Efectos de la crisis económica en la igualdad entre hombres y
mujeres y en los derechos de la mujer
Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de marzo de 2013, sobre los efectos
de la crisis económica en la igualdad entre hombres y mujeres y en los derechos
de la mujer (2012/2301(INI))
El Parlamento Europeo,
–
Vistos el artículo 2 y el artículo 3, apartado 3, párrafo segundo, del Tratado de la
Unión Europea, así como el artículo 8, el artículo 153, apartado 1, letra i), y el
artículo 157, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea,
–
Visto el artículo 23 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión
Europea,
–
Vistos la Comunicación de la Comisión, de 18 de abril de 2012, titulada «Hacia
una recuperación generadora de empleo» (COM(2012)0173) y el documento que
la acompaña sobre el aprovechamiento del potencial de empleo de los servicios
personales y domésticos (SWD(2012)0095),
–
Vista la propuesta de la Comisión, de 6 de octubre de 2011, de Reglamento del
Parlamento Europeo y del Consejo relativo a un Programa de la Unión Europea
para el Cambio y la Innovación Sociales (COM(2011)0609),
–
Visto el Pacto Europeo por la Igualdad de Género (2011-2020), adoptado por el
Consejo Europeo en marzo de 2011,
–
Visto el informe de 2011 de la Comisión sobre la igualdad entre mujeres y
hombres en 2010 (SEC(2011)0193),
–
Vista la Comunicación de la Comisión, de 21 de septiembre de 2010, titulada
«Estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres 2010-2015»
(COM(2010)0491),
–
Vista la propuesta de Decisión del Consejo sobre directrices para las políticas de
empleo de los Estados miembros - Parte II de las Directrices Integradas Europa
2020 (COM(2010)0193),
–
Vista la Directiva 2006/123/CE, de 12 de diciembre de 2006, relativa a los
servicios en el mercado interior1,
–
Vista la Directiva 2006/54/CE, de 5 de julio de 2006, relativa a la aplicación del
principio de igualdad de oportunidades e igualdad de trato entre hombres y
mujeres en asuntos de empleo y ocupación (refundición)2,
–
Vista la Directiva del Consejo 2004/113/CE, de 13 de diciembre de 2004, por la
que se aplica el principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres al acceso
1
DO L 376 de 27.12.2006, p. 36.
2
DO L 204 de 26.7.2006, p. 23.
a bienes y servicios y su suministro3,
–
Vista la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación
contra la mujer, de 18 de diciembre de 1979,
–
Vista su Resolución, de 6 de mayo de 2009, sobre la inclusión activa de las
personas excluidas del mercado laboral4,
–
Vista su Resolución, de 7 de septiembre de 2010, sobre el papel de la mujer en
una sociedad que envejece5;
–
Vista su Resolución, de 17 de junio de 2010, sobre la dimensión de género de la
recesión económica y la crisis financiera6,
–
Vista su Resolución, de 19 de octubre de 2010, sobre las trabajadoras en
situación precaria7,
–
Vista su Resolución, de 8 de marzo de 2011, sobre la igualdad entre hombres y
mujeres en la Unión Europea - 20108,
–
Vista su Resolución, de 8 de marzo de 2011, sobre el rostro de la pobreza
femenina en la Unión Europea9,
–
Vista su Resolución, de 6 de julio de 2011, sobre las mujeres y la dirección de
las empresas10,
–
Vista su Resolución, de 13 de septiembre de 2011, sobre las mujeres
empresarias en pequeñas y medianas empresas11,
–
Vista su Resolución, de 25 de octubre de 2011, sobre la situación de las madres
solteras12,
–
Vista su Resolución, de 13 de marzo de 2012, sobre la igualdad entre mujeres y
hombres en la Unión Europea – 201113,
3
DO L 373 de 21.12.2004, p. 37.
4
DO C 212 E de 5.8.2010, p. 23.
5
DO C 308 E de 20.10.2011, p. 49.
DO C 236 E de 12.8.2011, p. 79.
6
7
DO C 70 E de 8.3.2012, p. 1.
8
DO C 199 E de 7.7.2012, p. 65.
9
DO C 199 E de 7.7.2012, p. 77.
10
DO C 33 E de 5.2.2013, p. 134.
11
DO C 51 E de 22.2.2013, p. 56.
12
Textos Aprobados, P7_TA(2011)0458.
13
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0069.
–
Vista su Resolución, de 24 de mayo de 2012, con recomendaciones destinadas
a la Comisión sobre la aplicación del principio de igualdad de retribución entre
trabajadores y trabajadoras para un mismo trabajo o para un trabajo de igual
valor14,
–
Vista su Resolución, de 11 de septiembre de 2012, sobre el papel de las mujeres
en la economía verde15;
–
Vista su Resolución, de 11 de septiembre de 2012, sobre las condiciones de
trabajo de la mujer en el sector de los servicios16,
–
Vista su Resolución, de 9 de marzo de 2011, sobre la Estrategia de la UE para la
integración de la población romaní17,
–
Visto el artículo 48 de su Reglamento,
–
Vistos el informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género
y la opinión de la Comisión de Empleo y Asuntos Sociales (A7-0048/2013),
A.
Considerando que la Unión Europea afronta la mayor crisis económica y
financiera desde la Gran Depresión de los años treinta, y que esta crisis está
provocando un notable aumento de la tasa de desempleo en todos los Estados
miembros, especialmente en los del sur; que dicha crisis tiene consecuencias
particularmente graves, en especial para las personas vulnerables y las mujeres,
a las que afecta directamente, con reducciones salariales o la pérdida o
precarización de sus puestos de trabajo, e indirectamente, a través de los
recortes presupuestarios en los servicios públicos y las ayudas sociales; que, en
consecuencia, resulta indispensable tener muy seriamente en cuenta, entre otras
cosas, la dimensión de la igualdad de género a la hora de hacer frente a esta
crisis y desarrollar soluciones para superarla;
B.
Considerando que el derecho al trabajo es una condición esencial para una
igualdad de derechos efectiva, para la independencia económica y la realización
profesional de las mujeres; considerando que la crisis actual no es solo una crisis
financiera y económica, sino que también atañe a la democracia, la igualdad, la
asistencia social y la igualdad de género y, además, se está utilizando como
excusa para ralentizar o incluso detener iniciativas fundamentales para afrontar
el cambio climático y los desafíos medioambientales que tenemos ante nosotros;
C.
Considerando que, según varios estudios, solo un 5 % de los responsables de
los procesos de toma de decisiones de las entidades financieras de la Unión
Europea son mujeres, y que todos los gobernadores de los Bancos centrales de
los 27 Estados miembros son hombres; considerando que los estudios de
género han puesto de manifiesto que las mujeres tienen una forma diferente de
gestionar, evitando los riesgos y centrándose más en la perspectiva a largo
plazo;
D.
Considerando que al iniciarse la crisis económica, el impacto fue mayor para los
14
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0225.
15
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0321.
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0322.
16
17
DO C 199 E de 7.7.2012, p. 112.
hombres que para las mujeres; que el desempleo entre hombres y mujeres ha
ido evolucionando de forma diferente con el paso del tiempo; que ellas no fueron
las primeras víctimas de la crisis, pero que en la actualidad se ven más
afectadas por sus efectos (mayor y creciente presencia en trabajos precarios y a
tiempo parcial, mayor riesgo de despido, salarios más bajos, menor cobertura de
los sistemas de protección social, etc.) y también se verán más afectadas a más
largo plazo; que esta fase está mucho menos documentada y que no existen
datos estadísticos comparables fiables, por todo lo cual las consecuencias de la
crisis sobre las mujeres tienden a infravalorarse;
E.
Considerando que las mujeres desempeñan un papel fundamental en el impulso
del desarrollo económico y que una mayor capacitación de estas puede tener el
efecto económico de sacar de la pobreza a las comunidades y a las familias;
F.
Considerando que, en la situación de crisis, la política del mercado laboral tiende
a centrarse en el impacto del empleo a nivel general, y no en las mujeres como
personas no profesionalmente activas;
G.
Considerando que muy frecuentemente los datos estadísticos oficiales no tienen
en cuenta a las mujeres desempleadas y que se subestiman las desigualdades
entre hombres y mujeres ante la inactividad porque estas tienden a retirarse del
mercado laboral por diversas razones (maternidad, responsabilidades familiares,
restricciones temporales) y a ejercer un trabajo no remunerado o informal, a
menudo en casa o cuidando personas dependientes o trabajando en la
economía sumergida, y que existen muy pocos estudios sobre la repercusión de
las reducciones del gasto público desde una perspectiva de igualdad entre
mujeres y hombres;
H.
D. Considerando que los recortes presupuestarios efectuados por los gobiernos
al aplicar los planes de austeridad afectan sobre todo al sector público y sus
servicios de asistencia ― cuyos empleados y principales beneficiarios son en su
mayoría mujeres (alrededor del 70 % de los empleados del sector)―, pero
también al sector privado, y que las mujeres se han convertido ahora en las
principales víctimas de las medidas de austeridad; considerando que hasta
ahora ningún país ha evaluado las repercusiones de las propuestas de recortes
del gasto público y de la consolidación fiscal desde una perspectiva de género,
ya sea considerando las medidas a título individual ya su impacto acumulativo;
I.
Considerando que las mujeres dependen en mayor medida de las prestaciones
sociales que también se recortan como parte de las medidas de austeridad;
J.
Considerando que una situación de crisis como la que ahora atravesamos hace
necesarias profundas reformas estructurales del mercado de trabajo;
K.
Considerando que, en el caso de las mujeres, la disminución del número de
puestos de trabajo se acompaña sobre todo de un reajuste del horario de
trabajo, incluidas jornadas laborales más largas a menudo en distintos turnos; y
que, muy probablemente, los efectos de la recuperación se dejarán sentir con
mayor rapidez en el sector industrial, lo que se traducirá en una recuperación del
trabajo masculino, que aumentará a mayor velocidad que el trabajo femenino;
que este último se verá, en consecuencia, afectado de forma más duradera por
las medidas de austeridad aplicadas a los servicios públicos, poniendo así en
peligro a largo plazo los progresos alcanzados en materia de igualdad entre las
mujeres y los hombres;
L.
Considerando que la crisis contribuye a aumentar la explotación de las mujeres
tanto en la economía legal como en la ilegal; considerando que las
consecuencias de la crisis también tendrán importantes repercusiones a más
largo plazo sobre las mujeres con trayectorias profesionales no lineales
(incluidas las que se encuentran en empleos mal remunerados, a tiempo parcial,
ocasionales, atípicos o incluso informales), a menudo a tiempo parcial impuesto,
con repercusiones negativas en el importe de las cotizaciones aportadas al
sistema de pensiones, lo que aumenta el porcentaje de mujeres en riesgo de
pobreza; considerando que las mujeres pueden acabar con pensiones de muy
escasa cuantía y con ello situarse por debajo del umbral de la pobreza;
considerando que se corre el riesgo perder una generación entera de hombres y
mujeres jóvenes, ya que debido a las dificultades económicas se les priva de un
empleo, oportunidades, seguridad laboral y, a menudo, oportunidades
educativas;
M.
Considerando que la crisis aumenta aún más la dificultad de conciliar la vida
profesional y familiar; considerando que el hecho de tener hijos no afecta del
mismo modo al empleo de mujeres y hombres: considerando que la participación
de las madres en el mercado laboral es un 12 % inferior a la de las mujeres sin
hijos, mientras que la tasa de empleo de los padres es un 8,7 % superior a la de
los hombres sin hijos;
N.
Considerando que no se ha tenido en cuenta la dimensión del género en las
iniciativas actuales y futuras ni en las políticas cuyo objetivo es salir de la crisis;
O.
Considerando que el empleo femenino se ve afectado por los estereotipos de
género, como es por ejemplo la idea de que el desempleo de los hombres es un
problema «más grave» que el de las mujeres, lo que se suma a la cantidad ya
significativa de estereotipos de género que afectan negativamente a las
posibilidades de las mujeres de encontrar empleo; considerando que en la
práctica existen enfoques diferentes respecto al desempleo de los hombres y el
de las mujeres ya que aún se considera que los hombres constituyen el sostén
económico y las mujeres se ocupan de cuidar de la familia;
P.
Considerando que alrededor del 23 % de los ciudadanos de la Unión Europea
vivían en riesgo de pobreza o de exclusión social en 201018 y que este
empobrecimiento de la población afecta mayoritariamente a las mujeres, que se
enfrentan con mucha frecuencia a numerosas dificultades a la vez, como ocurre
en los casos de las mujeres mayores que viven solas y de las familias
monoparentales, en su gran mayoría concentradas en torno a mujeres;
considerando que entre estas dificultades se encuentran la de conservar o volver
a encontrar un empleo en estas circunstancias, la de encontrar una vivienda
digna, la derivada de asumir la responsabilidad de personas a su cargo (niños,
padres, enfermos o personas con discapacidad), y la de conciliar la vida laboral y
familiar debido a la falta de estructuras de apoyo adecuadas y a la variedad de
políticas nacionales al respecto en los 27 Estados miembros de la UE;
Q.
Considerando que la crisis ha agravado aún más las condiciones sociales y
económicas de muchas comunidades desfavorecidas y ha contribuido a
aumentar el abandono escolar en las niñas e incluso a incrementar su
vulnerabilidad frente a la trata;
18
Eurostat: el 23 % de los ciudadanos de la Unión Europea vivían en riesgo de pobreza o de
exclusión social en 2010 - N° 9/2012.
R.
Considerando que los recortes en servicios y prestaciones han puesto en peligro
la independencia económica de las mujeres, ya que a menudo dichas
prestaciones constituyen una fuente importante de ingresos y estas suelen
utilizar los servicios públicos más que los hombres; considerando que las madres
y las pensionistas solteras se enfrentan a las mayores pérdidas acumulativas;
S.
Considerando el creciente número de mujeres que aceptan trabajos informales y
no remunerados (de carácter voluntario o no) con una menor protección social, a
fin de escapar de la crisis; que, según un estudio de la OCDE19, el trabajo
doméstico representa el 33 % del PIB de los países miembros de la OCDE;
T.
Observa que la disminución de las diferencias en las cifras de desempleo
masculino y femenino refleja más una degradación general de las condiciones
de vida y de trabajo que un progreso hacia una mayor igualdad entre las mujeres
y los hombres;
U.
Considerando que las mujeres que entran en la vida activa desempeñan un
papel motor en la vuelta al crecimiento y permiten aumentar los ingresos
familiares, lo que conlleva una subida del consumo y la dinamización de la
economía; considerando, por tanto, que la igualdad entre hombres y mujeres
tiene un impacto positivo sobre la productividad y el crecimiento económico;
V.
Considerando que según los últimos análisis secundarios de la Quinta Encuesta
europea sobre las condiciones de trabajo («Mujeres, hombres y condiciones de
trabajo en Europa: Análisis secundarios de la Quinta Encuesta europea sobre las
condiciones de trabajo», Eurofound 2012, que se publicará en 2013), parece que
la segregación por sexos resulta perjudicial tanto para los trabajadores como
para las trabajadoras. considerando que tanto los hombres como las mujeres
afirman tener un mejor bienestar y una mayor satisfacción laboral cuando
trabajan con colegas de ambos sexos; considerando que, aun así, todavía hay
margen para combatir la segregación por sexos de los mercados laborales, la
polarización laboral por razón de género y los entornos laborales de un solo
sexo, ya que tres quintas partes de los trabajadores europeos trabajan con
compañeros de su mismo sexo;
W.
Considerando que las medidas adoptadas en aras de la igualdad entre mujeres y
hombres han sido anuladas o pospuestas y que los eventuales recortes futuros
de los presupuestos públicos perjudicarán al empleo femenino y al fomento de la
igualdad;
X.
Considerando que la recesión económica no debe usarse como excusa para
ralentizar el progreso de las políticas de conciliación y reducir los fondos
asignados a los servicios de asistencia a personas dependientes y a los
permisos laborales, lo que afectaría especialmente al acceso de las mujeres al
mercado de trabajo;
Y.
Considerando que la violencia contra las mujeres es un fenómeno ampliamente
extendido en todos los países y en todas las clases sociales; considerando que
la presión económica suele conducir a situaciones de abuso más frecuentes,
más violentas y más peligrosas; considerando igualmente que algunos estudios
han demostrado que la violencia contra las mujeres se intensifica cuando los
hombres se ven obligados a desplazarse y a renunciar a sus bienes como
consecuencia de una crisis económica;
19
OCDE, Society at a Glance 2011, Indicadores Sociales OCDE, @OECD2011.
Z.
Considerando que las mujeres fueron quienes más se beneficiaron de la
creación de empleo en la UE entre 1998 y 2008 (la tasa de empleo femenino
entre estas dos fechas pasó del 55,6 al 62,8 %)20; considerando que el empleo
femenino ha aumentado un 12,7 % mientras que el masculino solo lo ha hecho
en un 3,18 %, y que la tasa de desempleo femenino en 201221 era ligeramente
superior a la del desempleo masculino (10,7 % frente a 10,6 %);
AA. Considerando que, en 2011, el 31,6 % de las mujeres trabajaba a tiempo parcial,
frente a un 8,1 % de los hombres;
1.
Recuerda que la igualdad entre hombres y mujeres es uno de los objetivos
fundamentales de la Unión Europea y que debe constituir uno de las
consideraciones esenciales a la hora de definir las respuestas a la actual crisis
económica y financiera, incluida la inversión en el sector público y en el del
bienestar, así como en viviendas, transporte, etc. que sean sostenibles y
generen ingresos para el Estado por medio de políticas de fiscalidad más
eficientes; lamenta que las respuestas políticas a la crisis, incluidos los paquetes
de recuperación, no han reconocido, ni analizado, ni rectificado el impacto de la
crisis en materia de igualdad de género; denuncia que la integración de la
dimensión de género en la estrategia posterior a Lisboa es prácticamente
inexistente, por lo que pide al Consejo, a la Comisión y a los Estados miembros
que integren la igualdad de género mediante objetivos específicos en las
directrices macroeconómicas y de empleo;
2.
Pide a la Comisión que integre la dimensión de género en todas las políticas, en
particular las relativas a: impacto de las medidas de austeridad y recuperación
de la crisis; gobernanza económica; desarrollo sostenible y empleo ecológico;
educación y formación profesionales; migración, cooperación y desarrollo; salud
y seguridad; y medidas previstas o que se aplicarán a fin de contrarrestar o
limitar los efectos de la crisis;
3.
Insta a los Estados miembros a revisar y destacar el impacto inmediato y a largo
plazo de la crisis económica en las mujeres, en particular si empeoran y de qué
manera las desigualdades de género existentes y las consecuencias
relacionadas, como el incremento de la violencia por razón de género, la
reducción de la salud materna e infantil y la pobreza en las mujeres de mayor
edad;
4.
Recuerda que la Unión Europea, tras haber alcanzado una tasa de empleo
femenino del 62,8 % en 2008, con una progresión constante durante más de
diez años, ha visto dicha tasa reducirse ligeramente desde el inicio de la crisis
económica, hasta situarse en un 62,3 % en 2011; insiste, en consecuencia, en la
necesidad de proponer respuestas sostenibles que tengan en cuenta la
dimensión de la igualdad de género en las políticas tanto de la UE como de los
Estados miembros en materia de protección del empleo y de recuperación de la
senda del crecimiento;
5.
Pide a la Comisión que estudie la posibilidad de seguir adaptando los Fondos
Estructurales para garantizar un apoyo adicional a ámbitos de empleo femenino
20
21
Eurostat: tasa de empleo femenino, UE-27.
Eurostat: tasas de desempleo armonizadas para hombres y para mujeres - septiembre de
2012, Unión Europea.
que pueden verse afectados por la crisis, y un apoyo a las guarderías, la
formación y el acceso al empleo;
6.
Destaca la importancia de la iniciativa emblemática «Plataforma Europea contra
la Pobreza y la Exclusión Social»; pide a los Estados Miembros que se sirvan
plenamente del programa «Europa con los ciudadanos» y del futuro Programa
para el Cambio y la Innovación Sociales, en particular, en lo que respecta a la
aplicación efectiva de los objetivos en materia de igualdad entre hombres y
mujeres; destaca la importancia del programa Daphne III, en especial, en
relación con la protección de las mujeres contra todas las formas de violencia y
para alcanzar un alto nivel de protección sanitaria, de bienestar y de cohesión
social;
7.
Hace hincapié en que, pese a la existencia de tasas de desempleo comparables
entre hombres y mujeres, la crisis ha tenido efectos diferenciados en unos y
otras pues las mujeres han sufrido una precarización más importante de sus
condiciones de trabajo, en particular con el desarrollo de formas contractuales
atípicas, y un descenso significativo de sus ingresos como consecuencia de
factores como la persistencia de la brecha salarial entre hombres y mujeres, de
cerca de un 17 % de media, y de las desigualdades resultantes en las
prestaciones por desempleo, el auge del trabajo a tiempo parcial impuesto o la
multiplicación de los empleos precarios o temporales en detrimento de empleos
más estables; que con la diferencia salarial persistente debida al género y la
consiguiente desigualdad en sus prestaciones por desempleo, la crisis ha
empeorado la situación de las mujeres en el mercado laboral; señala que las
experiencias de crisis anteriores muestran que el empleo de los hombres, en
general, se recupera más rápidamente que el de las mujeres;
8.
Pide a la Comisión que presente cuanto antes una propuesta de Directiva con
medidas para eliminar la brecha salarial entre hombres y mujeres por el mismo
trabajo o por un trabajo equivalente;
9.
Recuerda que subsisten grandes disparidades entre los diferentes Estados
miembros de la Unión Europea, pues las tasas de empleo femenino oscilan entre
el 48,6 % y el 77,2 %, y que situaciones dispares requieren respuestas
específicas y adaptadas a cada caso en el marco de un enfoque global europeo;
subraya asimismo que es necesario disponer de indicadores comunes fiables y,
los consiguientes datos estadísticos comparables fiables, para poder evaluar las
distintas situaciones y determinar las necesidades y darles las respuestas
adecuadas;
10.
Recuerda que, antes del comienzo de la crisis económica, las mujeres ya
constituían el grupo mayoritario por lo que a los empleos precarios o a tiempo
parcial se refiere y que esta tendencia se ha visto reforzada con la crisis, lo que
ha expuesto a muchas mujeres a un riesgo creciente de exclusión social;
destaca que esto es especialmente aplicable en los Estados miembros del sur;
11.
Observa con preocupación que el desempleo juvenil femenino pasó del 18,8 %
en 2009 al 20,8 % en 2011, y que la crisis afectará con especial dureza a los
grupos femeninos desfavorecidos, como por ejemplo a las mujeres con
discapacidad, mujeres inmigrantes, mujeres pertenecientes a minorías étnicas,
mujeres con bajas cualificaciones, mujeres en paro de larga duración, madres
solas sin recursos, mujeres sin medios de vida y mujeres con personas
dependientes a su cargo; acoge con satisfacción el paquete de medidas de la
Comisión Europea para hacer frente a los actuales niveles inaceptables que han
alcanzado el desempleo juvenil y la exclusión social, y para ofrecer a los jóvenes
puestos de trabajo, educación y formación;
12.
Considera que el derecho al trabajo es una condición esencial para una igualdad
de derechos efectiva, para la independencia económica y la realización
profesional de las mujeres, por lo que insiste en la erradicación del trabajo
precario mediante el reconocimiento y la valorización del derecho al trabajo con
derechos;
13.
Insta a la UE y a los Estados miembros a que reformulen sus actuales
respuestas a la crisis económica a fin de garantizar que las medidas tomadas
tienen un ámbito de aplicación a largo plazo y no afectan a las políticas del
bienestar ni a las estructuras del sector público que constituyen un requisito
fundamental para una mayor igualdad de género, como los servicios sociales y
las guarderías, la atención sanitaria, la educación y los derechos de los
trabajadores;
14.
Recuerda que, como consecuencia de la crisis, la transición de la escuela al
empleo resulta para las mujeres cada vez más complicada, un hecho que
después conlleva diferencias a la hora de valorar las capacidades propias entre
hombres y mujeres;
15.
Considera que las reformas estructurales que resultarán de la gestión de la crisis
actual brindan la ocasión de corregir determinados comportamientos
discriminatorios basados en el género, todavía demasiado numerosos en el
mercado de trabajo en Europa;
16.
Hace hincapié en que la proporción de mujeres es mayor que la de hombres en
la economía sumergida, en parte porque los sectores en los que
tradicionalmente se insertan las mujeres como el servicio doméstico, los
cuidados a personas, etc., se caracterizan por una mayor desregulación; señala,
por otra parte, que la economía sumergida ha aumentado como resultado de la
crisis, aunque resulta muy difícil obtener una imagen clara al no existir datos
fiables sobre su incidencia y peso;
17.
Subraya que las mujeres han desempeñado un papel fundamental en la
resistencia a la crisis; está convencido de que las mujeres presentan un
potencial considerable para la mejora de la competitividad y del rendimiento de
las empresas, en particular cuando ocupan puestos de dirección en el seno de
las mismas; considera, por tanto, que es necesario asociarlas urgentemente a la
elaboración y gestión de los planes de reactivación económica para favorecer la
cohesión social;
18.
Insiste en que la crisis económica y financiera actual y las consiguientes
restricciones presupuestarias no deben hipotecar los resultados obtenidos por
las políticas de promoción de la igualdad entre mujeres y hombres ni servir de
excusa para disminuir los esfuerzos desplegados en la materia; estima que, por
el contrario, que debería servir a los Estados miembros de acicate para que
consideren las políticas de igualdad de género como parte de la solución a la
crisis ―para utilizar y rentabilizar el talento y las capacidades de toda la
población― y las incorporen así a sus políticas de empleo; insta a los Estados
miembros a garantizar que se incorpora una perspectiva de género en todas las
políticas fiscales previstas;
19.
Subraya que los derechos de las mujeres no deben verse, entenderse ni
ejercerse en competición con los de los hombres, puesto que la mejora de los
servicios de asistencia y de los servicios públicos a las familias es una condición
previa para la participación de ambos en el mercado de trabajo; señala que
existe la necesidad de promover el reparto de responsabilidades familiares y
domésticas; invita a los Estados miembros a introducir medidas o desarrollar las
existentes para superar los estereotipos de género discriminatorios y la
asignación desigual de roles, por ejemplo, alentando a los hombres en su
derecho a cuidar de los niños y de los familiares enfermos o discapacitados.
20.
Subraya que ha disminuido la tasa de natalidad en la Unión Europea y que dicha
disminución se ha visto agravada por la crisis, ya que el desempleo, la
precariedad y la incertidumbre frente al futuro y la economía llevan a las parejas
y sobre todo a las mujeres más jóvenes a postergar la decisión de tener hijos, lo
que refuerza aún más la tendencia al envejecimiento demográfico en la Unión
Europea;
21.
Recalca la importancia de reformar las políticas macroeconómicas, sociales y del
mercado de trabajo a fin de garantizar la justicia económica y social para las
mujeres, desarrollar estrategias para promover la distribución justa de la riqueza,
garantizar unos ingresos mínimos y unos salarios y pensiones dignos, reducir la
brecha salarial entre hombres y mujeres, crear puestos de trabajo de mayor
calidad para las mujeres vinculados a derechos, permitir que las mujeres se
beneficien de unos servicios públicos de calidad y mejorar las prestaciones
sociales y los servicios de cercanía, incluidas las guarderías, los jardines de
infancia y otras formas de educación preescolar, los centros de día, los centros
comunitarios de ocupación del tiempo libre y de prestación de servicios de apoyo
a las familias y los centros intergeneracionales;
22.
Recuerda que los recortes aplicados a los presupuestos públicos no son
neutrales en cuanto al género sino que suponen más bien la consecuencias de
las políticas económicas macroestructurales de la Unión Europea y, en
particular, de la aplicación de las medidas de «gobernanza económica» y de los
programas de ajuste financiero, que provocan en el presente y seguirán
provocando un aumento de las desigualdades entre hombres y mujeres, del
desempleo entre las mujeres y de la feminización de la pobreza; Considera por
tanto que es necesario un cambio de políticas, dado que las mujeres son
mayoría en el sector público y las principales beneficiarias de las políticas
sociales; pide, por consiguiente, que se refuercen las correspondientes rúbricas
presupuestarias;
23.
Insta a los Estados miembros y a las instituciones de la Unión a realizar
evaluaciones de impacto del género cuando prevean medidas de austeridad
para que estas tengan los efectos más neutrales posible en lo que respecta al
género;
24.
Insta a los Estados miembros a introducir una perspectiva de género en los
presupuestos a fin de analizar los programas y políticas gubernamentales, sus
repercusiones en la asignación de recursos y su contribución a la igualdad entre
hombres y mujeres;
25.
Señala que las mujeres se enfrentan antes que los hombres al riesgo de un lento
crecimiento profesional debido a la aceptación de empleos iniciales más bajos o
de trabajos a tiempo parcial, lo que se traduce en una mayor vulnerabilidad, con
ingresos insuficientes y agravación de la pobreza;
26.
Pide a los Estados miembros y a las autoridades regionales y locales que
garanticen una provisión adecuada de servicios de atención y cuidado de niños y
otras personas dependientes, asequibles, accesibles, de calidad y compatibles
con los horarios de trabajo a tiempo completo para mujeres y hombres;
27.
Insiste en la importancia de aplicar de inmediato una política de retorno al
empleo e inserción en el mundo empresarial para los trabajadores del sector
público- la mayoría de los cuales son mujeres- cuyo empleo está amenazado por
los recortes presupuestarios en la función pública;
28.
Pide a la Comisión y a los Estados miembros que integren la dimensión global
de la igualdad entre mujeres y hombres en todas las políticas de empleo, tomen
las medidas necesarias para favorecer la reincorporación al mercado de trabajo
de las mujeres —no solo a empleos de rango inferior, sino también a puestos
directivos— e incluyan este enfoque en las directrices para las políticas de
empleo de la Unión Europea; insiste en la necesidad de introducir la debida
perspectiva de género en los presupuestos, especialmente en el contexto del
marco financiero plurianual de 2014-2020, a fin de alcanzar los objetivos fijados
en el Pacto Europeo por la Igualdad de Género y en la Estrategia 2020;
29.
Lamenta que el aumento de la participación de las mujeres en el mercado laboral
no figure en el Estudio Prospectivo Anual sobre el Crecimiento 2013, pese a que
se trata de uno de los principales objetivos de la Estrategia Europa 2020; insta al
Consejo a añadir y promover la participación de las mujeres en el mercado
laboral como prioridad al adoptar las directrices de este año en materia de
políticas económicas en el marco del semestre europeo;
30.
Insta a los Estados miembros a incluir y abordar sistemáticamente el aspecto de
la igualdad de género en todos los futuros programas de reforma nacionales;
31. Insta a los Estados miembros a fomentar una política activa del mercado de
trabajo, un diálogo social firme, normativas laborales y sociales que
salvaguarden los derechos de la mujer, incluidos los de las migrantes, a fin de
luchar contra el trabajo forzado y el empleo no declarado;
32.
Insta a los Estados miembros a aplicar medidas que estimulen la participación de
las madres en el mundo laboral, como por ejemplo el teletrabajo o políticas de
formación y de reciclaje profesional para agilizar la vuelta al trabajo tras la pausa
por maternidad.
33.
Acoge con satisfacción la propuesta de Directiva destinada a mejorar el equilibrio
de género entre los puestos directivos no ejecutivos de las empresas cotizantes
en bolsa de manera que las mujeres puedan conseguir empleos más
cualificados y con mejores salarios; pide a los Estados miembros que apoyen
esta Directiva y dispongan lo necesario para su aplicación; pide que se aprueben
medidas legislativas vinculantes similares para otros empleadores, incluidas las
instituciones, administraciones y organismos públicos locales, regionales,
nacionales y europeos, que deberían servir de ejemplo de paridad de género en
la toma de decisiones;
34.
Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que elaboren una estrategia para
fomentar el equilibrio entre hombres y mujeres en las pequeñas y medianas
empresas que no estén contempladas en dicha Directiva; denuncia que las
mujeres están infrarrepresentadas en los órganos rectores de las instituciones
financieras y que están, de hecho, prácticamente excluidas del proceso de toma
de decisiones en el ámbito financiero; pide al Consejo, a la Comisión y a los
Estados miembros que mejoren la participación de la mujer en todos los niveles
del proceso de toma de decisiones, especialmente en relación con la elaboración
de presupuestos y las modalidades de gobierno de los sistemas financieros
europeos, incluido el Banco Central Europeo; subraya, en este contexto, la
necesidad de promover la cultura financiera entre las jóvenes y las mujeres;
35.
Pide a los Estados miembros que pongan en marcha políticas de formación
amplia de los trabajadores en los sectores más afectados por las consecuencias
negativas de la crisis o de la globalización, para prepararlos de cara a la
evolución de los puestos de trabajo y a los nuevos empleos, teniendo en cuenta
la situación específica de las mujeres y el hecho de que se ven obligadas, con
más frecuencia que los hombres, a interrumpir sus carreras para ocuparse de los
hijos o de familiares ancianos y enfermos, lo que afecta a sus trayectorias
profesionales; solicita que se lleven a cabo de forma sistemática planes de
formación en las empresas para preparar la reconversión de los trabajadores,
proponer cambios de categoría personalizados y ofrecer formaciones adaptadas
a los solicitantes de empleo y a los trabajadores poco cualificados; solicita
asimismo que se cree un registro exhaustivo de las carencias, desglosadas por
sector laboral, de manera que resulte viable para las mujeres especializarse para
buscar empleo;
36.
Pide a los Estados miembros que revisen sus sistemas de protección social para
individualizar los derechos de pensión y los relativos a los regímenes de
seguridad social con objeto de eliminar la ventaja al «cabeza de familia»,
garantizando así la igualdad de los derechos de pensión;
37.
Destaca que de hecho los recortes del gasto en el sector del cuidado infantil
trasladan de hecho la carga del trabajo a los hombros de las mujeres y ponen en
peligro la igualdad de género, e insta a todos los Estados miembros a que
elaboren planes para la prestación de servicios de guardería susceptible de
generar justicia social e igualdad de género;
38.
Pide a la Comisión y a los Estados miembros que favorezcan las políticas y los
programas de formación profesional destinados a las mujeres de todos los
grupos de edad, prestando especial atención a la urgente necesidad de
programas de aprendizaje permanentes y de adquisición de nuevas aptitudes en
las nuevas tecnologías y la informática, a fin de mejorar su acceso y aumentar su
participación en los diferentes sectores de actividad, incluidos los de la economía
y las finanzas en los que las mujeres están poco presentes, previendo asimismo
medidas de acompañamiento específicas para que las mujeres puedan conciliar
su carga de trabajo y de formación con la vida familiar; recuerda el importante
papel desempeñado por el Fondo Social Europeo en la inserción profesional a
través de políticas de formación y pide a los Estados miembros y a las
autoridades locales que promuevan su utilización, especialmente en beneficio de
las mujeres que se ven más perjudicadas por la crisis económica;
39.
Subraya la importancia de invertir en las mujeres y en la igualdad de género;
40.
Pide a los Estados miembros que promuevan la inclusión activa o la
reincorporación de las mujeres en el mercado laboral y que incentiven el empleo
femenino en los sectores estratégicos del desarrollo, adoptando medidas
específicas con vistas a la flexibilización de los horarios, la igualdad salarial y la
revisión de los regímenes fiscales y de pensiones, así como medidas destinadas
a un aprendizaje permanente que garantice las competencias y cualificaciones
necesarias de cara a los objetivos de la Estrategia UE 2020; Destaca la
importancia de la formación de alto nivel como estímulo para el acceso de las
mujeres a sectores donde tienen una representación insuficiente, como por
ejemplo la investigación científica y el desarrollo tecnológico, precisamente en un
momento en que Europa necesita más investigadores para promover la
innovación y fortalecer su economía. pide a la Comisión que estudie la
posibilidad de seguir adaptando los Fondos Estructurales para garantizar un
apoyo adicional a ámbitos de empleo femenino que pueden verse afectados por
la crisis, y un apoyo a las guarderías, la formación y el acceso al empleo;
41.
Recuerda que, en un gran número de Estados miembros, el acceso al primer
empleo a tiempo completo de las mujeres más jóvenes (con edades
comprendidas entre los 15 y los 24 años) está en retroceso desde el comienzo
de la crisis, y que, para hacer frente a esta situación, son muchas las que
deciden prolongar sus estudios; observa que, pese a esta tendencia y el hecho
de que una mejor formación suponga en general una mejor protección para las
mujeres, sus títulos siguen siendo menos valorados que los de los hombres;
insta a los Estados miembros a centrarse en estrategias que combinen las
políticas de educación y formación con políticas orientadas a fomentar el empleo
en las mujeres jóvenes;
42.
Insta a los Estados miembros a garantizar que en los planes de estudios de los
centros de educación secundaria se incluyan estudios básicos sobre finanzas e
iniciativa empresarial;
43.
Insta a la Comisión Europea y a los Estados miembros a valorar el impacto de
los nuevos sistemas de pensiones en las diferentes categorías de mujeres,
prestando especial atención a los contratos a tiempo parcial y atípicos, y a
adecuar los sistemas de seguridad social teniendo en particular consideración a
las generaciones jóvenes;
44.
Pide a los Estados miembros que fomenten el empoderamiento económico de
las mujeres centrándose en la iniciativa empresarial femenina, alentando y
apoyando a las mujeres emprendedoras ―especialmente las jóvenes y las
inmigrantes―, facilitándoles el acceso a la financiación ―en particular a través
de los microcréditos, la asistencia técnica y las medidas de apoyo―, fomentando
nuevos instrumentos de ayuda y financieros, y alentando el desarrollo de redes
femeninas de empresas y de patrocinio, así como el intercambio de mejores
prácticas entre los Estados miembros y los agentes económicos; insiste en que
la inversión en la mujer y en la igualdad de género reviste una gran importancia a
fin de garantizar la estabilidad económica y evitar crisis económicas;
45.
Pide a los Estados miembros que mejoren la participación de las mujeres a todos
los niveles de la toma de decisiones;
46.
Insta a la Comisión Europea y a los Estados miembros a mejorar la promoción
de la iniciativa empresarial de las mujeres, incluida la ayuda financiera a las
emprendedoras;
47.
Pide a los Estados miembros que favorezcan la iniciativa empresarial femenina
en la economía verde, fuente de nuevos empleos; señala que las energías
renovables pueden crear nuevas oportunidades de trabajo para las mujeres
emprendedoras en áreas remotas y periféricas de la Unión Europea en las que el
desempleo femenino es particularmente alto y en las que el potencial de
explotación de formas de energía alternativa como la eólica o la solar es
elevado;
48.
Subraya la importancia de las políticas activas del mercado de trabajo, las
inspecciones de trabajo y el diálogo social así como de la mejora de las
capacidades a fin de promover la ecologización de la economía;
49.
Solicita a los Estados miembros que apoyen la creación de empleo en el sector
de la economía social y solidaria en el que predomina el trabajo femenino no
remunerado, y en particular que busquen y apliquen soluciones nuevas que
permitan la revalorización económica del trabajo informal no clandestino;
50.
Solicita a los Estados miembros que apoyen al sector sanitario con objeto de
generar condiciones que permitan alcanzar los objetivos de la Estrategia Europa
2020 en lo que respecta al trabajo femenino;
51.
Insta a los Estados miembros a supervisar y abordar el impacto de los recortes
en los servicios públicos de atención sanitaria, como consecuencia de los cuales
se privatiza de nuevo la sanidad, a fin de no incrementar la carga de cuidados
que pesa sobre las mujeres, lo que les haría volver a un rol familiar tradicional;
destaca que los ahorros en maternidad, paternidad, permisos parentales,
prestaciones infantiles y otros servicios y prestaciones de carácter familiar han
reducido de forma considerable los ingresos de todas las mujeres con este tipo
de responsabilidades;
52.
Recuerda que continúa habiendo estereotipos en la percepción de la posición de
las mujeres y los hombres en el mercado laboral, al mismo tiempo que las
mujeres se esfuerzan por conciliar sus obligaciones laborales con la vida familiar,
razón por la cual tienen un mayor riesgo de cambio de empleo que los hombres;
53.
Insiste en la aplicación de una política de transporte público, en particular en el
desarrollo y mejora del servicio público de transporte colectivo, que tenga en
cuenta la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres para permitir que
estas participen más activamente en el mercado de trabajo y en la búsqueda de
empleo, ofreciéndoles una auténtica movilidad;
54.
Manifiesta su preocupación por la situación de las mujeres que viven en zonas
rurales, donde se ha deteriorado el acceso a diferentes servicios; pide a los
Estados miembros que ofrezcan en las zonas rurales un transporte público que
funcione, asistencia médica y otros servicios esenciales, para frenar la migración
a las grandes ciudades y detener la marginalización de las zonas periféricas;
55.
Insiste en la importancia de garantizar de forma efectiva la conciliación de la vida
profesional, personal y familiar, lo que tendrá como consecuencia positiva una
mayor participación de las mujeres de todos los estratos sociales en la vida
social y política;
56.
Subraya que el Programa de la UE «Erasmus para Jóvenes Emprendedores»
debe fomentar específicamente la participación de las mujeres con el objetivo de
que adquieran el mismo nivel de confianza y de conocimiento de las empresas
del mercado único que los hombres, y adquieran las competencias necesarias
para dirigir y llevar una empresa;
57.
Hace hincapié en que los recortes en los servicios públicos de cuidado infantil
afectan directamente a la independencia económica de las mujeres y al equilibrio
entre la vida privada y la vida laboral; pide a la Comisión y al Consejo que
adopten un plan de acción que permita alcanzar los objetivos fijados en
Barcelona para la mejora de las modalidades de cuidado de los niños mediante
la creación de guarderías de empresa o entre empresas; insiste en la
importancia de las negociaciones colectivas con los interlocutores sociales para
mejorar la conciliación de la vida profesional y familiar a escala sectorial,
nacional y regional, así como de flexibilizar las condiciones de acceso y
mantenimiento en los sistemas de cuidado de niños asociados a las distintas
categorías de empleo de las mujeres y fijar un preaviso mínimo de tres meses
para encontrar un nuevo medio de cuidado de los hijos, a fin de respetar la
conciliación de la vida familiar y profesional;
58.
Pide la promoción de planes de permisos de maternidad, paternidad y parentales
adecuados, y el apoyo a iniciativas de empresas que ofrecen flexibilidad en los
horarios y prestan servicios de guardería en la empresa, así como el aumento de
los recursos destinados a la educación, los programas de aprendizaje
permanente y de cualificación profesional, y la introducción de apoyo suficiente a
los familiares cuidadores, incluida la prestación de sustitución temporal;
59.
Subraya la necesidad de invertir en servicios de calidad asequibles —como, por
ejemplo, guarderías a tiempo completo, escuelas de jornada completa y centros
de atención a la tercera edad— que ayuden a fomentar la igualdad entre
hombres y mujeres, a fomentar la conciliación de la vida personal y profesional, y
a crear un marco que favorezca la incorporación o la reincorporación al mercado
de trabajo;
60.
Hace hincapié en que es fundamental abrir nuevas instalaciones de guardería,
pero también dar un cariz profesional a los sistemas informales de cuidado de
los niños, fijando normas de calidad, mejorando las condiciones salariales y
ofreciendo una formación a los trabajadores; también es preciso tener en cuenta
las necesidades específicas de aquellos progenitores que tienen un horario de
trabajo atípico y de aquellos que están solteros;
61.
Insiste en la necesidad de que los gobiernos y las entidades patronales se
responsabilicen de la renovación de las generaciones y los derechos de
maternidad y paternidad, incluyendo el derecho de las mujeres a ser madres y
trabajadoras sin perder derechos laborales;
62.
Destaca la necesidad de reducir los efectos de la crisis económica y financiera
para las familias (prestando especial atención al divorcio, a las madres solteras y
a la situación de los niños que se dejan al cuidado de parientes o de las
autoridades), incluidas las familias monoparentales, teniendo en cuenta que se
espera de las mujeres que sean ellas quienes asuman el trabajo doméstico;
insiste en que esta situación eleva el riesgo de pobreza de las mujeres;
63.
Insiste en que la decisión de determinados Estados miembros de recortar los
presupuestos de atención a la infancia, tutorías escolares y extraescolares,
becas para comedores y transporte escolar, y ayudas para el cuidado de
personas dependientes repercute directamente en las mujeres, que deben
asumir la mayoría de las funciones suplementarias que ello implica; destaca que
esto implica que a menudo las mujeres tienen que trasladarse a puestos a
tiempo parcial, con las desventajas sociales que esto conlleva, como menores
ingresos y pensiones; considera necesario el refuerzo de la red pública de
guarderías, jardines de infancia y actividades de ocio para niños, junto con el
desarrollo de la red pública de apoyo a la tercera edad, así como de una red
pública de hospitales de respaldo;
64.
Pide a la Comisión y a los Estados miembros que aborden las necesidades
particulares de las mujeres y niñas romaníes, aplicando una perspectiva de
género en todas las políticas en materia de integración de esta etnia, y prevean
protección para los subgrupos especialmente vulnerables;
65.
Hace hincapié en que los recortes en los servicios públicos de cuidado infantil
afectan directamente a la independencia económica de las mujeres; señala que
en 2010 el 28,3 % de la inactividad y el trabajo a tiempo parcial de la mujer se
debía a la falta de servicios de guardería, frente al 27,9 % de 2009, y que en
2010 la tasa de empleo en las mujeres con hijos pequeños en la UE era un
12,7 % menor que la de las mujeres sin hijos, mientras que en 2008 esta
diferencia era del 11,5 %;
66.
Insta a los Estados miembros a invertir en el sector del cuidado infantil como
sector en posible crecimiento, para que tanto hombres como mujeres rompan
con la asignación tradicional de la mujer como la encargada del cuidado de los
hijos que genera segregación en el mercado laboral; insiste en que los recortes
en dicho sector producen un cambio de las guarderías públicas a los cuidados
no remunerados dentro del hogar; hace hincapié en la necesidad de contratos
adecuados y protección social para los cuidadores personales que trabajan
desde casa;
67.
En espera de una armonización europea, pide a los Estados miembros que
mantengan en los actuales niveles las bajas por maternidad, paternidad, el
permiso parental y las prestaciones sociales y familiares para no reducir los
ingresos de las mujeres, y que velen también por impedir que se vulneren los
derechos de las mujeres en materia de bajas por maternidad;
68.
Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que supervisen cuidadosamente
la cada vez mayor frecuencia de casos de discriminación contra mujeres
embarazadas en el mercado laboral que se está dando en varios Estados
miembros;
69.
Considera que la pobreza femenina no solo tiene su origen en la reciente crisis
económica, sino que también resulta de otros factores, incluidos los estereotipos,
la brecha salarial y de pensiones entre hombres y mujeres, unos mecanismos de
redistribución insuficientes en los sistemas estatales del bienestar, un equilibrio
no satisfactorio entre vida familiar y vida profesional, una mayor esperanza de
vida de las mujeres y, en general, todos los tipos de discriminación por razón de
sexo, que afectan principalmente a las mujeres; recalca, no obstante, que la
crisis agrava la situación de continua desigualdad; insiste en la necesidad de
luchar contra los estereotipos en todas las esferas y en todas las etapas de la
vida, ya que son una de las causas más persistentes de desigualdad entre
hombres y mujeres, al influir en su elección en el ámbito educativo y laboral, en
la distribución de responsabilidades domésticas y familiares, así como en la
brecha salarial, en la participación en la vida pública y en la representación en
los puestos de toma de decisiones;
70.
Insta a la Comisión a revisar la Directiva 2006/54/CE, especialmente en lo que
respecta a la diferencia salarial, tal y como solicitó el Parlamento Europeo en su
Resolución de 24 de mayo de 2012, que incluía recomendaciones a la Comisión
para la aplicación del principio de igualdad salarial entre trabajadores y
trabajadoras para el mismo trabajo o para trabajo del mismo valor;
71.
Pide a los Estados miembros y a la Comisión que propongan soluciones para
facilitar la continuidad de las carreras de las mujeres y luchen, en particular,
contra las desigualdades salariales asociadas a las bajas por maternidad;
72.
Llama la atención de los Estados miembros sobre la necesidad de medidas
relacionadas con el aumento de las retribuciones, incluido el desarrollo de
programas sobre ingresos mínimos y de asistencia social a las personas que
tienen dificultades para satisfacer sus necesidades básicas, en particular, las
personas con niños o responsabilidades de cuidado y, sobre todo, las familias
monoparentales;
73.
Observa que la crisis económica favorece el acoso, los abusos y la violencia
contra las mujeres en todas sus formas, y en particular un aumento de la
prostitución; hace hincapié en que las mujeres siguen siendo las víctimas de las
violaciones de derechos humanos más extendidas en el mundo en todos los
niveles culturales, sociales y económicos; insiste en la necesidad de incrementar
los medios públicos, financieros y humanos para intervenir en los grupos en
riesgo de pobreza y en las situaciones de riesgo de niños y jóvenes, personas de
edad avanzada o con discapacidad, y personas sin hogar;
74.
Pide a los Estados miembros que revisen y pongan de relieve el efecto inmediato
y a largo plazo de la crisis económica en las mujeres, en particular si esta
empeora, y de qué manera, las desigualdades de género existentes y sus
consecuencias, como por ejemplo un mayor riesgo de violencia de género, el
deterioro de la salud materna e infantil y la pobreza de las mujeres mayores;
75.
Considera que, en las actuales circunstancias de crisis económica y austeridad
presupuestaria, las mujeres cuentan con menos recursos para protegerse, y para
proteger a sus hijos, de la violencia y, lo que es aún más importante, para evitar
las consecuencias financieras directas de la violencia ejercida contra las mujeres
y los niños en el sistema judicial y los servicios sociales y de salud;
76.
Destaca que los recortes de fondos también afectan negativamente al marco
institucional para las políticas de igualdad de género, incluidos a los organismos
de promoción de la igualdad y las organizaciones de mujeres; insta a los Estados
miembros a mantener los niveles de financiación pública para los organismos y
proyectos de defensa de la igualdad y para las organizaciones y refugios de
mujeres, puesto que constituyen medios efectivos para encontrar soluciones
sostenibles para salir de la crisis y garantizar la participación activa en la
elaboración de futuras medidas de recuperación; observa que los recortes de los
fondos de las organizaciones de mujeres minan la participación cívica y política
de las mujeres y hacen que sus voces se oigan todavía menos en la sociedad.
77.
Pide al Instituto Europeo de la Igualdad de Género que lleve a cabo un
seguimiento y una valoración continuos y sistemáticos de las consecuencias de
la crisis económica sobre las condiciones de trabajo de las mujeres, con
referencia a la discriminación con la contratación, al aumento de la carga de
trabajo, a la presión y al estrés en el trabajo, y al acoso moral y psicológico;
destaca que los datos existente no reflejan toda la dureza de las consecuencias
de la crisis para las mujeres; asimismo, insta a la Comisión Europea, por
consiguiente, a llevar a cabo una evaluación de impacto del género en sus
medidas relativas a las políticas económicas y en sus respuestas a la crisis
actual;
78.
Pide a los Estados miembros que apoyen con firmeza la integración de la
perspectiva de género en el presupuesto a fin de incrementar la igualdad entre
hombres y mujeres corrigiendo las consecuencias negativas de ingresos y
gastos, y mejorando la gobernanza y la rendición de cuentas, en especial, en
relación con los presupuestos nacionales;
79.
Pide a los Estados miembros que adopten instrumentos presupuestarios
sensibles a la igualdad entre las mujeres y los hombres;
80.
Pide a los Estados miembros que ratifiquen el Convenio C189 de la OIT sobre
empleadas de hogar;
81.
Recalca la importancia de garantizar un equilibrio adecuado entre la seguridad y
la flexibilidad en el mercado laboral mediante una aplicación exhaustiva de los
principios de flexiguridad y de que se aborde la segmentación del mercado
laboral, ofreciendo tanto la adecuada protección social a las personas en
períodos de transición o con contratos de empleo temporal o a tiempo parcial,
como el acceso a oportunidades de formación, desarrollo profesional y trabajo a
jornada completa;
82.
Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la
Comisión.
Eliminación de los estereotipos de género en la UE
Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de marzo de 2013, sobre la
eliminación de los estereotipos de género en la UE (2012/2116(INI))
El Parlamento Europeo,
–
Vistas la Declaración y la Plataforma de Acción de Pekín aprobadas con ocasión
de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada el 15 de septiembre
de 1995, y las Resoluciones del Parlamento, de 18 de mayo de 2000, sobre el
seguimiento de la Plataforma de Acción de Pekín22, de 10 de marzo de 2005,
sobre el seguimiento de la Plataforma de Acción de la Cuarta Conferencia
Mundial sobre la Mujer (Beijing + 10)23, y de 25 de febrero de 2010, sobre
Pekín+15 - Plataforma de Acción de las Naciones Unidas para la igualdad de
género24,
–
Vista la Convención de las Naciones Unidas, de 1979, sobre la eliminación de
22
DO C 59 de 23.2.2001, p. 258.
DO C 320E de 15.12.2005, p. 247.
24
DO C 348 E de 21.12.2010, p. 11.
23
todas las formas de discriminación contra la mujer,
–
Visto el artículo 2 del Tratado de la Unión Europea, que hace hincapié en valores
comunes a los Estados miembros tales como el pluralismo, la no discriminación,
la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres,
–
Visto el artículo 19 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE),
que hace referencia a la lucha contra la discriminación por motivos de sexo,
–
Vista la Directiva 2006/54/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 5 de julio
de 2006, relativa a la aplicación del principio de igualdad de oportunidades e
igualdad de trato entre hombres y mujeres en asuntos de empleo y ocupación
(refundición)25, y la Directiva del Consejo 2004/113/CE, de 13 de diciembre de
2004, por la que se aplica el principio de igualdad de trato entre hombres y
mujeres al acceso a bienes y servicios y su suministro26,
–
Vista la Directiva 2002/73/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de
septiembre de 2002, que modifica la Directiva 76/207/CEE del Consejo relativa a
la aplicación del principio de igualdad de trato entre hombres y mujeres en lo que
se refiere al acceso al empleo, a la formación y a la promoción profesionales, y a
las condiciones de trabajo27,
–
Vistas las Conclusiones del Consejo, de 2 de diciembre de 1998, en las que se
establecía que la evaluación anual de la aplicación de la Plataforma de Acción de
Pekín debía incluir indicadores y criterios de referencia cuantitativos y cualitativos,
–
Vista la Declaración conjunta realizada el 4 de febrero de 2005 por los ministros
de la UE responsables de la igualdad de género en el marco de la revisión, diez
años después, de la Plataforma de Acción de Pekín en la que, entre otros
aspectos, reafirman su firme apoyo y su compromiso con una aplicación plena y
efectiva de la Declaración de Pekín y de la Plataforma de Acción,
–
Vistas las Conclusiones del Consejo de los días 2 y 3 de junio de 2005, en las que
se invita a los Estados miembros y a la Comisión a reforzar los mecanismos
institucionales para promover la igualdad de género y crear un marco para
examinar la aplicación de la Plataforma de Acción de Pekín, con el fin de
desarrollar una supervisión de los avances más coherente y sistemática,
–
Visto el Pacto Europeo por la Igualdad de Género (2011-2020), aprobado por el
Consejo Europeo en marzo de 201128,
–
Vista la Comunicación de la Comisión, de 21 de septiembre de 2010, titulada
«Estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres 2010-2015» y el documento
de trabajo correspondiente de los servicios de la Comisión sobre las acciones
para la aplicación de dicha estrategia (COM(2010)0491, SEC(2010)1080),
–
Vista su Resolución, de 3 de septiembre de 2008, sobre el impacto del marketing
y la publicidad en la igualdad entre mujeres y hombres29,
25
DO L 204 de 26.7.2006, p. 23.
DO L 373 de 21.12.2004, p. 37.
27
DO L 269 de 5.10.2002, p. 15.
28
Anexo a las Conclusiones del Consejo de 7 de marzo de 2011.
29
DO C 295 E de 4.12.2009, p. 43.
26
–
Vista su Resolución, de 13 de marzo de 2012, sobre la igualdad entre mujeres y
hombres en la Unión Europea30,
–
Visto el artículo 48 de su Reglamento,
–
Visto el Informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género
(A7-0401/2012),
A.
Considerando que el artículo 8 del TFUE indica que, en todas sus acciones, la
Unión se fijará el objetivo de eliminar las desigualdades entre el hombre y la mujer
y promover su igualdad;
B.
Considerando que, a pesar de haberse realizado un cierto progreso en muchos
Estados miembros, muchas mujeres siguen cargando con una parte
desproporcionada en lo relativo a la crianza de los hijos y el cuidado de otras
personas dependientes; que la persistencia de estereotipos supone un obstáculo
para el reparto de las responsabilidades familiares y domésticas entre mujeres y
hombres e impide que exista la igualdad en el mercado laboral;
C.
Considerando que siguen existiendo estereotipos en todos los niveles de la
sociedad y en todos los grupos de edad, que afectan a cómo percibimos a los
demás a través de presunciones excesivamente simplificadas basadas en normas
construidas socialmente, prácticas y creencias que a menudo se basan en la
cultura y en la religión, que las promueven, y que reflejan y perpetúan relaciones
subyacentes de poder;
D.
Considerando que deben eliminarse todas las formas directas e indirectas de
discriminación por motivos de género a fin de garantizar el derecho de las mujeres
a la igualdad de trato y cambiar la percepción cultural de que las mujeres son de
muchas formas pasivas o inferiores a los hombres;
E.
Considerando que los roles de género tradicionales y los estereotipos siguen
teniendo una gran influencia en la división de roles entre mujeres y hombres en el
hogar, en el lugar de trabajo y en la sociedad en general, y se representa a las
mujeres como las personas a cargo del hogar y de los niños, mientras que se
representa a los hombres como protectores y como principal fuente de ingresos
de la familia; que los estereotipos de género tienden a perpetuar el statu quo de
los obstáculos heredados a la hora de alcanzar la igualdad de género y a limitar
las opciones de empleo y el desarrollo personal de las mujeres, impidiéndoles
realizar su pleno potencial como personas y como agentes económicos, y por lo
tanto constituyen una barrera importante para conseguir la igualdad entre mujeres
y hombres;
F.
Considerando que los roles de género se forman e imponen mediante numerosas
influencias sociales, especialmente los medios de comunicación y la educación, y
que se forman en las etapas de socialización durante la infancia y la
adolescencia, y por tanto influyen en las personas durante toda su vida;
G. Considerando que las mujeres de las zonas rurales son víctimas de un mayor
grado de discriminación y de estereotipos de género que las mujeres de las zonas
urbanas, y que la tasa de empleo de estas mujeres es muy inferior a la de las
mujeres que residen en las ciudades;
30
Textos Aprobados, P7_TA(2012)0069.
H.
Considerando que los estereotipos de género se combinan frecuentemente con
otros, tales como los estereotipos discriminatorios por motivos de edad, condición
de migrante, orientación sexual, discapacidad, etc., y que por tanto afectan en
mayor medida a las mujeres con múltiples identidades;
I.
Considerando que la violencia contra las mujeres es una violación de los
derechos humanos que afecta a todos los estratos sociales, culturales y
económicos;
Medios de comunicación y cultura
J.
Considerando que la discriminación de género en los medios, en la comunicación
y en la publicidad es aún frecuente y facilita la reproducción de los estereotipos de
género, en especial representando a la mujer como un objeto sexual con el fin de
fomentar las ventas; que, por ejemplo, en la publicidad las mujeres suponen el
27 % de los empleados o profesionales mostrados, pero que el 60 % de estas son
representadas realizando tareas domésticas o cuidando de niños; que la
publicidad y los medios de comunicación pueden, sin embargo, actuar como un
potente catalizador en la lucha contra los estereotipos y los prejuicios basados en
el género;
K.
Considerando que los niños se enfrentan a estereotipos de género a edades muy
tempranas a través de modelos promovidos por series y programas de televisión,
debates, juegos, videojuegos y anuncios, materiales de estudio y programas
educativos, y en las actitudes en las escuelas, la familia y la sociedad, que
influyen en su percepción de cómo deben comportarse hombres y mujeres y que
tienen repercusiones durante toda su vida y sobre sus aspiraciones futuras;
L.
Considerando que la manera en que se representa a las niñas en el espacio
público reduce su estima en la sociedad y fomenta la violencia contra las niñas;
que, si bien los medios de comunicación pueden desempeñar un papel educativo
positivo, los estereotipos sobre las niñas están muy difundidos en dichos medios y
a menudo tienden a reforzar las actitudes y los comportamientos tradicionales,
incluso en la publicidad y en los programas infantiles;
M. Considerando que en programas de televisión, juegos de ordenador y videoclips
musicales se observa una tendencia cada vez más visible, en parte por motivos
comerciales, a presentar mujeres vestidas de manera provocativa, posando con
intención sexual, con lo que se contribuye aún más a los estereotipos de género;
que las letras de las canciones orientadas a un público joven incluyen contenidos
sexualmente sugerentes, que a menudo promueven la violencia contra las
mujeres y las niñas;
N.
Considerando que las mujeres y los hombres jóvenes son los más afectados por
el nuevo estatus cultural de la pornografía; que la «banalización de la
pornografía», es decir, el proceso cultural actual en el que la pornografía se
introduce en la vida diaria como elemento cultural, a menudo idealizado, cada vez
más aceptado universalmente, se manifiesta de forma particularmente clara en la
cultura juvenil: desde la televisión para adolescentes y las revistas sobre estilo de
vida hasta los vídeos musicales y los anuncios destinados a los jóvenes;
Educación y formación
O. Considerando que el acceso a la educación formal primaria, secundaria y
universitaria y el contenido del plan de estudios tal y como se enseña a niñas y
niños constituyen un factor fundamental de influencia sobre las diferencias de
género y, consecuentemente, sobre las decisiones y el acceso a los derechos;
que en la UE, a pesar de que el acceso de las niñas y los niños a la educación
puede parecer en general menos problemático comparado con otras partes del
mundo, cabe señalar sin embargo que las niñas y los niños no son iguales a la
hora de acceder y aprovechar plenamente los sistemas educativos y sus
oportunidades; que, en particular, sigue siendo muy problemático en algunos
países el acceso a la educación de las niñas pertenecientes a minorías tales
como la comunidad romaní, inmigrantes, solicitantes de asilo, refugiados y
discapacitados;
P.
Considerando que ya desde una edad temprana los niños pueden aprender la
igualdad y aprender a combatir los estereotipos de género gracias a una
educación basada en el reconocimiento de la igualdad;
Q. Considerando que los estereotipos que siguen existiendo en relación con las
opciones educativas y profesionales a disposición de las mujeres contribuyen a
perpetuar las desigualdades; que la educación y la formación siguen
transmitiendo estereotipos de género, dado que mujeres y hombres suelen seguir
itinerarios educativos y formativos tradicionales, y que esto presenta
repercusiones graves en el mercado laboral, al limitar la diversificación de las
carreras y, con frecuencia, situar a las mujeres en ocupaciones menos valoradas
y remuneradas;
R.
Considerando que en el proceso educativo de los niños y las niñas no se inculca
de la misma forma el interés por todas las asignaturas, en concreto en cuanto a
las científicas y técnicas;
S.
Considerando que si bien muchos países europeos disponen de orientación
profesional con dimensión de género, ésta suele estar dirigida a las chicas para
animarlas a elegir carreras tecnológicas y científicas, y no existen iniciativas
dirigidas a los chicos para que se decidan por carreras en los ámbitos de la
educación, la salud o las humanidades;
Mercado de trabajo
T.
Considerando que el efecto de los estereotipos de género en la educación y la
formación tiene serias repercusiones en el mercado de trabajo, en el que las
mujeres siguen enfrentándose a la segregación horizontal y vertical, y que ello
contribuye a que determinados sectores sigan considerándose «masculinos» (con
más de un 85 % de hombres) y sus niveles salariales sean, en consecuencia,
superiores a los de sectores considerados femeninos (con más de un 70 % de
mujeres); que, además, en general existen más mujeres que ocupan empleos de
baja consideración socioeconómica y que esto debilita asimismo su confianza y
autoestima;
U.
Considerando que los estereotipos de género en el mercado de trabajo siguen
limitando el acceso de las mujeres a determinados sectores tales como la
ingeniería, la extinción de incendios, la fabricación, la construcción, la carpintería,
la mecánica, los sectores técnicos y científicos y las nuevas tecnologías, además
de limitar el acceso de los hombres a los sectores vinculados al cuidado infantil
(matrona, puericultura, etc.);
V.
Considerando que un mejor conocimiento de los empleos existentes en el
mercado de trabajo favorecería un mejor acceso a todos los cursos de formación
profesional;
W. Considerando que los estereotipos de género son contraproducentes y
contribuyen a dividir el mercado de trabajo en profesiones masculinas y
femeninas, con lo que se amplía la brecha salarial por motivos de género;
X.
Considerando que, en 2011, las mujeres seguían ganando un promedio de
aproximadamente un 16,4 % menos que los hombres por el mismo trabajo en la
UE, y que la brecha salarial varía dentro de los Estados miembros, superando en
algunos de ellos un promedio del 22 % en 2011; que si bien las causas de esta
brecha salarial son múltiples y complejas, suele ser el resultado de los
estereotipos de género y de la percepción de la mujer solo a través del prisma de
la división tradicional de roles;
Y.
Considerando que, en cuanto al equilibrio entre la vida profesional y la vida
privada, las mujeres están representadas de manera desproporcionada en los
«empleos flexibles» y a tiempo parcial, lo que parece indicar que aún hoy persiste
la creencia tradicional de que las mujeres tienen la responsabilidad principal a la
hora de cuidar de la familia, lo que las obliga a aceptar empleos a tiempo parcial,
con horario flexible o de corta duración y a limitar sus oportunidades en el
mercado laboral y sus posibilidades de promoción;
Z.
Considerando que las interrupciones de la carrera profesional de las mujeres, a
causa de permisos por maternidad o parentales, aumentan las diferencias
salariales entre hombres y mujeres, así como los niveles relativos de las
pensiones;
Toma de decisiones económicas y políticas
AA. Considerando que un estudio de la Comisión de 2011 muestra que, en 2012, en la
Unión Europea, las mujeres ocupaban el 14 % de las plazas en los consejos de
las mayores empresas que cotizan en bolsa, lo que parece indicar la existencia
del denominado «techo de cristal», que dificulta que las mujeres accedan a
puestos de dirección superior y que tengan iguales oportunidades de promoción;
AB. Considerando que, a pesar de haberse producido algunas mejoras en los últimos
años, las mujeres siguen estando poco representadas en la toma de decisiones
en la esfera política a escala local, nacional y de la UE; que la representación de
las mujeres en los Gobiernos y Parlamentos nacionales ha pasado del 21 % en
2004 al 23 % en 2009, mientras que la representación de las mujeres en el
Parlamento Europeo ha aumentado del 30 % en 2004 al 35 % en 2009;
AC. Considerando que los estereotipos de género y el sexismo siguen prevaleciendo
en los organismos responsables de la toma de decisiones tanto políticas como
económicas, con casos habituales de observaciones sexistas y de acoso,
incluidas algunas formas de acoso sexual y de violencia contra las mujeres;
AD. Considerando que deben eliminarse los estereotipos de género, en especial en el
ámbito de la empresa, en el que los hombres ocupan la mayor parte de las
posiciones de dirección, puesto que contribuyen a limitar las aspiraciones de las
jóvenes y hacen que las mujeres se sientan menos inclinadas a intentar obtener
posiciones de dirección superior en la toma de decisiones en las esferas
financiera, económica y política, tanto en el sector público como en el privado;
Acción de la UE
1.
Observa que existe una grave falta de progresos en el cumplimiento de los
compromisos adoptados por parte de la UE y de diversos gobiernos como parte
de la Plataforma de Acción de Pekín; destaca la necesidad de nuevos indicadores
en el ámbito de los estereotipos de género y de informes analíticos a escala de la
UE; e invita al Instituto Europeo de la Igualdad de Género a abordar esta cuestión;
2.
Observa que, a pesar del compromiso de la UE por la igualdad entre mujeres y
hombres, persiste una laguna en la legislación respecto a la no discriminación de
las mujeres y la igualdad de género en los ámbitos de la seguridad social, la
educación y los medios de comunicación, el empleo y la remuneración; destaca la
necesidad de acelerar la ejecución de la legislación existente en estos ámbitos y
de introducir nueva legislación; pide a la Comisión que incorpore la cuestión de la
igualdad de género en todos los ámbitos políticos, puesto que esto mejorará el
potencial de crecimiento de la mano de obra europea;
3.
Pide a la Comisión y a los Estados miembros que utilicen la financiación
procedente del Fondo Social Europeo (FSE) de una manera eficaz para la
realización de estrategias a largo plazo que ayuden a hacer más atractivos y
acerquen a las mujeres a aquellos sectores del mercado de trabajo en los que
continúan estando menos representadas debido a los estereotipos de género;
considera que las estrategias deben incluir acciones positivas, formación a lo
largo de la vida y fomentar activamente que las jóvenes emprendan estudios en
ámbitos que tradicionalmente no se perciben como «femeninos», por ejemplo las
tecnologías de la información o la mecánica, y el apoyo a las medidas de
conciliación de la vida laboral y familiar para mujeres y hombres;
4.
Solicita a la Comisión que apoye las acciones de los Estados miembros con vistas
a eliminar los estereotipos y promover el acceso a la educación y al empleo para
todas las personas, sin que se vean limitadas por los estereotipos;
5.
Pide a la Comisión y a los Estados miembros que presten un apoyo firme y
duradero al actual programa DAPHNE y al próximo programa Derechos y
ciudadanía, como medio para combatir la violencia contra las mujeres, además de
los estereotipos de género;
6.
Invita a la Comisión y a los Estados miembros a que desarrollen estrategias que
combatan las causas profundas de la discriminación y de la violencia contra las
mujeres, arraigadas en los estereotipos y las desigualdades entre mujeres y
hombres, comenzando por desmontar los estereotipos de género;
Medios de comunicación y cultura
7.
Llama la atención sobre el hecho de que los estereotipos de género en la
publicidad que coincide con los programas infantiles de televisión y dentro de
estos mismos programas constituyen un problema particular debido a sus
posibles repercusiones sobre la socialización de los hombres y de las mujeres y,
por consiguiente, en la percepción que los menores tienen de sí mismos, de los
miembros de su familia y del mundo exterior; destaca la importancia de reducir la
exposición de los niños a los estereotipos de género, posiblemente
proporcionando en las escuelas una educación crítica con los medios de
comunicación;
8.
Destaca la importancia de dirigirse también a los niños durante el proceso de
incorporación de la cuestión de género y, por tanto, insta a que se realicen
ejercicios específicamente diseñados para aumentar su concienciación en
relación con los estereotipos;
9.
Insiste en que la publicidad transmite con frecuencia mensajes discriminatorios o
indignos basados en todo tipo de estereotipos de género, que son un obstáculo
para las estrategias de igualdad; pide a la Comisión, los Estados miembros, la
sociedad civil y los organismos de autorregulación de la publicidad que cooperen
estrechamente para combatir tales prácticas, especialmente mediante la
utilización de instrumentos eficaces que garanticen el respeto de la probidad y
dignidad de las personas en la comercialización y la publicidad;
10. Señala también que la publicidad puede ser un instrumento eficaz para cuestionar
y combatir los estereotipos, así como una herramienta contra el racismo, el
sexismo y la discriminación, algo esencial en las sociedades multiculturales
actuales; pide a la Comisión, a los Estados miembros y a los profesionales de la
publicidad que refuercen las actividades de formación y educación como medio
para superar los estereotipos, combatir la discriminación y promover la igualdad
de género, especialmente desde una edad temprana; insta a los Estados
miembros, en particular, a que entablen y desarrollen una estrecha cooperación
con las escuelas de mercadotecnia, comunicación y publicidad existentes, a fin de
contribuir a ofrecer una buena formación al personal futuro del sector;
11. Destaca la necesidad de llevar a cabo cursos especiales sobre estereotipos de
género en los medios de comunicación para los comités normativos de la
publicidad de ámbito nacional y los organismos de regulación y autorregulación,
con objeto de sensibilizar acerca de la influencia negativa de las imágenes
discriminatorias en la televisión, en Internet, en la publicidad y en las campañas
publicitarias;
12. Pide a la UE que desarrolle campañas de sensibilización para la tolerancia cero
en toda la UE ante insultos sexistas o imágenes degradantes de las mujeres y
niñas en los medios de comunicación;
13. Pide a la UE y a sus Estados miembros que impartan la formación y las acciones
de sensibilización con los profesionales de los medios de comunicación acerca de
los efectos perjudiciales de los estereotipos de género y las buenas prácticas en
este ámbito;
14. Destaca la importancia de promover la representación de la imagen femenina de
modo que respete la dignidad de las mujeres así como de luchar contra los
estereotipos de género persistentes, en particular la prevalencia de imágenes
degradantes, respetando plenamente la libertad de expresión y de prensa;
15. Pide a la UE y a sus Estados miembros que emprendan acciones concretas en
relación con la Resolución, de 16 de septiembre de 1997, sobre la discriminación
de la mujer en la publicidad 31;
16. Pide a la Comisión que ayude a los Estados miembros a combatir la sexualización
de las niñas no solo recopilando los datos necesarios, promoviendo las buenas
prácticas y organizando campañas informativas, sino también mediante asistencia
financiera a las medidas adoptadas en los Estados miembros, especialmente a
las organizaciones de mujeres que luchan contra la sexualización y la violencia
contra mujeres y niñas;
31
DO C 304 de 6.10.1997, p. 60.
17. Pide a los Estados miembros que apliquen medidas de acción positivas a fin de
garantizar que más mujeres tengan acceso a puestos de directivas en los medios
de comunicación, incluidos los puestos de alta dirección;
18. Pide a los Estados miembros que lleven a cabo investigaciones y recopilen datos
comparables relativos a las mujeres en los medios de comunicación, incluida la
representación de mujeres pertenecientes a grupos específicos, como las mujeres
con discapacidades o pertenecientes a minorías étnicas;
Educación y formación
19. Hace hincapié en la necesidad de cursos especiales de orientación profesional en
las escuelas de educación primaria y secundaria, así como en las instituciones de
educación superior, a fin de informar a los jóvenes sobre las consecuencias
negativas de los estereotipos de género y de animarles a estudiar y emprender
carreras que en el pasado se consideraban típicamente «masculinas» o
«femeninas»; pide que se facilite apoyo a cualquier acción encaminada a reducir
la prevalencia de los estereotipos de género entre los niños;
20. Insiste en la importancia de promover la igualdad entre mujeres y hombres desde
una edad temprana para luchar de manera eficaz contra los estereotipos, la
discriminación y la violencia basados en el género, también mediante la inclusión
de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Carta Europea de
Derechos Humanos en la educación en las escuelas;
21. Subraya la necesidad de programas y planes de estudios centrados en la
igualdad entre mujeres y hombres, el respeto a los demás, el respeto entre los
jóvenes, una sexualidad respetuosa y el rechazo de cualquier forma de violencia,
así como la importancia de formar a los profesores en esta materia;
22. Hace hincapié en la necesidad de un proceso de incorporación de las cuestiones
de género en las escuelas y, por tanto, anima a las escuelas a que diseñen y
pongan en marcha actividades formativas para aumentar la sensibilización y
ejercicios prácticos, con el objetivo de fomentar la igualdad de género en el plan
de estudios académico;
23. Destaca la necesidad de elaborar y aplicar formaciones destinadas a profesores,
supervisores, directores y al resto de personas implicadas en el programa
educativo de los niños con el fin de que dispongan de todas las herramientas
pedagógicas necesarias para luchar contra los estereotipos basados en el género
y promover la igualdad entre hombres y mujeres;
24. Señala que si bien la mayor parte de los países de la UE tienen políticas de
igualdad de género en la enseñanza superior, casi todas las políticas y los
proyectos se centran en las jóvenes; pide, por lo tanto, a los Estados miembros
que elaboren estrategias nacionales generales e iniciativas contra los estereotipos
de género en la enseñanza superior dirigidas a los jóvenes;
25. Pide la preparación adecuada de los profesores e instructores tanto de la
educación formal como informal a través de la formación básica en el ámbito de la
igualdad entre mujeres y niñas y hombres y niños, la detección de los diversos
tipos de abusos y de la violencia sexual, y la reacción frente a estos fenómenos;
26. Insiste en la necesidad de elaborar políticas que hagan hincapié en la
deconstrucción de los estereotipos de género desde la más temprana edad, en
formaciones de sensibilización de los profesores y de los estudiantes, y de
fomentar y apoyar la diversificación de las carreras profesionales para las y los
jóvenes;
27. Pide a la UE y a los Estados miembros que pongan en marcha políticas activas
para garantizar que las niñas de grupos minoritarios y comunidades de
inmigrantes tengan acceso a la educación y a los sistemas educativos;
28. Pide a los Estados miembros que evalúen el plan de estudios y el contenido de
los libros de texto escolares con vistas a una reforma que conduciría a la
integración de las cuestiones de género en todo el material educativo como tema
transversal, tanto en cuanto a la eliminación de los estereotipos de género como
en cuanto a la mejora de la visibilidad de la contribución y el papel de las mujeres
en la historia, la literatura, las artes, etc., incluso en los niveles escolares más
tempranos;
29. Pide a la UE que promueva una dimensión europea en la educación, por ejemplo,
garantizando la puesta en común de buenas prácticas en igualdad de género
como instrumento educativo, y desarrollando y recabando estadísticas que
consideren la cuestión de género en todos los aspectos de la educación a escala
nacional y de la UE;
30. Pide a la UE que incluya indicadores cuantitativos y cualitativos de la igualdad de
género en todos los programas de evaluación destinados a calibrar la calidad de
la educación en las escuelas europeas;
Mercado de trabajo
31. Llama la atención sobre la preocupación creciente por la influencia negativa de los
estereotipos de género en la brecha salarial entre hombres y mujeres del 16,4 %,
y pide a la Comisión y a los Estados miembros que consideren esta cuestión al
desarrollar nuevas políticas;
32. Insiste en que los datos disponibles indican que las cualificaciones y la
experiencia adquiridas por las mujeres están menos recompensadas
económicamente que las adquiridas por los hombres, en parte porque el empleo
femenino se ha considerado tradicionalmente como complementario a los
ingresos familiares, hecho que ha contribuido significativamente a crear y
mantener las diferencias salariales entre hombres y mujeres;
33. Subraya la necesidad de actividades de sensibilización a fin de informar a los
empresarios y a los trabajadores sobre la relación entre los estereotipos de
género y la brecha salarial y de empleo, de informar a otros agentes de la
sociedad de que los estereotipos de género reducen las oportunidades de las
mujeres tanto en el mercado laboral como en sus vidas privadas, de fomentar la
transparencia en las empresas y organismos públicos y privados y de garantizar
el mismo salario para el mismo trabajo, así como un trabajo de igual valor;
34. Pide a los Estados miembros que revisen las estructuras salariales en las
profesiones y ocupaciones en las que predominan las mujeres, a fin de acabar
con los estereotipos de género en que se arraiga el problema de la desigualdad
salarial; insta a los Estados miembros, empresarios y sindicatos, a que elaboren y
apliquen herramientas de evaluación de puestos específicas y útiles que sirvan
para determinar trabajos de igual valor y garantizar, de esta manera, la igualdad
de salario entre mujeres y hombres;
35. Insta a los Estados miembros a crear políticas nacionales que incrementen el
número de equipamientos asequibles y de calidad para el cuidado de los niños y
que estén disponibles a los padres en toda Europa, y que contribuyan a crear
estructuras que permitan conciliar la vida familiar y profesional de los padres que
trabajan en empresas, principalmente apoyando el establecimiento y el
mantenimiento de servicios de cuidado de los niños en las empresas; insta a los
Estados miembros a que mejoren la provisión de servicios de asistencia para
otras categorías de personas dependientes (ancianos, discapacitados, personas
necesitadas), con lo que se fomentaría la participación activa de las mujeres en el
trabajo, reconciliando el trabajo y la vida familiar;
36. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que proporcionen oportunidades
laborales flexibles, y formas adecuadas de permiso parental tanto para hombres
como para mujeres;
37. Destaca que los estereotipos de género tienen tendencia a facilitar su propio
cumplimiento y que, cuando no se ofrecen oportunidades a las mujeres para que
prueben su valía, estas no tienen nunca la posibilidad de romper las barreras que
bloquean su avance;
38. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que fomenten el emprendimiento
femenino y los regímenes de trabajo autónomo proporcionando formación,
financiación y apoyo adecuados;
39. Recuerda a la Comisión que las mujeres de más edad se ven especialmente
afectadas por la brecha salarial, que también repercute en las pensiones, lo que
aumenta el peligro de pobreza extrema y persistente una vez que las mujeres han
alcanzado la edad de jubilación;
40. Observa que la probabilidad de que las mujeres de más edad se encuentren en
situación de pobreza cuando alcancen la edad de jubilación aumentará como
resultado de las nuevas normas de la UE en materia de pensiones; hace hincapié,
por lo tanto, en la importancia de no apoyar ninguna enmienda al Libro Blanco
que aumente la diferencia entre hombres y mujeres en cuanto a las pensiones;
41. Pide a la Comisión que evalúe la aplicación de la Directiva de la UE sobre el
acoso sexual en el lugar de trabajo y que elabore un informe sobre las carencias y
los desafíos existentes con el objetivo de reforzar la legislación y las medidas de
los Estados miembros;
Toma de decisiones económicas y políticas
42. Llama la atención sobre el hecho de que la representación de las mujeres en los
Gobiernos nacionales se mantuvo en el 23 % en 2009 y apoya la introducción de
cuotas obligatorias con objeto de aumentar el número de mujeres en los
Gobiernos y Parlamentos nacionales, en los ámbitos regional y municipal, y en las
instituciones de la UE; aboga por la introducción de campañas de sensibilización
e incentivo que fomenten que las mujeres sean más activas políticamente y se
presenten a las elecciones locales o nacionales;
43. Recuerda que las elecciones europeas que se celebrarán en 2014, tras las cuales
se nombrará a la próxima Comisión Europea y los «principales puestos» de la UE,
constituyen una oportunidad para avanzar hacia la democracia paritaria en la UE
y para que la UE sea un modelo en este ámbito;
44. Pide a los Estados Miembros que apoyen la paridad proponiendo a una mujer y a
un hombre como candidatos para el cargo de comisario de la Unión Europea; pide
al Presidente designado de la Comisión que tenga en cuenta el objetivo de la
paridad al formar la Comisión; solicita a la Comisión que apoye públicamente este
procedimiento;
45. Recuerda que en 2010 las mujeres solo representaban el 12 % de los miembros
de los consejos de administración en Europa; apoya el deseo de la Comisión de
establecer cuotas obligatorias de mujeres en los puestos de responsabilidad de
las grandes empresas que cotizan en bolsa;
Otras acciones
46. Pide a los Estados miembros que reconsideren el acceso de los hombres y las
mujeres al mercado de trabajo y el acceso a instrumentos que permitan conciliar
la vida laboral y familiar, ya que los estereotipos pueden aumentar la segregación
en el empleo y la brecha salarial entre mujeres y hombres;
47. Invita a los Estados miembros a convertir la lucha contra la violencia contra las
mujeres en una política penal prioritaria; anima a los Estados miembros a
desarrollar a tal efecto la cooperación entre las diferentes autoridades judiciales y
los servicios nacionales de policía y el intercambio de buenas prácticas;
48. Hace hincapié en la necesidad de combatir todas las formas de violencia contra
las mujeres; pide a la Comisión y a los Estados miembros que emprendan una
acción concertada que incluya campañas de sensibilización e información de la
opinión pública sobre la violencia de género, estrategias para cambiar los
estereotipos sociales de la mujer a través de la educación y los medios de
comunicación y que fomenten el intercambio de buenas prácticas; reitera que es
necesario trabajar con las víctimas y también con los agresores con miras a
aumentar la concienciación de estos últimos y a contribuir a cambiar estereotipos
y creencias determinadas por actitudes sociales que ayudan a perpetuar las
condiciones que generan este tipo de violencia y su aceptación;
49. Anima a la Comisión y a los Estados miembros a que promuevan la igualdad de
género y la autonomía de las mujeres, también mediante campañas de
información que impulsen el papel y la participación de las mujeres en el ámbito
político, económico, social, deportivo, sanitario, artístico, científico y en el resto de
sectores de la sociedad;
50. Considera que se requieren medidas legislativas y no legislativas, a escala tanto
nacional como de la Unión Europea, para superar los estereotipos y eliminar las
diferencias salariales, aumentar la participación femenina en sectores donde
predominan los hombres, promover un mayor reconocimiento de las aptitudes y el
rendimiento económico de las mujeres en su lugar de trabajo, con objeto de
superar la segregación horizontal y vertical y aumentar la representación
femenina en los órganos de toma de decisiones en la esfera política y
empresarial;
51. Pide a la Comisión y a los Estados miembros que adopten medidas políticas
decisivas para combatir los estereotipos de género y alentar a los hombres a
compartir por igual con las mujeres las responsabilidades domésticas y de
cuidado de los hijos, en particular, a través de incentivos para que los hombres
tomen permisos parentales y de paternidad, lo que fortalecerá sus derechos como
padres, garantizará un mayor grado de igualdad entre hombres y mujeres y una
distribución más apropiada de las responsabilidades familiares y domésticas, y
mejorará las oportunidades de las mujeres de participar plenamente en el
mercado laboral; pide además a los Estados miembros que persuadan a los
empresarios para que adopten medidas favorables para la familia;
52. Pide a la Comisión y a los Gobiernos nacionales de los Estados miembros que
fomenten la investigación sobre los estereotipos de género y que recopilen más
datos estadísticos sobre esta materia mediante la elaboración de indicadores
adecuados sobre estos estereotipos;
53. Recuerda a la Comisión que la igualdad de género quedó consagrada en el
artículo 23 de la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea;
54. Insta a la Comisión y a los Estados miembros a que apoyen la posibilidad de
emplear hombres y mujeres en diferentes profesiones a fin de garantizar que se
cumplan los requisitos del mercado de trabajo y, al mismo tiempo, garantizar la
igualdad de oportunidades para ambos sexos;
55. Pide a la Comisión que luche contra todas las formas de violencia, discriminación
y estereotipos contra las mujeres, de forma que estas puedan disfrutar
plenamente de todos sus derechos humanos;
56. Pide a la Comisión que inste a los Estados miembros a que cumplan los
compromisos adquiridos en virtud del Pacto Europeo por la Igualdad de Género;
57. Alienta al Instituto Europeo de la Igualdad de Género y a los distintos institutos
nacionales por la igualdad de género a fomentar más investigación sobre las
causas profundas de los estereotipos de género y los efectos de estos sobre la
igualdad de género; y hace hincapié en la importancia de intercambiar nuevas
ideas e investigaciones sobre las mejores prácticas con vistas a eliminar los
estereotipos de género en los Estados miembros y en las instituciones de la UE;
58. Recuerda a la Comisión la Resolución del Parlamento, de 3 de septiembre de
2008, sobre el impacto del marketing y la publicidad en la igualdad entre mujeres
y hombres, y pide que aplique las recomendaciones que se formulaban en dicha
Resolución;
59. Pide a la UE y a sus Estados miembros que lleven a cabo campañas de
sensibilización, educación y formación para luchar contra las normas culturales
discriminatorias y combatir los estereotipos sexistas prevalecientes y la
estigmatización social que legitiman y perpetúan la violencia contra las mujeres, y
que garanticen que ningún tipo de violencia puede justificarse sobre la base de
costumbres, tradiciones o consideraciones religiosas;
60. Pide a la UE y a sus Estados miembros que promuevan la puesta en común de
buenos modelos, faciliten el aprendizaje entre iguales en todos los Estados
miembros y establezcan oportunidades de financiación para campañas a escala
nacional y de la UE con miras a eliminar los estereotipos de género;
61. Pide a la UE que cubra la laguna existente en el ámbito de aplicación de la
legislación europea en materia de discriminación por motivos de raza y sexo, y
que proponga una nueva legislación para garantizar la igualdad entre mujeres y
hombres en la educación y los medios de comunicación;
62. Pide a la UE y a sus Estados miembros que desarrollen mecanismos de
salvaguardia (en forma de defensores del pueblo o autoridades observadoras de
los medios de comunicación que integren a expertos en igualdad de género) con
objeto de garantizar que los códigos de conducta empresariales incluyan una
perspectiva de igualdad de género y sean respetados, y que el público pueda
presentar reclamaciones si es necesario;
63. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo y a la
Comisión, así como a los Gobiernos y los Parlamentos de los Estados miembros.
Situación de las mujeres en el norte de África
Resolución del Parlamento Europeo, de 12 de marzo de 2013, sobre la situación
de las mujeres en el norte de África (2012/2102(INI))
El Parlamento Europeo,
–
Vistos el artículo 2 y el artículo 3, apartado 5, párrafo segundo, del Tratado de la
Unión Europea (TUE) y el artículo 8 del Tratado de Funcionamiento de la Unión
Europea (TFUE),
–
Visto el artículo 23 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea,
–
Vista la Asociación Estratégica África-UE - Estrategia Conjunta África-UE,
–
Vista la Comunicación de la Comisión, de 21 de septiembre de 2010, titulada
«Estrategia para la igualdad entre mujeres y hombres 2010-2015»
(COM(2010)0491),
–
Vistas las Comunicaciones conjuntas de la Comisión y de la Alta Representante de
la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad tituladas «Asociación
para la Democracia y la Prosperidad Compartida con los países del Mediterráneo
Meridional» (COM(2011)0200), «Una nueva respuesta a una vecindad cambiante»
(COM(2011)0303) y «Diseño de una nueva Política Europea de Vecindad»
(JOIN(2012)0014),
–
Vistos los instrumentos financieros temáticos y geográficos de la Comisión
relativos a la democratización y los derechos humanos (como el Instrumento
Europeo para la Democracia y los Derechos Humanos (IEDDH) y el Instrumento
Europeo de Vecindad y Asociación (IEVA)),
–
Vista la Estrategia de la UE para la erradicación de la trata de seres humanos
2012-2016 (COM(2012)0286),
–
Vista la resolución de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa relativa a
la igualdad entre mujeres y hombres como condición para el éxito de la Primavera
Árabe32,
–
Vistas la Convención de las Naciones Unidas sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer (CEDAW), de 18 de diciembre de 1979, y
la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño, de 20 de
32
Resolución 1873 (2012) adoptada por la Asamblea el 24 de abril de 2012 (13ª sesión).
noviembre de 1989, y su Protocolo facultativo relativo a la venta de niños, la
prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía, de 25 de mayo de
2000,
–
Vista la Resolución 67/167 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, de 20
de diciembre de 2012, sobre la mutilación genital femenina,
–
Vistos la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en Pekín en
septiembre de 1995, la Declaración y la Plataforma de Acción adoptadas en Pekín,
y los subsiguientes documentos sustantivos adoptados en las sesiones especiales
de las Naciones Unidas Pekín+5, Pekín+10 y Pekín+15 sobre otras acciones e
iniciativas para poner en práctica la Declaración de Pekín y la Plataforma de
Acción adoptadas, respectivamente, el 9 de junio de 2000, el 11 de marzo de 2005
y el 2 de marzo de 2010,
–
Visto el Protocolo de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos,
relativo a los derechos de la mujer en África,
–
Vistos los trabajos de la Asamblea Parlamentaria de la Unión para el Mediterráneo,
–
Vistos el proceso de Estambul y Marrakech y las conclusiones ministeriales de la
primera y la segunda Conferencia Ministerial Euromediterránea, celebradas los
días 14 y 15 de noviembre de 2006 en Estambul y los días 11 y 12 de noviembre
de 2009 en Marrakech, sobre «Reforzar el papel de la mujer en la sociedad»,
–
Vistas las conclusiones de los diálogos regionales del Medio Oriente y el Norte de
África (MENA) entre la sociedad civil, agentes estatales y líderes políticos que
tuvieron lugar en junio y noviembre de 2012 en Beirut y Amán en el marco del
proyecto regional financiado por la UE «Promover una agenda común para la
igualdad entre las mujeres y los hombres a través del proceso de Estambul»,
–
Vista la iniciativa «Primavera para el Adelanto de la Mujer», el programa regional
conjunto para la región del Mediterráneo Meridional de la Comisión y ONU
Mujeres,
–
Visto «Un boletín sobre los adolescentes», la décima edición del informe Progreso
para la infancia del UNICEF,
–
Vistos el Informe Árabe sobre Desarrollo Humano de 2005, del PNUD, titulado
«Hacia la mejora del estatus de la mujer en el mundo árabe» y el informe de 2009
titulado «Desafíos a la seguridad humana en los países árabes», en especial su
capítulo sobre la inseguridad personal de grupos vulnerables,
–
Vista su Resolución, de 17 de febrero de 2011, sobre la situación en Egipto33,
–
Vista su Resolución, de 10 de marzo de 2011, sobre los países vecinos
meridionales, y Libia en particular34,
–
Vista su Resolución, de 7 de abril de 2011, sobre la revisión de la Política Europea
de Vecindad – Dimensión meridional35,
33
DO C 188 E de 28.6.2012, p. 26.
DO C 199 E de 7.7.2012, p. 158.
35
DO C 296 E de 2.10.2012, p. 114.
34
–
Vista su Resolución, de 7 de abril de 2011, sobre la utilización de la violencia
sexual en los conflictos en el Norte de África y en el Próximo Oriente36,
–
Vista su Resolución, de 13 de marzo de 2012, sobre la igualdad entre mujeres y
hombres en la Unión Europea – 201137,
–
Vista su Recomendación, de 29 de marzo de 2012, destinada al Consejo sobre las
modalidades para la posible creación de un Fondo Europeo para la Democracia
(FED)38,
–
Visto el artículo 48 de su Reglamento,
–
Vistos el informe de la Comisión de Derechos de la Mujer e Igualdad de Género y
la opinión de la Comisión de Desarrollo (A7-0047/2013),
A. Considerando que muchas mujeres, en especial jóvenes, se implicaron en gran
medida en la Primavera Árabe del norte de África, participando, desde el principio,
en manifestaciones, en el debate público y político, y en las elecciones,
convirtiéndose en parte activa de la sociedad civil, en los medios sociales y en
blogs, entre otros, y por lo tanto fueron y siguen siendo actores clave del cambio
democrático en sus países y en el fortalecimiento del crecimiento y la cohesión;
B. Considerando que estos países atraviesan un proceso de transición política y
democrática y de cambio o adaptación de sus constituciones, en el que las
mujeres, ya sean parlamentarias, cargos electos o representantes de la sociedad
civil se implican de manera activa y constante; que el resultado de este proceso
dará forma al funcionamiento democrático de los países y a sus derechos y
libertades fundamentales, y repercutirá en el estatus de las mujeres;
C. Considerando que el papel desempeñado por las mujeres en la revolución no es
diferente del que deben desempeñar en los procesos de transición democrática y
de reconstrucción del Estado; y que el éxito de dichos procesos depende
estrictamente de la plena participación de las mujeres en todos los niveles de la
toma de decisiones;
D. Considerando que las mujeres en estos países, aunque de manera desigual, están
ahora más presentes en la educación superior, en las organizaciones de la
sociedad civil, las empresas y las instituciones que en décadas anteriores, incluso
si, bajo regímenes dictatoriales y paternalistas, se limitaba la aplicación efectiva de
derechos y la participación de la mujer estaba sujeta a varias condiciones
restrictivas;
E. Considerando que los derechos de las mujeres constituyen uno de los asuntos
más debatidos en el proceso político actual y suponen la preocupación principal de
las mujeres, pues se enfrentan al peligro de sufrir retrocesos e intimidación, lo que
reduciría las posibilidades de alcanzar el objetivo de una democracia compartida y
una condición de ciudadanía igual;
F. Considerando que varias cuestiones de género, tales como los derechos de las
mujeres y las niñas como parte integrante de los derechos humanos universales, la
igualdad de derechos y el cumplimiento de los convenios internacionales ocupan el
36
DO C 296 E de 2.10.2012, p. 126.
Textos Aprobados P7_TA(2012)0069.
38
Textos Aprobados P7_TA(2012)0113.
37
centro de los debates constitucionales;
G. Considerando que la representación de las mujeres en la política y en puestos de
toma de decisiones en todos los sectores varía de un país a otro, pero resulta
decepcionante en cuanto al porcentaje, si se compara con la gran implicación de
las mujeres en los distintos movimientos de revuelta y en las elecciones
subsiguientes, así como con el creciente porcentaje de mujeres con educación
superior;
H. Considerando que la renovada política de vecindad de la UE debería hacer mayor
hincapié en la igualdad de género y la potenciación del papel de la mujer y apoyar
a la sociedad civil;
I.
Considerando que, por el momento, el apoyo específico de la UE a las cuestiones
de género en la región asciende a 92 millones de euros, de los cuales 77 millones
se asignan a escala bilateral y 15 millones a escala regional;
J. Considerando que, entre los programas bilaterales de la UE, el más relevante se
llevará a cabo en Marruecos, con un presupuesto de 45 millones de euros en la
«Promoción de la igualdad entre hombres y mujeres», y que en Egipto ONU
Mujeres ejecutará un proyecto de 4 millones de Euros, mientras que en Túnez y en
Libia dicha entidad está llevando a cabo programas bilaterales para las mujeres en
la preparación de las elecciones;
K. Considerando que la situación socioeconómica, en especial el elevado nivel del
desempleo juvenil y femenino, y la pobreza, que a menudo conduce a la
marginación de las mujeres, lo que las convierte en un grupo de población cada
vez más vulnerable, fueron algunas de las causas principales de los
levantamientos en la región, junto con la aspiración de disfrutar de derechos,
dignidad y justicia;
L. Considerando que se cometieron muchos actos de violencia sexual contra mujeres
y niñas durante y después de las revueltas en toda la región, incluidas violaciones
y pruebas de virginidad utilizadas como medida de presión política contra las
mujeres, entre otros por parte de las fuerzas de seguridad, y acoso sexual en
público; que los movimientos extremistas recurren cada vez más a la intimidación
basada en el género;
M. Considerando que la situación de las mujeres y niños migrantes es aún más
delicada debido a la inseguridad en algunas partes de la región y la crisis
económica;
N. Considerando que el riesgo de trata de seres humanos aumenta en los países en
transición y en las zonas en las que los civiles se ven afectados por conflictos o en
las que se encuentran muchos refugiados o personas desplazadas internamente;
O. Considerando que una cuestión fundamental en los debates constitucionales es si
se debe definir el Islam en la Constitución como la religión del pueblo o del Estado;
P. Considerando que el referéndum constitucional egipcio celebrado en diciembre de
2012 tuvo una participación popular insuficiente y no recabó el consenso de todas
las partes interesadas, dejando abiertos algunos interrogantes y márgenes de
interpretación sobre cuestiones constitucionales significativas como los derechos
de la mujer;
Q. Considerando que la dimensión parlamentaria de la Unión para el Mediterráneo
(UPM) y el proceso de Estambul y Marrakech figuran entre los mejores
instrumentos de que disponen los legisladores para tratar estas cuestiones y que la
Asamblea Parlamentaria de la Unión para el Mediterráneo incluye una Comisión de
Derechos de la Mujer, a la que debe darse un uso correcto;
Los derechos de la mujer
1. Pide a las autoridades de los países afectados que consagren en sus
constituciones, de forma irreversible, el principio de igualdad entre hombres y
mujeres con objeto de explicitar la prohibición de todas las formas de
discriminación y violencia contra mujeres y niñas, la posibilidad de acciones
afirmativas y la consolidación de los derechos políticos, económicos y sociales de
las mujeres; insta a los legisladores de dichos países a que reformen todas las
leyes existentes y a que integren el principio de igualdad en todos los proyectos o
propuestas legislativas que puedan ser potencialmente discriminatorias contra las
mujeres, por ejemplo las relativas al matrimonio, divorcio, custodia de los hijos,
derechos parentales, nacionalidad, herencia y capacidad jurídica, en consonancia
con los instrumentos internacionales y regionales, y que afiancen la existencia de
mecanismos nacionales para la protección de los derechos de las mujeres;
2. Pide a las autoridades nacionales que garanticen la igualdad entre los hombres y
las mujeres en los códigos penales y en los sistemas de seguridad social;
3. Destaca el hecho de que la participación igualitaria de mujeres y hombres en todos
los ámbitos de la vida es un elemento esencial de la democracia y que la
participación de las mujeres en la gestión de los asuntos públicos constituye una
condición previa para el progreso socioeconómico, la cohesión social y la
gobernanza democrática equitativa; insta firmemente, por lo tanto, a todos los
países a que prioricen la igualdad de género en su agenda para la promoción de la
democracia;
4. Destaca que las transiciones en curso en el norte de África solo conducirán a
sociedades y sistemas políticos democráticos una vez que se alcance la igualdad
de género, incluida la libertad de elección del modo de vida;
5. Pide a las autoridades nacionales del norte de África que apliquen plenamente la
CEDAW, sus protocolos y todos los convenios internacionales en materia de
derechos humanos y, por lo tanto, que retiren todas las reservas a la CEDAW; les
pide asimismo que cooperen con los mecanismos de las Naciones Unidas que
protegen los derechos de las niñas y las mujeres;
6. Recuerda el debate en curso entre estudiosas del Islam con miras a interpretar los
textos religiosos con una perspectiva de igualdad y de derechos de la mujer;
7. Recuerda la importancia de garantizar la libertad de expresión y de religión y el
pluralismo también a través de la promoción del respeto mutuo y del diálogo
interconfesional, en especial entre las mujeres;
8. Insta a los Estados a establecer un debate integrador, de amplio alcance y
voluntario con todos los actores implicados, entre ellos, la sociedad civil, los
agentes sociales, las organizaciones locales de mujeres, las autoridades locales y
los líderes religiosos, y a velar por que se protejan y garanticen los derechos de las
mujeres y el principio de igualdad entre hombres y mujeres;
9. Recuerda que ninguna religión monoteísta defiende o puede ser utilizada para
justificar la violencia entre los seres humanos;
10. Pide a los países del norte de África que adopten leyes y medidas concretas que
prohíban y establezcan sanciones para cualquier forma de violencia contra las
mujeres, incluida la violencia doméstica y sexual, el acoso sexual y prácticas
tradicionales nocivas como la mutilación genital femenina y los matrimonios
forzosos, especialmente en el caso de menores de edad; destaca la importancia de
la protección de las víctimas y de la provisión de servicios específicos; celebra la
campaña reciente contra la violencia doméstica que ha puesto en marcha la
ministra de la Mujer y Asuntos Familiares de Túnez, así como el compromiso
permanente de Marruecos en apoyo de esta causa, que en 2012 organizó su
décima campaña nacional de lucha contra la violencia hacia las mujeres;
11. Recuerda la doble discriminación a la que se enfrentan las mujeres lesbianas y
pide a las autoridades nacionales del norte de África que despenalicen la
homosexualidad y garanticen que no se discrimine a las mujeres debido a su
orientación sexual;
12. Destaca la importancia de combatir la impunidad respecto a la violencia contra las
mujeres, en especial la violencia sexual, garantizando que tales delitos se
investiguen, juzguen y castiguen realmente, que el sistema judicial proteja
adecuadamente a los menores y que todas las mujeres dispongan de pleno acceso
a la justicia, sin ningún tipo de discriminación por motivos religiosos y/o de origen
étnico;
13. Pide a los gobiernos nacionales que ofrezcan una formación suficiente con el fin de
garantizar que los trabajadores del ámbito de la justicia y las fuerzas de seguridad
estén debidamente capacitados para ocuparse de los delitos de violencia sexual y
de sus víctimas; destaca, asimismo, la importancia de un sistema judicial de
transición sensible con respecto a las cuestiones de género;
14. Condena el uso de cualquier tipo de violencia, especialmente la violencia sexual,
antes, durante y después de las revueltas, y su uso continuado como forma de
presión política y como medio para oprimir, intimidar y degradar a las mujeres; pide
a los sistemas judiciales nacionales que persigan estos delitos con medidas
adecuadas, y hace hincapié en que el Tribunal Penal Internacional podría intervenir
si no es posible una acción judicial a escala nacional;
15. Destaca que durante y después de las revueltas las mujeres en el norte de África
se han enfrentado a un aumento de la vulnerabilidad y la victimización;
16. Pide a los países del norte de África que desarrollen una estrategia para las
víctimas de la violencia sexual durante y después de las revueltas, que les ofrezca
la reparación y el apoyo económico, social y psicológico adecuados; pide a las
autoridades de los países del norte de África que prioricen el hecho de llevar a los
autores de tales delitos ante la justicia;
17. Condena la práctica de la mutilación genital femenina que todavía está en uso en
algunas zonas de Egipto, y pide a las autoridades nacionales que refuercen la
aplicación de su prohibición y a la Comisión que establezca programas dirigidos a
su erradicación también a través de la implicación de las ONG y a través de la
educación sanitaria; subraya además la importancia de la sensibilización, la
movilización de la comunidad, la educación y la formación, así como de la
necesidad de implicar a las autoridades nacionales, regionales y locales y a la
sociedad civil, al igual que a los líderes religiosos y de la comunidad para combatir
la práctica de la mutilación genital femenina;
18. Celebra que un creciente número de países de la región hayan decidido aumentar
la edad legal para el matrimonio de las jóvenes en los últimos decenios (16 en
Egipto, 18 en Marruecos, 20 en Túnez y en Libia), y condena cualquier intento de
volver a rebajarla o de limitar el efecto de tales reformas, puesto que los
matrimonios precoces, y a menudo forzosos, no solo perjudican a los derechos, la
salud, la integridad psicológica y la educación de las jóvenes sino que perpetúan la
pobreza, con lo que afectan negativamente al crecimiento económico;
19. Insiste en que ningún tipo de discriminación o violencia contra las mujeres o las
niñas puede justificarse por la cultura, la tradición o la religión;
20. Destaca la necesidad, especialmente al crear nuevas políticas sanitarias, de
facilitar el acceso a la salud y a la protección y los servicios sociales para mujeres
y niñas, en particular en cuanto a la salud y los derechos maternos, sexuales y
reproductivos; pide a las autoridades nacionales que apliquen plenamente la CIPD,
el Programa de Acción y el programa de desarrollo y población de las Naciones
Unidas, y llama su atención sobre las conclusiones del informe del Fondo de
Población de las Naciones Unidas (UNFPA) titulado «Sí a la opción, no al
azar - Planificación de la familia, derechos humanos y desarrollo»;
21. Insiste en la importancia de adoptar medidas específicas dirigidas a informar a las
mujeres sobre sus derechos, la importancia de cooperar con la sociedad civil y los
organismos de la Administración pública en la preparación de las reformas, y la
aplicación de la legislación contra la discriminación;
Participación de las mujeres en la toma de decisiones
22. Hace hincapié en que la participación activa de las mujeres en la vida pública y
política, como activistas, votantes, candidatas y representantes electas, demuestra
su voluntad de ejercer plenamente sus derechos civiles como ciudadanas de pleno
derecho, y de luchar para construir la democracia; señala que los últimos
acontecimientos durante la Primavera Árabe han demostrado que las mujeres
pueden desempeñar un papel importante en los acontecimientos revolucionarios;
aboga, por lo tanto, por la adopción de todas las medidas necesarias, incluidas
medidas positivas y cuotas, para garantizar el avance en la participación igualitaria
de las mujeres en la toma de decisiones en todos los niveles de la administración
(de la local a la nacional, del poder ejecutivo al legislativo);
23. Considera de vital importancia aumentar el número de mujeres que participen en la
redacción de las leyes en los parlamentos nacionales con miras a garantizar unas
prácticas legislativas más equitativas y un auténtico proceso democrático;
24. Apoya la idea de muchas parlamentarias de estos países en el sentido de que los
derechos de la mujer y la igualdad de género y la participación activa de las
mujeres en la vida política, económica y social junto con la consolidación de sus
capacidades, así como la lucha contra la discriminación, podrían fomentarse e
introducirse mejor en la legislación si se estableciera una asamblea de mujeres o
una comisión parlamentaria especial sobre la igualdad de género, allí donde no
exista, para tratar esta cuestión y asegurar la integración de las políticas de género
en la actividad parlamentaria;
25. Insiste en que, debe mejorar la representación de las mujeres en todos los niveles
de la toma de decisiones, en particular en instituciones, partidos políticos,
sindicatos y en el sector público (incluida la judicatura), y destaca que las mujeres
a menudo están bien representadas en varios sectores, pero son menos presentes
en posiciones de alto nivel, en parte debido a la discriminación y los estereotipos
de género persistentes y al fenómeno del techo de cristal;
26. Considera que una transición democrática requiere la aplicación de políticas y
mecanismos sensibles con respecto al género que garanticen la participación
plena y equitativa de las mujeres en la toma de decisiones de la vida pública, ya
sea en el ámbito político, económico, social o ambiental;
27. Hace hincapié en el importante papel que desempeñan la educación y los medios
de comunicación a la hora de fomentar cambios de actitud en el conjunto de la
sociedad y de adoptar principios democráticos relativos al respeto de la dignidad
humana y de la hermandad entre hombres y mujeres.
28. Destaca la importancia de implicar a más mujeres en la negociación de la paz, la
mediación, la reconciliación interna y los procesos de consolidación de la paz;
29. Insiste en la importancia de la financiación y puesta en marcha de programas de
formación destinados a las mujeres, con el fin de prepararlas para el liderazgo
político, así como de la introducción de cualquier otra medida que contribuya a la
capacitación de las mujeres y a su plena participación en la vida política,
económica y social;
Capacitación de las mujeres
30. Felicita a aquellos países que, aceleran sus esfuerzos a favor de la educación de
las niñas; reafirma, sin embargo, que debería facilitarse un mejor acceso a la
educación, a la educación de recuperación y en especial a la educación superior,
para las mujeres y las niñas; señala que quedan algunos esfuerzos pendientes
para erradicar el analfabetismo femenino y que debe ponerse énfasis en la
formación profesional, incluidos los cursos para fomentar la alfabetización digital de
las mujeres; recomienda la inclusión de la igualdad de género en los programas
educativos;
31. Destaca que el acceso de las jóvenes a una educación secundaria y superior de
calidad debe ser un tema prioritario para los gobiernos y parlamentos de los
Estados del norte de África, ya que se trata de un medio para potenciar el
desarrollo y el crecimiento económico, y garantizar la estabilidad democrática;
32. Pide que se desarrollen políticas que tengan en cuenta la situación específica de
los grupos de mujeres más vulnerables, entre otras, niñas, discapacitadas,
inmigrantes, mujeres pertenecientes a minorías étnicas, homosexuales y
transexuales;
33. Destaca que puede hacerse mucho más para garantizar la independencia
económica de las mujeres y fomentar su participación en asuntos económicos,
incluido el sector agrícola y de los servicios; señala que la independencia
económica de las mujeres fortalece su resistencia a la violencia y la humillación;
considera que deben promoverse los intercambios de mejores prácticas en el
ámbito regional entre emprendedores, sindicatos y la sociedad civil, en especial
para apoyar a aquellas mujeres más desfavorecidas de las zonas rurales y de las
zonas urbanas pobres;
34. Pide a los gobiernos de los países del norte de África que fomenten y apoyen una
mayor participación femenina en el mercado laboral y que tomen todas las
medidas necesarias para evitar la discriminación de género en el lugar de trabajo;
destaca la necesidad de instrumentos que permitan el acceso de las mujeres al
mercado laboral en áreas tradicionalmente cerradas para ellas;
35. Reconoce el papel de los medios de comunicación en la promoción de las
cuestiones relacionadas con la situación de las mujeres y su papel en la sociedad,
así como su influencia en las actitudes de los ciudadanos en sus países;
recomienda la elaboración de un plan de acción que tenga como objetivo el apoyo
a las mujeres en los medios de comunicación, ya sea como trayectoria profesional
o como una oportunidad para controlar cómo están representadas las mujeres en
la televisión, mediante la producción de programas de televisión y el uso de los
nuevos medios de comunicación (Internet y las redes sociales) con miras a
fomentar la participación política de las mujeres y difundir la idea de que se puede
conseguir que la tradición y la igualdad de oportunidades trabajen conjuntamente
en armonía;
36. Recomienda que se adopten medidas para supervisar el proceso de capacitación
de las mujeres, también en lo relativo al respeto de sus derechos como
trabajadoras, en especial en los sectores de la industria y los servicios, en zonas
rurales y urbanas industriales, y que se fomente la iniciativa empresarial femenina
y la igualdad de retribución;
37. Señala que existe una correlación positiva entre el tamaño del sector de las PYME
de un país y la tasa de crecimiento económico; estima que la microfinanciación es
un instrumento muy útil para dar autonomía a las mujeres, y recuerda que invertir
en las mujeres también significa invertir en familias y en comunidades y ayuda a
erradicar la pobreza y la inquietud social y económica y refuerza la cohesión social
además de dar una mayor independencia a las mujeres; recuerda que la
microfinanciación va más allá de los créditos y también implica asesoramiento
sobre gestión, finanzas y comercio y planes de ahorro;
38. Pide a las autoridades públicas nacionales que elaboren un marco político para los
microcréditos, con el fin de evitar efectos negativos como el sobreendeudamiento,
que pueden afectar a las mujeres debido a la falta de información y al vacío legal;
39. Insta a los Estados del norte de África a poner en marcha mecanismos de
asesoramiento y apoyo al empresariado femenino, mediante los cuales se
proporcione información, protección jurídica y formación sobre promoción
profesional y gestión;
40. Aboga por la capacitación de las mujeres a través de proyectos de intercambio que
permitan a organizaciones de mujeres y a investigadoras individuales procedentes
de distintos países reunirse y compartir sus experiencias y conclusiones, de
manera que puedan idear estrategias y medidas que se puedan reproducir en
función de las diversas necesidades y los distintos lugares de origen;
41. Subraya la importancia de garantizar que los programas y las acciones dirigidos a
potenciar el papel de la mujer en esta región se basen en tres niveles de
intervención: primero, a escala institucional, presionando para integrar la igualdad
de género a través de reformas en el marco jurídico y nuevos actos legislativos,
ofreciendo también asistencia técnica; segundo, apoyando a las organizaciones de
la sociedad civil que pueden defender los derechos de las mujeres y contribuir a
aumentar su participación en el proceso de toma de decisiones; y tercero,
trabajando directamente en la comunidad local, especialmente en las zonas
rurales, con el objetivo de cambiar los comportamientos sociales y las tradiciones y
abrir espacios para la mujer en la vida social, económica y política de sus
comunidades;
Política europea de vecindad / Acción de la UE
42. Destaca que el IEVA debe situar los derechos de las mujeres, la igualdad de
género y la capacitación de las mujeres en el centro de sus programas, puesto que
son uno de los indicadores clave para evaluar los avances en materia de
democratización y derechos humanos; considera que debe darse prioridad a la
igualdad de género en los documentos de estrategia de cada país y en los
programas indicativos nacionales;
43. Pide a la Comisión que continúe y refuerce la integración de las cuestiones de
género en las distintas intervenciones de la UE independientemente de su tema
central, y anima a la Comisión a que siga cooperando con las organizaciones
internacionales como ejecutores, por ejemplo ONU Mujeres;
44. Alienta a la Comisión a que adopte un enfoque orientado a la integración de la
perspectiva de género a la hora de elaborar las hojas de ruta nacionales para
colaborar con las organizaciones de la sociedad civil en los países del norte de
África, con objeto de reducir las desigualdades de género y crear las condiciones
que permitan una participación equitativa de mujeres y hombres en los procesos
de toma de decisiones;
45. Pide a la Vicepresidenta de la Comisión y Alta Representante de la Unión para
Asuntos Exteriores y Política de Seguridad (VP/AR) que intensifique el diálogo con
las instituciones regionales árabes a fin de garantizar que desempeñen un papel
fundamental en la integración de los derechos de las mujeres y las políticas
conexas en toda la región;
46. Pide a la VP/AR y a la Comisión que apliquen el programa de trabajo conjunto
sobre cooperación firmado con la Liga de los Estados Árabes, en especial en lo
relativo a la potenciación del papel de la mujer y los derechos humanos;
47. Pide a la Comisión que refuerce la dotación financiera que ofrece apoyo a las
mujeres en la región; considera que este apoyo debe seguir tomando en
consideración tanto las especificidades de cada país como los problemas comunes
que les afectan a escala regional, por ejemplo en el ámbito político y en el
económico, buscando la complementariedad de los programas regionales con los
bilaterales;
48. Pide a la Comisión que fomente el desarrollo de programas de liderazgo para las
líderes de opinión femenina y los líderes del sector empresarial y financiero, y que
preste un mayor apoyo a los programas existentes en este ámbito;
49. Considera que los derechos de las mujeres y la igualdad de género deberían
tenerse en cuenta de forma adecuada en los compromisos asumidos por los socios
de conformidad con el principio «más por más» de la nueva política de vecindad;
pide, por lo tanto, a la VP/AR y a la Comisión que desarrollen criterios claros a fin
de garantizar y supervisar los avances, mediante un proceso transparente e
inclusivo, entre otros a través de consultas con las organizaciones de derechos de
la mujer y de la sociedad civil;
50. Pide al Representante Especial de la UE para los Derechos Humanos que preste
especial atención a los derechos de las mujeres en el norte de África, de
conformidad con la Estrategia revisada de la UE en materia de Derechos
Humanos;
51. Destaca la importancia de fomentar la participación de las mujeres en el proceso
electoral y pide por tanto a las autoridades de los países afectados que adopten
disposiciones constitucionales que permitan a las mujeres participar en el proceso
electoral y que eliminen las barreras que obstaculizan una participación real de las
mujeres en dicho proceso; pide a la UE que colabore estrechamente con los
gobiernos nacionales con el fin de ofrecerles las mejores prácticas en cuanto a la
formación de las mujeres en lo relativo a sus derechos políticos y electorales;
recuerda que debería hacerse a lo largo de todo el ciclo electoral mediante
programas de asistencia y, si es necesario, la Misión de Observación Electoral de
la UE debe supervisarlo de cerca;
52. Insta a la Comisión a que continúe garantizando el seguimiento de la aplicación de
las recomendaciones de las Misiones de Observación Electoral de la Unión
Europea en los Estados del norte de África en lo referente a los derechos de las
mujeres y a que presente un informe al Parlamento Europeo;
53. Pide a la VP/AR y a la Comisión que aborden la discriminación de los derechos de
las trabajadoras en la legislación laboral cuando mantengan diálogos políticos y
normativos con los países del norte de África, de conformidad con el principio
«más por más», y que fomenten la participación de las mujeres en los sindicatos;
54. Pide a la Comisión y a otros donantes que fomenten programas destinados a
garantizar la igualdad de acceso a los mercados laborales y a la formación para
todas las mujeres, y que aumenten los recursos financieros asignados al apoyo de
la consolidación de capacidades de las organizaciones de la sociedad civil y redes
de mujeres a escala nacional y regional;
55. Insta a la Comisión a que destaque modelos positivos de espíritu emprendedor
femenino protagonizados por mujeres procedentes de países del norte de África o
por agrupaciones que incluyan a empresarias europeas y norteafricanas, también
en los ámbitos tecnológico e industrial; pide, por consiguiente, a la Comisión que
cree instrumentos de divulgación de la información pertinente de manera que estas
experiencias resulten lo más útiles posible y sirvan para estimular el potencial de
desarrollo de tales actividades, y concienciar en este sentido, en comunidades que
presentan economías menos dinámicas;
56. Pide a la Comisión que, al llevar a cabo evaluaciones de impacto respecto a países
con los que se está negociando un «acuerdo de libre comercio profundo y
completo», tenga en cuenta las posibles repercusiones sociales del acuerdo y los
efectos potenciales para los derechos humanos, especialmente para los derechos
de las mujeres, también en la economía informal;
57. Pide a la Comisión que apoye las medidas para asegurar que se solucionen de
inmediato y adecuadamente las necesidades específicas de las mujeres en
situaciones de conflicto o de crisis, incluida su exposición a la violencia de género;
58. Pide a la VP/AR y a la Comisión que garanticen un entorno propicio para que la
sociedad civil trabaje y participe libremente en los cambios democráticos cuando
mantengan reuniones en el marco de un diálogo político y normativo con los países
del norte de África;
59. Pide a la Comisión que refuerce el personal dedicado a las cuestiones de género
en las delegaciones de la UE en la región y que garantice que las mujeres y las
ONG participan en el proceso de consultas relativo a la programación;
60. Acoge con satisfacción la apertura de nuevas sedes de ONU Mujeres en el norte
de África y anima a las delegaciones de la UE en los países afectados a que
colaboren con las oficinas de las Naciones Unidas para elaborar medidas
destinadas a garantizar la igualdad de género y a promover los derechos de la
mujer a raíz de la Primavera Árabe;
61. Pide a la Comisión que fomente la creación, y que financie, centros de
asesoramiento y «casas de mujeres», donde las mujeres puedan obtener consejo
acerca de cualquier cuestión, desde derechos políticos a asesoramiento jurídico,
sin olvidar la salud y la protección frente a la violencia doméstica, puesto que un
enfoque global es útil para las mujeres, pero también más discreto cuando se trata
de violencia;
62. Insta a las autoridades nacionales del norte de África a que impulsen programas de
sensibilización sobre violencia doméstica junto con el desarrollo de refugios para
mujeres que han sufrido o sufren actualmente violencia doméstica;
63. Pide a las autoridades de los países del norte de África que garanticen un apoyo
médico y psicológico adecuado y servicios jurídicos gratuitos, así como el acceso a
la justicia y a mecanismos de recurso, a las mujeres víctimas y testigos de actos de
violencia;
64. Recuerda que también debe prestarse apoyo a la sociedad civil, a las ONG y a las
organizaciones de mujeres a través de los mecanismos de la UPM; pide a la
Comisión que facilite la cooperación entre las organizaciones de mujeres de la UE
y sus homólogas en el norte de África;
65. Pide a la Comisión que apoye los esfuerzos en los países del norte de África para
la creación de una democracia profunda y sostenible basada en el respeto a los
derechos humanos, las libertades fundamentales, los derechos de las mujeres, los
principios de igualdad entre hombres y mujeres, la no discriminación y el Estado de
Derecho; destaca la necesidad de favorecer el desarrollo de una ciudadanía activa
en la región a través del apoyo técnico y financiero a la sociedad civil con el fin de
ayudar a crear una cultura política democrática;
66. Pide a la Comisión que garantice la plena transparencia en las negociaciones
comerciales, incluida toda la información básica, en función de los acuerdos
comerciales que se propongan; destaca que los grupos de mujeres y las
organizaciones de la sociedad civil deben comprometerse de forma activa durante
todo el proceso;
67. Pide a la Asamblea Parlamentaria de la UPM que dedique una sesión anual en
marzo a la situación de las mujeres en la región;
68. Pide a la Comisión que fomente el refuerzo del proceso de Estambul y Marrakech y
que apoye los programas que promueven el diálogo entre la sociedad civil y los
gobiernos de la región euromediterránea;
69. Considera que el Fondo Europeo para la Democracia (FED), establecido
recientemente, debe dedicar una atención especial a la implicación de las mujeres
en los procesos de reformas democráticas en el norte de África, apoyando a las
organizaciones de mujeres y los proyectos en ámbitos sensibles desde el punto de
vista del género tales como fomentar el diálogo intercultural e interreligioso,
combatir la violencia, generar empleo, promover la participación cultural y política,
ampliar la igualdad de acceso a la justicia, a los servicios sanitarios y a la
educación para las mujeres y las niñas, y evitar o poner fin a la discriminación
existente contra la mujer y a las violaciones de los derechos de las mujeres;
70. Insta a la Comisión y a los Estados miembros, y en especial al Coordinador de la
UE contra la trata, a que tengan en cuenta y hagan un frente común en la
coordinación de las actividades de la UE en materia de política exterior dentro del
marco de la Estrategia de la UE para la erradicación de la trata de seres humanos
2012-2016; considera que es necesario instar a las autoridades nacionales del
norte de África, cuando y como sea posible, a que se relacionen con los demás
Estados de la región para combatir la trata de seres humanos;
71. Pide a la Comisión que apoye los proyectos de mujeres y fortalezca las redes de
mujeres en las universidades, los medios de comunicación, los organismos
culturales, la industria cinematográfica y otros sectores creativos, e insiste en la
importancia de mejorar las relaciones culturales entre ambas orillas del
Mediterráneo, también a través de los medios sociales, las plataformas digitales y
la emisión vía satélite;
72. Pide a los gobiernos y a las autoridades de los Estados miembros que coloquen
los derechos de las mujeres en el centro de sus relaciones bilaterales diplomáticas
y comerciales con los países del norte de África;
73. Pide a la Comisión que refuerce los programas de intercambio en la educación
superior, por ejemplo Erasmus Mundus, y que fomente la participación de las
jóvenes; aboga asimismo por el desarrollo de la cooperación interregional (ya sea
a través de hermanamientos o de intercambios «entre pares») entre las regiones al
norte y al sur del Mediterráneo;
74. Celebra las asociaciones de movilidad en la medida en que facilitan los
intercambios y contribuyen a gestionar la migración de una manera humana y
digna;
75. Encarga a su Presidente que transmita la presente Resolución al Consejo, a la
Comisión y a los Gobiernos de los Estados miembros.
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