Dr. Arese-CSJN-Principios-Laborales

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PRINCIPIOLOGIA LABORAL DE LA NUEVA CORTE SUPREMA1
Por César Arese2
La Corte Suprema de Justicia de la Nación ha manifestado un octeto de principios
jurídicos a modo de complejo de directivas que, en parte, rescatan algunos viejos
principios de la CS, pero que en otros, dan una vuelta de campana a varios criterios
del alto tribunal. En este trabajo se analizan esos principios, de acuerdo a su
manifestación en las últimas sentencias.
“Privilegio es de ciencias reducir a principios
generales su enseñanza: son máximas doctrinales; lo
que el nombre dice, cabezas, y como fuentes del
discurrir los fundamentos del enseñar”.
Baltasar Gracián (Agudeza y arte del ingenio,
1773).
SUMARIO. I. Fallos que hacen historia. II. Principios enunciados. 1. Protectorio. a) La inviolabilidad
del principio. b) Alcances del protectorio. c) Alcance ecuménico laboral del principio. 2. Estabilidad o
continuidad. a) Denominaciones connotativas. b) El sentido de la estabilidad laboral estatal. c)
Estabilidad e idoneidad. d) Estabilidades. 3. Justicia social. a) Un principio de difícil enunciación. b)
Concepto de la CSJN. c) Aplicación procesal. 4. Progresividad. 5. Pro homine. 6. Favorabilidad. 7.
Reparación integral.
8. Supremacía constitucional en la negociación colectiva. a)
Inconstitucionalidad de la estabilidad absoluta establecida en CCT. b) Condicionamientos y
derogación de CCT. c) Inconstitucionalidad de CCT. III. Conclusiones.
I. FALLOS QUE HACEN HISTORIA.
La doctrina de la Corte Suprema de Justicia de la Nación en el fallo "Madorrán,
Marta Cristina c/ Administración Nacional de Aduanas"3, continuada por ―Ruiz,
Emilio D. c/ Dirección General Impositiva‖ (15/5/07)4, operó a cielo abierto en el
corazón del sistema de relaciones laborales, la institución de la estabilidad laboral y
retomó y profundizó la revisión de la doctrina laboral nacional en un aspecto
1
Exposición del 1/6/07 en la Carrera de Especialización en Derecho del Trabajo, de las
universidades Nacional y Católica de Córdoba y del Litoral de Santa Fe. PUBLICADA EN REVISTA
DE DERECHO LABORAL ACTUALIDAD 2008-2, P 33 Y SGTES. Todos los derechos reservados
Editorial Rubinzal Culzoni
2
Doctor en derecho, magistrado del Trabajo y Profesor de Derecho del Trabajo y la Seguridad
Social Universidad Nacional de Córdoba y profesor de la UNC.
3
Se considero el despido sin causa e indemnizado de una trabajadora de Aduanas sobre base a
la normativa del art. 7º del convenio colectivo de trabajo 56/92 ―E‖, aprobado por laudo 16/92. La
trabajadora planteó su reincorporación lo que fue acogido por la Sala VI de la Cámara Nacional de
Apelaciones del Trabajo. Se fundó en la vigencia de la estabilidad del empleado público prevista en
el art. 14 bis de la CN. La CSJN ratificó el fallo con los votos de los Dres. Ricardo Luis Lorenzetti,
Carlos S. Fayt y Enrique Santiago Pertracchi, Juan Carlos Maqueda, Carmen M, Argibay y Elena I.
Highton de Nolasco. Los tres últimos emitieron su voto con fundamentos propios.
4
En este fallo se ratificó la doctrina de ―Madorrán‖ pero con dos particularidades. Se agregó el
ministro E. Raúl Zaffaroni que no había votado en ese precedente y se desestimó la admisibilidad
del recurso presentado por la demandada en contra de la condena al pago de haberes (art. 280
CPCC).
2
esencial, los principios jurídicos de interpretación y aplicación dentro del ámbito del
Derecho del Trabajo y la Seguridad Social.
Con este precedente y los casos ―Vizzoti‖, ―Castillo‖, ‖Aquino‖ 5 y ―Milone‖ de
2004, en que se declararon las inconstitucionalidades de los artículos 245 de la Ley
de Contrato de Trabajo y 46, 39 y 15 de la Ley de Riesgos de Trabajo y los fallos
previsionales ―Itzcovich, Mabel c/ ANSes‖, ―Sánchez, María del Carmen c/ ANSeS‖
de 2005, ―Badaro, Adolfo Valentín c/Anses‖, 98/8/066, el máximo cuerpo ha
manifestado un octeto de principios jurídicos a modo de complejo de directivas que,
en parte, rescatan algunos viejos principios de la CS, pero que en otros, dan una
vuelta de campana a varios criterios del alto tribunal.
Aparecen en esos decisorios, con mayor o menor desarrollo, los siguientes
principios: a) Protectorio; b) Estabilidad o continuidad; c) Justicia social; d)
Progresividad; e) Pro homine; f) Favorabilidad; g) Reparación integral y h)
Supremacía constitucional en la negociación colectiva.
II. PRINCIPIOS ENUNCIADOS.
1. Protectorio.
De forma generalizada, la doctrina acepta la naturaleza central asignado al
llamado principio protectorio o pro operario. Si bien este alcance —sin mucha
exageración— es aceptado universalmente, la CSJN realizó en “Aquino” una
referencia específica a la positividad del principio más duro y orientador del
derecho del trabajo otorgándole el de premisa de los restantes enunciados del
artículo 14 bis7.
5
Ratificado en "Llosco, Raúl c/ Irmi S.A.", CSJN, 12/06/07.
Y potencialmente a partir de "Palmer, Alfredo Mateo c/ Kraft Suchard Argentina S.A", 3/5/07,
referido al tema de discriminación gremial posterior a la reinstalación del demandante. Se trató del
caso de un delegado gremial despedido bajo tutela sindical, se ordenó reinstalarlo, la sentencia fue
acatada y luego denunció la instrumentación por el demandado de una práctica persecutoria
consistente en su aislamiento, vigilancia permanente y el despido sin causa de trabajadores que
requirieron su consejo gremial. La Procuradora Fiscal Subrogante, Marta A. Beiró de Gonçalvez,
consideró acreditado el trato persecutorio post juicio de reinstalación. La CS con voto de Elena I.
Highton de Nolasco, Carlos S. Fayt, Enrique S. Petracchi y Juan C. Maqueda y la disidencia de
Ricardo Lorenzetti y Carmen Argibay, ordenó emitir un nuevo fallo conforme la doctrina de
arbitrariedad, pero sus fundamentos permiten avizorar un nuevo tratamiento del tema: ―Surge con
toda claridad que, tanto los agravios de la demandada cuanto el fallo que los acogió, al reprochar al
reclamante la actitud de soportar la discriminación pasivamente, dejaron de lado, sin más, la
consideración de elementos de prueba que, prima facie, resultaban relevantes para la debida
solución del litigio. Dichos elementos, que fueron expresamente invocados por el actor al contestar
los aludidos agravios, tendían a demostrar que, durante la vigencia de la relación laboral, aquél: a)
denunció la conducta patronal de la que decía ser víctima ante el INADI, y, con motivo de ello, el
instituto efectuó una investigación en la cual la empresa contestó un requerimiento de explicaciones,
y b) además, promovió el trámite administrativo de conciliación laboral de la ley 24.635 reclamándole
a la empleadora el cese de su "actitud discriminatoria", trámite en el que la demandada también
intervino. En tales condiciones, y sin que ello implique abrir juicio sobre el resultado definitivo del
caso, corresponde descalificar la sentencia recurrida con arreglo a conocida doctrina del Tribunal en
materia de arbitrariedad."
7
―Al prescribir lo que dio en llamarse el principio protectorio: "El trabajo en sus diversas formas
gozará de la protección de las leyes", y al precisar que éstas "asegurarán al trabajador: condiciones
dignas y equitativas de labor", la reforma constitucional de 1957 se erige en una suerte de hito
mayúsculo en el desarrollo de nuestro orden constitucional, por haber enriquecido el bagaje
humanista del texto de 1853-1860 con los renovadores impulsos del constitucionalismo social
desplegados, a escala universal, en la primera mitad del siglo XX. Impulsos estos percibidos por la
Corte en temprana hora (1938), cuando juzgó válidas diversas reglamentaciones tutelares de la
6
3
El fallo ―Madorrán‖, con remisiones a ―Milone‖ y ―Aquino‖, efectúa 8 una referencia
especial acerca del constitucionalismo social que se construyó en el artículo 14 bis
de 1957. Indica que fueron su argamasa ―el universo el trabajo y el trabajador‖ y se
partió del principio protector que se enuncia en la primera parte del articulo: “El
trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes...”. Desde
a allí, en la cúspide del ordenamiento jurídico positivo, según la terminología del
cuerpo, se asentaron derechos “inviolables” entre los que se encuentra ―la
protección contra el despido arbitrario‖ y la ―estabilidad del empleado público‖.
En esas sentencias se insertan varias reglas interpretativas del principio.
a) La inviolabilidad del principio.
La primera es la inviolabilidad o, puede decirse, la imposibilidad de infringir,
transgredir, contravenir o alterar los imperativos constitucionales incorporados en el
artículo14 bis primera parte de la CN. Es decir que toda norma que reglamente los
derechos individuales y colectivos normados en ese sector de derechos y garantías
constitucionales, debe instrumentarse con tal alcance. Esa consistencia e
inmutabilidad de los derechos constitucionales no puede menos que relacionarse
con el principio de irrenunciabilidad o de indisponibilidad que precisamente
impide la privación de los derechos de orden público laboral.
En el voto de la Dra. Highton de Nolasco del fallo "Llosco, Raúl c/ Irmi S.A." del
12/06/2007, se resaltó además: ―La exigencia de no contrariar los propios actos
debe ser valorada en consonancia con la situación real del trabajador incapacitado
y su posibilidad de abstenerse de percibir una indemnización que considera
insuficiente, en aras de preservar intacta su acción para demandar la intensa
protección que la Constitución Nacional otorga a sus derechos‖. Ello es que la
disposición y caducidad de derechos procesales por parte del trabajador tiene un
alcance restrictivo que deben ser apreciadas en el contexto de hiposuficiencia y
reales necesidades.
b) Alcances del protectorio.
Aunque sea una verdad de Perogrullo es pertinente recordar que la cualidad del
principio inserta en el apartado anterior baña las garantías especificas incluidas en
el artículo 14 bis de ―condiciones dignas y equitativas de labor; jornada limitada;
descanso y vacaciones pagados; retribución justa; salario mínimo vital móvil; igual
remuneración por igual tarea‖. Inclusive, y aunque parezca que legisladores,
jueces, operadores, empleadores hasta representantes gremiales no hayan
aprendido a leer y ―tomarse en serio‖ los derechos en general y la constitución en
relación de trabajo con base en que el legislador argentino, mediante ellas, no hacía otra cosa que
seguir "el ritmo universal de la justicia" (Fallos: 181:209, 213)‖.
8
Considerando 4 del voto de Ricardo Luis Lorenzetti, Carlos S. Fayt y Enrique Santiago
Pertracchi: ‖En lo concerniente al sub lite, cuadra precisar que el primer párrafo de la mencionada
norma pone de manifiesto, con toda elocuencia, que el objeto y el sujeto principalísimos sobre los
que operó la reforma fueron el universo del trabajo y el trabajador. De tal suerte, bajo la luz del
principio protector ("El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes..."),
asentaron su plaza en la cúspide del ordenamiento jurídico positivo diversos derechos "inviolables"
(Fallos 252:158, 161, considerando 3 °) del trabajador, así como deberes ("inexcusables", ídem) de
asegurar- los por parte del Congreso ("Aquino", cit. p. 3770; y "Milone", Fallos: 327:4607, 4617).
Entre los primeros, corresponde aislar, para la solución del presente litigio, la "protección contra el
despido arbitrario" y la "estabilidad del empleado público".
4
especial, según las conocidas expresiones de Ronald Dworking 9 y Roberto Nino10,
también está protegida y es inviolable la ―participación en las ganancias de las
empresas, con control de la producción y colaboración en la dirección‖, la libertad y
la democracia sindical, enunciadas en la misma norma.
c) Alcance ecuménico laboral del principio.
Fluye de esta parte del fallo que si hasta ahora había dudas sobre la aplicación
de principio protectorio al campo de las relaciones de empleo público, es claro que
son incluidas dentro de este criterio. Un sector administrativista tiende a ver las
relaciones de empleo público apartadas de las reglas básicas de protección laboral.
La referencia es inclusiva e interpreta que la garantía de ―estabilidad del empleado
público‖ no está aislada en su tratamiento dentro del artículo 14 bis sino rodeada
del principio protectorio liminar y de otros resguardos laborales.
En palabras del voto mayoritario del fallo enfatiza que ―esto último es así pues, si
bien es cierto que el artículo 14 bis, comprende al trabajo ’en sus diversas formas’,
lo cual entraña tanto al que se desarrolla dentro del campo de la actividad privada
como de la pública, no lo es menos que los dos períodos normativos antes
destacados encuentran su explicación precisamente en distinguir entre los
mentados ámbitos, para los cuales se prevé un diferente grado de estabilidad en el
empleo‖.El principio y la garantía es la misma; la diferencia la hace la intensidad
que implanto el legislador constitucional.
2. Estabilidad o continuidad.
a) Denominaciones connotativas.
Es de recordar que cuando Plá Rodríguez analizó el fenómeno de la
permanencia del contrato de trabajo, advirtió sobre la posibilidad de tres
denominaciones del principio correspondiente: a) ―Continuidad‖; b) ―Permanencia‖ y
c) ―Estabilidad‖11. No obstante que De Ferrari y Evaristo Moraes Filho se inclinaban
por el último rótulo, explicó su preferencia por el primero por ser el más usado y
porque tiene un contenido amplio que atraviesa toda la vinculación de trabajo. La
estabilidad en cambio refiere a un solo instituto, el de la extinción del contrato de
trabajo.
Como derivación del principio protectorio, según lo indica Juan Carlos Fernández
Madrid, o bien como un principio autónomo, el principio de continuidad o estabilidad
laboral aparece ligado a diversidad de instituciones pero básicamente a la
restricción a la suspensión, interrupción y extinción del contrato individual de
trabajo.
Sin embargo, no hay dudas de que la fuerza del principio se expresa en los
momentos de tensión del contrato de trabajo y en sus remansos. La estabilidad es
el telón de fondo o el horizonte visible y palpable del escenario laboral. La
posibilidad de que el empleador opere más o menos libremente la conclusión del
vínculo constituye el sistema energético y de relación de vectores de fuerzas. Una
protección reforzada, estabilizada del contrato de trabajo constituye un obvio
refuerzo del conjunto de instituciones protectorias que aseguran la permanencia, la
9
Dworking, Ronald, Los derechos en serio, Ariel Derecho, Barcelona, 2002.
Nino, Carlos Santiago, Fundamentos de Derecho Constitucional, Astrea, Bs. As. 2000, p. 14.
11
Plá Rodríguez Américo, Los principios del Derecho del Trabajo, Depalma, 1978, p. 153.
10
5
continuidad o prolongación del contrato. De no contar con el resguardo de la
estabilidad, sino la labilidad contractual, el sistema de protección del trabajo
dependiente, se desgrana fácilmente.
En el derecho español se habla más frecuentemente de ―principio de
estabilidad‖12 relativo a la restricción del poder de desistimiento del empleador
como forma de otorgar libertad al trabajador y convertirse en garantía de otros
derechos, entre ellos el de resistir el jus variandi abusivo13.
No puede obviarse aclarar que la adopción de una u otra denominación está
condicionada por el grado de protección que otorga la legislación y del tono que se
quiera imprimir a ese amparo frente al desempleo o del derecho al trabajo.
Cualquiera sea su denominación, se lo encuentra incluido en la garantía de
―condiciones dignas y equitativas de labor‖ y específicamente en la ―protección
contra el despido arbitrario‖ y ―estabilidad del empleado público‖ (art. 14 bis primer
párrafo).
b) El sentido de la estabilidad laboral estatal.
―Madorrán‖ recuerda el debate parlamentario del artículo 14 bis para su
interpretación histórica destacando que la estabilidad de los empleados públicos
significaba una garantía destinada a evitar que los vaivenes institucionales para
eliminar la práctica de las cesantías en masa y que ―ningún partido político que
conquiste el gobierno (pueda) disponer de los puestos administrativos como botín
de guerra‖ (en palabras del Convencional Peña). Cierra el razonamiento con su
propia doctrina: ―Se trataba de la existencia, según lo observó esta Corte, "de un
claro interés público en la proscripción de la arbitrariedad jerárquica o de la política
partidaria en la organización burocrática estatal" (Fallos: 261:361, 366,
considerando 11)‖.
La conclusión de esa fuente es que ―la llamada estabilidad propia resulta el
medio que guarda la mejor correspondencia con los propósitos constitucionales
últimamente recordados. Sustituir la reinstalación que pretende el agente
injustificada o incausadamente segregado por una indemnización, dejaría intacta la
eventual repetición de las prácticas que la reforma de 1957 quiso evitar, con sus
notorios y contraproducentes efectos, e introduciría, a la vez, una evidente carga
sobre la bolsa estatal‖.
c) Estabilidad e idoneidad.
La inamovilidad del empleado público se establece en defensa del propio estado,
aparte del trabajador, por supuesto. ―Dicha estabilidad, a su turno, concuerda con el
artículo 16 de la Constitución Nacional –afirma el voto de los Dres. Lorenzetti, Fayt
y Pertracchi–, dado que, si ha sido respetada, como es debido, la condición de
idoneidad que exige esta cláusula para la admisibilidad en los empleos, es
razonable pensar que el propio Estado estará interesado en continuar teniendo a su
12
Jaime Montalvo Correa, Fundamentos de Derecho del Trabajo, Civitas, Madrid, 1975, p, 241,
con Luis de la Villa Gil; Lourdes López Cumbre, ―El principio de estabilidad en el empleo‖ en Los
principios de derecho del trabajo, de la Villa Gil, Luis y López Cumbre, Lourdes (coord.) , CEF,
Madrid, 2003.
13
Arese, César, Conflictos ligados al ejercicio de las facultades de organización y dirección,
Revista Derecho del Trabajo, LXVII, Nro. VI, 2007, p. 633.
6
disposición un agente salvo que, si de su conducta se trata, medien razones
justificadas de cese‖.
Esta apreciación es remarcada igualmente por la Dra. Argibay quién sostiene,
con mención del precedente ―Enrique‖ (1965) y ―Romero de Martino‖ (1985) que la
estabilidad no puede ser alterada por las reglamentaciones ―que pueden atender al
origen y regularidad de las designaciones, períodos razonables de prueba, causas
justificadas de cesantía y otras disposiciones que sistematicen la carrera
administrativa‖.
Parece que, en este aspecto, la CS liga el resguardo de la estabilidad con la
necesidad de que el ingreso a la administración pública se cumpla mediante el
parámetro objetivo de idoneidad. Ello parece sugerir la necesidad de la selección
democrática, por antecedentes, títulos y oposición como procedimientos destinados
a medir aquella capacidad o competencia del trabajador dejándose de lado el
acostumbrado ―dedazo‖ del administrador de turno como criterio de ingreso al
estado.
d) Estabilidades.
De otro lado, ―Madorrán‖ vino a incursionar en la frontera divisoria de
intensidades protectorias entre dependientes públicos y privados. Se memoró en la
postura mayoritaria el punto de vista del debate constituyente de 1957 al remarcar
que “en el campo de las relaciones del derecho privado, la situación es
distinta”. ―El poder discrecional –se transcribió en el pronunciamiento–, que
constituye la excepción en la administración pública, representa en este campo la
regla. Resulta muy difícil obligar a un empleador a readmitir en el local de su
empresa, para reincorporarlo al empleo, al trabajador cuyos servicios desea no
utilizar más‖, para concluir en que ―el distingo, por lo demás, también fue puesto de
manifiesto en cuanto se entendió que la cláusula "protección contra el despido
arbitrario" resultaba el principio que había informado la sanción de la ley 11.729,
relativa a los trabajadores del sector privado, por lo que se agregaba, mediante el
proyecto de reformas, la estabilidad del empleado público‖.
Si estas reseñas apuntan a una clara distinción entre la estabilidad absoluta
estatal y la relatividad privada, cuando el primer voto resalta la coherencia entre el
derecho interno y el Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH)
sostiene: ―Incluso a la luz exclusiva de los ordenamientos nacionales, se ha juzgado
que el "derecho al trabajo" también se concreta en el "derecho a la continuidad o
estabilidad en el empleo", es decir, a no ser despedido "si no existe una justa
causa" (Tribunal Constitucional de España, sentencia 22/1981, del 2 de julio de
1981, Jurisprudencia Constitucional, Madrid, Boletín Oficial del Estado, 1981, t. 2,
ps. 76, 89, f.j. 8)‖14.
Es claro que la CS se refiere a ―la luz de los ordenamientos internos‖. Pero no
deja de llamar la atención el contexto dado a la protección del empleo ya que, como
14
La frase completa de la sentencia original citada es la siguiente: ―El derecho al trabajo no se
agota en la libertad de trabajar; supone también el derecho a un puesto de trabajo, y como tal
presenta un doble aspecto: individual y colectivo, ambos reconocidos en los artículos 35.1 y 40.1 de
nuestra Constitución, respectivamente. En su aspecto individual, se concreta en el igual derecho de
todos a un determinado puesto de trabajo si se cumplen los requisitos necesarios de capacitación y
en el derecho a la continuidad o estabilidad en el empleo, es decir, a no ser despedidos si no existe
una justa causa‖ (n. del autor).
7
es sabido, en España se aplica el principio de causalidad en materia de despidos
con la posibilidad de su calificación como improcedente (art. 45 Estatuto de los
Trabajadores), lo que también puede advertirse en el Convenio 158 de la
Organización Internacional del Trabajo (OIT) referida a la extinción el contrato de
trabajo. Este convenio establece en su artículo: ―No se pondrá término a la relación
de trabajo de un trabajador a menos que exista para ello una causa justificada
relacionada con su capacidad o su conducta o basada en las necesidades de
funcionamiento de la empresa, establecimiento o servicio‖ 15. Estas puntualizaciones
vienen a insinuar la amplitud de la CSJN para la considerar un tema crítico como lo
es la estabilidad laboral en el campo de las relaciones de trabajo.
La frase completa de la sentencia original española es la siguiente: ―El derecho
al trabajo no se agota en la libertad de trabajar; supone también el derecho a un
puesto de trabajo, y como tal presenta un doble aspecto: individual y colectivo,
ambos reconocidos en los arts. 35.1 y 40.1 de nuestra Constitución,
respectivamente. En su aspecto individual, se concreta en el igual derecho de todos
a un determinado puesto de trabajo si se cumplen los requisitos necesarios de
capacitación y en el derecho a la continuidad o estabilidad en el empleo, es decir, a
no ser despedidos si no existe una justa causa‖.
No parece que la CS haya variado la naturaleza del despido en el régimen
básico del artículo 245 LCT. Esto es que se trata de un acto fundamentalmente
espontáneo en el sentido de desprocesalizada o condicionado ritualmente; libre,
en cuanto depende de la voluntad unilateral del empleador y forfatario o tarifado ya
que solamente se debe oblar el indicativo del propio articulo según doctrina de la
CSJN en lo atinente al tope (caso ―Vizzoti‖). .
Sin embargo, hubo deslizamientos en esas definiciones. He aquí algunas
expresiones:
a) La ―suspensión de los despidos‖ que implantó durante más de un lustro la Ley
25.561 y sus prórrogas16.
b) Los alcances del nuevo artículo 66 LCT permitiendo la reinstalación laboral
frente al ejercicio del jus variandi.
c) Los alcances ampliados de la tutela sindical otorgados por la jurisprudencia, el
Convenio 135 OIT17 y una interpretación amplia del artículo 47 de la Ley 23.551.
d) Los alcances de la reinstalación frente a actos discriminatorios violatorios de
derechos fundamentales sobre la base de la Ley 23.592 y el artículo 43 CN18.
15
No ratificado por Argentina.
Indirectamente confirmada por la CSJN en el caso ―Valente‖ al declarar constitucional el Dec.
50/02 que reglamentó la vigencia primigenia de la Ley 25.561.
17
Sobre los alcances poco explorados del Conv. 135 respecto de la protección de representantes
sindicales ver Arese, César, ―La ratificación del Conv. (OIT) 135, la resolución (MTESS) 255/2003, la
ley 25877 de ordenamiento laboral y el modelo sindical‖, ―Revista Doctrina Laboral Errepar‖, T. XIX,
Agosto 2005, p. 749.
18
Contra: Rodríguez Mancini, Jorge, La discriminación y el contrato de trabajo, La Ley, on line,
2006, y Los derechos fundamentales y las relacione laborales, ponencia en las XV Jornadas
Rioplatenses, Rosario, 18 y 19 de mayo de 2007. Favor: Toselli, Carlos, ―La estabilidad en la
legislación argentina‖ en Tosto-Toselli-Arese, Extinción del contrato de trabajo, Ed. Nuevo Enfoque,
Córdoba, 2005, p. 81; Giletta, Ricardo, El despido sin causa en el actual marco normativo y
jurisprudencial, ponencia en las X Jornadas de Derecho del Trabajo, Cruz del Eje, mayo 2005; Meik,
Moisés y Pompas, Roberto, El despido discriminatorio, ponencia en I Jornadas de Derecho del
Trabajo del NOA, mayo 2004; Javier Spaventa, Apuntes sobre empleo y discriminación, en Grupo 14
bis, Octubre 2005; Rodríguez Saiach, Luis A., No se viola la estabilidad impropia cuando el despido
sin causa encubre discriminación, La Ley on line, 4/11/05, p. 4; Zas, Oscar, Despido Discriminatorio,
V Jornadas de Derecho Laboral del Centro de la República, Córdoba, octubre de 2006; Machado,
José Daniel y Ojeda Raúl H., Tutela Sindical, Rubinzal Culzoni, Santa Fe, 2006. ps. 81 y 89, entre
16
8
No puede menos que convenirse que existe una franja importante de relaciones
jurídicas en que el despido ha dejado poseer la naturaleza indicada para inclinarse
hacia un sistema procesalizado y causalizado, cuya alteración puede llevar a su
nulidad con la consiguiente reinstalación del trabajador.
En definitiva, según ―Madorrán‖ la naturaleza inamovible o estable de los
empleos públicos opera en defensa de su condición de empleo pero del propio
estado, el que, a su vez, debe admitirlos bajo condición de idoneidad. La protección
del empleo privado se mantiene en la zona de discrecional del empleador, es decir,
la estabilidad relativa tarifada o forfataria aunque haya quedado insinuada la
causalización del despido y una extensión de la estabilidad a sectores privados19.
3. Justicia social.
a) Un principio de difícil enunciación.
Es difícil realizar una definición medianamente unívoca o aceptada del principio
de justicia social, porque estaría soldada a la concepción de sociedad que se
pretenda según el definidor. Es más entendida como una expresión del derecho
natural o de los valores sociales de cada tiempo, cuya plasmación positiva no
contribuye a encontrar una orientación certera. El viejo preámbulo constitucional ya
la invocó al fijar los propósitos de afianzamiento de la justicia y el bienestar general.
La LCT le otorgó rango de principio de interpretación (art. 11). Parecería en este
caso, una clara inserción de valores que mucho tienen que ver con la época en que
este plexo fue puesto en vigencia (1974).
Se trata de hacer ingresar a los intereses de la comunidad en el plano de las
relaciones privadas laborales, a los fines de lograr la paz y la armonía social. Se
incluye en el concepto el interés de las partes, pero también los de la comunidad (el
rol de la empresa y la comunidad laboral)
Podría decirse con Plá Rodríguez que se trata de un principio más ―político‖ que
jurídico, en el sentido de que remite a ponderaciones difíciles de asir dada la
diversidad de ideas que se pueden encerrar en ese concepto.
b) Concepto de la CSJN.
En ―Aquino‖ y ―Madorrán‖ la Corte recuerda el caso Berçaitz, de 1974: ―Tiene
categoría constitucional el siguiente principio de hermenéutica jurídica: in dubio
pro justitia socialis. Las leyes, pues, deben ser interpretadas a favor de quienes al
serles aplicadas con este sentido consiguen o tienden a alcanzar el 'bienestar', esto
es, las condiciones de vida mediante las cuales es posible a la persona humana
desarrollarse conforme a su excelsa dignidad" (Fallos: 289: 430, 436; asimismo:
Fallos: 293:26, 27, considerando 3°)‖. No fue por azar que este precedente se
otros y Arese, César, Discriminación ideológica, en Ferrer-Grassi-Toselli, Violencia Laboral, Alveroni,
Córdoba, 2007.
19
Con posterior a la exposición, p. Héctor Scotti conjeturó con la posibilidad de que la CSJN
admita la validez de estabilidad propia en el ámbito privado en virtud de la reiteradas referencia a
pactos internacionales. ―Estas manifestaciones y el impulso hacia la progresividad en la plena
efectividad de los derechos humanos que se reconoce, propia de , en general los textos
internacionales que se reseñan en el fallo a lo que también se menciona con insistencia, nos hacen
ilusionar en cuanto a que en el futuro se acepte la compatibilidad con la Constitución Nacional de un
régimen d estabilidad propia en el Derecho del Trabajo‖ (―Primeras reflexiones que sugiere la
sentencia de la Corte Suprema en el caso ―Madorrán‖, Derecho del Trabajo, LXVII, vi, junio 2007,
p.).
9
originó en el contexto de los derechos sociales de la norma citada; tampoco es por
ese motivo que la justicia social se ha integrado expressis verbis, en 1994, a la
Constitución Nacional (art. 75.2320; "Aquino", cit., p. 3777/3778)‖.
Y también resaltó la Corte, que ya para 1974 se había jurisdiccionalizado la
―justicia social‖, al esclarecer en el ejemplar caso ―Berçaitz‖, que dicha justicia ya
estaba presente en nuestra Constitución desde sus mismos orígenes, al expresar
ésta en el Preámbulo, como su objetivo preeminente, el logro del ―bienestar
general‖ (Fallos: 289:430, 436).
Ese fallo del máximo tribunal dictado durante la década del setenta avanzó en
una definición de ese principio, aclarando que lo hacia según su sentido actual:
“Consiste en ordenar la actividad intersubjetiva de los miembros de la
comunidad y los recursos con que ésta cuenta con vistas a lograr que todos y
cada uno de sus miembros participen de los bienes materiales y espirituales
de la civilización”21.
Este concepto fue rescatado por el ministro Petracchi22 quién agregó: ―Más aún;
este precedente no sólo precisó que la justicia social es ―la justicia en su más alta
expresión‖, sino que también marcó su contenido: ―La reforma constitucional de
1994 recogería esta impronta: corresponde al Congreso, dice el nuevo artículo
75.1923, proveer a lo conducente al ―desarrollo humano‖ y ―al progreso económico
con justicia social‖.
c) Aplicación procesal.
Es interesante agregar que para el antecedente de 1974 que inspira el fallo de
2007, el principio es “aplicable a la interpretación de las leyes procesales”. Ello
se debe ―inferir de lo que tiene resuelto esta Corte, con los siguiente términos:
como la ―justicia es una virtud al servicio de la verdad sustanciales la debe siempre
prevaler sobre los excesos rituales (Fallos: 280:228)‖24. La aplicación de este tipo
de principios a las reglas rituales inquieta a los procesalistas que ver conmoverse
los principios a veces formalmente aceptados, de contencioso, de equilibrio
procesal y de derecho de defensa.
Agrega este fallo ―Berçaitz‖: ―(El) Principio que con referencia a los sectores
sociales más necesitados tempranamente aplicó el tribunal —cuando integraban los
conspicuos constituyentes del 53— con este enunciado admirable en su sencillez:
“tratándose de personas desvalidas, es de equidad y aún de justicia apartarse
20
23. ―Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de
oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta
Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, en particular
respecto de los niños, las mujeres, los ancianos y las personas con discapacidad‖.
21
―Berçaitz‖, 289-430.
22
Petracchi, Enrique, ―Jurisdicción Constitucional y Derechos Humanos‖, La Ley, 8/11/05.
23
19. Proveer lo conducente al desarrollo humano, al progreso económico con justicia social, a la
productividad de la economía nacional, a la generación de empleo, a la formación profesional de los
trabajadores, a la defensa del valor de la moneda, a la investigación y al desarrollo científico y
tecnológico, su difusión y aprovechamiento.
24
Agrega este fallo: ―Principio que con referencia a los sectores sociales más necesitados
tempranamente aplicó el tribunal —cuando integraban los conspicuos constituyentes del 53— con
este enunciado admirable en su sencillez: ―tratándose de personas desvalidas, es de equidad y aún
de justicia apartarse del rigor del derecho para reparar los efectos de la ignorancia de las leyes o del
descuido de su defensor‖ (Fallos: 5:459).‖
10
del rigor del derecho para reparar los efectos de la ignorancia de las leyes o
del descuido de su defensor” (Fallos: 5:459)‖
De este punto se deduce que el principio de justicia social ha recuperado parte
de su brillo y operatividad en la tarea interpretativa y, si la CS ha recuperado
precedentes sociales del cuerpo, aplicable también a las reglas procesales.
4. Progresividad.
El principio de progresividad se ha venido instalando en el derecho interno desde
hace algunos años a esta parte y la CS le otorgó un carácter de ―arquitectónico”
del Derecho Internacional de los Derechos Humanos (DIDH). En ―Madorrán‖ y en el
mismo capítulo donde el fallo retoma la aplicación de los principios del DIDH por
remisión del plexo de normas supranacionales indicadas en el artículo 75 inciso 22
CN, se hace referencia específica al artículo 6 del Pacto Internacional de Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, en seguimiento de la Declaración Universal de
Derechos Humanos (art. 23.1) con el enunciado del "derecho a trabajar"; la
Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (art. XIV), la
Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación Racial (art. 5.e.i) y la Convención sobre la Eliminación de todas las
Formas de Discriminación contra la Mujer insertos en ―Vizotti‖. Ello lleva a la CSJN
a ratificar el principio de progresividad en la plena efectividad de los derechos
humanos que reconocen.
“Aquino” avanzó hasta definir conceptualmente este principio. Señala el fallo:
―Ahora bien, este retroceso legislativo en el marco de protección, puesto que así
cuadra evaluar a la LRT según lo que ha venido siendo expresado, pone a ésta en
grave conflicto con un principio arquitectónico del Derecho Internacional de los
Derechos Humanos en general, y del PIDESC en particular. En efecto, este último
está plenamente informado por el principio de progresividad, según el cual, todo
Estado Parte se "compromete a adoptar medidas [...] para lograr
progresivamente [...] la plena efectividad de los derechos aquí reconocidos"
(art. 2.1). La norma, por lo pronto, "debe interpretarse a la luz del objetivo
general, en realidad la razón de ser, del Pacto, que es establecer claras
obligaciones para los Estados Partes con respecto a la plena efectividad de
los derechos de que se trata".
Agrega la CS: ―Luego, se siguen del citado artículo 2.1 dos consecuencias: por
un lado, los estados deben proceder lo "más explícita y eficazmente posible" a fin
de alcanzar dicho objetivo; por el otro, y ello es particularmente decisivo en el sub
lite, "todas las medidas de carácter deliberadamente retroactivo a este respecto
requerirán la consideración más cuidadosa, y deberán justificarse plenamente con
referencia a la totalidad de los derechos previstos en el Pacto y en el contexto del
aprovechamiento pleno del máximo de los recursos de que se disponga" (Comité
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General N° 3, La
índole de las obligaciones de los Estados Partes, párr. 1 del art. 2 del Pacto, 1990,
HRI/GEN/1/Rev.6, pág. 18, párr. 9; asimismo: Observación General N° 15, cit., pág.
122, párr. 19, y específicamente sobre cuestiones laborales: Proyecto de
Observación General sobre el derecho al trabajo (art. 6°) del Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, presentado por Phillipe Texier,
miembro del Comité, E/C12.2003/7, pág. 14, párr. 23)‖25
25
Idem ―Milone‖.
11
Remata el alto cuerpo: ―Más todavía; existe una "fuerte presunción" contraria a
que dichas medidas regresivas sean compatibles con el tratado (Comité de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, Observación General N° 14 y N° 15,
cits., págs. 103 -párr. 32- y 122 -párr. 19-, respectivamente), sobre todo cuando la
orientación del PIDESC no es otra que "la mejora continua de las condiciones de
existencia", según reza, preceptivamente, su artículo 11.1. El mentado principio de
progresividad, que también enuncia la Convención Americana sobre Derechos
Humanos precisamente respecto de los derechos económicos y sociales (art. 26), a
su vez, ha sido recogido por tribunales constitucionales de diversos países‖.
Finalmente, ―Milone‖ indicó: ―El art. 75, inc. 23, de la Constitución Nacional, al
establecer como atribuciones del Congreso de la Nación las de legislar y promover
medidas de acción positiva que garanticen la igualdad real de oportunidades y de
trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por la Constitución y
por los tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos, pone énfasis en
determinados grupos tradicionalmente postergados, dentro de los cuales se
menciona en forma expresa a las personas con discapacidad. Por tal razón, una
interpretación conforme con el texto constitucional indica que la efectiva protección
al trabajo dispuesta en el art. 14 bis se encuentra alcanzada y complementada, en
las circunstancias sub examine, por el mandato del art. 75, inc. 23, norma que,
paralelamente, asienta el principio de no regresión en materia de derechos
fundamentales‖.
Este principio ha tenido ya consagración constitucional explícita y directa en la
Provincia de Buenos Aires cuya carta magna establece en el artículo 39 inciso 3:
―En materia laboral y de seguridad social regirán los principios de irrenunciabilidad,
justicia social, gratuidad de las actuaciones en beneficio del trabajador, primacía de
la realidad, indemnidad, progresividad y, en caso de duda, interpretación a favor
del trabajador‖.
Este principio debe entenderse esencialmente como un indicador sobre el
camino a transitar por el legislador. Podría concebírselo como la cremallera de un
tren de montaña que lo aferra a las vías. No le impide detenerse pero sí que
determinadas fuerzas gravitatorias (de la economía, por ejemplo), le obliguen o lo
impulsen hacia una regresión sobre lo ya transitado.
5. Pro homine.
La sentencia ―Madorrán‖ sumó al principio de progresividad, el principio pro
homine, pro persona o a favor del hombre con fuente en el DIDH igualmente
referidos por ―Aquino‖ y ―Milone‖ y al que entiende como ―connatural‖ con los
documentos normativos supranacionales incorporados al derecho interno por vía
del artículo 75 inciso 22 CN. Ambos principios, según la CS, “determinan que el
intérprete deba escoger dentro de lo que la norma posibilita, el resultado que
proteja en mayor medida a la persona humana”. ―Y esta pauta –aclara--se
impone aun con mayor intensidad, cuando su aplicación no entrañe colisión alguna
del derecho humano así interpretado, con otros valores, principios, atribuciones o
derechos constitucionales‖.
El principio pro homine impone que, en lugar de asumirse la interpretación
restrictiva e impedir el derecho a la efectiva tutela jurisdiccional, se opte por aquella
que posibilite a los recurrentes el ejercicio de dicho derecho. Este principio
aparecería como paralelo o coadyuvante con el principio protectorio porque ambos
12
van dirigidos a otorgar preferencia excluyente a la interpretación más protectora de
los derechos humanos implicados.
Según Néstor
especificaciones:
Sagües26,
este
patrón
interpretativo
tiene
algunas
a) Por un lado el principio pro libertatis que postula entender el
precepto normativo en el sentido más propicio a la libertad en juego;
b) El principio de protección a la víctima o pro víctima. En el caso
laboral, podría indentificarse a esta ultima persona como el trabajador en
caso de resultar perjuicios en el devenir contractual, en sus libertades o
cuando resulta victima de siniestros laborales.
La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ha señalado que el
principio pro homine implica la interpretación extensiva de los derechos humanos y
la interpretación restrictiva de sus limitaciones. Explica que los derechos laborales
son aquellos reconocidos por el sistema jurídico nacional e internacional y dada la
pluralidad de normas nacionales e internacionales en esta materia, su
interpretación debe hacerse aplicando el principio pro homine; es decir, aplicando
la norma que mejor proteja a la persona humana, incluso en su condición de
trabajador27.
En ese sentido, el organismo internacional sostiene que son derechos
fundamentales del trabajador, en este caso migratorio: ―La prohibición del trabajo
forzoso u obligatorio, la prohibición y abolición del trabajo infantil, las atenciones
especiales para la mujer trabajadora, y los derechos correspondientes a: asociación
y libertad sindical, negociación colectiva, salario justo por trabajo realizado,
seguridad social, garantías judiciales y administrativas, duración de jornada
razonable y en condiciones laborales adecuadas (seguridad e higiene), descanso e
indemnización‖28.
6. Favorabilidad.
En ―Madorrán‖ se recepta en forma conjunto con el principio anterior y con igual
invocación del precedente Berçaitz de 1974, el ―principio de favoribilidad‖, La CS
recuerda que el tribunal ―tuvo oportunidad de censurar toda exégesis restrictiva de
los derechos sociales, que contrariaba la jurisprudencia de la Corte, ―concordante
con la doctrina universal‖: el ―principio de favorabilidad‖ (cit., p. 437; asimismo:
Fallos: 293:26, 27, considerando 4°)‖.
El retorno a esta fuente obliga a recordar que Berçaitz, no sólo desestimó una
interpretación restrictiva de la constitución nacional cuando se trata de un derecho
social previsional. Afirmó además que la Corte registra uniformidad jurisprudencial
concordante con la doctrina universal a la que concede haber consagrado el
―principio de favorabilidad‖, que formularon los autores alemanes a partir de la
26
La interpretación de los derechos humanos en las jurisdicciones nacional e internacional, en
Academia Nacional de Derecho y Ciencias Sociales de Buenos Aires, anticipo de Anales, Año XLII,
segunda época, N° 36, Buenos Aires, 1998, pág. 6, citado por Risso Ferrand, Martín, Las
ocupaciones de los lugares de trabajo, www.ecu.edu.uy.facultades.derecho/áreas.
27
Derecho a la igualdad y a la no discriminación de los migrantes indocumentados, Opinión
Consultiva OC-18.
28
Ibid idem.
13
Constitución de Weimar29, Pérez Botija, Curso de Derecho del Trabajo, Madrid,
1948, 66; Barassi, Il Diritto del Lavoro, Milano, 1949, I, par. 38.
La referencia a la Constitución Alemana de Weimar de 1919 es interesante
porque en su artículo 157 trae el siguiente texto: “El trabajo gozará de la
protección especial del Imperio. Se establecerá en todo el Imperio un derecho
obrero uniforme”30.
El principio de favorabilidad, bajo esta denominación, tiene hoy aplicación
fundamentalmente en el Derecho Penal y el sentido de favor del imputado
impidiendo la aplicación de normas en más gravosas y de forma retroactiva y es
equiparable al principio de irretroactividad de la ley penal31.
En Derecho del trabajo y como es conocido, se tienen generalizados el principio
de interpretación del derecho como favor operario según el cual las normas deben
interpretarse, en caso de duda, en protección del trabajador, sujeto más débil
dentro de la relación de empleo dependiente. También el principio de norma más
favorable que trastoca el conjunto del ordenamiento lógico normativo al otorgar
preponderancia a la regla que indica ventajas hacia el trabajador dependiente.
7. Reparación integral.
A partir de “Aquino‖ había planteado el principio general de la reparación del
daño: ―El art. 19 de la Constitución Nacional establece el "principio general" que
"prohíbe a los 'hombres' perjudicar los derechos de un tercero": alterum non
laedere, que se encuentra "entrañablemente vinculado a la idea de reparación". A
ello se yuxtapone, que "la responsabilidad que fijan los arts. 1109 y 1113 del
Código Civil sólo consagra el [citado] principio general", de manera que la
reglamentación que hace dicho código en cuanto "a las personas y las
responsabilidades consecuentes no las arraiga con carácter exclusivo y excluyente
en el derecho privado, sino que expresa un principio general que regula cualquier
disciplina jurídica" ("Gunther c/ Estado Nacional", Fallos: 308:1118, 1144,
considerando 14; asimismo: Fallos: 308:1109)‖.
En “Ruiz Emilio D. c/DGI” se volvió sobre esta regla. La CS convalidó el fallo
que ordenaba la reincorporación del actor y el pago de los salarios caídos desde el
1° de abril de 1991 ―hasta su reincorporación o hasta su jubilación si aquélla no se
concretase‖, es decir, nada menos que, en principio más de una década y media de
haberes. Los fundamentos del fallo remiten a ―Madorrán‖ con el solo agregado de la
aplicación de la inadmisibilidad el recurso respecto de ese último punto cuya
revocación pretendía la demandada.
29
El art. 157 de la Constitución de Weimar indica: ―El trabajo gozará de la protección especial del
Imperio. Se establecerá en todo el Imperio un derecho obrero uniforme‖.
30
Y el extenso art. 165 señala que ―para defensa de sus intereses sociales y económicos,
tendrán los obreros y empleados representaciones legales en Consejos obreros de empresa
(Betriebsarbeiterräten) así como en Consejos de obreros de distrito agrupados por regiones
económicas, y en el Consejo obrero del Imperio (Reichsarbeiterrat)‖.
31
Los tribunales superiores de Colombia y Venezuela han hecho aplicación de este principio. En
el primer pais al reformarse el Código Penal por el art. 71 de la ley 975 de 2005 y al haber
establecido penas menores, se declaró ―susceptible de aplicación a hechos anteriores en virtud del
principio constitucional de favorabilidad‖. En Venezuela (enero 2005) se han entendido incluido
dentro del art. 24 por aplicación de la Garantía Constitucional de la irretroactividad de la ley, o
principio de favorabilidad, que establece que ninguna disposición legislativa tendrá efecto
retroactivo, excepto cuando ésta imponga menor pena.
14
Precisamente en este fallo, se sostiene que ―los efectos del Derecho
Internacional de los Derechos Humanos‖ y en particular el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales llegan a la protección de la carrera del
empleado público, ya que la contempla ―en especial‖, como una de las condiciones
de trabajo "equitativas y satisfactorias" que los Estados Partes deben asegurar (art.
7.c)‖.
Asimismo, el más alto tribunal aclara: ―(...) La reinstalación prevista en el
artículo14 bis para el sub lite, guarda singular coherencia con los principios que
rigen a las instancias jurisdiccionales internacionales en materia de derechos
humanos, tendientes a la plena reparación (restitutio in integrum) de los daños
irrogados por violaciones de aquéllos reprochables a los Estados. A este efecto, es
ilustrativa la sentencia dictada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos
en el caso Baena Ricardo y otros [270 trabajadores] vs. Panamá, del 2 de febrero
de 2001. En efecto, dicha sentencia, después de reconocer las violaciones de
derechos de las que habían sido objeto los empleados públicos en ocasión de su
despido por el Estado demandado, y de asentar el principio de reparación antes
mencionado, condenó a este último, en primer lugar, a restablecer en sus cargos a
las aludidas víctimas (Serie C N ° 72, párr. 202/203)‖.
De tal forma, se agrega un plus de refuerzo de la institución en emergencia, la
carrera del empleado público con una reparación de carácter integral, conforme la
regla del alterum non ladere del artículo 19 de la CN. Se trata pues de una fuerte
intervención de la CS en amparo de una estabilidad que resultó relativizada por
sucesivas leyes de emergencia durante el proceso militar y luego la década de los
noventa. En otras palabras, parece cerrar un ciclo de inestabilidad de los
empleados estatales fundada en reiterados procesos de reorganización del sector
público.
Este principio apareció convalidado además cuando la CSJN admitió la
acumulación de doble vía reparatoria (sistemática y extrasistemática) en materia de
siniestros labores, conforme doctrina de "Llosco, Raúl c/ Irmi S.A." del 12/06/07.
8. Supremacía constitucional en la negociación colectiva.
El debate dado en la CSJN acerca de la vigencia de las CCT podría dividirse en
tres etapas.
a) Inconstitucionalidad de la estabilidad absoluta establecida en CCT.
Fueron declaradas sucesivamente en los siguientes grupos de sentencias. En
general, el fundamento fue la preponderancia del artículo 17 CN por sobre la
instrumentación de reglas limitativas de las facultades empresarias de despido. La
síntesis de fundamentos es la siguiente: a) El carácter exorbitante y lesivo de la
estabilidad absoluta privada; b) La imposición de una carga de excesiva
onerosidad; c) Lesión al derecho de propiedad; d) El pago de salarios que
constituyen exacción; e) La imposibilidad del ejercicio del derecho de organización
y dirección en el trabajo.
1. CCT 160/75 UTEDyC. "Nazar, Luis c/ATILRA", 22/4/80, DT XXVIII-B p. 655;
―Castro, Mirta c/ATE‖, 4/12/80, Fallos 302:1486; ―Colomer Miguel Angel c/Colegio
Médico de Ciudad de Buenos Aires‖, 24/2/81 Fallos 303:266, 16/3/82 y ―Tejeda,
Francisco c/Asociación Colonia de Vacaciones Personal Banco Pcia. de Buenos
Aires‖, Colonia, 16/3/82, Fallos 303:266.
15
2. CCT 40/75 de Loma Negra. "Figueroa Oscar c/Loma Negra", CSJN 4/9/84.
DT 1984, p. 809.
3. CCT de SADAYC. ―Pelaia, Aurelio Pascual c/SADAYC‖, 30/6/92, 315:1441.
b) Condicionamientos y derogación de CCT.
1. "Nordensthol, Gustavo c/Subterráneos de Buenos Aires" de 1985.
Sustancialmente, la Corte Suprema exigió, además de la existencia de un estado
de emergencia que convalidara las restricciones o la pérdida de derechos
convencionales como ocurría en este caso, que el medio empleado guarde
razonabilidad con el fin buscado. Sostiene este fallo: ―Esto no es otra cosa que
contrastar la validez del instrumento jurídico empleado para la consecución de lo
que se considera un bien social en un momento dado‖. Ese medio ―será admisible
si no suprime ni hiere sustancialmente otros bienes amparados por la misma
estructura constitucional‖.
El cuerpo consideró que, en ese caso, no se cumplía el requisito de la
razonabilidad ―ya que esta norma no impuso una limitación de derechos, sino que,
lisa y llanamente, suprimió los que enumeraba el artículo 2º, inciso a)‖ de la CCT
cuestionada. Agregó: ―El efecto producido por dicha norma excede el ejercicio
válido de los poderes de emergencia del Estado, ya que aun en estas situaciones
no se puede válidamente trasponer el límite que señala el artículo 28 de la
Constitución Nacional‖.
Merece destacarse que la minoría constituida por los ministros Fayt y Belluscio
sostuvo como regla la interpretación que las convenciones colectivas no podían ser
dejadas sin efecto por una ley, dado el reconocimiento constitucional de su valor
como fuente del derecho autónomo (art. 14 bis CN)32.
2. “Soria, Silveiro F. c. Dirección Nac. de Vialidad” de 1985.
En este caso se convalidó la restricción convencional. Aquí se estableció: ―Las
leyes dictadas por el gobierno militar –entre ellas, la ley 21.418 (ADLA, XXXVI-D,
2814), que la recurrente impugna por ilegitimidad de origen– continúan en vigencia
mientras no sean derogadas o modificadas, mas no por reconocimiento judicial de
esa continuidad, sino porque el Congreso de la Nación ha manifestado su voluntad
de que así ocurra, al ratificarla tácitamente. Si la convención colectiva cuya
aplicación pretende el recurrente, fue celebrada con arreglo al decreto 3258/73, que
autorizó la regulación del régimen del trabajo del personal de la Dirección Nacional
de Vialidad mediante convenciones colectivas de trabajo, de acuerdo a las
disposiciones de la ley 14.250, pero ese decreto fue derogado por el artículo 1° de
la ley 21.418, la convención invocada perdió su base normativa. Dada la exclusión
del personal de la Administración Pública nacional del régimen de la ley 14.250, su
inclusión por un decreto posterior pudo legítimamente ser dejada sin efecto por un
32
Las convenciones colectivas de trabajo, el derecho a cuya concertación está garantizado por el
artículo 14 bis de la Constitución Nacional, constituyen una fuente de derecho de origen extraestatal,
pero incorporada al régimen normativo laboral después de su homologación, por lo tanto, si bien es
indiscutible que, aun cuando otorguen condiciones de trabajo más favorables para el trabajador que
las comunes de la ley laboral, pueden ser derogadas por otras convenciones posteriores, una vez
otorgada la homologación no podrían ser dejadas sin efecto por tal ley. De lo contrario, perdería toda
eficacia el reconocimiento constitucional de su valor como fuente de derecho autónoma, ya que su
vigencia estaría supeditada a lo que dispusiese en contrario una norma de jerarquía inferior a la que
otorga dicho reconocimiento (del voto de los Dres. Fayt y Belluscio).
16
cuerpo al cual se le ha reconocido fuerza de ley‖ (Voto en disidencia de los
doctores Fayt y Belluscio).
Se agregó: ―La garantía de la concertación de convenios colectivos de trabajo
acordada a los gremios por el art. 14 bis de la Constitución, como todas las
establecidas por la Carta Magna, no es absoluta por lo que el legislador ha podido consultando la razón y el propósito del precepto- conciliarla con otras exigencias de
bienestar público emergentes de la propia ley fundamental, apreciando la
conveniencia o inconveniencia de extender su régimen al personal de la
Administración pública‖ (Del voto en disidencia de los doctores Fayt y Belluscio).
3. “Soengas c/ EFA" de 1990.
La CS se admitió la modificación de un convenio a través de una ley ―en
situaciones de emergencia social y económica‖ en las que ―la regulación de los
derechos personales puede ser más enérgicamente ejercida que en los períodos de
sosiego y normalidad‖.
En este caso, la ley ―no sobrepasó los límites que circunscriben al poder de
policía de emergencia, ya que se trató de la modificación del sistema de cálculo de
una remuneración complementaria que de ninguna manera resultó abrogada, y los
impugnantes no demostraron disminución en sus remuneraciones ni pueden
invocar un derecho adquirido al aumento futuro de éste‖.
4. "Cocchia c/Estado Nacional" de 1993.
La Corte convalidó la derogación de un convenio colectivo a través de una norma
heterónoma y también condicionó su constitucionalidad a la existencia de una
―emergencia‖ declarada por ley y a que la restricción se dicte ―sin violar ni suprimir
las garantías que protegen los derechos patrimoniales‖33.
c) Inconstitucionalidad de CCT.
En ―Madorrán‖ y ―Ruiz‖ la CS declaró las inconstitucionalidades de los convenios
de la Dirección Nacional de Aduanas y de DGI, respectivamente, que admitían el
despido sin causa e indemnizado de empleados estatales. En el primer fallo
desestimo que ―la estabilidad del artículo 14 bis no es un derecho absoluto sino
relativo, y siempre susceptible de reglamentación por el legislador‖. La mayoría dijo
que el artículo 14 bis establece la estabilidad propia y no relativa.
En cuanto a la reglamentación de los derechos constitucionales enfatizó: ―Es
sabido que la Constitución Nacional es una norma jurídica y que, en cuanto
reconoce derechos, lo hace para que éstos resulten efectivos y no ilusorios, sobre
todo cuando, como en el sub examine, está en discusión un derecho humano, y la
"estabilidad del empleado público" expresada por el artículo 14 bis es cláusula
operativa, según ya lo entendió esta Corte: "en su recto sentido la norma proscribe
la ruptura discrecional del vínculo de empleo público y es, así, susceptible de
autónomo acatamiento por las autoridades administrativas" (Fallos: 269:230, 234,
considerando 6 ° , y su cita). Asimismo, los derechos constitucionales, retomando
los conceptos del párrafo anterior, tienen, naturalmente, un contenido que, por
cierto, lo proporciona la propia Constitución‖.
33
También se convalidó la aplicación de recortes salariales mediante el caso ―Guida‖ sobre la
aplicación del decreto 290/95.
17
Agregó el alto cuerpo, recordando el precedente ―Vizzoti‖: ―De lo contrario,
debería admitirse otro resultado no menos inadmisible y que, a la par, echaría por
tierra el control de constitucionalidad confiado a la magistratura judicial: que la
Constitución Nacional enuncia derechos huecos, a ser llenados por el legislador, o
que no resulta más que un promisorio conjunto de sabios consejos, cuyo
seguimiento quedaría librado a la buena voluntad de este último‖.
De esa premisa, la CS deduce: ―Todo ello explica que la determinación de dicho
contenido configure, precisamente, el objeto de estudio del intérprete constitucional.
Todo ello explica, también, que al reglamentar un derecho constitucional, el llamado
a hacerlo no pueda obrar con otra finalidad que no sea la de dar a aquél toda la
plenitud que le reconozca la Constitución Nacional. Luego, es tan cierto que los
derechos constitucionales son susceptibles de reglamentación, como lo es que esta
última está destinada a no alterarlos (Constitución Nacional, art. 28), lo cual
significa conferirles la extensión y comprensión previstas en el texto cimero que los
enunció y que manda asegurarlos. Es asunto de legislar, sí, pero para garantizar "el
pleno goce y ejercicio de los derechos reconocidos por esta Constitución y por los
tratados internacionales vigentes sobre derechos humanos" (Constitución Nacional,
art. 75.23; "Vizzoti", cit., p. 3688). Estos principios, debe puntualizarse en la
presente causa, son aplicables, mutatis mutandi, a la reglamentación derivada del
régimen de convenciones colectivas. La Constitución Nacional es ley suprema, y
todo acto que se le oponga resulta inválido cualquiera sea la fuente jurídica de la
que provenga, lo cual incluye, por ende, a la autonomía colectiva‖.
Finalmente la CS indica: ―En suma, la ―estabilidad del empleado público‖
preceptuada por el artículo14 bis de la Constitución Nacional significa, a juicio de
esta Corte y dentro del contexto en cuestión, que la actora no pudo válidamente ser
segregada de su empleo sin invocación de una causa justificada y razonable, de
manera que su reclamo de reinstalación resulta procedente. En consecuencia, debe
ser confirmada la sentencia apelada, en cuanto declara, para este litigio, nulo e
inconstitucional el artículo 7 del convenio colectivo 56/92 "E" según el texto
dispuesto por el laudo 16/92 del Ministerio de Trabajo y Seguridad de la Nación, por
impedir que el artículo 14 bis produzca los mencionados efectos, y condena a la
Administración Nacional de Aduanas a reincorporar a la actora, dando así
operatividad a esta última norma‖.
III. CONCLUSIONES.
1. Este trabajo se ha planteado repasar los principios laborales que aparecen
enunciados por la labor de la actual composición de la CSJN y mediante un grupo
de fallos aquí referenciados con capacidad para conformar un plexo de ideas que,
por el poder orientación de este cuerpo, se expanden naturalmente al derecho, la
doctrina y al conjunto de la jurisprudencia nacional. Los principios en definitiva dan
la idea de comienzo o punto de partida y a la vez ideas o criterios fundamentales
para la construcción de un conocimiento sistemático.
2. Hay un neoprincipismo evidente en la tarea de la CSJN. Se retorna a la
reflexión sobre sustancias jurídicas diluidas en la profusión y contradicción de las
normas construidas en cascadas y se acude a lo que parece más evidente e
invisible, los derechos fundamentales incluidos en el derecho constitucional y
supranacional operable internamente.
18
3. Los principios no son estáticos. Son mudables y opinables, según los cambios
de legislación, la jurisprudencia, de la doctrina y de las propias ideas sociales
imperantes. Por esta época, la CS ha venido a instalar valores que, como
astrolabios, ayudan a comprender y orientarse en la amplia esfera del derecho
mientras se viaja por aquella cambiante realidad de la sociedad y sus ideas.
4. Tanto los artículos 14 bis y 75 inciso 23 de la CN como las normas
supranacionales incorporadas del orden interno por el artículo 75 inciso 22 CN y el
propio artículo 11 de la LCT se abstienen, salvo algunos pocos casos, de definir los
principios del derecho del trabajo. Existe sí una referencia particular del artículo 11
de la LCT a los ―principios de interpretación y aplicación de la ley‖ remitiendo a ―los
principios de la justicia social, a los generales del derecho del trabajo, la equidad y
la buena fe‖.
Pero a partir de allí comienza la ardua tarea de la doctrina y la jurisprudencia.
Definir, circunscribir y otorgar ideas propias y conceptuales concretas a enunciados
destinados a convertirse alma y corazón de las leyes, valores que deberían
impulsar a los legisladores y luz del escritorio del intérprete sin el cual toda
operación se hace, en cierta manera, en tinieblas.
Dar cuerpo a una principiología laboral, según la denominación dada por la
doctrina laboral brasileña34, implica asumir riesgos. Alcanzar una mayor
perduración de los principios tal como Aristóteles otorgaron a sus máximas es cosa
de genios y de clásicos.
34
Guimaraes Feliciano, Guilherme, ―Dos princípios do direito do trabalho no mundo
contemporáneo‖, Revista do Tribunal Regional do Trabalho da Décima Quinta Regiao, Nro. 25,
2005, p. 85 y Cretella Juniors, Principios fundamentales de derecho administrativo, este cit. por Plá
Rodríguez Américo, en Los principios del Derecho del Trabajo, Depalma, 1978, p. 3.
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