Salmos e Himnos para la Lectura Orante
Universidad Pontificia Comillas
SALMO 62
2
Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de Él viene mi salvación;
3
sólo Él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar; no vacilaré.
Él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
9
Pueblo suyo confiad en Él,
desahogad ante Él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.
4
¿Hasta cuándo arremeteréis contra un
hombre
todos juntos, para derribarlo
como a una pared que cede
o a una tapia ruinosa?
10
Los hombres no son más que un soplo,
los nobles son apariencia:
todos juntos en la balanza subirían
más leves que un soplo.
5
Sólo piensan en derribarme de mi altura,
y se complacen en la mentira;
con la boca bendicen,
con el corazón maldicen.
11
No confiéis en la opresión
no pongáis ilusiones en el robo;
y aunque crezcan vuestras riquezas,
no les deis el corazón.
6
Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque Él es mi esperanza;
7
sólo Él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar; no vacilaré.
8
De Dios viene mi salvación y mi gloria,
12
Dios ha dicho una cosa,
y dos cosas que he escuchado:
“Que Dios tiene el poder
13
y el Señor tiene la gracia;
que tú pagas a cada uno según sus obras.”
Cuando leas
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El Salmo 62 es un salmo individual de confianza en el que aparecen elementos
sapienciales. La experiencia que el salmista tiene de Dios le permite dar una enseñanza
de tipo universal (12).
El Salmista unas veces habla para sí, en forma de meditación personal (2-3; 5-8), otras
veces parece que se dirige a aquellas personas que intentan hacer algún mal (4) y en la
segunda parte del salmo al pueblo de Dios (9-11). El salmo concluye con una sentencia
(12-13)
A lo largo del Salmo hay una especie de letanía que se repite con breves variaciones
“Dios es mi roca, mi refugio; no vacilaré, confiaré en Él”. Ese es el elemento central del
salmo.
La repetición (con breves variaciones) y la antítesis o contradicción son dos recursos
literarios importantes utilizados por el salmista.
o Dios es roca, alcázar, algo fijo, estable e inamovible. A Él se opone “la pared
que cede, la tapa ruinosa” (4) o el soplo (10) que es símbolo de caducidad.
o Sobre algo estable uno puede apoyarse y confiar. Sobre la falsedad (5) y lo
temporal (riquezas 11) no se sostiene nada. Sólo a Dios hay que “dar el
corazón”.
La experiencia personal del salmista se destaca con la utilización del posesivo “mi”: mi
alma, mi salvación, mi roca, mi alcázar, mi esperanza, mi gloria, mi refugio.
El juego con los posesivos marca la transición a la exhortación a la comunidad (9):
pueblo suyo, vuestro corazón, nuestro refugio. En dicha exhortación es fundamental el
uso de los imperativos (confiad y desahogad).
En el salmo aparece una tensión entre el presente y el futuro. El presente parece adverso
y el salmista se repite con insistencia que no debe preocuparse si se apoya en Dios. Así
el futuro no traerá problemas: “Él es mi roca y mi salvación, mi alcázar, no vacilaré.
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Salmos e Himnos para la Lectura Orante
Universidad Pontificia Comillas
Cuando medites
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Este salmo refuerza la llamada a la confianza incluso en circunstancias adversas. Es la
llamada a recordar que incluso en el “desierto” existe un “REFUGIO”, una
“ESPERANZA”. La Cuaresma, como tiempo de camino, de incertidumbre, de
abandono y de completa dependencia puede ser tiempo propicio para repetir
letánicamente “Tú eres mi roca firme, tú eres mi refugio” y para que en el momento de
la cruz, incluso ante la adversidad más completa la confianza final sea puesta en Dios
“En tus manos Señor me abandono”.
El Salmista no se queda para sí su experiencia de Dios. La predicación, el transmitir su
experiencia, el recordar a los demás la llamada a la confianza y al buscar en Dios
refugio es signo sabiduría profunda.
Es indiscutible que la vivencia del día a día no es sencilla; que la duda existe, que uno
se tambalea…. en esos momentos hay recurrir al recuerdo y la experiencia ya vivida. La
certeza del conocimiento de Dios adquirida en algún momento de la historia de cada
persona posibilita el seguir caminando hacia delante.
Cuando ores
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Repite con insistencia: “descansa en Dios, descansa, descansa alma mía…….” y date
tiempo para que las prisas, las dudas, las incertidumbres se vayan calmando.
Desde esa calma presenta a Dios todo aquello que es ruinoso, que se tambalea en ti y en
los tuyos, …….y repite de nuevo………..descansa, descansa alma mía.
Dios es mi roca, mi alcázar………..recuerda aquellos momentos en los esa certeza se
ha ido abriendo paso en tu vida y en la de los tuyos……….da gracias por ello.
Presenta a Dios todas aquellas personas, situaciones y experiencias en las que te puedes
apoyar y confiar y que son signo de salvación y de presencia de Dios para ti, que
también son roca…….. y da gracias por ello.
Reconoce tus vacilaciones, tu complacencia en la mentira, tus riquezas mal vividas y
compartidas,….acógelas y acude con ellas….. al refugio, ¡ya verás como todo cabe
dentro! porque de Dios viene mi salvación y mi gloria.
Presenta a Dios a quienes cerca de ti, viven en la vacilación, en la duda, en la
inseguridad.
Cierra los ojos, haz silencio y siéntete con tus hermanos y hermanas como una asamblea
que camina hacia un refugio común. Déjate agarrar, apoyar y sostener por todos ellos
para que juntos podamos entregar a Dios nuestro corazón.
Confía, confía, confía…
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Sólo en Dios descansa mi alma,
porque de Él viene mi salvación;
3
sólo Él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar; no vacilaré.
6
Descansa sólo en Dios, alma mía,
porque Él es mi esperanza;
7
sólo Él es mi roca y mi salvación,
mi alcázar; no vacilaré.
8
De Dios viene mi salvación y mi gloria,
Él es mi roca firme,
Dios es mi refugio.
9
Pueblo suyo confiad en Él,
desahogad ante Él vuestro corazón,
que Dios es nuestro refugio.
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