El reto del Estado del Bienestar ante el nuevo siglo: ... Capital Social y Estado del Bienestar en la Sociedad Española.

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El reto del Estado del Bienestar ante el nuevo siglo: relación entre
Capital Social y Estado del Bienestar en la Sociedad Española.
(Tomando como base el Estudio del CIS nº 2765)
Francisco Eduardo Haz Gómez, Eladio Simón Álvarez Seoane
Universidade da Coruña
PALABRAS CLAVE: Estado del Bienestar, Capital Social, Instituciones, crisis,
desconfianza.
RESUMEN. La sociedad occidental a comienzos del siglo XXI se caracterizada por
estar inmersa en procesos globalización y de flexibilización, consecuencia de ello y
conjuntamente, se da el debilitamiento de los estados, la confianza en las instituciones
es una parte esencial para el buen desarrollo de la democracia participativa. El estudio
de los niveles de confianza en las instituciones y el conjunto de elementos que
conforman el Estado del Bienestar, vendrían a dar una nueva perspectiva de futuro, ya
que este nuevo ajuste se está dando a través del cambio de valores y actitudes que se
manifiesta en la actualidad; a nivel español como europeo. El cambio de valores acarrea
nuevas formas de entender las relaciones entre los ciudadanos, pero también de estos
con las instituciones, sus maneras de comunicarse con ellas y las respuestas o
responsabilidades que a ellas se les otorga. Esta investigación a través de una
metodología de análisis cuantitativo, basado en el estudio de las variables, pretende dar
una visión sobre la percepción que tiene la sociedad española ante el Estado del
Bienestar, y su nivel en relación con el Capital Social. Se pretende investigar si el
Estado del Bienestar es aceptado, o por lo contrario, es fuente de desconfianza e
inseguridad. Centrando la investigación en la hipótesis de que un alto grado de niveles
de Capital Social, hacen que el Estado de Bienestar sea percibido como elemento
primario y sólido de cohesión social en España, a pesar del cambio de valores.
INTRODUCCIÓN
Es una realidad que en la época actual las normas y valores de la sociedad española se
están reconfigurando, estos definen a cualquier grupo social, más allá de la mera
coincidencia de edad, género, tendencia política o nivel de renta. En múltiples ocasiones
estos valores o normas no son compartidos por el conjunto de la sociedad, por ejemplo:
podríamos decir que la juventud tiene otros códigos que pueden no ajustarse a lo
mayoritario en la sociedad. Este cambio de valores afecta, obviamente, de pleno a las
instituciones sin excepción: la escuela, la familia, las instituciones el Estado, la cultura
política y en lo que vamos a centrarnos en esta investigación, el Estado del Bienestar,
son percibidas con otra óptica respecto a décadas pasadas. Aunque en muchas ocasiones
se acuse a la sociedad actual de la falta de valores o la pérdida de los mismos, lo cierto
es que sencillamente se identifican con otros valores propios, que en muchos casos se
oponen a las concepciones predeterminadas que se tenían a mediados de siglo XX.
Este comienzo de siglo está marcado por el postmaterialismo, lo que viene marcado por
una actitud crítica e indiferente ante las instituciones y la política formal, esto hace que
los ciudadanos no sean proclives a participar, por ejemplo, en el movimiento asociativo
1
clásico o en la política activa, lo que es en gran medida motivado por la pérdida de
confianza, por ende pérdida de Capital Social, ya que esta participación es percibida
como algo con poca rentabilidad, no en términos materiales, sino también en
satisfacción personal y social.
Uno de los grandes pilares de lo que denominamos ciudadanía, o sociedad civil
vertebrada, lo conforma el Capital Social, este elemento es tan rico como polisémico,
fundamento de la cohexión social dentro del Estado del Bienestar. Según E. Gil Calvo
(2006) dando una definición abreviada sobre este concepto se podría definirse de
acuerdo al propuesto “Teorema de Toqueville” ya que según este teorema, se da por
supuesto que:
“[…] Cuanto mayor sea el fervor asociativo que vigoriza a las democracias, tanto más
satisfecho se verá el interés público. Lo cual lleva a pensar que el Capital Social es el
fundamento de la democracia participativa.”
Existen variedad de enfoques y teorías sobre la posible medición que se puede realizar
del Capital Social, pero hay una cosa en la que coinciden todos los investigadores, para
que se produzca Capital Social, participación ciudadana voluntaria, debe de haber un
elemento indispensable, este no es otro que la confianza. Este elemento, la confianza, es
el que facilita que los ciudadanos puedan entablar relaciones voluntarias y perdurables,
elemento fundamental para una sociedad cohexionada y un Estado del Bienestar fuerte.
Según el planteamiento de Putnam (1993), el punto de partida de la teoría sobre el
Capital Social debe encontrarse en Alexis Toqueville, ya que éste en su libro “La
Democracia en América” identifica la esencia de la democracia en el tejido asociativo
que observó en Estados Unidos, trama estructurada de asociaciones en la que los
ciudadanos participaban libre y voluntariamente, desde entonces se asocia que la
prosperidad de un país o la solidez de un modelo de Estado se encuentra íntima e
inevitablemente ligada al alto grado de participación cívica que se da en su seno, por
consiguiente, una alta aceptación y confianza en el Estado del Bienestar por parte de la
sociedad española sería una muestra de un nivel de Capital Social elevado.
A modo de recapitulación, cabe ahora relacionar los elementos que pretendemos
estudiar en esta investigación, por una parte la sociedad española que se encuentra en
una reformulación de sus normas y valores. Por otra parte, están las dimensiones del
Capital Social, que tienen un elemento común para que se puedan relacionar y
elaborarlo, esta variable común es la confianza. Trataremos de articular un modelo de
medición del nivel de confianza y actitudes ante el Estado del Bienestar, por parte de la
sociedad española, todo esto basándonos en los datos del Estudio del CIS nº 2765
titulado ACTITUDES HACIA EL ESTADO DE BIENESTAR.
Siguiendo este planteamiento, se pretende una investigación que relacione a todos los
grupos sociales sus actitudes y valores, como elemento central del la medición del grado
de confianza ante el Estado del Bienestar en la España de principios de siglo XXI.
2
HIPÓTESIS:
La hipótesis de partida que se pretende demostrar en esta investigación es establecer la
existencia de un alto nivel de capital social y el grado de confianza y legitimidad en el
Estado del Bienestar en España.
Las formas clásicas de participación social responden a patrones generalistas
fundamentados en normas y valores, que en muchos casos, son contrapuestos y no
compartidos. Si hablamos del Estado del Bienestar o del Capital Social como elemento
de vertebración social. La crisis del Estado del Bienestar respondería a que este no
tendría respuesta a las demandas de los ciudadanos y por tanto generaría desconfianza
hacia él, como hemos enunciando anteriormente la confianza se toma como elemento
principal a la hora de generar Capital Social.
Así mismo, como hemos mencionado en referencia a teorías clásicas de la sociología
política las cuales enuncian que a mayor participación y formación democrática de sus
integrantes, mayor es el capital social y mayor la legitimación del modelo social y
político, en el caso de esta investigación el caso del Estado del Bienestar.
También, se pretende analizar el modo en que el grado de confianza en las instituciones,
la formación democrática y la presencia de determinados valores son relevantes para la
identificación de las actitudes de la sociedad española actual en relación al tema de
investigación en este estudio.
Por otro lado, podemos seguir estableciendo hipótesis sobre que aspectos se le atribuye
al Estado del Bienestar que tienen como característica esa imagen de portadores de
Capital Social a la vez que se le aparejan valores como: la formación de conciencia
democrática, solidaridad, mejora social, carácter participativa y universalista,
determinantes en la visión que existe sobre instituciones a las que se las identifica como
referente. Redes de cooperación, asociaciones, la riqueza del tejido social y cultural, el
patrimonio histórico, la cohesión social, el sentimiento de pertenecer a una misma
comunidad, la ciudadanía activa, entre otros elementos, son los factores más citados en
la literatura sociológica para definir el concepto de Capital Social (WOOLCOCK,
2000). Sin embargo, hay un desafío metodológico importante en la determinación de los
indicadores que pretenden medir el capital social y el grado de aceptación del Estado.
Las variables objeto de estudio serán:
Por una parte, las relacionadas con los principales elementos que constituyen hoy en día
el Estado del Bienestar: servicios públicos, medidas de protección social, lucha contra la
pobreza y sistema de pensiones, etc.
Por otra, aquellas variables sociodemográficas significativamente relacionadas con
actitudes y/o valoraciones específicas dentro de la población española.
En esta investigación que vamos a llevar a cabo el marco conceptual que se aplicará
para la medida del Capital Social está basado en dos dimensiones que situaremos sobre
un eje cartesiano. La primera de ellas se mueve en un continuo en una doble dimensión
Público/ Privado, se otorga a lo público un valor añadido sobre la titularidad y/o gestión
de bienes y servicios, según sea mayor o menor el grado de confianza o desconfianza.
3
En un segundo eje, se sitúa lo Individual / Colectivo (solidario), sobre un continuo que
trata de medir el sentido comunitario de solidaridad.
Este esquema sobre las dimensiones a la hora de medición del Capital Social
estructurado sobre dos ejes, integra integra así dos de las grandes perspectivas sobre el
Capital Social, por un lado la propuesta por Putnam (1993) y por otro la de Coleman
(1990). Obviamente tendremos que hacer cambios sustanciales para adaptarlos a
nuestra investigación. Esta adaptación será la temática desarrollada a continuación,
donde profundizaremos en las dimensiones y la articulación de la investigación para
llegar a desarrollar un esquema válido, donde se puedan aplicar las dimensiones del
Capital Social. Para proseguir indagando si existe o no crisis de confianza en el Estado
del Bienestar.
Podemos partir de la definición que Pierre Bordieu hace en su libro “Las Formas del
Capital” (1986), donde define al Capital Social como:
“El agregado de los recursos reales o potenciales que se ligan a la posesión de una
red durable de más o menos relaciones institucionalizadas del conocido y del
reconocimiento mutuos.” (Bourdieu 1986)1
OBJETIVOS
Identificar dentro de una población una población mayor de 18 años unos patrones de
actitudes hacia el Estado del Bienestar, su tamaño e idiosincrasia dentro de la población
general, así como las posibles razones de su especificidad con respecto a la actitud
general. El estudio de las nuevas formas valores y actitudes sociales de la sociedad
española, y la búsqueda de las causas que los alejan de la participación social y política
que debilitan al Estado del Bienestar.
Objetivos secundarios
Identificar aquellos servicios más importantes del Estado del Bienestar, así como las
prestaciones que de ellos se espera. Tal identificación permitiría, a medio plazo,
optimizar dichos servicios adaptándolos a las exigencias y necesidades de los diferentes
beneficiarios potenciales.
Detectar las opiniones reveladas población en el sistema actual del Estado del
Bienestar, así como, las posibles razones de estos fallos.
Elaborar un indicador que mida el grado de confianza en el Estado del Bienestar, que
nos permita medir el grado de aceptación y satisfacción con el mismo.
METODOLOGÍA
Tomando la base de datos del estudio del CIS titulado Actitudes hacia el Estado de
Bienestar, Estudio nº 2.765 de junio de 2008, se utilizan técnicas apropiadas para la
detección de regularidades en grandes bancos de datos. Ello nos permite la obtención de
valores, actitudes y servicios públicos, tal y como se especifica en el objetivo principal.
1
En Bourdieu (1986) ed. 1997 pag. 72.
4
Los resultados detectados por estas técnicas de análisis podrían considerarse “críticos”,
por cuanto en ellos se observan las mayores discrepancias entre los ciudadanos y, por
tanto, constituyen el foco de objetivos secundarios de este estudio.
Características de la muestra
La ficha técnica de dicha de dicha base de datos del CIS, en su estudio denominado
Actitudes hacia el Estado de Bienestar, Estudio nº 2.765 de junio de 2008, el ámbito es
nacional, con un universo poblacional realizado a mayores de 18 años.
El tamaño de la muestra es de 2454 entrevistas realizadas de un total de 2500. La
afijación es proporcional, los puntos de muestreo han sido 238 municipios y 50
provincias. El tipo de muestreo utilizado fue el polietápico, estratificado por
conglomerados, con selección de las unidades primarias de muestreo (municipios) y de
las unidades secundarias (secciones) de forma aleatoria proporcional, y de las unidades
últimas (individuos) por rutas aleatorias y cuotas de sexo y edad.
Los estratos se han formado por el cruce de las 17 comunidades autónomas con el
tamaño de hábitat, dividido en 7 categorías: menor o igual a 2.000 habitantes; de 2.001 a
10.000; de 10.001 a 50.000; de 50.001 a 100.000; de 100.001 a 400.000; de 400.001 a
1.000.000, y más de 1.000.000 de habitantes. Los cuestionarios se han aplicado
mediante entrevista personal en los domicilios.
El error muestral se establece para un nivel de confianza del 95,5% (dos sigmas), y P =
Q, el error real es de ±2’0% para el conjunto de la muestra y en el supuesto de muestreo
aleatorio simple.
Dimensiones del estudio
A la hora de llevar a cabo nuestro análisis, con el fin de demostrar dicha hipótesis
planteada como válida, debemos de trabajar en una línea de investigación basada en la
identificación de los elementos y las variables que nos permitan. En primer término,
aislar elementos que pueden definir tanto el Estado del Bienestar, como del Capital
Social, estas variables independientes deben de ser elementos definitorios singulares,
que nos lleven con certeza a poder plantear posteriormente qué, cómo y de qué modo,
actuaremos en esta investigación.
Las características metodológicas de la investigación según vemos en son diversas
entre los diferentes autores que han tratado la teoría sobre el Capital Social, tal como
habíamos apuntado sus características anteriormente.
Dentro del cuestionario elaborado por el CIS nos encontramos con una serie de
preguntas que integraremos en los bloques referenciados anteriormente. Indicaremos a
continuación que preguntas consideramos que están en el eje que se enmarca entre lo
Público/ Privado, donde se otorga a lo público un valor añadido sobre la titularidad y/o
gestión de bienes y servicios. Para en segundo lugar situar las preguntas que se
delimitan el grado de respuesta entre lo Individual / Colectivo (solidario).
5
Estas preguntas son las siguientes:
DIMENSIÓN PÚBLICO / PRIVADO (CONFIANZA INSTITUCIONAL):
P.5 Responsabilidad de los poderes públicos.
P.11.Valoración en el futuro de protección social.
P. 12 Beneficio social la sociedad de impuestos y cotizaciones.
P. 13 Retribución individual de impuestos y cotizaciones.
DIMENSIÓN INDIVIDUAL/COLECTIVO (SOLIDARIDAD SOCIAL):
P.8 Responsabilidad social del bienestar.
P.10 Nivel de protección social (grupos).
P.15 Causas de las desigualdades sociales.
P.16 Actitudes hacia acciones relacionadas con el Estado del Bienestar.
“La información, confianza y normas de reciprocidad son inherentes a las redes
sociales” Woolcock (Woolcock 1998, p. 153). Esta fragmento es parte del eje angular
de nuestra investigación. A continuación, pasaremos a enunciar la metodología que
aplicaremos para la medición del Capital Social y sus características en este trabajo que
nos ocupa.
A continuación, procederemos al análisis de los datos relacionados con ambos ejes,
como síntesis de las mismas y de acuerdo a lo establecido como ejes fundamentales de
la investigación, se nos presentan estos resultados como definitorios a la hora de dar
respuestas a la hipótesis principal.
6
ANÁLISIS DE LOS RESULTADOS
DIMENSIÓN PÚBLICO / PRIVADO (CONFIANZA INSTITUCIONAL):
P.5 Responsabilidad de los poderes públicos.
Cuadro 1. Responsabilidad de los poderes públicos.
Sí, sin ninguna
duda
Probablemente sí
No debería
N.S.
N.C.
. (N)
Ofrecer asistencia sanitaria para
todos
89.5
8.4
1.2
0.7
0.2
(2454)
Ofrecer educación para todos
91.6
6.9
0.4
0.8
0.2
(2454)
Asegurar pensiones dignas para
los ancianos
93.5
5.5
0.2
0.6
0.2
(2454)
Asegurar la disponibilidad de
plazas en escuelas infantiles (de 0
a 3 años)
83.7
12.0
1.0
3.1
0.2
(2454)
Crear puestos de trabajo para
todo aquel que lo demande
74.6
18.5
4.5
2.1
0.3
(2454)
Asegurar un subsidio digno a los
parados
78.0
17.6
2.0
2.2
0.2
(2454)
Reducir las diferencias entre las
personas que tienen ingresos
altos y las que tienen bajos
ingresos
72.4
17.9
6.8
2.5
0.4
(2454)
Ofrecer becas a los estudiantes
con pocos ingresos
86.4
11.0
0.8
1.5
0.3
(2454)
Facilitar viviendas dignas a
familias con pocos ingresos
81.3
15.5
1.4
1.3
0.5
(2454)
A continuación, pasaremos a enunciar los resultados más destacados que se muestran en
el cuadro 1. En este cuadro se otorga por parte de los encuestados al Estado el grado de
responsabilidad sobre diferentes actuaciones en políticas públicas.
Debemos destacar a continuación que más del 70% otorgan al Estado del Bienestar la
responsabilidad de actuaciones en estos ámbitos (sanidad 89,5%, educación 91,6%,
pensiones 93,5%, trabajo 74,6%, subsidios 78%, reducción de diferencias sociales
72,4%, becas 86,4% y vivienda 81,3%). Entre todas estas cifras que en altísimo
porcentaje hacen responsable al Estado de la puesta en marcha de políticas públicas en
estas materias, cabe destacar que la que obtiene mayor consenso es la referida a
asegurar pensiones dignas a los ancianos con un 93,5%. Esta nos muestra el porcentaje
más bajo en aquellos que manifiestan que los poderes públicos no deberían ser
responsables de las pensiones pero la cifra de los que piensan así no llega a superar el
medio punto, quedándose solo en 0,2%.
En lo que respecta a que los poderes públicos son los responsables de reducir las
diferencias sociales entre ingresos, a pesar de que el consenso es alto, es el más bajo de
este apartado situándose en un 72,4%, y que los poderes públicos actúen sobre este
ámbito es el que mayor porcentaje de rechazo acumula un 6,8%.
7
Aquella variable que obtiene una valoración relativa más alta, es la que hace referencia
a que los poderes públicos deben de hacerse cargo de la creación de puestos de trabajo
para todo aquel que lo demande un 18,5% de los encuestados están de acuerdo con esta
afirmación.
P.11.Valoración en el futuro de protección social.
Cuadro 2.Valoración en el futuro de protección social.
Mejorará
Seguirá igual
Empeorará
N.S.
N.C.
. (N)
La atención sanitaria
27.1
38.3
24.2
10.1
0.2
(2454)
El cuidado de las personas
mayores
33.9
37.0
19.2
9.7
0.3
(2454)
El sistema público de pensiones
17.5
36.6
33.7
11.9
0.3
(2454)
La compatibilidad de la vida
laboral y familiar
23.2
38.1
25.2
13.1
0.4
(2454)
La protección del desempleo
14.0
44.4
28.2
13.1
0.4
(2454)
El acceso a la primera vivienda
19.4
30.7
38.9
10.6
0.4
(2454)
El sistema educativo público
23.3
41.6
22.2
12.5
0.4
(2454)
En el cuadro 2 se muestra la valoración respecto al futuro de la protección social, sobre
si esta mejorará, seguirá igual o empeorará en relación a la situación actual. En el
apartado que se refiere a que la situación mejorará, el valor más alto lo obtiene el
cuidado a personas mayores con un 33,9%, por el contrario, aquel que indica menos
porcentaje de mejora respecto al presente es el que se refiere a la prestación por
desempleo, que solo representa un 14% de expectativas de mejora.
Los valores que indican que la protección social seguirá igual en un futuro próximo,
acumulan los mayores porcentajes en casi todas las categorías, destacando por encima
de todos el que se refiere a la protección al desempleo 44,4% y al sistema público
educativo 41,6%. La excepción, donde la tendencia en este apartado no es mayoritaria,
lo marca el referente a la vivienda donde en mayor porcentaje se indica que empeorará
38,9%.
8
P. 12 Beneficio social de impuestos y cotizaciones.
Cuadro 3. Beneficio Social de Impuestos y Cotizaciones.
%
(N)
Mucho
2.8
(68)
Bastante
26.2
(642)
Poco
54.6
(1341)
Nada
9.7
(238)
N.S.
6.0
(147)
N.C.
0.7
(18)
TOTAL
100.0
-2454
Uno de los elementos que hacen posibles las políticas públicas es la recaudación de
impuestos, los cuales en un Estado Social se destinan en un alto grado al mantenimiento
y gestión de servios públicos. En el cuadro 3, se nos muestra la opinión de los
ciudadanos ante el beneficio que obtienen de las cotizaciones y la recaudación de
impuestos. Si bien, no es una de las actividades más valoradas de las instituciones del
Estado, vemos que la opinión que se tiene al respecto sobre lo que se aporta y lo que se
recibe es baja, más de la mitad de los encuestados piensan que se recibe poco, ante lo
que se aporta, un 54,6% piensa que la retribución de impuestos y cotizaciones es escasa,
mucho menor es la cifra de los que opinan que no se recibe nada en absoluto, solo un
9,7%.
Por el contrario, aquellos que manifiestan su convencimiento de que sí se recibe
bastante solo conforman el 26,2% de los casos, y los que están convencidos que reciben
mucho más de lo que aportan son el porcentaje más bajo un 2,8%.
P. 13 Retribución individual de impuestos y cotizaciones.
Cuadro 4. Grado de retribución de impuestos y cotizaciones.
%
(N)
Más de lo que paga
4.5
(111)
Más o menos lo que paga
27.1
(664)
Menos de lo que paga
61.1
(1500)
N.S.
6.8
(168)
N.C.
0.4
(11)
TOTAL
100.0
9
En relación a lo expuesto anteriormente, vemos que en el cuadro 4 se nos indica el
grado de retribución de impuestos y cotizaciones, tal y como lo perciben los
contribuyentes. Este cuadro describe la percepción que tienen los ciudadanos sobre el
pago directo de sus impuestos y la retribución directa que personalmente obtienen de los
mismos, si en el cuadro 3 vimos la posición de retribución desde un enfoque de
beneficio social, en este cuadro número 4 vemos lo que los españoles opinan sobre el
grado de retribución directa de sus tributos al Estado.
Tal como percibimos anteriormente, la mayoría manifiesta que el beneficio que obtiene
en bienestar social por parte del Estado es menos del que se paga en impuestos, un
61,1% manifiesta que obtiene menos de lo que paga.
Por el lado contrario, vemos que la muestra se ve muy reducida en proporción en
aquellos que piensan que obtienen muchos más beneficios de lo que aportan, esta cifra
solo llega a representar a un 4,5%. Aquellos que piensan en que existe un equilibrio
entre lo que aportan y lo que reciben, no llega a un tercio de la muestra solo un 27,1%.
DIMENSIÓN INDIVIDUAL/COLECTIVO (SOLIDARIDAD SOCIAL):
P.8 Responsabilidad social del bienestar.
Cuadro 5. Responsabilidad social del bienestar.
%
(N)
El Estado debe ser el responsable del bienestar de todos
74.2
(1822)
El Estado sólo debe ser responsable del bienestar de los ciudadanos más desfavorecidos
15.1
(371)
Los ciudadanos deben ser los responsables de su bienestar
7.3
(180)
N.S.
2.0
(50)
N.C.
1.3
(31)
TOTAL
100.0
(2454)
Según muestra el cuadro 5 el Estado es el mayor responsable del bienestar social con un
porcentaje de 74,2%, frente al los que piensan que son los ciudadanos quienes deben de
tener esa responsabilidad en exclusiva 7,3%.
10
P.10 Nivel de protección social (grupos).
Cuadro 6. Nivel de Protección Social (grupos).
Primer lugar
Segundo lugar
Personas mayores que viven solas de forma independiente
32.7
11.9
Familias con personas mayores dependientes a su cargo
13.0
15.2
Pensionistas
8.8
11.2
Parados
7.8
7.4
Personas con discapacidad que pueden valerse por si mismas
4.7
6.5
Familias con personas con discapacidad a su cargo
14.1
20.1
Jóvenes
4.4
7.0
Mujeres trabajadoras
1.3
3.6
Clases medias
1.8
2.1
Inmigrantes
1.0
1.6
Familias con hijos menores a su cargo
5.7
8.3
N.S.
3.6
4.3
N.C.
0.9
0.8
(N)
(2454)
(2454)
En el cuadro 7 se nos muestra el grado de protección social que se percibe según
grupos, vemos que destaca por encima de todos que las personas mayores que viven
solas de forma independiente son los que mayor grado de protección social tienen o
deberían tener, un 32,7% los señalan en primer lugar como colectivo receptor de
protección social. Por el contrario, los inmigrantes reciben el nivel más bajo, tanto en
primer como en segundo lugar con un 1% y un 1,6% respectivamente.
11
P.15 Causas de las desigualdades sociales.
Cuadro 7. Causas de la Pobreza.
%
(N)
Porque no han tenido suerte
14.9
(365)
Por pereza o falta de voluntad
12.2
(300)
Porque nuestra sociedad es muy injusta
35.1
(862)
Es una consecuencia inevitable del progreso moderno
18.9
(465)
Por ninguna de las anteriores
2.0
(49)
Otras respuestas
7.4
(182)
N.S.
8.7
(214)
N.C.
0.7
(17)
TOTAL
100.0
(2454)
Este apartado se trata de medir la opinión sobre las causas de la desigualdad y la
pobreza en la sociedad española. Podemos apreciar que aunque no existe una causa que
sea mayoritariamente predominante, la que mayor porcentaje acumula es la injusticia
social con un 35,1%.
Así mismo, vemos que la respuesta con menor consenso es la que enuncia que ninguna
de las causas expuestas es la verdadera razón de la desigualdad social con un 2%.
Cabe destacar, aquellos que apelan a que las desigualdades son consecuencia del
progreso 18,9% o a la falta de suerte 14,9%.
P.16 Actitudes hacia acciones relacionadas con el Estado del Bienestar.
Cuadro 8. Grado de acuerdo hacia actuaciones públicas.
Hay que ayudar
a los jóvenes,
aunque sea a
costa de reducir
las ayudas a los
ancianos
Si es necesario para
que España pueda
seguir siendo
competitiva, habrá que
recortar prestaciones y
servicios
La sanidad pública debe
reservarse para los más
desfavorecidos y que las
clases medias utilicen más
la sanidad privada
Las prestaciones
sociales, como el seguro
de desempleo, hacen
que la gente se vuelva
perezosa
Muy de acuerdo
1.8
0.8
2.2
6.8
De acuerdo
7.9
8.6
12.3
30.3
En desacuerdo
43.0
48.5
44.1
34.4
Muy en
desacuerdo
43.4
34.2
36.9
19.7
N.S.
3.2
7.2
4.1
8.0
N.C.
0.7
0.7
0.4
0.8
(2454)
(2454)
(2454)
(2454)
(N)
12
En este cuadro se muestra el grado de acuerdo hacia actuaciones públicas, la mayoría de
las proposiciones que se enuncian tienen un bajo grado de acuerdo, destacando aquella
que afirma que habría que recortar prestaciones sociales para mejorar la competitividad
de España, casi la mitad de los encuestados muestran su desacuerdo con esta
proposición un 48,5%, existe una correlación directa con el grado de acuerdo, ya que
esta también destaca por poseer el grado más bajo de aquellos que están muy de
acuerdo, solo un 0,8%.
Otra afirmación que tiene un alto grado de desacuerdo es aquella que se refiere a que
habría que favorecer a los jóvenes en detrimento de los ancianos, manifiesta un 43,4%
de respuestas en la opción muy en desacuerdo.
La medida que muestra un grado de mayor acuerdo es aquella que indica que las
prestaciones sociales al desempleo favorecen que la gente sea más perezosa, aunque
aquellos que se manifiestan en desacuerdo son más un 34,4%, los que están de acuerdo
representan a un 30,3% de los encuestados.
13
CONCLUSIONES
A la vista de los resultados obtenidos, a modo de conclusión podemos decir que es la
dimensión que mide el nivel de confianza entre lo público y lo privado, prima la
preferencia por lo primero. Los españoles en alto grado otorgan a los poderes públicos,
y por tanto al Estado la responsabilidad de la protección social. Sobre todo lo referente a
pensiones, sanidad, vivienda o enseñanza. Aquello en lo que en menor porcentaje incide
la opinión pública es en la reducción de diferencias sociales a través de políticas activas,
pero aún así cuenta con más del setenta por ciento de los que piensan que el Estado del
Bienestar debe de ser el responsable.
La mayoría de los españoles estiman que la protección social estará más o menos igual
en un futuro próximo, solo aquellas prestaciones relativas al desempleo, son percibidas
por un tercio como situación de riesgo. No hay una opinión mayoritaria de que las
prestaciones sociales puedan entrar en un periodo de crisis.
Sobre los impuestos y las retribuciones sociales que se obtienen de los mismos es muy
generalizada la opinión de que se aporta más de lo que se recibe, esto es en parte porque
en muchos casos no se hace una retribución directa de los impuestos, o bien, como es el
caso de las pensiones tienen un largo horizonte a la hora de su retribución.
Según se muestra en los datos expuestos Estado es el mayor responsable del bienestar
social casi tres cuartas partes de los ciudadanos piensan esto, frente al los que piensan
que son los ciudadanos quienes deben de tener esa responsabilidad en exclusiva, cifra
que no llega a superar el ocho por ciento.
En cuanto a aquellos grupos que perciben o deberían de percibir mayor retribución y
cobertura social destacan los ancianos que viven solo, frente al los inmigrantes, que no
son concebidos como un receptor de especial protección y ayuda.
No existe una causa que sea mayoritariamente predominante sobre el origen de la
pobreza y la desigualdad social, pero se apela a la injusticia social del sistema, lo que
nos hace referirnos al Estados del Bienestar nuevamente como responsable de paliar
esas situaciones.
Se muestra un grado alto de acuerdo hacia actuaciones públicas en medidas positivas de
mejora social, la mayoría de las proposiciones que se enuncian tienen un bajo grado de
acuerdo, destacando aquella que dice que habría que recortar prestaciones sociales para
mejorar la competitividad de España, donde casi la mitad de los encuestados muestran
su desacuerdo.
Otra afirmación que tiene un alto grado de desacuerdo es aquella que enuncia que habría
que favorecer a los jóvenes en detrimento de los ancianos, manifiesta un 43,4% de muy
en desacuerdo. Los jóvenes no se perciben como población que se encuentra en
situación una situación tan desfavorable.
Según lo expresado aquí podemos decir que se refuta la hipótesis de partida, entre los
españoles existe un alto consenso en el grado de aceptación de un Estado de Bienestar
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fuerte, se valoran las políticas públicas encaminadas a la obtención del bienestar social.
La iniciativa individual para paliar estas situaciones es minoritaria ya que se confía en el
Estado y se le hace responsable de su bienestar.
La situación actual de crisis económica, es posible que haga mella en la percepción
pública de las instituciones, por ello, sería de gran interés la relación de otro estudio
comparado, para investigar las incidencias que se pueden encontrar en el contexto
presente.
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