONARIOS DEL PODER JUDICIAL
DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, conforme se acredita con la
fotocopia de acta de designación que se adjunta, con domicilio real en la calle
50 nº 871, La Plata, constituyendo domicilio legal junto a mi letrado
patrocinante, Dr. Daniel A. Sabsay, abogado, Tº XXXVIII Fº 125 C.A.S.I., en la
calle 40 N° 858 de la Ciudad de La Plata (SABSAY | NEIMARK, ABOGADOS, Tel.
011-5199-2882
+
líneas
rotativas,
Fax:
011-5256-6441,
e-mail:
[email protected]) a V.E. respetuosamente me presento y digo:
I. OBJETO.
Que en los términos del art. 161 inc. 1) de la Constitución de la
Provincia de Buenos Aires y 683 y siguientes del Código Procesal Civil y
Comercial de la Provincia de Buenos Aires, vengo a promover demanda de
declaración de inconstitucionalidad de los artículos 5, 9 13 y 17 de la Ley
14.441, promulgada el 9 de enero de 2013 y publicada el 21 de febrero de
2013 y artículos 18, 24, 29 bis y 33 de la Ley 13.661 (texto según Ley
14.441) que regula el funcionamiento y atribuciones del Jurado de
Enjuiciamiento en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires. Todo ello a la luz
de las consideraciones detalladas infra.
Asimismo, se plantea una medida cautelar de no innovar a fin de
suspender la aplicación de los citados artículos de las leyes 14.441 y 13.661.
II. LEGITIMACIÓN ACTIVA.
Previo a ingresar en el análisis de constitucionalidad de la Ley de
Jurado de Enjuiciamiento, corresponde detenernos en una cuestión de vital
trascendencia pues constituye la puerta de entrada a todo proceso: la
legitimación activa.
El Colegio de Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la
Provincia de Buenos Aires es una Federación de carácter civil, con domicilio
en La Plata, Provincia de Buenos Aires cuyos fines consisten en promover el
constante mejoramiento y jerarquización de la administración de la justicia
provincial, representar, en su acción de conjunto, a las entidades asociadas
que lo constituyen, defender los legítimos intereses de los colegiados y la
legislación que los tutela.
En las últimas décadas frondosa jurisprudencia ha admitido la
legitimación de Asociaciones Civiles, Sindicatos, Colegios Profesionales y
Asociaciones de Consumidores para la defensa de los derechos del colectivo
que representan. En estos casos, resulta imperioso evaluar los fines y
alcances del Estatuto de la entidad que pretenda representar a una pluralidad
de sujetos.
En este sentido, consideramos que los objetivos estatutarios
previstos en los incisos ch) y d) del art. 1 del Estatuto del Colegio habilitan la
presente acción. A esos efectos transcribimos a continuación las mencionadas
disposiciones:
ch) Ejercer la representación de los colegiados en la defensa de
sus legítimos intereses, dentro de las finalidades del Colegio y encaminada a
la reafirmación de la dignidad de la función y de los objetivos propuestos.
d) Gestionar y defender la legislación que asegure a los
colegiados de sus entidades asociadas un nivel digno y la intangibilidad de sus
remuneraciones, condiciones adecuadas de trabajo y la estabilidad absoluta
en las funciones que desempeñen, como así los beneficios de la previsión y
obras sociales.
2
La reducción del plazo para que magistrados y funcionarios
puedan ejercer su derecho de defensa (art. 17 Ley 14.441) habilita al Colegio a
peticionar la protección de un derecho de raigambre constitucional tan
trascendente así como también a solicitar el mantenimiento de los plazos que
establecía la Ley 13.661.
La defensa de la estabilidad absoluta de las funciones de los
magistrados se encuentra estrechamente vinculada con lo planteado en la
presente acción. Ello así, en atención a que el “apartamiento preventivo del
cargo” en los términos del art. 29 bis de la Ley sobre enjuiciamiento de
magistrados y funcionarios de la Provincia de Buenos Aires impacta en forma
directa en la estabilidad de la que debe gozar todo magistrado a fin de poder
cumplir sus funciones en forma independiente. Ello, de conformidad con lo que
de manera indubitable establecen las constituciones nacional y provincial y
tratados internacionales.
Destacamos igualmente la importancia del art. 8, inc. b) del
Estatuto; por cuánto, “en materia de inamovilidad en los cargos y proyectos de
ley que afecten garantías constitucionales de magistrados y funcionarios
judiciales”, el Colegio es el único legitimado. Ello es así, ya que las entidades
que lo componen están inhabilitadas para tomar decisiones diferentes sobre
este tipo de cuestiones, en sustitución del Colegio. Así la disposición
mencionada, expresa:
b) Las entidades asociadas se abstendrán de actuar en forma
directa o tomar decisiones distintas o independientes del Colegio Provincial
sobre las siguientes cuestiones: Remuneraciones de los Magistrados y
Funcionarios, Intangibilidad de las mismas, Inamovilidad en los cargos, Carrera
Judicial, Consejo de la Magistratura, Proyectos de ley o reglamentaciones que
afecten las garantías constitucionales que amparan a los Magistrados y
Funcionarios, y normas de procedimiento y en todos aquellos temas que
hubieren sido sometidos al Colegio Provincial y en los que éste haya tomado
decisión.
3
Es claro entonces el interés del Colegio de Magistrados y
Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires en la
protección de la garantía de inamovilidad de los magistrados, su derecho de
defensa en el procedimiento ante el Jurado de Enjuiciamiento, y la protección
de la independencia del Poder Judicial como uno de los máximos valores del
Estado de Derecho. Cuestiones que peligrarían en caso de admitirse la
constitucionalidad de los artículos de la reforma señalados con anterioridad. En
efecto, la lesión que las normas impugnadas ocasionan a los intereses
defendidos por el Colegio de Magistrados representa la fuente de su
legitimación.
Corresponde recordar los parámetros establecidos por la
jurisprudencia de la Suprema Corte de la Provincia de Buenos Aires para
decidir cuestiones de legitimación:
“Es considerada parte interesada a los efectos de promover la
acción de inconstitucionalidad, quien se halla comprendido por la ley,
ordenanza o decreto, en cuanto su aplicación puede causar agravio a un
derecho, exención o garantía que esté acordado por alguna cláusula de la
constitución; agravio que debe responder a un interés concreto y no a un móvil
genérico o abstracto, como tal ajeno a la función de la Corte, que se lo vincula
con la reparación del derecho vulnerado de un particular” 1.
Una interpretación amplia en materia de legitimación activa se
encuentra
estrechamente
vinculada
al
cumplimiento
de
un
principio
fundamental de todo Estado de Derecho: la tutela judicial efectiva (art. 25
CADH). “El principio de la tutela judicial efectiva puede traducirse en la
garantía de libre entrada a los tribunales para la defensa de los derechos e
intereses ante el poder público, aún cuando la legalidad ordinaria no haya
reconocido un recurso o acción concreto”2 (el destacado nos pertenece). En
1
SCBA, I 1506 26/02/91 JUBA, sum. 80.686.
2
Com. I.D.H., Informe n° 80/99, emitido en el caso n° 10.194 (“Palacios N. C/ R. Argentina”)
4
virtud de este principio, el juez debe buscar siempre la interpretación más
favorable al ejercicio de la acción, eludiendo su rechazo siempre que ella
presente visos de seriedad.
Por todo lo expuesto, cabe concluir que el Colegio de
Magistrados y Funcionarios del Poder Judicial de la Provincia de Buenos Aires
se encuentra legitimado para iniciar la presente acción originaria de
inconstitucionalidad.
III. DESCRIPCIÓN DE LA NORMATIVA IMPUGNADA.
La Ley 14.441 establece modificaciones e incorporaciones a la
Ley 13.661 sobre enjuiciamiento de magistrados y funcionarios de la Provincia
de Buenos Aires.
Algunas
enmiendas
son
pequeñas
y
pueden
parecer
insignificantes. Sin embargo, es menester detenernos en la letra de las mismas
ya que sus alcances están vinculados a la propia naturaleza del jurado de
enjuiciamiento. Así las cosas, el art. 5 de la Ley 14.441 modifica sólo la
primera parte del art. 18 de la Ley 13.661, determinando que “El Jurado
tendrá las mismas facultades que las leyes otorgan a los jueces”.
Por su parte, el art. 9 de la Ley 14.441 se refiere a la creación de
una Comisión Bicameral y establece que los integrantes de la misma podrán
excusarse de participar en ésta cuando hubiesen participado en la acusación.
El art. 13 de la Ley 14.441 incorpora al texto de la ley de
enjuiciamiento de magistrados el art. 29 bis. Esta norma faculta al Jurado de
Enjuiciamiento a apartar del cargo en forma preventiva a aquellos magistrados
denunciados cuando se reúnan en el caso una serie de condiciones. Nos
remitimos a la literalidad de la norma:
5
“En cualquier estado del proceso anterior a la suspensión, si
existieran elementos probatorios que hicieran verosímiles los hechos
denunciados y si la naturaleza y gravedad de los mismos tornare inadmisible la
permanencia en el ejercicio de la función del denunciado, o si ello pudiera
perjudicar o entorpecer irreparablemente la investigación, previa vista al
interesado por el término de diez (10 días), el jurado podrá disponer su
apartamiento preventivo del cargo. Tal medida, que será de interpretación
restrictiva, deberá ser debidamente fundamentada. La medida se prolongará
por el término de noventa (90) días corridos, pudiendo ser prorrogada por una
única vez y por igual lapso. Lo dispuesto es sin perjuicio de las atribuciones de
la Suprema Corte de Justicia de licenciar al magistrado por el tiempo que
demande que el jurado se expida al respecto”.
A continuación, explicaremos de qué manera las modificaciones e
incorporaciones señaladas al régimen legal de enjuiciamiento de magistrados y
funcionarios de la Provincia de Buenos Aires vulneran principios, garantías y
derechos constitucionales.
IV. PROCEDENCIA DE LA ACCIÓN IMPETRADA: CARÁCTER
PREVENTIVO. ATAQUE A UNA NORMA DE ALCANCE GENERAL.
La presente acción constituye una vía directa y concentrada de
control en virtud de que atribuye a V.E. el ejercicio de la jurisdicción originaria
para conocer y resolver sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de
leyes que involucren materia regida por la Constitución provincial. Se
encuentra prevista en el artículo 161, inciso 1º de la Constitución Provincial:
“La Suprema Corte de Justicia tiene las siguientes atribuciones: 1) Ejerce la
jurisdicción originaria y de apelación para conocer y resolver acerca de la
constitucionalidad o inconstitucionalidad de leyes, decretos, ordenanzas o
reglamentos que estatuyan sobre materia regida por esta Constitución y se
controvierta por parte interesada”.
Entre
las
particularidades
de
la
acción
originaria
de
6
inconstitucionalidad en el ámbito bonaerense, podemos mencionar su carácter
marcadamente preventivo3.
V.E. ha delimitado en varias oportunidades el alcance preventivo
de la acción declarativa de inconstitucionalidad, aunque no en forma
excluyente:
“Sin perjuicio del indudable carácter preventivo de la acción
originaria de inconstitucionalidad (arts. 161 inc. 1º, Constitución de la Provincia
de Buenos Aires y 685, parte 2ª, Cód. Procesal), que posibilita su deducción
aún antes de la publicación de la norma impugnada, su procedencia no queda
comprometida cuando, vigente la disposición general, se ha concretado el
agravio como consecuencia de su aplicación, precisamente, tal es el supuesto
contemplado por los arts. 684 y 685 -parte 1ª- del Cód. Procesal, al
establecerse un plazo de interposición para los casos en los que el derecho
"afectado" es patrimonial, que no rige en los que la "afectación" recae sobre
derechos de la personalidad no patrimoniales o que versen sobre cuestiones
de carácter institucional y ambas hipótesis presuponen que el perjuicio,
afectación o daño se ha producido”4.
Precisamente, en el presente caso no hay plazos para interponer
la acción por tratarse de una cuestión de naturaleza institucional. Ello, en
atención a que la ley tachada de inconstitucional se ocupa del funcionamiento
y atribuciones del jurado de enjuiciamiento de magistrados impactando en
forma directa en la independencia del Poder Judicial. Asimismo, las normas
impugnadas afectan derechos de los magistrados ajenos a la esfera
3
OROZ, Miguez H., “Competencia y análisis de admisibilidad en la acción originaria de
inconstitucionalidad bonaerense. Denegación de justicia por partida doble”, La Ley 2011-A, p.
239.
4
SCBA, 17/06/1997 Municipalidad de La Plata • LLBA 1998, 34.
7
patrimonial5.
Como se verá infra, en la especie se verifica la finalidad
preventiva de la acción que se intenta, pues a pesar de que la ley cuestionada
ya se encuentra vigente, la violación constitucional se producirá recién al
momento en que el Jurado de enjuiciamiento pretenda ejercer las mismas
facultades que las leyes otorgan a los jueces (art. 5 Ley 14.441), en que un
legislador pretenda ejercer en forma simultánea los roles de acusar y juzgar
(art. 9 Ley 14.441), en que un juez o funcionario judicial sea “apartado
preventivamente” de su cargo en virtud de lo establecido en el art. 29 bis de ley
de enjuiciamiento de magistrados (art. 13 Ley 13.441) o en caso de que un
juez se vea obligado a ejercer su derecho de defensa en un plazo inferior al
que establecía la Ley 13.661 (art. 17 Ley 14.441).
La jurisprudencia de V.E. se ha referido al escrutinio abstracto
que se efectúa en esta instancia originaria:
“La demanda de inconstitucionalidad es improcedente en cuanto
no se cuestione la validez constitucional de una ley, decreto, ordenanza o
reglamento, sino su aplicación al accionante, pues si bien la aplicación
concreta de un precepto puede afectar principios constitucionales, ello nada
tiene que ver con la validez del precepto en abstracto, que es lo único que
puede discutirse mediante la acción de inconstitucionalidad”6
Estamos en presencia del ataque a una norma de carácter
general y no frente a un acto de alcance particular. De esta manera se da
cumplimiento con otro de los presupuestos de la acción originaria de
5
Art. 685 CPCC “No regirá dicho plazo, cuando se trate de leyes, decretos, ordenanzas o
reglamentos, de carácter institucional o que afecten derechos de la personalidad no
patrimoniales. Tampoco regirá cualquiera sea la naturaleza de los preceptos impugnados,
cuando éstos no hayan sido aún aplicados al demandante y la acción se ejercite con finalidad
preventiva”
6
SCBA, I 1428 8/9/92 JUBA, sum. 81.825.
8
inconstitucionalidad: la impugnación de normas generales.
El resultado de la aplicación de la norma general cuestionada
viola directamente las disposiciones constitucionales de los arts. 1, 3, 15, 57,
173, 176, 180, 183, 187 de la Constitución de la Provincia de Buenos Aires, y
de los artículos 1, 18, 28, 31 y 110 de la Constitución Nacional, Principios
Básicos de las Naciones Unidas relativos a la Independencia de la Judicatura,
Proyecto de reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de
la Justicia Penal (“Reglas de Mallorca”)
En virtud de lo expuesto, cabe concluir que la presente acción se
interpone en legal tiempo y forma.
V.
FUNDAMENTOS
DE
LA
ACCIÓN
DE
INCONSTITUCIONALIDAD.
Previo a ingresar en el análisis de los artículos objetos de
impugnación constitucional corresponde referirnos brevemente a la naturaleza
del jurado de enjuiciamiento como instituto, efectuando una comparación entre
el derecho extranjero, nacional y provincial que luego nos permita comprender
de que manera la ley atacada afecta diferentes cláusulas constitucionales.
V.1 El Jurado de Enjuiciamiento en el derecho comparado y
en el ámbito nacional.
El instituto de juicio político de los magistrados tuvo su origen en
la adopción por parte de la Constitución de Estados Unidos del “impeachment”
del derecho público inglés. Cabe señalar que la institución fue adaptada a la
realidad política de Estados Unidos ya que en el derecho anglosajón el mismo
se empleaba a los grandes oficiales de la Corona, pero los jueces no estaban
sujetos a él7.
7
CORCUERA, Santiago, “El Jurado de Enjuiciamiento” en “Constitución de la Nación
Argentina y normas complementarias. Análisis doctrina y jurisprudencial”, Director: Daniel A.
Sabsay, E. Hammurabi, Tomo 4, p. 541.
9
Como consecuencia del sistema republicano de gobierno (art. 1
Constitución de la Provincia de Buenos Aires y Constitución Nacional), quienes
desempeñan funciones públicas deben responder por sus actos. En rigor, la
responsabilidad de los funcionarios públicos constituye un principio elemental
del Estado de derecho. En este sentido, el juicio político a los magistrados
constituye una herramienta para evaluar esa responsabilidad y remover a
quienes se hubieren desempañado mal en sus cargos. Se trata de un juicio de
responsabilidad política por hechos, actos u omisiones realizados durante el
ejercicio de la magistratura.
A nivel nacional, el Jurado de Enjuiciamiento reemplazó el rol que
el Senado de la Nación desempeñaba en el sistema de juicio político de la
Constitución histórica8.
La reforma de la Constitución Nacional de 1994 al crear el
Consejo de la Magistratura y el Jurado de Enjuiciamiento tuvo por fines
"asegurar la independencia de los jueces" y lograr "la eficaz prestación de los
servicios de justicia". Estos objetivos apuntan directamente a dotar de
contenido la manda del Preámbulo de nuestra ley fundamental cuando se
refiere a “afianzar la justicia”.
En el art. 190 de la Constitución de 1873 de la provincia de
Buenos Aires encontramos un antecedente del Jurado de Enjuiciamiento. A
saber: "los jueces de la Cámaras de apelación y de primera instancia pueden
ser acusados por cualquiera del pueblo, por delitos o faltas cometidos en el
desempeño de sus funciones, ante un juri calificado, compuesto de siete
diputados y cinco senadores, profesores de derecho, y cuando no los haya, se
integrará con letrados que tengan las condiciones necesaria para ser electos
8
ARMAGNAGUE, Juan Fernando, "El juicio Político y Jurado de Enjuiciamiento" Ed. Depalma,
p. 297.
10
senadores".
Resulta fundamental que el Jurado que se dedique a evaluar la
conducta de los magistrados se rija por parámetros objetivos y en armonía con
los derechos constitucionales. Ello así, en atención a que el propósito de una
eficaz administración de justicia contribuirá al prestigio de uno de los poderes
del Estado, el Poder Judicial. Mientras que si el Jurado, en lugar de guiarse por
pautas en armonía con la tipología constitucional, limitándose a actuar dentro
del marco de sus funciones y atribuciones, hiciera exactamente lo contrario, su
desempeño lejos de cumplir con los objetivos señalados, llevaría al
debilitamiento de la independencia del Poder Judicial. Todo ello, en desmedro
de los principios republicanos de gobierno. En particular se estaría
transgrediendo el postulado de razonabilidad (Art. 28 CN), pues se estaría
alterando el equilibrio y la proporcionalidad que deben existir entre medios y
fines.
V.2- El Jurado de Enjuiciamiento como tribunal político. Sus
atribuciones.
El art. 5 de la Ley 14.441 modifica sólo la primera parte del art. 18
de la Ley 13.661, determinando que “El Jurado tendrá las mismas
facultades que las leyes otorgan a los jueces”.
Lejos de tratarse de una cuestión menor, la norma citada
pretende modificar la naturaleza política del Jurado de Enjuiciamiento.
A efectos de aclarar el panorama, es dable señalar que el Jurado
de Enjuiciamiento juzga hechos mediante una apreciación ética a efectos de
decidir la existencia de mala o buena conducta. Esta última resulta una
condición indispensable para el ejercicio de la magistratura9.
9
Causa "Arriola" Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados de la Provincia de Buenos Aires.
Causa 3001-1068/02 de fecha 25 de agosto de 2003
11
Calificada doctrina diferencia en forma categórica al Jurado de
Enjuiciamiento de un Juez Ordinario. A saber:
“Un juez ordinario ejerce un oficio encargado de resolver
conflictos entre un actor y un demandado que son partes perfectamente
individualizadas, sean ellas particulares, órganos del Estado o entidades
colectivas que actúan en defensa de derechos de incidencia colectiva art. 43
Constitución Nacional). Aquí el Jurado cumple otra función substancialmente
distinta, por eso se denomina “jurado” y no tribunal de enjuiciamiento”10.
“…su función no es la de aplicar la ley penal, sino determinar a
partir de un juicio de certeza moral, si los magistrados acusados han incurrido
en “mal desempeño”….”11
En idéntico sentido, se ha pronunciado nuestro Máximo Tribunal:
“Los jurados de enjuiciamiento provinciales para magistrados
judiciales, desempeñan atribuciones de tipo político, atinentes a la integración
de los poderes en el orden local”12
“Los tribunales de enjuiciamiento de magistrados no son
tribunales de justicia, sino que ejercen atribuciones de tipo político atinentes a
la responsabilidad de los magistrados….”13.
La mera lectura del art. 18 de la Ley 13.661 en cuánto se refiere a
los alcances de la competencia del Jurado, permite concluir que este Tribunal
no tiene las mismas facultades que las leyes otorgan a los jueces. Nos
10
QUIROGA LAVIÉ, Humberto, “Naturaleza institucional del jurado de enjuiciamiento”, La Ley
2000-B, p. 1008.
11
Ibídem, p. 1009.
12
Fallos 238:58.
13
Fallos 302:934.
12
remitimos a la literalidad de la citada norma y, en especial, a los incisos
destacados:
a)
suspender en el ejercicio de su cargo al acusado, mientras dure el
juicio.
b)
ordenar las medidas que considere pertinentes a fin de evaluar la
verosimilitud de los hechos llevados a su conocimiento
c)
destituir al acusado cuando se declare su responsabilidad por delitos,
faltas o por la causal de inhabilidad física o mental, previstas por esta
Ley.
d) imponer las costas al acusado en caso de destitución.
e)
imponer
las
costas
al
acusador
cuando
hubiese
procedido
infundadamente, siendo a cargo del Estado cuando el acusador
condenado fuese el Ministro de la Suprema Corte designado para
denunciar y acusar, el Procurador de la Suprema Corte y la Comisión
Bicameral creada por la presente ley.
f)
remitir el proceso al Juez competente en caso de haberse
declarado la responsabilidad penal de conformidad a lo previsto en
el artículo 185° de la Constitución provincial.
g)
remitir las actuaciones a la Suprema Corte de Justicia o a la
Procuración cuando encontrare hechos o circunstancias que no
resultando de la jurisdicción del Jurado de Enjuiciamiento
pudieren habilitar su intervención por superintendencia.
El Jurado de Enjuiciamiento no tiene competencia para
entender en la acción civil por daños y perjuicios que autoriza el artículo
57 de la Constitución. La misma deberá deducirse ante los Jueces
Ordinarios, independientemente del proceso que regula esta ley. (el
destacado es nuestro).
13
En efecto, la jurisdicción del Jurado de Enjuiciamiento se
encuentra delimitada taxativamente en virtud del artículo trascripto.
Si bien es cierto que el art. 5 de la Ley 14.441 mantiene estas
competencias sin alterarlas, entendemos que la modificación de la primera
parte del texto del art. 18 de la Ley 13.661 (“El Jurado tendrá las mismas
facultades que las leyes otorgan a los jueces”) debe ser tachada de
inconstitucional a efectos de evitar que las atribuciones del Jurado se vean
extralimitadas, desnaturalizando así su verdadero carácter institucional y su
respectiva misión social. Cabe destacar que en dicha disposición el legislador
de manera implícita está convirtiendo en jueces a quienes no lo son, en abierta
oposición con normas constitucionales que determinan claramente cuando
estamos en presencia de un magistrado.
V.3- La Comisión Bicameral y la confusión de roles entre
acusador y juzgador. Conflicto de interés y prejuzgamiento.
Previo a ingresar en el análisis constitucional del nuevo artículo
24 de la Ley de Jurado de Enjuiciamiento, corresponde subrayar que entre las
funciones de la Comisión Bicameral se encuentra la de asumir, si hubiere
mérito, el rol de acusador14.
El art. 9 de la Ley 14.441 modifica el art. 24 de la Ley 13.661. Se
refiere a la integración de la Comisión Bicameral: 5 senadores y 7 diputados
designados por los Presidentes de cada una de las Cámaras. La mencionada
norma también establece que:
“Los integrantes de la misma no podrán argüir como motivo de
excusación, en caso de resultar sorteados de conformidad con lo previsto en el
artículo 4º, la sola circunstancia de integrar la comisión; salvo en el supuesto
14
Art. 24 bis inc. d) Ley 13.661 (texto según Ley 14.441).
14
de haber participado de la acusación…”. De la literalidad del artículo trascripto,
podemos apreciar que la norma deja en cabeza de los legisladores la decisión
de excusarse o no cuando hubieran participado de la acusación.
La norma señalada revela un escenario de verdadera confusión
de roles que vicia el procedimiento. Ello en virtud de que podría suceder que
un diputado o senador abogado que forma parte de la Comisión Bicameral
también podría resultar sorteado para conformar el Jurado de Enjuiciamiento 15.
Así las cosas, la función de juzgar recaería en un legislador responsable de la
acusación, constituyéndose una incompatibilidad de funciones que lesionaría
la garantía del debido proceso.
Durante el debate parlamentario de la ley, el Diputado Lissalde
(Alternativa Peronista) puso de relieve la incompatibilidad a la que hicimos
referencia al alertar sobre una situación de prejuzgamiento para el caso que el
legislador que forme parte de la Comisión Bicameral y del Jurado de
Enjuiciamiento no se excuse de ninguno de esos ámbitos. A saber:
“…..para evitar la incompatibilidad que existe en el caso de que la
bicameral se constituya en acusadora y un legislador integrante fuera abogado
y se diera el caso que ese profesional del Derecho también fuera
desinsaculado de la nómina en el sorteo para integrar la Comisión de Jury,
dado que en el momento de la acusación, si no se excusa de uno de los dos
ámbitos, se daría la circunstancia del prejuzgamiento, toda vez que ya emite
opinión al momento de la acusación y luego tiene que fallar como integrante
del jury. Entonces, nosotros proponíamos como solución la posibilidad de que
aquellos abogados que fueran designados en esta Comisión Especial
Bicameral sean eliminados de la nómina para que no sean sorteados en
ningún caso de jury”16.
15
Art. 1 y 4 Ley 13.661.
16
Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, 13 de diciembre de 2012, p. 62.
15
Los bloques de diputados de la Unión Cívica Radical y del Frente
Amplio Progresista coincidieron en que “quién ha sido parte de un organismo
acusador no puede ser parte de un jurado, porque obviamente estaríamos
contrariando la máxima de que quien es juez no puede ser parte”17. Cabe
interrogarnos que imparcialidad podemos esperar de un diputado que acusó a
un juez y luego debe evaluar su conducta y decidir si corresponde o no una
sanción. La respuesta resulta obvia: ninguna.
En este contexto, la garantía del debido proceso, que involucra el
derecho a ser oído por un Tribunal imparcial, se vería seriamente
comprometida ya que nos encontraríamos frente a un probable prejuzgamiento
de parte de un diputado que adopta dos roles inconciliables. Asimismo, la
situación descripta constituiría una intromisión indebida del Poder Legislativo
en el Poder Judicial en virtud de que legisladores acusadores, con intención de
apartar a magistrados y funcionarios de sus cargos, se convertirían en parte
del órgano encargado de definir la suerte de dichos magistrados y funcionarios
judiciales.
En el precedente “Quiroga”18 la Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha puesto de relieve la necesidad de separar las funciones de acusar y
juzgar. En forma magistral ha explicado que a efectos de salvaguardar la
imparcialidad y la defensa en juicio como condiciones del debido proceso el
acto de acusación debe provenir de un tercero diferente a quién debe juzgar la
viabilidad de tal acto19.
Entre sus consideraciones el citado fallo presenta una cita de
Luigi Ferrajoli que nos parece ilustrativa:
"la separación del juez y acusación es el más importante de todos
los elementos constitutivos del modelo teórico acusatorio, como presupuesto
17
Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados, 13 de diciembre de 2012, p. 60.
18
Fallos 327:5863.
19
Ibídem. Considerando 17.
16
estructural y lógico de todos los demás...La garantía de la separación así
entendida representa, por una parte, una condición esencial de la
imparcialidad (terzietà) del juez respecto de las partes de la causa…..(Luigi
Ferrajoli, Derecho y razón: Teoría del garantismo penal, Ed. Trotta, Madrid,
1995, págs. 564 y sgtes.)”20.
No desconocemos que el fallo al que nos referimos versa sobre la
declaración de inconstitucionalidad del art. 348 del Código Procesal Penal en
el marco de una causa judicial mientras que el centro de gravedad del
presente planteo es la legislación que reglamenta a un tribunal político, el
Jurado de Enjuiciamiento. Sin perjuicio de ello, de los matices y diferencias
que puedan existir entre los ámbitos mencionados, consideramos que los
principios
enunciados
en
el
citado
precedente
sobre
las
diferentes
competencias de acusar y juzgar resultan expansivos a la cuestión que nos
ocupa. En este sentido, es menester destacar el voto del Ministro de la Corte
Suprema Eugenio Zaffaroni en el precedente “Quiroga”. Ello en atención a que
utiliza como ejemplo paradigmático el proceso de juicio político para diferenciar
las competencias funcionales de acusación y juzgamiento y su respectiva
vinculación con el funcionamiento armónico del sistema republicano y el
derecho de defensa:
“la Constitución Nacional ha establecido la forma republicana de
gobierno basada en la división de poderes, a fin de establecer un delicado
equilibrio de atribuciones específicas y controles recíprocos, para garantizar el
funcionamiento armónico del sistema. Como consecuencia del modelo
constitucional elegido, se derivan las diferentes competencias funcionales de
acusar, defender y juzgar, cuyo ejemplo paradigmático es el proceso de juicio
político, donde una de las cámaras acusa (diputados) y la otra juzga
(senadores), de manera de garantizar la imparcialidad en la decisión final y el
ejercicio adecuado del derecho de defensa de quien ha sido objeto de
20
Ibídem. Considerando 15.
17
juzgamiento. Aquí rige la máxima que asegura la separación de funciones y la
imparcialidad de las decisiones, pues solo la acusación habilita la
jurisdicción”21.
Alberto Bovino enseña que “la imparcialidad del juez frente al
caso, en un sentido genérico, implica la objetividad de la actividad
jurisdiccional...”22.
Ciertamente, dicha objetividad no se tiene cuando el
Juzgador ha de estar en la necesidad de ponderar sus propias decisiones
anteriores, como sucedería en el caso de haber participado de la acusación.
A mayor abundamiento, el segundo principio del Proyecto de
reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la Justicia
Penal (“Reglas de Mallorca”) establece lo siguiente:
“Las
funciones
investigadora
y
de
persecución
estarán
estrictamente separadas de la función juzgadora”.
El cuarto principio de las Reglas de Mallorca establece que:
“Los Tribunales deberán ser imparciales. Las legislaciones
nacionales
establecerán
las
causas
de
abstención
y
recusación.
Especialmente, no podrá formar parte del Tribunal quien haya intervenido
anteriormente, de cualquier modo, o en otra función o en otra instancia de la
misma causa. Tampoco podrán hacerlo quienes hayan participado en una
decisión posteriormente anulada por un Tribunal Superior”. La expresión ‘en
cualquier modo’ ampara los supuestos como el aquí planteado, en que los
miembros juzgadores han participado en la acusación.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos ha explicado
que las normas "mínimas" relativas al debido proceso penal, enunciadas por el
21
Ibídem. Voto del Dr. Zaffaroni. Considerando 19.
22
BOVINO, Alberto, “Imparcialidad de los jueces y causales de recusación no escritas en el
Código Procesal Penal de la Nación”, La Ley 1993-E p. 566.
18
Art. 8.2 del Pacto de San José de Costa Rica, rigen también "en general" en el
ámbito civil, laboral, fiscal o de cualquier otro carácter, donde se determinen
derechos y obligaciones (doctrina del caso "Paniagua Morales y otros", fallo
del 08/03/98), y también en el caso de un juicio político 23. Todo órgano
materialmente jurisdiccional debe respetar tales reglas.
La Corte Interamericana subraya que si bien la función
jurisdiccional compete naturalmente al Poder Judicial, puede haber en el
estado de derecho otros órganos que la desempeñen materialmente (el
"órgano competente" mencionado por el Art. 8.2 del Pacto es posible entonces
que no sea el judicial), pero en tal caso ellos también deben obedecer a las
normas del Pacto sobre el debido proceso24.
También
corresponde
aplicar
al
paradigma
descripto
los
principios básicos de las Naciones Unidas relativos a la Independencia de la
Judicatura. Estos principios fueron confirmados por la Asamblea General de tal
entidad y consagran para el juez acusado el derecho a que sea juzgado con
prontitud e imparcialidad. La autoridad que conduzca el juicio político debe
pues comportarse imparcialmente, y esa imparcialidad es más exigible cuando
el inculpado sea a su vez un juez constitucional25.
Conforme lo establece la norma aquí impugnada, la única
posibilidad de eludir el escenario de conflicto de intereses aludido descansa en
la discrecionalidad y buena fe del legislador en cuestión, quién podría
excusarse de formar parte de la Comisión Bicameral.
Dada la envergadura de lo que está en juego, el apartamiento o
23
Corte IDH, “Aguirre Roca, Rey Terry y Revoredo Marsano vs. Perú”, 31/01/2001.
Considerando 70.
24
Ibídem. Considerando 71.
25
FOURCADE, Lourdes V., “Juicio Político. Irrecurribilidad del decisorio”, La Ley 2006-D, p.
1414.
19
remoción de magistrados, resulta inadmisible que la decisión sobre la
participación de los legisladores abogados en el seno del Jurado de
Enjuiciamiento y la Comisión Bicameral se encuentre sometida al libre arbitrio
de estos últimos.
En virtud de lo expuesto, consideramos que al art. 9 de la Ley
14.441 es arbitrario e irrazonable y vulnera el derecho de defensa de
magistrados y funcionarios judiciales, permitiendo concluir que se trata de una
norma inconstitucional.
V.4- Incorporación del art. 29 bis: “apartamiento preventivo
del cargo”. Garantía de inamovilidad de los jueces y potestades
constitucionales del Jurado de Enjuiciamiento.
El art. 13 de la Ley 14.441 incorpora al texto de la ley de
enjuiciamiento de magistrados el art. 29 bis. Este artículo faculta al Jurado de
Enjuiciamiento a apartar del cargo en forma preventiva a aquellos magistrados
denunciados cuando se reúnan en el caso una serie de condiciones. Nos
remitimos a la literalidad de la norma:
“En cualquier estado del proceso anterior a la suspensión, si
existieran elementos probatorios que hicieran verosímiles los hechos
denunciados y si la naturaleza y gravedad de los mismos tornare inadmisible la
permanencia en el ejercicio de la función del denunciado, o si ello pudiera
perjudicar o entorpecer irreparablemente la investigación, previa vista al
interesado por el término de diez (10 días), el jurado podrá disponer su
apartamiento preventivo del cargo. Tal medida, que será de interpretación
restrictiva, deberá ser debidamente fundamentada. La medida se prolongará
por el término de noventa (90) días corridos, pudiendo ser prorrogada por una
única vez y por igual lapso. Lo dispuesto es sin perjuicio de las atribuciones de
la Suprema Corte de Justicia de licenciar al magistrado por el tiempo que
demande que el jurado se expida al respecto”.
20
Así las cosas, la disposición que introduce la nueva ley impacta
en forma directa no sólo sobre los derechos constitucionales de los jueces
denunciados, sino que también se proyecta en una cuestión de relevancia
institucional como lo es la independencia del Poder Judicial. En rigor, una
utilización inadecuada de la mencionada potestad afectaría el principio de
división de poderes, característico del sistema republicano de gobierno. Esta
cuestión reviste sin dudas gravedad institucional ya que la conducta
adoptada por el Poder Legislativo lesiona de manera notable el sistema de
frenos y contrapesos (“checks and balances”), descripto por Montesquieu en
“El Espíritu de las leyes”.
Las facultades privativas de los tres poderes del Estado se
encuentran coordinadas por la organización política democrática. Resulta
insoslayable que dichas potestades se encuentren limitadas a efectos de
salvaguardar el sistema republicano de gobierno. Así lo entiende la doctrina
constitucional y la teoría del Estado:
“Es la esencia de tales facultades su limitación, es decir, que sus
alcances no pueden exceder los señalados en los respectivos preceptos, y, de
los poderes, como órganos tendientes a los fines escogidos por el pueblo, la
inexistencia de superioridad alguna de uno con respecto a los otros; lo que
significa la exclusión de interferencias recíprocas"26.
Recorrido este camino, es dable afirmar que la garantía de
inamovilidad de los jueces mientras dure su buena conducta cristaliza una de
las formas en que la letra constitucional de forma categórica resguarda la
independencia del Poder Judicial. Se trata de una condición fundamental para
mantener a los magistrados alejados de las presiones del poder político y de
26
CARRÉ DE MALBERG, "Teoría general del estado", Ed. Fondo de Cultura Económica,
México, 1948, ps. 741 y ss.
21
esta manera asegurar el cumplimiento de la separación de funciones
característica del sistema republicano de gobierno.
La potestad del Jurado de Enjuiciamiento de apartar
preventivamente del cargo a los magistrados vulnera en forma manifiesta
la garantía constitucional de inamovilidad de los jueces, contradiciendo
la literalidad y el espíritu de los arts. 176, 180 y 183 de la ley fundamental
de la Provincia de Buenos Aires.
El art. 176 de la Constitución provincial reza que los jueces
conservarán sus empleos mientras dure su buena conducta. Esta cláusula
constitucional vela porque los miembros del Poder Judicial cuenten con las
garantías necesarias para ejercer sus funciones con absoluta independencia
de criterio. En el mismo sentido encontramos esta garantía de inamovilidad de
magistrados en el art. 110 de la Constitución Nacional. Esta norma fue tomada
literalmente de la constitución estadounidense de conformidad con el
pensamiento de Hamilton, quién consideraba que un Poder Judicial
independiente era el único medio efectivo para asegurar los derechos de las
personas. Para ello, el Poder Judicial debía estar protegido de presiones
externas.
La inamovilidad garantiza la continuación en el cargo mientras
dura la buena conducta del juez. La contracara de ella es precisamente el mal
desempeño en las funciones, que habilita la apertura del proceso de remoción.
En este orden de ideas, consideramos que hasta que no exista una decisión
del Jurado de Enjuiciamiento sobre el mal desempeño del funcionario o
magistrado judicial, éste no puede ser apartado de su cargo, ya que ello
implicaría una injerencia inconstitucional de un tribunal político sobre la
garantía de inamovilidad de los jueces y la independencia del Poder Judicial.
22
Calificada doctrina enseña que inamovilidad significa “que el Juez
no puede ser removido al margen de las reglas impuestas por la Ley
Fundamental, ni ser objeto de un traslado o ascenso al margen de su
voluntad”27.
La Constitución de la Provincia de Buenos Aires reafirma la
garantía de inamovilidad de los magistrados en su art. 180 que prohíbe que los
jueces de la Suprema Corte de Justicia, de las cámaras de apelación y de
primera instancia, puedan ser suspendidos en el ejercicio de sus cargos, salvo
en el caso de acusación y con sujeción a lo que dispone la ley suprema
provincial.
Es menester poner de relieve que la Constitución de la Provincia
de Buenos Aires establece expresamente en que momento quedarán
suspendidos los jueces acusados. De ello se ocupan sus arts. 183 y 187, que
expresan:
Artículo 183.- El juez acusado quedará suspendido en el ejercicio de su
cargo desde el día en que el jurado admita la acusación.
Artículo 187.- Los jueces acusados de delitos ajenos a sus funciones
serán juzgados en la misma forma que los demás habitantes de la Provincia,
quedando suspendidos desde el día en que se haga lugar a la acusación.
El art. 183 tiene por finalidad la protección de las funciones
jurisdiccionales, evitando que un juez, cuya culpabilidad haya sido establecida
por el Jurado de Enjuiciamiento, pueda seguir en su cargo28.
El art. 187 determina que las acusaciones por delitos comunes
deben ser resueltas por los jueces ordinarios.
27
BADENI, Gregorio, “Manual de Derecho Constitucional”, Ed. La Ley, p. 1060.
28
CUELI, Hugo; “Constitución de la Provincia de Buenos Aires”; Ed. La Ley, 1996, p. 277.
23
El “apartamiento preventivo del cargo” al que alude el art. 29 bis
impugnado desconoce los parámetros constitucionales mencionados pues se
anticipa a la declaración de culpabilidad que establece la ley fundamental
provincial, desplazando al magistrado o funcionario en forma incompatible con
el principio de inocencia y debido proceso. Ello así, un juez podría ser, en
forma preventiva, separado de su cargo durante el extensísimo plazo de medio
año (90 días corridos más la prórroga por igual plazo). Luego, el Jurado de
Enjuiciamiento podría decidir que este juez no debe ser removido de su cargo,
configurándose de esta manera una notoria injusticia por haber sido privado
ilegítimamente de ejercer sus funciones sin que existiera una decisión
definitiva al respecto.
Asimismo, detectamos que la señalada injusticia no involucra
únicamente a los derechos de los magistrados y funcionarios judiciales sino
que también se proyecta a la garantía a la jurisdicción de los justiciables. En
efecto, se ve afectada la garantía al juez natural en atención a que éste podría
verse impedido de ejercer su jurisdicción en un caso concreto al encontrase
“preventivamente” apartado de su cargo por el Jurado de Enjuiciamiento.
No es ocioso recordar que los jueces cumplen una función ligada
a la defensa de los derechos humanos de los habitantes de la República,
deciden sobre la libertad y bienes de las personas y representan un dique de
contención cuando los otros poderes del Estado limitan o restringen derechos
constitucionales.
Para lograr el desarrollo de la actividad jurisdiccional y, en
particular, el dictado de sentencias útiles son requisitos insoslayables la
autonomía funcional e independencia del magistrado. Así, los ciudadanos
podrán aspirar al acceso a la justicia y a la obtención de resoluciones judiciales
eficaces a partir de la ausencia de interferencias externas que intenten
subordinar a los jueces, impidiendo el libre ejercicio de la magistratura. Por
ello, resulta indispensable que no existan presiones y hostilidades sobre los
magistrados. Evidentemente, la vigencia y ejercicio de los derechos
24
fundamentales de los justiciables se verán limitados por la posibilidad de que
jueces y funcionarios judiciales se vean apartados de sus cargos sin que exista
una resolución fundada que lo disponga. En este estado de cosas, cabe
afirmar que el art. 29 bis de la Ley 13.661 (texto según Ley 14.441) va en
sentido contrario al propósito del preámbulo de la Constitución de “afianzar la
justicia”, comprometiendo al mismo tiempo el derecho convencional de los
justiciables a la tutela judicial efectiva.
Siguiendo la línea jurisprudencial fijada por V.E., la apreciación
de la Ley 14.441 “debe ser severa, ya que no sólo está en juego el interés
personal de los magistrados, sino que está en consideración la independencia
del Poder Judicial, lo que configura un interés colectivo de grado superior”29.
En el mismo sentido, la Corte Suprema de Justicia de la Nación
dijo que la inamovilidad de los magistrados no solo beneficia a los jueces sino
también a la sociedad ya que asegura la estricta vigencia del Estado de
Derecho y el sistema republicano de gobierno30.
Al releer los Principios Básicos de las Naciones Unidas relativos a
la Independencia de la Judicatura nos encontramos una vez más frente a la
estrecha relación entre la inamovilidad de los jueces y la independencia del
poder del Estado encargado de decidir sobre los bienes y libertad de las
personas. Nos referimos a los principios Nº 11 y 12:
11. La ley garantizará la permanencia en el cargo de los jueces
por los períodos establecidos, su independencia y su seguridad, así como una
remuneración, pensiones y condiciones de servicio y de jubilación adecuadas.
29
SCBA, “Pettigiani, Juan M, c. Provincia de Buenos Aires”, 13/06/2003, LLBA 2003, p. 1209.
30
Fallos 314:760.
25
12. Se garantizará la inamovilidad de los jueces, tanto de los
nombrados mediante decisión administrativa como de los elegidos, hasta que
cumplan la edad para la jubilación forzosa o expire el período para el que
hayan sido nombrados o elegidos, cuando existan normas al respecto.
Los
citados
principios
han
sido
acogidos
por
la
Corte
Interamericana de Derechos Humanos. Este Tribunal en el caso “Reverón
Trujillo vs. Venezuela” afirmó que:
“…la autoridad a cargo del proceso de destitución de un juez
debe conducirse independiente e imparcialmente en el procedimiento
establecido para el efecto y permitir el ejercicio del derecho de defensa. Ello es
así toda vez que la libre remoción de jueces fomenta la duda objetiva del
observador sobre la posibilidad efectiva de aquellos de decidir controversias
concretas sin temor a represalias.
De todo esto se puede concluir que la inamovilidad es una
garantía de la independencia judicial que a su vez está compuesta por las
siguientes garantías: permanencia en el cargo, un proceso de ascensos
adecuado y no despido injustificado o libre remoción. Quiere decir esto que si
el Estado incumple una de estas garantías, afecta la inamovilidad y, por tanto,
no está cumpliendo con su obligación de garantizar la independencia judicial” 31
“….la garantía de inamovilidad debe operar para permitir el
reintegro a la condición de magistrado de quien fue arbitrariamente privado de
ella. Ello es así puesto que de lo contrario los Estados podrían remover a los
jueces e intervenir de ese modo en el Poder Judicial sin mayores costos o
control. Además, esto podría generar un temor en los demás jueces que
observan que sus colegas son destituidos y luego no reincorporados aún
cuando la destitución fue arbitraria. Dicho temor también podría afectar la
independencia judicial, ya que fomentaría que los jueces sigan las
31
Corte IDH, “Reverón Trujillo vs. Venezuela”, 30/06/2009. Considerandos 78 y 79.
26
instrucciones o se abstengan de controvertir tanto al ente nominador como al
sancionador”32.
La vista al juez acusado por el plazo de 10 días y la interpretación
restrictiva del apartamiento preventivo del cargo no son óbices para concluir
que estamos en presencia de un instituto que afecta la garantía constitucional
de defensa (art. 15 Constitución de la Provincia de Buenos Aires, 18
Constitución Nacional y 8 de la Convención Americana de Derechos Humanos,
con jerarquía constitucional, conforme art. 75, inc. 22 CN). Surge evidente la
inobservancia del principio de inocencia ya que, previo a evaluar la totalidad de
las pruebas, el Jurado se encuentra facultado para prejuzgar en la órbita de un
juicio inconcluso de responsabilidad sobre la conducta de un funcionario o
magistrado. Como consecuencia de dicho prejuzgamiento, el Jurado podría
adoptar una decisión que, sin lugar a dudas, debilitaría a la autoridad judicial.
El derecho de defensa es una prerrogativa de toda persona, que no
se circunscribe al ámbito penal, sino que se extiende a toda controversia en que
el individuo deba proteger sus derechos de cualquier índole. La inviolabilidad de la
defensa en juicio es la garantía de ese derecho fundamental, consagrada en el
artículo 18 de la Constitución.
Las normas de procedimiento deben asegurar el derecho de
defensa, puesto que el justiciable debe sujetarse a ellas a los fines de que el
proceso se desarrolle de manera regular. Como correlato, la reglamentación de su
ejercicio no debe constituirse en obstáculo para que el derecho pueda ser ejercido
de manera efectiva.
Vinculada en forma estrecha a la referida garantía de defensa,
encontramos que la garantía al debido proceso también se ve comprometida por
la normativa impugnada.
32
Ibídem. Considerando 81.
27
El proceso es una garantía constitucional y una herramienta que
actúa como instrumento de protección de los derechos sustanciales. Calificada
doctrina explica que las reglas del proceso pueden presentar modalidades y
efectos distintos según la naturaleza del conflicto o los intereses cuya tutela se
busque asegurar mientras que las garantías se ocupan de salvaguardar el debido
proceso33.
La garantía del debido proceso de raigambre constitucional y
convencional (arts. 8 y 25 Convención Americana de Derechos Humanos)
constituye la piedra fundamental para el adecuado ejercicio de la defensa en
juicio. De esta manera lo ha comprendido la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos:
“Las garantías y la protección judicial reconocidas en los artículos
8 y 25 de la Convención comprenden por una parte, el conjunto de requisitos
que deben observarse en las instancias procesales para asegurar la adecuada
defensa de aquéllos cuyos derechos u obligaciones están bajo consideración
judicial”34.
Cabe poner de relieve que en el año 2007, en el precedente
“Mazzeo”, nuestro Máximo Tribunal, siguiendo el criterio sentado por la Corte
Interamericana de Derechos Humanos en el caso “Almonacid Arellano”, dejó
plasmada su postura sobre el rol que deben cumplir los jueces al interpretar la
Convención Americana de Derechos Humanos. En este sentido, explicó que
“el Poder Judicial debe ejercer una especie de "control de convencionalidad"
entre las normas jurídicas internas que aplican en los casos concretos y la
Convención Americana sobre Derechos Humanos. En esta tarea, el Poder
Judicial debe tener en cuenta no solamente el tratado, sino también la
33
GOZAINI, Osvaldo A; “Constitución de la Nación Argentina y normas complementarias.
Análisis doctrinal y jurisprudencial”; Tomo I; Director: Daniel A. Sabsay;
Ed. Hammurabi,
Edición 2009; pág. 756.
34
Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Informe Anual 1997, Caso 10.087,
Gustavo Carranza, Argentina, Informe Nº 30/97.
28
interpretación que del mismo ha hecho la Corte Interamericana, intérprete
última de la Convención Americana”35.
El
carácter
vinculante
de
las
sentencias
de
la
Corte
Interamericana de Derechos Humanos fue reconocido por la Corte Suprema
de Justicia de la Nación en el mencionado precedente. Por ello, los parámetros
convencionales, como la tutela judicial efectiva, no pueden ser soslayados por
nuestros tribunales internos, ya que ello, importaría una conducta generadora
de responsabilidad internacional para el Estado Argentino.
También es dable destacar que en el reciente fallo “Rodríguez
Pereyra”, de fecha 27 de noviembre de 2012, nuestro Máximo Tribunal, con
cita de numerosos precedentes de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos, abre el juego al control de convencionalidad ex officio.
Cabe señalar que la violación de los principios básicos del
derecho de defensa habilita el control judicial sobre los enjuiciamientos a
magistrados federales o provinciales36.
La garantía de defensa también se ve comprometida por la
cuestionable textura abierta que exhibe la redacción de los supuestos en que
podría darse el apartamiento preventivo del cargo. En este escenario, la
ausencia de certezas sobre ejes clave del régimen sancionatorio pone en
cabeza del Jurado de Enjuiciamiento una esfera de discrecionalidad que le
permitirá decidir cuando hay “gravedad” y en que contexto la investigación
pudiera ser perjudicada o entorpecida. En efecto, estamos en presencia de
conceptos
jurídicos
indeterminados
que
podrían
permitir
que
la
discrecionalidad se convierta en arbitrariedad.
35
Fallos 330:3248.
36
Fallos 327:590.
29
Asimismo, el principio de legalidad se ve vulnerado por la norma
objeto de impugnación.
El principio de legalidad -de raigambre constitucional- implica que
la conducta prohibitiva se encuentre claramente descripta en la norma. De esta
manera los destinatarios sabrán como adecuar su conducta ante una situación
concreta. Si bien se admite que puedan existir tipos abiertos, o sea aquellos
que deben cerrarse o completarse a través de la interpretación judicial, nunca
podrán contener descripciones tan amplias que prácticamente cualquier
suceso histórico pueda ser captado por la norma jurídica. Precisamente, el art.
29 bis de la Ley 13.661 se refiere en forma abstracta a hechos cuya naturaleza
y gravedad tornare inadmisible la permanencia en el ejercicio de la función sin
delimitar que conductas podrían ser pasibles de la figura de apartamiento
preventivo. Ello nos deja en las puertas de un probable exceso de punición de
parte del Jurado de Enjuiciamiento.
Kiper se ha pronunciado en contra de la utilización elástica e
irrestricta del término “mal desempeño”:
“... el concepto de mal desempeño no puede ser amplísimo, ni tan
elástico como algunos pretenden, pues está en juego el principio de
inamovilidad y, detrás de él, el de la independencia judicial, pensada en
beneficio de los ciudadanos más que de los propios jueces”37.
Idéntica reflexión cabe a los términos amplios e imprecisos del
art. 29 bis de la Ley 14.441.
Dada la laxitud de la norma impugnada, podría ocurrir que se
apartaran a magistrados del ejercicio de su función por el contenido de sus
sentencias. Ello constituiría sin dudas un atentado contra la división de
37
KIPER, Claudio, “Responsabilidad Disciplinaria de los Magistrados”, Ed. La Ley, junio de
2002 Pág. 100 y ss.
30
poderes
y
la
independencia
judicial.
Lamentablemente,
la
hipótesis
mencionada no parece descabellada teniendo en cuenta las omisiones del
legislador al momento de fijar límites concretos que pongan un marco de
razonabilidad a la discrecionalidad para apartar jueces en forma preventiva.
Esta incertidumbre, laxitud y abstracción que provoca la norma
jurídica es justamente la que la convierte en inconstitucional.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha señalado
reiteradamente que los aciertos o errores judiciales deben ser tratados dentro
de los causes procedimentales por el juego de los recursos que se otorgan por
la ley. No resulta viable que la potestad política que supone el juzgamiento de
la conducta de los jueces esté habilitada para inmiscuirse en la tarea
jurisdiccional de éstos y formular juicio al respecto38.
Categóricamente el más alto Tribunal de la República ha
expresado que el presupuesto necesario de la función de juzgar resultaría
afectado si los jueces estuvieran expuestos al riesgo de ser removidos o
sancionados por el solo hecho de que lo decidido en sus sentencias puede ser
objetable, a excepción de que aquellas constituyan delitos o ineptitud moral o
intelectual39.
Al revisar los fundamentos de la Ley 14.441 resulta complejo
detectar los fundamentos que motivaron la figura de “apartamiento preventivo”
del cargo de los magistrados dada la vaguedad y ambigüedad de los mismos.
En rigor, los fundamentos se refieren a que la referida figura se incorpora para
el caso de “verificarse gravedad institucional” por la permanencia del juez en
su cargo. También dicen que “se trata de aquellos supuestos excepcionales en
38
Fallos 277:52; 278:34; 302:102; 303:695.
39
Fallos 274:415.
31
que la magnitud de la situación examinada amerita un tratamiento singular y
una respuesta expedita, a través de una medida cautelar que permita separar
al magistrado o funcionario denunciado del ejercicio de sus funciones”. De ello
se desprende una descripción abstracta de las circunstancias en las cuáles se
aplicaría el apartamiento del juez y la omisión a la hora de exponer los motivos
que llevaron a los legisladores a crear tamaña sanción preventiva.
En este contexto, consideramos que la norma impugnada no
superar el test de razonabilidad que se ocupa de ponderar los fines invocados
por la norma y los medios mediante los cuáles se la implementa.
El principio de razonabilidad exige que el medio elegido para
alcanzar un fin determinado guarde proporción y aptitud suficientes con ese fin.
Esto es, que haya “razón” valedera para fundar tal o cual acto de poder40.
Así surge del artículo 28 de la Constitución nacional donde dice
que “los principios, derechos y garantías no podrán ser alterados por las leyes
que reglamenten su ejercicio”, donde alteración supone arbitrariedad o
irrazonabilidad.
Por su parte, el artículo 57 de la Constitución Provincial establece
que: “Toda ley, decreto u orden contrarios a los artículos precedentes o que
impongan al ejercicio de las libertades y derechos reconocidos en ellos, otras
restricciones que las que los mismos artículos permiten, o priven a los
ciudadanos de las garantías que aseguran, serán inconstitucionales y no
podrán ser aplicados por los jueces. Los individuos que sufran los efectos de
toda orden que viole o menoscabe estos derechos, libertades y garantías,
tienen acción civil para pedir las indemnizaciones por los perjuicios que tal
violación o menoscabo les cause, contra el empleado o funcionario que la haya
autorizado o ejecutado”.
Resulta entonces a todas luces violatoria de la garantía de la
40
BIDART CAMPOS, Germán, “Manual de la Constitución Reformada”, pág. 517, Ediar, 1998.
32
razonabilidad la figura del apartamiento preventivo de magistrados.
La ley en cuestión es injusta y por lo tanto irrazonable. En este
sentido, V.E. tiene dicho:
“Toda norma legal debe responder al principio de razonabilidad
en cuanto reclama que concurran circunstancias justificantes de su existencia,
lo que lleva a ponderar su finalidad o razón de ser, dándole un contenido
congruente y armónico con las restantes disposiciones y con el sentido integral
del cuerpo normativo”41.
“La reglamentación de los derechos no puede llegar al extremo
de su desnaturalización o aniquilamiento, pues como todo ejercicio de la
potestad pública se halla sometida, como requisito ineludible para su validez
constitucional, al principio de razonabilidad, que reclama la existencia de
circunstancias justificantes, fin público, adecuación a él del medio utilizado
para su obtención y ausencia de iniquidad manifiesta”42
“El requisito de razonabilidad es el límite al que se halla sometido
para su validez constitucional todo el ejercicio de la potestad pública,
incluyendo la de legislar (del voto del doctor Hitters)”43
Resulta imperioso recordar que las leyes y demás normativa
jerárquicamente inferior que tengan como fin reglamentar el ejercicio de los
principios, garantías y derechos reconocidos en la constitución nacional
deberán ser siempre justas, absteniéndose en todos los casos de imponer
obligaciones o prohibiciones que normas superiores a la reglamentaria no
41
SCBA, “Sorbet, Nora C. c. Carruthers, Williams J. y otro”, 31/08/1982.
42SCBA,
43
“Kirchmer, Carlos y otros”, 02/09/1980.
SCBA, “Britez, Primitivo c. Productos Lipo S.A.”, 06/06/2001, DT 2001-B, 1842 - DT 2003-A,
138 - LA LEY 2001-F, 255 - ED 15/11/2001, 20 - DJBA 161, 113.
33
hayan exigido previamente.
El hecho de conocer las leyes, su contenido y alcance, brinda
certeza y previsibilidad sobre las consecuencias jurídicas de nuestros actos.
En efecto el Tribunal constitucional de España ha definido a la seguridad
jurídica como “la expectativa razonablemente fundada del ciudadano en saber
o poder predecir cuál ha de ser la actuación del poder en la aplicación del
derecho”. En sentido contrario, la arbitrariedad es de manera innegable aliada
de la inseguridad jurídica y enemiga de la libertad y de la justicia.
Consideramos ilustrativa la siguiente cita contenida en el trabajo
de una distinguida jurista: “Si la política social de un Estado no se cuida de
cubrir sus actos con el manto de la legalidad, puede ocurrir que, llegándose al
fracaso, ni siquiera podrá apoyarse en un orden jurídico, puesto que ella
misma dio mal ejemplo al violarlo. Por eso, el Estado de Derecho actúa como
límite y como garantía. Como límite, en cuanto fija una frontera mínima que no
se puede rebasar sin asumir los riesgos antes señalados. Como garantía, en
cuanto el respeto a las normas jurídicas es un postulado de cultura que aleja la
arbitrariedad y distingue al Estado moderno del Estado absoluto.” 44
La omisión de pautas claras y concretas no es una cuestión
irrelevante. Por el contrario, produce una gran incertidumbre en los
funcionarios judiciales, quiénes podrían verse desplazados de sus cargos en
virtud de la actividad discrecional del Jurado de Enjuiciamiento.
Toda la situación descripta se da en el marco de un exorbitante e
inconstitucional proceder, tal como señalamos anteriormente, al analizar las
normas fundamentales que protegen a los jueces y delimitan el accionar del
Jurado. Sorprende que se haya elegido una técnica legislativa semejante, ya
que ella le concede al Jurado la posibilidad de actuar de manera discrecional y
44
KEMELMAJER de Carlucci, Aída; “La seguridad jurídica”; RDCO 1998-203, Lexis Nexis
0021/000081.
34
por ende la de tomar decisiones arbitrarias, impidiendo que el destinatario
puede ejercer su derecho de defensa. Esta característica de la Ley 14.441 se
opone a la tendencia dominante en el derecho público moderno que ha
evolucionado hacia la definición de potestades reglamentadas de las que se
puede prever cuál será el proceder posible de la autoridad. Máxime cuando
estamos en presencia de cuestiones que podrían lesionar la independencia del
Poder Judicial.
A esta altura, consideramos oportuno recurrir a las palabras de
Karl Loewenstein:
“La independencia de los jueces en el ejercicio de las funciones
que les han sido asignadas y su libertad frente a todo tipo de interferencias de
cualquier otro detentador de poder constituye la piedra final en el edificio del
Estado Democrático Constitucional de Derecho”45.
En virtud de lo expuesto, cabe concluir que el apartamiento
preventivo del cargo previsto en el art. 29 bis de la Ley 13.661 (art. 13 Ley
14.441) resulta inconstitucional por vulnerar la división de poderes propia del
principio republicano de gobierno, la garantía de inamovilidad de los jueces, la
garantía de jurisdicción y al juez natural de los justiciables, el principio de
razonabilidad y el derecho de defensa y debido proceso de los magistrados y
funcionarios judiciales.
V.5- Reducción del plazo para contestar la acusación.
Afectación del ejercicio del derecho de defensa.
El art. 17 de la Ley 14.441 modifica el plazo a efectos de que el
magistrado o funcionario denunciado pueda formular su defensa. Mientras que
45
LOEWENSTEIN, Karl, “Teoría de la Constitución”, Ed. Ariel, Barcelona, 1983, p. 294.
35
el art. 33 de la vieja ley determinaba que el acusado contaba con un plazo de
45 días para ejercer su derecho de defensa, la ley actual fija el término de 30
días. En efecto, reduce el plazo en 15 días.
La razón esbozada en los fundamentos de la ley atacada para
acortar el plazo de un derecho fundamental como es el derecho de defensa fue
“ajustar algunos de los plazos procesales previstos en el texto de la ley
vigente, a efectos de evitar dilaciones en la consecución del proceso”.
A esta altura de nuestro desarrollo, corresponde evaluar la Ley
14.441 bajo el prisma del control de razonabilidad. El principio de razonabilidad
exige que exista una proporcionalidad entre fines y medios que permita
alcanzar a los primeros. Este principio implica que el medio elegido para
alcanzar un fin determinado guarde proporción y aptitud suficientes con ese fin
y que por ende no lo contradiga, pues en tal caso estaría alterando la esencia
del derecho que se pretende proteger. En efecto, que exista “razón” valedera
para fundar tal o cual acto de poder.46
En reiterados precedentes la Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha dicho que aún supuesta la legitimidad de los fines de la ley, la
misma se torna arbitraria cuando los medios que se adoptan para lograr esos
fines no guardan adecuada proporción con ellos o con las circunstancias que
la motivaron.47
Precisamente en el caso del nuevo art. 33 de la Ley 13.661 (texto
según Ley 14.441) detectamos una notoria desproporcionalidad entre los fines
invocados por la norma y los medios mediante los cuáles intenta cristalizar
dichos fines.
Si el objetivo consistió en disminuir los tiempos del juicio de
responsabilidad de conducta judicial, el acortamiento del plazo para contestar
46
BIDART CAMPOS, Germán, “Manual de la Constitución Reformada”, Ediar, 1998; pág. 517.
47
Fallos 90:20; 147:402; 171:348; 200:450; 249:252; 256:241; 263:460; 288:325; 299:428.
36
la denuncia no parece la solución más adecuada para satisfacer dicho fin.
Máxime teniendo en cuenta que la ley no establece un plazo para que el
Jurado se expida y, en referencia a la sanción de apartar al magistrado
preventivamente del cargo, fija un plazo de 90 días corridos, prorrogables por
la misma cantidad de días.
En este contexto, es dable concluir que el punto bajo análisis
constituye una clara involución del procedimiento ante el Jurado de
Enjuiciamiento en virtud de que, como se ha visto, afecta seriamente el
derecho de defensa.
Estamos en presencia de un serio retroceso que revela la
inobservancia de uno de los principios cardinales en materia de derechos,
como es el de progresividad. Este postulado está contemplado en el art. 26 de
la Convención Americana de Derechos Humanos, tratado que tiene jerarquía
constitucional (art. 75, inc. 22 CN), e importa para los Estados el deber de no
adoptar políticas regresivas que tengan por objeto o efecto la disminución del
estado de goce de los derechos económicos, sociales y culturales.48 En virtud
de ello, interpretamos que el art. 33 del régimen de enjuiciamiento de
magistrados y funcionarios judiciales (art. 17 Ley 14.441) violenta el principio
de progresividad, en tanto implica una evidente disminución en el ejercicio del
derecho de defensa que resulta a todas luces irrazonable.
Advierta V.E. que a fin de dar cumplimiento al principio pro
homine –elemento fundamental en materia de interpretación y aplicación de
derechos humanos-, previsto en el art. 29 de la Convención Americana de
Derechos Humanos, los jueces siempre deben “efectuar la interpretación más
favorable para el efectivo goce y ejercicio de los derechos y libertades
fundamentales; pudiendo incluso optar por la interpretación más favorable en
caso de aplicabilidad de la Convención Americana y otros tratados
48
Corte IDH, Caso “Cinco Pensionistas vs. Perú”, 28/02/2003.
37
internacionales sobre derechos humanos.”49
En virtud de lo expuesto, cabe concluir que el acortamiento del
plazo de traslado al juez o funcionario acusado para que éste pueda ejercer su
defensa constituye una violación a la garantía constitucional de defensa (art.
15 Constitución Provincial y disposiciones concordantes de la nacional y de
tratados internacionales con jerarquía constitucional).
VI.- SOLICITA SE DECRETE MEDIDA CAUTELAR.
Atento a la afectación inminente que los artículos de la Ley
14.441 impugnados provocarían en los derechos de los magistrados y
funcionarios judiciales que representa el COLEGIO DE MAGISTRADOS Y
FUNCIONARIOS DEL PODER JUDICIAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS
AIRES, SOLICITO a V.E., que hasta tanto se dicte sentencia, decrete una
medida cautelar de no innovar a fin de suspender la aplicación de los arts. 18,
24, 29 bis y 33 de la Ley 13.661 (texto según Ley 14.441).
En la especie se cumplen acabadamente los requisitos que la ley
exige para el decreto de la tutela cautelar:
A) VEROSIMILITUD DEL DERECHO: Este requisito ha sido
largamente demostrado en el acápite precedente. Ello así pues del texto
mismo de los arts. 5, 9, 13 y 17 de la ley 14.441 en cuánto modifican el
régimen legal de jurado de enjuiciamiento en sus arts. 18, 24, 29 bis y 33,
surgen
contradicciones
evidentes
con
la
garantía
constitucional
de
inamovilidad de magistrados, el principio de inocencia, el derecho de defensa,
el debido proceso, el principio de razonabilidad, el principio republicano de
gobierno y el principio de supremacía constitucional.
En el marco de la acción originaria, V.E. ha reconocido reclamos
49
Corte IDH, Caso “Cabrera García y Montiel Flores. vs. México”, Sentencia sobre
Excepciones Preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas, 26/11/2010.
38
precautorios suspensivos cuando el derecho invocado por los actores se
encuentra en una situación de peligro. Para ello, siguió los parámetros fijados
por la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en relación
a que la tutela cautelar no requiere un juicio de certeza sino de un examen de
probabilidad. A saber:
“…..si bien las normas legales o reglamentarias gozan de una
presunción de validez (doctr. causa I. 3521, "Bravo", res. del 9-X-2003, y sus
citas), la tutela preventiva no exige un examen de certeza sobre la existencia
del derecho pretendido, sino sólo su verosimilitud (art. 230, inc. 1, C.P.C.C.;
cfr. C.S.J.N., Fallos 314: 711). Es que requerir un juicio de ver-dad no condice
con la finalidad del insti-tuto cautelar, que no es otra que atender a aquello que
no excede del marco de lo hipotético (cfr. C.S.J.N., Fallos 316: 2060; 318:
2375; B-63.590, "Saisi", res. de 5-III-2003)”50.
Sin dudas, esta presentación esta basada en agravios prima facie
verosímiles que ameritan la concesión de la tutela precautoria perseguida.
También cabe destacar que el Máximo Tribunal Provincial, al
conceder medidas cautelares, ha analizado la posibilidad de que diversos
actos se tornaran inválidos por apoyarse en un norma inconstitucional, si se
hiciera lugar al planteo contenido en la demanda (causa I. 1208, "Pons", res.
del 30/IX/84; I. 1509, "Koldobsky", res. del 28/XII/90 e I. 1350, "Farmacia Gatti
Soc. Com. Simple", res. del 16/IV/91)51. Justamente, el apartamiento
preventivo de jueces, la reducción en el plazo del ejercicio de su derecho de
defensa y las incompatibilidades entre los roles de acusar y juzgar en
referencia a los miembros de la Comisión Bicameral, entre otras cuestiones,
permiten adelantar la ausencia de sustento constitucional de la Ley 14.441.
50
SCBA, “Filón, Andrés R. c. Municipalidad de Vicente López”, 18/04/2007; JA 29/08/2007, p.
84; La Ley 2007-F, p.152.
51
SCBA, “Unión Personal Civil de la Nación”, 5/03/2008; LLBA 2008 (mayo), p. 391.
39
Para graficar el escenario al que asistiríamos si no se concediera la protección
cautelar que aquí se demanda, podemos mencionar que los apartamientos
preventivos de jueces que tuvieran lugar hasta que V.E. dictara la
inconstitucionalidad de la norma que habilita tal proceder (art. 29 bis Ley
13.661), consolidarían una verdadera injusticia. Sin perjuicio de que luego,
fueran declarados nulos los citados apartamientos, los jueces pasibles de esa
sanción, se verían separados de sus cargos durante meses en abierto
desconocimiento de la garantía de inamovilidad de los magistrados (art. 173,
180 y 183 Constitución de la Provincia de Buenos Aires) y del derecho de los
justiciables al juez natural.
De conformidad con lo expuesto durante el desarrollo de la
presente acción, ha quedado verosímilmente demostrado el derecho en juego.
B) PELIGRO EN LA DEMORA: El peligro existente en la demora
resulta en la especie más que evidente, pues se encuentra en juego la
independencia, autonomía y estabilidad del Poder Judicial.
Sobre el recaudo legal de peligro en la demora para la
procedencia de una medida cautelar corresponde remitirnos a la doctrina
judicial de la Suprema Corte Provincial:
“….recientemente se ha dicho que en la evaluación del peligro en
la demora como requisito general de toda medida cautelar, es preciso
ponderar tanto el gravamen que produciría la ejecución del acto cuestionado si
al cabo del proceso fuera declarado ilegítimo -para el caso inconstitucional-,
como -y en relación con- aquél que resultaría de la paralización temporal de
los efectos de dicho acto, en el supuesto de arribarse a una sentencia adversa
a la pretensión (doctr. causa B. 65.168, "Burgués", res. del 30/IV/03; I. 3.521 I.
68.183, ya mencionadas)”52.
52
SCBA, “Lo Presti, Norma H. c. Banco de la Provincia de Buenos Aires”, 26/05/2005; La Ley
2005-E, p. 307.
40
La ejecución de la sanción de apartamiento preventivo de
magistrados prevista en la nueva ley de jurado de enjuiciamiento implicaría un
gravamen rayano con la gravedad institucional. Ello así, en virtud de que una
de las garantías expresas que sirven de reaseguro para la independencia del
Poder Judicial (inamovilidad de los magistrados mientras dure su buena
conducta) se vería a todas luces vulnerada.
La idea de que jueces probos e idóneos que no hubieran
incurrido en mal desempeño durante el ejercicio de sus funciones puedan ser
apartados de sus cargos nos acerca a un panorama de debilitamiento de las
instituciones republicanas, en desmedro no sólo de los miembros del Poder
Judicial sino también de la sociedad en su conjunto. A efectos de evitar el
peligro señalado, resulta imprescindible evitar que si quiera un solo juez se vea
apartado de su cargo o limitado su derecho de defensa por una norma
inconstitucional ya que ello podría ser el principio de una pendiente resbaladiza
en la cuál las fronteras entre los diferentes poderes del Estado se
desvanecerían, provocando una grave lesión al sistema de división de
funciones y controles recíprocos del sistema republicano de gobierno. En este
contexto, la estabilidad de la que deberían gozar los magistrados a fin de
cumplir con su misión de controlar la constitucionalidad de los actos de los
poderes Ejecutivo y Legislativo se vería reducida en forma incompatible con la
letra y espíritu de la Constitución Provincial.
En virtud de lo expuesto, se encuentra demostrado el peligro en
la demora.
C) CONTRACAUTELA: Atento la naturaleza del pleito, las
cuestiones articuladas y los derechos en juego, ofrezco mi caución juratoria,
en
carácter
de
Presidente
del
COLEGIO
DE
MAGISTRADOS
Y
FUNCIONARIOS DEL PODER JUDICIAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS
AIRES, como contracautela.
41
Por todo lo expuesto, teniendo en cuenta la naturaleza de la
acción intentada, la índole de los derechos en juego, la verosimilitud del
derecho y la urgencia que el caso requiere, corresponde hacer lugar al
requerimiento cautelar solicitado.
VII.- RECUSA CON EXPRESIÓN DE CAUSA.
En los términos de los arts. 17 inc. 7 y 20 CPCC vengo a recusar
con expresión de causa al Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la
Provincia de Buenos Aires, Dr. Eduardo Pedro De Lázzari.
La presente recusación se encuentra motivada por recortes
periodísticos de los cuáles surge que el mencionado integrante del Máximo
Tribunal Provincial se refirió a uno de los artículos impugnados en el marco de
esta acción originaria de inconstitucionalidad. Se trata del art. 29 bis de la Ley
13.661 (texto según Ley 14.441).
Del diario “El Día”, de la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos,
de fecha 18 de octubre de 2012 se desprende que previo a la sanción de la
Ley 14.441 el Dr. De Lázzari se reunió con las comisiones de Legislación y
Asuntos Constitucionales de la Legislatura bonaerense, brindando su opinión
sobre la figura del apartamiento preventivo de magistrados. En este sentido, la
mencionada nota periodística dice que el Dr. De Lázzari avaló la figura cuya
inconstitucionalidad aquí se plantea. También dice la nota: “De Lázzari efectuó
sobre ese punto una suerte de objeción, al considerar que la norma debería
contemplar que el uso de esa opción constituya una “absoluta excepción”
cuando “haya elementos incontrastables de que resultaría imposible que el
magistrado siga en el cargo y de que su continuidad provocaría la pérdida
irreparable de elementos de la causa”.
De una nota del sitio web de la “Federación Argentina de la
Magistratura y la función judicial” surge que como sugerencia del titular de la
42
Suprema Corte bonaerense la figura del apartamiento preventivo será de
carácter restrictivo53.
Así las cosas, asistimos a la opinión y recomendaciones emitidas
por el Presidente del Alto Tribunal Provincial sobre uno de los puntos
neurálgicos de la presente acción antes de comenzada la misma. Desde ya
que ello significa un adelanto de opinión que anula la posibilidad del Presidente
de entender en las presentes actuaciones. En rigor, incurrió en prejuzgamiento
al emitir un juicio de valor con anterioridad al momento de juzgar.
La
doctrina
especializada
se
ha
pronunciado
sobre
la
procedencia de la recusación en casos de prejuzgamiento:
“El juez debe emitir su fallo en la oportunidad procesal
correspondiente, es decir, al dictar la sentencia definitiva. Si con anterioridad a
esta etapa procesal emite un juicio de valor que anticipa el resultado del
proceso, en principio incurre en prejuzgamiento. Es decir, decide antes del
momento de juzgar”54.
En virtud de lo expuesto, corresponde hacer lugar a la recusación
con expresión de causa del Dr. Eduardo De Lázzari en los términos de los arts.
17 inc. 7 y 20 CPCC.
VIII.- PRUEBA.
VIII.1- Documental:

Estatuto del COLEGIO DE MAGISTRADOS Y FUNCIONARIOS DEL
PODER JUDICIAL DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.
53
www.fam.org.ar/noticias.asp?idn=2325.
54
PONCE, Carlos R., “Código Procesal Civil y Comercial de la Nación concordado con los
códigos provinciales. Análisis doctrinal y jurisprudencial”,Directora: Elena I. Highton, Ed.
Hammurabi, p. 437.
43

Nota del diario “El Día” de fecha 18 de octubre de 2012.

Nota de la “Federación Argentina de la Magistratura y la función
judicial”.

Fundamentos de la Ley 14.441.

Debate de la Ley 14.441 en la Legislatura de la Provincia de Buenos
Aires.
IX. DERECHO.
Fundamos
el
derecho
que
asiste
al
COLEGIO
DE
MAGISTRADOS Y FUNCIONARIOS DEL PODER JUDICIAL DE LA
PROVINCIA DE BUENOS AIRES en los arts. 17 inc. 7, 20, 230, 683 y sig.
CPCC, arts. 1, 3, 15, 57, 161, 173, 176, 180, 183, 187 de la Constitución de
la Provincia de Buenos Aires, arts. 1, 18, 28, 75 inc. 22 y 110 de la
Constitución Nacional, arts. 8, 25, 26 y 29 de la Convención Americana de
Derechos Humanos, Principios Básicos de las Naciones Unidas relativos a la
Independencia de la Judicatura, Proyecto de reglas mínimas de las Naciones
Unidas para la administración de la Justicia Penal (“Reglas de Mallorca”),
jurisprudencia y doctrina aplicables al caso.
X.- RESERVA CASO FEDERAL.
Para el hipotético e improbable caso de que se desestimare la
acción de inconstitucionalidad planteada y, considerando que en tal supuesto
se vulnerarían principios, derechos y garantías de rango constitucional, como
la forma republicana de gobierno, el derecho de defensa, principio de
razonabilidad y la garantía de inamovilidad de los magistrados de prevista en
los arts. 1, 18, 28, 31 y 110 CN, hacemos expresa reserva del CASO
FEDERAL legislado por el art. 14 de la Ley 48. Asimismo, se practica reserva
de invocar la doctrina de la arbitrariedad y gravedad institucional para el
supuesto de que se resolviera que La Ley 14.441 es constitucional.
44
XI.-
RESERVA
DE
LA
CORTE
INTERAMERICANA
DE
DERECHOS HUMANOS
Esta parte se reserva el derecho a cuestionar por ante la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos y eventualmente por ante la
Corte Interamericana de Derechos Humanos creada por la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica) para
el caso de que, por cualquier motivo, en definitiva se terminase violando
cualesquiera de las estipulaciones previstas en dicho Pacto.
XII.- AUTORIZACIONES
Se encuentran autorizados a tomar vista de las actuaciones, dejar
constancia en el libro de asistencia, extraer copias, retirar en préstamo el
expediente, diligenciar cédulas, oficios, testimonios y realizar todo acto
impulsorio de los presentes obrados los Dres. Sebastián Neimark y/o Cristian
Hernán Fernández y/o la Srta. Daniela Paesano.
XIII.- PETITORIO.
Por todo lo expuesto, a V.E. SOLICITO:
1) Nos tenga por presentados, por parte en el carácter invocado y
por constituido el domicilio legal indicado.
2) Se agregue la documental acompañada.
3) Se conceda la medida de no innovar peticionada.
4) Se resuelva la recusación con causa del Presidente de la
Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, Eduardo De
Lázzari.
5) Se corra traslado de la presente demanda en los términos del
inciso 1º del artículo 686 del Código Procesal.
6) Se tenga presente la reserva de caso federal.
7) Se tenga presente la reserva de la Corte Interamericana de
Derechos Humanos.
45
8) Se tenga presente las autorizaciones conferidas.
9) Oportunamente, se declare la inconstitucionalidad de los arts.
5, 9, 13 y 17 de la Ley 14.441.
Proveer de conformidad,
SERA JUSTICIA
46
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ACCION ORIGINARIA DE INCONSTITUCIONALIDAD COLEGIO DE