Ciclo de Conferencias de Autoridades del Gobierno Nacional:
“HACIA LA ARGENTINA QUE QUEREMOS:
REFLEXIONES SOBRE EL ESTADO”
Jueves 16 de septiembre de 2004
Disertante: Ing. Enrique Martínez (Presidente del INTI)
Discurso textual:
Bueno, les agradezco especialmente el cariño de tomar su tiempo para estar
aquí. Vamos hablar del INTI, un organismo que tiene su historia. Se ha creado en
1957 y su misión, en realidad, se ha resumido a lo largo de casi 40 años en el
primero de los tres párrafos que allí aparece: brindar apoyo a la competitividad a la
industria argentina. En estos dos años hemos definido una ‘misión ampliada’:
decimos que el INTI tiene que brindar apoyo a la competitividad de la industria
argentina, ser asistente tecnológico del estado en materia industrial, y ser
colaborador para el desarrollo del trabajo productivo y eficiente en la base social en
desarrollo. Intentaré explicar el por qué las tres cosas mencionadas y cuál era la
visión de esas cosas al comienzo de nuestra gestión o, digamos, esa concepción
anterior del Estado y cuál creemos nosotros que debe ser y por qué.
Unos pocos números, simplemente, una sola pantalla para caracterizar al
INTI: tiene 1.300 personas trabajando, con 900 profesionales o técnicos que abren
19.000 órdenes de trabajo por año a diversas empresas y organismos públicos, lo
cual significa que como por ley el grueso de esas prestaciones tienen que ser
servicios de apropiación privada, por lo tanto son arancelados. Aproximadamente el
40% de los recursos totales del INTI son fruto de generación de servicios o de
prestación de servicios y el 60% restantes son aportes del tesoro nacional. Tiene 29
centros, la mayoría de ellos sectoriales: centros de plásticos, centros de envases, de
embalajes, de carne, etc. 10 de los cuales están en el interior del país, donde hay
algunos centros, llamémosle, con más inserción regional que sectorial, y algunos
espacios vacíos importantes en el país: en el NOA y en el NEA no hay ningún
centro, en la patagonia hay un solo centro, en la ciudad de Neuquén (muy
pequeño), y en el Gran Cuyo un solo centro, en la Ciudad de Mendoza, importante
pero especializado en frutas y hortalizas. Parte de nuestras actividades, en este
momento, consisten en federalizar el INTI, darle presencia e identidad en toda la
Argentina y, simultáneamente, ya que ponemos número -aunque no pongamos el
número- vale la pena señalar que el INTI tiene el menor gasto por empleado de todo
el Sistema de Ciencia y Técnica, lo cual no es un orgullo sino un problema bien
serio. Hablando en cuanto a gasto debo hacer una aclaración: el menor aporte del
tesoro nacional por empleado de todo el Sistema de Ciencia y Técnica, mucho
menor que el del CONICET o del INTA o el de la CONAE o el de la CONEA, etcétera,
y estamos tratando que esa situación mejore.
Vamos analizar los tres elementos de la misión. El 1º, apoyo a la
competitividad industrial, creemos ya haberlo cambiado y es el histórico, el de 40
años de trayectoria. Brindar capacidad de ensayo o de asistencia técnica que no
fuera rentable para la actividad privada es, en realidad, el concepto de la década
pasada; diría que los orígenes la idea fueron que no estuviera al alcance de la
actividad privada. Y las palabras no son un hecho menor: cuando se fundó en el
año ‘57 el concepto era que una gran parte de los ensayos o de la asistencia técnica
que se deben brindar debe estar asociado a un equipamiento técnico de gran
envergadura, que no existe normalmente en la industria argentina -se decía en
aquel entonces- y, por lo tanto, se organiza alrededor de un instituto público la
prestación de ese servicio generalizado. En aquel entonces, ni siquiera todos eran
centros, algunos se llamaban departamentos. Eran enteramente subsidiados por el
Estado y brindaban sus conocimientos a título gratuito a organizaciones
empresarias pequeñas o a varios ámbitos del sector público. Lo que sucede es que
del ‘57 hasta el 2002, que comenzó nuestra gestión, la industria argentina sufrió
una transformación absolutamente sustancial y en muchos rubros se concentró de
una manera muy importante. Para dar un ejemplo, el INTI tiene un centro
especializado en cereales y oleaginosa, o sea, brindaba ensayo y asistencia técnica a
la industria molinera y a la industria aceitera. Cuarenta años después, ninguna
empresa relevante del sector necesitaba del INTI, porque esa industria se había
concentrado de tal modo que tenía su propio laboratorio, sus propias referencias
internacionales, incluso y muchos de ellas, en tanto filiales de corporación
multinacionales, tenían una casa matriz que las asistía en materia de desarrollo y
en materia de referencia técnica.
De manera que este era el concepto en aquel momento y hasta hace muy
poco. Quiero señalar cuales fueron los conceptos centrales en esa situación.
Primero, no hubo conducción conceptual porque si se dice vamos a equipar a un
lugar con un equipo sofisticado para aquello que la industria privada no pueda
realizar por si o no pueda solicitar a un sistema asesoramiento externo, en ese
término así genérico es el mercado que ordena si hay sectores que no necesitan al
INTI no vienen al INTI, los que si necesitan si vienen al INTI. Cuando la estructura
productiva se modificó, el INTI quedó inerme frente a eso y la reacción fue ‘compitan
con un laboratorio’. Competir significa que se instaló el concepto de ‘unidad de
negocio’ y se abandonó toda función orientadora por parte del INTI. En el año ‘97 se
aprobó una estructura que, en realidad, se venía aplicando desde hace varios años
antes y que volvió a escribir la misión, volvió a escribir las funciones y cuando llegó
el momento de definir qué eran los centros de investigaciones, se dijo estrictamente
son ‘unidades de negocio’.
¿Cuál es nuestra estrategia de reconversión? Creemos que hay que asociar la
mejora de la competitividad de la industria argentina (recuerdo que queremos
cumplir con ese rol, queremos cumplir con esa misión) con atributos concretos de
una empresa: en lugar de decir ‘nosotros tenemos equipo y tenemos gente que sabe,
venid a mi’, invertimos el concepto y decimos qué condición debe cumplir una
empresa para ser competitiva en el mundo globalizado de hoy. Sea chica, sea
mediana, sea grande, analizamos con algún detalle esa situación e identificando
sus atributos pretendemos instalar al INTI como capaz de ayudar a contar con esos
atributos. En caso que se cumpla esa secuencia se logra un beneficio general
porque, por un lado, se entiende que quiere ser competitivo y, por otro lado, se tiene
al INTI como colaborador en esa dirección, por lo cual el INTI se convierte en un
mentor de ese proceso.
¿Cuáles son los atributos de la competitividad? Nosotros creemos que en
líneas generales hay dos temporarios y cuatro permanentes: En materia productiva,
los temporarios son precios bajos a consecuencia que se pagan bajos salarios o
precios bajos a consecuencia que hay una devaluación muy fuerte. Digo que son
temporarios porque normalmente las evaluaciones se atenúan con el tiempo y
normalmente aquellos esquemas de competitividad que se apoyan en bajos salarios
se deterioran no porque los bajos salarios aumenten, sino porque aumenta la
conflictividad social a modo tal que esa es una situación enteramente inestable,
mas allá de que en nuestro caso no lo hubiéramos promovido. Pero en caso de
encontrarse con esa situación, es una situación no permanente. Eso mas allá de
cualquier teoría y de cualquier pensamiento voluntarista de quienes sostengan que
Argentina puede tener un futuro con bajo salario relativo. En cambio, los atributos
permanentes son la calidad, la identidad, un servicio diferencial o una alta
innovación permanente y sostenida en el tiempo. De esos cuatro, no es fácil que un
organismo público contribuya de manera homogénea y generalizada en los cuatro.
Por lo tanto, como primera etapa de nuestra estrategia de reconversión, el INTI
apunta a promover atributos competitividad permanentes y entre ellos pone hoy el
mayor énfasis en la calidad. Nuestro esquema para adentro intentamos que sea
para afuera sistemático, es que donde se necesita calidad industrial está el INTI
para ayudar.
¿Cuáles son las acciones que estamos realizando en esta dirección? Hemos
ordenado nuestra capacidad de hacer ensayos y brindar asistencia técnica para el
aseguramiento de la calidad, que es un concepto muy amplio pero que ya tiene
connotaciones internacionalmente definidas. Asegurar la calidad significa cumplir
con determinada norma que se impone a cada uno de los productos. En el comercio
internacional el concepto de calidad igual cumplimiento de una norma es un
concepto que ya es, como diría, lugar común en el comercio internacional porque la
globalización hace que muchas cosas se compren a vendedores que no se conocen
ni se conocerán físicamente nunca y en algunos casos ni siquiera se conoce de que
país viene el producto. Lo importante es identificar claramente que ese producto
cumple con una norma internacionalmente reconocida y alguien acredita ese
cumplimiento. Nosotros, en consecuencia, no sólo estamos brindando asistencia
para aseguramiento de la calidad sino que hemos iniciado una muy agresiva
política al interior de los sectores industriales para hacer certificación voluntaria de
calidad.
En paralelo, hemos firmado un acuerdo hace tres meses con el INTA y con el
IRAM para que los dos organismos públicos -INTA e INTI- y el organismo para
estatal ocupado de las normas como es el IRAM, trabajen con un único sello en la
certificación voluntaria de calidad eliminando toda posibilidad de conflictos
internos: certificado del INTI vs. del INTA, o vs. el INTA asociado al IRAM. A
nosotros nos parece, y hemos hecho concurso al interior del sector industrial, que
los industriales ven con enorme alivio que el sector público tenga una sola cara en
este proceso. Por supuesto, aquí además estamos en vinculación permanente con
SENASA que tiene que ver con la inocuidad de los alimentos, aunque no
exactamente con la calidad a pesar de que la última modificación de los estatutos
del SENASA habla de la calidad, pero todavía no están operativos en ese tema y
entonces en certificación voluntaria de calidad de alimentos INTA INTI e IRAM ya
están en condiciones de actuar juntos.
Y el tercer plano en el que estamos intentando actuar es participando en
fiscalización de las certificaciones obligatorias incluyendo la metodología legal. Esto
puede tener alguna aplicación árida pero ustedes son en su gran mayoría
funcionarios públicos -según me explican los compañeros que me invitaron a la
charla- y me interesa que entendamos el concepto. Desde el año ‘98 hacia acá
comenzaron una serie de regímenes de certificación obligatoria de productos que en
realidad como en varias cosas en el campo industrial es un avance retrasado
respecto de cosas que han sucedido en países similares al nuestro. Para dar una
comparación, en el Brasil hay más de 50 regímenes de certificaciones obligatorias.
Ahora voy a referirme a algunos ejemplos en la Argentina: apenas 12. Para qué se
exige desde un gobierno certificación obligatoria, por ejemplo certificación
obligatoria de seguridad eléctrica: todo productor que quiera vender un objeto que
se enchufa debe asegurar que el consumidor no arruina su vida usando ese objeto y
eso vale en el mundo desarrollado en forma generalizada. Brasil lo instaló hace
muchos años. Aquí se comenzó con ese régimen en el año ’98. Pero lo mismo pasa
con los juguetes: los juguetes tienen que demostrarse, sobre todo los de plástico,
que no están hecho con materiales que no son dañinos para los niños; o los
elementos de protección personal que se usan en diversos campos en la industria o
el etiquetado energético de los objetos que se usan en el hogar, hay toda una norma
europea desde hace muchísimos años que aquí se aprobó en el año ‘99 y todavía no
se ha puesto en marcha. Exige que cuando uno compra una heladera, la heladera
tenga pegado una etiqueta que dice cuanto consume, que ruido hace y por lo tanto,
en función de eso y de algunos atributos más, la califique a la heladera. Tanto es
así, que los australianos, por ejemplo, Uds. van a un organismo, similar al nuestro
de Australia, entran a internet y tienen todas las heladeras que se venden en
Australia ranqueadas en internet, de las primeras a 340, y el tipo que está en la
340 se embroma, porque alguien hizo el ensayo absolutamente objetivo, y demostró
que es el peor de la fila y que tendrá que mejorar. Y dice por qué sale, los atributos,
la capacidad de consumo, etc.
Bueno, acá no se ha podido todavía poner en marcha. Dentro de eso, está el
concepto de la metrología legal. La metrología legal (hay una ley de metrología del
año ’72) establece la obligación de aprobar una serie de instrumentos, mejor dicho
de establecer reglamentos para que se apruebe la venta de una serie de
instrumentos: balanzas, cintas métricas, relojes de taxis, termómetros clínicos, es
decir, infinidades de cosas. Entre esas infinidades de cosas, por ejemplo, deberían
estar los medidores de energía domiciliarias o los medidores de gas o de agua. En
treinta años todavía no se han reglamentado los medidores de energía, de luz, de
gas o de agua. Están reglamentadas las balanzas, los surtidores de combustibles,
los termómetros clínicos, digo, de las cosas más o menos importantes.
¿Qué tienen en común esos regímenes hoy de certificación obligatoria? Que es
necesario ir a una oficina a presentar un papel de un organismo que aparece como
tercero independiente en materia de certificación o de seguridad o de calidad, lo que
fuera, que dice (cuando digo lo que fuera según cual fuera el régimen, no es cierto
la mayoría son de seguridad y hay algunos de precisión o de validación del
instrumento como es caso de la metrodología) ‘hay que ir a una oficina que en este
momento está en comercio exterior, presentar un papel y con eso después de una
serie de pasos se puede comercializar o se puede importar en el caso de los
importadores’. El punto es que esos regímenes tienen muy endebles esquemas de
fiscalización o nulos esquemas de fiscalización. En este momento, largamente, más
de la mitad de los artefactos eléctricos que se venden en Argentina no están
certificados. Sin embargo, están en los negocios, la gente los compra, se lo llevan, y
los usan. Nosotros hace un mes y medio hicimos una visita a Carrefour y a Easy,
dos personas del INTI en un caso y dos personas en el otro en una mañana con un
poco de dinero en el bolsillo y compraron cuarenta productos que no cumplían con
las normas (hasta veladores de niños, que el niño se podría quedar pegado
enchufándolo, y heladeras con los cables a la vista, y bordeadoras de pasto donde si
uno la torciera de cierta manera la hélice cortaba el cable y se electrocutaba, etc.,
etc.). Están en venta regularmente a pesar que existe un régimen hace seis años,
porque la fiscalización quedó dentro de un esquema que ahora vamos a tratar de
entender cómo se puede superar.
Concreto es que entre la certificación voluntaria y la certificación obligatoria
nos parece que puede haber un empuje fuerte de respeto por la calidad. No puedo
consumir demasiado tiempo pero, por ejemplo, a nosotros nos trasladaron hasta
ahora solamente la responsabilidad de la fiscalización en metrodología, en los otros
temas lo estamos discutiendo en otros ámbitos de gobierno, analizando. En fin, ya
hay un consenso, ya hay un proyecto de decreto que esperamos que se firme con
alguna rapidez. En el caso de la metrodología, inmediatamente que nos trasladaron
la responsabilidad de fiscalizar el cumplimiento, los fabricantes de balanzas
pusieron el grito en el cielo, sosteniendo que el INTI iba a exigir una serie de
requisitos que los iban a sacar del mercado y los iban ha exponer aún más a la
competencia brasileña. Lo que sucedió en un año es que más de un tercio de los
fabricantes en este momento están habilitados para exportar al Brasil, a
consecuencia de que cumplieron con una normativa de calidad asesorada y
auditada por el INTI, que si no hubiese existido la normativa MERCOSUR impedía,
como sucedía antes de septiembre del año pasado, que exportaba una sola balanza
de cualquier tamaño. Sucedió exactamente al revés de lo que se esperaba o lo que el
prejuicio colectivo imaginaba. Por supuesto, quedan aún cincuenta fabricantes de
balanza que no han cumplido con esa norma, que imaginan que seguimos siendo
una molestia y a los cuales hay que encontrar la manera de fiscalizar lo más
eficazmente. En este convenio, no del todo feliz, en que nosotros tenemos una parte
de la responsabilidad y la dirección de comercio exterior otra, porque deberíamos
trabajar seguramente de una manera más estructurada.
Pero no quiero extenderme más, quise señalar cuáles son las acciones
centrales en este campo de apoyo a la competitividad industrial, más allá de lo que
dije al principio de las 19.000 órdenes de trabajo, somos consultados para infinidad
de cosas por alrededor de 7.000 empresas por año. Se hace imprescindible una red
de articulación, por lo menos, con los siguientes organismos: con la aduana, para
evitar contaminación por baja calidad (este concepto de la contaminación no es
contaminación ambiental, es el de la contaminación al interior del los sectores
cuando se permite la introducción al mercado de productos de menor calidad que
los nacionales). Porque eso inevitablemente tracciona hacia abajo la calidad del
producto nacional, porque tiene que competir por precio, es decir, en lugar de
transformar la competencia en una competencia por calidad en base a cumplir con
una cierta norma que el INTI asista y fiscalice, al desaparecer el INTI o algún otro
alternativo como elemento fiscalizador se traslada eso a la competencia por precio y
basura para importar en el mundo. Para competir por precio hay haciendo colas,
digamos, de absolutamente cualquier cosa. Nosotros, lamentablemente no los traje
porque es gráficamente muy interesante para mostrar, tenemos como ejemplo
paradigmático en la oficina termómetros químicos fabricados por la misma empresa
china, uno el que se importa al Brasil donde controla bien la calidad de lo que
importa y otro el que se intenta vender en la Argentina. En realidad, se vendía antes
que interviniera el INTI en este tema, y el INTI tuvo la suerte de poder parar una
importación de 150.000 termómetros que eran absolutamente poco serios, digamos,
como instrumentos. Pero la fábrica era la misma, con la misma marca etc. Lo que
pasa es que Brasil controla, entonces, como saben que controla mandan el mejor
producto y como es mejor es más caro, y como es más caro pueden competir los
fabricantes nacionales. No es solamente la competencia ruinosa de los precios
chinos, sino es la competencia ruinosa de la basura china lo que compite.
También el Ministerio de Trabajo, obviamente, es importante para generar
ciertas capacidades, lealtad comercial. Como dije antes, el INTI el IRAM, SENASA,
las provincias y municipios con las cuales estamos avanzando en hacer varios
convenios para trabajar en este tema.
El segundo punto, la asistencia tecnológica del Estado, el concepto que creo
que estaba vigente cuando comenzó esta gestión es mezcla de esta hoja y la
siguiente: el Estado productor tenía su propio laboratorio de ensayo y desarrollo.
YPF, Ferrocarriles, Aerolíneas Argentina, SEGBA tenían laboratorio de calidad
internacional y de referencia sudamericana, como mínimo. Por lo tanto, ese
organismo no recurría habitualmente al INTI. Tenía intercambio sobre todo de
capacitación: el INTI en la década del 60/70 participaba en la capacitación de
funcionarios y técnicos de estos organismos, pero no hacían ensayos para ellos.
Quienes recurrían a pedir ensayos eran los organismos administrativos del Estado,
en algunas situaciones críticas, la aduana, por ejemplo, o algunos otros organismos
que lo buscaban al INTI casi como perito, como tercera parte en situaciones de
conflictos.
Al desaparecer el Estado productor, desaparecieron sus laboratorios.
¿Cuánta gente de aquí sabe dónde estaban los laboratorios de YPF? Uno, dos.
Exactamente, en Florencio Varela había un gigantesco edificio, que eran los
laboratorios de YPF. Fue cuando se privatizó YPF que el amigo Estenssoro, que en
paz descanse, decidió ‘chatarrear’ todas las instalaciones del laboratorio después de
cerrarlo, vendiendo todo el material de vidrio como vidrio y todo el material que era
metálico a reducidores de metales que lo cortaron y se lo llevaron. Lo único que
quedó del laboratorio de YPF fue el busto de Mosconi, que estaba en la entrada.
Todo ese enorme edificio luego fue entregado a la Universidad de La Plata y parte a
la Universidad de Quilmes para que lo usaran, para ver que podían hacer con eso, y
ahí quedó como monumento, realmente, de la despiadada actitud frente al
conocimiento argentino.
A consecuencia de eso, de la desaparición de los laboratorios, de los planos y
los técnicos de ferrocarriles, de Aerolíneas Argentinas, SEGBA, inicialmente (y esto
es importante porque no lo hemos discutido conceptualmente en la Argentina) el
Estado ha seguido interviniendo en las regulaciones económicas o de seguridad, o
sea, dejó de ser productor pero siguió teniendo responsabilidad sobre la seguridad
eléctrica, como dije recién, o sobre los problemas de tráfico aéreo o sobre el
problema del combustible. Pero como ya no tenía ni empresa, ni laboratorio de
empresa, inicialmente se sobredimensionó el expediente. Hasta hace pocos años se
seguía tomando muestras del combustible que se exportaba, porque así lo decía un
decreto de Illia que decía que debía que tomar muestras del combustible y
mandarlo a YPF para analizar, y el que tomaba la muestra no sabía que hacer con
la botella. Y, efectivamente, se acumulaban las botellas de las muestras que no iban
a ningún lado y nadie controlaba por qué no había definición, y aún hoy el decreto
está sin modificar con algunas adaptaciones de entonces que hacer con las
muestras de exportación. Entonces, los técnicos desaparecieron junto con las
empresas y quedó el expediente o el interés del funcionario. Pero al desaparecer los
técnicos, el expediente definitivamente no sirve. Aún en el presente, cuando el
Estado decide buscar la máxima transparencia en sus decisiones económicas, por
ejemplo en todo lo que compra, hay una corriente muy saludable donde
efectivamente se decide evitar el fraude en las licitaciones, se pone el énfasis en los
precios y no en la evaluación técnica de lo que se pide o lo que se recibe, en este
momento y hace un par de años el INTI está recibiendo permanentemente consulta
sobre calidad de productos que entrega a proveedores, sometidos a un pliego en el
que el INTI no intervino y que la persona que lo redactó lo hizo sin el suficiente
conocimiento técnico. En consecuencia, tenemos que explicar que es mejor haber
intervenido en la reparación del pliego y no en el análisis de si el guardapolvo
cumple con el pliego, porque a lo mejor cumpliendo con el pliego igual se rompe. En
consecuencia, ahí hay un esquema interesante en el que estamos avanzando, que
ahora vamos a explicar, porque hasta ahora marcamos el drama, vamos a tratar de
no marcar la comedia porque la comedia no existe pero si marcar el camino de
solución.
Pretendemos colocar al INTI como asistente de los organismos que más
necesidad tienen de la tecnología. En este momento, la verdad que por suerte,
debido a nuestro entusiasmo pero también debido a la receptividad de los
interlocutores, la aduana tiene en consideración un proyecto pedido por la AFIP
preparado por el INTI para equipar sus laboratorios aduaneros. Es decir, en
realidad para construir una red de laboratorios aduaneros en todo el país (la
aduana tiene más de 50 aduanas). Imaginamos 18 laboratorios aduaneros en el
país que superen el enorme nivel de atraso relativo, que significa que hoy la aduana
tiene 1 solo laboratorio de ensayo en Caballito con 18 personas. Esa es la única
fuerza propia de ensayo que tiene la aduana y, por suerte, por la iniciativa de la
AFIP y por el trabajo con ellos vamos a ayudar a ese laboratorio a jerarquizarlo,
tratar de instalarlo en el ámbito aduanero de la aduana de Buenos Aires y, además,
en otras 17 aduanas tratar de instalar laboratorios. Con el PAMI estamos
discutiendo la posibilidad que acabo de comentar, no de salir a ver si el audífono
funcionó o no después que se entregó, sino de definir un pliego de licitación para
cada compra, cosa que asegure que el INTI ayude o quien corresponda. Nosotros no
queremos ser exclusivos pero como filosofía, que el INTI ayude a calificar al
proveedor y que después ayude a identificar el producto y a verificar a posteriori si
el producto que se entregó corresponde con el que se ofreció, pero una vez que el
que se le ofreció está bien definido. En Desarrollo Social estamos haciendo una
experiencia muy interesante: a principios de año nos convocaron para controlar
guardapolvos que estaban siendo entregados con este proceso, que no habíamos
participado en el pliego de licitación y en función del aprendizaje mutuo. En este
momento, todos los guardapolvos que el Ministerio de Desarrollo Social va a
entregar el año viene que se van a fabricar con una red de talleres que el INTI va a
supervisar con el proceso que el INTI definió, con lo cual supongo que los
guardapolvos le quedarán chicos a todos los pibes el año que viene por culpa
nuestra, pero después aprenderemos y el año siguiente se harán las cosas como
corresponde. Digo, no creo que corramos ese riesgo pero es una secuencia
interesante, es un aprendizaje mutuo de animarse a pensar en una Función Pública
más activa. El segundo párrafo lo he dicho, buscar la modificación de los pliegos de
compras del sector público para incorporar la calificación de proveedores y la
evaluación de productos. Para esto en realidad hemos tomado contacto con la
Oficina Nacional de Contrataciones, en lugar de ver organismo por organismo nos
parece que la Oficina Nacional de Contrataciones tomara la iniciativa de instalar
este concepto, podremos avanzar bastante. Bueno, vamos a ver, ojalá que nos vaya
bien.
El tercero y último: ¿Cuál era el concepto anterior en relación al trabajo en la
base social? Se pensaba que los desocupados pueden reinsertarse si se capacita o
si se reactiva la economía. Cuando había desocupación siempre se sostuvo eso
como concepto. Transitoriamente hace muchísimo tiempo desde la Caja Pan para
acá, o sea, durante toda la democracia, se penso que se puede asistir... Me tocó ser
por primera vez presidente del INTI… Por un tiempo, buena parte de la actividad del
INTI estaba en probar la resistencia de la botella de aceite de la Caja Pan, digamos,
estaban trabajando veinticuatro horas los muchachos para verificar si se rompían o
no las botellas de aceite. Pero ese era el único aporte, hacer ensayo de calidad sobre
lo que se recibían. En rigor, creo que hoy todos tenemos claro que aquello no era
cierto como diagnóstico: la desocupación argentina en este esquema globalizador, la
desocupación recibida es estructural, y para modificarla tenemos que modificar
estructuras. El crecimiento económico, por lo tanto, no es suficiente tracción para
recuperar la ocupación plena y, como agregado a eso, la capacitación es condición
necesaria pero no suficiente para tener trabajo. Ya es historia lo de los arquitectos
taxistas y demás. Confirma que no tiene sentido insistir con más de lo mismo.
Digamos, la capacitación es necesaria pero no es enteramente suficiente si no se
inserta en un cierto margen. El concepto del INTI en ese marco es que en una
situación de desocupación estructural, que inevitablemente no puede ser paliada
con subsidios personales por más buena voluntad y esfuerzo que pongamos, una
estructura productiva de productividad media a baja como la nuestra no genera
suficiente capacidad impositiva como para apropiarse de recursos para cubrir la
necesidad de los desocupados. Y, por otra parte, cometeríamos un error muy serio
si pretendiéramos cubrir las necesidades básicas de los desocupados con subsidios
en caso que la desocupación sea estructural, porque si la desocupación es
friccional, transitoria, tiene sentido -como sucede en buena parte del mundo
desarrollado- apelar a subsidios y subsidios mucho más importantes que los
nuestros. Pero si es estructural, el subsidio para el consumo no genera solución
alguna. En este contexto se genera un subconsumo muy importante, o sea, muy
altas necesidades básicas insatisfechas y nosotros creemos que el subconsumo es
una demanda potencial que debe ser tenida en cuenta y aprovechada para
recuperar trabajo y crecimiento. No debemos felicitarnos del subconsumo, debemos
verlo como un desafío y una oportunidad: si los actores económicos son los mismos
que padecen el subconsumo, hay una solución doble, se genera trabajo y se corrige
el subconsumo.
El INTI ha pensado en diseñar módulos productivos a escala pequeña y
contribuir a la organización social para la producción comunitaria de alimentos,
vestimentas y elementos de construcción, como mínimo. Y ya empezamos con los
alimentos: tenemos un módulo productivo estándar para entre 100 o 200 familias
que producen todos los componentes de la dieta. Todos los componentes de la dieta
producidos con tecnología pequeña pero eficiente en instalaciones que cumplan con
los requisitos de la normativa sanitaria, municipal, etc., donde el que trabaja cobre
un sueldo y el que se lleva la mercadería paga por ella, con el detalle de que paga
por ella el costo de reproducción y, en consecuencia, con el mismo dinero puede
comprar el 60% más bienes. No sé si se entiende, el concepto es eliminar la
ganancia, subsidiar la inversión de capital de los bienes y asistir técnicamente
hasta que eso se pueda liberar. Como se libera con inserción progresiva en el
mercado vendiendo excedente al mercado de cada uno de esos bienes, en este
momento nosotros tenemos los módulos diseñados. El Ministerio de Desarrollo
Social ya nos dio los recursos para instalar un primer módulo en La Matanza y otro
en Hurlingham. Hace un año que venimos trabajando con la Organización Social.
Es mucho más difícil que el diseño de los módulos o que el cálculo de la
rentabilidad o el flujo de fondos. Digamos, la organización de la gente para que se
piense liberándose de su consumo a través de trabajar en una organización que
tiene como objetivo inicial, eso es una cosa compleja, realmente bien compleja. No
es que uno convoque a la gente por carta o por un aviso, si no que tiene que haber
una organización social de base que se haga responsable del lugar. Después de
estas dos organizaciones, el tercer módulo va a ser en Tucumán, a pedido de la
Ministra de Desarrollo. El cuarto va a ser en Concordia, y ya que nos sobraba algo
de tiempo le presentamos el proyecto al Ministro de Educación a los efectos de
agrupar cooperadoras escolares que produzcan estos mismos bienes, tal que en
círculos concéntricos, primero coman los niños en el colegio, segundo coman los
padres de los niños, y tercero los excedentes se vendan a la comunidad. Y el
Ministro está estudiando la idea de iniciar un primer módulo en Rosario, otro en
Santa Fe y otro en la Ciudad de Buenos Aires. Por supuesto, nosotros recibimos el
dinero para los primeros dos módulos hace una semana. Como venimos trabajando
intensamente hace mucho tiempo, los pasos se van a acortar. Ya están
acondicionando los locales de manera que yo creo que antes que termine el verano
vamos a tener los módulos en funcionamiento pleno. El concepto es que ese
proyecto reduce el subconsumo, aumenta la ocupación e integra la población en la
economía activa. Ese es nuestro proyecto, digamos, que invita al enamoramiento.
Además de este proyecto nosotros hemos armado un esquema de apoyo a
microemprendimientos genéricos, digamos, pequeños emprendimientos que
necesitan asistencia técnica, que antes no tenían un lugar de referencia en el INTI.
Hicimos un trámite antes del FOCAP para que nos diéramos un pesos para poder
prestar dinero para financiar el emprendimiento. Para entender como funcionaba
eso y como hacer el seguimiento, hemos hecho algo: más de noventa préstamos ya y
estamos haciendo el seguimiento de la gente, y está a punto de ser firmado un
convenio con Ministerio de Desarrollo Social para que hagamos tutoría de alrededor
de mil micro emprendimientos del programa “Manos a la Obra”. Esto ya es, como
diría, más estándar y, por supuesto, como estándar nos aburre enormemente.
Simplemente, digo, este es el componente más creativo en que quisiéramos incluso
tener derecho a que alguien examine sus debilidades, que lo critique, que entienda
lo positivo y negativo a su flagilidad, para lo cual en nuestra hoja web está toda la
información de la dimensión de los módulos, las inversiones necesarias, los costos,
etc., etc. Y cualquiera que tenga interés y se toma el trabajo, le vamos a agradecer
sus comentarios para resumir y dar lugar al intercambio.
Hemos tomado notas de los cambios en el país. Nos parece que francamente
sería este un fraude de nuestra gestión si nos hubiéramos limitado a intentar
administrar correctamente la estructura recibida, porque esta estructura, que pasó
por los años de los noventa y los primeros años de la década presente, seguro que
tenía problemas, seguro estaba siendo tributaria de un país que no nos seduce y,
por lo tanto, teníamos que tener una caracterización adecuada, no axiomática ni
dogmática. Pero sí no podíamos limitarnos a suponer la lógica cómoda de que uno
llega a un escritorio y a un sillón que está tibio todavía, porque se fue el antecesor
tiene que tocar los mismos botones, llamar a la misma secretaria, echar los
asesores del anterior, poner lo de uno y la vida va. No es así, el Estado cambió. El
Estado quiere ser distinto, y distinto quiere decir lo anterior y que quiere lo
posterior. Hemos adoptado una visión de sociedad más justa y con más dinero
disponible y hemos puesto al INTI a colaborar en las medidas de sus saberes y sus
posibilidades para concretar esa visión. En esto nos encuentra nuestra charla.
Muchas gracias.
Filminas de la presentación del Ing. Enrique Martínez
(haga clic sobre la diapositiva para proyectar la presentación)
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