Semblanza de Chiqui Tamayo por David Rico Cárdenas Febrero 2009

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Semblanza de Chiqui Tamayo
por David Rico Cárdenas
Febrero 2009
Desde esa Cuba partera de figuras de grata recordación como Celia Cruz, Benny More,
Miguel Matamoros, Pío Leyva, Manolo Monterrey, Emilita Dago y muchos más
encontramos una gran figura que marcara también con al aporte de su potente y matizada
voz las páginas del canto de la música tropical latinoamericana: Tomás "Chiqui" Tamayo.
Nacido en la década del treinta, en 1932, desde muy pequeño muestra inclinaciones por
la música, y a pesar de los obstáculos que encuentra desde su ámbito familiar, a los once
años de edad ya era ejecutante de la percusión. Desempeñándose en el oficio dentro de
la marina inicia su carrera musical, integrando los conjuntos de los grilles de los barcos.
Se ve obligado a partir de su isla natal en el año de 1959, junto con su esposa, artista
también y sus pequeños hijos, gozando para entonces de reconocimiento dentro del
ambiente musical del Caribe, lo que le permite adquirir estabilidad y a la vez abrirse
caminos internacionalmente.
Se radica en Venezuela, donde actuará con prestigiosas orquestas de ese país, muchas
de ellas desaparecidas actualmente, entre estas se encuentran, por su orden de paso, la
orquesta de Luis Alfonso Larraín, "el mago de la música bailable" y antagonista musical de
la Billo´s Caracas Boys (de la cual Chiqui no formó parte); luego pasará a formar parte del
tren delantero de la orquesta
del argentino Jorge Beltrán, Los Peniques, por donde
también desfilaran una gran cantidad de figuras del canto como Manolo Monterrey, Felipe
Pirela, Víctor Piñero, Chico Salas, Cheo García, entre otros.
Además formará parte de la orquesta Casino Riverside, dirigida por el talentoso pianista y
arreglista Román Martínez, compartiendo tarima con el ya exitoso cantante Víctor Pérez.
Luego de esto se vincula con la recién creada organización musical del joven publicista
Renato Capriles para actuar con una de sus orquestas, fundada en el año 1959, y a la
cual va a ingresar a inicios de los sesenta, Los Solistas, disuelta por el mismo Capriles
poco tiempo después, debido a su calidad interpretativa y la posibilidad de convertirse en
rival de su orquesta bandera Los Melódicos, también fundada recientemente (1958).
Luego de la disolución de Los Solistas, Chiqui continuará en el canto con un Combo que
formara la casa disquera Discomoda para tal fin, el Combo Alegría, dirigido por el
trompetista Carlos Guerra, quien además hiciera varias composiciones popularizadas por
Chiqui, como Bomba Universal, que es quizá la más recordada de su estadía por esta
agrupación. También integra las filas de la orquesta del músico Luis Arias, en el sello
Fonograma; así como de “Cholo y su combo”, para el sello Velvet. Luego de ello formará
parte de la orquesta del dominicano Porfi Jiménez, que empezaba a posicionarse en el
ambiente y por la cual pasaron figuras de renombre en el canto en Venezuela, como Cheo
García y Chico Salas, entre otros. Después de este recorrido vuelve Chiqui a la
organización Capriles, esta vez como guarachero de la orquesta Los Melódicos, en
suplencia de Willy Quintero, quien había salido de la agrupación debido a problemas de
índole personal, y donde entrará por periodo de casi un año, compartiendo tarima junto a
figuras ya clásicas de la canción tropical como Manolo Monterrey o Rafa Galindo y la
nueva y popular figura de Oscar Santana, bolerista y baladista que se posiciona con la
agrupación para lanzarse después a una carrera de solista. Además comparte tarima con
Lee Palmer quien a su retiro es remplazada por Verónica Rey, quien junto con Emilita
Dago son sin duda las más recordadas figuras femeninas de Los Melódicos. De esta
estadía se recuerda uno de los más grandes éxitos de Chiqui, además de ser
composición suya, el tema Que Barbaridad, basado en una anécdota ocurrida a la
orquesta durante un baile en la caseta “Matecaña”, en la ciudad de Cali donde, luego de
tocar La Danza de la Chiva 17 veces, por ser el hit del momento, y a solicitud del público,
surge el percance sobre la estructura de la caseta, debido a la euforia que suscitaba la
orquesta; ello ocurrió en el año 67.
Aparte de esto, en su estadía en Venezuela, Chiqui se mueve como pez en el agua por
todo el Caribe, viajando por Puerto Rico, República Dominicana, Colombia, Miami, etc.,
como artista invitado. Llegó a ser toda una bomba caribeña.
Sin embargo, la estadía con Los Melódicos va a dar un giro dentro de la carrera de Chiqui
y lo va a llevar a radicarse nuevamente en Colombia, luego de una visita que hiciera con
esta orquesta a un baile en la ciudad de Bogotá, que de ahí en adelante va a ser uno de
sus lugares de residencia, turnándose con Barranquilla, debido a cuestiones de trabajo.
Y es que la carrera de Chiqui en Colombia no es menos prolífica que la realizada en
Venezuela, es más, diría por el contrario que a pesar de no ser este un país con una
fuerte cultura de orquesta, se logro posicionar en el ambiente de tal forma que aún hoy es
parte fundamental de la cultura musical colombiana.
En el país va a realizar trabajos con el reconocido músico Ramón Ropaín, de gran
trayectoria en el ambiente musical colombiano, para después pasar a formar parte de una
de las mejores orquestas de los años setenta en el país, La Tropibomba, que fuera la
orquesta de planta del programa televisivo Gran Sábado Gran, además de encontrarse
constantemente en bailes por todo el país. De este periodo de su carrera se recuerda uno
de los grandes temas compuestos por Chiqui, Bogotá, grabado en el año 1977, dedicado
a la ciudad y que forma parte del pequeño catalogo de canciones dedicadas
específicamente a la ciudad capital, que recoge en su letra una descripción de la capital
en la época, adaptada a ritmo de salsa, con una estupenda calidad interpretativa.
También hay que considerar su participación junto a la reconocida Orquesta del maestro
Pacho Galán y el fuerte movimiento que ejerció Chiqui en el fomento de la música,
incitando la formación de grupos y orquestas, entre los que se puede destacar “The Latin
Brothers”. También funda orquestas como “Los Mandarines” y “Los Guapos”, entre otras.
El papel de Chiqui en este país se ve más enfocado a la promoción de la salsa,
trabajando de la mano de figuras como Joe Madrid y Willie Salcedo.
En esta labor salsera, que sin desconocer el resto del legado colombiano que dominaba a
la perfección, cultivó fuertemente, transcurre la década del ochenta y, en el noventa
realiza trabajos en la grabación de la promoción de la campaña presidencial de Virgilio
Barco. Posteriormente realiza trabajos con orquestas, como invitado, por lo general
formadas desde SayCo para promocionar a sus artistas.
Dentro de sus últimos trabajos hay que destacar algo, un estilo más reposado.
Últimamente Chiqui ha contribuido en la grabación de poemas de poetizas colombianos
como María Mercedes Carranza, ya que su voz le permite no solo cantar sino declamar, lo
que le da un halo bohemio y romántico propio de cafés y bares temáticos que lo citan con
regularidad para sus presentaciones.
En su reciente presentación en el café bar Casa de Citas, en la ciudad de Bogotá se dejo
ver a un Chiqui con un marcado registro, bajo un repertorio clásico del Caribe que cumple
las expectativas de quienes van a escuchar su interpretación, no solo por su indiscutible
calidad vocal, sino por la posibilidad de integrar al público con el artista en la presentación
y poder construir esos lazos de "familiaridad" que posibilitan el éxito de un show musical
por la cercanía y camaradería que se llega a formar en el momento, así que por todo ello
se puede afirmar sin lugar a duda que hablar de Chiqui Tamayo es sinónimo de sabor, ese
fuego interior que tiene en su interpretación, que transmite con su voz y que contagia al
público, evocando quizá viejos y gratos recuerdos que hacen elevar al espíritu a esferas
más sutiles, especiales y que deleitan el contemplar desde un viejo amor hasta una suave
brisa de mar y que nos recuerda que a pesar de las nuevas tendencias el espíritu antillano
sigue presente en nosotros y es realmente en figuras como Chiqui donde encontramos la
excusa perfecta para sacarlo a flote y disfrutar de su calidad y de su calidez, tanto en su
faceta artística como de ser humano, en la cual hay que anotar que, no solo canta y
declama, es compositor y poeta, un gran personaje.
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