Experimentación animal

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1. INTRODUCCIÓN
Los científicos utilizan los animales de laboratorio para investigar procesos biológicos en los seres humanos,
para estudiar las causas de las enfermedades, para testar fármacos, vacunas y técnicas quirúrgicas y para
evaluar la seguridad de algunas sustancias químicas empleadas en pesticidas, cosméticos y otros productos.
En muchos casos, la investigación científica y biomédica puede realizarse con cultivos de laboratorio de
células específicas o tejidos, o con formas simples de vida como bacterias. Sin embargo, algunas
investigaciones alcanzan resultados más satisfactorios mediante el estudio de las respuestas más complejas de
un animal. Muchos animales funcionan esencialmente como los seres humanos, es por ello que proporcionan
buenos modelos para realizar experimentos sobre procesos fundamentales, como la respiración, la ingestión y
digestión del alimento, y la reproducción. Algunos animales sufren las mismas enfermedades que los hombres
y sus sistemas inmunológicos responden de manera similar a los agentes causantes de la enfermedad, tales
como virus o bacterias.
Los animales tienen muchos genes idénticos a los de los humanos, con información para rasgos similares. En
virtud de ello, gracias al estudio de los animales, los científicos han podido aprender mucho sobre el cuerpo
humano.
2. EXPERIMENTACIÓN ANIMAL
La práctica de la experimentación en animales tiene una vigencia de varios siglos. Ya en el siglo II d.C., el
médico romano Galeno experimentaba con cerdos y monos para demostrar que las venas transportaban
sangre, no aire, como hasta entonces se creía. A principios del siglo XVII el medico ingles William Harvey
estudió diversos animales, como gusanos, insectos, peces y ranas, y proporcionó novedosas apreciaciones
sobre el principio que explica la circulación de la sangre por el cuerpo. La utilización de animales para la
experimentación aumentó de modo significativo en el siglo XIX, lo que refleja el rápido desarrollo de la
ciencia durante ese siglo. Entre otras investigaciones, los científicos utilizaban animales para explorar los
principales órganos del cuerpo, la función del sistema nervioso y el papel de los microorganismos en la
aparición de enfermedades.
Las ratas, los ratones y las aves son los animales mas utilizados en experimentación. También se emplean
primates, conejos, cerdos, hámsters, conejillos de india, perros y gatos. No obstante, el número global de
animales utilizados para análisis de laboratorio está disminuyendo.
Los defensores de la experimentación animal señalan los avances médicos que se han producido a lo largo de
los siglos gracias a la investigación con animales. Los tratamientos para enfermedades cardiacas proporcionan
un buen ejemplo. Las técnicas y el equipo para diálisis renal también fueron desarrollados por medio de la
experimentación animal. Más de treinta fármacos para el tratamiento del cáncer así como las terapias de
radiación contra el cáncer, fueron testadas primero en ratas y ratones.
Las vacunas contra la difteria, el sarampión, la viruela y muchas otras enfermedades fueron desarrolladas por
medio de la experimentación animal. Los trasplantes de órganos, las transfusiones de sangre y la microcirugía
fueron posibles gracias al trabajo con animales.
Las posibilidades de avance de la biotecnología moderna han aumentado considerablemente gracias al
desarrollo de organismos transgénicos como ratones criados especialmente para que lleven genes humanos
seleccionados. Los organismos transgénicos permiten a los investigadores indagar sobre las causas genéticas
del cáncer y de otras enfermedades. En otros prometedores trabajos sobre lesiones de la médula espinal y la
parálisis, los neurobiólogos, que experimentan con ratas y ratones, tratan de encontrar medios de reparar el
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tejido nervioso y restablecer el movimiento. Los animales también se emplean en la búsqueda de remedios
para las enfermedades más acuciantes del momento, como la enfermedad de Alzheimer y el síndrome de
inmunodeficiencia adquirida (SIDA).
Se realizan experimentos con animales básicamente en tres campos: la docencia, la industria y la investigación
.
Las prácticas docentes con animales tienen como objetivo el aprender ciertos procesos fisiológicos,
características anatómicas o adquirir habilidades clínicas y quirúrgicas. La industria cosmética prueba sus
productos con animales. En la investigación es quizá el campo donde la tradición de experimentar con
animales está más arraigada.
3. RAZONES PARA LA OPOSICIÓN
La experimentación animal ha provocado quejas y protestas por parte de las personas dedicadas a la
protección de los animales. La evidencia de los malos tratos a los animales, puesta de relieve por algunas
asociaciones defensoras de los animales, situó esta práctica en el punto de mira de la opinión pública. Los
grupos a favor de los derechos de los animales presionaron para que se produjeran cambios en las leyes sobre
protección de los animales de laboratorio.
Los opositores mantienen que la investigación con animales es cruel, inmoral e innecesaria.No pueden razonar
ni pueden hablar, escribe el filósofo inglés Jeremy Bentham, a propósito de los animales utilizados en los
experimentos, ¿pero pueden sufrir?. Más recientemente, Meter Singer, en La liberación animal, mantienen
que todas las especies que pueden sentir dolor y sufrir −tanto los animales como los seres humanos− merecen
igual consideración. Muchas personas creen que los animales no son menos complejos que los seres humanos
en su capacidad para sentir emociones y para sufrir. Desde ese punto de vista, infligir incomodidades, dolor,
sufrimiento y experimentación, es un completo error.
Con atroces sufrimientos, anualmente mueren en el mundo millones de animales victimas de la
experimentación. La sociedad cierra los ojos porque quiere beneficiarse de estos experimentos y no quiere
saber en qué consisten o cómo se desarrollan. Al hablar en favor del respeto a los animales y en contra de que
se realicen dolorosos experimentos con ellos, puede parecer a algunos que es como si se estuviese hablando en
contra de la especie humana porque, en nombre de la ciencia, y a favor de la salud del hombre, todo queda
justificado. Pero ¿es esto así? La sociedad tiene que saber el costo en sufrimiento que suponen los avances
científicos.
Un animal de laboratorio es un ser sano que se le provoca una enfermedad para ser posteriormente sometido a
intervenciones quirúrgicas cruentas para curar, no a él, sino la enfermedad, con el consiguiente dolor mientras
enferma, dolor en el postoperatorio, etc. Y a ese animal sólo le espera morir como víctima del experimento o
ser sacrificado porque ha dejado de ser útil. Además, durante la experimentación pasa la vida prisionero en
una jaula y sabe perfectamente que, cada vez que lo sacan de ella, es para producirle dolor.
La experimentación con animales es uno de los temas más polémicos y que levanta algunas de las discusiones
más acaloradas y apasionadas, ya que las implicaciones que se derivan no se reducen al ámbito animalista sino
que se extienden a científicos, estudiantes, industrias, opinión pública y medios de comunicación.
Es muy difícil permanecer impasible ante según qué protocolos experimentales ya que el gran dilema que se
presenta es ¿hasta qué punto es lícito y científica y éticamente aceptable llevar a cabo experimentos con
animales? Los experimentos con animales tienen su base en el hecho de considerar a otras especies animales
como modelos en miniatura de los problemas humanos sin los cuestionamientos éticos y más severos que
conlleva experimentar con humanos. Esta idea básica y comprensible desde el punto de vista metodológico y
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teórico (que no ético ni científico) es puesta en tela de juicio continuamente.
La legislación sobre protección del animal en España se remonta a 1927 y 1929. Una Real Orden multaba con
50 pesetas a quien maltratase a un animal no dañino, disposición actualizada en 1961. Desde entonces no se
había vuelta a legislar hasta que recientemente −el 24 de noviembre de 1986− se aprobó la Directiva
Comunitaria 86/609/CEE que promueve el respeto a los animales utilizados con fines científicos. La
adecuación a esta Directiva en la legislación española se concreta en el Real Decreto 223/1988, publicado en
el BOE el 18 de marzo. Con objeto de asegurar la protección de los animales utilizados en experimentación se
limita estrictamente su uso a ciertos fines: prevención de enfermedades, alteraciones de la salud, producción
farmacéutica, protección del medio natural, formación y educación e investigación científica y médico legal.
El Real Decreto busca satisfacer la demanda de un sector de la población que pide la reducción de la
experimentación animal, el cumplimiento de las normas éticas en el manejo de animales y la creación de
técnicas normalizadas que satisfaga las necesidades del método científico. La ley distingue entre animales de
experimentación y animales de cría, que son los especialmente criados para su utilización en experimentos.
Las especies propias para la experimentación se reducen, en práctica, a ratas, cobayas y conejos, y en menor
medida a cerdos, ovejas y perros entre los mamíferos superiores.
Los animales de laboratorio pueden y deben ser utilizados como reactivos biológicos y ecológicos, en
beneficio de la Ciencia y la Salud Pública. Esta experimentación sólo puede realizarse en el caso de que no se
cuente con otras técnicas alternativas, aunque sean muy sofisticadas. No se puede olvidar que se trata de seres
vivos, por lo que se ha de procurar el mejor cuidado para los animales, reduciendo el número de prácticas
experimentales.
Muchas organizaciones como Physicians Comité for a Responsable Medicine, EuroNICHE, the America
Anti−vivisection Society y muchas otras, desarrollan y ofrecen métodos pedagógicos que no suponen
sufrimiento para los animales, tengamos en cuenta que, por ejemplo, la facultades de Medicina de Stanford,
Harvard, NY, Ohio, etc. no utilizan animales para prácticas docentes y en Israel se ha prohibido recientemente
realizar experimentos con animales en el ámbito educativo. Respecto a la industria cosmética merece la pena
destacar los avances que se han producido, a pesar de que aún existen laboratorios que testan sus productos en
animales. El Real Decreto 93/35 aprobado por el Consejo de Ministros del Gobierno Español estipula que
estará prohibido vender productos cosméticos que hayan sido testados en animales. Este Real Decreto está
basado en una Directiva de la UE que entró en vigor el año pasado en el Reino Unido, sentando un importante
precedente. Actualmente, hay un número grande de laboratorios cosméticos que no realizan experimentos con
animales. La ECEAE (European Coalition to End Animal Experiments) ha trabajado en un proyecto para
unificar los criterios del etiquetado de no testado en animales y evitar la confusión al consumidor. Los
laboratorios que se adhieren al proyecto se comprometen a que sus productos finales ni materias primas no
hayan sido testados a partir de una determinada fecha.
En la investigación es quizá el campo donde la tradición de experimentar con animales está más arraigada.
Con el pretexto de comprobar una hipótesis, por inútil, absurda o excéntrica que fuera, se justificaba cualquier
atrocidad. Actualmente, gracias a la presión de colectivos de defensa de los animales, de científicos, políticos,
estudiantes, opinión pública, etc. se están realizando tímidos avances. Conviene destacar el hecho de que
existen en todo el mundo centros de investigación y desarrollo de métodos alternativos al uso de animales.
Nos encontramos, por tanto, en un punto de inflexión.
4. CURIOSIDADES
Test Drize para probar, por ejemplo, un champú, son introducidos una gran cantidad de conejos en cajones
que parecen cepos porque tienen un solo agujero para el cuello, de modo que sólo les queda fuera la cabeza y
sin posibilidad de esconderla ya que el agujero es tan estrecho como el cuello de animal. Durante varios días,
les vierten en uno de lo ojos una solución concentrada del producto en cuestión y el ojo sano sirve como
referencia. La reacción más fuerte suele provocar la pérdida de la visión, y, con anterioridad, hinchazones e
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irritaciones.
Test de la piel, es otro tipo de experimento. Como es imprescindible poner al descubierto la piel, le arrancan el
pelo con cinta adhesiva. El animal ha sido previamente inmovilizado para impedir que se rasque o se lama la
futura herida. Le aplican las sustancias irritantes con la que se esté experimentando y luego le cubren la zona
con yeso adhesivo. Días después, observan la reacción del irritante. Esta prueba puede repetirse, y en la
misma zona del cuerpo, durante todo un año.
Sustancias peligrosas DL50 significa dosis letal 50. El 50% del grupo de animales utilizados en el
experimento han de morir obligatoriamente. Sustancias como hidróxido sódico, nitrato mercurioso, yoduro
potásico, ácido fórmico, etc. es obligatoria su experimentación en animales: al menos, DL50 oral en rata,
DL50 cutáneo en rata o conejo o DL50 inhalado en rata.
El neurocirujano Robert J. White, de la Case Western Reserve University, en Cleveland, EE.UU. realizó
transplantes de cabeza en primates que no consiguió que sobrevivieran más de 96 horas después de salir de la
anestesia.
Una Máquina para reducir la experimentación en animales. Así lo aseguró la dirección de Hurel, la empresa
americana que la fabrica. La célula diseñada por Hurel, de un tamaño no superior a un sello, contiene células
del corazón, hígado, riñón y otros órganos, separadas pero unidas por delgados canales de fluidos. Cuando se
añade un medicamento sobre uno de los cultivos, se puede observar las diferentes reacciones químicas que
provoca. Hurel ha creado un consorcio, incluyendo al gigante farmacéutico Johnson & Johnson, para
desarrollar y comercializar este aparato, que podría estar disponible dentro de un año. Aunque aún será
necesaria la experimentación en animales para determinar las pruebas finales de toxicidad, los fabricantes
esperan reducir estas cifras.
5. ÁLBUM FOTOGRÁFICO
Mono eyectado en los ojos Iguana con electrodos. Institut National Scientifique de l'Etude et de Recherche
Medicale en Paris.
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Servicio de experimentación animal, instalaciones Mono en silla inmovilizadora.
para la estabulación de perros.
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Instalaciones experimentales de la vieja facultad de medicina de Zaragoza y moderno estabulatorio que ofrece
hoy el servicio de Biomedicina y Biomateriales.
A este bebé de mono le habían cosido los Gato con electrodos.
párpados y lo sometían a insoportables
sesiones de decibelios mediante el dispositivo
de sonido instalado en la cabeza.
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Muestras del maltrato sufrido por este Conejo en jaula de experimentación.
mono.
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