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Montaña y educación, dos bienes necesarios.
Cuando
hablamos de
educar,
y
educar
con
excelencia,
no
debemos
desesperarnos tratando de encontrar lineas programaticas rebuscadas o recursos
onerosos, menos aún culpar a la falta de estos recursos de los resultados de
nuestras capacitaciones tanto a jovenes como a la inversión humana (RRHH) de
las empresas.
Cuando se habla de “hacer lo que se puede con lo que se tiene”, no deja de ser
significativo para nosotros los Chilenos, quienes con recursos más variados que
excesivamente abundantes, estamos de a poco comprendiendo al gran aliado en
la experiencia de entrega de conocimiento, pues lo importante, tanto como el
conocimiento en si, es la forma de traspasarlo al receptor e internalizarlo, este
aliado gigantesco, para quienes desarrollamos actividades deportivas, es el medio
natural (outdoor: fuera de las aulas), con sus variantes, montañas, senderos,
parajes litorales, parques nacionales o simplemente un área al aire libre, como lo
seria el simple patio de nuestras casas o de nuestras escuelas.
Este catalizador del proceso de capacitación, el medio natural, de a poco esta
siendo aprehendido por los teoricos de la entrega de conocimentos, quienes lo ven
como una volver a los origenes más simples de nuestro desenvolvimiento social,
en la medida que se resalta la importancia de la persona y del capital humano en
los procesos empresariales o de emprendimiento.
Pero, ¡¡que hablen los números!!. Se estima que un individuo que es capacitado
en un ambiente natural, esto es fuera de un aula, y a mayor distancia de su centro
urbano, resulta más aislado de su referente y de sus prejuicios, por lo que será
más propenso a acatar lo que se le quiere transmitir, eso sin contar con que se va
sentir más valorado, esto es, la empresa invirtió en él, en un programa especial en
terreno, en un lugar natural de innegable belleza que podia serle desconocido o
bien inalcanzable; eso la persona valora aunque no lo comunique expresamente.
De ahí, que esten surguiendo iniciativas de capacitación al aire libre, que van
desde juegos de supervivencia, interacción con la naturaleza, hasta adopción de
disciplinas de montaña, con costos accesibles para las empresas, incluso como
programas para jovenes en riesgo social.
Es innegable la tremenda ventaja que tenemos los Chilenos en tener estas
monumentales aulas abiertas a menos de 1 hora y media promedio de cualquier
punto de nuestras ciudades, así como también es innegable la preocupación de
iniciativas privadas y públicas por profesionalizar la interacción con el medio
natural como fuente de educación, como sala de clases; es destacable la labor de
clubes de montaña, empresas outdoor, Chiledeportes y por cierto la labor de
profesores, apoderados, directores de escuelas, liceos y alumnos que han creido y
se la han jugado por acercarse a la montaña, por aprehender en y de la montaña.
Nos queda profesionalizar y mejorar la calidad de los servicios de capacitación,
extender estas capacitaciones de montaña o al aire libre a más personas y
empresas, no solo para hacer más eficaz la transmisión de información, si no
también para educar en la interacción y valoración de uno de nuestros más
grandes aliados, nuestra naturaleza.
Club Montaña Sur Andino
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