TITULO: SINTOMATOLOGÍA RESPIRATORIA EN DEPORTISTAS Y PRESCRIPCIÓN DE

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TITULO:
SINTOMATOLOGÍA RESPIRATORIA EN DEPORTISTAS Y PRESCRIPCIÓN DE
EJERCICIO PARA PERSONAS CON ENFERMEDADES PULMONARES.
AUTOR: Martín Escudero, Pilar.
TITULOS ACADÉMICOS:
. Doctor en Medicina y Cirugía.
. Médico Especialista en Medicina del Deporte.
. Médico del Centro Nacional de Medicina del Deporte del CAR y CD (Centro de
Alto Rendimiento y Ciencias del Deporte) dependiente del Consejo Superior de
Deportes.
. Profesor asociado de la Escuela Profesional de Medicina de la Educación Física
y del Deporte perteneciente a la Universidad Complutense de Madrid.
DIRECCIÓN DE CORRESPONDENCIA, TELÉFONO Y E-MAIL:
Centro de Medicina deportiva. CAR y CD. CSD.
C/ el Greco s/n Madrid 28040
Tfo: 91/5890550
e-mail: [email protected]
RESUMEN:
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El sistema respiratorio en su doble función de aporte de oxígeno a los
tejidos y de liberación de anhídrido carbónico de los músculos, es una parte
fundamental de la vida del individuo desde el momento en que nace hasta que
muere.
Con similar dualidad, observamos que el ejercicio además de originar
síntomas respiratorios permite el alivio de los mismos. Esto hace que sea tan
importante conocer la sintomatología respiratoria más frecuentemente
encontrada en personas que realizan deporte como conocer que características
debe tener el ejercicio para formar parte de los planes de prescripción de
ejercicio en los pacientes respiratorios.
PALABRAS CLAVE:
Sistema respiratorio, ejercicio, prescripción ejercicio, oxígeno, intercambio de
gas, función pulmonar.
TITLE:
Respiratory symtomatologie more frequently found in the sports persons.
Exercise prescription for persons with chronic diseases in the lung.
SUMMARY:
The respiratory system have a double function contribution in the oxygen
for the tissues and take the monoxide carbonic for the muscles, it is a basic part
in the life of the persons.
With similar dualidad, we observed that the exercise besides to originate
respiratory symptoms allows the lightening of such. This causes that it is so
important to know respiratory the sintomatologie more frequently found in
people who make sport like knowing that characteristic she must have the
exercise to comprise of the plans of prescription of exercise in the respiratory
patients.
KEY WORDS:
The respiratory system, Exercise, Exercise prescription, Oxygene, Gas
exchange, Pulmonary function.
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I.- SINTOMATOLOGÍA RESPIRATORIA MAS FRECUENTEMENTE ENCONTRADA
EN EL DEPORTISTA:
Los síntomas que vamos a encontrar en una persona que realiza deporte
pueden relacionarse o no con la práctica de esfuerzo físico. Por esto, dentro del
interrogatorio se tendrá en cuenta su aparición y modificación durante la
realización del mismo.
Dentro de los síntomas más frecuentemente presentados por un
deportista tenemos la disnea, dolor torácico, tos y hemoptisis que pasamos a
relatar a continuación.
Ia ) Disnea (3,6,8):
Disnea se define como la sensación subjetiva de respirar o el
reconocimiento anormal e incómodo de la respiración. Este síntoma, al
igual que en la clínica habitual, puede aparecer en el atleta en reposo o
al máximo esfuerzo.
Conviene tener en cuenta que la disnea en un corredor profesional
después de una carrera de varios kilómetros puede significar un
trastorno más grave que un grado similar de deficiencia respiratoria en
una persona sedentaria que corre una fracción de dicha distancia.
El primer diagnostico diferencial al que debemos de recurrir en esta
situación es el origen cardiaco o pulmonar del mismo y dentro de la
vertiente pulmonar considerar los siguientes posibles diagnósticos:
1.- Alteraciones típicamente obstructivas:
. Asma bronquial
. Bronquitis obstructiva reversible
. Enfermedad pulmonar obstructiva
. Tumor o estenosis de vías aéreas
. Fibrosis quística de páncreas
2.- Alteraciones mixtas o variables:
. Insuficiencia cardiaca congestiva (ICC)
. Exposición a irritantes
. Enfermedades profesionales
. Carcinoma
. Bronquiectasias
. Asma, bronquitis o enfisema
. Bullas por traumatismos torácicos
3.- Alteraciones típicamente restrictivas:
. Enfermedades intersticiales
. Enfermedades de la pared torácica
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. Enfermedades pleurales
. Enfermedades pulmonares parenquimatosas
Como métodos diagnósticos para establecer el origen de dicha
disnea, se deben de disponer de los mismos de los usados en la clínica
habitual, como espirometría, gasometría, etc.., pero adaptándolo con
pequeños matices a la situación dinámica del atleta, teniendo en cuenta
los siguientes puntos:
a) Deporte realizado:
Es muy importante conocer tanto el tipo de deporte realizado,
como donde se realiza el mismo, desde cuando se realiza, en que
condiciones se desarrolla, así como otras consideraciones tales
como las características del entrenamiento. Ejemplo: rugby.
b) Pruebas diagnósticas realizadas con esfuerzo:
Muchas de estas pruebas nos darán información suplementaria si
se realizan conjuntamente con las pruebas de esfuerzo. Estos
datos nos ayudarán en la precisión del diagnóstico.
Ejemplo: espirometría postesfuerzo
c) Que el esfuerzo realizado sea lo más parecido y reproduciendo
las condiciones en las que trabaja el atleta. Ejemplo: si el atleta
presenta la patología bajo unas determinadas condiciones
ambientales de frío y humedad, reproducir estas condiciones
d) Saber valorar pequeñas variaciones dentro de la normalidad.
e) Por otra parte saber interpretar los resultados que obtenemos
con la determinación del consumo máximo de oxígeno. Ejemplo:
descensos del consumo máximo de oxígeno en el inicio de la
realización de la prueba nos puede estar hablando de un gasto
aumentado de oxígeno por una obstrucción pulmonar.
Conjuntamente con el síntoma disnea podemos encontrarnos con
datos clínicos en la exploración tales como las sibilancias. Las sibilancias
durante la respiración con gran frecuencia se asocian a patología
asmática, en personas deportistas, pero deben ser barajadas otras claves
diagnósticas tales como:
1.- sibilancias unilaterales:
obstrucciones bronquiales, compresiones extrínsecas o intrínsecas.
2.- sibilancias bilaterales y generalizadas:
procesos obstructivos y asmáticos.
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Ib) Dolor torácico (3,6,8):
El dolor torácico es uno de los síntomas más aparatosos que
aparecen en la patología pulmonar y su espectacularidad alarma en
exceso a muchos deportistas y personal sanitario al sugerir como primer
diagnóstico alteraciones cardiacas, pero no siempre es así.
Como causas que producen dolor torácico tenemos las siguientes:
1.- Por alteraciones que ocurren en la pared torácica:
a) de piel, músculos y costillas: fracturas, luxaciones, esguinces,
contracturas musculares.
b) irradiaciones de alteraciones de la columna vertebral:
espondilólisis, herpes zoster.
2.- Por alteraciones intratorácicas:
a) alteraciones en la traquea: traqueítis.
b) alteraciones en la pleura: pleuresías.
c) alteraciones en el pulmón: neumotórax.
d) alteraciones en el mediastino: mediastinitis.
e) alteraciones en el corazón.
f) alteraciones en el esófago: esofagitis.
3.- Por alteraciones abdominales:
a) colon irritable, colitis ulcerosa y aerofagia.
4.- Alteraciones psicógenas
Como en el caso anterior las pruebas diagnósticas no deben diferir
de las realizadas en la clínica habitual, teniendo en cuenta las
consideraciones presentadas con anterioridad y que nos van a servir para
llegar al diagnóstico más exacto posible:
.- ante un atleta de deportes de contacto y que después de un
partido presenta dolor torácico, lo primero que hay que pensar es
en una contusión en la parrilla costal.
.- ante un atleta de deporte individual y que presenta dolor
torácico después de un gran esfuerzo junto con dificultad
respiratoria lo primero que hay que pensar es en un neumotorax
espontáneo.
Ic) Tos (3,6,8):
La tos es uno de los síntomas cardiorespiratorios más frecuentes.
A parte de que su significación comporta otra problemática, lo molesta
que puede resultar durante la realización de una prueba deportiva ya
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que afecta significativamente al rendimiento deportivo. Dentro de las
causas etiológicas podemos encontrar:
1.- tos no productiva:
Aguda: infecciones, irritantes (tabaco), exposición a alergenos.
Crónica: lesión endobronquial, aumento de presión externa en
traquea o bronquio y enfermedad intersticial.
2.- tos productiva:
Aguda: infección aguda traqueo-bronquial.
Crónica: bronquitis crónica, bronquiectasia,
infecciones por hongos.
tuberculosis,
3.- tos postesfuerzo:
asma inducido por el ejercicio.
Id) Hemoptisis (3,6,8):
Revisando la literatura se observa que dentro de la definición de
hemoptisis se engloban conceptos tan dispares como el esputo
hemoptoico así como la hemoptisis franca. Esta sintomatología no
aparece frecuentemente en el mundo del deporte pero si hay que tenerla
en cuenta por las patologías que engloba.
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II.- PRESCRIPCIÓN DE EJERCICIO EN ENFERMEDADES PULMONARES:
IIa) Introducción:
La prescripción del ejercicio consiste en proporcionar una
dosificación del ejercicio que sea segura y efectiva para mejorar la
condición cardiovascular. El tipo, la intensidad, la frecuencia y duración
del ejercicio son factores que se incorporan a las directrices de la
prescripción de ejercicio para conseguir los objetivos deseados (11).
Al formular una prescripción del ejercicio para un programa de
acondicionamiento cardiovascular, es habitual que se piense en el
corazón, los vasos sanguíneos y los músculos. La palabra cardiovascular
excluye al pulmón. Quizá se debe a que la participación del pulmón es,
generalmente adecuada y raramente limita la respuesta cardiovascular al
ejercicio; esto lleva a que tanto el que prescribe como el que recibe la
prescripción olvidan al pulmón como parte del sistema cardiovascular.
Esta opción puede ser aceptable en un individuo sano que realiza
ejercicio en condiciones normales, sin embargo cuando existe una
enfermedad pulmonar o el ejercicio se realiza en condiciones
ambientales extremas, la prescripción de ejercicio debe alterarse,
realizándose de forma diferente a lo habitual y pensando en la
adaptación que va a sufrir el sistema pulmonar (11,15).
IIb) Normas básicas de prescripción de ejercicio para pacientes
pulmonares:
El entrenamiento con ejercicio es la llave principal de los
programas de rehabilitación pulmonar. Los beneficios documentados del
entrenamiento físico en pacientes con enfermedades respiratorias son
múltiples e incluyen incremento de la capacidad funcional y/o resistencia
y del estado funcional (fuerza, flexibilidad, etc..), descenso en la
severidad de la disnea y mejora de la calidad de vida (14).
Estas mejoras van a estar en función del estado del paciente y de
la severidad preexistente de la disfunción pulmonar. El entrenamiento
específico de los músculos respiratorios favorece un aumento de la
ventilación y la potencia de los mismos en el ejercicio, por lo que ayuda
a reducir la disnea y mejora la calidad de vida del paciente (14).
Si la prescripción de ejercicio debe ser individualizado para los
sujetos sanos y los pacientes con enfermedad de las arterias coronarias,
esta individualización es más importante en los pacientes con
enfermedades pulmonares dada la gran variabilidad de síntomas y del
grado de afectación del aparato respiratorio (1).
En la actualidad no existe evidencia de que los principios de
entrenamiento físico deban ser diferentes para los pacientes con
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diferentes enfermedades respiratorias, por ejemplo, asma, enfermedad
pulmonar obstructiva crónica (EPOC), enfermedades intersticiales
pulmonares, etc... (1)
Los programas de rehabilitación para los pacientes con EPOC no
son tan ampliamente practicados como los de rehabilitación
cardiovascular. Muchos de los programas de rehabilitación cardiaca
aceptan ahora pacientes con enfermedad pulmonar, por lo que las
actividades clínicas en la rehabilitación pulmonar se está extendiendo
considerablemente. Los pacientes de edad avanzada con EPOC,
generalmente no pueden generar una presión ventilatoria, debido en
parte a una debilidad muscular o bien porque los músculos se fatigan
rápidamente (14).
Dentro de la prescripción de ejercicio se debe de tener en cuenta
también los efectos adversos de la medicación tomada tales como:
agonistas simpaticomiméticos, metilxantinas, diuréticos tiacidas,
glucocorticoides, antidepresivos, etc... (14).
Prescripción de ejercicio:
A/ TIPO O MODO DE EJERCICIO:
Cualquier modo de ejercicio aeróbico que involucre grandes
grupos musculares es apropiado para los pacientes pulmonares
sin factores ambientales adversos. Andar es el más ampliamente
recomendado ya que está involucrado en la mayoría de las
actividades de la vida diaria (1,2,14).
Como ejercicios alternativos se deberían incluir el
cicloergómetro y el remoergómetro, carrera suave, bicicleta de
ruta y bicicleta estática. Es importante que estos pacientes posean
un acceso fácil a otras actividades que se desarrollen en lugares
cerrados, en caso de inclemencias metereológicas (1,14).
Al igual que para otras personas, la prescripción de ejercicio
para cada sesión de rehabilitación pulmonar debe incluir ejercicios
de flexibilidad y tiempo de recuperación, así como la realización
de ejercicios de fuerza-resistencia de los músculos (1,2).
Hay que tener en cuenta en la valoración de la prescripción
de ejercicio físico, el cambio de los signos clínicos que denoten
problemas cardiorespiratorios como aumento de la disnea,
aumento de la frecuencia cardiaca en reposo y cambio de la
coloración de los esputos (14).
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B/ FRECUENCIA:
La frecuencia mínima recomendada es de 3 a 5 días por
semana. En los individuos con no muy buena capacidad funcional,
es mejor comenzar con 3 días a la semana donde se incluyen en
el día varias sesiones de entrenamiento a los que se le intercalan
descansos amplios, para conseguir un grado óptimo de forma
física. La decisión de pasar a un programa de mayor frecuencia la
tomará tanto el médico como el monitor consultando al propio
paciente (1,2).
C/ INTENSIDAD:
La prescripción de la intensidad de ejercicio efectuada por
los monitores en las sesiones iniciales del mismo se debe de
ajustar a la intensidad y/o duración en concordancia con las
respuestas del paciente. Por esto es necesario, la realización
previa de un estudio clínico acompañado de una prueba funcional
para conocer su estado físico (1,2,11).
A pesar de que la intensidad y la duración del ejercicio de
entrenamiento están muy interrelacionadas. En la actualidad no
hay consenso sobre cual es el nivel óptimo o la intensidad óptima
de esfuerzo físico que deben realizar los pacientes con
enfermedades pulmonares (1,2,11).
Muchos métodos han sido usados para lograrlos (1). La
estrategia para indicar la intensidad para pacientes pulmonares
podemos dividirla en cuatro tipos:
1) Ejercicio al 50% del consumo máximo de oxígeno (VO2) pico:
Esta intensidad consiste en realizar ejercicios a la mínima
intensidad recomendada para los adultos sanos aparentemente.
La gran mayoría de los pacientes con moderada o severa
enfermedad pulmonar están desentrenados y entrenar a esta
intensidad de umbral sirve para mejorar la capacidad aeróbica al
permitir mejorar la capacidad de resistencia en pacientes con
EPOC. Además el realizar este tipo de esfuerzo permite que el
riesgo de hacerse daño sea escaso (1).
2) Ejercicio a una intensidad por encima del umbral anaeróbico:
La lógica de esta prescripción es que la ventilación minuto
se puede reducir después de entrenar, sí el entrenamiento
realizado es lo suficientemente intenso como para causar acidosis
metabólica. En un estudio en pacientes hospitalizados con EPOC
moderada se observó unos grandes y significativos cambios en las
10
variables del ejercicio, incluyendo una reducción de la ventilación
y de la producción de lactato en los pacientes que habían
entrenado por encima del umbral anaeróbico comparado con los
que lo hicieron por debajo de dicho umbral (1).
Sin embargo es importante reconocer que muchos
pacientes con EPOC severo no son capaces de alcanzar la acidosis
metabólica durante una prueba e incluso algunos acumulan
lactato desde el mismo inicio del ejercicio. La propia dificultad de
identificar el umbral anaeróbico es una segunda limitación para la
práctica de esta estrategia (1).
3) Ejercicio cercano a la máxima intensidad:
El principio del entrenamiento físico a alta intensidad está
basado en la observación de que los pacientes con moderado o
severo EPOC pueden mantener la ventilación a un elevado
porcentaje de su máximo volumen ventilatorio minuto (1).
En un estudio de 52 pacientes se vio que entrenaban a una
intensidad de 95% de su VO2 pico solamente con iniciar una
prueba de tapiz. La mayoría de estos individuos podían mantener
esta intensidad solo por unos pocos minutos, a pesar de estas
limitaciones se observó que esto incrementa significativamente su
resistencia física. Los pacientes que aguantaron más este tipo de
ejercicio se quejaban de dolores y fatiga. Desgraciadamente este
tipo de ejercicio no se ha visto que comporte mejoras en la
eficacia del entrenamiento (1).
4) Valor de la disnea para definir la intensidad:
La mayoría de los pacientes con moderada o severa
enfermedad respiratoria se encuentran limitados por la aparición
de disnea. Es posible prescribir intensidad de ejercicio basado en
los niveles de disnea del mismo modo a como es usado para
prescribir ejercicio en individuos sanos. El uso de la disnea como
escala de valor permite determinar la intensidad de ejercicio en
pacientes con enfermedad pulmonar, sobre todo en intensidades
elevadas. Una guía para valorar el nivel de incapacidad basado en
el grado de la disnea sería el siguiente descrito en la tabla 1 (1):
11
GRADO
Grado de disnea
al esfuerzo
andar rápido y subir
escaleras
andar
a
paso
normal
FEV1(%pred)
3
4
1
2
>60
VO2
MAX
>25
VE MAX
ejercicio
no limita
<60
<25
>50
andar lentamente
<40
<15
<50
no andar más de
una manzana
<40
<7
<30
en
Gases
en
sangre
PCO2 y SaO2
normal
PCO2
y
SaO2>90%
en
reposo y ejercicio
PCO2 y SaO2
<90%
en
ejercicio
PCO2 elevado y
SaO2 < 90% en
reposo y ejercicio
Tabla 1.-Tabla de grados de disnea (14).
D/ DURACIÓN:
La mínima duración de un episodio de ejercicio es de 20 a
30 minutos de actividad continua, pero para muchos pacientes
con enfermedad crónica respiratoria esta duración no puede ser
mantenida nada más que unos minutos por la presencia de
dolores en las piernas y la aparición de otros síntomas de
agotamiento. Para esto puede ser necesario en las sesiones
iniciales de entrenamiento el realizar ejercicios intermitentes con
periodos de descanso repetidos, sobre todo cuando el paciente se
encuentra en situación de forma física escasa (1,2,11).
E/ CONSIDERACIONES ESPECIALES:
E1.- Mascarillas nasales de respiración:
En pacientes con enfermedades respiratorias (en
particular asma, EPOC, y fibrosis quística)
se han
encontrado beneficios si se les enseña a realizar ejercicios
con mascarillas nasales de respiración (1).
E2.- Suplementación de oxígeno:
La oximetría está recomendada en las sesiones
iniciales de entrenamiento en orden a evaluar las
desaturaciones aparecidas durante el ejercicio. Está
indicada en pacientes que respirando aire ambiente
presentan valores de presión arterial de oxígeno (PAO2)
de 55 mm Hg. ó saturación arterial de oxígeno (SaO2)
88%. En estos casos se indica una suplementación de
oxígeno por la mejora que aporta al entrenamiento (1).
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F/ MODOS ALTERNATIVOS DE ENTRENAMIENTO:
F1.- Presión continua positiva (CPAP):
La hiperinsuflación dinámica tiene una consecuencia
fisiológica en la forma física en muchos pacientes con
enfermedades obstructivas pulmonares. La hiperinsuflación
incrementa la capacidad elástica del parénquima pulmonar
y reduce la sensación de disnea. El uso de la CPAP (en
presión de 5 a 10 cm de H2O) incrementa la duración del
ejercicio y desciende las molestias en pacientes con EPOC y
fibrosis quística. Además los ejercicios son de mayor
duración porque retarda la aparición de la disnea (1).
F2.- Entrenamiento de resistencia en la parte superior del
cuerpo:
El entrenamiento de resistencia de las extremidades
superiores es una parte integral de los programas de
rehabilitación pulmonar. Los ejercicios deben incluir
elevaciones repetidas de los brazos sin peso añadido, o con
el uso de pesos bajos a baja intensidad de movimiento. Si
son capaces de coordinar la respiración con los
movimientos de la extremidad superior los pacientes
experimentan normalmente un menor esfuerzo con los
movimientos de los brazos (1).
F3.- Entrenamiento
inspiratorios:
de
resistencia
de
músculos
El entrenamiento resistido de los músculos
inspiratorios debe de ser considerado en el conjunto del
entrenamiento. Las mayores indicaciones para este tipo de
entrenamiento son los pacientes que presentan limitación
sintomática y funcional a pesar del tratamiento, es decir,
los pacientes con un descenso de la fuerza de los músculos
respiratorios y ausencia de severa hiperinsuflación en la
radiografía pulmonar. Varios estudios han demostrado una
mejora de la forma física de los músculos respiratorios con
este método (1).
Una manera de realizar este tipo de entrenamiento
es con una frecuencia mínima de 4 a 5 días por semana,
intensidad de 25 a 35 % del P1 máximo medido en función
de la capacidad funcional recomendada, en dos sesiones de
15 minutos o una sesión de 30 minutos/día (1).
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F4.- Diseño de un programa y supervisión:
El programa de prescripción debe de ser modificado
después de 6 a 8 semanas, la prescripción debe ser concisa
y escrita y es aconsejable realizar sesiones en grupo (1).
IIc) Asma inducido por el ejercicio (AIE):
Definición:
El asma inducido por el ejercicio es una forma de
enfermedad por hipereactividad de las vías aéreas (10,11). Es una
enfermedad caracterizada por un aumento de la sensibilidad
bronquial ante varios estímulos, manifestada por un
estrechamiento extenso de las vías aéreas, que remite
espontáneamente o como resultado de un tratamiento médico
(10). El diagnóstico del asma no es una contraindicación para
realizar un entrenamiento riguroso de resistencia (7).
Epidemiología:
Los factores que intervienen en el asma son múltiples y a
efectos prácticos se pueden clasificar en los que previenen,
disminuyen y aumentan el riesgo de AIE:
Los factores que previenen el AIE son:
. El ejercicio físico realizado en un ambiente húmedo y
templado.
. Duración de los esfuerzos de un tiempo no superior a los
cinco minutos a baja intensidad y precedidos de un tiempo
de calentamiento.
. Respirar despacio a través de la nariz, para reducir la
hiperventilación.
. Técnicas de relajación profunda para el control
respiratorio.
. Agentes alfa-adrenérgicos en caso de congestión de la
mucosa nasal (7,10,11).
Factores que disminuyen el riesgo de AIE:
. Ejercicio intermitente y de baja intensidad.
. Mantenimiento de una buena forma física.
. Sufrimiento de una crisis reciente (7,10,11).
Factores que aumentan el riesgo de AIE:
. Ejercicio continuo (carrera libre)
. Contaminantes atmosféricos.
. Ejercitarse tras una infección respiratoria reciente.
. Ingestión de beta-bloqueantes (7,10,11).
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De este modo podemos aseverar que la presencia de las
siguientes circunstancias van a ser predisponentes para un ataque
de asma:
1.- ejercicio intenso realizado en aire seco, frío y
contaminado.
2.- la perdida de calor y humedad en el árbol
traqueobronquial.
3.- una intensidad del ejercicio de entre un 60-85% o más
del VO2 máximo y de duración superior a cinco u ocho
minutos va a predisponer al broncoespasmo, aunque varía
en función del individuo.
4.- la duración del esfuerzo también varía notablemente y
parece que el estímulo lo constituyen 5 minutos de ejercicio
continuado aunque periodos más largos (de 32 minutos) y
más cortos (de menos de 3 minutos) tienen un efecto más
atenuado. Los ejercicios de pocos segundos con periodos
de descanso también inducen una actividad asmática débil.
5.- cualquier tipo de actividad deportiva puede precipitar
un ataque de asma. La mayoría de los estudios se centran
en la carrera, bicicleta o natación (parece ser que la
natación produce menos broncoconstricción que otros
deportes) (11).
Diagnóstico del AIE:
El diagnóstico del AIE sirve para estudiar y determinar que
individuo presenta un AIE y así prevenir su aparición y facilitar su
integración social (6,7,8).
Según la mayoría de las investigaciones realizadas hasta la
actualidad, las personas que se deben someterse a este estudio
son los que cumplen al menos 3 criterios de los 5 siguientes:
1.- crisis de disnea con sibilancias cediendo intercrisis.
2.- Eosinofília nasal y/o periférica notable.
3.- Niveles de IgE sérica elevada.
4.- Pruebas cutáneas positivas.
5.- Demostración de obstrucción de vías aéreas reversible a
los beta-2 agonistas y que sea objetivado mediante
espirometría (4,7).
Una vez clasificado el paciente es conveniente someterle a
una prueba de esfuerzo precedida de una espirometría previa y
con espirometrías posteriores para establecer comparación con la
previa. Para su realización se le dará instrucciones detalladas y
precisas sobre las condiciones, que debe de adoptar, previo a la
realización de la prueba.
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1.- No haber tomado bebidas con cafeína ni tabaco en las
últimas 24 horas. Es conveniente que la última comida
antes de realizar la prueba se haga dos horas antes.
2.- No haber realizado ejercicio físico intenso 12 horas
previas a la realización de la prueba.
3.- Suspender tratamiento con fármacos previo a la prueba.
4.- Espirometría basal con FEV1 mayor al 80% del predicho
para su talla, peso y edad (4,7).
Se procede a la realización de una espirometría antes de la prueba
de esfuerzo y posteriormente al finalizar, a los 5,10, 20 y 30
minutos. Se considera positiva la prueba cuando:
FEV1: desciende igual o más del 20% del basal.
FEF 25-75% desciende igual o más del 25% del basal.
Si a los 30 minutos no ha vuelto a la normalidad deberá realizarse
la prueba de función pulmonar hasta que alcance la normalidad.
Se anotará este tiempo en la hoja de datos (4,7).
Tratamiento y prescripción de ejercicio:
El arsenal terapéutico que se dispone en la ayuda contra el
asma inducido con el ejercicio está formado por los siguientes
medicamentos: agonistas beta adrenérgicos, cromoglicato,
teofilina y corticoides inhalados (6,8). Estos deberán ser
complementados con unas pautas de prescripción de ejercicio.
Dentro de las pautas de prescripción de ejercicio el
deportista con AIE deberá calentar más tiempo, comprobando a la
intensidad de ejercicio a la que aparecen los síntomas con o sin
medicación. La respiración nasal es muy importante. Es necesario
el tratamiento de los síntomas alérgicos y las infecciones
respiratorias. Los deportes más aconsejables son la natación y el
waterpolo. En los esquiadores de fondo el uso de protectores
nasales sirve para calentar el aire (11).
Para los atletas que padecen AIE con carácter grave, son
aconsejables los deportes de equipo ya que suele incluir periodos
relativamente breves de ejercicio con otros de descanso, evitando
condiciones de frío y sequedad extrema. La natación induce
menor grado de broncoconstricción porque el ambiente en las
mismas, sobre todo las cubiertas, es más húmedo y caluroso
(10,11).
El entrenamiento puede mejorar la tolerancia y reducir la
obstrucción en pacientes con AIE. Parece ser que el
entrenamiento eleva el umbral anaeróbico por lo que disminuye la
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frecuencia de espiración a un nivel de consumo máximo
determinado. La frecuencia de espiración podría entonces
disminuir el estímulo para la broncoconstricción. El entrenamiento
parece ser un método seguro y beneficioso para los que padecen
asma inducido por el ejercicio físico (11).
IId) Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
Concepto y fisiopatología:
La EPOC que incluye la bronquitis crónica y el enfisema, es la
quinta causa de muerte en Estados Unidos. Es la causa más
importante de incapacidad laboral (13,15).
En los pacientes con enfermedad avanzada e insuficiencia
ventilatoria crónica, el tratamiento con oxígeno continuo ha
demostrado prolongar la supervivencia. En estos pacientes el
principal objetivo terapéutico es la disminución de los síntomas, ya
que a medida que disminuye la función pulmonar, los pacientes
experimentan disnea e intolerancia al ejercicio como síntomas más
incapacitantes. El ejercicio físico es una medida para contrarrestar
la incapacidad funcional progresiva de los pacientes con EPOC.
Durante más de 20 años se han desarrollado varias formas de
entrenamiento físico (11,13).
Respuesta al entrenamiento:
A/ TOLERANCIA AL EJERCICIO:
Se acepta de forma generalizada que el entrenamiento
aumenta la tolerancia al ejercicio físico. Después del ejercicio
mejoran tanto la función miocárdica como la eficacia mecánica.
También se ha visto un descenso de la tensión arterial media en la
arteria pulmonar, durante el reposo, en pacientes con EPOC,
después de realizar ejercicio aeróbico (13).
B/ ACTIVIDAD AERÓBICA:
Estudios de esfuerzo realizado a intensidades más altas en
pacientes con EPOC moderada han demostrado una reducción
significativa de los niveles de lactato, con diminuciones
simultáneas en la ventilación durante el ejercicio. Estos efectos se
observan en ausencia de cualquier mejoría apreciable en los
parámetros de función pulmonar o en la gasometría arterial
(5,13).
Prescripción de ejercicio:
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El principal parámetro para valorar los resultados del ejercicio en
los pacientes con EPOC debe ser la mejoría de la disnea (13).
Se debe prescribir un entrenamiento aeróbico de todos los
músculos posibles, mediante ejercicios de caminar, subir
escaleras, cinta continua, bicicleta ergómetrica y ejercicios
ergométricos de brazos. La intensidad se regula en función de las
tasas de disnea. Para aquellos pacientes con disnea de esfuerzo
que presentan desaturaciones significativas durante el ejercicio se
realiza con administración de oxígeno suplementario (11,13,15).
Se debe de utilizar un método gradual para ir aumentando el
ejercicio de forma escalonada y animando al paciente a entrenar
al nivel más alto tolerable, durante un tiempo más prolongado.
Este programa de entrenamiento debe constar de 3 sesiones de
ejercicio a la semana de 2 horas de duración cada una, donde se
intercalan periodos amplios de descanso (11).
En los pacientes que experimentan mayor disnea cuando ejercitan
los brazos que cuando suben escaleras o andan se debe de incidir
en ejercicios específicos para mejorar la fortaleza y resistencia de
los brazos (5,13). En aquellos pacientes en los que se demuestra
debilidad de los músculos inspiratorios pueden ser útiles ejercicios
de entrenamiento específico de la musculatura inspiratoria (5,13).
En los pacientes que presentan fatiga de las piernas como factor
principal limitante y en los que se documenta una disminución de
la fuerza estática y la resistencia de los músculos de los miembros
inferiores, requieren un entrenamiento adicional de éstos (9,13).
En los pacientes que aparece una disnea incapacitante durante el
ejercicio, debida a hiperinsuflación pulmonar dinámica severa, se
puede realizar éste añadiendo un dispositivo de presión positiva
continúa en la vía aérea a baja presión (13).
Después de terminar el programa de entrenamiento, los pacientes
deben seguir realizando ejercicios de forma habitual para poder
conservar los beneficios alcanzados (13).
IIe) Fibrosis Quística (FQ):
Concepto y fisiopatología:
Es una endocrinopatía por alteración cromosómica en el
brazo largo del cromosoma 7 con 3 alteraciones de las glándulas
exocrinas: infecciones respiratorias recurrentes por aumento de la
secreción bronquial, malabsorción y malnutrición por la
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insuficiencia pancreática, aumento de la concentración de
electrólitos por el sudor (16).
Los síntomas respiratorios son muy frecuentes y debidos a
los siguientes hechos: impactación de moco más infección
respiratoria, secreciones mucopurulentas que impiden toser y
dificultan la entrada de aire, la bronconeumopatía con infección,
atelectasia y enfisema, también disminución entre el intercambio
entre el oxígeno y neumotórax y muerte por fallo pulmonar (16).
Prescripción de ejercicio:
Es natural y una parte importante de la vida normal de
estos pacientes. Es necesario la realización de diferentes formas
de ejercicio, deportes y juegos, para mejorar el placer y promover
la integración tanto física, mental así como social de estos
pacientes. Varios estudios han demostrado que ejercicios como
nadar, canoa, correr o entrenamiento de los músculos
inspiratorios es muy conveniente como entrenamiento específico
de músculos y para mejorar la capacidad ventilatoria (12,16).
La danza aeróbica es posiblemente una actividad saludable
y popular en las chicas. La bicicleta, el esquí de campo a través,
los juegos de pelota, remar, carrera o travesía de montaña son
otras actividades que pueden producir un efecto de
entrenamiento. Solamente los pacientes con FQ al tener una
perdida excesiva de electrólitos por el sudor hace que el hacer
ejercicio en ambientes calurosos sea peligroso (12,17).
La capacidad de trabajo en estos pacientes debe ser
realizada a un 70% de su máxima capacidad con una frecuencia
cardiaca en estos mismos valores, debe de ser monitorizado
regularmente la función pulmonar, la producción de esputo, los
síntomas pulmonares, así como su estado físico (12,17).
En resumen la respuesta cardiopulmonar al ejercicio es
normal en la FQ excepto cuando hay una afectación severa del
pulmón que se limita por los factores pulmonares. Durante los
ejercicios de elevada intensidad, sin embargo hay que tener en
cuenta que el poder aeróbico está generalmente reducido en
pacientes con FQ y una larga variabilidad (12,17).
El ejercicio es seguro en la FQ y la respuesta hormonal al
mismo es normal. Un entrenamiento regular mejora la capacidad
de trabajo y hace que el ejercicio submáximo sea más fácil
(12,16).
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