EXPORTACIÓN DE GAS A LA ARGENTINA
1. La decisión de vender gas a la Argentina debe entenderse como un negocio en el
que el país encuentra una oportunidad de beneficio. No deben primar criterios
políticos ni intereses sectoriales, puesto que se trata de generar ingresos
genuinos para que el país pueda enfrentar sus obligaciones, justamente con los
sectores sociales. En esta perspectiva, el negocio requiere una decisión con base
en aspectos económicos como precios, volúmenes, plazos y oportunidades de
recuperar este mercado.
2. La situación coyuntural, pero de emergencia en Argentina representa una
oportunidad para estructurar un negocio con condiciones favorables. Al mismo
tiempo, el país debe mostrarse como un proveedor confiable con el cual se puede
planificar la estabilidad energética de países compradores. Si Bolivia se muestra
como un país cuyas decisiones económicas son tomadas exclusivamente en base
a presiones sociales o criterios políticos, difícilmente podrá encontrar nuevos
mercados, menos cuando de por medio están aspectos centrales como el
equilibrio energético de las naciones.
3. Además de lo económico en lo que debe prevalecer un sentido de oportunidad y
beneficio, en lo político se está experimentando una confrontación regional. El
gobierno no puede seguir tomando decisiones en función de presiones de grupos
y debe gobernar en función de lo que le conviene al conjunto mayoritario de los
ciudadanos. En el tema del gas, actuar exclusivamente en función de evitar
confrontar a radicales y por lo tanto, acceder a sus presiones, significará
enfrentar problemas mucho más grandes a futuro.
4. La forma en que las empresas tributan y las regalías que pagan son aspectos
importantes de cualquier norma sectorial. Sin embargo, estos son temas internos
que no deben condicionar la oportunidad de apertura de un mercado, aún cuando
sea por un plazo temporal. Las posibles modificaciones en las variables que
establecen la relación de las petroleras con el Estado no pueden ser las
determinantes para hacer o no este negocio. Si el negocio es bueno, este debe
realizarse independientemente de que luego el Estado y las Petroleras revisen en
común sus relaciones mediante cambios en la normativa interna boliviana.
5. Si Bolivia exporta a la Argentina, durante los próximos 5 años, 4MMm3/d, esto
significaría consumir 0,25 TCFs de los 55 TFC que tiene el país (0,4%). Es
decir, los volúmenes son una fracción muy pequeña frente a la gran necesidad de
recursos que enfrenta el Estado. En cinco años, se podría recaudar cerca de US$
190 MM, con un escenario en el cual el país podría buscar aún mejores ventajas
de precio por su favorable posición de negociación.
6. Con los niveles actuales de producción de gas, el país ya comienza a enfrentar
problemas con el equilibrio en otros combustibles líquidos. Al producir y
exportar más gas, se podría también obtener otros carburantes líquidos que son
necesarios para el consumo interno.
7. Finalmente, el proceso del Referéndum y de la nueva Ley de Hidrocarburos no
deben condicionar la posibilidad de estructurar un negocio que puede implicar
US$ 38 MM de ingresos al Estado. Es claro que se requiere de una nueva ley
consensuada y también es claro que el Gobierno ha comprometido su agenda
con el Referéndum. Sin perjuicio de lo anterior, el país no puede dejar de vender
una mínima parte de sus reservas que sí tienen impacto en ingresos,
condicionando esta oportunidad puntual a dos procesos que se llevarán
adelante, pero con sus propios tiempos técnicos y políticos.
Unidad de Comunicación
La Paz, 13 abril 2004
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