RESCISION EFECTOS.-
Sintec Tur S.A. c/ Pecben S.A. s/ ordinario
Tribunal: Cámara Nacional de Apelaciones en lo Comercial Sala: D
FECHA: 2/6/2010
Cita: MJJ57920
Legislación Relacionada
Código Civil. (art. 1639)
Código Civil. (art. 2226)
Código Civil. (art. 1638)
Código Civil. (art. 1767)
Código Civil. (art. 1071)
Código Civil. (art. 1197)
Código Civil. (art. 1200)
Código Civil. (art. 2285)
-------------------------------------------------------------------------------La rescisión unilateral, fuera de las previstas convencional o legalmente, importa incumplimiento y por ello
procede reclamar el precio pagado por un contrato de organización de una cena-show que fue "cancelada" en
forma unilateral antes de su realización.
-------------------------------------------------------------------------------Sumario
1.-Nuestro derecho contempla los siguientes supuestos de rescisión: la rescisión bilateral o distracto, la
rescisión unilateral pactada en el propio contrato y la rescisión legal.
2.-La rescisión bilateral, llamada también "distracto", que se halla prevista en el art. 1200, primera parte, del
CCiv., constituye un contrato por el cual las partes dejan sin efecto un contrato anterior.
3.-La rescisión bilateral o "distracto" tiene los efectos que las partes le hubieran asignado; ellas pueden
acordar que el contrato originario quede sin efecto retroactivamente, con obligación de restituirse mutuamente
lo que hubieran recibido la una de la otra, o bien pueden acordar que el contrato deje de producir sus efectos
en adelante, quedando firmes los efectos ya producidos.
4.-La rescisión unilateral prevista se presenta cuando las partes de un contrato han pactado una cláusula que
autoriza a cualquiera de ellas a dejarlo sin efecto; se trata de una hipótesis en la que, claramente, también
concurren dos voluntades: la de quien rescinde que es actual, y la de la otra parte que la ha dado por
anticipado.
5.-La rescisión unilateral prevista se asienta en lo estipulado por las partes y tiene, en principio, también los
efectos que ellas hubieran establecido. Y si nada han acordado tiene eficacia para el futuro, es decir, opera ex
nunc sin alterar los efectos ya producidos. Queda a salvo, desde luego, la responsabilidad del contratante que
rescinde abusivamente (art. 1071 del CCiv.).
6.-La rescisión legal se presenta cuando es la ley la que autoriza a una de las partes para unilateralmente
disolver el contrato y que se da, por ejemplo, en las hipótesis de los arts. 1638; 1639; 1767; 2226, inc. 1º,
segunda cláusula; y 2285 del CCiv..
7.-La rescisión legal también tiene efectos ex nunc, o sea, no tiene retroactividad. Asimismo, tiene ciertos
efectos que la propia ley determina como ser, en algunas hipótesis, no hay obligación de indemnizar al otro
contratante, y en otras, en cambio, se asume una responsabilidad atenuada que no importa una responsabilidad
total como si hubiera incumplimiento del contrato, sino una responsabilidad intermedia entre la no
responsabilidad y la responsabilidad por incumplimiento contractual, vgr. el caso del art. 1638 del CCiv..
8.-Se ha admitido también la validez de la rescisión unilateral, sin invocación de causa, en los contratos de
duración sin plazo determinado, con la condición de dar un preaviso suficiente al otro contratante, a quien
debe indemnizarse en caso de omisión o insuficiencia de tal preaviso, jugando especialmente para la
ponderación de las distintas situaciones el principio de la buena fe y la doctrina del abuso del derecho.
9.-Fuera de los casos de rescisión bilateral o distracto, rescisión unilateral pactada en el propio contrato o de
rescisión legal, si una de las partes rescinde el contrato en forma unilateral, su comportamiento equivale al
incumplimiento, y por ello la contraparte puede reclamar directamente el resarcimiento de los daños causados
por esa declaración con la sola demostración de su arbitrariedad, sin necesidad de reclamar, a su vez,
resolución por culpa del co-contratante.
10.-En el caso, procede reclamar el precio pagado por un contrato de organización de una cena-show que fue
"cancelada" en forma unilateral antes de su realización.
11.-La sola voluntad de una de las partes no basta para disolver el contrato ni dejar sin efecto convenciones a
las que están sometidas como a la ley misma (art. 1197 del CCiv.).
N.R.: Sumarios elaborados por Ricardo A. Nissen.
Fallo
En Buenos Aires, a 2 de junio 2010, se reúnen los Señores Jueces de la Sala D de la Excelentísima Cámara
Nacional de Apelaciones en lo Comercial de la Capital Federal, con el autorizante, para dictar sentencia en la
causa "SINTEC TUR S.A. c/ PECBEN S.A. s/ ORDINARIO", registro n° 19706/2006, procedente del
JUZGADO N° 23 del fuero (SECRETARÍA N° 45), donde esta identificada como expediente Nº 52811, en
los cuales como consecuencia del sorteo practicado de acuerdo con lo previsto por el art. 268 del Código
Procesal, resultó que debían votar en el siguiente orden, Doctores: Heredia, Dieuzeide, Vassallo.
Estudiados los autos la Cámara planteó la siguiente cuestión a resolver:
¿Es arreglada a derecho la sentencia apelada?
A la cuestión propuesta, el Señor Juez de Cámara, Doctor Heredia dijo:
1°) La sentencia de primera instancia -dictada a fs. 145/154- rechazó la demanda promovida por Sintec Tur
S.A. mediante la cual le reclamó a Pecben S.A. la restitución de $ 7.358,75 -y sus intereses- correspondiente
al 30% del precio pagado por un contrato de organización de una cena-show que, como lo admitió la propia
actora en el escrito de inicio, fue por ella misma "cancelada" en forma unilateral antes de su realización (fs.
24).
Contra esa decisión, apeló la parte actora (fs. 155).
Expresó sus agravios en fs. 168/169, los cuales no merecieron respuesta de la contraria.
2°) Los antecedentes relevantes del caso que se encuentran acreditados, reconocidos o no cuestionados, y que
interesan para resolver, son los siguientes:
(a) Sintec Tur S.A. contrató con la firma Pecben S.A. -propietaria del comercio que gira en plaza con el
nombre de fantasía Pizza Banana- la organización de una cena-show para 175 personas a efectuarse el día
27/4/05, en las instalaciones que posee en la Avenida Rafael Obligado de esta ciudad (costanera Norte).
(b) El día 22/4/05 la actora pagó la totalidad del precio pactado, que ascendió a la suma de $ 10.512.
(c) Empero, cuatro días después, el 26/4/05, la demandante canceló en forma unilateral la realización del
evento, comunicándoselo a la demandada a través de una nota remitida por fax. En esa nota la actora reclamó,
asimismo, la devolución del pago anticipado que había hecho, aunque haciéndolo con cierto error material
pues mencionó $ 10.712 en vez de $ 10.512 (conf. sobre de documentación reservada: fs. 19 y 43).
(d) Ese mismo día, la demandada hizo saber a Sintec Tur S.A. que no reintegraría el pago efectuado pero que,
a cambio, ofrecía a la actora 175 "cubiertos" que podrían ser utilizados en el lapso de un año.
(e) La actora rechazó este último ofrecimiento e insistió en el reintegro de la suma pagada anticipadamente,
aunque ahora reconociéndole a la demandada una quita porcentual que estimó como suficiente compensación
de las ganancias que la empresa Pecben S.A. hubiera obtenido de haberse realizado el evento. Tal oferta fue,
de su lado, rechazada por la demandada.
(f) Posteriormente, hubo entre las partes un intercambio epistolar en el marco del cual la actora increpó a la
demandada por entender que, ante la falta de reintegro de la suma desembolsada, se configuraría a su favor un
enriquecimiento sin causa al exceder la suma retenida el importe de cualquier reparación pecuniaria
justificada en la cancelación.
3°) Dudosamente el memorial de agravios de fs. 168/169 cumple con el requisito de constituir una crítica
concreta y razonada del fallo apelado, en los términos exigidos por el art. 265 del Código Procesal. En rigor,
sólo una comprensión flexible y amplia de sus términos, acorde con la garantía de la defensa en juicio (art. 18
de la Constitución Nacional), permite considerar que la parte actora ha cumplido con los requisitos que la
técnica recursiva impone.
Con todo, se aprecia que la sustancial queja que desliza la parte actora se refiere al enriquecimiento indebido
que, a su juicio, se generaría en favor de la demandada de no restituírsele el precio que pagara, bien que
disminuido en el 30% que le reconoce a su contraria a título de compensación de ganancias frustradas.
Sostiene, además, que no fue debidamente valorada por la juez a quo la conducta asumida por la demandada
con posterioridad a la rescisión del vínculo puesto que debió apreciar que el ofrecimiento de 175 "cubiertos"
para ser consumidos dentro del año, implicó el reconocimiento de la razonabilidad del reclamo restitutorio
hecho por su parte.
4º) Nuestro derecho contempla los siguientes supuestos de rescisión: a) la rescisión bilateral, llamada también
"distracto", que se halla prevista en el art. 1200, primera parte, del Código Civil, y que constituye un contrato
por el cual las partes dejan sin efecto un contrato anterior; b) la rescisión unilateral prevista, que se presenta
cuando las partes de un contrato han pactado una cláusula que autoriza a cualquiera de ellas a dejarlo sin
efecto; hipótesis en la que, claramente, también concurren dos voluntades: la de quien rescinde que es actual,
y la de la otra parte que la ha dado por anticipado; y c) la rescisión legal, que se presenta cuando es la ley la
que autoriza a una de las partes para unilateralmente disolver el contrato y que se da, por ejemplo, en las
hipótesis de los arts. 1638; 1639; 1767; 2226, inc. 1º, segunda cláusula; y 2285 del Código Civil (conf.
Morello, A., Ineficacia y frustración del contrato, La Plata, 1975, ps. 74/75; López de Zavalía, F. Teoría de los
contratos – Parte General, Buenos Aires, 1971, ps. 348/349; Stiglitz, R., Contratos – Teoría General, Buenos
Aires, 1990, t. I, ps. 555/557; Mosset Iturraspe, J., Teoría general del contrato, Santa Fe, 1970, ps. 414/415;
Pizarro, R. y Vallespinos, C., Instituciones de derecho privado – Obligaciones, Buenos Aires, 1999, t. 3, p.
453).
Los efectos jurídicos de estas tres alternativas son diversos.
Así, la rescisión bilateral o "distracto" tiene los efectos que las partes le hubieran asignado; ellas pueden
acordar que el contrato originario quede sin efecto retroactivamente, con obligación de restituirse mutuamente
lo que hubieran recibido la una de la otra, o bien pueden acordar que el contrato deje de producir sus efectos
en adelante, quedando firmes los efectos ya producidos (conf. Borda, G., Tratado de Derecho Civil –
Obligaciones, Buenos Aires, 1998, t. II, p. 191, n° 1299).
De su lado, la rescisión unilateral prevista, puesto que se asienta en lo estipulado por las partes tiene, en
principio, también los efectos que ellas hubieran establecido. Y si nada han acordado tiene eficacia para el
futuro, es decir, opera ex nunc sin alterar los efectos ya producidos (conf. Bueres, A. y Highton, E., Código
Civil y normas complementarias – Análisis doctrinal y jurisprudencial, Buenos Aires, 2005, t. 3-C, p. 53).
Queda a salvo, desde luego, la responsabilidad del contratante que rescinde abusivamente (art. 1071 del
Código Civil).
Finalmente, la rescisión legal también tiene efectos ex nunc, o sea, no tiene retroactividad. Asimismo, tiene
ciertos efectos que la propia ley determina como ser, en algunas hipótesis, no hay obligación de indemnizar al
otro contratante (conf. Farina, J., Rescisión y resolución de contratos, Santa Fe, 1965, p. 27), y en otras, en
cambio, se asume una responsabilidad atenuada (conf. Ramella, A., La resolución por incumplimiento,
Buenos Aires, 1975, ps. 19/20, nº 9), que no importa una responsabilidad total como si hubiera
incumplimiento del contrato, sino una responsabilidad intermedia entre la no responsabilidad y la
responsabilidad por incumplimiento contractual, vgr. el caso del art. 1638 del Código Civil (conf. Piantoni,
M., Contratos Civiles, Córdoba-Buenos Aires, 1978, t. I, p. 181, nº 7.4.).
Independientemente de lo anterior, la doctrina y la jurisprudencia han admitido también la validez de la
rescisión unilateral, sin invocación de causa, en los contratos de duración sin plazo determinado, con la
condición de dar un preaviso suficiente al otro contratante, a quien debe indemnizarse en caso de omisión o
insuficiencia de tal preaviso, jugando especialmente para la ponderación de las distintas situaciones el
principio de la buena fe y la doctrina del abuso del derecho (conf. CSJN, 4/8/88, "Automotores Saavedra",
Fallos 311: 1337 y LL 1989-B, p. 1; Lorenzetti, R.,Tratado de los contratos – Parte General, Santa Fe, 2004,
ps. 569/570).
Fuera de los casos precedentemente enunciados, si una de las partes rescinde el contrato en forma unilateral,
su comportamiento equivale al incumplimiento, y por ello la contraparte puede reclamar directamente el
resarcimiento de los daños causados por esa declaración con la sola demostración de su arbitrariedad, sin
necesidad de reclamar, a su vez, resolución por culpa del co-contratante. Ello es así porque la sola voluntad de
una de las partes no basta para disolver el contrato ni dejar sin efecto convenciones a las que están sometidas
como a la ley misma (art. 1197 del Código Civil; Farina, J., ob. cit., ps. 26/26, nº 11).
Esta última es, precisamente, la situación de autos.
En efecto, la rescisión de que trata el sub lite no fue bilateral (distracto), ni unilateral prevista en el contrato o
autorizada por la ley. Tampoco se vinculó a un contrato de duración sin plazo determinado, sino que se refirió
a un contrato de ejecución instantánea, puesto que el acordado tenía que cumplirse de una sola vez, de un
modo único, suficiente para agotar el negocio (conf. Mosset Iturraspe, J., ob. cit., ps. 96/97). Y por ser ello
así, es indudable que la actora no estaba habilitada para rescindirlo sin incurrir, al mismo tiempo, en una
responsabilidad equivalente, como se dijo, a la que desencadena el incumplimiento, determinado en la especie
por la imposibilidad generada por ella de que el proyecto o programa de ejecución del contrato se completase.
Por cierto, en la medida que corresponde considerar a la actora incumplidora, pesa sobre ella la eventual carga
de responder por los perjuicios que su rescisión unilateral hubiera provocado a la parte demandada. La
reparación eventualmente adeudada sería la del daño al interés negativo o de confianza, que es el que
típicamente se pone en juego en casos como el de rescisión contractual (conf. Lorenzetti, R., ob. cit., p. 630;
Llambías, J., Tratado de Derecho Civil – Obligaciones, Buenos Aires, 1973, t. I, ps. 297/298, n° 242; Pizarro,
R. y Vallespinos, C., ob. cit., t. 2, p. 665). Destaco, de paso, que también la sentencia apelada puso de relieve
la condición de incumplidora de la actora y su condición de responsable por daños frente a la demandada (fs.
150), lo cual no fue controvertido en el memorial de agravios.
Ahora bien: ¿tal condición de incumplidora y responsable de la actora frente a la demandada, la inhibe para
reclamar la restitución del precio del contrato que pagara anticipadamente?
Dicho de otro modo: ¿la apuntada condición de incumplidora y responsable de la actora, autoriza a la
demandada a retener el indicado precio y, consiguientemente, vencer el reclamo restitutorio entablado en
autos?
La sentencia apelada parece no haberse hecho tales interrogantes que, en mi opinión, de manera obvia hacen a
la determinación misma de si el objeto de la demanda es o no admisible. Por el contrario, el fallo recurrido, en
vez de establecer si asistía a la actora derecho en su reclamo restitutorio, desvió la atención a una indagación
referente a cómo protege la ley al contratante cumplidor en casos como el sub examine, sin advertir que en
autos no hay reclamo alguno de este último tendiente a hacer efectiva esa protección.
Pues bien, colocando las cosas en la perspectiva adecuada, interpreto que la actora tiene derecho a recuperar
el precio que pagó a la demandada, sin perjuicio de que, como se dijo, eventualmente pueda ser
responsabilizada, en la sede que corresponda, por las consecuencias perjudiciales que a su contraria produjo la
rescisión unilateral, ya que el efecto "restitutorio" y el "indemnizatorio" son dos cosas distintas.
Me explico.
La doctrina, como ya fuera dicho, destaca que la rescisión unilateral (llamada también "desistimiento" o
"denuncia") opera ex nunc, es decir, deja subsistentes los efectos ocurridos en el periodo transcurrido desde la
creación del derecho y la fecha en que se invoca la rescisión, por lo cual no hay lugar a restitución de
prestaciones alguna.
Sin embargo, todos aquellos autores que hablan del efecto ex nunc de la rescisión unilateral, dejan aclarado
que esta última solo se concibe en contratos de tracto sucesivo o de ejecución continuada o periódica (conf.
Mosset Iturraspe, J., ob. cit., p. 415; Stiglitz, R., ob. cit., p. 555; Miquel, J., Resolución de los contratos por
incumplimiento, Buenos Aires, 1979, p. 8; Farina, J., ob. cit., p. 32, nº 16; Llambías, J., Tratado de Derecho
Civil – Parte General, Buenos Aires, 1980, t. II, ps. 666/667, nº 2087); y en otros tipos contractuales en la
medida que el contrato no hubiera tenido principio de ejecución (conf. Messineo, F., Teoría general del
contrato, Buenos Aires, 1952, t. II, p. 422; Lafaille, H., Derecho Civil- Contratos, Buenos Aires, 1953, t. I, p.
577, n° 518), toda vez que cuando hay comienzo de ejecución del contrato debe ser entendido que se renuncia
al derecho de rescindir (conf. Bianca, C., Diritto Civile, Giuffrè Editore, Milano, 2000, p. 759, nº 408, nota nº
24).
Es decir, la doctrina aborda el problema de los efectos jurídicos de la rescisión unilateral sin atender al
supuesto, que es el de autos, en que ella no es legal ni prevista, y se da respecto de un contrato de ejecución
instantánea, cuyos efectos han comenzado a producirse porque hubo principio de ejecución.
Pero esto último tiene una explicación.
Es que, en rigor, en la referida situación la cuestión está más allá del efecto ex nunc propio de la rescisión
unilateral, el que lógicamente no se puede aplicar pues no habiéndose actuado amparado por la ley o por
cláusula habilitante, la rescisión unilateral equivale, como se dijo, no a un desistimiento del contrato, sino a su
incumplimiento. Y si, como ocurre en la especie, al momento de rescindirse, el contrato había comenzado a
tener principio de ejecución, no parece dudoso reconocer a quien rescinde (más allá de su responsabilidad
contractual por la rescisión misma) el derecho de recuperar aquello que entregó en ejecución del contrato (en
el caso, el precio pagado por la actora), sin que la contraparte tenga, de su lado, derecho a retener lo que
hubiera recibido, ya que ello únicamente se justificaría en el caso de haber alcanzado a cumplir ella misma las
propias prestaciones que prometiera, extremo no acontecido por razón de la misma rescisión unilateral.
Así pues, análogamente a lo que ocurre en el caso de resolución de un contrato en razón de una causa
sobreviniente que opera retroactivamente (conf. Llambías, J., Tratado de Derecho Civil – Obligaciones,
Buenos Aires, 1970, t. II, ps. 1019/1020, nª 1702, "b"), la rescisión unilateral de un contrato de ejecución
instantánea que ha tenido principio de ejecución (equivalente a su incumplimiento, cabe insistir una vez más)
conduce a un necesario deber de restitución de cuanto se hubiera entregado que se justifica en la disciplina del
pago sin causa, concretamente en el 793 del Código Civil ("...causa existente pero que hubiese dejado de
existir..."), que autoriza la repetición de lo pagado siempre que la persona que percibió el abono resulte
enriquecida con perjuicio del que pagó (conf. Salvat. R. y Galli, E., Tratado de Derecho Civil Argentino –
Obligaciones en general, Buenos Aires, 1953, t. II, p. 606, nº 1603/4).
Puede verse, desde este último plano, que han sido acertadas las afirmaciones de la actora según las cuales
una solución distinta a la que pretende conduciría a "...un beneficio incausado..." (fs. 26) o "...un
enriquecimiento indebido..." (fs. 169), lo cual basta para decidir, sin que sea preciso examinar,
consiguientemente, cuál sería el alcance y consecuencias jurídicas que tuvo la voluntad de la demandada de
ofrecer a la actora 175 "cubiertos" para ser consumidos dentro del año.
A esta altura y para disipar dudas, cabe observar que el deber de restitución que pesa sobre la demandada, no
se ve impedido por la eventual responsabilidad que frente a ella pudiera tener la actora por razón de la
rescisión unilateral que impidió la ejecución completa del contrato.
Es que, más allá de cualquier indagación que quepa hacer acerca de si en situaciones como la de autos puede
o no ser ejercido un derecho de retención sobre el precio recibido para conservar su importe hasta el pago de
los daños y perjuicios eventualmente provocados por la rescisión unilateral, lo cierto y concreto es que la
demandada ni siquiera ha invocado que le asista un derecho de esa índole en los términos del art. 3939 o
concordantes del Código Civil. Al ser ello así, cabe recordar que en esta materia el juez no puede suplir la
actuación de la parte, porque el derecho de retención impugna la acción con el fin de anularla, y esta
anulación no podría ser declarada en la sentencia si la impugnación no fue incluida en la litis; ante el silencio
del demandado, se ha dicho, no podría detenerse una acción que legalmente existe y es procedente (conf.
Vásquez, A., Derecho de retención, Buenos Aires, 1962, p. 139, nº 144).
Por lo demás, tampoco la demanda reconvino por resarcimiento del daño al interés negativo que la rescisión
unilateral pudo haberle provocado. De haberlo hecho, y siempre que tal daño hubiera quedado comprobado, el
resarcimiento respectivo habría podido ser compensado judicialmente con el precio objeto de la demanda de
restitución (sobre el concepto de compensación "judicial", véase: Borda, G., ob. cit., t. I, p. 543, n° 920). Sin
embargo, no es ese el caso de autos.
En síntesis, por las razones expuestas, creo procedente acceder a la revocación del fallo de primera instancia,
lo que obliga a definir el quantum de la condena pretendida, sin que sea menester provocar una nueva
intervención de la juez de primera instancia (conf. Podetti, J., Tratado de los recursos, ps. 147/148, Buenos
Aires, 1958; Alsina, H., Tratado teórico práctico de derecho procesal civil, t. IV, p. 419; CNCom. Sala D,
18/4/07, causa n° 101.830/1999 "La Equitativa del Plata S.A. c/ Empresa Distribuidora Sur (Edesur) y otros s/
ordinario").
5º) Si bien la actora pagó a su contraria la suma de $ 10.512, en su demanda limitó el reclamo restitutorio a la
de $ 7.358,75 (fs. 24).
De tal límite cuantitativo no es dable apartarse (art. 163, inc. 5, del Código Procesal), por lo que, en concepto
de capital, la cantidad que debe restituir la demanda será la concretamente reclamada.
En cuanto a los intereses, ponderando que la mora que se relaciona con el incumplimiento del contrato, es
distinta de la mora que corresponde a la obligación de restitución (conf. esta sala, doctrina del caso "Marlupa
S.R.L. c/ Colegio San Eduardo S.A.", sentencia del 5/7/07), entiendo que esta última se produjo en la especie
cuando la actora comunicó fehacientemente su voluntad de rescindir el contrato, esto es, el 26/4/05 (fs. 11).
Desde tal fecha y hasta el efectivo pago, los intereses deben calcularse a la tasa del 6% anual sobre el capital
antes indicado.
6º) En cuanto a las costas, teniendo en cuenta la complejidad fáctica del asunto, sus particularidades y
atipicidad, que se resuelve con sustento en argumentación jurídica provista por el tribunal, y que en alzada la
demandada guardó silencio frente al traslado ordenado en fs. 169 bis, entiendo prudente imponerlas en ambas
instancias por su orden (art. 68, segunda parte, y 279 del Código Procesal).
7º) Por lo expuesto, voto porque se admita la apelación, se revoque la sentencia de primera instancia y,
acogiéndose la demanda, se condene a Pecben S.A. al pago de $ 7.358,75 con más los intereses fijados en el
considerando 5º. Con costas de ambas instancias por su orden. La condena deberá ser cumplida en el plazo de
quince días de notificada la providencia a la que se refiere el art. 135, inc. 7, del Código Procesal.
Así lo propongo al acuerdo.
El señor Juez de Cámara doctor Juan J. Dieuzeide no interviene en el presente acuerdo por hallarse en uso de
licencia (RLRJN art. 30).
El señor Juez de Cámara, doctor Vassallo adhiere al voto que antecede.
Concluida la deliberación los señores Jueces de Cámara acuerdan:
(a) Admitir la apelación, revocar la sentencia de primera instancia y, acogiéndose la demanda, condenar a
Pecben S.A. al pago de $ 7.358,75 con más los intereses fijados en el considerando 5°.
(b) Distribuir las costas de ambas instancias por su orden.
(c) Fijar el plazo de quince días para el cumplimiento de la condena, el que comenzará a correr a partir de la
notificación de la providencia prevista por el art. 135, inc. 7°, del Código Procesal.
Notifíquese y una vez vencido el plazo del art. 257 del Código Procesal, devuélvase la causa al Juzgado de
origen.
Pablo D. Heredia
Gerardo G. Vassallo
Fernando M. Pennacca
Secretario de Cámara
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