LOS DERECHOS POLÍTICOS EN LA JURISPRUDENCIA DE LA
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA DE LA NACIÓN
Los casos "Partido Justicialista", "Ortíz Almonacid",
"Alianza por un Nuevo País" y “Mignone”
Prof.: Raúl Borello
En este trabajo intentaremos realizar una breve reseña de los fallos mas
importantes dictados por la Corte Suprema de Justicia de la Nación -con
posterioridad a la reforma constitucional de 1994- en materia de "derechos
políticos". Los casos que analizaremos son los siguientes:
1.- Caso "Partido Justicialista de la Provincia de Santa Fe c/ Provincia de
Santa Fe" (6 de octubre de 1994)
El origen de esta causa es la presentación que efectúo el mencionado partido
político contra la Provincia de Santa Fe a efectos de lograr se declare la
inconstitucionalidad del artículo 64° de la Constitución de la Provincia de Santa Fe.
Tal precepto estipula lo siguiente: " El gobernador y vicegobernador duran cuatro
años en el ejercicio de sus funciones, sin que evento alguno autorice la prórroga de ese
término, y no son elegibles para el mismo cargo o para el otro, sino con intervalo, al
menos, de un período".
Los actores entendieron que esa limitación -en cuanto a la no reelecciónafectaba derechos incorporados a la Constitución Nacional en el artículo 75° inc.
22, en especial los siguientes documentos: Convención Americana sobre Derechos
Humanos (Pacto de San José de Costa Rica), que en su art. 23 -bajo el título
Derechos Políticos- consagra que todos los ciudadanos deben gozar del derecho
y oportunidad de "votar y ser elegidos" (inciso b), y en su art. 24 -bajo el título
Igualdad ante la Ley- estipula que todas las personas son iguales ante la ley y
por ende tienen derecho -sin discriminación- a igual protección de la ley; y el
Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, que en su art. 25° incisos b) y
c) consagra los derechos de votar y ser elegidos, así como de tener acceso , en
condiciones generales de igualdad, a las funciones públicas de su país.
La Corte Suprema -por unanimidad- rechazó la pretensión de los actores,
basándose en la autonomía con que cada Provincia organiza su forma de gobierno y
en el carácter relativo de los derechos humanos que pueden ser razonablemente
limitados por las exigencias del bien común en una sociedad democrática.
Los argumentos mas importantes sostenidos por el máximo Tribunal fundamentalmente en base al voto mas extenso, del Dr. Fayt- fueron los
siguientes:
- La Constitución Federal de la República se adoptó para su gobierno como
nación y no para el gobierno particular de las provincias, según lo declara el
artículo 105, y tienen derecho a regirse por sus propias instituciones y elegir por
si mismas a sus gobernadores: es decir que conservan su soberanía absoluta en todo
lo relativo a los poderes no delegados a la Nación, como lo reconoce el art. 104 de la
Constitución Nacional.
- El condicionamiento establecido a las provincias de resguardar el sistema
representativo republicano, de acuerdo con los principios, declaraciones y
garantías de la Constitución Nacional, exige una adecuación de las instituciones
locales a los mencionados requerimientos, pero no requiere, ni puede hacerlo, que
las constituciones sean idénticas, una copia literal ó mecánica, ni una reproducción
mas o menos exacta e igual a aquella.
- El sistema que establece el art. 64 de la Constitución de la Provincia de Santa Fe no
vulnera principio alguno que haga a la estructura del sistema adoptado por la
Constitución Nacional, ni las garantías individuales, ni los derechos políticos que
reconocen la Ley Fundamental y los tratados de derechos humanos
incorporados a la Carta Magna por el art. 75° inc. 22, pues la forma republicana de
gobierno no exige necesariamente el reconocimiento de los gobernantes a ser
nuevamente electos. Sobre este aspecto, el voto del Dr. Fayt, reseña que el derecho
constitucional provincial dista de ser uniforme (lo que es una consecuencia
directa del sistema federal de gobierno), y por ende mantienen el principio de la
no reelegibilidad las constituciones de Salta, Santiago del estero, Tucumán,
Corrientes y Jujuy. También ese tratamiento puede advertirse -agrega el Dr.
Fayt- en el derecho constitucional latinoamericano. Así, impiden la reelección
para el período siguiente,las constituciones de Bolivia, Brasil, Chile, El
Salvador, Guatemala, Honduras, Panamá y Venezuela. En tanto vedan de
modo definitivo la posibilidad de reelección las constituciones de Colombia,
Costa Rica, Ecuador, México y Paraguay.
- La posibilidad de reelección del Poder Ejecutivo no es una característica diferencial del
sistema republicano de gobierno, ni se opone a éste. De lo contrario debería
concluirse que nuestra Constitución Nacional, antes de la reciente reforma y al
vedar expresamente tal posibilidad- no adoptaba la forma republicana de
gobierno.
Este precedente tuvo suma importancia en la resolución de la cuestión
planteada sobre la reelección presidencial, a comienzos de 1999, que la Corte
sentenció en el caso "Ortíz Almonacid", que seguidamente analizaremos.
2.- Caso "Ortíz Almonacid" (16 de marzo de 1999)
Sabido es que la reforma constitucional de 1994 incorporó -entre sus reformasla posibilidad de reelección presidencial por un solo período consecutivo. Así, el
art. 90° de la Carta Magna, señala: "El presidente y vicepresidente duran en sus
funciones el término de cuatro años y podrán ser reelegidos o sucederse recíprocamente
por un solo período consecutivo. Si han sido reelectos o si se han sucedido
recíprocamente no pueden ser reelegidos para ninguno de ambos cargos, sino con el
intervalo de un periodo ". A la vez, dos cláusulas transitorias fueron dictadas
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relacionadas a el precitado artículo: la cláusula novena, para la cual " el mandato
del presidente en ejercicio al momento de sancionarse esta reforma deberá ser
considerado como primer período", y la cláusula décima dispuso: " el mando del
presidente de la nación que asuma su cargo el 8 de julio de 1995, se extinguirá el 10 de
diciembre de 1999".
Lo cierto es que un afiliado al Partido Justicialista, Juan Ortiz Almonacid
interupso una acción de amparo por ante la Justicia Electoral para habilitar la
reelección del entonces presidente Dr. Carlos Menem en vistas a la próxima
elección de 1999. Entre sus argumentos, Ortiz Almonacid sostuvo: que la
cláusula transitoria novena lesionaba con manifiesta arbitrariedad el derecho
político que consagra la Constitución y los Tratados Internacionales de "elegir y
ser elegido" sin otra condición que la idoneidad para el cargo; que -por otro
lado- las "cláusulas transitorias” no poseen la misma jerarquía normativa que el
resto de la Constitución; y -finalmente- que la reforma de la Constitución entró
en vigencia en 1994, por lo que mal podía considerarse como "primer período"
al año en que el Presidente Menem gobernó -desde 1994 a 1995- bajo el imperio
de la nueva constitución.
En primera instancia, la acción fué rechazada, más sin analizarse la "cuestión de
fondo". En efecto, la denegación de la pretensión se baso en que no se acreditó
una de las condiciones escenciales del amparo, es decir la "manifiesta
ilegalidad".
Ortiz Almonacid apeló a la Cámara Electoral, que confirmó lo sentenciado en
primera instancia, con iguales argumentos, y agregando, además de las
"cuestiones formales", que la claridad de las cláusulas constitucionales no dan
lugar a dudas interpretativas y que los constituyentes han actuado
legítimamente al sancionarlas, eligiendo una de las muchas opciones validas
con que contaban.
Ante el pronunciamiento de la Cámara, Ortiz Almonacid interpone recurso
extraordinario por ante la Corte Suprema de Justicia.
El máximo Tribunal -en fallo unánime- rechazó la pretensión de Ortíz
Almonacid, mas lo hizo en virtud de un argumento "formal", cual es la "falta de
legitimación del actor", es decir que al ser los partidos políticos a quien le
incumbe la nominación de candidatos, le compete a tal organización plantear la
causa, no estando habilitado para hacerlo un afiliado.
Los votos de los doctores Petracchi y Bossert -a diferencia del voto del resto de
los jueces- entraron a analizar la cuestión de fondo. Entendemos que esta actitud
ha sido la correcta, para terminar de modo definitivo con el tema debatido y no
dejar márgenes de duda que puedan dar andamiaje a nuevos planteos y
posibilitar con ello un cambio de postura. En el caso del Dr. Petracchi, éste se
fundamentó – entre otros aspectos- en la claridad del texto constitucional, la
legitimidad de la opción que ejerció el constituyente,la plena armonía que existe entre
la cláusula transitoria novena y el artículo 90, así como la anterior jurisprudencia de
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la Corte en el sentido que las normas que limitan la reelección no vulneran principio
alguno de la Constitución .
El Dr. Bossert, en su voto, compartió argumentaciones del Dr. Petracchi, en
cuanto a la claridad del texto constitucional que determinan -sin dudas- cual ha
sido la voluntad del constituyente. Pero además agregó que esa regla establecida
por el constituyente no lesiona ningún derecho político, ya que los mismos no
tienen un carácter absoluto y los criterios de la jurisprudencia de la Corte
argentina, de la Corte norteamericana y de la Comisión Interamericana de
Derechos Humanos, son concordantes en la legitimidad de establecer ciertas
limitaciones razonables a los derechos de elegir y ser elegidos, como lo es en este caso,
el de no permitir la reelección inmediata de un Presidente en ejercicio mas allá
de dos períodos de cuatro años.
3.- Caso "Alianza Frente por un Nuevo País" (28 de diciembre de 2001)1
Esta causa ha sido conocida en el ámbito periodístico como el caso "BélizBravo", y es que su origen se remonta a las elecciones para senador nacional que
tuvieron lugar en Capital Federal el día 14 de octubre de 2001. De resultas de
ese acto eleccionario el profesor Alfredo Bravo obtuvo mas votos que el Dr.
Gustavo Béliz, pero a través de dos listas distintas que no habían oficializado una
alianza: la del A.R.I. y la del partido "Nuevo Milenio".
Así las cosas, el partido político " Frente por un Nuevo País" se presentó ante la
Junta Nacional Electoral solicitando se designe como senador al candidato
postulado por dicha agrupación (Béliz). Sostuvieron que no deben adicionarse a
dichos efectos los sufragios obtenidos por el "Partido Popular Nuevo Milenio"
y "Alternativa por una República de Iguales" (ARI) aún cuando sus candidatos
sean los mismos. La Junta Electoral no hizo lugar el pedido.
Ante tal rechazo " Frente por un Nuevo País" apeló por ante la Cámara Nacional
Electoral.
Los apoderados de " Frente por un Nuevo País" -para sostener la tesis que no
debían adicionarse los sufragios obtenidos por el "Partido Popular Nuevo
Milenio" y "Alternativa por una República de Iguales" - argumentaron -entre
otras cuestiones- que en este caso no resulta aplicable la doctrina según la cual
dos o mas partidos pueden presentar una idéntica nómina de candidatos para
la misma categoría de cargos -cada uno en su boleta oficializada- y sumar los
resultados que obtiene la lista, en cada caso, ya que el concepto de "lista" no es
equivalente al de "partido". Tal doctrina (es decir que prevalezca el criterio de
"listas") tan solo es aplicable a la elección de diputados nacionales ó en todos aquellos
casos en que los cargos se asignan a personas y no a partidos.
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Este caso fué sentenciado por la Cámara Nacional Electoral en la mencionada fecha, y recién se
expidió la Corte -con votos de Camaristas que actuaron como conjueces- en el mes de Junio de
2003, es decir al momento de estar redactándose este trabajo.
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De otro modo -agregaron- sería vulnerada la Constitución Nacional. Y para
sustentar sus dichos acudieron a las palabras utilizadas por el constituyente en el
artículo 54 -referida a la elección de senadores- que no son las mismas que se utiliza al
legislar la elección de diputados. En efecto, el artículo 54° de la Constitución reza:
"El Senado se compondrá de tres senadores por cada provincia y tres por la
ciudad de Buenos Aires, elegidos en forma directa y conjunta, correspondiendo
dos bancas al partido político que obtenga el mayor número de votos, y la
restante al partido político que le siga en número de votos". A su vez, la cláusula
transitoria cuarta -relativa a la elección de senadores- , también alude a que "En
todos los casos, los candidatos a senadores serán propuestos por los partidos
políticos ó alianzas electorales...".
A su turno, el profesor Bravo, en su carácter de primer candidato a senador de
las listas de "Partido Popular Nuevo Milenio" y "Alternativa por una República
de Iguales" contestó los planteos con diversas argumentaciones, algunas
relativas a la extemporaneidad del recurso, y otras atinentes al "fondo" del
asunto debatido. Entre otras razones expuso: que en los distritos de Córdoba y
Buenos Aires, las Juntas Electorales sumaron los sufragios obtenidos por
diversos partidos cuyas boletas llevaban idéntica lista de candidatos, por lo que
un fallo adversos constituiría un trato discriminatorio; que el art. 54 de la
Constitución Nacional no puede ser interpretado como lo hace el accionante sin
desvirtuar su propio fin, cual es la elección directa de los senadores nacionales;
que la norma hace referencia a "partidos" y no a "alianzas", y que ello no puede
atribuirse a la imprevisión de los constituyentes, puesto que ello fué
contemplado -precisamente- en la cláusula transitoria cuarta.
También argumento el profesor Bravo: que la interpretación del accionante
desvirtúa el sistema federal, por cuanto los senadores nacionales representan a las
provincias y no a los partidos políticos que los proponen; que la interpretación literal
del art. 54 podría llevar a desconocer el fundamento mismo del sistema,
destacando que los partidos que sustentaron idéntica lista de candidatos lo
hicieron en el entendimiento que sus votos se sumarían. Finalmente expuso que
corresponde sumar los votos obtenidos pues de no seguirse ese criterio se desconocería la
voluntad del electorado y se frustraría la legítima expectativa de los sufragantes.
La Cámara se pronunció - en un extenso fallo- el día 28 de diciembre de 2001, e
hizo lugar al planteo del partido que promovió la candidatura de Gustavo Béliz
declarando que correspondía proclamar como tercer senador por la ciudad de Buenos
Aires al candidato postulado por el partido que obtuvo la segunda mayoría de los
sufragios y no a quien obtuvo mayor cantidad de votos derivados de sumar los
obtenidos por dos partidos distintos aunque con los mismos candidatos. Los
argumentos mas importantes tenidos en cuenta por la Cámara fueron los
siguientes:
- El concepto de "alianza electoral", en este caso a efectos del cómputo de votosno incluye en ningún supuesto la modalidad que desemboca en la suma de
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votos obtenidos por idénticas listas presentadas por diversas agrupaciones
políticas.
Sólo cabe reputar "alianzas electorales" a aquellas reconocidas por el juez federal
con competencia electoral, que los partidos constituyen.
- El rol asignado por el art. 54 de la Constitución Nacional a los partidos políticos
en la elección de los senadores nacionales es compatible con el carácter de
instituciones fundamentales del sistema democrático que les reconoce el nuevo
artículo 38°, por lo que el sistema electoral y político está intimamente
conectado con el régimen de los partidos políticos.
- La oferta electoral del partido que lleva como propios a los candidatos
registrados por otro importa conferirles una peculiar múltiple identidad
ideológico- política, que soslaya el método de selección interna y en definitiva
diluye los fines que la ley tuvo en miras al reconocerlos como instituciones
fundamentales de la democracia.
- La circunstancia de que las normas internacionales de los derechos humanos
contemplen los derechos políticos correspondientes a los ciudadanos sin
condicionarlos a la existencia de los partidos políticos, en nada enerva la
posibilidad de reglamentar aquellos derechos a través de la postulación
partidaria.
- Cuando el elector acude a votar lo hace en virtud de una vocación que
desciende de la Constitución y por ende de un título otorgado y derivado. El elector
entonces no tiene poder propio, sino únicamente una competencia constitucional
que sólo puede ejercer dentro de los límites y bajo las condiciones que la misma
constitución ha determinado.
- Las palabras que emplea la Constitución deben ser entendidas en su sentido
general y común -en el caso para interpretar el art. 54- y el criterio de los
convencionales constituyentes plasmado en dicho art. 54 en cuanto establece que
"... corresponden dos bancas al partido político que obtenga el mayor número de
votos, y la restante al partido político que le siga en número de votos..." no puede
ser objeto de evaluación ni revisión alguna por el Poder Judicial, pues la primera regla
de interpretación de una norma consiste en respetar su letra.
- Que si bien es costumbre la posibilidad de sumar votos cuando varios
partidos oficializan nóminas de candidatos idénticas, esa costumbre debe ceder
ante una norma expresa que establece lo contrario.
- Por lo expuesto -concluyó la Cámara- "....debe proclamarse como senador electo
por la ciudad de Buenos Aires al candidato postulado por el "Frente por un nuevo páis",
Gustavo Béliz.."
Ante el pronunciamiento de la Cámara, Bravo recurrió ante la Corte Suprema
de Justicia.
El 6 de marzo de 2003, el Procurador General de la Nación emitió dictamen
recomendando que la banca le sea otorgada a Bravo. Según la edición de "Clarín" de
fecha 7 de marzo de 2003, "...en su dictamen de ayer Becerra cuestionó duramente la
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decisión de la Cámara Electoral. El procurador opinó que se hizo una interpretación
irrazonable que pone en juego los resultados y antecedentes de la elección a senador en
menoscabo de las reglas electorales fijadas y consecuentemente de los principios de
representación democrática, soberanía popular y autenticidad del voto de la
ciudadanía".
Al momento de redactarse este trabajo, se ha difundido información
periodística sobre el fallo de los conjueces de la Corte, razón por la cual
destacaremos los argumentos de la sentencia tomando en cuenta tal
información de prensa. En efecto, en la edición de "Clarín" del 5 de junio de
2003 y bajo el título "La justicia falló por Béliz", el mencionado periódico
expone: "En un fallo con cinco votos a favor y cuatro votos en contra, los camaristas
que actúan como conjueces de la Corte Suprema pusieron fin a la polémica entre Béliz y
el recientemente fallecido diputado socialista Alfredo Bravo. De esta forma rechazaron
un planteo de Bravo en reclamo de esa banca, que -de haber prosperado- hubiese
convertido en senadora a Susana Rinaldi, segunda en la lista. La larga pelea judicial por
esa banca nació con las elecciones del 14 de octubre de 2001, en la Capital federal, donde
Bravo obtuvo mas votos que Béliz pero a través de dos listas que no habían oficializado
una alianza. Pero la Cámara Electoral consideró que la Constitución habla del
"partido mas votado" y no del candidato mas votado. Y por eso tuvo como
válidos los votos que sacó Bravo por el ARI, sin sumar la otra lista. De esta forma le dio
la banca a Béliz.
La mayoría de los conjueces- que intervinieron por que los jueces de la Corte fueron
recusados- ratificaron la decisión de la Cámara con estos argumentos: "...no se ha
demostrado que la alianza Alternativa para una República de Iguales y el partido Nuevo
Milenio hubieran celebrado una confederación o alianza transitoria que permitiera
adicionar los votos obtenidos por cada uno...", y "....no se puede desligar la figura del
candidato de la del partido político, puesto que es a través de éste y no de aquel que
nuestro ordenamiento se decidió, por lo que no puede sino concluirse en que la tercera
banca de senador de cada distrito corresponderá al partido político, como lo establece el
art. 54° de la Constitución".
4.- “Mignone, Emilio” (24 de setiembre de 2002)
En esta causa, una ONG -el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)- dedujo
un recurso de amparo planteando que a las personas privadas de libertad por orden
de juez competente y sujetas a proceso penal pero sin sentencia condenatoria firme, no
se les podía desconocer la facultad de emitir su voto en un comicio electoral.
El CELS cuestionó -entonces- la constitucionalidad de lo dispuesto por el artículo 3°
del Código Electoral Nacional, en tanto el mismo dispone que están excluidos del
padrón electoral "...los detenidos por orden del juez competente mientras no recuperen
su libertad....", y la vez, el art. 2 del Código estipula que solo revisten la calidad
de "electores" aquellas personas que están incluidas en el registro electoral,
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normas éstas que contradicen lo estatuido en la Convención Americana sobre
Derechos Humanos que en su art. 23.1.b consagra el derecho a votar, y en el inc. 2
-del mismo artículo- declara en forma expresa: "La ley puede reglamentar el
ejercicio de tales derechos exclusivamente por razones de edad, nacionalidad,
residencia, idioma, instrucción, capacidad civil o mental ó condena -por juez
competente- en proceso penal".
En primera instancia, la jueza federal interviniente rechazó la acción,
entendiendo que la norma cuestionada no era irrazonable, por cuestiones de
materiales y de seguridad. Agregó que no se lesionaba el principio de igualdad
respecto de los procesados que disfrutaban de libertad condicional, porque la
situación de estos era distinta a quienes estaban detenidos al momento del
comicio.
La Cámara nacional Electoral revocó la sentencia. Y declaró inconstitucional la
norma cuestionada. La argumentación fue similar a la que luego adoptaría la
Corte. No obstante tal declaración de inconstitucionalidad la acción legal
promovida fue desestimada pues las personas privadas de libertad no podían
quedar "inmediatamente habilitadas para votar", pues resultaba necesario que
el Congreso y el Poder Ejecutivo dictaran las normas jurídicas pertinentes para
que -en los hechos - se pudiera tornar efectivo el derecho reconocido, ya que la
reglamentación de esos aspectos no podría nunca ser adoptada por el propio
Poder Judicial, ya que ello excede sus facultades constitucionales.
El CELS interpuso recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia. El
máximo Tribunal se expidió el 9 de abril de 2002 y receptó la tesis sustentada
por la Cámara Electoral:
- En primer lugar declaró inconstitucional la norma cuestionada, es decir
artículo 3° del Código Electoral Nacional, ya que estas personas mantienen su
estado de inocencia al no poseer sentencia judicial firme, contradiciendo ello lo
dispuesto por la Convención Americana sobre Derechos Humanos en su art.
23.1.b , y en el inc. 2 -del mismo artículo- , convención ésta incorporada por el
artículo 75° inc. 22 de la Constitución.
En segundo lugar, supeditó la efectivización de estos derechos a las medidas que en el
futuro adopten los poderes Legislativo y Ejecutivo, lo que deberán efectuar en el
plazo de seis meses.
Podemos agregar que esta especie de requerimiento o intimación, concuerda
con la doctrina establecida por la Corte Interamericana de Derechos Humanos,
conforme a la cual la responsabilidad internacional del Estado “parte” -por el
incumplimiento de cláusulas de la Convención Americana sobre Derechos
Humanos- puede ser bien generada por actos del Congreso, del Poder Ejecutivo
ó del Judicial.
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Rosario, junio de 2003
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Ficha derechos Políticos - Facultad de Ciencia Política y Relaciones