Fundamentos históricos del Estado de Bienestar

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Breve ascenso y caída del Estado de Bienestar
Sostendré que los postulados de la teoría clásica solo son aplicables a un caso especial y no en general, porque
las condiciones que propone son un caso extremo de todas las posiciones posible del equilibrio. Mas aún, las
características del caso especial supuesto por la teoría clásica no son las de la sociedad económica que hoy
vivimos, razón por las que sus enseñanza engañan y son desastrosas si intentamos aplicarlas a los hechos
normales.
John Maynard Keynes.
Índice
Introducción y biografía de J. M. Keynes................................................Pág.2
Síntesis: características el Estado de bienestar y Problemas y perspectivas del estado de
bienestar..............................................................................Pág.3
Cambios producidos por el abandono del Estado de bienestar..................Pág.5
Movimientos ideológicos de oposición al Estado de Bienestar..... .............Pág.6
Conclusiones........................................................................................Pág.7
Bibliografía..........................................................................................Pág.8
Introducción: La crisis del ´30
A principios del siglo XX Estados Unidos y Japón comenzaron a incrementar su participación en la
producción de productos manufacturados.
Hacia fines de la década del ´20, comenzó a advertirse en los Estados Unidos un estancamiento económico: se
paralizo la producción agrícola y la construcción, pero se seguían produciendo bienes a un ritmo mayor que
las posibilidades de consumo de la mayoría de la población. Mientras sucedía esto en Wall Street, Nueva
York, se desarrolló una ola especulativa que provoco la suba de las acciones, las cuales dejaron de guardar
relación con la realidad.
Una ve difundidos los problemas económicos del país, los inversores trataron de recuperar el capital invertido
vendiendo sus acciones, lo que produjo un crack en la bolsa de valores. La crisis arrastró a todos los sectores
económicos y llevo a la quiebra a muchos bancos y al desempleo a millones de personas, que perdieron todo.
Al ser tan importante el peso de la economía americana en el mundo, la crisis llego rápidamente al resto de los
países occidentales. Esto fue porque la disminución de la demanda de los estados unidos en el comercio
mundial provocó la caída de los precios mundiales de materias primas y productos agrícolas.
Esta situación de crisis puso en duda la capacidad del sistema capitalista para su desarrollo espontáneo y
equilibrado, ya que la URSS, que había tomado un sistema colectivista, no se vio afectada por la crisis.
La elaboración de una teoría económica alternativa para salir de la crisis y las criticas a las teorías
marginalistas y neoclásicas de la época fueron desarrolladas por el ingles John Maynard Keynes. Algunos
economistas consideran que la aplicación de las ideas keynesianistas por parte de los estados occidentales
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fueron responsables del largo periodo de crecimiento de los países capitalistas desarrollados desde mediados
de la década del `40 hasta la caída de las teorías de Keynes en los `70.
Biografía de John Maynard Keynes
John Maynard Keynes (1883−1943) nació en Inglaterra y estudió en la universidad de Cambridge, teniendo
como profesores a Alfred Marshall y Pigou. Se destaco tanto en los negocios como en la vida académica. Fue
jefe de la comisión de su país para la organización del Fondo Monetario Internacional y del Banco
Internacional de Reconstrucción y fomento (banco mundial). Su obra principal, Teoría general de la
ocupación, el interés y el dinero se publicó en 1936.
En las primeras décadas del siglo XX podemos encontrar gran cantidad de críticas a la teoría económica
ortodoxa. Principalmente, había serias dudas acerca de la capacidad del sistema económico para realizar un
ajuste automático que lleva al pleno empleo. La insatisfacción general con la teoría ortodoxa se fundaba en el
hecho de que sus conclusiones resultaban frecuentemente alejadas del mundo real.
Síntesis: características del Estado de Bienestar
− Organización pública e indicativa de la economía.
− Tiende a integrar a los sectores mas defraudados, sin ser un estado socialista, sino reformista.
− Asume cargas sociales.
− El estado como regulador, interviene económicamente y tiene planificación indicativa que se manifiesta en
un aumento de la presión fiscal, la nacionalización y el aumento del gasto publico.
− El estado como benefactor, con asistencia: prestaciones sociales, redistribución de la riqueza, salario
mínimo, pensiones y seguro de desocupación. Su objetivo era evitar el desequilibrio conflictivo.
− El estado como empresario: monopolios estables y empresas públicas.
Se dice que humaniza a la economía. El Estado de Bienestar viene a salvar al capitalismo.
Problemas y perspectivas del estado de bienestar
El Estado de Bienestar puede ser concebido como la resultante institucional de una revolución cultural, es
decir de un profundo cambio de las actitudes y de las orientaciones ético−políticas de la opinión pública
occidental que se ha manifestado en formas particularmente significativas a partir de la Gran Depresión. Pero
es sólo después de la segunda guerra mundial que los principios del Estado de Bienestar se afirman de manera
casi irresistible.
Al finalizar la 2º Guerra Mundial, se inició un proceso de enorme acumulación de capitales que proporciono
crecimiento económico y prosperidad durante un largo periodo.
En esta posguerra mundial se conformó una situación internacional caracterizada por la división del mundo en
bloques económicos, políticos y militares que se repartieron su influencia sobre las naciones menos
desarrolladas.
Tras la guerra EE.UU. fue la mejor amparada, ya que disfrutaba de un enorme dominio comercial y de la
capacidad para financiar la reconstrucción de las economías aliadas lo que la convirtió en la gran potencia de
la economía mundial, que arrastraba tras de si al conjunto de economías occidentales.
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A lo largo de los años 50 y 60, se consolida este El Estado de Bienestar.
La expansión del Estado del Bienestar ha sido uno de los rasgos mas destacados en la evolución del mundo
capitalista durante el siglo XX, pero desde la llegada de la crisis de los años 70, esta expansión se empezó a
cuestionar, por el resurgimiento del monetarismo y el comienzo de la política neo−liberal.
A principios de los años 80 los sectores neo−liberales y conservadores lograron apropiarse del discurso de la
libertad y la elección, intentando caracterizar el Estado del Bienestar, como sinónimo de estatismo,
burocratización, conformismo e inestabilidad frente a los deseos y necesidades de los ciudadanos.
En la segunda mitad de la década, se tendió a presentar la caída del muro de Berlín, el fracaso del socialismo
real y de los sistemas de planificación centralizada, como el fracaso de cualquier intervención estatal en la
economía; como la política que no considera al mercado como el mecanismo mas adecuado de regulación
económico y social.
Cambios producidos por el abandono del Estado de bienestar.
El Estado del Bienestar debe reformarse en profundidad pero no suprimirse. El papel óptimo del sector
público en una economía no es estático sino cambiante, y es obvio que el entorno social y la tecnología de la
época en que comenzó el desarrollo del estado del Bienestar han cambiado de forma sustancial.
Relacionando el mercado de trabajo con el Estado de Bienestar, la situación del mercado de trabajo, se aleja
cada vez mas de la prevaleciente, en los años 50 y 60, en plena expansión del Estado de Bienestar, el impacto
de las nuevas tecnologías por un lado y la nueva división por otro.
Como consecuencia de la irrupción en el escenario internacional de los países del sudeste asiático y más
recientemente, de los países en desarrollo, ha hecho auténticos estragos en los mercados de trabajo de los
países industrializados, aunque con manifestaciones distintas. En EE.UU. y el Reino Unido, que cuentan los
mercados de trabajo más flexibles, se ha producido un estancamiento de los salarios reales de los trabajadores
menos cualificados. Por el contrario en Europa continental los salarios de los trabajadores en activo han
continuado aumentando en los últimos quince y veinte años, pero se ha producido un fuerte aumento del paro,
esto quiere decir que la evolución del mercado de trabajo de los países desarrollados desde los 70, ha
provocado un aumento masivo de la pobreza en unos países y un aumento alarmante en otros.
Los efectos de esta evolución, sobre la distribución de la renta han sido igualmente radicales, lo cual no es
extraño porque el mantenimiento de los niveles de empleo en las posteriores décadas a la 2º Guerra Mundial,
fue junto con le crecimiento a la productividad, un factor básico de redistribución e igualdad en la sociedades
occidentales.
A partir de 1973, diminuyeron las ganancias de las grandes empresas, debido a que el ritmo de crecimiento del
mercado no podía ser infinito y sufría altibajos. Creyeron encontrar en la reducción de los gastos del Estado la
solución a la crisis.
A partir de entonces, los Estados, sobre todo desde los años 80, comenzaron a aplicar planes de ajuste, y
recortes presupuestarios en áreas como salud y seguridad social, generando como principal consecuencia el
aumento de la desocupación, ya que a los despidos producidos por el propio Estado, se sumaban los de las
empresas privadas que soportaban la baja de sus ventas por la disminución del poder adquisitivo de los
trabajadores.
Otra consecuencia de esta política fue la privatización de todas las áreas que hasta ese momento pertenecían al
Estado, como así también la suspensión o el cierre de servicios que, si bien cumplían una importante función
social o de desarrollo, dejaban de funcionar por ser deficitarios económicamente, como por ejemplo los
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transportes o servicios educativos y sanitarios.
Con el desmantelamiento del Estado de bienestar y su papel regulador de las relaciones entre trabajadores y
empresarios, los sindicatos perdieron su poder negociador ante las medidas neoliberales. El empobrecimiento
de los trabajadores, el cierre de empresas y la creciente desocupación, obligaron a los que estaban en actividad
a aceptar las nuevas condiciones de flexibilización laboral. Éstas consistían en la reducción de los salarios o el
empeoramiento de las condiciones de trabajo de los obreros para disminuir el costo del trabajo y así poder
mantener o mejorar el nivel de ganancias de los empresarios.
Excusados en que los gastos del Estado generaban inflación, se aplicaron tremendos ajustes que terminaron
con la combatividad de los trabajadores, que aceptaban cualquier reducción ante la posibilidad de perder su
empleo.
Por otra parte, la alta tecnificación de la industria trajo, entre otras consecuencias, la mayor especialización de
obreros y empleados con trabajo relativamente estable, pero generó además de una gran desocupación, un tipo
de trabajador en condiciones de suma inestabilidad laboral, con trabajos sencillos y temporales.
El desempleo aumentó el número de trabajadores marginales o informales, con trabajos artesanales de
−producción o de reparación, pequeños comercios y servicios alternativos, como por ejemplo de transportes o
seguridad.
En definitiva, se diferenciaron dos grandes tipos de trabajadores: unos muy especializados trabajando en
empresas que ofrecían cierta estabilidad al personal con mayor capacitación, y los trabajadores flexibilizados
con una gran inestabilidad laboral o directamente desocupados. Evidentemente esta diferenciación hacía
difícil una demanda unificada de los trabajadores, porque mientras unos pedían empleos estables, otros hacían
lo imposible por no perder los suyos.
Movimientos ideológicos de oposición al Estado de Bienestar
Las razones que esgrimen estos grupos pueden resumirse:
− Antieconómico: desplaza del mercado las iniciativas de inversión para proveer fuentes de trabajo.
− Improductivo: provoca el rápido crecimiento de la burocracia del estado por la existencia de recursos
humanos y capitales al margen del sector privado.
− Ineficiente e ineficaz: malgasta los recursos públicos destinados a poner fin a la pobreza.
− Negación de la libertad: imposibilita la libre elección individual en el sector de bienestar; la creación de
impuestos elevados y progresivos para hacer frente a esa situación es considera como confiscatoria y
atentadora contra la libertad.
− Negación de la iniciativa individual: es el producto de agrandar las funciones del estado.
Conclusiones
En mi opinión, el Estado de Bienestar vino a salvar al capitalismo. Sirvió en el momento en el que la situación
no podía estar peor, y una vez superada esta situación, mejoro la economía de los países que decidieron tomar
sus teorías.
El problema del estado de bienestar fue que interfería en los planes de los grandes inversores. Al tener un
mercado de tipo proteccionista, los países que comenzaban a crecer económicamente no tenían muchas
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posibilidades de expandirse a otras naciones. Esto fue como un dedo en la llaga de los que antes fueran los
grandes burgueses. El estado de bienestar no apuntaba, como el capitalismo salvaje de antes de 1930, a la gran
concentración de bienes en una sola persona, y fue por eso que se lo culpo de interferir en la libertad: como
casi toda gran revolución en los últimos 500 años de historia de la humanidad, siempre un fin económico es el
responsable de cambiar radicalmente las cosas.
Durante la crisis se vivió una gran depresión, todos estaban desesperados, y en ese momento, se vio bien el
hecho de beneficiar a las masas, ya que estas son los principales consumidores. Pero una ve arreglado el
conflicto, se quiso cada vez más, y como el estado de Bienestar no permitía desarrollar la economía en pos de
una sola persona, sino en pos de la sociedad, también se lo culpo de inhibir el desarrollo individual.
Un ejemplo de los resultados de la caída del estado de Bienestar en nuestro país es el menemismo. Durante los
años en que Carlos Saúl Menem fue presidente de la Nación, la política económica del país se centro en abrir
las puertas a los inversores extranjeros, cosa totalmente contraria a los postulados proteccionistas del
keynesianismo. Esa decisión aportó ganancias en el momento, pero a largo plazo generó una recesión el la
economía nacional. Llegado el 2001, Menem ya no era presiente, sino De la Rua, y la industria nacional
parecía alguna cosa de ficción, o de libros de historia. Cuando estalló la crisis, se vieron los verdaderos
resultados del drástico corte que hicieron Menem y Caballo con los postulados del estado de bienestar.
En conclusión, el estado de bienestar es bueno para una sociedad que tenga cierta mentalidad de igualitarismo,
sin ser una sociedad comunista, pero las sociedades capitalistas actuales no están preparadas para ser
despojadas de la hegemonía comercial y la acumulación de bienes en pocas manos, y eso lleva a una
separación social muy acrecentada. El keynesianismo trataba de equilibrar un poco la balanza de beneficios,
pero bien se sabe que nunca se puede equilibrar del todo, porque entre hombres siempre hay alguien que
omina y quiere más. Cuando este calló, las partes no poderosas de la sociedad se vieron fuertemente afectadas
una ve más, y es por eso que era de esperarse una situación como la de nuestro país en el 2001. Si las políticas
económicas siguen igual de desiguales, será de esperarse una nueva revolución de la clase obrera, que como
predijo Marx, otro gran economista, será la perdición del capitalismo.
Bibliografía
http://glosario.pais−global.com.ar/index.php/436
http://html.rincondelvago.com/estado−de−bienestar_3.html
http://www.portalplanetasedna.com.ar/hacia_la018.htm
Economía Polimodal, Santillana.
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