GUÍA PARA EL ESTABLECIMIENTO DE SOCIEDADES DE GESTIÓN
COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR EN AMÉRICA LATINA
OCTUBRE 2002
Versión preliminar
INTRODUCCIÓN
Si bien, hoy por hoy, las más agudas discusiones se vienen tejiendo en torno a tratar de vislumbrar
las más acertadas respuestas a los desafíos que las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación han planteado al derecho de autor, los derechos de reproducción reprográfica
continúan siendo un tema vigente para América Latina. Vigente, pues aún la región no acaba de
responder a los retos de la tecnología de la reprografía, que valga recordar se trata de una
tecnología de los años cuarenta, y no logramos aún dar plena solución a la problemática que plantea
la habitual práctica de la reprografía para el derecho de autor, y porque la diaria realidad nos indica
que la fotocopia es aún el vehículo por excelencia utilizado para acceder a las obras impresas 1.
El Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, CERLALC y el Centro
Español de Derechos Reprográficos, CEDRO, trabajan desde tiempo atrás en el propósito conjunto
de promoción de acciones que impulsen la creación de sociedades de gestión colectiva de derechos
de autor, relacionados con la reproducción de obras impresas y textos, en los países de América
Latina, como alternativa para compensar los perjuicios que causa la reproducción masiva de obras
impresas a autores y editores.
La gestión colectiva de los derechos es necesaria cuando la administración individual es imposible,
insuficiente y poco práctica.2 Y en el caso de los derechos reprográficos lo es. Es imposible para el autor
o titular ejercer un control individual frente a cada utilización de su obra a través del fotocopiado. Sería
insuficiente y por supuesto, poco práctica. La gestión colectiva de derechos de autor ha demostrado ser
en más de 30 países la mejor alternativa para satisfacer intereses de titulares de derechos y usuarios,
pues asegura una compensación económica a autores y editores por la reproducción reprográfica, entre
otras, de sus obras y garantiza al usuario un acceso legítimo a las obras de su interés.
Somos conscientes del legítimo interés que asiste a las instituciones educativas y de investigación por
reproducir libros y publicaciones periódicas, razón por la cual el legislador, interpretando este interés,
estableció las condiciones que deben observar estas instituciones para realizar una reproducción libre
de obras protegidas. Sin embargo, en la mayoría de casos, las necesidades de estas entidades van más
TORRES, Mónica. Los Derechos de Reproducción Reprográfica en América Latina: actualidad y perspectivas.
En: IV Congreso Iberoamericano de Derecho de Autor y Derechos Conexos. Panamá, octubre 2002.p.1
2
STOKKMO, Olav. “La Gestión de los Derechos de Reproducción Reprográfica en el Mundo. Seminario de
Reprografía. 16ª Feria Internacional del Libro de Santiago, 27 de noviembre de 1996, p. 7.
1
allá de lo estrictamente autorizado por el legislador. En estos casos, y siempre que se trate de uso
interno, es decir, que la copia sea utilizada dentro de la institución y de una pequeña parte de la obra o
de la publicación periódica, y sin pretender sustituir la edición legal, los titulares asociados para
gestionar de manera colectiva sus derechos, otorgan una licencia a estos usuarios para satisfacer sus
necesidades de acceso.
En el marco de este propósito hemos adelantado varias acciones en la región: de concienciación a
los grandes usuarios acerca de las ventajas que trae para ellos la gestión colectiva, de motivación a
los titulares en el sentido de las ventajas que tiene para ellos actuar como colectivo en el ejercicio de
sus derechos, de difusión a la opinión pública sobre los efectos negativos del fotocopiado masivo, de
formación en derecho de autor al os distintos sectores para contribuir a la efectiva protección de
derechos reprográficos. Acciones que han dado sus frutos, pues de dos sociedades creadas hasta
1998, contamos hoy con nueve.
Alrededor de las sociedades latinoamericanas y CEDRO se ha conformado el Grupo de Entidades
de Derechos Reprográficos de Iberoamérica –GEDRI– que se reúne dos veces al año para mirar los
avances en la región y hacer recomendaciones encaminadas a vigorizar el proceso.
Durante el año 2002 nos propusimos brindar a los autores y editores de la región un instrumento
práctico de asesoría jurídica y práctica en el proceso de implementación de la sociedad de gestión
colectiva, de su funcionamiento. Así es como surge la que hemos denominado Guía para el
Establecimiento de Sociedades de Gestión Colectiva de Derechos de Autor en América Latina.
La Guía está estructurada en forma de preguntas y respuestas, las más frecuentes que realizan
quienes están en este proceso. Describe de una manera muy ilustrativa el procedimiento para la
constitución de una sociedad de gestión colectiva, explicando todos los aspectos necesarios para la
creación de este tipo de entidades: su fundamento legal, vinculación de los asociados, fijación de
tarifas, negociación de licencias con los usuarios, recaudación, estatutos, órganos de gobierno,
socios, repertorio, convenios de representación recíproca.
CERLALC y CEDRO ponen a disposición de los titulares de la región esta Guía, con la esperanza de
que se constituya en una herramienta útil en este proceso y logremos avanzar en nuestro propósito
común, que no es sino un eslabón más de nuestro último fin, el cual es lograr una mejor calidad de
vida de nuestros autores en la región y la viabilidad de nuestra industria editorial.
PARTE I
I. 1
¿QUÉ ES UNA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR?
Es una asociación sin ánimo de lucro, legalmente constituida y autorizada según las leyes
nacionales, que gestiona de manera colectiva los derechos de autor – entre otros los derechos de
reproducción reprográfica de las obras impresas – de los autores y editores de textos.
El principal objetivo de una entidad de gestión colectiva de derechos de autor en el ámbito
de la obra escrita es la defensa y protección de los derechos de autores y editores mediante su
gestión colectiva. El ejercicio de esa gestión facilita y ayuda a conseguir el equilibrio necesario entre
el derecho del ciudadano a acceder a la cultura y a la información, mediante la reproducción, entre
otras formas en fotocopia, y el derecho del autor y del editor a que se respete su trabajo y a ser
remunerado por el uso de sus obras.
La entidad de gestión colectiva de derechos de autor debe lograr a través de su gestión que
autores y editores puedan desarrollar su actividad creativa y editorial en una sociedad donde se
protegen y respetan sus derechos. Y debe conseguir en el desarrollo de las actividades propias de
su gestión, como la promoción del respeto al derecho de autor y la lucha contra la reprografía ilegal,
ser una de las principales instituciones que apoyan el desarrollo del libro y la cultura en el país.
I.2
¿POR QUÉ LA NECESIDAD DE UNA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE
DERECHOS DE AUTORES Y EDITORES?
Desde la creación de la imprenta y a lo largo de la historia han aparecido multitud de
tecnologías que han permitido la reproducción de cualquier obra impresa. Esto ha hecho posible que
autores y editores puedan conseguir una mayor difusión de sus obras, pero, también, ha favorecido
la reproducción incontrolada e ilegal de las mismas.
La reprografía fue el primero de los grandes progresos tecnológicos que originó serios
problemas de derecho de autor, en el ámbito de la obra escrita, y a cuyo respecto se comprobó que
la gestión colectiva de los derechos constituía la mejor solución posible, como única forma de
resolver las dificultades que se presentaban a los titulares de derechos de autor, que individualmente
no podían resolverlas, como es el caso de la fotocopia.
Los editores y autores de cada país deben promover la creación de la entidad de gestión
colectiva de derechos de autor, para que vele por el respeto de estos.
I.3
¿CUÁL ES LA FUNCIÓN DE LA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE
AUTOR?
Hay cada vez más casos en que los titulares de derechos no pueden controlar,
individualmente la utilización de sus obras, negociar con los usuarios y recaudar su remuneración.
Existe una solución a esta situación que es la gestión colectiva de los derechos. En este
sistema, los titulares de derechos autorizan a las entidades de gestión para que gestione sus
derechos, dándoles un mandato para que :
1.
2.
3.
4.
Supervise la utilización de las obras;
Negocie con los usuarios;
Concierte tarifas adecuadas, convenientes y justas;
Otorgue las licencias que autorizan la reproducción, reprográfica, digital entre otras, de las
obras que forman parte del repertorio de la entidad, en condiciones razonables y bajo una
compensación económica;
5. Recaude los derechos derivados del uso y la explotación de las obras de autores y editores;
6. Distribuya entre autores y editores los derechos recaudados;
7. Gestione el cobro de la remuneración por copia privada en el sector de la obra impresa,
cuando la ley del país así lo contemple;
8. Ejerza todas las acciones necesarias en procedimientos judiciales o administrativos en
defensa de los derechos que le han sido encomendados a su gestión;
9. Eduque a los usuarios y al público en general. Debe promover y participar en campañas
educativas, a través de material gráfico o de los medios masivos de comunicación, folletos
educativos, videos, etc. Las visitas informativas a las escuelas, colegios, universidades,
bibliotecas y otro tipo de contacto personal entre la entidad de gestión colectiva de derechos
(o los titulares de derechos) y los usuarios también se recomienda ampliamente;
10. En general, que promueva actividades destinadas a la formación, promoción y asistencia a
favor de los autores y editores para fomentar y proteger la creación en cada país.
Así podemos definir la función de una Entidad de Gestión Colectiva y para que el sistema de
la gestión colectiva funcione adecuadamente se recomienda tener en cuenta esta estructura básica,
la cual debe ser adaptada a cada una de las legislaciones y circunstancias de cada país.
I.4
¿CÓMO DEBE SER LA ADMINISTRACIÓN DE LA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA
DE DERECHOS DE AUTOR ?
Es importante que la entidad de gestión colectiva (sea que exista una supervisión pública o
no de las cuentas) “lleve un registro limpio y transparente” y debe funcionar con base en un trato no
arbitrario de todos los titulares de los derechos gestionados. De la misma manera, es importante que
todos los usuarios sean tratados de forma ecuánime. Las operaciones de una entidad de gestión
colectiva de derechos de autor deben tener un carácter abierto, de tal manera que la supervisión sea
posible.
Las metas administrativas de la entidad de gestión deben ofrecer un manejo efectivo con el
costo más bajo posible y conseguir la distribución de los derechos recaudados a sus
correspondientes titulares de lo más rápido posible.
I.5
¿QUÉ DERECHOS ADMINISTRA UNA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE
DERECHOS DE AUTOR EN EL ÁMBITO DE LA OBRA IMPRESA O TEXTOS?
Estas agremiaciones se dedican, en nombre propio o ajeno, a la gestión colectiva de
derechos de autor y otros derechos de autor de carácter patrimonial. En un primer momento, o en su
origen, centraron su gestión principalmente en el derecho de reproducción reprográfica, que es una
modalidad del derecho de reproducción que corresponde en exclusiva al autor. Es él o sus legítimos
titulares quienes tienen la facultad exclusiva de autorizar o prohibir la reproducción de su obra.
I.5.1.
¿Qué es el derecho de reproducción reprográfica?
Es el derecho exclusivo que le corresponde al titular de una obra protegida por el derecho de
autor de autorizar la reproducción total o parcial de la misma, a través de su reproducción facsimilar
de ejemplares de escritos y otras obras gráficas en cualquier tamaño o forma. Las normas de las
legislaciones de derecho de autor, referentes a la reproducción se aplican también a este proceso
especial de copia.3
Como norma general, sólo podrán realizarse reproducciones de una obra con la previa
autorización del autor, salvo en los casos previstos por la ley. El Convenio de Berna contiene
disposiciones básicas sobre el derecho de reproducción en su artículo 9.1), que dice “Los autores de
obras literarias y artísticas protegidas por el presente Convenio gozarán del derecho exclusivo de
autorizar la reproducción de sus obras por cualquier procedimiento y bajo cualquier forma.” Esta
misma norma en su párrafo 2) consagra las posibles limitaciones del derecho de reproducción, que
dice “Se reserva a las legislaciones de los países de la Unión (hoy hay 148 países miembros) la
facultad de permitir la reproducción de dichas obras en determinados casos especiales, con tal que
esa reproducción no atente a la explotación normal de la obra ni cause un perjuicio injustificado a los
intereses legítimos del autor.” (Subrayado nuestro)
Las condiciones que destacamos anteriormente, deben considerarse por separado, punto
por punto. Si la reproducción es contraria a la explotación normal de las obras respectivas, está
totalmente prohibida. Aunque, cuando se realice un número relativamente grande de fotocopias para
fines internos de una compañía o de una clase universitaria, ello puede no ser contrario a la
3
OMPI. Glosario de Derecho de Autor y Derechos Conexos, Ginebra, 1980, p, 229.
explotación normal de la obra, pero si causar un perjuicio indebido de los intereses legítimos de los
autores. Si tal perjuicio ocurre debe eliminarse o, por lo menos, atenuarse por medio de una
remuneración equitativa.
Desde el punto de vista de la situación jurídica de la reprografía, el hecho primero y más
importante es que el derecho de reproducción es un derecho exclusivo conforme al Convenio de
Berna, del cual son miembros todos los países de América Latina, que han adoptado la norma del
artículo en sus textos legales. Nunca se ha puesto en duda que la reproducción reprográfica
(fotocopia, fax, etc.) constituye una forma de reproducción comprendida en el ámbito de ese derecho
exclusivo. Por consiguiente, el problema no consiste en determinar los derechos que deben tener los
autores en el plano internacional respecto de la reproducción reprográfica de sus obras; lo que debe
procurarse es la aplicación de estas disposiciones en la práctica, y la gestión colectiva es la mejor
alternativa para ello.
I.5.2
¿En qué consiste la remuneración por copia privada?
Las leyes y los convenios internacionales consagran excepciones a la regla general que
hemos visto, consistente en que todo el que quiera usar o explotar una obra debe tener una
autorización expresa y previa de su titular. Entre ellas se encuentra la posibilidad de reproducir
libremente las obras para uso personal o privado exclusivamente del copista, es decir, siempre que
no se haga un uso colectivo de la misma ni exista fin lucrativo. Este tipo de reproducción se
denomina por la doctrina copia privada.
En algunas leyes nacionales, a modo de paliar los efectos negativos que causa la copia para
uso personal o privado, en razón a su efecto masivo y acumulativo, prevén una remuneración
equitativa para los titulares, que consiste generalmente en un canon que se aplica a los equipos que
permiten la reproducción de las obras (libros, revistas ...), entre otros a las máquinas fotocopiadoras,
y que debe ser abonado a la entidad de gestión por los fabricantes, importadores y distribuidores de
estos equipos en el respectivo territorio.
Las entidades de gestión colectiva de derechos reprográficos son las encargadas de
recaudar esta remuneración por copia privada, gestionarla y distribuirla, como corresponde, entre los
autores, editores y otros titulares.
I.6
PRINCIPALES SISTEMAS DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE AUTOR
Las asociaciones que se han establecido en los diferentes países para llevar a cabo la gestión
colectiva de los derechos de reproducción en el ámbito de la obra escrita, han adoptado uno de los
siguientes sistemas:
1. Licencia voluntaria. Según este modelo la entidad de gestión negocia y otorga, en nombre
de los titulares-mandatarios, una licencia al usuario para la utilización de las obras de su repertorio. La
autorización no será únicamente para reproducir las obras de los titulares que han otorgado los
mandatos, sino que según este sistema la entidad puede otorgar licencias generales para que el usuario
pueda reproducir con tranquilidad obras no sólo de los miembros sino de los autores y editores no
asociados a la entidad, asumiendo ésta en el contrato de licencia, cualquier perjuicio económico para
éste como consecuencia de la reclamación por reproducir una obra de un titular no miembro de la
entidad. Es voluntaria porque depende, en último caso, de la voluntad del titular de los derechos que van
a ser autorizados, quien puede denegar la autorización para explotar su obra. Las tarifas generales
como contraprestación de la licencia las establece la propia entidad de gestión. Siguen este modelo,
entre otras, las entidades de gestión de Estados Unidos de América, Reino Unido y España.
2. Licencia voluntaria con respaldo legal. Este sistema se basa al igual que el anterior en la
voluntariedad del titular a la hora de otorgar o no la licencia para reproducir su obra. Ahora bien, una vez
negociada la licencia colectiva entre un usuario y la entidad que represente a un número sustancial de
titulares de derechos de un sector o ámbito determinado, es la ley la que hace extensiva la licencia a
todos los titulares de derechos, hayan o no mandatado a la entidad. En los países escandinavos se
aplica este sistema. Este modelo también se aplica en Francia y Canadá, donde sus leyes de derecho
de autor establecen la obligatoriedad de la gestión colectiva y la obligatoriedad de la licencia para
fotocopiar.
3. Licencia no voluntaria (obligatoria o legal). El carácter “no voluntario” tiene causa en que
la concesión de la licencia no depende de la voluntad del autor o titular del derecho ya que la ley suple la
voluntad de éste al permitir la reproducción de las obras, reconociendo un derecho de simple
remuneración.
Este modelo de licencia no significa que las reproducciones sean gratis, ni que el autor no cobre
por las reproducciones de su obra, simplemente que no puede negarse a ellas. Existe una doble
variante en el sistema de licencia obligatoria: 1- aquella en que las tarifas para el cálculo de la
remuneración por la licencia se establecen por los titulares o la Entidad que les representa y 2- si la
remuneración viniera fijada por la propia ley, sin posibilidad de intervención por parte de los titulares de
derechos objeto de licencia. Es el sistema vigente en Alemania y Ecuador, por ejemplo.
Cualquiera de estos sistemas de licencias son compatibles con el denominado derecho de
remuneración compensatoria por copia privada, que se establece por la ley para paliar los perjuicios
ocasionados a los titulares del derecho de reproducción por las copias que se realizan para uso privado
del copista y que, con carácter excepcional no requieren autorización previa. El sistema consiste en
establecer un canon que grava los equipos y soportes que permiten la reproducción de obras. Los
obligados al pago del canon son los fabricantes, importadores y distribuidores en el territorio nacional, de
estos equipos y soportes. Por otra parte se establece que el ejercicio de este derecho será llevado a
cabo a través de la correspondiente entidad de gestión sin que quepa el ejercicio individualizado por
parte de su titular, de ahí que se denomine derecho de gestión colectiva obligatoria. La entidad de
gestión que tenga encomendado por ley la gestión del derecho de copia privada lo hará en
representación de todos los autores y editores, con independencia de que sean o no miembros de la
asociación y sin necesidad de haber mandatado mediante contrato a la entidad su gestión.
PARTE II
II.1
¿QUIÉN PUEDE ASOCIARSE A UNA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE
DERECHOS DE AUTOR?
Pueden asociarse todas las personas físicas o jurídicas que sean titulares de derechos, que
la entidad de gestión administre, por ejemplo:
Autores, escritores, traductores, periodistas -de libros o publicaciones unitarias o de trabajos
y colaboraciones en publicaciones periódicas- y sus herederos;
Editores de libros, publicaciones periódicas y partituras musicales.
La asociación tiene siempre carácter voluntario.
II.2
¿CÓMO ASOCIARSE A UNA ENTIDAD DE GESTIÓN COLECTIVA DE DERECHOS DE
AUTOR?
Para asociarse a dicha entidad, es preciso suscribir un contrato de adhesión y remitir una
serie de documentación, por ejemplo, la relativa a la identificación de sus obras. En virtud del
contrato de adhesión, el nuevo miembro confiere a la entidad de gestión un mandato para que lo
represente en el ejercicio de sus derechos patrimoniales.
II.3
¿POR QUÉ ASOCIARSE A UNA ENTIDAD DE GESTIÓN?
Los titulares de derechos que se asocian a una entidad de gestión se incorporan a una
asociación que vela por que se respeten sus derechos de autor y que trabaja para que se les
remunere por la utilización de sus obras.
La adhesión y permanencia en una entidad de gestión colectiva de derechos de autor puede
ser gratuita y no requerir el pago de cuota alguna.
Entre las ventajas que ofrece el formar parte de una entidad de gestión de este tipo,
destacan los siguientes:
Liquidación periódica de las cantidades correspondientes por la recaudación del derecho de
copia privada;
Percepción de los derechos económicos generados por las licencias de reproducción de sus
obras;
Disponibilidad de un servicio jurídico para defender sus derechos de autor en el ámbito de la
gestión colectiva, así como para realizar consultas relativas a los mismos;
Posibilidad de participar en el programa formativo, promocional y asistencial, enmarcado en
la función social que desarrolla la entidad.
PARTE III
III.1
¿CÓMO COMBATIR LA UTILIZACIÓN ILÍCITA DE LAS OBRAS?
La reproducción ilícita de obras escritas mediante reprografía o fotocopiado no es sino una
de las múltiples formas de utilización ilícita de las obras, si bien ha adquirido especial importancia por
su elevado volumen y los perjuicios económicos que de la misma se derivan para autores y editores.
Existen mecanismos, tanto judiciales como extrajudiciales, para combatir la reprografía
ilegal. Dichos mecanismos no son excluyentes entre si. Una primera vía es el desarrollo constante
de actividades de concienciación social y formación a los posibles usuarios (organización de
conferencias, cursos, seminarios, congresos y demás actos de naturaleza análoga que fomenten el
estudio y difundan el respeto de los derechos de autor en general y en particular de los derechos
patrimoniales de autores y editores), de interés para los usuarios, (escuelas, colegios, universidades,
bibliotecas, empresas, etc.). Una segunda vía consiste en la negociación de licencias de
reproducción con las asociaciones de los usuarios representativas del sector. Por último, se puede
acudir a los tribunales, iniciando acciones legales, cuando como consecuencia de la actividad de
inspección se pusiera de manifiesto que es el único modo posible de actuación.
Con independencia de las sanciones que estipulen las leyes nacionales, se recomienda
incluir cláusulas penalizadoras en los contratos con los usuarios, si bien cuando sea posible se
recomienda utilizar la prevención y educación.
III.2
LAS REPRODUCCIONES REALIZADAS AL AMPARO DE UNA LICENCIA NO DEBEN
REEMPLAZAR A LA EDICIÓN ORIGINAL
Una licencia que autorice la reproducción de obras protegidas por la ley de propiedad
intelectual debe contemplar limitaciones ya que las reproducciones autorizadas no deben competir ni
perjudicar la normal explotación de la obra. Por lo tanto, es importante que las licencias especifiquen
claramente los límites y usos no permitidos de las copias.
Las licencias deben incluir limitaciones de la siguiente naturaleza.
1.
2.
3.
4.
5.
Debe excluirse la copia íntegra de la obra;
Debe limitarse las copias a porcentajes específicos de la obra, por ejemplo,
un máximo de 20 páginas o 20%;
Debe limitarse el número de copias de una obra;
Debe excluirse como objeto autorizado, por ejemplo, los manuales de un
solo uso;
Debe hacerse mención expresa a la exclusión de las obras que no son
objeto de gestión por la entidad, como fotografías o dibujos, con
independencia de que formen parte de la obra a reproducir.
Es conveniente mencionar de manera expresa que quedan reservados a su titular los
derechos de carácter moral que, por otra parte, la entidad no gestiona.
Es vital que la entidad de gestión colectiva de derechos de autor sea consciente de las
necesidades de los titulares de derechos y de los usuarios y que trate de equilibrar los intereses en
conflicto.
PARTE IV
IV.1
PRINCIPIOS DE NEGOCIACIÓN
1. Negociaciones voluntarias: Cuando es legalmente posible, la gestión colectiva debe
basarse siempre en negociaciones voluntarias y en acuerdos entre los titulares de derechos
representados por la entidad y los usuarios de las obras del repertorio de la entidad. La ventaja de
los acuerdos voluntarios es que contribuyen a un equilibrio justo de los intereses de todas las partes.
2. Búsqueda del equilibrio entre los titulares de derechos y los usuarios: Para la mejor
defensa de los intereses de los titulares representados por la entidad de gestión, ésta debe buscar,
mediante la firma de licencias, el equilibrio entre los intereses de los titulares de derechos y las
necesidades de los usuarios. La imposición unilateral de condiciones que desatiendan la realidad del
mercado puede tener un efecto negativo para todas las partes involucradas, sin que ninguno de sus
objetivos se vea satisfecho.
Es fundamental, antes de iniciar la negociación, aclarar todos los conceptos, normas y
límites del derecho de reproducción vigente. La experiencia muestra que los usuarios desconocen la
legislación vigente o niegan reproducir obras protegidas por la ley o, en su caso, reconocen hacerlo
a una escala muy pequeña.
IV.2
¿CUÁNDO ES NECESARIA LA AUTORIZACIÓN PARA REPRODUCIR UNA OBRA?
El principio general es que todo acto de reproducción, debe ser autorizado por su titular, a
menos que se encuentre en un supuesto de excepción establecido por la ley. Entre los actos de
reproducción se encuentra el fotocopiado que, en consecuencia, requerirá la autorización del titular
para ser llevado a cabo.
Se requerirá licencia siempre que la reproducción se realice con ánimo de lucro (como
sucede en los establecimientos de fotocopiado) o sea para uso colectivo (como sucede en el caso de
una empresa o para los alumnos de una clase). Es necesaria también la autorización cuando las
reproducciones se realicen en establecimientos que ofrecen al público el servicio de reprografía a
cambio de un precio, o tienen a su disposición equipos para efectuar reproducciones (como, por
ejemplo, en algunas bibliotecas, universidades, etc.).
IV.3
¿CUÁNDO NO ES NECESARIA LA AUTORIZACIÓN PARA REPRODUCIR UNA OBRA ?
Cuando la reproducción, por ejemplo mediante fotocopia, se ampare en uno de los
supuestos de excepción previstos por el legislador y de conformidad con los parámetros
internacionales. La excepción más frecuente es la reproducción para uso personal o privado
exclusivamente del copista, siempre que la copia no sea objeto de utilización colectiva ni lucrativa.
No requieren autorización las reproducciones que se realicen de disposiciones legales,
reglamentos, resoluciones de órganos judiciales (sentencias, autos, etc.), actos, acuerdos,
deliberaciones y dictámenes de los organismos públicos, y las traducciones oficiales de los textos
anteriores, por no tener la condición de obra protegida por la ley.
IV.4
¿CUÁL ES EL OBJETO DE UNA LICENCIA DE REPRODUCCIÓN? ¿QUÉ TIPOS DE
LICENCIA EXISTEN?
La licencia es la forma en la que la entidad de gestión autoriza, en nombre del titular del
derecho, la reproducción de su obra bajo determinadas condiciones y a cambio de una
remuneración.
Existen dos tipos de licencias: las generales, que autorizan la reproducción de cualquier obra
del repertorio de la entidad, y las puntuales, que limitan la autorización a uno o varias obras
determinadas, cuando se den ciertas condiciones. Para cada una de las licencias, habrán de tenerse
en cuenta las condiciones y límites establecidos en las mismas, así como las tarifas que les sean de
aplicación.
La concesión de licencias de reproducción por parte de la entidad de gestión beneficia tanto
a los titulares de derechos, como a los usuarios, por varios motivos:
Para los titulares de derechos, porque mediante la gestión colectiva se evita la negociación
con todos y cada uno de los potenciales usuarios de sus obras, cuyo ejercicio individual sería
impracticable. Por otra parte, porque se facilita el control de las reproducciones que de sus obras
hagan los usuarios.
Para los usuarios, porque negocia con un interlocutor único que le otorga autorización para
reproducir cualquier obra de su repertorio, a cambio de una remuneración previamente determinada
e igual para la reproducción de cualquier texto, lo que le dota de seguridad jurídica. Conseguir el
mismo resultado de otro modo sería impensable.
IV.5
¿QUIÉNES NECESITAN LICENCIA DE REPRODUCCIÓN?
Toda aquella persona, ya sea física o jurídica, que obtiene un beneficio económico con la
reproducción de material protegido por la ley de propiedad intelectual (establecimientos de
fotocopiado y servicios de reprografía de universidades en las que se reproducen y distribuyen
fotocopias mediante precio), así como quienes realizan las copias para uso colectivo (empresas,
colegios profesionales) y los establecimientos que ponen a disposición del público máquinas
reproductoras (bibliotecas, centros educativos, etc.).
A modo de ejemplo, y sin que la enumeración tenga carácter exhaustivo, podemos citar los
siguientes usuarios que requieren de licencia de reproducción:
Los establecimientos comerciales que disponen de equipos de reproducción y se dedican a
realizar reproducciones para el público o ponen a disposición de los usuarios estas máquinas
(máquinas de autoservicio) o por ejemplo en establecimientos con máquinas de duplicado de
soportes digitales.
Basta con que se lleve a cabo la actividad de reproducción de libros y publicaciones
asimiladas (revistas, folletos, etc.) con independencia del carácter principal o secundario de la
misma, para que sea necesaria la licencia.
Las instituciones dedicadas a la enseñanza, por ejemplo, un colegio, una universidad, un
centro docente, así sea de idiomas, musical o cualquiera que sea su objetivo, y donde se desarrolle
la actividad de reproducción reprográfica para alumnos y profesores.
Las bibliotecas o centros de documentación, en cuyas instalaciones se realicen
reproducciones mediante cualquier medio, así como las cada vez más frecuentes mediante
digitalización .
Las empresas en las que se desarrolle la actividad de reproducción de libros, artículos de
revistas o publicaciones asimiladas.
Las asociaciones, por ejemplo, de profesionales de un determinado sector en las que se
realicen reproducciones de material protegido por la ley de propiedad intelectual.
PARTE V
V.1 RÉGIMEN DE TARIFAS DE COPIA LICENCIADA
La determinación de tarifas
En primer lugar, debemos partir de una premisa básica: no es posible determinar
objetivamente el precio de una obra intelectual. Ello exigiría imaginar en la abstracción algún medio
que sirviera para calcular el valor de las obras intelectuales de muy diversa índole, lo que tiene una
dificultad intrínseca evidente a cualquier análisis.
El titular del derecho exclusivo de autorizar o prohibir la reproducción de su obra tiene la
facultad de determinar la remuneración que desea obtener por el uso de su obra. Si los derechos
han sido mandatados a una entidad de gestión colectiva, será ésta quien determine las tarifas por la
utilización de las obras de su repertorio.
Los legisladores nacionales pueden establecer determinadas obligaciones para las
entidades de gestión, en cuanto al establecimiento, determinación y presentación de tarifas, como,
por ejemplo, el hecho de tener previstas reducciones para las entidades culturales que carezcan de
finalidad lucrativa. En caso de que las partes (usuario y entidad de gestión), no lleguen a un acuerdo,
la autorización correspondiente se entenderá concedida si el solicitante hace efectiva bajo reserva o
consigna judicialmente la cantidad exigida por la entidad de gestión de acuerdo con las tarifas
generales.
Las tarifas deben corresponder a la naturaleza de los derechos administrados, y deben
representar una remuneración adecuada, justa y equitativa. Al calcular las licencias, también
conviene tener en cuenta la situación económica y social del país.
Criterios y parámetros fundamentales
A pesar de la dificultad que la determinación de tarifas ha planteado de manera continua a
los titulares de derechos, el funcionamiento de entidades de gestión colectiva, ha permitido el
desarrollo de criterio o parámetros objetivos que actualmente sirven de base para determinar las
tarifas por la utilización de las obras de su repertorio, y a los cuales pasamos a referirnos a
continuación.
Participación en beneficios
Existe un criterio universalmente aceptado conforme al cual la tarifa establecida para
determinar la remuneración por la utilización de las obras de una entidad de gestión, se fija como un
porcentaje sobre los ingresos brutos de la actividad económica explotada por el usuario, en aquellos
casos en que la utilización de dichas obras es indispensable para llevar a cabo la explotación, de
modo que sin ella el giro del negocio cambia substancialmente o desaparece. Dicho criterio es
utilizado fundamentalmente por las entidades de gestión que actúan en el mundo audiovisual, pero
no en el sector de las obras literarias.
Sin perjuicio de lo anterior, el cálculo del porcentaje sobre los ingresos brutos, ofrece varias
ventajas de orden práctico y económico que justifican su utilización.
El hecho de que no deban hacerse distinciones sobre el origen o naturaleza de la obra que
genera la remuneración, simplifica y hace mucho más económica la recaudación, que es
precisamente uno de los objetivos perseguidos con la gestión colectiva de derechos.
Es importante tener presente que este criterio exige un importante esfuerzo de
documentación de las obras y un adecuado control de su utilización. La necesidad de distinguir entre
distintos tipos de ingresos en función de las obras, o de los otros contenidos que los generan, puede
elevar los costos de la recaudación a niveles que hagan ilusoria la retribución a los titulares de
derechos, lo que atenta contra el sentido de la gestión colectiva de los derechos. La propia ley
puede, en algunos casos, fijar a las entidades de gestión una cantidad máxima de gastos, lo que
constituye un límite en cuanto a que no se pueden crear sistemas tarifarios cuya aplicación demande
gastos superiores al citado límite.
Tarifas de suma alzada
Las tarifas para el cálculo de la remuneración por el uso de las obras vendrá determinada
por una cantidad a tanto alzado, establecida en función de varios factores como, por ejemplo, la
capacidad/velocidad de copia del equipo reproductor, la categoría del negocio, el volumen de copias,
el número de usuarios atendidos por el servicio (alumnos, empleados), población en la que está
situado el establecimiento o la localización del negocio (por ejemplo, que sea cercano a una zona de
alta demanda).
No se considera razonable que los usuarios exploten y aprovechen los frutos de las
creaciones, sin que participen los titulares de derechos, esto es, a quienes las leyes reconocen el
derecho exclusivo de explotación sobre sus obras.
Las entidades de gestión otorgan a los usuarios licencias de carácter global, que autorizan a
estos últimos la utilización de las obras presentes o futuras que constituyen el conjunto de su
repertorio, constituido por las obras de los miembros de la entidad, así como los repertorios de
aquellas entidades de gestión extranjeras con las que hayan suscrito convenio de reciprocidad. Así
como la autorización se otorga en forma global sobre todo el repertorio, la remuneración, como
contrapartida de la autorización otorgada, debe ser también global, esto es, independiente del
número de obras que integran el repertorio, y de la utilización efectiva que del mismo lleve a cabo el
usuario, sin importar si las obras de que se trate son obras del repertorio propio o del repertorio de
las entidades extranjeras que representa.
Las tarifas según los distintos sistemas de licencias
En el sistema de licencias voluntarias, cuando se trata de una licencia puntual, para la
utilización específica de una obra, las tarifas son fijadas por los titulares para cada obra incluida en la
autorización, y para cada forma de utilización específica. El usuario paga por lo que utiliza y el
derechohabiente recibe el pago de acuerdo con la utilización de su obra. En el caso de licencias
generales, es decir, cuando se autoriza la reproducción para reproducir cualquier obra del repertorio
representado, se tienen en cuenta los siguientes criterios: el número de copias que se realiza o el tipo de
usuario. Con estos valores se calcula la remuneración de la licencia general anual para cada usuario,
que se reajusta cada año.
Normalmente la determinación de tarifas se realiza a partir de estudios de mercado, realizados
periódicamente de cada uno de los sectores de usuarios. Este estudio proporcionará los datos
necesarios, como: volumen anual de obras protegidas por ley que son reproducidas, naturaleza de las
obras reproducidas, si la reproducción se hace desde un original o desde una copia, país de origen.
En el sistema de licencias legales (no voluntarias), las tarifas pueden ser fijadas por la propia
ley o por un organismo determinado en la misma ley.
V.2 RÉGIMEN DE TARIFAS DE COPIA PRIVADA
Nos referimos nuevamente a la remuneración por copia para uso personal o copia privada
expuesta en el punto I.5.2 de la presente Guía. Dicho sistema es compatible con cualquiera de los
sistemas de licencias que hemos analizado.
De acuerdo con la legislación española, el derecho de remuneración por copia privada tiene
las siguientes características:
-
-
La remuneración generada como consecuencia del derecho de remuneración por
copia privada sólo puede ser recaudada por una entidad de gestión y, por lo tanto,
no es un derecho que se pueda ejercitar de forma individual.
Dicha recaudación se distribuye entre todos los titulares de derechos, sean o no
miembros de la entidad de gestión.
Las tarifas vienen establecidas en la propia ley, como un tanto alzado en función
de la velocidad de copia del equipo reproducción. La Ley también determina
quiénes son los deudores (fabricantes, importadores y distribuidores de equipos
reproductores) y los acreedores (autores, editores, artistas, intérpretes, ejecutantes
y productores) del derecho de remuneración por copia privada.
PARTE VI
VI.. ¿CÓMO HACER LA DISTRIBUCIÓN DE LO RECAUDADO?
Este apartado será objeto de posterior desarrollo en una guía práctica independiente, por lo extenso e
importancia del tema en cuestión.
PARTE VII
VII.1
ÓRGANOS DIRECTIVOS
1. Asamblea General
La Asamblea General de socios es el órgano supremo de expresión de la voluntad de la
entidad de gestión, es su máxima autoridad.
La Asamblea General es la reunión de socios debidamente convocada y constituida para
deliberar y tomar decisiones. Sus acuerdos validamente adoptados, obligan a todos y cada uno de
los miembros de la entidad sin excepción alguna, incluso a los ausentes y a los que se abstienen de
votar, siempre que se ajusten a las leyes y los estatutos.
La Asamblea General se reunirá, al menos, una vez al año, y tantas veces como sea
convocada por el Consejo Directivo, por un número mínimo de socios o por quien faculte para tal
efecto los estatutos.
La Asamblea General podrá ser ordinaria o extraordinaria.
Será ordinaria, la que obligatoriamente ha de reunirse una vez al año, la cual deberá ser
convocada de conformidad con los estatutos o, en su defecto, la legislación nacional (por ejemplo
Colombia establece en su ordenamiento que la Asamblea General debe reunirse dentro de los tres
primeros meses del año).
Esta reunión deberá conocer, como mínimo, las siguientes funciones, sin perjuicio de las
especiales propias de cada entidad:
1. Estudiar y aprobar las reformas de los estatutos;
2. Examinar y aprobar, en su caso, los balances de fin de ejercicio y las cuentas que
deban rendir los administradores;
3. Aprobación del presupuesto para el año inmediato posterior;
4. Hacer las elecciones o nombramientos que corresponda, según los estatutos o las
leyes, fijar las asignaciones de las personas así elegidas y removerlas libremente;
5. De la elección, nombramiento o revocación del Revisor Fiscal o Auditor;
6. Considerar los informes del Presidente, Gerente General o del Representante Legal
sobre el estado del desarrollo de la sociedad;
7. Adoptar, en general, todas las medidas que reclamen el cumplimiento de los
estatutos y el interés común de los asociados;
8. Las demás que le atribuyan los estatutos o las leyes como asunto exclusivo de la
Asamblea General, por ejemplo la admisión, sanción o rechazo de socios; la
disolución anticipada de la sociedad y la liquidación de la misma o la prórroga de su
duración cuando ésta no sea indefinida, entre otros temas.
Será extraordinaria, cualquier otra reunión de socios que se convoque durante el año. Es
aconsejable que las asambleas extraordinarias se ocupen de conocer y resolver únicamente
aquellos asuntos para los cuales hayan sido expresamente convocadas y no podrán ser tratados
asuntos que no consten en el orden del día, el cual debe ser comunicado en la correspondiente
convocatoria.
Para la convocatoria de la Asamblea General Ordinaria se deben observar, como mínimo,
los siguientes requisitos:
1. Para convocar la Asamblea General Ordinaria, se debe tener en cuenta lo establecido
en los estatutos y en su defecto por cada una de las legislaciones nacionales. Por regla
general se debe hacer mediante carta dirigida a cada socio al domicilio que haya
notificado a la entidad o mediante publicación en un medio de comunicación de amplia
circulación por un número razonable de días, con una antelación mínima de quince días
al señalado para la celebración de la Asamblea.
2. En el escrito de convocatoria se deberá indicar claramente la fecha, hora y lugar de la
reunión y deberá transcribirse los temas que conforman el orden del día.
¿Quién puede asistir a la Asamblea General? Todo socio que no esté suspendido en el
ejercicio de sus derechos, podrá asistir a la Asamblea General personalmente o por delegación
conferida a otro socio, por escrito e indicando claramente la reunión para la cual esta concediendo el
poder y si es amplio o limitado y los demás requisitos que se señalen en los estatutos. Este punto
podrá sufrir variaciones conforme a las exigencias estatutarias y legales de cada país,
principalmente en los siguientes aspectos: la antelación con que se debe presentar el poder o si es
permitido presentarlo directamente en la misma reunión; si debe ir refrendado por alguna autoridad
competente o con la simple firma del socio basta.
Las decisiones de la Asamblea General se harán constar en actas aprobadas por la misma,
o por las personas que se designen en la reunión para tal efecto.
2. Consejo Directivo o Junta Directiva
El Consejo Directivo o la Junta Directiva es el órgano de representación, gobierno y gestión
de la entidad y en ella deberán estar representadas todas las categorías o grupos que conformen la
entidad, de acuerdo con lo consagrado en los estatutos.
Las atribuciones del Consejo Directivo o Junta Directiva se expresarán en los estatutos, así
como el número de miembros que la conforman, (se recomienda que sea un número impar).
La Asamblea General es la facultada para elegir los miembros principales y suplentes del
Consejo Directivo o Junta Directiva. Por lo general, no percibirán retribución alguna por el
desempeño de sus cargos
El Consejo Directivo o la Junta Directiva, podrá crear las comisiones de trabajo que sean
necesarias para el desarrollo de las funciones que le son encomendadas.
El Consejo Directivo o la Junta Directiva deliberará y decidirá válidamente por regla general
con la presencia y los votos de la mayoría de sus miembros, salvo que los estatutos estipulen un
quórum superior.
El Consejo Directivo o la Junta Directiva, podrá ser convocada por ella misma, por el
representante legal o por quien faculte los estatutos.
En cuanto a las atribuciones o funciones del Consejo Directivo o la Junta Directiva, se
presumirá que tendrá las atribuciones suficientes para ordenar que se ejecute o celebre cualquier
acto o contrato comprendido dentro de los objetivos de la entidad y para tomar las determinaciones
necesarias en orden a que la misma cumpla sus fines.
Por ejemplo:
-
El Consejo Directivo o la Junta Directiva deberá redactar el contrato de afiliación o
adhesión a la entidad, sometiéndolo a la aprobación de la Asamblea General;
Acordar la admisión y retiro de los socios de conformidad a lo consagrado en los
estatutos;
-
VII.2
Proponer a la Asamblea General, para su aprobación, el sistema o sistemas de reparto
de derechos recaudados;
Fijar los descuentos por concepto de gastos de administración con sujeción a lo
establecido en los estatutos y la ley;
Autorizar la celebración de acuerdos, convenios, contratos y demás actos de orden legal
con otras entidades nacionales o extranjeras homólogas.
ÓRGANOS DE CONTROL
REVISORÍA FISCAL Y AUDITORÍA INTERNA
Los órganos de control se hacen necesarios con el fin de que el patrimonio de la entidad sea
adecuadamente protegido, conservado, utilizado, y para que las operaciones propias de la gestión
se ejecuten con la máxima eficiencia posible.
También, es importante, para que los actos administrativos, al tiempo de su celebración y
ejecución, se ajusten al objeto social de la entidad y a las normas legales, estatutarias y
reglamentarias vigentes, de suerte que no se cometan irregularidades en detrimento de los socios,
usuarios y de la propia entidad.
En resumen son los órganos que permiten que el manejo y la administración de una entidad
de gestión colectiva sea transparente y eficaz.
VII.3
ÓRGANOS ADMINISTRATIVOS
DIRECTOR EJECUTIVO
El Director Ejecutivo, debe ser nombrado por el Consejo Directivo o Junta Directiva para
periodos determinados, y podrá ser reelegido indefinidamente o removido en cualquier tiempo. Debe
percibir remuneración y se recomienda que no sea miembro de la entidad.
El Director Ejecutivo será el ejecutor administrativo de las disposiciones y acuerdos del
Consejo Directivo.
Entre otras funciones, el Director Ejecutivo deberá:
-
Celebrar los contratos con usuarios del repertorio gestionado y la percepción de los
correspondientes derechos o remuneraciones;
Controlar las operaciones de reparto, de conformidad a las claves de reparto aprobadas
Responder por la organización administrativa técnica y contable de la Entidad;
Cuidar de la documentación social, administrativa y contable de la Entidad;
Realizar las demás funciones previstas para este cargo en los estatutos.
DIRECCIÓN OPERATIVA
Esta Dirección tiene como función principal proponer y desarrollar proyectos que permitan
resultados cada vez mejores de los departamentos a su cargo, redundando en beneficios para cada
uno de los miembros. Su finalidad es la de colaborar con la Dirección Ejecutiva de las actividades
operativas.
Los departamentos a su cargo son:
1
2
3
Departamento de documentación / socios.
Departamento de supervisión de las utilizaciones y la recaudación de las compensaciones /
administración.
Departamento de distribución y reparto.
1. Departamento de documentación / socios
Es indispensable que una entidad de gestión colectiva lleve un registro de sus miembros
(autores y editores). Esta lista no sólo sirve como prueba del repertorio representado por ella ante los
usuarios, o en el intercambio con las entidades de gestión homólogas, sino ante todo sirve como
elemento de trabajo para ejecutar fines propios.
Las indicaciones sobre los autores y editores: Cada entidad de gestión colectiva debe saber
qué autores y editores ha admitido como socios o mandantes. La lista de los autores y editores que
pertenecen a ella constituye el fundamento para cualquier operación posterior.
Las indicaciones sobre las obras: En la medida que el reparto de los derechos se efectúe en
función de la utilización de las obras, la entidad de gestión debe tener conocimiento de la titularidad
de las obras de sus miembros (autores y editores). Si conoce estas obras puede repartir y
transferirles las correspondientes cantidades recaudadas. En este punto es fundamental la
participación de los socios, ya que son ellos quienes deben declarar sus obras ante la entidad.
Cuanto mayor sea la información con la que cuente la entidad, mejor y más eficaz será el reparto
entre las obras y la distribución a los autores y editores.
En las declaraciones de obras los autores y editores declaran obligatoriamente qué personas
han participado en la creación y en la edición de la obra. Si más tarde se comprobara que estas
declaraciones no son correctas y que basado en ellas se han realizado pagos a personas ajenas a la
creación o edición de la obra, los firmantes de la declaración de la obra incurrirían en
responsabilidad por sus falsas declaraciones.
¿Cómo obtener un repertorio internacional?
Por supuesto sería ideal, en el caso de un repertorio internacional, que la entidad de gestión
representara a los titulares de derechos de todos los países concernientes. De hecho, algunas
entidades de gestión tienen autorizaciones para administrar los derechos de nacionales y extranjeros
con base en acuerdos de representación recíproca.
Al organizar la administración de derechos en el ámbito de la legislación, la representación
internacional no puede, sin embargo, establecerse como requisito a la entidad de gestión debido a
que en la mayoría de los casos falta una estructura de organización internacional completa. El único
requisito que el organismo legislativo podría establecer a este respecto es la representación nacional
suficiente.
En caso de que la entidad de gestión tenga encomendada, por medio del correspondiente
contrato de representación recíproca, la representación de personas extranjeras, liquidará en su
caso a la entidad del país correspondiente las cantidades que por la utilización de las obras de
aquellos corresponda, según el contrato firmado entre las mismas.
2.
Departamento de supervisión de las utilizaciones y la recaudación de las
compensaciones /administración
Existen tres principios en esta materia que deben aplicarse y que pueden tener importancia
desde el punto de vista del cumplimiento de ciertas normas nacionales y de convenios
internacionales.
Primer Principio: la supervisión de las utilizaciones de las obras y la recaudación de los
derechos debe ser lo más completa posible, siempre que los gastos de tales actividades puedan
mantenerse dentro de los límites razonables o fijados por la ley.
Es ésta condición indispensable para garantizar que los titulares de derechos reciban una
remuneración lo más ajustada posible a la utilización real de sus obras.
Segundo Principio: Se debe aplicar igualdad de trato a todos los titulares de derechos
asociados –nacionales y extranjeros-.
Tercer Principio: la ley debe facilitar las actividades de supervisión y recaudación de la
entidad de gestión con medidas legislativas y administrativas adecuadas. Debe establecerse la
máxima colaboración como obligación de los usuarios, y debe contarse con medidas coercitivas y
sancionadoras contra los usuarios que pongan obstáculos indebidos a la actividad de las entidades
de gestión.
Las remuneraciones recaudadas por las entidades de gestión colectiva NO deben utilizarse
para propósitos distintos de los de sufragar los gastos reales de la administración y distribución entre
los titulares de derechos, salvo que los titulares interesados, incluidos los extranjeros, o la ley,
autoricen algo diferente, como por ejemplo contribuir con un tanto por ciento de su liquidación para
fines culturales o sociales de la entidad de gestión.
Tras la deducción de los gastos efectivos de administración y demás deducciones
eventuales que los titulares de derechos hayan autorizado, como en el ejemplo que citamos en el
párrafo inmediatamente anterior, las remuneraciones recaudadas por las entidades de gestión
colectiva deben distribuirse individualmente entre los titulares de derechos en la forma más
proporcional posible a la utilización efectiva de las obras.
3.
Departamento de distribución y reparto
Una de las decisiones más importantes que debe hacerse al establecer una entidad de
gestión colectiva de derechos de autor, es elegir el sistema de distribución individual o colectivo.
Este tema incluye políticas culturales, organizacionales y consideraciones prácticas.
La mayoría de las entidades de gestión colectiva de derechos de derechos de autor que
funcionan actualmente prefieren una distribución individual a los titulares de derechos con base en
su uso real.
Este tipo de distribución es más costoso y se requiere más personal que en el caso de
distribución colectiva. También da lugar a más responsabilidad a los usuarios porque tienen que
suministrar información detallada sobre las obras que están utilizando.
Sin embargo, existen más ventajas que desventajas en la distribución individual. Un enfoque
individual apoya el principio de derechos de autor como “derecho exclusivo”. Y esto tiene más
sentido para los usuarios. Además, las disputas entre las organizaciones de miembros sobre la
participación de los derechos de cada grupo debe evitarse.
Afortunadamente, las nuevas tecnologías facilitarán el conocimiento preciso de qué obras se
están copiando, y a qué titulares de derechos pertenecen.
En algunos casos, sin embargo, las distribuciones individuales no son prácticas. En estos
casos la compensación puede distribuirse colectivamente, para efectos conjuntos de los titulares de
derechos.
Es evidente, que puede discutirse que a largo plazo los derechos de autor se ven
amenazados cuando una entidad de gestión se decide por una distribución colectiva. Pero la
experiencia demuestra que una vez se ha elegido la distribución colectiva, es muy difícil cambiar
debido a los efectos adversos en las organizaciones o titulares de derechos que se han beneficiado
por el sistema colectivo.
En algunas disposiciones legales relativas a la licencia extendida, la posibilidad de
distribución para asociaciones ha sido explícitamente aceptada por razones prácticas. El número de
transacciones en un área determinada puede ser tan alto, y el valor total de la compensación pagada
tan pequeño, que la distribución individual no es factible.
En estos casos, la legislación coloca a los titulares de derechos en la misma posición que a
los titulares representados por la entidad. Si una entidad de gestión decide utilizar los fondos
recolectados para propósitos comunes de los titulares de derechos, la decisión se aplica también a
los titulares de derechos no representados. Sin tener en cuenta cualquier decisión tomada por la
organización, las personas ajenas siempre tienen derecho a solicitar compensación individual.
¿Cómo utiliza la entidad de gestión colectiva sus ingresos?
La entidad de gestión destina un porcentaje de los derechos recaudados a cubrir gastos de
administración. El resto lo destina a pagar a los titulares de derecho; estos pagos son lo que se
denomina el reparto o la distribución en el sentido estricto.
El autor, o titular de derechos, que confía a una entidad de gestión sus derechos de autor,
espera que la sociedad trabaje con estos derechos, obtenga ingresos y liquide estos a los titulares.
La obligación a actuar en ese sentido se encuentra en numerosas leyes, estatutos de sociedad, pero
también sin tal arraigo debe ser cumplida la voluntad del autor en su calidad de titular de derechos.
Esta voluntad del titular corresponde a la exigencia según la cual el autor debe recibir lo más
exactamente posible aquel importe que ha producido la reproducción de sus obras. Según esto, el
autor con éxito le corresponden beneficios considerables y autores sin éxito ningún beneficio.
(Fin del documento)
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