¿Hay un peso óptimo para las cachorras después del parto?
Jennifer Patterson sintetizó la estrategia actual de desarrollo de cachorras para el Centro de Investigación y
Tecnología Porcina (Swine Research and Technology Centre) de la Universidad de Alberta en el boletín
informativo Bacon Bits de mayo de 2004. Una de las recomendaciones clave fue cubrir a las cachorras a los
135-150 kg (298-331 libras) para llegar a un peso de al menos 175 kg (386 libras) después de la parición.
¿El peso en las cachorras reporta algún beneficio? Las cerdas están biológicamente diseñadas para movilizar
tejido y perder algo de peso durante la lactancia. Pero si esta pérdida es excesiva, disminuirá el rendimiento. Mi
investigación en la Universidad de Alberta indica que las cerdas primíparas pueden perder aproximadamente un
9 por ciento de proteína corporal con un mínimo efecto sobre el rendimiento. Una pérdida de peso mayor
redundaría en una merma en la producción de leche y en el rendimiento reproductivo (Tabla 1). La presencia de
menos folículos grandes en el ovario y un nivel inferior de hormonas (estradiol) en dichos folículos al destete
indicaron que los ovarios de las cerdas que perdieron un peso considerable estaban peor preparados para una
nueva inseminación. Una pérdida del 9 por ciento (~2,9 kg) de proteína en estas cerdas de 196 kg (~ 16 mm de
grasa dorsal) equivalió a una pérdida de 18 kg de peso y 1,5 mm de grasa dorsal.
Tabla 1. Las cerdas primíparas pueden perder hasta un 9 por ciento de proteína corporal antes de que decline
su producción.
Velocidad de crecimiento de la camada
(kg/día)
Porcentaje de concentración de proteína en
leche (día 20)
Estradiol en el folículo ovárico§, ng/ml
Porcentaje de folículos de más de 4 mm
% de pérdida de proteína
corporal en la lactancia
7
9
16
2,34
2,22
2,30
5,0 y
4,8 xy
4,5 x
3,8 y
55 y
1,8 x
55 y
1,5 x
24 x
§
Medición de madurez del folículo; los niveles superiores indican que la cerda está mejor preparada para una
nueva inseminación.
Las cachorras con un peso elevado en el momento de la cubrición probablemente se convertirán en primíparas
pesadas. Estas cerdas pueden tolerar mejor las pérdidas de peso durante la lactancia y mantener un desempeño
reproductivo aceptable. Ello se debe a que el tamaño de la cerda refleja las reservas corporales de grasa y
proteína que la misma puede utilizar si la ingesta de nutrientes es inadecuada para la producción de leche.
Demostramos este punto en un experimento conjunto con el Centro de Investigación Lacombe. Las primíparas
pesadas (195 versus 165 kg después de la parición) que perdieron un 11% de proteína corporal durante la
lactancia mantuvieron tasas de crecimiento más veloces y sus ovarios estuvieron mejor preparados para una
nueva inseminación al destete, lo que indica mayor fertilidad (Tabla 2). Factores tales como la genética, el
manejo y el medio ambiente desempeñan un papel fundamental.
Tabla 2. Las primíparas más gordas tuvieron un mejor desempeño luego de una pérdida de proteína del 11 por
ciento.
Peso después de la parición kg (libras)
165 (364)
195 (430)
Velocidad de crecimiento de la camada (kg)
2,16 a
2,29 b
Estradiol en el folículo ovárico§, ng/ml
Porcentaje de folículos de más de 3,5 mm
0,29 a
39a
0,65 b
58 b
La respuesta reproductiva de las primíparas que pierden mucho peso normalmente es menos marcada en las
cerdas más gordas que en las más delgadas. El análisis del intervalo destete-celo (IDC) de las primíparas que
perdieron más de 15 kg durante la lactancia, en relación con su peso post parto avala la conveniencia de un peso
post parto superior a 175 kg (Figura 1).
Las cachorras más pesadas no son necesariamente más fértiles. Las cachorras que no responden rápidamente
(dentro de los 40 días) a la exposición a un padrillo, al comenzar la inducción de la pubertad a los 160 días,
tienen aproximadamente 2 oportunidades de 3 de aparearse alguna vez y si se aparean pueden ser más proclives
a ser eliminadas prematuramente por problemas de fertilidad. En términos de cubrición, en las cachorras es más
importante la madurez que el peso, y también el hecho de ser cubiertas al menos en el segundo celo detectado
(más ciclos de celo). Además debe vigilarse que las cachorras tengan menos de 21 mm de grasa dorsal y que no
engorden demasiado.
Figura 1. Las primíparas más delgadas que pierden mucho peso (> 15 kg) durante la
lactancia demoran más en volver a entrar en celo.
La decisión de producir cachorras más pesadas no debe considerarse a la ligera. Si en una piara la
inapetencia y el subsiguiente desempeño reproductivo constituyen un problema, producir una cachorra más
pesada en la parición (175 kg o más) apareándola cuando alcance mayor peso o aumentando el nivel de
alimentación durante la gestación podría ser una útil estrategia de manejo. Sin embargo se debe tener en cuenta
que:
1. las cachorras más grandes y pesadas se convierten en cerdas más grandes, es probable
que excedan el tamaño adecuado para el sistema de producción (especialmente si usted
tiene compartimientos y jaulas pequeños), y se eliminan antes del plantel.
alimentar a las cachorras más pesadas es más caro. En el caso de una ganancia de peso materno de 50 kg
durante la gestación y un costo de la dieta de $200 por tonelada, alimentar a una cachorra que hubiera
pesado 150 kg a la cubrición costaría ~$9,20 más durante la gestación que a una que hubiera pesado 120 kg.
Esto se debe a que las cachorras más pesadas reciben mayor cantidad de alimento (2,6 versus 2,2 kg por día
o 5,7 versus 4,9 libras) durante la gestación
100
(Figura 2).
c
< 120 kg
c 74
Maternal weight gain ( kg)
2.
120-140 kg
80
b
60
40
50
>140 kg
a
38
66
b
52
a
28
20
0
1.9-2.3 kg
2.5-2.7 kg
Figura 2. Las cachorras más delgadas con el
mismo nivel de alimentación aumentan más de peso
durante la gestación.
Pesos de las cachorras a la cubrición < 120 kg, 120
a 140 kg, o > 140 kg. Cachorras alimentadas con
2,2 kg (4,9 libras: rango de 4,2 a 5,1 libras) o 2,6 kg
(5,7 libras: rango de 5,5 a 6,0 libras) durante la
gestación.
Gestation feed intake (kg)
Conclusión: Los beneficios y el costo económico de producir cachorras más pesadas se deben analizar más
detenidamente en función de cada sistema de producción, teniendo en cuenta factores tales como el manejo, el
tamaño de los compartimientos de gestación y de las parideras, así como también si la inapetencia o el
subsiguiente desempeño reproductivo constituyen un problema. Dado que la ganancia de proteínas durante la
primera gestación se puede manipular mediante la dieta, las cachorras se pueden cubrir con menor peso y aún
así producir suficientes reservas corporales en el parto como para tolerar pérdidas de tejido durante la lactancia.
Emma Clowes
Alberta Agriculture, Food and Rural Development, Edmonton
Teléfono: (780) 415-9989, Correo electrónico: [email protected]
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