Evaluación Externa del Programa para la Superación de la Pobreza Urbana

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Evaluación Externa del
Programa para la Superación de la Pobreza Urbana
Síntesis Ejecutiva
Síntesis Ejecutiva
El programa para la Superación de la Pobreza Urbana presenta un enfoque distinto
al de los programas tradicionales de combate a la pobreza. Esto se debe a que
combina el hecho de que se trata de un programa basado en las demandas de la
sociedad, con un enfoque participativo y con la intermediación, en algunos casos, de
organizaciones de la sociedad civil.
El programa, sin embargo, tiene problemas serios de cobertura y, sobretodo, de
focalización. La forma en la que fue diseñado el programa piloto impide maximizar
el uso eficiente de los recursos ya que las ciudades con mayor evidencia de pobreza
no forman parte del programa. Más aún, ni siquiera entre las ciudades seleccionadas
los recursos se asignan con criterios de eficiencia.
El programa SPU contribuye al Plan Nacional de Desarrollo Social en varios
aspectos. Sin embargo, no es claro que el programa realmente cubra un aspecto
novedoso de la estrategia de combate a la pobreza, ya que sus beneficiarios, los
objetivos, las líneas de acción y su metodología son muy similares a las de otros
programas sociales. En particular, se considera importante revisar el traslape de
objetivos, líneas de acción y metodologías de este programa con las del Fondo de
Coinversión Social.
El diseño del programa puede conducir al incumplimiento cabal de los objetivos
establecidos, ya que se ha encontrado que programas similares tienden a generar
problemas de incentivos entre los participantes.
La variedad de vertientes y la flexibilidad en las características de los proyectos, dan
lugar a una gran heterogeneidad en la instrumentación del programa. Esta
característica se refleja en los resultados muy diversos del programa.
Existe un importante problema de incentivos: al involucrar a los Estados y
Municipios, y dado el margen de maniobra existente en la selección de proyectos a
apoyar, es probable que las autoridades locales utilicen los recursos del programa
para atender demandas y necesidades compatibles con sus intereses y no
necesariamente con los del programa. Además, es probable que se genere un efecto
desplazamiento en los recursos destinados por los municipios para actividades de
combate a la pobreza.
La población atendida por el programa no necesariamente corresponde a la
población objetivo. En varias ciudades, las características socioeconómicas de los
beneficiarios no son diferentes de las del resto de la población.
El caso de San Luis Potosí es completamente irregular. Esta ciudad no estaba
incluida en el diseño original del programa y no es una ciudad que pueda
considerarse como prioritaria en la lucha contra la pobreza. Además, los proyectos
aprobados no corresponden al tipo de obras contempladas en las reglas de operación
y sus costos exceden los estipulados en las mismas.
El programa no contó con una difusión amplia y oportuna entre los posibles
beneficiarios lo que se tradujo en una baja participación de las comunidades, en una
selección sesgada de los proyectos a apoyar y en un menor impacto económico y
social del programa.
En algunas ciudades se incumplieron las reglas de operación, ya que no se
establecieron los Comités de Evaluación de Proyectos correspondientes.
La operación del programa fue muy heterogénea. En algunas ciudades, el programa
se convirtió en un programa de pavimentación (por ejemplo, en Tlaquepaque),
mientras que en otros lugares se convirtió en un programa de construcción de
Centros de Desarrollo Comunitario (por ejemplo, en Cd. Juárez). En algunos otros
caso, el programa solo se dedicó a equipar escuelas.
El programa parece haber sido operado con un cierto perfil partidista. Las ciudades
seleccionadas fueron mayoritariamente gobernadas por el PAN. Además, la
asignación de recursos entre las ciudades tendió a beneficiar a los municipios
gobernados por el PAN, y en detrimento de los municipios gobernados por otros
partidos.
El impacto del programa fue muy heterogéneo. En algunos casos los beneficiarios
percibieron un gran beneficio como resultado del programa, mientras que en otros
lugares el beneficio fue mucho menor (Aguascalientes, por ejemplo). Estos
resultados parecen estar asociados no sólo al nivel socioeconómico de la ciudad,
sino también a la forma de operación y gestión del programa.
Una buena parte de los encuestados sugirió que hubiera preferido otro tipo de obras
en lugar de las que fueron apoyadas por el programa.
En cuanto a la calidad de las obras: 40% dijeron que la calidad de las obras era
regular o mala. Por otro lado, 40% de los encuestados dijeron que el proyecto les
había beneficiado poco o nada.
Recomendaciones:
Es necesario definir con mayor claridad el objetivo y los instrumentos del programa.
Debe replantearse la organización y gestión del programa. En particular, debe
replantearse la relación entre la Sedesol y las autoridades locales.
Debe establecerse un criterio transparente y eficiente para la selección de las
ciudades participantes en el programa. En particular, se sugiere seleccionar a las
ciudades que muestran un menor desarrollo humano y una mayor incidencia e
intensidad de la pobreza.
Deben establecerse criterios específicos y no discrecionales sobre la asignación de
recursos entre las ciudades participantes.
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