LAS PEQUEÑAS EMPRESAS GENERAN MÁS DEL 70% DEL EMPLEO PRIVADO I S

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INFORME SEMANAL
15 de enero de 2006
LAS PEQUEÑAS EMPRESAS GENERAN
MÁS DEL 70% DEL EMPLEO PRIVADO
El empleo privado presenta una fuerte concentración hacia las pequeñas empresas.
Esto pone de manifiesto una de las principales contradicciones de la política
laboral en Argentina. Mientras las regulaciones son diseñas suponiendo que serán
aplicadas en grandes empresas, la mayor parte de los empleos son generados por
emprendimientos pequeños, de baja productividad, alta fragilidad financiera y débil
capacidad administrativa.
Recientemente se prorrogó la norma que establece una exención parcial equivalente a 1/3
de las contribuciones patronales vigentes para pequeñas empresas que produzcan un
incremento neto en su nómina de trabajadores. Son justificadas las dudas sobre la eficacia
de este tipo de mecanismos que desde hace varios años, y sólo con diferencias de matices,
se han venido incorporando a la legislación laboral argentina.
Los frustrantes resultados pueden ser explicados a partir de evaluar cual es el tipo de
empresas que generan la mayor cantidad de puestos de trabajo y cuales son las
características de estos empleos. Según datos de la EPH del INDEC para el segundo
trimestre del 2005, referidos a trabajadores asalariados del sector privado, excluido el
servicio doméstico:

Las empresas con menos de 40 trabajadores generan el 71% de los puestos de
trabajos asalariados privados.

Entre estas empresas, el 57% es empleo no registrado mientras que en las
empresas medianas y grandes el empleo no registrado apenas llega al 14%.

El salario promedio en estas empresas se ubica en los 710 pesos mensuales
mientras que entre las empresas más grandes llega a los 1.420 pesos.
Los datos que aporta el INDEC sobre la composición del empleo pueden ser interpretados
como el resultado de los incentivos que genera las reglas de juego del mercado de
trabajo. Los pisos regulatorios para los salarios y demás condiciones de trabajo que fija la
legislación laboral y los convenios colectivos de trabajo, los procedimientos de registración
laboral complejos, las ambigüedades legales a través de las cuales se filtran oportunidades
para la litigiosidad y el alto nivel de las cargas sociales dificultan, en general, la contratación,
y en particular, tienen un impacto altamente discriminador contra la contratación de
mano de obra de baja calificación. Un complejo mecanismo de reducción parcial de
contribuciones patronales como el recientemente prorrogado no cambia el panorama.
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En este entorno regulatorio, las empresas grandes son estimuladas a seguir una política
de recursos humanos muy conservadora, basada en manejarse con grupos relativamente
reducidos y estables de trabajadores de alta calificación. Es sintomático que entre los
trabajadores de las empresas grandes menos de un tercio no alcanzó la educación
media. Así, el costo laboral que implica respetar los básicos de convenio más las cargas
sociales es tolerable gracias a la mayor productividad. Los costos administrativos que
implica lidiar con la complejidad de la registración laboral se diluyen gracias a la gran escala.
Los riesgos de un juicio por despido o enfermedad profesional se minimizan por la baja
rotación laboral. Las tasas de rotación laboral entre las empresas más grandes es
menos de la mitad que en las pequeñas empresas.
Sin embargo, para desarrollar las tareas que demandan la contratación de mano de obra
menos calificada o que exigen mayor inestabilidad laboral, las grandes empresas apelan
a la tercerización de los servicios, frecuentemente en pequeñas empresas. Como ocurre en
otras parte del mundo, esto responde a la lógica de la especialización en la producción, pero
en la mayoría de los casos el objetivo también es “tercerizar” el problema que implica la
gestión de mano de obra menos calificada y mas inestable. Es decir, se trata de transferir a
un tercero las dificultades que imponen las normas laborales cuando la productividad
de los trabajadores es muy baja.
Mantener y profundizar un marco regulatorio poco amigable para la generación de empleos,
como viene ocurriendo desde larga data en la Argentina, implica apostar a que las
soluciones para los problemas laborales van a surgir de las empresas grandes y medianas.
Se trata de una opción con fracaso asegurado. Sólo para absorber a los trabajadores
actualmente insertados en pequeñas empresas, las más grandes deberían triplicar los
puestos de trabajo que generan. Un proceso utópico máxime cuando los incentivos son
muy claros en favor de la adopción de políticas de contratación muy conservadoras.
La tenue caída en la incidencia del empleo no registrado en el marco de un
excepcionalmente favorable contexto macroeconómico es un hecho muy indicativo de que
es conveniente replantear la estrategia regulatoria sobre el mercado de trabajo. El desafío es
encontrar los mecanismos para que la legislación laboral induzca a las empresas más
grandes a no seguir aplicando políticas de contratación tan conservadoras y que las
empresas más pequeñas se favorezcan por migrar hacia la formalidad.
Las diferencias del empleo según el tamaño de las empresas
Empresas con
más de 40
trabajadores
Empresas con
menos de 40
trabajadores
Salario $1.420
Salario $710
Empleo no registrado 14%
Empleo no registrado 57%
Fuente: IDESA en base a
la EPH del INDEC
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