NEIKER investiga el impacto del cambio climático
en el ecosistema suelo con su Observatorio Microbiano
del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido
El Instituto Vasco de Investigación y Desarrollo Agrario, NEIKER-Tecnalia,
cuenta con un Observatorio Microbiano en el Parque Nacional de Ordesa y
Monte Perdido (Pirineo oscense) desde el año 2011, cuyo objetivo consiste en
evaluar el impacto del cambio climático en los ecosistemas del suelo mediante
el seguimiento en el tiempo de sus propiedades microbianas. Las zonas de
investigación se ubican entre los 1.500 y los 2.600 metros de altitud, lo que
permite contar con un gran rango de condiciones climáticas diferentes y
observar cómo influye la altitud en las propiedades del suelo y en los
microorganismos que lo habitan. Los resultados preliminares indican que las
propiedades microbianas resultan muy dependientes de las características
físico-químicas del suelo a pequeña escala y de las condiciones ambientales
existentes en el momento de tomar las muestras.
Para llevar a cabo esta investigación, NEIKER-Tecnalia está empleando las
técnicas más avanzadas en materia de biología molecular, que han
revolucionado la ecología microbiana. Concretamente, en estos momentos se
están realizando análisis de secuenciación masiva que permiten secuenciar e
identificar un gran número de genes de microorganismos en un corto espacio
de tiempo. Esta secuenciación genética de la biosfera subterránea tiene como
objetivo entender mejor la estructura y función de las comunidades microbianas
a lo largo del gradiente de altitud.
El Observatorio Microbiano de NEIKER-Tecnalia contribuirá a mejorar la
comprensión actual de los efectos del cambio climático en las comunidades
microbianas del suelo y los procesos ecológicos asociados. El área alpina
donde se encuentra resulta particularmente adecuada como observatorio del
cambio climático. Por un lado, es un lugar remoto y relativamente aislado de
impactos antropogénicos directos, por lo que los efectos globales como el
cambio climático se pueden percibir claramente sin la interferencia de factores
ambientales más locales. Además, los gradientes de altitud que se dan en las
montañas crean, a su vez, gradientes climáticos muy marcados en distancias
cortas; es decir a diferentes alturas se encuentran condiciones climáticas
diferentes.
Los microorganismos se adaptan más rápidamente que las plantas y
macroorganismos
Para más información
Pablo Melchor – MBN Comunicación
[email protected] -- 944 356 330
http://www.neiker.net
Los microorganismos se adaptan más rápidamente que las plantas u otros
macroorganismos a los cambios, lo que les convierte en bioindicadores ideales
del impacto de fuentes de estrés ambiental en el funcionamiento de los
ecosistemas. Resulta de gran importancia contar con un registro de las
alteraciones que se van dando en el ecosistema suelo a consecuencia del
cambio climático para poder predecir con mayor precisión lo que depararán
futuros escenarios. Es importante destacar que el suelo es nuestro recurso más
importante; es la base del ecosistema terrestre y el 95% de nuestro alimento
procede directa o indirectamente de él.
El papel de los microorganismos en relación con el funcionamiento del
ecosistema suelo es fundamental. El suelo, al que se ha considerado
tradicionalmente como un ente inanimado compuesto por minerales y
sustancias químicas, contiene una miríada de microorganismos que son
responsables de muchas de sus funciones vitales y, por tanto, de su salud.
Estas funciones son, entre otras, la descomposición y reciclaje de nutrientes
procedentes de tejidos vegetales y animales muertos, la fijación de nitrógeno,
el mantenimiento de la estructura del suelo y la eliminación de contaminantes.
Como consecuencia del cambio climático es predecible que, a largo plazo, la
biota del suelo de las montañas migre hacia altitudes mayores para buscar su
entorno bioclimático óptimo. El problema es que esta migración tiene un límite,
que es la cima de la montaña, a partir de la cual no hay migración o escape
posible.
2
Descargar

NEIKER investiga el impacto del cambio climático