-- Patrick SÉRIOT (Université de Lausanne) : «Bajtín en contexto

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-- Patrick SÉRIOT (Université de Lausanne) : «Bajtín en contexto: diálogo
de voces e hibridación de lenguas (el problema de los límites)», in Bénédict
Vauthier & Pedro M. Cátedra (eds.) : Mijail Bajtín en la encrucijada de la
hermenéutica y las ciencias humanas, Salamanca : SEMYR, 2003, p. 25-43.
[25]
La relación entre el pensamiento científico y el contexto amplio en el que se desarrolla es un
tema fascinante, casi irresistible[1].
La producción textual del «Círculo de Bajtín» es densa[2]. A veces opaca, a
menudo sorprendente, produce en Europa occidental un efecto de extrañamiento
que genera incomprensión y malentendidos. Según los lugares y las épocas de su
recepción, se ha interpretado esta obra de forma muy diferente, cuando no
dispar. Así, el Bajtín
[26]
«francés» de los años 70 era o bien el pionero de la teoría de la enunciación, una
especie de discípulo de Benveniste avant la lettre, o bien un nuevo artífice de la
teoría marxista de las ideologías[3]; el Bajtín «americano» de los años 80 era un
pensador liberal, adversario del totalitarismo estaliniano[4], a veces reivindicado
por los movimientos feministas; en cuanto al Bajtín «ruso» de los años 90 se
perfila como un pensador moralista y religioso ortodoxo, personalista y
profundamente conservador[5]. «Mirado desde el Oeste», Bajtín se inscribe en
el movimiento de la muerte del autor, cuando no del sujeto; un movimiento
atravesado por un discurso que descansa en la alteridad y la heterogeneidad. Por
el contrario, «mirado desde el Este», Bajtín parece orientarse a una
reapropiación de sí mismo, en la que el objetivo declarado consiste en afirmar su
identidad, el origen del discurso cuyo tema central es la personificación, que
provee de autoría y voz a todos los sentidos.
Frente a un pensamiento tan sumamente rico, pero también tan contradictorio,
que suscita una oposición entre «bajtinianos» rusos y occidentales[6], los
eslavistas europeos pueden e incluso deben actuar como puentes culturales.
[27]
A partir de esa sorprendente confusión / profusión de ámbitos, me propongo
aclarar aquí la noción de dialogismo, una de las nociones más conocidas, pero
también menos claras o, en todo caso, sometida a un sinfín de interpretaciones
divergentes. Ahora bien, sería prematuro pretender abordar frontalmente un
problema tan complejo y enmarañado[7]. Por eso, empezaré por hacer unas
mínimas observaciones sobre la epistemología histórica y comparada. Con vistas
a facilitar su lectura y comprensión en Occidente, trataré de contextualizar la
peculiaridad de la noción bajtiniana de dialogismo a partir de las polémicas que,
en los años 1920-30, se abrieron en torno a las nociones de pureza e hibridación
(de las lenguas, de las culturas, de las razas, des las especies, de los objetos
discursivos, etc.). Aventuraré la hipótesis de que la noción de dialogismo debe
relacionarse con la crisis del paradigma positivista de la «clausura» de los
objetos en las ciencias humanas y sociales según el modelo de las ciencias
exactas y naturales, crisis omnipresente en el mundo intelectual europeo del
primer tercio del siglo XX. Entonces, debería de aparecer bajo nueva luz el
problema de la conciencia, individual o colectiva, que preocupó a Bajtín a lo
largo de toda su obra.
La reevaluación del «paradigma» de Bajtín y su círculo exige resituar sus
análisis en el marco teórico y filosófico del que son inseparables, al tiempo que
se les somete a un análisis comparativo. De hecho, sólo un método comparativo
audaz y sin trabas[8] permite iluminar a un autor o una época en contraste con
los autores coetáneos y las teorías alternativas.
Pregúntemonos primero: ¿existía una ruptura, una quiebra, entre la Rusia
soviética y la Europa occidental de entre-guerras en el ámbito de las ciencias
humanas y sociales? Pese al pasado, pese a la lengua, pese a la
[28]
ideología marxista-leninista oficial, ¿sus áreas temáticas, sus problemáticas, eran
diferentes o comparables a las nuestras? ¿Podemos suponer una discontinuidad
espacial, o incluso temporal, entre Bajtín y sus lectores «occidentales» de hoy en
el origen de las interpretaciones divergentes que suscitan el conjunto de los
textos de Bajtín?
Por mi parte, sostengo que continuidad y ruptura epistemológicas se compaginan
y se solapan. Mediante un trabajo de desvelamiento de las teorías subyacentes al
trabajo empírico, mediante una reflexión sobre el objeto de conocimiento
estudiado, así mismo sobre los tipos de razonamiento utilizados y puestos en
práctica, quisiera explicitar lo implícito, reconstruir la biblioteca ideal de Bajtín,
la de su tiempo y la de su espacio.
Es en la estrecha interconexión del aire del tiempo (air du temps) y del aire del
lugar (air du lieu) como se puede tratar de llegar a una mejor comprensión de la
especificidad de la noción de dialogismo en Bajtín, sin hacer de ella algo raro.
1. LA NOCIÓN DE CRISIS EN LAS CIENCIAS HUMANAS: ¿OBJETOS
CERRADOS O OBJETOS ABIERTOS?
1.1. El aire del tiempo
Entre finales del siglo XIX y principios del XX, una palabra aparece de manera
inflacionista en toda Europa: crisis. Crisis de los fundamentos de las
matemáticas (Cantor), crisis de los fundamentos de las paradojas lógicas (B.
Russell), crisis de la representación (pictórica, teatral) con las vanguardias. Por
decirlo en una palabra: crisis de la modernidad[9].
Ahora bien, afirmar que estamos en crisis no prueba ni la existencia real de ésta,
ni da solución para superarla. Todo lo más puede ser acogida como síntoma de
que algo estaba pasando a principios del siglo XX, poco
[29]
antes y poco después de la primera guerra mundial. El estribillo era obsesivo,
particularmente en Rusia: «Hoy en día la lingüística europea se encuentra en una
situación de desavenencia interna. Diría más: estamos asistiendo a una verdadera
crisis del saber lingüístico»[10]. Como señalaba Voloshinov:
En la propia lingüística de la era positivista, marcada por el rechazo de toda
teorización de los problemas científicos, y después de la hostilidad tan
característica del positivismo tardío, hacia cualquier demanda de una
cosmovisión, se ha renovado una conciencia aguda de sus fundamentos
filosóficos generales y de sus vínculos con otras ramas del conocimiento. En
esta relación da la impresión que la lingüística, incapaz de resolver estos
problemas de forma satisfactoria, está atravesando una crisis[11].
En su tesis, Baggioni encara esta crisis como un vaivén entre una lingüística de
la lengua y una puesta en tela de juicio de esta lingüística reduccionista por otra
lingüística, concebida como una ciencia que tiene otro objeto de estudio: el
lenguaje[12]. Tendríamos así una alternativa: por un lado, una disciplina que
contempla la investigación en lingüística como ciencia del lenguaje, proceso
complejo que integra todas las dimensiones del hablar (Sprachphilosophie como
la de Humboldt, neolingüistica en Italia, la escuela de K. Vossler, etc.) e
incluiría hoy los distintos tipos de sociolingüística y pragmática; y, por otro
lado, una disciplina que contemplaría la investigación como ciencia de la
lengua, objeto de estudio estrictamente limitado y que, por ello, excluye
numerosos interrogantes considerados como no pertinentes (neogramáticos,
lingüísticas estructúra[30]
les, etc.). Todo ello hasta reducir el objeto lengua estudiado a una caricaturesca
abstracción, por más que las palabras Sprache en alemán y jazyk en ruso dejen
sin determinar la elección entre lengua y lenguaje.
Creo que la tesis de Baggioni puede servir de punto de partida, siempre y cuando
se la complete con otras dos temáticas: el problema de los límites (del objeto de
estudio, y, de la interioridad o exterioridad de la conciencia), por un lado; y el
problema más general de la teoría del conocimiento, por otro.
En efecto, Baggioni considera la historia de las ideas lingüísticas de entreguerras como el paso de un reduccionismo a otro (de los neogramáticos a los
estructuralistas), separados por un intervalo, positivo según Baggioni, durante el
cual los partidarios de una lingüística del lenguaje pusieron en entredicho, de
forma sistemática, una visión restringida de los hechos de lengua. Primero, no
admitieron la doctrina positivista de los neogramáticos que hacían de la lengua
un objeto cerrado, constituido por unas leyes fonéticas que funcionaban sin
excepción[13]. En segundo lugar, tampoco reconocieron su método: empírico y
filológico. Finalmente, pusieron en tela de juicio su objeto: una lengua, hecha
sólo de sonidos y de formas gramaticales, objeto de una Laut- und Formenlehre.
Se trataba, pues, de un derrumbamiento general de los valores del positivismo,
por paradójico que fuese hablar de valores con respecto a una ideología que los
ignoraba de forma manifiesta. Estos «valores», al defender la idea de que la
lingüística es una ciencia natural, fueron poco a poco reemplazados por los de
una corriente sociológica, que tiene por lema que la lengua es un «hecho social».
Se puede superar la oposición propuesta por Baggioni si se admite que lo que
está en juego no es sólo el objeto de la lingüística, sino también una nueva
oposición entre objeto real y objeto de conocimiento (objeto dado / objeto
construido) que se perfiló durante el período de
[31]
entreguerras. Ahora, vamos a profundizar en algunos de los aspectos de la obra
de Bajtín y su círculo a partir de esa crisis de los fundamentos del conocimiento
científico.
1.2. Hibridación: el problema de los 'límites'.
Existe un interrogante en lingüística que parece ausente de las matemáticas:
¿Cómo saber si dos objetos son similares o diferentes? ¿Existe un término medio
u otra posibilidad? ¿Se trata de gradación o de continuum? ¿Dónde comienzan y
dónde acaban en realidad los objetos de la lingüística?
Es la problemática de las fronteras y de los límites entre las lenguas la que dio
lugar a las controversias más vivas a principios del siglo XX. El modelo
dominante era, desde Schieicher (1861), el llamado modelo «naturalista» del
árbol genealógico[14].
Esa visión naturalista de la evolución de las lenguas, que se desarrolla en el
tiempo pero no en la historia (ya que la voluntad humana no puede interferir en
ella), manipula objetos de hermética clausura: cada lengua es un cuerpo puro, su
organismo (o su esencia) en absoluto puede verse alterado mediante contactos o
mezclas. Para Max Müller (1823-1900), la lengua evoluciona de forma natural,
siguiendo unas leyes inexorables e independientes de los hechos exteriores. Para
los lingüistas naturalistas, la idea de contacto entre lenguas, de rasgos adquiridos
gracias a la proximidad geográfica, o de hibridación es un sin sentido, o, como
mucho, un hecho teratológico: una lengua mixta sólo puede ser un
monstruo[15]. Las lenguas, una vez se perciben como organismos vivos, han de
ser necesariamente impenetrables. El modelo de Schleicher impedía todo tipo de
contaminación, de difusión, de contacto, de préstamo. Para el naturalis[32]
mo, la idea de «mezcla de lengua» no tiene más sentido que la idea de «mezcla
de especies» en biología.
Empero, el descubrimiento de lenguas que no encajaban en este marco estricto
(por ejemplo, el armenio), o de dialectos fronterizos, no iba a tardar a poner en
entredicho estas dogmáticas certidumbres. El principal adversario de la clausura
de los sistemas lingüísticos fue Hugo Schuchardt (1842-1927), catedrático en
Graz. Según él, no existen más que lenguas mezcladas:
La pronunciación de un individuo no existe sin variaciones. [...] la mezcla sin fin
de las lenguas (Sprachmischung) corre paralela con la infinita fragmentación de
la lengua (Sprachspaltung): la influencia de un dialecto sobre los demás, que,
según los neogramáticos, provoca una perturbación en el carácter sin excepción
de las leyes fonéticas, y la progresiva supresión de los matices individuales del
habla, que, según los mismos neo-gramáticos, está en el origen del susodicho
carácter de la leyes fonéticas, estos procesos de efecto contrario son, en su
esencia, idénticos. No son sino grados distintos de mezcla.
Admito la mezcla de las lenguas, incluso en el seno de la comunidad lingüística
más homogénea[16].
Pero el aspecto provocador de las tesis de Schuchardt no daba respuesta a todos
los interrogantes. Si las lenguas pueden formar lenguas híbridas, ¿implica que
permanezcan idénticas? ¿O que abandonen, por ello, su naturaleza inicial? ¿O
son ab initio híbridas?
La geolingüística, o estudio de la repartición de la lenguas en el espacio, al
descubrir que cada hecho lingüístico (sea fonético, sea léxico)
[33]
tenía su propia localizador), no hizo más que aportar una confusión
suplementaria al problema de los límites entre las lenguas[17].
1.3. ‘El aire del lugar’: la especificidad de la situación en Rusia.
¿Se puede o no utilizar la noción de «ciencia normal» que Kuhn[18] forjó para
designar un paradigma aceptado por la comunidad científica para tratar de la
Rusia soviética de entre guerras?
Hay que tomar en cuenta ciertas especificidades. Primero, está claro que las
relaciones científicas entre Rusia y los países occidentales se hicieron cada vez
más difíciles a partir de 1929. Los libros ya no llegaban y hubo que contentarse
con el contenido de las bibliotecas de antes de la Revolución, muy rico, por
cierto, pero en claro desfase respecto del avance de la ciencia occidental. Por
otro lado, hay que tener presente que si el francés siguió siendo la lengua de los
«Salones» en Rusia, el alemán se consolidó como lengua científica.
Los intelectuales rusos estaban empapados de ciencia alemana. Hegel y
Humboldt formaban parte del bagaje obligatorio. Y es con semejante telón de
fondo como se recibió el pensamiento de Marx. Si el antipositivismo del círculo
de Bajtín corrió parejo al pensamiento científico europeo (véase, por ejemplo, a
Bergson, en Francia), es también a partir de esa tonalidad general hecha de
idealismo alemán como se debe encarar.
Entonces, veríamos que los trabajos del «círculo de Bajtín» encajan
perfectamente en la lingüística del lenguaje, definida por D. Baggioni, aun
cuando trataron de tomar distancia respecto de Humboldt y de Vossier, cuyo
«subjetivismo individualista» criticaban.
[34]
La cultura científica rusa de la época estaba marcada también por la cesura que
existía entre la ciencia de los emigrados y la ciencia soviética. Pero los lazos
intelectuales siguieron siendo fuertes pese a las divergencias políticas.
El problema de los límites entre las lenguas, en cuanto rechazo explícito del
«positivismo», movilizó tanto a Troubetzkoy (1890-1938), emigrado en Viena,
como a N. Marr (1864-1934), representante de la lingüística oficial hasta su
muerte en 1934.
N. Troubetzkoy, como Jakobson, se interesó por el fenómeno de la evolución de
las lenguas por convergencia, modelo que éstos oponían al modelo clásico de la
divergencia. Lenguas con orígenes totalmente distintos pueden acercarse y
adquirir rasgos comunes hasta formar «federaciones de lenguas» (Sprachbünde).
El modelo que se defendía era el de la biología antidarwiniana de L. Berg (18761950), geógrafo e ictiólogo soviético de renombre, quien pensaba que ciertas
especies animales podían aproximarse las unas a las otras, por convergencia en
un medio ambiente semejante (por ejemplo, las ballenas y los delfines).
N. Marr estaba fascinado por el problema del «cruce» de lenguas. Tenía una
posición muy similar a la de H. Schuchardt, e igual que él, rechazaba
radicalmente la idea de parentesco genético entre las lenguas.
Los dos modelos tenían un mismo adversario: los neogramáticos, pero no
utilizaban los mismos argumentos para ponerlos en entredicho. En Marr, hay
una auténtica mezcla en el producto híbrido que emerge del cruce de lenguas de
forma que ya no se pueden identificar los elementos iniciales. En Troubetzkoy y
en Jakobson, en cambio, la convergencia de las lenguas no produce una mezcla
sino una semejanza tipológica, o «afinidad»[19].
En mi opinión, el dialogismo y el concepto de interacción en Bajtín-Voloshinov
serían una tercera forma de salir de la misma crisis del
[35]
positivismo[20]. Sería otra respuesta más al interrogante respecto a los límites
de los objetos de conocimiento.
2. UNA PSICOLOGÍA SOCIAL: ¿CONCIENCIA INDIVIDUAL O
CONCIENCIA COLECTIVA?
El dialogismo de Bajtín-Voloshinov de las años 1920-1930 es tanto una teoría
literaria como una psicología social. Es lo que me propongo ilustrar a partir de
los textos firmados por Voloshinov.
2.1. La sociedad.
Voloshinov ve la sociedad como una intrusión del exterior en el interior, como
una reivindicación de socialización generalizada de todo lo que antes pertenecía
al ámbito del individuo. Su anti-psicologismo descansa en un sociologismo
generalizado. «No existe experiencia alguna fuera de su encarnación en los
signos. Desde el principio, pues, no puede tratarse siquiera de una diferencia
cualitativa entre interior y exterior»[21].
Partiré de un texto de Voloshinov, bastante desconocido, aunque traducido al
francés por Todorov en 1981[22]. Se trata de «La construcción del enunciado»,
texto publicado en 1930, es decir, un año después de El marxismo y la filosofía
del lenguaje[23]. En este texto, que pretende ser una
[36]
vulgarización científica al uso de los escritores noveles, Voloshinov presenta sus
tesis y la orientación general de El marxismo y la filosofía del lenguaje, de
forma más explícita, más pedagógica también.
Como en El marxismo y la filosofía del lenguaje, el marco general sigue siendo
el de la psicología social, pero se radicaliza la tensión entre dos modelos, dos
retóricas. Se trata de la relación entre lo colectivo y lo individual, ya que la
sociedad que nos presenta Voloshinov tiene dos caras, bastante distintas. Por un
lado, la aparición y la evolución del lenguaje están condicionadas por «la
organización laboral de la sociedad y la lucha de clase»[24], pero por otra lado,
la «comunicación» se hace «de hombre a hombre», entre individuos que sólo se
definen a través de la mutua alteridad, ajena a toda determinación social. La
sociedad está compuesta o bien de grupos, o bien de individuos. El locutor
representa a veces la ideología de su grupo o clase, mientras que otras veces está
en interacción con las voces de sus interlocutores que no son sino sus alter ego.
La sociedad pasa así sin problemas de las partes al conjunto, del grupo social a
la comunidad global. He aquí los dos modelos incompatibles entre los cuales
vacila Voloshinov. El uno se llama «comunidad social» [social’nyj kollektiv]
«en la que se realiza la interacción verbal de gente que vive una vida social»
[osbschestvennoj zhiznju][25], el otro tiene como nombre el de «clase social»,
pero es una clase que nunca se presenta en términos antagónicos, sino sólo como
colectividad que dispone de una especie de conciencia colectiva. Leamos:
Apenas comenzamos a reflexionar sobre un problema, apenas comenzamos a examinarlo con
atención, y de pronto nuestro
[37]
discurso interno — que a veces es pronunciado en voz alta — toma la forma de pregunta y de
respuesta, de afirmaciones y de sucesivas negaciones. Para decirlo brevemente: nuestro discurso
se fragmenta en intervenciones separadas, más o menos largas, toma forma dialógica.
Esta forma dialógica es clarísima cuando debemos tomar una decisión. Nosotros vacilamos. No
sabemos cuál es la mejor solución. Comenzamos a discutir con nosotros mismos, comenzamos a
convencernos de la exactitud de una decisión. Nuestra conciencia parece casi dividirse en dos
voces independientes que se contraponen una a la otra.
Y siempre una de estas voces, independientemente de nuestra voluntada de nuestra conciencia,
coincide con la visión, con las opiniones y con las valoraciones de la clase a la que
pertenecemos. La segunda voz es siempre la voz del representante más típico, ideal, de nuestra
clase.
«La mía será una mala acción»: ¿desde que punto de vista? ¿Del mío, personal? Pero, ¿dónde he
obtenido este punto de vista «personal» si no de los puntos de vista de aquellos por los cuales fui
educado, junto a los cuales he estudiado, cuyas ideas he leído en los diarios y he escuchado en
encuentros y conferencias? Y si yo refuto las opiniones del grupo social al que hasta ahora
pertenecía, es sólo porque la ideología de otro grupo social ha comenzado a dominar a mi
conciencia, la ha rellenado, la ha obligado a reconocer la exactitud de la realidad social objetiva
que la generó.
«La mía será una mala acción.» Esta «voz» de mi conciencia, en efecto, debería sonar así: «Tu
acción será una mala acción desde el punto de vista de los otros, desde el punto de vista de los
mejores representantes de tu clase»[26].
Este texto es, por lo menos, sorprendente. La conciencia personal sería la voz de
los representantes ideales del grupo social que resuena en la vida interior del
individuo. La voz externa invita a imitar el comportamiento de una élite
idealizada. En cuanto al diálogo, hipertrofiado,
[38]
idealizado, cubre por completo al espacio que se puede o suele atribuir, en
aquella época y en aquel lugar, a la dialéctica. En realidad, la psicología social
de Voloshinov y Bajtín está siempre dispuesta a caer en un interaccionismo
interindividual, en el pragmatismo, un mero cara a cara, que reconstruye les
fronteras de la individualidad y soslaya la imbricación de los tejidos
discursivos[27].
De la misma forma, resulta muy difícil encajar en la tradición marxista, por
heterogénea que fuese, un libro que nunca jamás trata de identificar algún tipo
de formación social y, en su seno, algún que otro grupo social comprometido
con determinadas prácticas. Lo único que le importa a Voloshinov es la
intrusión de la exterioridad en la interioridad. Reconoce sólo que un enunciado
siempre se formula en función de un interlocutor, presente o potencial, pero esa
exterioridad no es diferenciada. Sólo se habla de ella con vistas a hacer más
permeables las fronteras entre habla interiora habla exterior. Pero no se habla ni
se hablará nunca de discursos conflictivos[28].
2.2. El sujeto de habla.
Uno de los objetivos clave del artículo, resumen de las tesis más conocidas de
Bajtín en aquel entonces, es precisamente el objeto de la nueva lingüística que
Voloshinov propone. Este objeto es el enunciado (vyskazyvanie)[29], «unidad
real de la lenguas (rech'), siempre único, siempre concreto, siempre inserto en
una situación que Voloshinov llama social, por
[39]
el mero hecho de que implica necesariamente a varias personas, como mínimo, a
un locutor y un oyente, que constituyen el auditorio del enunciado. Otra vez, es
una sociedad por lo menos sorprendente la que se nos descubre en este texto de
psicología social. De hecho, según Voloshinov, el objetivo de la lingüística
consiste en «estudiar los enunciados en relación con la situación social que los
ha engendrado». Ahora bien, resulta que esta «situación social» tiene la
peculiaridad de no estar atravesada por contradicciones. Y por ello, se puede
decir que acaba pareciéndose mucho más a la pragmática anglosajona de la
escuela de J. Austin que a la teoría de la enunciación de Benveniste. Reúne a
unos locutores (unos individuos que hablan) y no a enunciadores que se
constituyen como sujetos mediante el proceso de la enunciación[30].
Voloshinov no construye ninguna teoría del sujeto. De hecho, su objetivo más
inmediato es el estudio de un tipo de comunicación social entre otras posibles: el
tipo literario. Distingue este tipo de otros que se encuentran en el mismo plano:
1) el intercambio comunicativo ligado a la producción — en las fábricas, en las
industrias, en el koljós, etc. — ; 2) el intercambio comunicativo de los negocios
— en las oficinas, en las organizaciones sociales, etc. — ; 3) el intercambio
comunicativo de la vida cotidiana — encuentros y conversaciones por la calle, la
permanencia en la mesa social, en la propia casa, etc. — ; y, finalmente, 4) el
intercambio comunicativo social en el sentido propio del término:
propagandístico, escolar, científico, filosófico, en todas sus variaciones[31].
La sociedad no está atravesada por conflictos o contradicciones. Está hecha de
«situaciones» que reúnen a «personas» que, si bien están en
[40]
situación de alteridad mutua, se parecen mucho debido a su conocimiento exacto
de lo que se debe decir y de cómo se debe actuar en cada «situación». Una
comunicación social en la fábrica tiene lugar entre pares, nunca entre obreros y
capataz. La «situación» es más un lugar determinado del espacio social que un
encuentro dentro de relaciones de fuerza. Por lo que se refiere a la literatura,
unas veces es un tipo de comunicación, otras se yergue al rango de reflejo de los
otros tipos de comunicación.
La situación representa el conjunto de elementos que hay que conocer (los
interlocutores, el contexto inmediato, la historia previa, etc.) para comprender un
enunciado. Acabaré con esta noción de comprensión. Al contrario que la teoría
del discurso de los años 1970-80 que integra la noción de inconsciente (M.
Pécheux), al contrario de lo que significa la noción de ideología en la Ideología
alemana de Marx (1845)[32], todo el texto de Voloshinov presupone, e incluso
afirma, que el mero conocimiento de la situación de un enunciado basta para
comprender el sentido. Sólo hay un sentido por descubrir, uno sólo, que se da en
su totalidad a quien sepa reconstruir la «situación» en su unicidad e integridad.
Es pues la situación concreta que dota de senado, totalmente interpretable, sin
malentendidos y sin deslices[33].
Por cierto, y he aquí el punto crucial de la argumentación de Voloshinov, no
existe verdadera interioridad, ya que todo tiene lugar en el plano
[41]
de la interacción verbal, incluso cuando se trata de un aparente monólogo
interior. Pero la alteridad, intrusión de una voz ajena en la conciencia de otro
individuo, se ve como mera alteridad: sólo existen «otras» personas, no otros
grupos sociales antagonistas. Incluso aunque Voloshinov hable de clases no las
sitúa en escena. Para Voloshinov, lo que importa es que la vida es un teatro
donde cada uno tiene un(os) papel(es), donde se intercambian réplicas,
orientadas hacia un interlocutor determinado y que un tercero podrá comprender
siempre y cuando conozca el contexto situacional.
Cada enunciado [por enunciación] de la vida cotidiana [...] comprende, además de la parte verbal
expresada, también una parte no verbal, inexpresada pero sobreentendida — situación y
auditorio —, sin cuya comprensión no es posible entender el enunciado mismo [por
enunciación][34].
Voloshinov remite a su propio texto. El marxismo y la filosofía del lenguaje :
El género de la vida cotidiana es una parte del ambiente social: el de la fiesta, del tiempo libre,
del intercambio comunicativo social en el salón, en la oficina, etc. El coincide con este ambiente,
es delimitado por él, y todos sus aspectos interiores resultan determinados por él[35].
El «ambiente social» para Voloshinov tiene poco que ver con lo que entendemos
hoy por «ambiente social»: es más un medio en el sentido biológico, o más bien
ecológico, de medio ambiente. Igual que el pez no puede vivir fuera del agua, el
locutor no puede expresarse fuera de una situación social (definida como
intercambio entre pares).
[42]
Por ello, creo que es erróneo hablar de una «teoría de la enunciación» en Bajtín.
Si se traduce «sobytie vyskazyvanija»[36] (literalmente «el acontecimiento del
enunciado») por «enunciación»[37] no sólo se cae en un grave anacronismo,
sino también se da otra orientación a la teoría de Bajtín-Voloshinov, que implica
una lectura del «locutor» bajtiniano como si fuera «sujeto de la enunciación». Es
decir, leemos a Voloshinov-Bajtín a través de las categorías de Benveniste[38].
* * *
Conclusión
Espero haber llegado a mostrar que no se puede entender la concepción de
Bajtín y su círculo sin conocer el contexto inmediato de su pensamiento. Este
contexto tiene que ver con una reinterpretación de la oposición mecanicismo vs.
organicismo del pensamiento romántico alemán, que volvió a surgir para tratar
de superar la crisis del positivismo. El marxismo de Bajtín-Voloshinov está muy
alejado de la forma en que se pensó el marxismo en la Europa occidental de los
años 1970-80. Estos autores transgreden los límites de la individualidad
psicológica por medio de la intrusión de las «voces» exteriores, inscriben todo
proceso de comunicación en el campo de lo «ideológico», rechazan los límites
estrictos de la lengua de los lingüistas. Pero todo ello lo hacen con vistas a
reconstituir mejor una sociabilidad concebida como un escenario de teatro donde
se intercambian réplicas entre individuos, quienes, siempre
[43]
y cuando sean respetuosos con los otros, tienen en cuenta sus «acentos», sus
«juicios de valor». El individuo no existe sino a través del grupo al que
pertenece. Este grupo está compuesto de otras «personas».
Voloshinov-Bajtín son hijos de su tiempo y de su espacio: ponen en entredicho
los límites de la persona, mas éstos vuelven a aparecer sin cesar. Pueden
ufanarse de que el enunciado, entendido en relación con su «situación», es
siempre único, siempre particular. Pero es por su epistemología por lo que nos
dejan hambrientos: ¿Cuál es esta ciencia del objeto único y al tiempo vinculado
con todo? ¿Cómo construir una teoría del conocimiento de lo que no es
reiterable?
[Traducción de Benedicto Vauthier y Juan Miguel Valero Moreno]
[1] D. Todes, Darwin Without Malthus (the Struggle for Existence in Russian
Evolutionary Thought), Nueva York & Oxford: Oxford University Press, 1989,
pág. 3.
[2] Por círculo de Bajtín, se entiende un grupo de amigos que, en los años 19201930, solían reunirse y trabajar juntos. Además de Bajtín, se cuenta a Matvej
Isaevitch Kagan (1889-1937), Pavel Nikolaevich Medvedev (1891-1938), Lev
Vasil'evich Pumpjanskij (1891-1940), Ivan Ivanovich Sollertinskij (1902-1944)
y Valentin Nikolaevich Voloshinov (1895-1936). No tomaré aquí cartas en el
asunto de la atribución de paternidad de los «textos controvertidos» de
Medvedev y Voloshinov. Esta cuestión no me parece esencial. Nos las habemos
con un conjunto de textos publicados, es de ellos de los que hay que partir.
[3] Cf. B. Gardin, «Volochinov ou Bakhtine?», La Pensée, febrero de 1978,
págs. 87-100. Gardin presenta el trabajo de Voloshinov como una «nueva
rutpura epistemológica», que reemplazaría a la ruptura hasta ahora falsamente
atribuida a Saussure (pág. 88).
[4] Cf. C. Brandist, «Politicheskoe znachenie bor'by s idejami Sossjura v rabotax
shkoly Baxtina» [La significación política de la lucha contra las ideas de
Saussure en los trabajos de la escuela de Bajtín], Dialog. Karnaval. Xronotop,
Vitebsk, 2 (1995), págs. 32-43. En Alemania, véase también H. Gunther,
«Michail Bachtins Konzeption als Alternative zum sozialistischen Realismus»,
V. Zima, ed., Linguistics and Literary Studies in Eastern Europe, vol. V,
Semiotics and Dialectics, Amsterdam : John Benjamins, 1981, págs. 137-177.
[5] Véanse V. Kozhinov «Kniga, vokrug kotoroj ne umolkajut spory» [Un libro
que no deja de suscitar discusiones], Dialog. Karnaval. Xronotop, Vitebsk, 4,
1995, págs. 140-147, y S. S. Averincev «Lichnost' i talant uchenogo» [La
personalidad y el talento del científico], Literaturnoe obozrenie, 10, 1976.
[6] Cf. M. Steinglass, «International Man of Mystery The Battle over Mikhail
Bakhtin», [s.d], http://www.linguafranca.com/9804/steinglass.html.
[7] Para la noción de dialogismo, véanse I. Ivanova, «Spécificités de l'étude du
dialogue dans la linguistique russe», Histoire Epistémologie Langage, 12, fasc. 2
(2000), págs. 117-130 y S. Romashko «Vers l'analyse du dialogue en Russie»,
Histoire Epistémologie Langage, 12, fasc. 2 (2000), págs. 83-98.
[8] Para la filosofía del método comparativo, véase M. Détienne, Comparer
l'incomparable, París: Seuil, 2000.
[9] Para la noción de crisis de la modernidad, véase G. L. Mosse, The Crisis of
German Ideology. Intellectual Origins of the 3rd Reich, Nueva York: Howard
Fertig, 1981.
[10] G. O. Vinokur, Kul'tura jazyka. Ocherki lingvisticheskoj texnologii [La
cultura de la lengua. Ensayos de tecnología lingüística], Moscú: Rabotnik
prosveschenija, 1925, pág. 9.
[11] V. N. Voloshinov, El marxismo y la filosofía del lenguaje. Los principales
problemas del método sociológico en la ciencia del lenguaje, trad. de T.
Bubnova, Madrid: Alianza, 1992, pág. 26.
[12] D. Baggioni, Langue et langage dans la linguistique européenne (18761933), 3 vols., Lille : Atelier de reproduction des thèses, 1986, págs. 10 y 18.
[13] August Leskien formuló con extrema agudeza y rigor el principio neogramático de las leyes fonéticas absolutas en la introducción de su libro Die
Deklination im Slavisch-Litauischen und Germanischen, [s.l.], 1876, pág.
XXVIll: «Die Lautgesetze wirken ausnahmslos», es decir, las leves fonéticas
actúan sin excepción.
[14] Cf. A. Schleicher, Compendium der vergleichenden Grammatik der
indogermanischen Sprachen, Weimar: Böhlau, 1861-1862.
[15] Sobre la lingüística naturalista en Francia, véase P. Desmet : La linguistique
naturaliste en France (1867-1922). Nature, origine et évolution du langage,
Lovaina-París: Peeters, 1996.
[16] «Mischungstufen» de H. Schuchardt, Über die Lautgesetze (Gegen die
Junggrammatiker), Berlín: Oppenheim, 1885, pág. 39 y sigs. (reed. en L.
Spitzer, Hugo Schuchardt-Brevier, Ein Vademekum der allgemeinen
Sprachwissenschaft, Halle: Max Niemeyer Verlag, 1922, págs. 43-99. Citas en
págs. 52 y 56, respectivamente).
[17] Véanse los trabajos de Gilliéron. Para la cuestión del profundo desánimo
epistemológico que suscitó la geolingüística a lo largo de los años 1910-1930,
véase P. Sériot, Structure et totalité. Les origines intellectuelles du
structuralisme en Europe centrale et orientale. París : PUF, 1999, cap. IV.
[18] T. S. Kuhn, The Structure of Scientific Revolutions (International
Encyclopedia of Unifeda Science, 2:2), Chicago: University of Chicago Press,
1970.
[19] Todo gira en torno a la interpretación de la palabra alemana Verwandschaft
: parentesco (semejanza heredada) o afinidad (semejanza adquirida).
[20] Sobre el contexto anti-positivista de la época de Bajtín, véase B. Nerlich
«Structuralism, Contextualism, Dialogism. Voloshinov's and Baxtin's
Contributions to the Debate About The 'relativity' of Meaning», Historiographia
Lingüistica, 27, 1 (2000), págs. 79-102.
[21] V. Voloshinov, El marxismo y la filosofía del lenguage, citado por T.
Todorov, Mikhail Bakhtine. «Le principe dialogique» suivi de «Écrits du cercle
de Bakhtine», París: Seuil, 1981, pág. 70.
[22] V. N. Voloshinov, «Konstrukcija vyskazyvanija» [La construcción del
enunciado], Literaturnaja ucheba, 3 (1930), págs. 65-87. (Todorov tradujo el
artículo al francés: «La structure de l'énoncé», en T. Todorov, ob. cit., págs. 287316.)
[23] [Nota de los traductores: Se ha traducido el artículo citado al español pero a
partir del italiano. Citaremos la traducción española disponible, pero cotejándola
y corrigiéndola, en ciertos casos, según la versión francesa de Todorov. En
español, el texto se titula «La construcción de la enunciación [sic]. Está
publicado en A. Silvestri y G. Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización
semiótica de la contiencia, Barcelona: Anthropos, 1993, págs. 245-276].
[24] V. Voloshinov, «La construcción de la enunciación», pág. 245.
[25] V. Voloshinov, ob. cit., pág. 246.
[26] V. Voloshinov, ob. cit., págs. 252-253.
[27] . J. Authier puso de relieve esa deriva pragmátiga del dialogismo
(«Hétérogénéité montrée et hétérogénéité constitutive : éléments pour une
approche de 1'autre dans le discours», DRLAV, 26 [1982], págs. 91-151).
[28] Cf. M. Angenot, «Bakhtine, sa critique de Saussure et la recherche
contemporaine». Etudes françaises, 20, n° 1 (1984), págs. 7-19.
[29] . [«L'essence véritable de la langue est l'événement social de l'interaction
verbale, réalisé par l'énoncé» (Voloshinov, 1930, pág. 66). «La esencia efectiva
del lenguaje está representada por el hecho social de la interacción verbal, que es
realizado por uno o más enunciados [por enunciación»] (V. Voloshinov, ob. cit.,
pág. 246).
[30] Es imposible encontrar en Bajtín o Voloshinov la idea, fundamental para
Benveniste, que «es en y por el lenguaje que el hombre se constituye como
sujeto» (E. Benveniste, Problema de linguistique genérale, I, París: Gallimard,
1966, pág. 259). A diferencia del locutor, el sujeto de la enunciación no
preexiste al acto mismo de la enunciación.
[31] V. Voloshinov, ob. cit., pág. 247.
[32] En Marx y Engels, la ideología se define ante todo como una falsa
conciencia. El pensamiento cree que se desarrolla de forma libre cuando, en
realidad, y sin que el pensador se dé cuenta de ello, refleja los acontecimientos
sociales y económicos que lo determinan. Hay cierto desacuerdo entre lo que el
hombre hace y lo que cree hacer. La ideología es una especie de ilusión o
engaño. Para Bajtín-Voloshinov, en cambio, esa conciencia nunca es falsa. Es un
lugar de enfrentamiento entre distintas voces, que vienen de una sociabilidad
concebida como exterioridad. En Francia, después de mayo de 1968, se recibió e
interpretó a Bajan en la línea marxista de los trabajos de L. Althusser
(«Idéologie et appareils idéologiques d'État: notes pour une recherche». La
Pensée, junio de 1970, págs. 3-38). Esta lectura escandaliza a muchos
intelectuales rusos de hoy.
[33] No hay que olvidar que Voloshinov es el autor de un libro extremadamente
crítico con el psicoanálisis: Frejdizm, kriticheskij ocherk, 1927.
[34] V. Voloshinov, ob. cit., pág. 248.
[35] V. Voloshinov, ob. cit., pág. 249. Es una cita de El marxismo y la filosofía
del lenguage.s
[36] V. Voloshinov, «Konstrukcija vyskazyvanija» [La construction de
l'énoncé], Literaturnaja ucheba, 3 (1930), pág. 76.
[37] T. Todorov, ob. cit., pág. 69.
[38] Por lo que se refiere al peligro de una confusión entre pragmática y teoría
de la enunciación y de los malentendidos que provienen de una lectura
superficial de la producción lingüística en Rusia, véase P. Sériot, «Le sujet de
l'énonciation dans la linguistique soviétique actuelle. Sur la réception de l'œuvre
de Benveniste en URSS», Revue des Etudes Slaves, LXII/1-2, págs. 395-401.
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