Informe de la encuesta de la Sociedad Española de Epidemiología

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 GRUPO DE TRABAJO DE VIGILANCIA EPIDEMIOLÓGICA DE LA SEE Informe sobre la situación de la vigilancia de la salud pública en España 2014 Ánxela Pousa Ortega, Pere Godoy García, Nuria Aragonés Sanz, Rosa Cano Portero, Francisco González Morán, Mª José Sierra Moros, José Mª Mayoral Cortés
Mayo 2015 1 Resumen Introducción y objetivo: Desde que en 2011 se aprobó la Ley General de Salud Pública (LGSP) muchos de sus aspectos no han sido desarrollados. En 2014, el Grupo de Trabajo de Vigilancia Epidemiológica de la Sociedad Española de Epidemiología (GTV-­‐SEE) realizó una encuesta con la finalidad de conocer la situación actual de la vigilancia de la salud pública en España en relación con los objetivos establecidos en la LGSP. Métodos: Se realizó un estudio descriptivo transversal sobre los distintos aspectos de la vigilancia epidemiológica contemplados en la Ley. Se diseñó una encuesta que se remitió a todas las comunidades y ciudades autónomas (CCAA), con preguntas cerradas (Sí/No) y abiertas. Se recogió información sobre la existencia de métodos de evaluación de los sistemas de información (SI). Para cada apartado de vigilancia, se preguntó por la existencia de un SI específico y, de existir, sobre: existencia de norma reguladora, explotación sistemática de la información y disponibilidad en web de los resultados. Para enfermedades no transmisibles y sus determinantes se preguntó específicamente por: vigilancia del cáncer, diabetes, enfermedad coronaria, EPOC, HTA, obesidad, tabaquismo, ejercicio físico, alimentación, consumo de alcohol y otras drogodependencias. Resultados: Respondieron las 19 CCAA. El 100% dispone de un SI para las enfermedades transmisibles (ET), el 31,6% para las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria (IRAS), y el 94,7% para la vigilancia de alguna enfermedad crónica. El 73,7% vigilan algún determinante de la salud: un 63,2% el consumo de tabaco y alcohol y la obesidad en el 47,4%. El 31,6% disponen de SI para la vigilancia de los condicionantes sociales; el 47,4% lesiones y violencia; el 94% riesgos alimentarios y ambientales. El análisis sistemático de la información varía entre el 100% para las ET y el 15,8% en Lesiones y violencia y su disponibilidad en web tiene un máximo del 68,4% para las ET. Las enfermedades crónicas más vigiladas son el cáncer (94,7%) y la diabetes (36,8%). Dispone de un sistema de alerta precoz y respuesta rápida el 73,7%, que en el 47,9% funciona las 24 horas del día los 365 días al año. La evaluación de los sistemas de vigilancia existentes presenta su máximo para las ET (47,4%). Conclusiones y recomendaciones: El estudio ha puesto de manifiesto un desarrollo insuficiente y muy desigual de los contenidos de vigilancia incluidos en la LGSP, con excepción de las ET, y evidencia retos pendientes en la vigilancia de las IRAS y de las enfermedades crónicas, entre otros, así como la disponibilidad de unidades de alertas 24h los 365 días del año. Es necesario avanzar en la explotación sistemática de la información y promover su visibilidad para que resulte de utilidad. La escasa evaluación periódica de los sistemas, puede afectar a su calidad y pertinencia. Aunque con limitaciones, el estudio permite conocer la situación de la vigilancia en España y en qué apartados es necesario avanzar. 2 Introducción La vigilancia en salud pública se define como la recogida, registro, análisis e interpretación sistemática de datos, seguida de la difusión de la información a los programas de salud pública para apoyar la toma de decisiones (1). Tradicionalmente la vigilancia está enfocada a las enfermedades transmisibles que, aunque continúan siendo un importante problema de salud, es urgente la incorporación de las enfermedades no transmisibles y sus determinantes en la vigilancia (2,3). Un aspecto importante de la vigilancia de la salud pública del siglo XXI es su orientación hacia la acción (1, 4). A pesar del debate abierto en España sobre la necesidad de reforma de la salud pública (5,6), no es hasta finales de 2011 cuando se aprueba la Ley General de Salud Pública (LGSP) (7). A pesar del avance normativo que esta Ley supuso, cuatro años después de su aprobación, muchos aspectos de esta Ley no han sido desarrollados. A finales de 2013 se creó, dentro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), el grupo de trabajo de vigilancia epidemiológica (GTV). Este grupo tiene el objetivo de realizar una revisión crítica de la situación de la vigilancia epidemiológica actual y contribuir a la creación de una red de vigilancia en salud pública en España. Como se ha mencionado, esta nueva vigilancia debe ampliar su campo de acción y superar la limitación de estar centrada en las enfermedades transmisibles(4,8-­‐10). El objetivo del trabajo es conocer la situación actual de la vigilancia en salud pública en España respecto a los aspectos recogidos en la Ley General de Salud Pública. Material y métodos Se realizó un estudio descriptivo de los sistemas de vigilancia de salud pública existentes en las Comunidades y Ciudades Autónomas (CCAA). Para ello se diseñó una encuesta para conocer en qué grado las CCAA disponían de sistemas para vigilar aspectos que la LGSP recoge como esenciales en el Capítulo I, Artículo 12 del Título II. Además se incluyeron, por su relevancia, las infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria y las resistencias antimicrobianas (IRAS), aún sin estar específicamente incluidas en la Ley. Se incluyeron preguntas dicotómicas cerradas y preguntas abiertas sobre la institución responsable, marco legal y disponibilidad y uso de la información y, finalmente, sobre la evaluación de cada uno de estos aspectos. Se realizó un estudio piloto para validar la encuesta en dos CCAA, lo que permitió redefinir varias preguntas y separar algunos apartados: en el de IRAS, se dividió la pregunta de disponibilidad de sistema de información en dos apartados. En relación con las enfermedades crónicas, se preguntó por entidades concretas: cáncer, diabetes, hipertensión, enfermedad coronaria, EPOC y se decidió incluir un apartado abierto para otras enfermedades. En cuanto a los determinantes de la salud, se preguntó por la vigilancia de obesidad, tabaquismo, consumo de alcohol y otras drogodependencias, tipo de alimentación y ejercicio físico, entre otros. Además, en el apartado de riesgos ambientales se recogió información sobre vigilancia de 3 riesgos específicos: aguas de consumo, contaminación atmosférica, temperaturas, incorporando un apartado abierto para otros riesgos. En este apartado se preguntó, además, si existía integración de la vigilancia de los riesgos con la de los efectos en la salud. El anexo 1 muestra el cuestionario utilizado, con preguntas comunes a todos los apartados, acerca de la disponibilidad de sistemas de información, normas reguladoras, disponibilidad en web de la norma, unidad/es responsable, explotación sistemática de la información y su disponibilidad en webs institucionales. Se contactó telefónicamente con los responsables de vigilancia epidemiológica de las CCAA entre febrero y marzo de 2014 y, posteriormente la encuesta se envió por correo electrónico y los responsables coordinaron la cumplimentación de las preguntas, tanto en los apartados que eran de su competencia como los que estaban en otras unidades de salud pública u otros organismos. Las encuestas se distribuyeron a todas las CCAA y recogieron entre marzo y julio de 2014. Se procedió a una revisión manual de las encuestas contestadas y los datos se introdujeron en una hoja Excel. Se realizó un estudio descriptivo y para el análisis se calcularon los porcentajes para las preguntas incluidas en cada uno de los apartados. En el cálculo final están incluidos los 19 territorios. Resultados Respondieron a la encuesta la totalidad de CCAA. Seis de ellas disponen de los sistemas de vigilancia esenciales que enuncia la LGSP. Tienen menor implantación los de enfermedades asociadas a la asistencia sanitaria y el de condicionantes sociales, en 6 de las CCAA; y lesiones y violencia, en 9 CCAA. El único sistema de vigilancia implantado en todas las CCAA es el de enfermedades transmisibles (ET), tal como se muestra en la tabla 1. En cuanto a la disponibilidad de norma reguladora de los sistemas de vigilancia (tabla 2), para la vigilancia de ET la mayoría de las CCAA (94,7%) respondieron que disponen de norma reguladora, mientras que para la vigilancia de lesiones y violencia solo existiría en el 10,5% de las CCAA. El 100% de las CCCA disponen de unidad responsable para la vigilancia de ET, prácticamente el 100% CCAA para alguna enfermedad crónica, riesgos alimentarios y riesgos ambientales, y en el apartado del que menos unidades responsables se dispone es para condicionantes sociales en el 31,6%. Todas las CCAA explotan sistemáticamente la información sobre enfermedades transmisibles, mientras que solamente se explotan los datos de lesiones y violencia en el 15,8%, los de infecciones asociadas a la asistencia sanitaria (IRAS) en el 21,1% y los de condicionantes sociales en el 31,6% de las CCAA (Tabla 2). Para la vigilancia de IRAS existen unidades responsables en el 68,4% de las CCAA, y sin embargo, solo disponen de sistema de información un 31,6% (26,3% para el conjunto de IRAS y resistencias antimicrobianas) y se analiza sistemáticamente la información en un 21,1% de las CCAA. Para la vigilancia de lesiones y 4 violencia existen más sistemas de información que unidades responsables (47,4% y 42,1% de CCAA, respectivamente) y solo se analiza sistemáticamente la información en el 15,8% de las CCAA. La disponibilidad de la información en web es del 100% para ET y no está disponible en ningún caso para lesiones y violencia (tabla 2). En cuanto a la dependencia de las unidades responsables de los sistemas de vigilancia (tabla 3), las enfermedades transmisibles dependen en exclusiva de salud pública en todas las CCAA. La dependencia es compartida con otras unidades (bien dentro del sistema sanitario o en otra dependencia, dentro o fuera de la administración) en la vigilancia de IRAS, enfermedades crónicas y sus determinantes, y condicionantes sociales. Se observa, también, que para las IRAS, determinantes, lesiones y violencia y riesgos ambientales o para la salud de los trabajadores, en algunas CCAA la dependencia es exclusiva de otras organizaciones que no son la de Salud Pública, como el Sistema Sanitario Asistencial, Institutos de Estadística o Consejerías de Medioambiente. Entre las enfermedades crónicas, el cáncer es la entidad más vigilada. De hecho, existe algún registro de cáncer con distintos grados de cobertura en el 94,7% de las CCAA (tabla 4). La vigilancia de la diabetes y la enfermedad coronaria se realiza en el 36,8% y 31,6% de las CCAA, respectivamente. Respecto a los determinantes, el tabaquismo y el alcohol son los más vigilados (63,2% de las CCAA), seguido de la obesidad (47,4%). En el apartado de riesgos ambientales sobre los que se realiza vigilancia (tabla 4), el agua de consumo es el factor vigilado con mayor frecuencia, seguido de la contaminación atmosférica y las temperaturas. En cuanto a la integración de la vigilancia de riesgos ambientales y sus efectos para la salud solo 5 CCAA dicen tener sistemas integrados, con una unidad responsable, y 4 de ellas explotan la información sistemáticamente. Respecto a la existencia de un sistema de alerta precoz y respuesta rápida (tabla 2), el 68,4% de las CCAA dicen disponer de unidad responsable. Sin embargo, solo 7 disponen de norma reguladora del sistema y en 9 el sistema funcionaba las 24 horas del día, 365 días al año. La información se analiza sistemáticamente en el 47,4% de los casos y la información está disponible en web en el 21%. En la pregunta sobre evaluación del sistema de vigilancia, todos los apartados (excepto en el de condicionantes sociales) son evaluados menos por una comunidad. El apartado que más se evalúa es en el de las enfermedades transmisibles, con el 47,4% de respuestas afirmativas, seguido de las IRAS, enfermedades crónicas, determinantes, riesgos ambientales y sus efectos para la salud y el sistema de alerta precoz y respuesta rápida. 5 Discusión y conclusiones Este estudio permite describir el grado de desarrollo de la vigilancia en salud pública en España en relación con los objetivos establecidos en la LGSP. Los resultados de la encuesta muestran un desarrollo muy dispar de los sistemas de vigilancia en las distintas CCAA. El desarrollo de la vigilancia de las enfermedades transmisibles es muy amplio, del 100%, seguido por la vigilancia de algunas enfermedades crónicas, como el cáncer. También se constata un desarrollo importante de la vigilancia de los riesgos alimentarios y riesgos ambientales, presentes en algún grado en 18 de las CCAA, y de los sistemas de alerta (en 14 CCAA). Sin embargo, el desarrollo es mucho menor en otros apartados como en el caso de las IRAS, los condicionantes sociales o lesiones y violencia. La existencia de norma reguladora de los sistemas de vigilancia sigue el mismo patrón, ya que aunque es casi del 100% para las transmisibles, es mucho más bajo para los demás aspectos contemplados. La explotación de los datos recogidos, excepto en el apartado de las enfermedades transmisibles (donde es del 100%), no se realiza sistemáticamente, aun disponiendo de sistema de información, algo que sucede en todos los apartados con la excepción de la vigilancia de los condicionantes sociales. Aquellas CCAA que disponen de sistema de información sobre este apartado también realizan la explotación sistemática de la información, probablemente porque su desarrollo se ha producido en el marco de proyectos de investigación (11). No obstante, a la hora de que la información esté disponible en web los resultados empeoran, ya que incluso en el apartado de las enfermedades transmisibles, el más desarrollado, esta información está disponible en web solo en 13 de las CCAA y es muy baja la disponibilidad en web de información sobre la vigilancia de enfermedades crónicas, lesiones y violencia, riesgos relacionados con el trabajo y sus efectos sobre la salud de los trabajadores y en el de los riesgos alimentarios, pese a ser éste último un apartado tradicional de vigilancia en salud pública. Este es un aspecto muy relevante porque limita el uso de la información. En cuanto a la existencia de unidades responsables de la vigilancia en cada uno de los apartados, es de destacar que en el caso de las IRAS existen más unidades de vigilancia que sistemas de información (13 y 6 CCAA, respectivamente), lo que puede indicar que aunque hay unidades que realizan acciones de vigilancia, no deben tener implantado un sistema información propiamente dicho. Esto va en detrimento del uso de la información que generan, lo cual está de acuerdo con el resultado obtenido para esta pregunta, ya que dicen explotar sistemáticamente la información el 21% de las CCAA. Estos resultados sugieren que se debería realizar un análisis de las unidades existentes y abordar una reorganización para orientarlas a la vigilancia de las infecciones a las que están destinadas. El desarrollo de la vigilancia de las enfermedades crónicas presenta una heterogeneidad muy amplia, siendo alta para cáncer pero inferior al 50% en otras enfermedades. Este dato, junto al mencionado escaso desarrollo normativo, falta de unidades dedicadas a su vigilancia y el escaso análisis sistemático de la información y de su disponibilidad en web, apuntan hacia un necesario desarrollo de la vigilancia de este apartado. 6 En este sentido, habría que profundizar en lo que supone que una mayoría de las CCAA manifiesten tener sistemas de información sobre cáncer, de cara a que estos sistemas sean una herramienta cada vez más útil en la vigilancia del cáncer. La existencia de un registro nacional de tumores es un objetivo alcanzable a medio plazo, que contribuirá a la mejora de la vigilancia del cáncer. La coordinación de los registros poblacionales de tumores contribuirá, sin duda, a alcanzar este objetivo. En relación con la vigilancia de otras enfermedades crónicas, hay que destacar algunas iniciativas para vigilar la diabetes y la enfermedad coronaria en 7 y 6 CCAA, respectivamente. Estos sistemas ya existentes, tras una evaluación que permitiera determinar su adecuación a objetivos de vigilancia, podrían servir de punto de partida para el desarrollo de sistemas de vigilancia en otras CCAA, con el objetivo final de conformar un sistema estatal de vigilancia que permita la comparación entre todos los territorios del Estado y con otros países(12)(2). Además, en este apartado se deben definir estándares e indicadores, que permitan impulsar tanto el desarrollo de sistemas de información homogéneos como el normativo: ambos aspectos son necesarios para una vigilancia de amplia cobertura, homogénea y oportuna en el tiempo (13). En cuanto a la vigilancia de los determinantes de la salud, se observa también heterogeneidad en cuanto a los factores vigilados en las distintas CCAA, junto con una amplia variedad de las unidades que se dedican a su vigilancia. Puesto que muchos de estos determinantes se estudian a través de encuestas (14,15), no siempre diseñadas con la misma metodología, sería importante que las encuestas, además de extenderse a todo el territorio, siguiesen una metodología estandarizada y común, al menos en un núcleo central de variables, que permita su posterior comparación (16). Este desarrollo es necesario para los apartados de condicionantes sociales de la salud y lesiones y violencia, con múltiples estudios sobre estos temas (17-­‐19), pero sin traslado a la vigilancia. Un problema diferente es la vigilancia de riesgos alimentarios y ambientales, ya que aunque 18 de las CCAA dicen disponer de sistemas de información para estos factores, indicando una amplia recogida de datos, el análisis de la información es escaso. Numerosos estudios sobre la incidencia de determinados contaminantes, como por ejemplo los atmosféricos en algunas ciudades o las altas temperaturas (20-­‐23), indican que sería necesario sistematizar la vigilancia de riesgos e integrarla con la de efectos en la salud (3). En esta integración también será necesario avanzar en los riesgos relacionados con el trabajo, dado que la vigilancia actual está más centrada en las enfermedades profesionales reguladas que en la vigilancia de otros riesgos asociados al ámbito laboral y sus efectos sobre la salud (24). Un apartado relevante, especialmente en un mundo globalizado (25), es el insuficiente desarrollo de un sistema de alerta precoz y respuesta rápida. Llama la atención la baja cobertura del sistema las 24 horas los 365 días del año, puesto que menos de la mitad de las Comunidades dicen disponer de él. Dada la relevancia de este apartado por su conexión con el Reglamento Sanitario Internacional (25), es necesario y urgente su desarrollo en todo el territorio. Además, la formación continua de los profesionales de estas unidades es otro aspecto a tener en cuenta. 7 Excepto en el apartado de la vigilancia de las enfermedades transmisibles, este estudio muestra que es muy escasa la evaluación de los sistemas de vigilancia. Hay que considerar que la falta de una evaluación sistemática dificulta la detección de áreas de mejora en los sistemas, que permita, además, optimizar los recursos necesarios para la vigilancia. Igualmente, la evaluación debería seguir una metodología común y extenderse a todos los aspectos vigilados, sean riesgos o sean efectos (8,13,26). Es importante destacar que los sistemas de vigilancia deben ir encaminados a la acción y que la vigilancia no debe quedar en una mera recogida de datos, ya que esta tiene que repercutir en el diseño de planes y políticas que permitan una mejora continua de la salud de la población (8). Este estudio presenta algunas limitaciones, como no haber definido los distintos sistemas sobre los que se preguntó. Sin embargo, dado que la encuesta la coordinaron profesionales de vigilancia epidemiológica, asumimos que las respuestas se atuvieron a los criterios generales que definen un sistema de información. En el mismo sentido, para no sobrecargar de trabajo a las personas que debían cumplimentar la encuesta, las preguntas se enunciaron de una forma general, sin recoger detalles sobre los elementos, desarrollo o la cobertura de los sistemas dentro de cada una de las CCAA. Esto ha permitido disponer de una visión global de la situación en todo el Estado, a costa de renunciar a detalles que permitieran explicar mejor los resultados observados. Esta primera visión general servirá de punto de partida para la realización de estudios más detallados de los sistemas disponibles. En cualquier caso, sería importante en el futuro conocer en detalle los sistemas ya en funcionamiento, las fuentes de información de las que se nutren y el análisis de las características que permitan establecer los mínimos necesarios para avanzar en una vigilancia común a todo el territorio español, en su regulación, análisis de la información y diseño de indicadores comparables y su visibilidad en web, así como en su evaluación. En el ámbito de riesgos, sería de gran interés promover la existencia de sistemas de información que integren la vigilancia de los riesgos con la de efectos, y el consecuente desarrollo o adecuación de programas para su control. En conclusión, de acuerdo con los resultados obtenidos, se pone de manifiesto la necesidad de avanzar en el desarrollo de los sistemas de vigilancia esenciales que incluye la LGSP. Las recomendaciones irían en el sentido de la vigilancia orientada a la acción (8,27), con actuaciones asociadas a programas, ya en funcionamiento o nuevos, que requerirán de la vigilancia continuada (28,29). En el caso de las enfermedades transmisibles muchas actuaciones requieren actuaciones inmediatas con sistemas de funcionamiento continuos (24 horas/365 días) por las obligaciones nacionales y/o internacionales, lo cual conlleva un desarrollo urgente de estos sistemas. Otro aspecto clave es el impacto de los sistemas de vigilancia en la salud de la población a través de mejoras de los planes o programas existentes, o en la detección de nuevas necesidades y programas de control que escapa de los objetivos de este estudio y se podrá abordar en un futuro estudio específico. 8 Bibliografía 1. 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RA_SALUD/&idioma=es&tema=/temas_es/C_3_NUESTRA_SALUD/C_1_Vida_sana/Vigilancia_de_la_salud/
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