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LOS DESC-CONOCIDOS.
Clara Rosa Gagliardone Rivarola.
Abogada. Feminista.
1.- CONOCER EL PACTO DE LOS DERECHOS ECONOMICOS,
SOCIALES Y CULTURALES.
2.- CREER EN LAS OBLIGACIONES DEL PACTO.
3.- INSISTIR Y PERSISTIR EN LA APLICACIÓN DEL PACTO.
4.- LOS DERECHOS ECONOMICOS, SOCIALES Y CULTURALES Y
LOS ALIMENTOS.
5.- LOS ALIMENTOS, EL PODER JUDICIAL Y LOS DESC.
6.- SUGERENCIAS.
1.- CONOCER.
¿Qué son los DESC? ¿Quiénes los conocen? ¿Para qué sirven? ¿Es un
convenio más, lleno de buenas intenciones que el Congreso ratifica sin
responsabilidad alguna? ¿Derechos económicos, sociales y culturales? ¿Son todos
derechos diferentes? ¿O son indivisibles e interdependientes?
Son algunas de las preguntas que nos hacemos los profesionales del
derecho del ejercicio privado, ya que sin importar si sabemos que son, si los
conocemos, y aún si le encontramos o no utilidad, el PODER JUDICIAL por medio de
sus operadores de justicia tiene la obligación de conocerlos y cumplirlos.
Sin duda, lo mejor es que lo conozcamos, que creamos en sus principios y
directivas, que los defendamos, que insistamos sobre su vigencia y que tengamos la
voluntad de persistir en caso que la indiferencia hacia su cumplimiento sea la regla.
¿Pero es indiferencia o desconocimiento? No tengo la respuesta.
Tropezamos en este pacto con la mínima y a veces nula importancia que tienen en
los currículos de las facultades de derecho, ya que muchos tratados, convenios y
pactos de derechos humanos, sólo llegan a los estudiantes por compromiso personal
de los profesores y las profesoras.
No pretendo tomar un examen de desc-conocimiento de los documentos
básicos de derechos humanos, y de los DESC en particular, entre los profesionales
del derecho, ya que el resultado del mismo lo conocemos de antemano. Sin embargo,
no son desconocidas para nadie que mira a su alrededor, las necesidades básicas no
cubiertas de más de un tercio de la población que sobrevive debajo de la línea de
pobreza.
El Pacto que establece los DESC es un pacto de Derechos Humanos. Nació
conjuntamente con el Pacto de los Derechos Civiles y Políticos, el 16 de diciembre de
1966 y ambos se refieren a los derechos de “toda persona, todos los miembros de la
familia humana, al individuo, a los hombres y las mujeres”.
La Constitución Nacional declara que la República del Paraguay “Se
constituye en Estado Social de derecho”. ¿Significa que tiene una mayor obligación
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que otros Estados en referencia al cumplimiento de los derechos humanos sobre
derechos económicos, sociales y culturales? Si, sin duda alguna.
Conozcámoslos.
El Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de
Naciones Unidas entró en vigencia 10 años después de su adopción, en 1976. El
preámbulo del Pacto reconoce que “…con arreglo a la Declaración Universal de
Derechos Humanos, no puede realizarse el ideal del ser humano libre, liberado del
temor y de la miseria, a menos que se creen condiciones que permitan a cada
persona gozar de sus derechos económicos, sociales y culturales,…”.
En relación al tema que nos ocupa de ALIMENTOS, el artículo 11 del pacto
reconoce “…el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para si y su
familia, incluso alimentación…”, obligando al Estado a implementar “…medidas
apropiadas para asegurar la efectividad de ese derecho,…”.
El punto previsto dentro del articulado del instrumento internacional es un
principio íntimamente ligado a varios artículos de garantías de nuestra Constitución,
los cuales se encuentran todos concatenados.
Tenemos en primer lugar el artículo 4, cuando establece que “Toda persona
será protegida por el Estado en su integridad física y psíquica,…”. El artículo 6 de
nuestra Carta Magna dispone que “La calidad de vida será promovida por el Estado
mediante planes y políticas que reconozcan factores condicionales, tales como la
extrema pobreza y los impedimentos de la discapacidad o de la edad.”. El artículo 48
dice que “El hombre y la mujer tienen iguales derechos civiles, políticos, sociales,
económicos y culturales.”.
En el artículo 54, reconoce que “La familia, la sociedad y el Estado tienen la
obligación de garantizar al niño su desarrollo armónico e integral, así como el ejercicio
pleno de sus derechos, protegiéndolo contra el abandono, la desnutrición,…”. El
artículo 57 ordena que “Toda persona de la tercera edad tiene derecho a una
protección integral. La familia, la sociedad y los poderes públicos promoverán su
bienestar mediante servicios sociales que se ocupen de sus necesidades de
alimentación, salud, vivienda cultura y ocio”.
A este listado debemos agregar el artículo 141 De los Tratados Internacionales
y el artículo 145 Del Orden Jurídico Supranacional, en su primer párrafo en forma
especial, cuando enuncia: “La República del Paraguay, en condiciones de igualdad con
otros Estados, admite un orden jurídico supranacional que garantice la vigencia de los
derechos humanos, de la paz, de la justicia, de la cooperación y del desarrollo en lo
político, social, económico y cultural”.
La ratificación de Pacto por el Congreso, impuso a nuestro país la obligación
de promover el respeto universal y efectivo de los derechos y libertades humanos
contenidos en él, que tienen que ver con el derecho al trabajo, a la sindicalización, a la
seguridad social, a formar familia, entre otros derechos enunciados.
Existe un principio jurídico que expresa que el juez conoce el derecho. Pese
a que algunas resoluciones judiciales están llenas de citas de leyes -pienso que
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muchas veces en forma innecesaria-, no tengo noticia que alguna resolución de
alimentos haya invocado los DESC, y menos aun aplicado el Pacto en el caso
concreto. ¿Será por que muchas veces los alimentos asignados no garantizan una
alimentación adecuada? Nobleza obliga, tampoco he hecho ninguna investigación
profunda al respecto.
Este pacto casi desc-conocido, impone obliga a los poderes del Paraguay a
tomar medidas apropiadas para asegurar la efectividad de los derechos económicos,
sociales y culturales. Sin esas condiciones no hay dignidad, lo que significa que no
hay humanidad.
Las medidas apropiadas y el acceso a las condiciones imprescindibles por
parte del Estado, tiene que ver con la voluntad política, con programas, con el
presupuesto, con la ejecución apropiada del presupuesto. Los compromisos
internacionales de derechos humanos son como un pagaré firmado a favor de un
particular, de los cuales se puede denunciar su incumplimiento, pero son poco
exigibles, y pagaderos en tal largo plazo como un juicio ejecutivo embrollado de
nuestros tribunales.
Como auxiliares de la justicia, somos concientes que el Poder Judicial no
está en condiciones de solucionar el problema de las carencias alimentarias y de la
exclusión social siquiera de un barrio marginal. Pero si está en condiciones y tiene la
obligación de darle una respuesta VALIDA a los pocos casos que llegan a los
estrados judiciales.
¿Por qué me refiero a pocos casos?. Porque para iniciar un juicio de
alimentos de una persona de menos de 18 años, se necesitan múltiples requisitos
que dejan sin alimentos a gran parte de la población que tiene garantizado los
alimentos por la Constitución Nacional, por la Convención de los Derechos de la
Infancia y por la Ley 1680 Código de la Niñez y la Adolescencia.
El primer tropezón es el acceso a la justicia. Es cierto que la Constitución en
el artículo 47 dice que “El Estado garantizará a todos los habitantes de la República
la igualdad para el acceso a la justicia, a cuyo efecto allanará los obstáculos que la
impidiesen”. Pero la misma es una expresión lírica para las mujeres en general, y con
más razón cuando no viven en ciudades con juzgados de primera instancia, cuando
son pobres, cuando no tienen documentos, cuando sus hijos tampoco los tienen, para
las mujeres que hablan sólo guaraní, por citar algunos inconvenientes.
En una palabra. Quienes más necesidades tienen de recibir alimentos, más
excluidas están. Es una paradoja. Nos consta que más del 98% de las peticionantes
de alimentos son mujeres convivientes con sus hijos e hijas. Pero prácticamente
todas son mujeres citadinas, documentadas, con instrucción aceptable, que pueden
darse a entender medianamente por lo menos en yopará.
Los números ayudan. Si la proyección al año 2008 de la población del país
es de 6.230.143 personas, y de ellas, 2.550.866 son personas menores de 18 años1,
ese es el universo que se encuentra en esa franja etarea que debe ser especialmente
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DGEEC. Proyección de la población por sexo y edades simples. Periodo 1950-2020.
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protegida por el Poder Judicial en su derecho alimentario, derecho básico y primordial
que garantiza la supervivencia y da lugar al goce y disfrute de los derechos sociales y
culturales. Ya que sin alimentos no hay vida.
Más del 30% de los hogares paraguayos tienen como jefa de hogar a una
mujer, Asunción tiene un sexto de la población del país, y se iniciaron en la capital en
el año 2007 la cantidad de 1487 juicios de alimentos2. A 3 niños promedio por familia,
¿Cuantos niños y niñas carecen de asistencia alimentaria sólo en Asunción?
Cuando nos centramos en el derecho a los alimentos de los hijos y los
DESC, además del desconocimiento de los derechos, otra realidad nos golpea. La
discriminación a las mujeres. Ese problema no sólo dificulta sino que también
expulsa a las mujeres de la posibilidad de buscar amparo en la justicia. Es un tema
grave con repercusiones nefastas para el futuro del país. Existe consenso científico
sobre la importancia de la alimentación en la primera infancia. Y los estudios señalan
que las consecuencias de una alimentación insuficiente son casi irreversibles.
Según datos oficiales del Ministerio de Salud Pública3, la desnutrición afecta
a 28.663 niños menores de 5 años, de los cuales 8.172 tienen menos de 1 año; están
afectados por anemia 9.196 menores de 5 años, de los cuales 1.027 tienen menos de
1 año. ¿Y cuántos nunca acudieron a un centro de salud y no figuran en las
estadísticas?
Sobre el punto, el Banco Mundial tiene en elaboración, y lo dará a conocer
éste año 2008, el INDICE DE LA OPORTUNIDAD HUMANA. En ella han estudiado
que oportunidad tiene una infancia con insuficiencia en todos los sentidos, y lo que
busca es establecer los mecanismos para equiparar las posibilidades de cada uno. El
estudio hace una distinción entre las circunstancias y las oportunidades, y cuanto
mayor es el número del índice, peor.
Así, sostienen que una circunstancia que limita las oportunidades es el
embarazo de una mujer de menos de 18 años. El nivel de estudio de las madres es
otra muy importante y el salario, por lo general superior, del padre es una oportunidad
para el niño.
Señala con énfasis la importancia de la alimentación durante los dos
primeros años de vida, la instrucción primaria, incluye inclusive la diferencia de
oportunidades entre quienes tienen acceso a servicios primarios como luz, agua,
transporte.
La idea del estudio del Banco Mundial es tratar de incidir en las políticas
públicas de los Estados, y comprometer alimentación, salud, educación en los niños
y niñas antes de los 5 años de edad, ya que se manejan con el dato que la
oportunidad termina a esa edad. Los índices deben bajar lo más urgentemente
posible, por las consecuencias devastadoras que significan, ya que la falta de
alimentos no sólo vulnera derechos humanos presentes, sino también excluye a sus
víctimas de derechos futuros.
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3
Datos oficiales de la Corte Suprema de Justicia. Dirección de Estadística.
M.S.P. y B.S.- Departamento de Bioestadística. Año 2007.
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El Comité de los Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones
Unidas, en el mes de diciembre del 2007, llamó la atención al Estado paraguayo por
el alto grado de desnutrición que afecta especialmente a la población rural, y le
recomendó que tome medidas eficaces y urgentes para combatir el hambre y la
desnutrición, y para fomentar la seguridad alimentaria.
Los abogados y abogadas no estamos familiarizados con el uso de
estadísticas en nuestros escritos para ser presentados en los juzgados y tribunales.
Y para los magistrados por su parte, al aplicar la ley en el caso concreto, el tema les
es indiferente. Sin embargo como un principio de compromiso social es útil conocer
números que nos enfrentan a la realidad, y evaluar si estamos en condiciones de
mejorar desde una sentencia las condiciones de vida de las personas excluidas y
atenuar aunque sea en una sola persona los índices de pobreza.
Esta es nuestra realidad-país según la Dirección General de Estadística,
Encuestas y Censos. Encuesta Nacional de Hogares. Año 2007.
Pobreza Urbana 2007
Pobres extremos… 15,7
Pobres no extremos 20,3
Total
36,0
Pobreza Rural 2007
Pobres extremos
24,4
Pobres no extremos 10,6
Total
35,0
Pobreza Total 2007
Pobres extremos
19,4
Pobres no extremos 16,3
Total
35,0
Por otro lado, incluimos por edad, la población cuya alimentación está
garantizada por la Constitución, por la Convención de los Derechos del Niño y la ley
1680:
Proyección de la población 2008.
0-4 años………735.042
5-9 años………717.813
10-14 años……695.085
15 años……….135.712
16 años……….134.329
17 años……… 132,885
Los indicadores señalan que son más pobres los menores que los adultos,
las mujeres que los varones, la población rural que la urbana, la menos alfabetizada
que la mas instruida y la incidencia es mayor entre las personas que hablan sólo
guaraní. Ser una mujer indígena es casi un pecado, ya que sufren todas las
discriminaciones juntas.
Sin duda el derecho a la vida no puede aislarse del derecho a la alimentación
adecuada, suficiente y variada, al derecho de beber agua potable, al derecho a la
salud, a la educación y a la vivienda. Todos derechos INDIVISIBLES y garantizados
por los DESC.
El Protocolo adicional a la Convención Americana sobre Derechos Humanos
en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales -Protocolo de San
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Salvador-, de 1988, en el artículo 12. Derecho a la alimentación, punto 1, dice: “Toda
persona tiene derecho a una nutrición adecuada que le asegure la posibilidad de
gozar del más alto nivel de desarrollo físico, emocional e intelectual”. Es decir, define
con más precisión y contundencia el derecho a la alimentación, que conlleva implícito
los derechos económicos, sociales y culturales. Y está ratificado por el Paraguay
desde el año 1997.
2. CREER.
Más allá de lo formal, de lo discursivo, no estamos compenetrados ni
comprometidos individualmente ni como sociedad con el cumplimiento de los
derechos humanos, que es un proceso cultural que implica nuevas miradas y por
sobre todo, nuevos hábitos.
Pero, lo elemental, lo primordial para esa nueva mirada es la confianza, es
creer en esos valores personales y sociales como generadores de un cambio positivo.
Solo la fe, la convicción, la certeza, aún en contra de la experiencia, puede conducir
al cambio necesario para iniciar el camino de respeto a los derechos humanos.
A las mujeres nos cuesta mucho más, sin embargo ponemos más empeño.
En la práctica aun no están reconocidos los derechos de la mujer en forma igualitaria.
Lo que en el hombre es trabajo en la mujer es obligación. La discriminación y la
violencia confirman sus roles “naturales” en forma especial en cuanto a sus deberes
maternales, dejando a su cargo exclusivo el cuidado gratuito de la familia.
En mi condición de feminista señalo que la mujer ha sido desde la noche de
los tiempos productora y reproductora. Siempre ha trabajado. Históricamente, a su
cargo estuvo mantener el fuego, cuidar a la familia, ocuparse de los alimentos y
conseguir el agua. Aun hoy es un pesado trabajo, y no sólo en las zonas rurales.
En las ciudades y pueblos, actualmente, el trabajo remunerado y fuera del
hogar le ha impuesto nuevas obligaciones a las ya tradicionales. Entre sus deberes
están como siempre, todas las funciones hogareñas, la educación de los hijos, el
cuidado y responsabilidad de su casa, con muy pocas excepciones de
responsabilidad compartida con un varón de la misma familia.
La injusticia del hecho nos debe hacer tener más fuerza, luchar con más
ganas, poner mas empeño en abandonar esas practicas que nos muestran una
sociedad discriminativa, injusta y con un alto déficit democrático. Decimos estar
comprometidos con la creación de un mundo diferente para nuestras hijas e hijos.
Queremos un futuro más justo. Y eso depende de que cada uno, hombres y mujeres,
mujeres y varones. Pongamos diariamente nuestro grano de arena para la vigencia
plena de los Derechos Humanos.
3. INSISTIR Y PERSISTIR.
Pedir, persistir, reclamar, solicitar, presionar, forzar, dar lata, resaltar, no dar
el brazo a torcer, empecinarse, machacar, reiterar, perseverar, obstinarse, aferrarse,
son algunos de los muchos sinónimos que existen a la palabra insistir.
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Creo profundamente que la lucha por los derechos en general y de los
derechos humanos en particular es una lucha que sólo puede emprenderse con la
condición de la perseverancia y de la obstinación. Y así lo sostienen importantes
doctrinarios del derecho y así lo demuestra la experiencia.
Insistir y persistir sobre la exigibilidad de los DESC. La exigibilidad es
sostenida por la Doctora Cecilia Grosman4 en un largo artículo sobre la
responsabilidad del Estado que invito a leer a toda persona que se interese en el
pacto. Las Obligaciones Generales Nº 3 del pacto, entre otras consideraciones dice:
“Entre las medidas que cabría considerar apropiadas, además de las legislativas, está
la de ofrecer recursos judiciales en lo que respecta a derechos que, de acuerdo
con el sistema jurídico nacional, puedan considerarse justiciables. El Comité observa,
por ejemplo, que el disfrute de los derechos reconocidos, sin discriminación, se
fomentará a menudo de manera apropiada, en parte mediante la provisión de
recursos judiciales y otros recursos efectivos”.5
En el mismo sentido también se manifestaba el Profesor Germán Bidart
Campos, quien sostenía la doctrina de la Inconstitucionalidad por omisión, ya que la
alimentación suficiente es responsabilidad del Estado, y decía que “se peca por igual
tanto si se niegan los derechos humanos de rango constitucional como si nada se
hace para hacerlos realidad”. La inconstitucionalidad por omisión puede ser del poder
Legislativo que no provee los fondos necesarios en los presupuestos de gastos, o del
poder administrador que teniendo los fondos no los aplica correctamente o los deja de
aplicar directamente.
Reafirmando la exigibilidad ante el Poder Judicial por las omisiones en el
cumplimiento del pacto, copiamos la Opinión General Nº 9 .La aplicación interna del
pacto. 1998, del Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales que dice:
"En lo relativo a los derechos civiles y políticos, generalmente se da por
supuesto que es fundamental la existencia de recursos judiciales frente a las
violaciones de esos derechos. Lamentablemente, en lo relativo a los derechos
económicos, sociales y culturales, con demasiada frecuencia se parte del supuesto
contrario. Esta discrepancia no está justificada ni por la naturaleza de los derechos ni
por las disposiciones pertinentes del Pacto…. A este respecto, es importante
distinguir entre justiciabilidad (que se refiere a las cuestiones que pueden o deben
resolver los tribunales) y las normas de aplicación inmediata (que permiten su
aplicación por los tribunales sin más disquisiciones). Aunque sea necesario tener en
cuenta el planteamiento general de cada uno de los sistemas jurídicos, no hay ningún
derecho reconocido en el Pacto que no se pueda considerar que posea en la gran
mayoría de los sistemas algunas dimensiones significativas, por lo menos, de
justiciabilidad. A veces se ha sugerido que las cuestiones que suponen una
asignación de recursos deben remitirse a las autoridades políticas y no a los
tribunales. Aunque haya que respetar las competencias respectivas de los diversos
4
Grosman, Cecilia. Alimentos a los hijos y Derechos Humanos. Editorial Universidad. Buenos Aires.
Argentina. Pag. 45/90. 2004.
5
-Observación General Nº 3. La índole de las obligaciones de los Estados Partes. Punto 5.
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poderes, es conveniente reconocer que los tribunales ya intervienen generalmente en
una gama considerable de cuestiones que tienen consecuencias importantes para los
recursos disponibles. La adopción de una clasificación rígida de los derechos
económicos, sociales y culturales que los sitúe, por definición, fuera del ámbito de los
tribunales sería, por lo tanto, arbitraria e incompatible con el principio de que los dos
grupos de derechos son indivisibles e interdependientes. También se reduciría
drásticamente la capacidad de los tribunales para proteger los derechos de los grupos
más vulnerables y desfavorecidos de la sociedad".
Estamos refiriéndonos a DERECHOS. Sería irrazonable pensar que no
tienen fuerza obligatoria y que son meras declaraciones de principios si tenemos en
cuanta que el conjunto de derechos humanos es indivisible, y que cada uno de ellos
tiene la misma importancia. ¿Podríamos separar el derecho a la vida del derecho a la
alimentación?
¿Cuántos frentazos son necesarios antes de reconocer un derecho humano?
Hace apenas dos siglos el derecho positivo sostenía la legalidad de la esclavitud.
Hace pocos años, la inferioridad jurídica de las mujeres. Ambas violaciones de
derechos humanos son aun hoy corrientes, pero difícilmente en forma abierta en una
sentencia judicial.
Insisto en ello. El único camino es insistir y persistir. No darnos nunca por
vencidos.
4.- LOS DERECHOS ECONOMICOS, SOCIALES Y CULTURALES Y LOS
ALIMENTOS.
Cuando hablamos de un derecho, tenemos en contrapartida un obligado. Si
así no fuera, no podríamos referirnos a un derecho, como lo concebimos los
abogados que nos movemos en un mundo jurídico de normas y reglas. Nuestro
derecho positivo, desde la Constitución Nacional, nos reconoce derechos y garantías,
al mismo tiempo que nos impone obligaciones.
Si tenemos un derecho, quiere decir que podemos y DEBEMOS reclamarlo.
Sin embargo somos concientes que no toda la comunidad jurídica bebe sus principios
en la obligación que tiene el Estado de cumplir sus compromisos y las obligaciones
que trasciendan los derechos civiles y políticos, sobre los cuales a la fecha existe
poca discusión.
El artículo 11 del pacto dice: 1. Los Estados Partes en el presente Pacto
reconocen el derecho de toda persona a un nivel de vida adecuado para sí y su
familia, incluso alimentación, vestido y vivienda adecuados, y a una mejora
continua de las condiciones de existencia. Los Estados Partes tomarán
medidas apropiadas para asegurar la efectividad de este derecho, reconociendo
a este efecto la importancia esencial de la cooperación internacional fundada en
el libre consentimiento.
2. Los Estados Partes en el presente Pacto, reconociendo el derecho
fundamental de toda persona a estar protegida contra el hambre, adoptarán,
individualmente y mediante la cooperación internacional, las medidas, incluidos
los programas concretos, que se necesitan para:
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a) Mejorar los métodos de producción, conservación y distribución de
alimentos mediante la plena utilización de los conocimientos técnicos y
científicos, la divulgación de principios sobre nutrición y el perfeccionamiento o
la reforma de los regímenes agrarios de modo que se logren la explotación y la
utilización más eficaces de las riquezas naturales;
b) Asegurar una distribución equitativa de los alimentos mundiales en
relación con las necesidades, teniendo en cuenta los problemas que se
plantean tanto a los países que importan productos alimenticios como a los que
los exportan.
Sobre este artículo, el Comité DESC de las Naciones Unidas ha publicado la
Observación general Nº 12: El derecho a una alimentación adecuada, que en su
punto 4 dice: “El Comité afirma que el derecho a una alimentación adecuada está
inseparablemente vinculado a la dignidad inherente de la persona humana y es
indispensable para el disfrute de otros derechos humanos consagrados en la Carta
Internacional de Derechos Humanos. Es también inseparable de la justicia social,
pues requiere la adopción de políticas económicas, ambientales y sociales
adecuadas, en los planos nacional e internacional, orientadas a la erradicación de la
pobreza y al disfrute de todos los derechos humanos por todos”.
En el punto 8 y siguientes del documento, define el contenido básico del
derecho a la alimentación adecuada, explica lo que se debe entender por
necesidades alimentarias y desarrolla puntos de interés que compartimos:
-la disponibilidad de alimentos en cantidad y calidad suficientes para
satisfacer las necesidades alimentarias de los individuos, sin sustancias nocivas, y
aceptables para una cultura determinada;
-la accesibilidad de esos alimentos en formas que sean sostenibles y que
no dificulten el goce de otros derechos humanos.
9. Por necesidades alimentarias se entiende que el régimen de
alimentación en conjunto aporta una combinación de productos nutritivos para el
crecimiento físico y mental, el desarrollo y el mantenimiento, y la actividad física que
sea suficiente para satisfacer las necesidades fisiológicas humanas en todas las
etapas del ciclo vital, y según el sexo y la ocupación. Por consiguiente, será preciso
adoptar medidas para mantener, adaptar o fortalecer la diversidad del régimen y las
pautas de alimentación y consumo adecuadas, incluida la lactancia materna, al
tiempo que se garantiza que los cambios en la disponibilidad y acceso a los
alimentos mínimos no afectan negativamente a la composición y la ingesta de
alimentos.
10. Al decir sin sustancias nocivas se fijan los requisitos de la inocuidad de
los alimentos y una gama de medidas de protección tanto por medios públicos como
privados para evitar la contaminación de los productos alimenticios debido a la
adulteración y/o la mala higiene ambiental o la manipulación incorrecta en distintas
etapas de la cadena alimentaria; debe también procurarse determinar y evitar o
destruir las toxinas que se producen naturalmente.
11. Que los alimentos deban ser aceptables para una cultura o unos
consumidores determinados significa que hay que tener también en cuenta, en la
10
medida de lo posible, los valores no relacionados con la nutrición que se asocian a
los alimentos y el consumo de alimentos, así como las preocupaciones
fundamentadas de los consumidores acerca de la naturaleza de los alimentos
disponibles.
12. Por disponibilidad se entienden las posibilidades que tiene el individuo
de alimentarse ya sea directamente, explotando la tierra productiva u otras fuentes
naturales de alimentos, o mediante sistemas de distribución, elaboración y de
comercialización que funcionen adecuadamente y que puedan trasladar los
alimentos desde el lugar de producción a donde sea necesario según la demanda.
13. La accesibilidad comprende la accesibilidad económica y física:
La accesibilidad económica implica que los costos financieros personales o
familiares asociados con la adquisición de los alimentos necesarios para un régimen
de alimentación adecuado deben estar a un nivel tal que no se vean amenazados o
en peligro la provisión y la satisfacción de otras necesidades básicas. La
accesibilidad económica se aplica a cualquier tipo o derecho de adquisición por el
que las personas obtienen sus alimentos y es una medida del grado en que es
satisfactorio para el disfrute del derecho a la alimentación adecuada. Los grupos
socialmente vulnerables como las personas sin tierra y otros segmentos
particularmente empobrecidos de la población pueden requerir la atención de
programas especiales.
La accesibilidad física implica que la alimentación adecuada debe ser
accesible a todos, incluidos los individuos físicamente vulnerables, tales como los
lactantes y los niños pequeños, las personas de edad, los discapacitados físicos, los
moribundos y las personas con problemas médicos persistentes, tales como los
enfermos mentales. Será necesario prestar especial atención y, a veces, conceder
prioridad con respecto a la accesibilidad de los alimentos a las personas que viven
en zonas propensas a los desastres y a otros grupos particularmente
desfavorecidos.
Son especialmente vulnerables muchos grupos de pueblos
indígenas cuyo acceso a las tierras ancestrales puede verse amenazado.
5.- LOS ALIMENTOS, EL PODER JUDICIAL Y LOS DESC.
Y por fin, nos sumergimos en nuestro tema central.
¿Qué puede hacer el Poder Judicial para el cumplimiento de este derecho
humano fundamental, cuando el poder administrador y el poder legislativo lo dejan de
lado? ¿Es posible el incumplimiento de los alimentos por parte del Poder Judicial
como uno de los órganos del Estado? ¿Cuándo se percibe violación por parte del
Poder Judicial? ¿Son evitables esos casos? ¿Quienes son los más vulnerables?
Fernando Savater, filósofo y escritor español dice que “La única raza
perseguida en el mundo es la de los pobres”. Pero Savater es varón, entonces no
conoce la frase de nuestra escritora Carmen Soler que dijo “no existe peor pena que
ser pobre y ser mujer”.
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Una mujer pobre tiene generalmente hijos aun más pobres que ella, más allá
de los esfuerzos de la misma para la superación de su pobreza. Por motivos
culturales, es posible que tenga un hogar monoparental, que exige otras obligaciones,
quedando así cada vez más lejos de satisfacer mínimamente sus necesidades
básicas y las de su prole.
Si esa madre vive en zonas rurales, por razones de género asumirá su
destino en forma fatal. Los hijos e hijas serán responsabilidad exclusiva de las
mujeres. Madres, abuelas, tías, hermanas mayores. No tiene acceso a la caja de
herramientas del derecho. Desconoce que ella no es la única obligada cuando la
concepción fue un acto de dos personas.
De entre las mujeres de escasos recursos que acuden al Poder Judicial en
busca que el padre de sus hijos comparta aunque sea simbólicamente los alimentos
para los hijos comunes, algunas tienen la suerte de ser atendidas por un
representante de la Defensoría especializada, que en cumplimiento del artículo 163,
inc. b del C.N.A., inicia el juicio de asistencia alimentaria, en caso que ella tenga los
certificados de nacimiento originales de sus hijos/as, los peticionantes estén
reconocidos por el padre, conozca el domicilio del padre y el mismo tenga trabajo.
¿Cuánto tiempo tarda en fijarse una audiencia? ¿Cuánto tiempo en obtener
un oficio judicial que ordene la apertura de una cuenta judicial en el Banco Nacional
de Fomento? ¿Y el oficio para averiguar sus ingresos? ¿Cuánto tiempo en obtener
una sentencia? Meses, varios meses. Con mucha suerte seis meses. Y todos los
meses transcurridos desde el inicio hasta la resolución casi siempre INCOBRABLES.
En esos casos tenemos, sin duda, la violación de la Constitución Nacional
que impone la obligación compartida en el artículo 53 y 54. La violación de la
Convención de los Derechos del niño en los artículos 3, 4, 6 y 27; la violación del
artículo 4 de la ley 1680. Y ahora que ya sabemos que son los DESC, le sumamos la
violación del artículo 11 del Pacto.
¿Y cuándo los responsables, inclusive parientes, no están en condiciones de
abonar la asistencia alimenticia? El artículo 4º ya citado dice en su anteúltimo párrafo:
“CUANDO ESTA OBLIGACIÓN NO FUERE CUMPLIDA, EL ESTADO ESTA
OBLIGADO A CUMPLIRLA SUBSIDIARIAMENTE”.
¿Qué debe hacer un magistrado de la jurisdicción especializada de la Niñez y
la Adolescencia cuando lo principales obligados no tienen condiciones de
cumplimiento y tampoco los parientes? ¿Cómo imponer al Estado el cumplimiento de
obligaciones asumidas en la Constitución, en instrumentos internacionales y en el
Código de la Niñez y la Adolescencia?
Creo que en los casos de niños/niñas concretos, con nombre y apellido, con
dirección conocida, se debe otorgar los alimentos, ordenando al Ministerio de Salud, a
la Secretaria de Emergencia Nacional o inclusive al Ministerio de Hacienda la entrega
de una canasta básica de alimentos. Otra posibilidad es que se obligue a la entrega
de dinero en efectivo para la compra de los alimentos.
Para garantizar alimentos suficientes y adecuados a cada edad, sostengo
que los juzgados de la niñez deben solicitar a un profesional de la medicina con
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especialización en nutrición que faciliten una tabla de necesidades mínimas de
alimentación.
Pienso también, que en cumplimiento del artículo 5º del C.N.A, las
necesidades de alimentación de un menor puede ser denunciada por cualquier
persona. Manda el artículo que sea ante la CODENI o el defensor público. Incluye el
artículo al Ministerio Publico, pero disiento con ello cuando la falta de alimentación se
debe a falta de medios, ya que sería criminalizar la pobreza.
Recordemos siempre que el Poder Judicial es custodio de la Constitución y
las leyes, y tiene como principio y fin, cumplirla y hacerla cumplir.
En varios países de la región, en casos similares, los abogados han optado
por acciones de amparo constitucional que han sido acogidos favorablemente. Las
acciones estaban dirigidas a subvencionar la alimentación mínima de un grupo
determinado de personas, y no a toda la población, de modo a tener una sentencia
posible y no declarativa.
Como profesionales del derecho comprometidos con los derechos humanos,
y en el caso de los magistrados, en cumplimiento de su juramento o promesa de
cumplir y hacer cumplir la Constitución Nacional, nuestra primera obligación es el
valor, y nuestro peor defecto la indiferencia.
“Así siempre fue”. “Es inútil emprender una lucha que de antemano la
sabemos perdida”. “Temo que el Tribunal anule mi sentencia”. “No quiero ser el
primero”. Frases que escuchamos en los Juzgados. Esa es la lucha diaria contra
molinos de viento instalados en el inconciente colectivo. Los abogados y abogadas
humanistas tenemos la obligación de forzar los términos con el objeto de su
cumplimiento. Recordemos el punto 2 del artículo 11 de los DESC que dice: “ Los
Estados Partes en el presente Pacto, reconociendo el derecho fundamental de
toda persona a estar protegida contra el hambre, adoptarán,
individualmente…”.
Cada Juez o Jueza, cada Actuario o Actuaria Judicial conoce sus
obligaciones. Celeridad, gratuidad, inmediatez, sumariedad, concentración,
cumplimiento de los plazos procesales.
Las prácticas son otras. La realidad nos muestra juicios de alimentos que
llevan años. Llegamos aquí a los casos concretos. A los justiciables de todos los días.
A los pedidos de alimentos adecuados en el sentido del artículo constitucional, el
Pacto y del CNA. Y la obligación dejada de lado por el Poder Judicial en las
sentencias, no dictadas en tiempo para proteger a las personas que piden su amparo
contra el hambre.
Conozco un caso que quiero compartir. En el mes de septiembre del 2007
una madre inició juicio de alimentos por derecho propio y bajo patrocinio, por un hijo y
contra su padre funcionario público que gana poco más que el sueldo mínimo. Un
mes después, a finales de octubre y sin dictar primera providencia, la jueza original se
inhibe por la firma del abogado interviniente. Recibido el expediente en el siguiente
Juzgado, en el mes de noviembre el profesional toma intervención y se notifica por
escrito de la providencia de fecha 31 de octubre que decía: “Hágase saber el juez y
13
notifíquese por cédula”. En consecuencia el Juzgado reconoce la personería y dicta la
providencia de “Estese al proveído de fecha 31 de octubre de 2007.”. Como el
Juzgado no dictaba la primera providencia, el profesional solicitó a finales de
diciembre el pronto despacho peticionando la providencia que de por iniciado el juicio
de alimentos.
En los primeros días de febrero de 2008, el profesional presentó un
urgimiento alegando que la única parte en juicio ya estaba notificada de la providencia
de Hágase saber el Juez, por lo que correspondía dictar la providencia que tenga por
iniciado el juicio de asistencia alimenticia. El Juzgado dictó una providencia de fecha
08 de febrero de 2008 en respuesta al pedido de Pronto Despacho y el Urgimiento
diciendo No ha lugar, por improcedente. Contra dicha resolución, el profesional
planteo el recurso de reposición y el de apelación en subsidio, pidiendo la revocación
de dicha providencia y que se dicte la providencia que tenga por iniciado el juicio,
sosteniendo que el alimentante no es parte hasta después de dictada la sentencia
definitiva.
A finales de febrero del 2008 por medio de un A.I., el Juzgado rechaza la
reposición y la apelación, diciendo que el alimentante es parte. En plazo se presenta
una queja por apelación denegada ante el Tribunal, el cual ordena traer a la vista el
expediente. Analizado el expediente se hace lugar al recurso de queja, se concede la
apelación y se llama Autos, previa ratificación del escrito de apelación. En el mes de
mayo el Tribunal firma un Auto Interlocutorio revocando la providencia del Juzgado
del mes de noviembre y aclarando que el alimentante no es parte del juicio de
alimentos y no necesita ser notificado de la providencia de “Hágase saber”.
El expediente baja a Primera Instancia para el “Cúmplase” y para dictarse
primera providencia. En la primera semana del mes de junio la primera providencia
fija audiencia del artículo 188 del C.N.A. para la tercera semana de mes de julio. Sólo
faltaron 74 días para que sea un año desde el inicio de la demanda hasta la audiencia
para que el padre sea escuchado.
Y sigue. Tras la fecha de la audiencia, el profesional ofrece pruebas en la
primera semana de agosto, cinco semanas después, el Juzgado dicta la providencia
de tener por ofrecidas las pruebas y libra los oficios solicitados en la segunda semana
de septiembre del 2008. El niño esta aun muy lejos de una sentencia. El padre nunca
abonará los alimentos atrasados porque con su ingreso no está en condiciones de
hacerlo.
Otro problema común que nos encontramos es la falta de concentración de
actuaciones. Si un A.I. de alimentos provisorios es dictado por el Juzgado, lo lógico es
pensar que en el mismo acto se libren los oficios para la apertura de la cuenta judicial
en el Banco Nacional de Fomento, cosa que no sucede. A veces pasan varias
semanas entre que se dicta una resolución y se libra el oficio consecuencia de esta.
Cada sentencia judicial es una manifestación del Estado en un caso
concreto. Por eso, cada sentencia judicial debe adecuarse a la Constitución y las
leyes. En caso que el obligado no esté en condiciones de abonar una alimentación
completa, creo que se debe imponer la alimentación suplementaria a los obligados
más próximos, y en caso de imposibilidad de estos, imponer al Estado el
cumplimiento de lo faltante, con un procedimiento simplificado.
14
No es necesaria una ley especial. El derecho restringido y clasista ha
evolucionado hasta los derechos humanos gracias a la doctrina y a la jurisprudencia,
siempre un paso adelante a la ley.
Demás está aclarar que todo lo establecido en forma especial para las
personas menores de 18 años, es valido para las personas mayores de 60 años que
no tengan cubiertas sus necesidades básicas de alimentación.
6.- SUGERENCIAS.
La Observación general Nº 12: El derecho a una alimentación adecuada en
su artículo 11, bajo el título “Recursos y responsabilidad” dice:
33. “La incorporación en el orden jurídico interno de los instrumentos
internacionales que reconocen el derecho a la alimentación o el reconocimiento de su
aplicabilidad puede mejorar de modo importante el alcance y la eficacia de las
medidas de remedio y deben alentarse en todos los casos. Los tribunales estarán
entonces en condiciones de juzgar las violaciones del contenido básico del derecho a
la alimentación refiriéndose de modo directo a las obligaciones en virtud del Pacto”.
34. “Se invita a los jueces y otros miembros de la profesión letrada a
prestar una mayor atención a las violaciones del derecho a la alimentación en el
ejercicio de sus funciones”.
Entonces, soñamos con que la ley posibilite a los Juzgados de Paz a mediar
y dictar sentencias de homologación de acuerdos de alimentos, convivencia y
relacionamiento en su jurisdicción. Y que en caso de incumplimiento tengan
intervención en la ejecución de los mismos.
Soñamos que los Defensores de la Niñez y la Adolescencia estén
consustanciados con su compromiso de REPRESENTAR y DEFENDER A LOS MAS
NECESITADOS.
Soñamos, aunque este sueño es mas difícil, también en referencia a las
Defensorías Públicas, que cumplan el inciso “d” del artículo 163 del Código de la
Niñez y la Adolescencia, que dice “requerir el cumplimiento de los plazos y términos
legales en la sustanciación de los casos sometidos a la jurisdicción y, ante la
inobservancia reiterada de los juzgados y tribunales, denunciar las trasgresiones a la
Corte Suprema de Justicia”.
En conocimiento que existen juzgados que cumplen la ley, que el ejemplo
cunda entre quienes no lo hacen, y que la regla sea el cumplimiento de los plazos
procesales, de los deberes de sumariedad, del estudio real y amplio de la prueba,
como forma de respeto a los derechos humanos de los niños y niñas que acuden al
Poder Judicial, ya que este tiene la obligación no sólo de respetar, sino también de
facilitar, proteger y realizar, es decir hacer todo lo posible para hacer efectivo los
alimentos.
En aplicación de la Constitución Nacional, el Pacto y de las leyes, se podría
ordenar la complementación de los alimentos a cargo de parientes o del Estado y
15
quizás ayude en ciertos casos, la conciencia plena que cada sentencia de alimentos
que no conlleve la satisfacción mínima alimentaria, es una violación individualizada.
Que es el Estado quien, por medio de una sentencia insuficiente y tardía, le niega
alimentos a María, a José, a Roberto y a Marta.
A modo de conclusión.
El Informe Nacional sobre Desarrollo Humano6, publicado por PNUD, grafica
el grado de percepción de discriminación de la justicia, siendo la primera causa de
discriminación la pobreza, es decir quienes más necesitan de protección.
Reiteramos, una vez más, la exclusión de las mujeres, y cuando cruzamos
que también es joven, habla solo guaraní, es campesina y pobre, está excluida
completamente. El informe señala que la discriminación a la mujer también se
relaciona con los años de estudio de la misma. Y que ante igual nivel educativo con
un varón, ello no es suficiente para igualarlos ante la ley.
88
85
Pobreza
Bajo nivel educativo
71
69
Cam pesino
Político partidaria
60
57
Discapacitado
Indigena
48
Orient. Sex. Diferente
Adulto m ayor
44
Guarani hablante
38
37
Mujer
Joven
31
Migrante/Descenciente
23
0
20
40
Barras 1
6
60
Barras 2
Barras 3
Fuente: PNUD/ODH. RDH 2007. Equidad para el desarrollo. Paraguay 2008. Pag. 127.
80
100
16
La falta de alimentos a los hijos o la alimentación insuficiente es una forma
de cortar las alas del futuro. El problema de la discriminación a las mujeres en el
ámbito judicial es muy grave y vulnera los derechos humanos de la misma y sus
descendientes, como lo señala un informe que dice que la falta de “recursos judiciales
idóneos y efectivos constituye la primera línea de defensa de los derechos básicos”7 8
Recuperar la confianza en la justicia es responsabilidad de toda la
comunidad jurídica,
Magistrados y Magistradas, Ministros/as
de Corte,
Actuarios/as judiciales, ujieres, oficiales de secretaria, y abogados y abogadas, y
solo es posible con el compromiso de todos y todas, sin exclusiones.
7
Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Acceso a la justicia para mujeres víctimas de violencia
doméstica.
8
Organización de los Estados Americanos. CIDH. “Acceso a la Justicia”. 2007. pag. 8
17
.BIBLIOGRAFIA:

Abramovich, Victor y Courtis, Christian. Apuntes sobre la exigibilidad judicial de los
derechos sociales

Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Acceso a la Justicia para las
mujeres víctimas de violencia en las Américas. OEA. 2007.

F.A.O. Paraguay. Situación de las mujeres rurales. 2008.

Ghersi, Carlos A. Derechos fundamentales de la persona humana. La Ley. 2004.

Grosman, Cecilia. Alimentos a los hijos y derechos humanos. Ed. Universidad.
Arg.

P.N.U.D. Informe Nacional sobre Derechos Humanos. Equidad para el desarrollo.
Paraguay 2008.

Melish, Tara, La Protección de los Derechos Económicos, Sociales y culturales en
el Sistema Interamericano de Derechos Humanos. CDES-Yale Law School. 2003.

Revista IIDH. Edición especial sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales.
Nº 40.
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Artículo sobre el derecho a la alimentación. Clara Rosa Gagliardone

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