Hélene Langevin Joliot, nieta de Marie Curie, visita el Hospital de Oncología “María
Curie” en el marco de las Jornadas 80º Aniversario
Hace 80 años se inauguraba en la ciudad de Buenos Aires un gran centro de salud público que se dedicó a la
radiología y la fisioterapia, y ofrecía radioterapia para personas con cáncer. “Se hizo a imagen y semejanza
de un hospital europeo. Tenía tecnología de avanzada. En aquel momento se importaba “radium” desde
Francia, para dar una radioterapia localizada”, recuerda Felipe Galmarini, oncólogo y ex jefe de la división
Medicina.
Con el desarrollo de otros tratamientos, el hospital empezó a cubrir varias áreas de la oncología. Recién en
1991 pasó a llevar el nombre de la física Marie Curie. Uno de los logros de la institución fue la incorporación
de la primera bomba de cobalto en el país que se usaba para tratamiento del cáncer en los años sesenta.
También el hospital fue pionero en el desarrollo de la quimioterapia intraarterial para cáncer de cabeza y
cuello en los setenta. Desde el domingo pasado, los médicos, los pacientes y los amigos están celebrando el
cumpleaños del hospital, que hoy dirige Guillermo Temperley. Empezaron por una maratón, y siguieron con
un congreso con investigadores extranjeros que expusieron la actualidad de la oncología.
Los científicos deben ocuparse del uso que le dan a sus descubrimientos
La imagen del científico encerrado en su laboratorio y desentendido de la realidad ya no va más. La nieta de
la célebre física Marie Curie, Hélene Langevin Joliot, sostiene que “los científicos deben ocuparse del uso
que se le dan a sus descubrimientos. Y la sociedad debe participar en las decisiones”.
Langevin Joliot tiene 83 años y también es física como su abuela. Trabajó en los inicios de su carrera en el
laboratorio que habían abierto sus padres, Irène Joliot-Curie y Frédéric Joliot-Curie, en el Instituto de Física
Nuclear, en Orsay, Francia, y hoy pertenece al cuerpo de asesores científicos del gobierno francés.
Se ha dedicado a difundir el legado de su familia, y a la promoción del rol de la mujeres en la ciencia.
Esta semana, la física –nacida en París– estuvo en Buenos Aires para dar conferencias y participar en los
festejos por los 80 años del Hospital de Oncología Marie Curie de Capital. Fue declarada visitante ilustre de
la Ciudad por la Legislatura porteña.
La mujer, que aceptó una charla con periodistas en un despacho del hospital, insiste con la responsabilidad
social de los científicos: “Un investigador no puede sólo decir: ‘Miren lo que encontré’.
Como decía mi abuelo Pierre Curie, en manos de criminales, el radio puede ser muy peligroso ”. El
radio es uno de los elementos químicos que Marie y Pierre Curie descubrieron en 1898, y que sirvió para el
desarrollo de tratamientos contra el cáncer, entre otras aplicaciones.
Vivaz y amable, la nieta cuenta que ella misma se involucró desde su juventud en el movimiento pacifista
para evitar el desarrollo de armas atómicas (aunque con poco éxito). Ahora, tras las explosiones en la planta
nuclear de Fukushima después del terremoto y el tsunami que sacudieron a Japón, la física opina: “Se
impone la reflexión sobre la energía nuclear. Aunque hay que tener en cuenta que los efectos sobre
las vidas de las personas de las explosiones en la planta nuclear son mucho menores al impacto del
terremoto y el tsunami en sí mismos” .
A Langevin Joliot también le preocupa que la sociedad en general entienda la actividad científica.
“Generalmente se dice que tenemos ciencia por todos lados, pero la realidad es que la mayoría de la gente
recibió educación e incluso fue a la universidad pero se ha olvidado sobre el método científico”.
En su memoria hay pocos recuerdos de su abuela Marie Curie cuando estaba viva. “Yo era chica y no la veía
como una persona famosa. Sé por mis padres que era muy curiosa. Ella era la organizada, y mi abuelo Pierre
era más soñador”. Cuenta que tiempo atrás su familia decidió donar todos los materiales que poseían de
la abuela a la principal biblioteca de Francia, y se dieron cuenta que debían hacerles un análisis: “Todos
los papeles estaban contaminados. Estuvieron un año en cuarentena, y después los donamos”. Ella
se ocupó de recopilar las cartas entre su abuela y su madre en un libro que fue publicado en enero pasado,
como parte de las celebraciones del Año Mundial de la Química, en homenaje a los 100 años de la entrega
del segundo premio Nobel a Marie Curie.
Cuando se le pregunta por qué eligió la física nuclear, contesta que era la disciplina que más rápido
avanzaba en la época de su adolescencia”. Nunca se arrepintió.
Estuvo casada con un físico nuclear, Michel Langevin, con quien tuvo un hijo que hoy es astrofísico.
A los jóvenes, la mujer les aconseja: “No sigan una carrera porque está únicamente de moda. Sólo sigan una
carrera porque les apasiona. Y si eligen la física, hay que evitar la competencia agresiva con los colegas. La
investigación es una actividad demandante, pero el éxito se logra con el balance entre la vida personal y
familiar, los papers y la responsabilidad como científico y ciudadano”.
Fuente: http://www.clarin.com/sociedad/vista-aniversario_0_454754643.html
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La nieta de Marie Curie visita Buenos Aires

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Mujeres ganadoras del Premio Nobel

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