Lima, 06 de diciembre del 2005
El 21 de octubre del 2005, en la ciudad de Lima, se llevo a cabo el Tribunal
Ciudadano por el Caso Tauccamarca: Por Justicia para las personas afectadas por
intoxicaciones debido al uso de plaguicidas, constituido a iniciativa de la
sociedad civil como expresión ciudadana para pronunciarse en términos éticos,
políticos y jurídicos sobre la muerte de 24 niños en la localidad de Tauccamarca.
El Tribunal se encontraba integrado por Maria Elena Foronda, Presidenta de la
Sociedad Nacional del Ambiente,
Nicolás Espejo, miembro del Centro de
Investigaciones Jurídicas de la Universidad Diego Portales de Chile y Master en
Derecho Internacional y Derechos Humanos y la Dra. Flora Luna, presidenta de la
Asociación Médica Peruana, quienes han emitido el siguiente veredicto por la
vulneración de derechos consagrados en normas de protección de los Derechos
Humanos tanto nacionales como internacionales en contra de víctimas concretas
cuyos sufrimientos, daños y desventajas padecidos que motivan la más profunda
indignación de la ciudadanía:
RECORDANDO QUE:

Los derechos humanos son universales, interdependientes, indivisibles y
se afirman en pie de igualdad.

Los derechos económicos, sociales y culturales son derechos humanos
reconocidos internacionalmente, y como tales, el Estado peruano tiene el
deber de respetar, proteger, cumplir y hacer cumplir.

La violación de derechos económicos, sociales y culturales da lugar a
responsabilidad
del
Estado
por
incumplir
obligaciones
contraídas
internacionalmente, lo que incluye su deber de ejercer la debida
diligencia ante actos cometidos por parte de particulares, entre ellos
agentes económicos.

Que, toda víctima o colectividad afectada por violación de derechos
humanos, tiene derecho a reparación y a contar con recursos efectivos
para acceder a la justicia.
Este Tribunal, ha conocido y recibido testimonios e información sustentada sobre
el siguiente caso y se pronuncia en los siguientes términos:
Primero: Hemos corroborado que existen 24 niños muertos y 26 niños
sobrevivientes con secuelas físicas, psicológicas y neurológicas que hasta la fecha
no han sido atendidos.
Segundo: Existe evidencia que el agente causal del suceso es un producto órgano
fosforado cuyo registro ha pertenecido a la empresa Bayer.
Tercero: Hemos constatado que, el producto órgano fosforado, solo pudo haber
sido la presentación en polvo que corresponde a paratión metílico que fue el
causante de la muerte de los niños en Tauccamarca, versión corroborada por la
información existente en el atestado policial N° 207-99 X RPNP/DIVINCRI.
Cuarto: Teniendo en cuenta las normas internacionales de seguridad que rigen la
actividad comercial de la Empresa Bayer y las condicione socioeconómicas de los
usuarios de sus productos en nuestras comunidades andinas, que en su gran
mayoría son personas quechua hablantes y analfabetas; es evidente que la
presentación del producto incumple tales normas ya que el mencionado
plaguicida tiene la apariencia de
leche en polvo, que el empaque no tenía
ninguna advertencia del peligro de muerte para el usuario quechuahablante y/o
analfabeto, y que el plaguicida no contiene ningún agente de mal olor para
advertir al usuario de su toxicidad.
Quinto: El Servicio Nacional de Sanidad Agraria del Ministerio de Agricultura
tenía la responsabilidad legal de fiscalizar el uso y control de plaguicidas
químicos de uso agrícola. Se ha comprobado que dicha dependencia estatal
incumplió sus funciones, evidenciado por la falta de un envase y etiqueta que
brinda protección efectiva a los usuarios, y la imposibilidad de implementar el
requisito de la receta técnica por un agrónomo licenciado, el mecanismo de
control legal sobre la venta indebida de plaguicidas de categoría toxicológica alta
contemplado en la regulación peruana correspondiente y colaboró así en el
resultado fatal de ese suceso.
Sexto: El Ministerio de Salud, a través de la Dirección General de Salud (DIGESA)
tenía el deber y la obligación de proporcionar los medicamentos necesarios para
atender a las personas que recurran en situaciones de emergencia a los centros,
postas médicas del país, pero el hecho es que eso no fue posible en la Posta
Médica de Cay-Cay cuando acudieron los niños intoxicados debido a que dicho
centro de salud no contaba con los medicamentos básicos requeridos en esa fatal
circunstancia.
Séptimo: Hemos constatado que existen graves dificultades para que las víctimas
acudan a la justicia, como consecuencia de serias afectaciones de debido
proceso en cuanto a la razonabilidad del plazo para que los órganos del sistema
de justicia realicen un pronunciamiento sobre el fondo del presente caso, así
como la falta de acceso a la información sobre el mismo.
Octavo: De igual manera se evidencia que no se ha respectado el derecho a la
vida, a la salud y a la alimentación adecuada.
Por lo tanto, ante estas evidencias nos cuestionamos si el estado ha cumplido
debidamente con sus obligaciones de respetar, proteger y hacer cumplir las
obligaciones de derechos humanos en el Perú. Lo anterior podría sugerir que en
el Perú se ha institucionalizado la
impunidad en cuanto a la población de
extrema pobreza y marginalización como son las familias de Tauccamarca.
En este sentido, el Estado a través de la Dirección General de Salud-DIGESA, el
Servicio Nacional de Salud – SENASA, el Ministerio de Salud y el Ministerio de
Agricultura, ha afectado los siguientes derechos consagrados en la Constitución
Peruana y los instrumentos y convenciones de derechos humanos internacionales:
1. El derecho a la vida, a la integridad moral, psíquica y física y al libre
desarrollo y bienestar1. En el presente caso han perdido la vida 24 niños y
alrededor de 26 niños tienen secuelas en la salud producto de la
intoxicación. La vida de un niño es una pérdida que enluta a la familia, es
inimaginable el dolor y miedo que sufrieron los padres al tener que ver
morir a sus hijos. El actuar de Bayer, Digesa y Senasa ha afectado
directamente el derecho a la vida, asimismo ha afectado la integridad
moral, psíquica y física de 26 niños que hasta el día de hoy presentan
problemas de aprendizaje, salud y desarrollo de capacidades.
Tanto el derecho a la vida, como a la integridad moral, psíquica y física,
como al desarrollo y bienestar implican una dimensión negativa –no violar
tales derechos- como una positiva –prevenir tales violaciones, sancionar a
los responsables y evitar que dichas violaciones no ocurran en el futuro. En
particular, el Estado Peruano ha incumplido con su deber de garante de
tales derechos al no haber fiscalizado correctamente el empleo de las
sustancias químicas involucradas en el presente caso, no haber sancionado
a todos los agentes responsables de tales actos.
2. La Comunidad
y el Estado protegen especialmente al niño, al
adolescente, a la madre y al anciano en situación de abandono2, El
Estado no veló por la Comunidad de Tauccamarca, ya que
SENASA
permitió que la Bayer comercializará un producto altamente tóxico sin
prever las consecuencias, asimismo, en el momento de los hechos en
Tauccamarca no existía una posta de salud, los padres tuvieron que
recurrir a la posta médica de la Comunidad de Huasac para obtener el
medicamento necesario. Como ha sido claramente establecido por las
normas internacionales de protección de los derechos humanos, los
Estados deben otorgar protección especial a los grupos vulnerables. En
este sentido, el Estado Peruano debió haber consagrado, como política
1
Artículo 2, inciso 1 de la Constitución Política del Perú.
2
Artículo 4 de la Constitución Política del Perú.
prioritaria, medidas de protección particulares a favor de un sector de la
población Peruana que se encuentra particularmente vulnerable a los
efectos tóxicos que puedan derivarse de la distribución, comercialización
y uso de productos químicos indebidamente rotulados.
3. Todos tienen derecho a la protección de su salud, la del medio familiar
y la de la comunidad3. El Estado Peruano ha incumplido con su obligación
de otorgar debida protección al derecho a la salud de las víctimas. Como
lo ha señalado el Comité del Pacto de Derechos Económicos, Sociales y
Culturales de Naciones Unidas en su Observación General Nº 14, que la
salud constituye un derecho humano fundamental e indispensable para el
ejercicio de los demás derechos humanos, lo cual implica que todo ser
humano tiene derecho al disfrute del más alto nivel posible de salud, de
tal manera que pueda vivir dignamente4. Como lo sugieren los hechos
revisados por este Tribunal, el Estado Peruano incumplió con su obligación
de garantizar efectivamente un nivel adecuado de salud a las víctimas.
Inclusive, en el supuesto caso el desayuno preparado hubiese sido
consumido por toda la población de Tauccamarca, la tragedia hubiera sido
mayor. Al mismo tiempo, sostenemos que el producto “Folidol” no sólo
presentaba un peligro inminente para la comunidad, sino también para el
medio familiar, unidades sociales que requieren de la máxima diligencia
debida por parte del Estado para evitar eventuales atentados contra las
mismas.
Es por los fundamentos expuestos, el Tribunal a fin de prevenir la repetición de
violaciones similares de los derechos, insta al Estado Peruano, a través de sus
instituciones a:
3
4
Artículo 7 de la Constitución Política del Perú.
Véase la Observación General Nº 14, párrafo 1, del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
1. Prohibir todos los plaguicidas más peligrosos para la salud humana
categoría Ia-Ib según la clasificación de la Organización Mundial de la
Salud.
2. Asegurar que los y las niños/as sobrevivientes de la intoxicación reciban
atención médica de inmediato, incluyendo una análisis del impacto de la
intoxicación en su estado de desarrollo físico, mental y social además de
en su salud.
Asegurar, a través de un decreto, que los niños-as
sobrevivientes reciban monitoreo médico y la debida atención médica
necesaria de por vida.
3. Asegurar que la escuela de Tauccamarca cuente con un maestro
especializado en la enseñanza de niños con problemas de desarrollo,
complementando la labor del maestro de la escuela primaria.
4. Investigar debidamente y sancionar a todos aquellos posibles responsables
en los graves hechos que han ameritado la presente denuncia ante este
Tribunal. En particular, este Tribunal recuerda al Estado Peruano que su
deber de garante en materia de derechos humanos no se agota en la
dictación de nueva legislación en materia de control de sustancias tóxicas,
sino que importa organizar todo su aparataje estatal, de manera tal que
estos hechos no vuelvan a ocurrir en el futuro.
5. Reparar debidamente y conforme a las normas internacionales en la
materia, a todas aquellas víctimas de la tragedia ocurrida. Con tal efecto,
el Estado Peruano debiera establecer algún procedimiento judicial o extrajudicial que tenga por objeto determinar el monto de las indemnizaciones
que procedan.
Asimismo, insta a la Empresa Bayer a:
1. Asumir, de buena fe, aquella responsabilidad que le pudiera haber cabido
al no haber previsto los graves efectos que la comercialización
indebidamente rotulada de “Folidol” ha causado para la población de
Tauccamarca.
2. Ponerse a disposición de las víctimas con el objeto de determinar
conjuntamente todas aquellas formas de reparación que procedan en la
especie.
3. Revisar, conforme a los códigos éticos de conducta de las empresas y a las
normas de responsabilidad de empresas transnacionales, sus prácticas
industriales y comerciales con el objeto de evitar este tipo de hechos en el
futuro.
4. Cumplir con su compromiso público de no exportar de Alemania
los
plaguicidas que no se puede usar con seguridad en los países en vía de
desarrollo, incluyendo al mínimo los de categoría Ia-Ib, así retirando de
inmediato dichos plaguicidas del mercado.
5. Compensar los deudos de los niños fallecidos.
6. Crear un fondo para cubrir los costos del monitoreo médico independiente
para los niños (as) sobrevivientes de manera permanente.
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Veredicto Tribunal Ciudadano_P - RAP-AL