¿Asistencia, registro meteorológico, calendario?
Disponible en portal educared, Dilemas. Enero 2010.
http://www.educared.org/global/dilemas/contenido1?EDUCARED_SHARED_CONTENT_ID=12547563
¿Asistencia, registro meteorológico, calendario? "Es de uso frecuente en los jardines realizar
estas actividades que involucran o pueden hacerlo variados contenidos y refieren a contar
cuántos niños y niñas están en la sala, cómo es el clima, o qué día es. Estos rituales sirven para
organizar a los niños en los tiempos escolares ya que es una manera de abrir el espacio escolar
con actividades que dan seguridad en tanto se reiteran de forma parecida en cada jornada".
Es de uso frecuente en los jardines realizar estas actividades que involucran o pueden hacerlo
variados contenidos y refieren a contar cuántos niños y niñas están en la sala, cómo es el
clima, o qué día es.
Estos rituales sirven para organizar a los niños en los tiempos escolares ya que es una manera
de abrir el espacio escolar con actividades que dan seguridad en tanto se reiteran de forma
parecida en cada jornada. Sin embargo, hay
jardines en los que
la jornada se inicia armando escenarios de juego; el maestro prepara la sala con algunos
materiales para jugar, leer, pintar, modelar, dibujar, construir y no se detiene en rondas para
contar amigos....
No creo que sea necesario comenzar la jornada "contando amigos" a menos que esto tenga un
propósito, sea funcional para los niños, responda a un problema que sea necesario resolver.
Saber quienes no vinieron permite tal vez, reconocerse como grupo y estar al tanto de lo que
les sucede a los compañeros que no concurren; podría acompañarse con escribir el nombre del
compañero ausente y si es posible su teléfono para llamarlo a su casa. De esta manera la
situación planteada guarda sentido para los pequeños y seguramente aprenderán a usar la
escritura para guardar memoria (recordar el nombre y el teléfono de los compañeros
ausentes); comprenderán que los números tienen usos sociales mas allá de cuantificar cifras
(en una determinada serie es el teléfono de un amigo); se reconocerán como perteneciente a
una pequeña comunidad escolar entre otros variados contenidos que podamos plantearnos.
Conocer el clima es algo que puede servirnos de diferentes maneras y para lo cual podemos
usar diferentes fuentes de información. "Leer" en el diario el clima del día puede ser una
magnífica manera de trabajar un portador de texto social, como lo es el diario y responder a
una inquietud que solucione por ejemplo: cómo vestirnos, qué tipo de actividades podemos
hacer o no hacer (jugar con agua, tomar chocolate caliente y leer cuentos etc.). Es posible usar
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instrumentos de medición del clima: un termómetro, una veleta, una manga para el viento. De
esta manera los niños irán adquiriendo conocimientos que les serán útiles en la vida superando
la tradicional idea de mirar el cielo y colocar una imagen con un sol, una nube o lluvia.
Un calendario convencional es un excelente soporte para conocer el día, los niños se adentran
así en poder "leer" un producto de la cultura social que les será menester utilizar en su vida.
Conocer el día debe también responder a una necesidad de los niños, por ejemplo: anticipar
actividades de la jornada escolar (si es Lunes tenemos música, taller de cocina etc.....) o tal vez
ubicarse temporalmente en relación a cumpleaños, festividades, paseos etc.
Edith Weinstein
Introducción
Son las nueve de la mañana. Las salas de Educación Inicial de nuestro país están ya llenas de
niños. Si pudiéramos hacer un paneo, a vuelo de pájaro, por todas esas salas de las más
diversas geografías, posiblemente veríamos un escenario similar: los niños sentados en ronda,
frente a la maestra averiguando "¿cuántos nenes vinieron hoy al jardín?"
Evidentemente esta actividad forma parte de las tradiciones de la Educación Inicial (Harf, R. y
otras, 1996)[i] , no sólo se realiza en la gran mayoría de los jardines, sino que además se
reitera a lo largo de los días, generalmente en el comienzo de la jornada escolar.
Cabría preguntarse por el sentido de estas actividades en función de los aprendizajes infantiles:
¿Por qué realizarlas?, ¿Por qué repetirlas?, ¿Hacerlas siempre igual o variarlas?, ¿Hacerlas todos
los días?, ¿Qué contenidos aprenden los niños a través de ellas?, ¿Cómo cargarlas de
significado?
Actividades cotidianas, ¿actividades de rutina?
Vale la pena detenernos en las denominaciones, ya que en este caso los términos utilizados no
son sinónimos, sino que expresan sentidos diferentes.
Las actividades cotidianas se realizan diariamente en el jardín y permiten el funcionamiento de
la tarea de la sala[ii] El equipo ERMEL de Didáctica de la Matemática[iii] las denomina
actividades funcionales y sostiene que entran dentro de esta categoría "(...) si se desarrollan a
partir de problemas que se plantean en la realidad de la clase o de su entorno y que los niños
deben resolver. Responder a las preguntas planteadas es entonces necesario para la vida de la
clase".
La organización de la merienda, el reparto o la recogida de materiales, la organización de una
salida, la higiene, forman parte, entre otras, de las actividades cotidianas del jardín.
Si bien nadie quiere que la tarea de la sala sea rutinaria, se llene de rituales que se repiten
siempre de la misma manera, muchas veces nos seguimos refiriendo a las actividades
cotidianas como actividades de rutina: "empiezo el día con las rutinas", "ahora vienen las
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rutinas" Esta "rutinización" corre el riesgo de vaciarlas de sentido y alejarlas de la posibilidad de
tomarlas como un contexto para el aprendizaje de diversos contenidos por parte de los niños.
Recuperar el sentido
La Didáctica de la Matemática y la Didáctica de la
Educación Inicial sostienen que, para que se produzca un verdadero aprendizaje, el niño deberá
enfrentar situaciones problemáticas, en tanto desafíos a resolver, retos cognitivos a superar,
que no podrá enfrentar directamente con los saberes que ya posee, y en cuya resolución,
generalmente en interacción con sus pares, ampliará y complejizará dichos conocimientos
iniciales, apropiándose de nuevos contenidos.
Sostiene Charnay
[iv]
"La
cuestión esencial
de
la enseñanza de
la
matemática es
entonces:¿cómo hacer para que los conocimientos enseñados tengan sentido para el alumno?
(...) Y es, en principio, haciendo aparecer las nociones matemáticas como herramientas para
resolver
problemas
como
se
permitirá
a
los
alumnos
construir
el
sentido"
Cabría preguntarnos si las actividades cotidianas constituyen - o pueden constituir- contextos
ricos y significativos para el planteo de situaciones problemáticas a los niños por parte del
docente, en las que ellos puedan avanzar en sus aprendizajes y a la vez comprender el sentido
de los nuevos saberes.
Queda claro que si estas actividades se transforman en rutinas, que se repiten siempre de la
misma manera, que se realizan a modo de ejercicio para practicar, por ejemplo, el conteo,
inhiben la posibilidad de constituirse en ricos contextos para el planteo de problemas a resolver
y para la construcción del sentido de los conocimientos matemáticos por parte de los niños.
En cambio, contar a los niños presentes cobra sentido, si esa información será utilizada
posteriormente para resolver situaciones del funcionamiento de la sala o del jardín. Por ejemplo
para informar a la cocinera cuántos vasos de leche y cuántos panes se necesitarán para el
desayuno, para averiguar si alcanzan los libros de la biblioteca para que todos los niños se
lleven uno a su casa para leer con su familia, o para saber si todos los niños trajeron al jardín la
autorización firmada por sus padres para la próxima salida didáctica. En estos casos será
importante darles participación a los niños en la resolución de estas situaciones, sin sugerir la
respuesta, para que sean ellos quienes resuelvan por ejemplo apelar a la información que ya
tienen sobre la cantidad de niños presentes, o contarlos nuevamente.
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Evaluar la cantidad de niños presentes, puede resultar complejo para las salas de niños más
pequeños, teniendo en cuenta que la disponibilidad en el conocimiento del recitado de la serie
numérica no alcanza en estas edades el campo numérico requerido (generalmente entre veinte
y treinta) Además, el procedimiento de conteo es complejo en sí mismo, ya que implica conocer
la serie numérica convencional, asignar a cada niño del grupo una palabra número siguiendo
dicho orden, sin saltearse a ninguno y sin contar a nadie dos veces, y reconocer la última
palabra-número enunciada como el cardinal del conjunto.
En estos casos, puede ser provechoso que los niños participen de la situación de conteo que
realiza el docente para determinar la cantidad de niños presentes, lo que les posibilitará
observar el procedimiento de conteo en acto y conocer así su utilidad, los problemas que
permite resolver. Los niños podrán trabajar con cantidades menores, acordes a sus
conocimiento, evaluando, por ejemplo la cantidad de niños de su mesa, la cantidad de vasos
necesarios para ellos, las constelaciones de un dado o la cantidad de peces rojos "pescados" en
el contexto de los juegos matemáticos.
El trabajo con la fecha y con el calendario debe estar también cargado de sentido y no
constituir sólo un espacio para aprender la serie numérica, en este caso en forma escrita. Esta
información debe utilizarse en la vida de la sala para resolver problemas y así permitir a los
niños comprender su utilidad: ¿cuántos días faltan para las vacaciones?, ¿cuándo hay que
mandar la invitación a los padres para la muestra de plástica?, ¿hace cuánto que vimos la
función de títeres en el jardín?
El calendario es un "portador numérico" de uso social que, junto a otros, (regla, teléfono,
control remoto) debe tener presencia en la sala, como la tiene fuera de ella. Es importante que
los niños comprendan qué información presenta y cómo está construido este cuadro de doble
entrada y empiecen a explorarlo y "leerlo" Seguramente esto contribuirá, además, con su
ubicación temporal, construcción compleja si las hay para los niños pequeños.
¿Todos los días?
En una sala en la que la primera actividad del día generalmente incluía el registro de la fecha y
la cantidad de niños presentes y ausentes, en una oportunidad la maestra les plantea a los
niños: "Hoy cambiamos el horario. Vamos a tener primero la clase de Música" Un niño con tono
preocupado le responde: "Pero seño, ¡hoy no nos contamos!"...
-------------------------------------------------------------------------------Bibliografía

Castro, A. (1998) La organización de las actividades de matemática en las salas. Dificultades y
posibilidades. 0 a 5. La educación en los primeros años Nº 2, Ediciones Novedades Educativas,
Buenos Aires

Broitman, C. - Kuperman, C. - Ponce, H. (2003) Números en el Nivel Inicial. Propuestas de
trabajo. Editorial Hola Chicos, Buenos Aires.

González, A. y Weinstein, E. (2006) La enseñanza de la Matemática en el Jardín de Infantes a
través de secuencias didácticas, HomoSapiens, Rosario.
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
González, A. y Weinstein, E. (2007) Matemática más allá de los dados y las cartas, Revista
"Trayectos. Caminos Alternativos. Educación Inicial" Nº 11, Buenos Aires.

Harf, R., Pastorino, E., Sarlé, P., Spinelli, A., Violante, R., Windler, R. (1996) Nivel Inicial. Aportes
para una didáctica, El Ateneo, Buenos Aires.

Número, Espacio y Medida, Documento curricular, (1994) Programa de Transformación de la
Formación Docente, Ministerio de Cultura y Educación

Panizza, M. (compiladora) (2003) Enseñar matemática en el Nivel Inicial y el primer ciclo de la
EGB, Editorial Paidós, Buenos Aires.

Parra, C. y Saiz, I., (compiladoras) (1994), Didáctica de Matemática. Aportes y reflexiones, Paidós,
Buenos Aires.
------------------------------------------------------------------------------[i] Harf, R., Pastorino, E., Sarlé, P., Spinelli, A., Violante, R., Windler, R. (1996) Nivel Inicial. Aportes
para una didáctica, El Ateneo, Buenos Aires.
[ii] González, A. y Weinstein, E. (2006) La enseñanza de la Matemática en e l Jardín de Infantes a
través de secuencias didácticas, HomoSapiens, Rosario.
[iii] “Nuestras opciones didácticas”, Número, Espacio y Medida, Documento curricular, (1994)
Programa de Transformación de la Formación Docente, Ministerio de Cultura y Educación
[iv] Charnay, R. Aprender (por medio de) la resolución de problemas. En Parra, C. y Saiz, I., (1994),
Didáctica de Matemática. Aportes y reflexiones, Paidós, Buenos Aires.
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