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INFORME CLIMATICO MENSUAL
02/01/15
El mes de diciembre limito su oferta pluvial generosa a sectores puntuales dentro de la
región pampeana, relegando la abundancia al centro norte de la Mesopotamia y el
este del NEA.
MAXIMOS EN LA MESOPOTAMIA
A lo largo de todo el año se observaron importantes sistemas precipitantes en toda la
región pampeana, algo que se sostuvo hasta finalizada la primavera, estación que, sin
embargo, mostró flaquezas en la oferta de agua en la zona mediterránea. Esta
modesta oferta se generalizó a gran parte de la región pampeana durante diciembre,
con excepciones en áreas reducidas como las zonas de influencias de Laboulaye
(CB), Junín y Tres Arroyos (BA). El cambio hacia una mejor oferta de agua comenzó a
darse en zonas del centro de SF y el centro norte entrerriano (también el este),
configurándose una clara zona de máximos pluviales en el norte de SF, este de Chaco
y el centro norte de la Mesopotamia. Se ha decidido usar otra escala en el mapa de
acumulados pluviales, justamente para resaltar estos máximos que en muchas
localidades superaron los 350 milímetros.
El máximo que domina gran parte del centro norte de la Mesopotamia y el norte de
SF, tiene especial importancia en este último sector dada su mayor importancia
relativa como zona agropecuaria, generando un contexto muy mejorado para el
desarrollo de pasturas y claro está para la evolución de los cultivos de la gruesa.
Observemos el notable cambio en el volumen de agua hacia la zona algodonera de
Chaco y el este de Santiago, donde las lluvias caen a un mínimo que genera el efecto
contrario. El norte entrerriano se benefició marginalmente de la sobreoferta de agua
observada del centro mesopotámico, apreciándose una moderación en el volumen de
agua hacia el sudoeste de esta provincia.
Al desplazarnos hacia el sur y hacia el oeste los sistemas precipitantes comienzan a
flaquear y aparecen las zonas conspicuas de buena provisión de agua, básicamente
las zonas cercanas a las localidades antes mencionadas. En general y más allá de la
comparación con los valores estadísticos, una provisión de agua inferior a los cien
milímetros resulta insuficiente para el mes de diciembre. Como puede observarse en el
mapa esta cota de lluvia ha sido difícil de lograr en buena parte de la región
pampeana. El arrastre de la sobreoferta de agua anual, ha compensado este retroceso
en las precipitaciones que mostró diciembre, aunque para zonas de CB y LP, donde la
primavera no tuvo las mejores lluvias esta compensación fue menos eficiente.
La habitual comparación de los registros observados con los valores estadísticos
permite reconocer los comportamientos pluviales de gran escala. Se destacan las
zonas con desvíos negativos de la provisión de agua que toman gran parte de la franja
mediterránea, incluyendo el oeste bonaerense. Este comportamiento se interrumpe en
el sudeste de CB, sin embargo se reproduce sobre gran parte del este sudeste de BA,
donde nuevamente aparece una excepción en torno de Tres Arroyos. El mapa también
permite apreciar como desde la zona central del norte de BA, los sistemas frontales
fueron más eficientes alcanzando en la zona al menos los valores normales y desde
allí proyectando hacia el noreste el patrón más húmedo al cual ya hemos hecho
referencia.
Es importante mencionar que el pasado mes de diciembre tuvo un comportamiento
térmico moderado, que en cierto sentido fue un aliado para las zonas donde la
provisión de agua no alcanzó los cien milímetros. Si bien se dieron algunas jornadas
con temperaturas exigentes, no se consolidó un contexto persistente de olas de calor,
algo que fue muy característico en diciembre del año pasado y que se proyecto al
comienzo de 2014. Este año por el contrario la moderación del comportamiento
térmico parece encontrar condiciones para sostenerse, es decir, seguramente volverán
las altas temperaturas, pero por lo pronto no se está perfilando la dinámica que genera
las olas de calor.
La última parte del año no estuvo a la altura de las necesidades hídricas en vastos
sectores de la zona mediterránea, aunque hay que recordar que toda esta zona tuvo
un escenario más que favorable, incluso poco común, para el desarrollo de la fina. El
inicio de 2015 no se presenta indicios que permitan augurar el regreso de lluvias de
volumen destacado en LP, sur de CB o sectores del oeste de BA. La capacidad de los
suelos para acopiar el agua en la napa de meses anteriores comienza a jugar un rol
determinante para el desarrollo de los cultivos.
Respecto de la sobreabundancia de lluvias en la zona noreste del país, no puede
descartarse la influencia del fenómeno de El Niño, el cual finalmente se instaló en el
mes de diciembre con una intensidad débil pero persistente. El mismo en todo caso ha
tenido un impacto disímil dado fundamentalmente por el inesperado salteo que los
sistemas precipitantes han tenido en la zona algodonera y en el oeste de Formosa,
algo que a todas luces contrasta con lo ocurrido en el norte de SF, centro norte de la
Mesopotamia y gran parte de Paraguay.
CLASIFICACIÓN DE LAS RESERVAS
Como es habitual, se analizan las condiciones de humedad actuales mediante la
comparación con los valores de reservas normales para la fecha. Los resultados se
clasifican en categorías, teniendo en cuenta para la estadística la serie de datos19732014.
Como resultado de las lluvias del mes de diciembre y de la evolución de las reservas a
lo largo de todo el año, podemos considerar que el patrón de humedad de gran escala
de la región pampeana es satisfactorio, claramente sobrado hacia el noreste, con
ajustes hacia las zonas mediterráneas que por sectores, en general reducidos,
ingresan en niveles críticos.
Teniendo en cuenta la descripción hecha de las precipitaciones del me de diciembre,
es lógico que las zonas con mayor apremio en el nivel de reservas tiendan a ubicarse
en zonas del oeste. Si hacemos el ejercicio de quitar del mapa la excepcional situación
que se observa en el sudeste de CB, la franja mediterránea completa al sur del centro
de CB, cae por debajo de los niveles normales de reserva para una pastura a
comienzos del mes de enero. Aparecen zonas críticas con reservas que clasifican muy
por debajo de las normales y que marcan la premura del regreso de las
precipitaciones. Es posible que debamos hacer hincapié en que el desarrollo de las
coberturas y el sombreo que estas provocan sobre los surcos hagan más eficiente la
conservación de la humedad, sin embargo el mapa configura en forma razonable,
situaciones diferenciadas, con mayor margen para sostener el buen paso del cultivos
sobre el este y denotando las urgencias de las zonas mediterráneas. En este sentido
el paso del mes de enero será decisivo y por lo pronto la provincia de LP y el sudoeste
de BA, parecen ser las zonas mas proclives a verse perjudicadas por una
generalización del estado deficitario.
A esta altura del año pasado, las olas de calor del mes de diciembre apenas deban
respiro en la transición interanual. Si bien las lluvias mejoraban en áreas del oeste, las
mismas llegaban en forma muy dispar al este y los cultivos se verían aún mas
comprometidos por las altas temperaturas de la primera quincena de enero.
Poniendo la situación en perspectiva, un productor
del centro sudoeste de CB, debe sentirse
perjudicado por el comportamiento pluvial que la
primavera y el primer mes de verano han dejado.
Sobre LP y el sudoeste de BA la situación no es tan
ajena a la época, aunque por como venía el año
parecía razonable esperar un mejor escenario
hídrico para comienzos de 2015. Para gran parte del
resto de la zona núcleo, la situación actual es mejor
que la del año pasado y si bien no estamos en
situación de garantizar que el paso del mes de enero
no tenga avatares negativos en el comportamiento
pluvial, el margen con que se ingresa en esta etapa
crítica de exigencias atmosféricas, es bastante mas
holgado que el del año pasado.
Gran parte de la zona núcleo presenta en este comienzo de 2015 una disponibilidad
hídrica que permite proyectar escenarios de producción menos inciertos. Reiteramos
que estamos apenas ingresando en el trimestre de definición de la gruesa, aunque por
ejemplo es bastante claro que muchos maíces tempranos van a salir de su etapa de
floración sin haber sufrido deficiencias hídricas o estrés térmico. Esta claro que estas
variables no son las únicas que definen el rendimiento, pero cuando se presentan
tienen un gran peso a la hora de provocar mermas en la producción. Si las
precipitaciones siguen reapareciendo con la frecuencia de diciembre, con una mejora
en el volumen y una mayor cobertura sobre el oeste, se pude ir perfilando una
campaña con muchas zonas donde los rindes pueden ubicarse por encima de los
valores normales.
TENDENCIAS CLIMÁTICAS
Indicadores de Escala Global
El fenómeno de El Niño ha logrado instalarse y puede mantener cierto nivel de
influencia en el comportamiento de las lluvias del Sudeste de Sudamérica durante el
mes de enero, aunque no lo consideramos como un indicador decisivo para la región
pampeana y mucho menos para las zonas necesitadas del oeste.
El mapa muestra una zona cálida homogénea sobre la zona central del Pacífico
Ecuatorial, sin embargo las temperaturas promediadas de la temperatura superficial
del mar durante las últimas cuatro semanas completas del me de diciembre, se han
ubicado apenas medio grado por encima del umbral de neutralidad. Puede decirse
que la persistencia del calentamiento mantiene la situación corrida hacia el estado
Niño, sin embargo su intensidad tiene un impacto relativo. De hecho, ingresamos en
un período donde las evidencias estadísticas se debilitan a la hora de establecer el
impacto positivo del fenómeno del El Niño sobre las lluvias en la región pampeana.
Como hemos mencionado, salvando las zonas del centro norte de la Mesopotamia,
donde la abundancia de lluvias del reciente paso de diciembre pueden tener alguna
correlación este fenómeno, el comportamiento de las lluvias en la mayor parte de la
región pampeana muestran lo contrario. Por lo tanto, desestimamos o al menos le
restamos importancia a la presencia de este calentamiento como predictor del
comportamiento pluvial de este próximo bimestre en la región pampeana
Indicadores de Escala Regional
Por otra parte, el litoral atlántico mantiene anomalías positivas marcadas cuya
influencia sobre la franja este de la región pampeana ha sido mas que evidente a lo
largo de todo el año. El punto fundamental para lo que resta de la campaña es como
se comportará el sistema de alta presión que define el transporte de la humedad hacia
la principal región agrícola del país.
Es evidente que la sensibilidad que el posicionamiento y la intensidad de este sistema
tiene en el transporte de humedad es en muchas ocasiones más influyente que la
presencia o no de los eventos del Pacífico Ecuatorial. Durante diciembre, un
desplazamiento hacia el norte de la alta presión concentro la humead en la
Mesopotamia, dejando canales modestos de transporte de humedad hacia zonas
mediterráneas o incluso de gran parte de BA, con puntuales bolsones aleatorios donde
se produjeron condiciones favorables pero fuera del patrón conducente. Con este
mismo posicionamiento, es razonable esperar que las lluvias de enero encuentren
parecidos con la distribución de diciembre. Por esto será muy importante el análisis de
lo que pueda suceder a mediados de la semana próxima para proyectar el resto del
mes de enero.
La dinámica de este flujo de humedad en general tiende a favorecer con mayor
eficiencia al este que al oeste de las zonas agrícolas, sin embargo la entrada al
continente del aire húmedo no es fija y esto produce la gran variabilidad de la posición
de los máximos pluviales.
El oeste debería encontrar una mejora en la oferta de agua en enero, pero esta
posibilidad también queda anclada a una mejor entrada de humead amazónica, que
este año se ve muy esporádica. En consecuencia, es probable que CB, LP e incluso el
oeste de BA, mejoren su performance pluvial, pero no parece un período donde la
situación se perfile para lograr un paso holgado de lluvias. Las zonas muy ajustadas
de reservas, pueden tener dificultades serias en la evolución de los cultivos ante el
eventual salteo de sistemas precipitantes, los cuales en promedio se están perfilando
con un período de entre cinco y siete días.
CONCLUSIONES
De acuerdo al diagnóstico climático del último período y al análisis de los principales
indicadores de escala global y regional, proyectamos el siguiente comportamiento
pluvial y térmico para el próximo bimestre:
1. El fenómeno de El Niño parece haber encontrado condiciones para mantenerse
instalado por lo que resta del verano. Difícilmente su intensidad supere la
actual, por lo cual este indicador se mantendrá débil y con escasa influencia
sobre la principal área productiva del país.
2. La escasa influencia del fenómeno de El Niño, no hace desaparecer un el
escenario de lluvias holgadas sobre la zona núcleo. El corrimiento de los
máximos pluviales del sur al norte (y viceversa) a lo largo de la franja este del
país ha sido muy evidente y se vincula al calentamiento del litoral atlántico y a
la capacidad de transporte de aire húmedo del sistema de alta presión. Esta
capacidad se vincula a su posición
y su intensidad. Una eventual
posicionamiento continental del sistema de alta presión definiría un período
seco y cálido. Por lo pronto esta dinámica no se proyecta como la más
probable. De este modo seguiríamos con la oscilación norte sur de los
máximos pluviales.
3. Mientras el patrón conducente de las lluvias sea definido por la dinámica del
sistema de alta presión, la provincia de CB y en general la franja mediterránea
de la región pampeana, recibirán las lluvias que decantan desde el este cuando
el flujo de humedad sea de mayor amplitud. Mientras no aparezca el
complemento amazónico en la entrada de humedad, la situación pluvial
mediterránea seguirá ajustada.
4. Si bien no se han dado condiciones como para que se concreten olas de calor,
las mismas no pueden ser descartadas. Estimamos más probable un
comportamiento térmico menos moderado que el de diciembre, pero no existen
indicadores que permitan adelantar situaciones similares a las observadas en
la primera quincena de enero de 2014.
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