"Un arte sonoro del siglo XX", por Francisco Kröpfl. - No-IP

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Un arte sonoro del siglo XX
La liberación formal del sonido en sí en todos sus atributos y la explotación de
sus propiedades referenciales (el trueno remite a la tormenta)-su poder de
crear una” ilusión “narrativa -pueden considerarse sin duda como las
manifestaciones más sorprendentes (y chocantes) del arte sonoro del siglo XX.
El Futurismo dará el primer paso alrededor de 1911 cuando el señor Luigi
Russolo,uno de los músicos del Movimiento arma una orquesta con
“instrumentos” inventados –“intonarumori”- que generaban diversos ruidos
ajenos en su mayoría a los instrumentos de percusión tradicionales: cajas que
amplificaban acústicamente diversos elementos acoplados tales como resortes,
lengüetas, etc, puestos en vibración manualmente o por exitación eléctrica.
Con estos aparatos formaba la “orquesta “para la cual componía “música de
ruidos”.
Por esa época se desarrollaba también la posibilidad de grabar el sonido; de
memorizar la materia sonora, y de reproducirla posteriormente. En los años 20
la amplificación,la captación por micrófono y los importantes avances en la
generación electrónica del sonido atraen por igual la atención de investigadores
y artistas. Los más tradicionales imaginan una ampliación electrónica de la
orquesta clásica; pero está allí el sueño futurista a la espera de un nuevo
universo de “poéticas sonoras”.La sensibilidad “Dada”
pisoteaba ya los cánones de “lo artístico” .El camino hacia la experimentación
desprejuiciada quedaba abierto.
Es así que un ingeniero con inclinaciones artísticas de la Radio-Televisión
Francesa –Pierre Schaeffer –inventa después de la segunda guerra mundial-en
1948- la “Música Concreta”: graba por micrófono sobre discos fonográficos
sonidos del ámbito cotidiano de cualquier origen (un tren en movimiento, un
grito, un trueno, pasos ) combinándolos luego en sucesión y simultaneidad. Un
verdadero escándalo para los criterios musicales de la época.
La ciencia avanzaba rápidamente en el conocimiento del sonido y la tecnología
iba proporcionando medios cada vez más evolucionados para su análisis,
síntesis, grabación, reproducción y montaje. La sensibilidad artística fue
tomando conciencia de la posibilidad de una nueva plástica sonora no
referencial centrada en la articulación sutil de cada una de sus dimensiones (la
noción de “plástica sonora”es sin duda también fruto de las condiciones
perceptivas impuestas por las peculiaridades de la amplificación ,una suerte de
“microscopía” sonora). Esta última es la búsqueda que emprenden con los
medios electrónicos los músicos identificados con el serialismo integral. Nace
así la ”Música Electrónica” en 1951. El enfrentamiento entre ambas tendencias
que dio lugar a tanto apasionado debate fue oportunamente superado
adoptándose finalmente la denominación común de “Música Electroacústica”.
Inicialmente limitada a radios estatales, la producción musical con medios
electroacústicos se a propagado rapidamente. Existen hoy laboratorios y
centros de capacitación en innumerables Universidades y Centros Culturales
en el mundo, y gracias al fácil acceso a computadoras de nivel profesional el
músico actual puede incluso contar con su pequeño estudio propio.
Corresponde remarcar la importancia de las dos tendencias de esta expresión
del arte sonoro del siglo xx por ser el fruto de una nueva sensibilidad auditiva
ligada al desarrollo de la tecnología de nuestro tiempo como lo es también el
arte cinematográfico.
Grandes músicos contemporáneos –Boulez, Berio, Ligeti y Stockhausen entre
otros- han recurrido al empleo de los medios electrónicos; una experiencia que
se refleja sin duda en sus obras destinadas a la orquesta tradicional (Gruppen
de Stockhausen o Atmosphére de Ligeti por ej.).
En la actualidad, con la proliferación de las experiencias intermediales, la
Música Electroacústica también revela su potencial de apoyo y de integración
en un arte en crecimiento; tal vez la manifestación incipiente del arte del siglo
XXI ;sin olvidar que un arte auditivo autónomo siempre existirá y crecerá bajo el
estímulo de las nuevas tecnologías que brindan entre otras posibilidades un
dominio antes inimaginable de la formalización artística del espacio acústico.
Francisco Kröpfl
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