La Corte Suprema clausura la discusión en torno a la figura del socio-empleado y las
cooperativas de trabajo
por Sebastián A. Caffini
El pasado 24 de noviembre de 2009, con voto de los Doctores Lorenzetti, Highton de
Nolasco, Fayt, Petracchi, Maqueda y Zaffaroni, la Corte Suprema dictó sentencia en la causa
“Lago Castro, Andrés Manuel c/Cooperativa Nueva Salvia Limitada y otros”, de cuyos términos
pueden extraerse interesantes conclusiones en torno a la figura del socio-empleado con relación a
los asociados a cooperativas de trabajo.
En el presente artículo, luego de una somera descripción de los hechos que motivaron el
pronunciamiento, se analizarán sus fundamentos y alcance.
I – La cuestión sometida a decisión:
El actor demandó el pago de diversos créditos salariales e indemnizatorios con fundamento
en las normas de la L.C.T., invocando el carácter laboral del vínculo mantenido con la
cooperativa de trabajo para la que se desempeñó.
La sentencia de primera instancia rechazó la demanda por considerar que el accionante se
había incorporado a la demandada como socio cooperativo, descartó la existencia de fraude (en
tanto los socios de la demandada fueron retribuidos mediante la distribución de las ganancias
obtenidas) y entendió que la noción de subordinación resulta incompatible con la naturaleza del
vínculo que se establece entre una cooperativa y sus socios, aun cuando se tuviera por probado
que, en los hechos, alguien había impartido órdenes de trabajo.
Apelado el fallo por la parte actora, la Sala X de la C.N.A.T. lo revocó con fundamento en
que el actor revistió el caracter de “socio – empleado” en los términos del art. 27 L.C.T., a cuyo
efecto afirmó que “para atribuir a los integrantes de una cooperativa de trabajo carácter de
trabajadores subordinados a la sociedad, debe exigirse la prueba que, al margen de la relación
societaria, los mismos revistan tal calidad en los hechos”. Consideró asimismo que “la
existencia o inexistencia de dependencia proviene siempre de la forma de la relación entre las
partes, de los hechos ocurridos, de la manera que se desenvuelva la actividad y luego analizando
el dato de la realidad concluir si se presentan las notas de subordinación jurídica, técnica y
económica propias de aquella relación”. Y concluyó que la ley 16.593 no se limitó a admitir la
compatibilidad entre la calidad de socio y la de empleado, “sino que determinó imperativamente
la calidad de empleado del socio cuando se dieren ciertas circunstancias que son las que repite
el art. 27 de la L.C.T.”, no existiendo norma jurídica que lleve a no aplicar este último precepto a
las cooperativas de trabajo.
La demandada interpuso contra esa decisión recurso extraordinario cuya denegación dio
origen a la pertinente queja, que el Alto Tribunal consideró admisible, no obstante la opinión
contraria de la Procuradora Fiscal ante la Corte, quien consideró no configurado en el caso el
supuesto de arbitrariedad de sentencia.
II –La decisión de la Corte:
Para decidir que el fallo de la Sala X resultaba “descalificable como acto judicial”, el Alto
Tribunal consideró que aquél incurrió en “…pretericiones (que) han comprometido la garantía
de defensa en juicio de los derechos enunciada en el art. 18 de la Constitución Nacional, según
conocida doctrina de esta Corte…”.
Como fundamentos de esa decisión, enumeró los siguientes:
a) que en cuanto a “…las notas de subordinación técnica, económica y jurídica propias del
vínculo dependiente que el a quo entendió necesario verificar para la procedencia del reclamo,
(…) la sala soslayó dar los fundamentos por los que entendió acreditadas las primeras dos notas
mencionadas. Y, respecto de la tercera, se limitó a escoger un solo elemento de prueba que,
asimismo, no evaluó dentro del preciso contexto litigioso: si bien es cierto que el testigo G.
Jaciura dijo que era él ‘quien le impartía las órdenes de trabajo’ al actor, no se sigue
válidamente de ello una subordinación de la índole indicada a menos que se descarte que dichas
órdenes fueron consecuencia de los actos de gobierno y de organización de los que no puede
prescindir incluso un ente autogestionado…”.
b) que la Sala X “…tampoco dio cuenta de cuáles eran los hechos o actos demostrativos de
que, ‘al margen de la relación societaria’, (el actor) también se había vinculado con la segunda
como trabajador en relación de dependencia…”.
c) que “…en cuanto a la determinación imperativa de la calidad de empleado del socio de una
cooperativa de trabajo y a la inexistencia de norma que torne inaplicable el citado art. 27,
predicadas por el juzgador (…) tales asertos no pudieron ser sostenidos válidamente con
prescindencia de todo examen concerniente al sentido y esencia del tipo societario al que se
adecuan las cooperativas de trabajo y al régimen legal establecido por la ley 20.337…”.
d) le reprochó por último al Tribunal inferior que “…aun cuando decidió atenerse a los datos
de la realidad, no ha prestado ninguna atención a que la demandada fue constituida
originariamente por los empleados de Salvia S.A. ante la quiebra de ésta…”.
Los dos primeros fundamentos, individualizados como a) y b), no requieren mayor
elucidación y está claro que toda sentencia que omita hacer referencia a los fundamentos en que
se sustenta la decisión que se adopta, o señalar puntualmente los hechos que tuvo por probados a
ese mismo efecto, incurrirá necesariamente en afirmaciones dogmáticas y no se ajustará a los
requisitos exigidos por el art. 163 inc. 5) C.P.C.C.N., resultando, en efecto, descalificable como
acto jurisdiccional.
Solamente a modo de anécdota, cabe recordar que la existencia de “órdenes de trabajo” en
el marco de una cooperativa de trabajo ya había sido considerada como insuficiente para predicar
la naturaleza laboral del vínculo en antiguos precedentes de las Salas III y VIII de la C.N.A.T.1.
En cambio, los restantes fundamentos expuestos por la Corte resultan bastante más
sustanciosos, por lo que serán analizados en los acápites siguientes.
III- La cuestión del “socio – empleado” en las cooperativas de trabajo:
La discusión sobre este punto lleva ya varias décadas y tanto en la doctrina como en la
jurisprudencia se advierten posiciones encontradas: por un lado, la de quienes sostienen la
incompatibilidad entre las figuras de socio cooperativo y “socio – empleado” en los términos del
art. 27 L.C.T., y por el otro la de quienes entienden que la norma mencionada es aplicable incluso
a los asociados de una cooperativa.
En rigor, la opinión que la Sala X expuso en el fallo recurrido no es nueva, ya que la había
sostenido –en algunos casos hasta con las mismas palabras– en varios precedentes anteriores2.
Como se recuerda en esos mismos fallos, Justo López 3 y García Petit compartieron ese criterio,
como así también las Salas II y IV en sendos fallos que allí se citan4.
En el extremo opuesto, hace ya tres décadas, Gómez Escalante5 sostenía que “…en el
específico caso de las reales cooperativas de trabajo no puede considerarse que sus asociados
sean dependientes de las mismas, en atención a que ello llevaría a hacer mérito de la
personalidad societaria más allá del alcance que ella realmente tiene en dichas particularísimas
asociaciones, dentro de las que no hay quien para sí aproveche el trabajo de los asociados; sino
que, por el contrario, es la cooperativa quien brinda a sus miembros el servicio social (…),
prestándose el servicio como acto cooperativo y no como relación de empleo, alcanzando a todos
por igual los riesgos y resultados del servicio común, es decir que no hay dentro de la misma
quien detente realmente la calidad de dador de trabajo, sino que son sus asociados quienes
consiguen ocupación organizándose de tal modo…”.
Mas acá en el tiempo, la misma postura es compartida por Lucas Malm Green, quien
entendió que “Aún cuando la interpretación de esta norma (el art. 27 L.C.T.) haya generado
divergencias importantes, parece claro que los rasgos de autonomía –aún cuando se deban
observar ciertas instrucciones y normas organizativas, propias de todo grupo organizado que
1
C.N.A.T., Sala III, 16/4/1986, "Cooperativa de Trabajo Textil y Anexos Carmen Limitada s/impugnación"; Sala
VIII, 28/02/92, "Retamozo, Lorenzo c/Cooperativa San Martín Limitada y otro s/accidente"; íd. 18/04/1990,
"Saldaño Mercedes c/Cooperativa de Trabajo Limitada Sira".
2
Así, por ej., en “Cabrera Walter Daniel c/Cooperativa de Trabajo General Don José se San Martín Ltda. s/despido”,
del 10/11/05; íd. “Coppola Valeria Norma c/Cooperativa de Trabajo Gastronomía Aplicada y otros s/despido”, del
8/10/08; íd. “Zelaya Nancy c/ T.A.C. Ltda.”, del 30/04/99.
3
LÓPEZ, Justo en LÓPEZ-CENTENO-FERNÁNDEZ MADRID, “Ley de Contrato de Trabajo Comentada” 2da. ed.
t. I p.289
4
C.N.A.T., Sala II, D.T. 1968 p.605, y Sala IV, 30/10/94, “Rossi Gabriel Alejandro c/Cooperativa de Trabajo
Lugano Ltda. s/despido”, respectivamente.
5
GOMEZ ESCALANTE, José N., “Algo más sobre las cooperativas de trabajo”, DT 1979, 75.
persigue un fin común– que caracterizan a las cooperativas de trabajo excluyen la aplicación de
esa solución…”6.
En la misma línea se registran pronunciamientos de las Salas V y VI de la C.N.A.T., que
consideraron improcedente la aplicación de las previsiones del art. 27 de la L.C.T. para el
supuesto del socio cooperativo7. Idéntico ha sido el criterio de la Suprema Corte de la Provincia
de Buenos Aires, que en reiteradas ocasiones resolvió que no existe contrato de trabajo
subordinado entre el socio de una cooperativa regularmente constituida e inscripta como tal y el
ente societario, por la mera circunstancia de la actividad realizada por aquél como acto
típicamente cooperativo8.
IV – La posición de la Corte Suprema:
Decíamos más arriba, al describir el fundamento individualizado como c), que la Corte
Suprema le reprochó a la Sala X de la C.N.A.T. no haber tenido en cuenta no sólo el marco
normativo que regula la actuación de las cooperativas, sino también la propia y especial
naturaleza de éstas.
En efecto, destaca el Alto Tribunal que el fallo recurrido omitió considerar el régimen legal
establecido por la ley 20.337 (de la que transcribió varios artículos), las Resoluciones 183/92 y
360/75 del INAC, la Resolución ANSES 784/92, el Decreto 2015/94 y la Resolución Gral. DGI
4328/97, como así también que “…ninguna consideración han merecido los caracteres y
concepto de estas entidades, ‘fundadas en el esfuerzo propio y la ayuda mutua para organizar y
prestar servicios’ (ley cit., art. 2°); sus particulares formas de constitución; las condiciones de
ingreso y los derechos de los asociados (…), los caracteres de los bienes aportables; el régimen
de gobierno, de administración y de representación del ente, y la fiscalización pública a la que
éste se encuentra sometido…”.
Señaló así que las aseveraciones vertidas por la Sala X de la C.N.A.T. en cuanto a la
aplicabilidad del art. 27 L.C.T. no pudieron sostenerse válidamente prescindiendo del examen de
aquéllas cuestiones, conclusión esta de la que es válido inferir –a contrario sensu– que, en su
composición actual, la Corte Suprema no admite la figura del “socio-empleado” tratándose de
asociados a cooperativas de trabajo. O en otras palabras, que el socio de una cooperativa de
trabajo nunca puede ser considerado, al mismo tiempo, empleado dependiente de la misma.
V – A qué supuestos remite la doctrina fijada por la Corte:
Los casos en los cuales se demanda a cooperativas de trabajo con fundamento en las
disposiciones de la L.C.T. son numerosos y diversos, como también lo son las situaciones de
hecho que los originan, por lo que parece importante reseñar las circunstancias del caso particular
sometido a decisión de la Corte Suprema y señalar sus diferencias con otros supuestos usuales en
los que la decisión suele ser distinta.
La demandada en este caso, Cooperativa Nueva Salvia Limitada, se formó a mediados de la
década del ’90 y su objeto o giro comercial, de acuerdo a sus estatutos, consiste en las actividades
inherentes a la industria extractiva de canto rodado, pedregullo y afines de las canteras existentes
a lo largo del río Uruguay en la provincia de Entre Ríos, así como las actividades de transporte y
comercialización de dichos materiales. Es decir, se trata de un supuesto en el cual el trabajo del
asociado es cumplido dentro de la infraestructura misma de la organización.
Se perfila así como una cooperativa de trabajo sustancialmente distinta de aquéllas que
tantas sospechas despiertan –por cierto que justificadamente– en el ámbito del derecho laboral:
las cooperativas “de servicios” tales como limpieza, seguridad, vigilancia y, en general, toda
actividad que implique colocar trabajadores en establecimientos de terceros9.
MALM GREEN, Lucas, “Cooperativas de trabajo. Una lectura sistémica”, en Revista del Equipo Federal del
Trabajo, Facultad de Ciencias Sociales - UNLZ, Año I, Nº 5, p.58.
7
CNAT, Sala V, 28/12/2001, "García, Margarita I. c/Cooperativa de Trabajo Lince Seguridad Ltda.", Fallo N°
103.948, La Ley Diario del 27/6/2002; Sala VI 29/12/95, "Elia, Daniel R. c/Escorial Coop. de Trabajo Ltda. y otro",
DT 1996-A, 1199.
8
SCBA, "Payer, Eduardo Feliciano c/Primera Coop. Obrera del Vidrio del Progreso Ltda. s/despido", Ac. 44.271,
del 7/8/90; "Yañez, Angel c/Coop. Obrera Portuaria de Estibajes Ltda.", Ac. 46.545, del 23/7/91; "Cuevas, Rodolfo
Francisco c/C.O.P.E.L. s/accidente de trabajo", Ac. 46.266 del 18/6/91; "Paillan, Domingo c/Coop. Obrera Portuaria
de Estibajes Limitada (COPEL) Accidente de Trabajo", Ac. 51.190 del 5/10/93, entre otros.
9
Las cuales no se limitan a los casos de limpieza o vigilancia. De hecho, en jurisprudencia se registran casos de
cooperativas que actuaban como proveedoras encubiertas de mano de obra a terceras empresas con los objetos
comerciales más diversos: aserraderos, medios de comunicación, supermercados, establecimientos agrícolas, etc.
6
La proliferación de estas pseudo cooperativas que en realidad no son más que meras
intermediarias de mano de obra, que aparecen tercerizando trabajos o servicios a empresas en
cuyas estructuras se inserta el trabajo del pseudo asociado, constituye uno de los problemas más
graves del panorama laboral actual (y una de las formas de fraude más extendidas), a tal punto
que el Decreto 2015/94 prohibió el funcionamiento de cooperativas de trabajo que para el
cumplimiento de su objeto social prevean la contratación de los servicios cooperativos por
terceras personas, utilizando la fuerza de trabajo de sus asociados (art. 1º) y más recientemente, la
Ley 25.877 consideró que los socios de aquéllas que se desempeñaren en fraude a la ley laboral
serán considerados trabajadores dependientes de la empresa usuaria para la cual presten servicios,
además de impedirles a las cooperativas de trabajo “…actuar como empresas de provisión de
servicios eventuales, ni de temporada, ni de cualquier otro modo brindar servicios propios de las
agencias de colocación…” (art. 40).
Es de suma importancia enfatizar estas diferencias, a efectos de circunscribir el ámbito de
los casos que en el futuro podrán resolverse por aplicación de la doctrina emanada del fallo que
aquí se analiza.
VI – La cuestión de las “empresas recuperadas”:
Como se señaló en el acápite II, uno de los reproches la Corte le formuló a la Sala X de la
C.N.A.T. fue haber soslayado “…que la demandada fue constituida originariamente por los
empleados de Salvia S.A. ante la quiebra de ésta…”.
El de la demandada no es, claro está, el único caso de una empresa que con motivo de su
quiebra o concurso preventivo pasa a ser administrada por quienes fueran sus trabajadores
dependientes. Y si bien resultan más que evidentes las virtudes intrínsecas a esta forma de
producción y de trabajo y los efectos positivos que proyecta no sólo a nivel individual de los
trabajadores involucrados sino sobre la sociedad toda, no alcanza a verse –como parece sugerir la
Corte– que el hecho de tratarse de una empresa “recuperada” pueda constituir un argumento
suficiente –considerado aisladamente o en conjunción con otros– para decidir la no aplicación del
art. 27 de la L.C.T..
Ello por varias razones: en primer lugar, no todos los casos de “empresas recuperadas” son
idénticos, registrándose incluso algunos como los de Cerámica Zanón, la textil Bruckman y
Supermercado Tigre, cuyos ex - trabajadores dependientes optaron originariamente por no
constituir cooperativas, aspirando por el contrario a que el Estado expropiara sin pago las fábricas
e instalaciones, sin resignar su derecho de controlar y administrar la producción10.
Por otra parte, la situación de continuación de la actividad de una empresa concursada o
quebrada por parte de una cooperativa de trabajo formada por sus trabajadores no tiene otra
regulación legal que la prevista en el nuevo art. 190 de la Ley de Concursos y Quiebras
reformado por el art. 21 Ley 25.589, norma ésta que, naturalmente, no hace ninguna referencia a
la naturaleza del vínculo entre la cooperativa y los socios, sin perjuicio de las variadas y serias
objeciones que reiteradamente le ha formulado la doctrina comercialista más autorizada11.
La clave –vale la pena insistir– radica en el tipo de actividad que constituye el objeto de la
cooperativa o, más precisamente, si dicha actividad se cumple dentro de la estructura de la
asociación de tal modo que los socios cooperativos no aparezcan prestando sus servicios en
terceras empresas. Y es cierto que en todos los casos conocidos de “empresas recuperadas” se
verifica esta circunstancia, pero bien podría no ser así, por ejemplo, frente a la quiebra de una
compañía de limpieza o de vigilancia que pasaran a ser administradas por cooperativas integradas
por sus ex dependientes.
VII – Conclusiones:
1) Con el fallo en estudio, la Corte Suprema parece haber clausurado el debate en torno a la
posibilidad de que el socio de una cooperativa de trabajo sea considerado “socio – empleado” de
ésta en los términos del art. 27 L.C.T., pronunciándose de manera categórica en sentido negativo.
SAAVEDRA, Laura, “La dinámica del trabajo desde la perspectiva de las empresas recuperadas y autoorganizadas por los trabajadores”, Revista Lavboratorio (publicación del Programa Cambio Estructural y
Desigualdad Social, Instituto de Investigaciones Gino Germani / Carrera de Sociología, Facultad de Ciencias
Sociales, UBA), Año 5, Nº 13, págs. 33/34.
11
JUNYENT BAS, Francisco, “El dificultoso camino de la continuación de la actividad empresaria y en especial por
las cooperativas de trabajo”, Sup. CyQ 2009 (abril), 26-LA LEY 2009-C, 104. Ver, asimismo, AQUINO, Mariano J.
y VILLOLDO, J. Marcelo, “La continuación de la explotación por las cooperativas de trabajo: luces y sombras de su
regulación y su aplicación”, LL 2005-E, 1385.
10
2) Sin embargo, a efectos de clarificar el alcance de esa doctrina, debe tenerse presente el
tipo de cooperativa de trabajo de que se trata, esto es, una en la cual el trabajo de los asociados
sea cumplido dentro de la estructura misma de la asociación y no mediante su inserción en
terceras empresas que contratan los servicios de la cooperativa.
3) El hecho de tratarse de una “empresa recuperada” no parece un dato relevante de por sí,
sino sólo en la medida en que se verifique el supuesto referido en el punto anterior.
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En fecha reciente, la Corte Suprema dictó sentencia en la causa