Centro de Estudios Judaicos
Curso: Talmud
Clase 7
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Continuación del análisis del Midrash:
Mayoría y minoría
En este Midrash, la alabanza que hace el salmista de la ‘pureza’ de las palabras de
Dios es utilizada para hacer referencia al carácter polifacético de la Torá. El
reconocimiento de la complejidad hermenéutica refleja el valor positivo que la
tradición rabínica otorga a la controversia.
“Las palabras del Eterno son palabras limpias, como plata refinada en horno de tierra, purificada
siete veces” (Salmo 12:6). Rabí Yannai dijo: “los artículos de la Torá no se dieron en forma de
edictos claros, sino que respecto a cada artículo que el Santo -bendito sea- enseñó a Moisés le dio 49
razones para dictaminar una cosa pura y 49 para declarar (la misma cosa) impura”. Moisés dijo:
“Señor del universo, ¿cuánto ha de durar todo esto? Aclarémoslo de una vez. Le respondió: «Sigue a
la mayoría» (Ex 23:2). Si la mayoría dice que es impuro, que sea impuro; si la mayoría dice que
sea puro, entonces que sea puro”.
Después de la destrucción de Jerusalem (70 e.c.) los sabios se volvieron a reunir en
Yavne bajo el liderazgo de Rabí Iojanán ben Zakai. Uno de los primeros pasos que se
vieron obligados a emprender fue la recopilación de todas las tradiciones orales
provenientes de testimonios fiables (eduiot). Estas tradiciones constituyeron
posteriormente la base para la compilación que Rabí Yehudá Ha-Nasi llevó a cabo y a
la que puso por nombre Mishná, el documento central del judaísmo rabínico.
La Mishná no es una tradición monolítica, sino una colección de controversias que
incluyen muchas opiniones que claramente quedaron arrinconadas. La siguiente
selección ha de ser leída como las reflexiones de los mismos rabinos sobre el carácter
polifónico del mismo proyecto. El primer texto hace referencia a la conservación de
las opiniones de Shamay y Hillel en el caso en el que la opinión ‘vencedora’
pertenezca a una tercera escuela.
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1. Mishná Eduiot 1:4-5
[4] ¿Por qué estudiamos aquellas opiniones de Hillel y de Shamay que fueron rechazadas? Para que
las generaciones venideras aprendan que una persona no debe enrocarse en su opinión, ya que
nuestros antepasados no se enrocaron en sus opiniones.
[5] Y ya que la halajá siempre sigue la mayoría, ¿por qué nos preocupamos de consignar las
opiniones minoritarias juntamente con la opinión mayoritaria? Porque si en el futuro una corte de
justicia pueda dictaminar basándose en la opinión minoritaria, ya que un tribunal no puede anular
el dictamen de otro tribunal a no ser que tenga mayor sabiduría y número de jueces integrantes. Si
sobresale en número pero no en sabiduría, o en sabiduría pero no en número no puede anular la
decisión de una corte anterior.
2. Conservar la opinión que se ha refutado. Tosefta Eduyot 1:4
La halajá siempre sigue la opinión de la mayoría. Se conservan las opiniones individuales
juntamente con las de la mayoría.
Rabí Yehuda dice: “Las opiniones individuales fueron consideradas juntamente con las de la
mayoría porque en un momento pueden ser necesarias para que (los sabios) basaran sus opiniones”.
Los sabios dicen: “Las opiniones individuales fueron consignadas con las de la mayoría de manera
que, durante una discusión sobre la pureza o impureza, uno pueda decir a la parte que sostiene que
aquello es ‘impuro’ según la tradición de R. Eliezer, «Tu opinión se basa en [la opinión minoritaria
de] R. Eliezer»”.
3. Dada la naturaleza crítica de las controversias entre las escuelas, el Talmud pasa a
explorar cómo es posible convivir juntos sin tener que dividirse en facciones. Este
cuarto texto presenta la situación tanto antes como después de que sonara la voz
celestial, dando la razón a Bet Hillel. TB Iebamot 14 a.
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Pluralismo interpretativo:
La actual cultura occidental valora de forma positiva el debate y el desacuerdo
interpretativo. La cultura rabínica no es diferente y coincide con esta actitud aun
cuando encontramos algunas fuentes que afirman que las controversias tienen su
origen en circunstancias históricas, produciendo un rompimiento en la cadena de la
transmisión causada por errores humanos.
Por ejemplo, en el tratado Sanhedrín (página 88, a) del Talmud de Babilonia, Rabí
Yose sostiene que las controversias tienen su raíz en nuestro conocimiento cada vez
más imperfecto de la Biblia (véase otros pasajes TB Sota 47b, TB Sanhedrín 88b,
Tosefta Hagiga 2:9).
Sin embargo, la mayoría de los textos rabínicos tradicionales expresan una actitud
positiva con respecto a las ‘majlokot’ (lit. controversia, disputa, desacuerdo).
El Midrash al Salmo 12 sugiere que las disputas no son una casualidad sino que son
necesarias: deliberadamente D-s transmitió la Halajá con diferentes interpretaciones y
reglas, dando personalmente a Moisés 49 posibles razones en cada sentido, por lo que
la Halajá no es una ciencia exacta.
Los rabinos aceptan con entusiasmo la discusión halájica, le dan fuerza y también la
aprecian: “Cualquier discusión en el nombre de los cielos (es decir, que no persiga fin
material o beneficio propio) es provechosa” (Tratado de Avot 5:17).
Varias razones apoyan la actitud de los rabinos hacia la discusión halájica:
-Reconocimiento de la vitalidad y la riqueza que la controversia genera en una
comunidad.
-La convicción que la verdad se encuentra en algún lugar entre las dos opiniones.
-El deseo de mostrar que el intelecto humano es central en el proceso de determinar
la Halajá.
-La idea que cuando la meta es enaltecer la Torá y sus enseñanzas, la controversia
entre los eruditos es legítima y ayuda a lograr el objetivo.
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Halajá: la praxis de la ética judía
“Halajá” en hebreo proviene etimológicamente de la palabra "caminar”. El judaísmo
es una religión y una forma de vida que exigen al hombre actuar, caminar por el
camino de la Ley judía, de su ética. La Halajá exige un compromiso en la conducta,
trata con obligaciones éticas y deberes religiosos.
Los teólogos judíos nunca se preocuparon demasiado en exponer lógicamente sus
doctrinas teóricas.
Esencialmente se abocaron a desarrollar un conjunto de prácticas, un código de actos
religiosos, que pudiera establecer un modo de vida. La esencia del judaísmo esta
contenida en gran parte en la Halajá, el sistema jurídico judío que no se ocupa de la
teoría sino principalmente de la práctica...
Halajá es el término general para la ley judía. Está basada fundamentalmente en las
ordenanzas bíblicas y en los mandamientos de la Torá escrita y oral, como también
en toda la legislación y disposiciones rabínicas posteriores que se van desarrollando
hasta nuestros días.
En su carácter de sistema jurídico, la Halajá cubre todos los aspectos y relaciones de
vida tanto entre el hombre y su semejante como entre el hombre y D’s. En
consecuencia, la Halajá se ocupa no solo de aquellas áreas consideradas generalmente
como pertenecientes a la esfera del ritual y de la religión, sino también de aquellas
que, generalmente los sabios no-judíos asignan a las esferas de la moral o de la ética.
La religión judía propone un sistema de vida y no limita su preocupación solamente
a los actos rituales que tienen un significado místico en un mundo sobrenatural.
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Casos concretos de aplicación de la ley talmúdica en la vida diaria
1) Pregunta: ¿Puedo abrir cosas para los niños en el supermercado y pagarlos
después en la caja?
Respuesta: Rabino Dr. Asher Meir, Centro de Ética de los Negocios de Jerusalem.
El caso de tomar la propiedad de otro con la intención de pagar después por ella, se
discute en dos pasajes centrales del Talmud. Veamos como ellos puedes ayudarnos a
resolver nuestro dilema.
En una situación aparentemente similar, el Talmud pregunta si es posible alimentar a
nuestro animal del campo de un extraño con la intención de pagarle posteriormente.
La conclusión es que está prohibido. Una alusión a esto se encuentra en el siguiente
versículo: “Si el malvado va a devolver lo que robó, ha ido de acuerdo a las leyes de la
vida” (Ezequiel, 33:15). El tiempo futuro es interpretado literalmente: si el "va a
devolver" lo que robó, es todavía llamado malvado (en el momento del robo mismo).
(1) La evidente justificación de la prohibición es que el dueño puede no encontrar
este arreglo como algo ventajoso. Puede no estar interesado en recibir el pago,
prefiriendo recibir el objeto. Además, una promesa de pago futuro puede no ser muy
atractiva para él.
Basado en este análisis, el sabio talmudista Rab Asher ben Yechiel (conocido como el
Rosh) escribe que si el pago está listo y el dueño está claramente esperando vender el
objeto, está permitido, “por ejemplo, un objeto que está rebajado de precio”. (2)
Desde este punto de vista no hay objeción al comportamiento señalado.
La mercadería que se toma está claramente destinada a ser vendida y no se planea
pagar por él en un tiempo futuro indefinido, sino que inmediatamente cuando se vaya
a ir de la tienda – exactamente como lo hubiera hecho sin abrir la comida. Por esta
razón en muchas tiendas no tiene ninguna objeción con casos ocasionales de “coma
ahora pague después”.
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Sin embargo, hay otra consideración relevante que aprendemos de otro pasaje del
Talmud. La Torá nos ordena: “No robar” (Levítico 19:11). El Talmud infiere de la
naturaleza categórica de este mandamiento que robar está prohibido en todas las
circunstancias. Robar está prohibido incluso si la intención es devolver el objeto
robado y pagar la multa correspondiente, que parecería tener un beneficio ambiguo
para la “víctima” (3).
Maimónides explica que esto es “para que no se vaya a acostumbrar” (4).
Con frecuencia encontramos en las fuentes judías la prohibición de buscar atenuantes
en las prohibiciones, ya que esto tiende a disminuir la aversión natural de la persona
hacia las malas conductas. En el momento que una persona roba varias veces como
broma y otras veces más pensando en “recompensar” a la víctima con el pago de una
multa, robar deja de ser para él una transgresión seria, y se vuelve fácil encontrar una
justificación adicional y racionalizaciones para poder seguir robando.
Pienso que esta consideración es definitivamente válida en el caso de comprar en el
supermercado. Los artículos no están estrictamente ordenados y fáciles de observar
por lo que un cliente puede pasar fácilmente a una actitud “fácil viene, fácil se va” en
relación al pago, sin mencionar el desastre que eso implica. Por eso, incluso en
supermercados que no tienen objeción cuando alguien come y luego paga, creo que
esto sólo debería hacerse cuando hay una razón importante, por ejemplo, lo que se
presenta en el caso, de mantener a los niños callados.
Y por supuesto, la envoltura debe ser preservada cuidadosamente para que el cajero
pueda tomar fácilmente el artículo sin quedar con las manos sucias y babeadas.
Fuentes: (1) Talmud Bavli Baba Kamma 60b.
(2) Comentario del Rosh.
(3) Talmud Bavli Baba Metzia 61b.
(4) Código de Maimónides, leyes relativas a Robos 1:2.
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2) Convivencia entre vecinos
Pregunta: Tengo un jardín en mi casa contiguo al jardín de mi vecino. Quisiera tener
un espacio privado en mi jardín sin que esté expuesto a la vista de mis vecinos. Puedo
obligar a mi vecino a hacer algo al respecto?
Respuesta: El Talmud Babilónico en el Tratado de Baba Batra, fija que la "pérdida
de privacidad (literalmente, daños a considerar) es una clase de daño."
La consecuencia de esta ley es que obliga a los vecinos contiguos a velar por un área
del terreno que asegure la privacidad, construyendo un muro de separación entre
ambos terrenos.
Aún cuando el área protegida es visible a las personas de la vía pública, es peor
cuando una persona puede observar el área protegida de su vecino ya que esta
situación es una constante.
Fuentes: (1) Tratado Baba Batra 2b
(2) Maimónides, Mishné Torá, leyes de vecinos 3:5
El proceso legal según el Talmud
En el capítulo cuarto del tratado de Sanhedrín, se describe el procedimiento de las
causas en los tribunales, el tipo de penas y las sentencias. La pimera Mishná comienza
diciendo:
“Los casos de propiedad y los de pena capital son iguales en interrogatorio y examen,
pues está escrito: "Tendréis una sola ley" (Levítico 24,22)."
¿En qué se diferencian los casos de propiedad de los casos de pena capital?
Los casos de propiedad son decididos por tres jueces, y los de pena capital por 23.
Los casos de propiedad pueden comenzar o con razones para absolver o con razones
para condenar; los casos de pena capital deben comenzar con razones para absolver y
no pueden comenzar con razones para condenar.
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(...) En los casos de propiedad celebran el juicio durante el día, y el veredicto puede
alcanzarse durante la noche; en los casos de pena capital celebran el juicio durante el
día, y el veredicto debe alcanzarse también durante el día.
En los casos de propiedad, el veredicto, de absolución o de condenación, debe
pronunciarse el mismo día; en los casos de pena capital, un veredicto de absolución
puede pronunciarse el mismo día, pero un veredicto de condenación no puede
pronunciarse hasta el día siguiente. Por eso no se puede celebrar juicios en víspera de
un sábado o de una fiesta.
(...) Si lo encuentran inocente, lo dejan en liberta; de lo contrario retrasan la sentencia
hasta el día siguiente. Entre tanto, los jueces se reúnen por parejas, comen un poco
(no beben vino en todo el día) y discuten el caso durante la noche; y por la mañana
temprano acuden al tribunal. El que se había pronunciado por la absolución dice:
"Yo lo declaré (ayer) inocente y lo sigo declarando inocente”; y el que se había
pronunciado por la condenación dice: "Yo lo declaré (ayer) culpable y siglo
declarándolo culpable". El que se había pronunciado por la condenación puede ahora
declararse por la absolución, pero el que se había pronunciado por la absolución no
puede retractarse y pronunciarse por la condenación. Si se equivocan en sus
afirmaciones, los escribas de los jueces les harán recordar.
Si todos lo encuentran inocente, lo ponen en libertad; en caso contrario deciden por
votación. Si doce se pronuncian por la absolución y once por la condenación, es
declarado inocente; si doce se pronuncian por la condenación y once por la
absolución, o si once se pronuncian por la absolución y once por la condenación y
uno dice: "Yo no sé", o si 22 se pronuncian por la absolución o por la condenación y
uno dice: "Yo no sé", deben aumentar el número de jueces.
¿Hasta qué número los aumentarán? De dos en dos hasta 71. Si entonces 36 se
pronuncian por la absolución y 35 por la condenación, es declarado inocente; si 36 se
pronuncian por la condenación y 35 por la absolución, discuten unos con otros hasta
que uno de ellos, que se pronunció por la condenación, acepte las palabras de los que
se pronuncian por la absolución” (4,1-5,5).
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