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POR UN CONTROL
PÚBLICO Y POPULAR
SOBRE LAVIVIENDA
Todos sabemos la situación que existe actualmente en el ámbito
de la vivienda: corrupción generalizada a todos los niveles, alto
porcentaje de viviendas desocupadas, concentración del suelo
no público en manos de 12 grandes empresas, enriquecimiento
salvaje de promotores y especuladores, subida desmesurada
de los precios de la vivienda (alquiler y compra), hipotecas de
por vida.
Pero este problema no se puede entender como algo aislado,
sino que forma parte del entramado por el cual los ricos son
cada vez más ricos y el ciudadano de a pie cada vez tiene
peores condiciones de vida.
Así, el trabajador se verá
obligado a soportar unas
peores condiciones de
trabajo (muchas horas
extra sin remunerar, bajos
salarios,
etc.)
sin
rechistar, por temor a no
poder seguir pagando su
enorme hipoteca... eso,
el que tiene un contrato
«aceptable» para que el Banco le deje endeudarse de por vida.
Todo esto sin olvidar que, reforma laboral tras reforma laboral, el
despido se abarata cada vez más. De nuevo, empresarios,
especuladores y gobierno van de la mano para hacernos la
vida todavía más difícil.
A los poderosos les interesa que pensemos que la culpa de esta
situación la tenemos nosotros mismos, los trabajadores: porque
estamos «obsesionados» en poseer nuestra propia vivienda; por
culpa de los trabajadores inmigrantes, que hacen aumentar la
demanda de pisos; porque queremos vivir por encima de
nuestras posibilidades, ... intentan ocultar que si nosotros
tenemos dificultades, es precisamente porque ellos viven a
cuerpo de rey.
¿Qué podemos hacer?
Para poder frenar este abuso, hay que profundizar en el control
popular sobre un servicio municipal de la vivienda realmente
en beneficio del trabajador, de los jóvenes, de las madres
solteras, de las étnias minoritarias y, en general, de los más
desfavorecidos; un sistema de alquiler de viviendas de
propiedad pública, en el cual se establecería un baremo de
precios adaptado a las posibilidades reales de los inquilinos: nivel
de ingresos, número de hijos, etc. Este control se podría ejercer
a través de órganos en los que se vieran representados la
admnistración, los trabajadores, las asociaciones de vecinos, etc.
Pero no podemos olvidar que, si el problema de la vivienda no es
algo aislado, la solución al mismo tampoco puede ser
independiente del resto de problemas de los trabajadores.
Tenemos que unirnos para plantar cara a la situación en todos
los frentes: trabajo, vivienda, carestía de los precios, corrupción,
etc., para lograr un verdadero control popular sobre las
instituciones. Es decir, unirnos y pelear por una verdadera
democracia al servicio de la mayoría de la población: los
trabajadores asalariados.
¡LUCHEMOS UNIDOS POR UN
VERDADERO CONTROL POPULAR!
¡POR UNA VIVIENDA DIGNA
PARA TODOS LOS TRABAJADORES!
www.unionproletaria.net
[email protected]
Apdo. correos 51.498. 28080
Madrid
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