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¡CUIDADO CON EL PENSAMIENTO DUALISTA…!
RICHARD ROHR
1. Lo que hemos aprendido de los místicos hasta este
momento:
-La divinidad, el ser humano, el cosmos son realmente UNO
(COSMOTEANDRISMO)
-Dios está más allá de todo conocimiento humano.
Ningún lenguaje sobre Dios puede ser “literalmente” verdadero
-Nuestra vida espiritual no debe basarse en ningún libro, credo o
pertenencia a alguna Iglesia específica, sino en
una experiencia de Dios.
2. EL PENSAMIENTO DUALISTA
Toma hoy casi cualquier libro de espiritualidad y en alguna de sus páginas
encontrarás una advertencia sobre los peligros del pensamiento dualista.
El lector promedio no sabrá lo que es el “pensamiento dualista” y no
será consciente de que ha estado usándolo durante casi toda su vida
y mucho menos que es peligroso para su vida espiritual.
El teólogo Paul Knitter nos da esta sencilla definición del dualismo:
“El dualismo resulta cuando hacemos distinciones necesarias y después
tomamos muy en serio esas distinciones. Tomamos esas distinciones como
líneas divisorias en lugar de cómo líneas de conección. No sólo distinguimos,
sino que separamos. Y la separacón normalmente nos lleva a calificar un lado
como superior que… y dominando a.. el otro.
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Así tenemos los dualismos de materia y espíritu, este y oeste, masculino y
femenino, Dios y el mundo, sagrado y profano, bueno y malo, etc. ¡Este es
precisamente el problema!!
El teólogo Richard Rohr también coincide en que éste es el problema. El cree
que la espiritualidad de la mayoría de los católicos todavía permanece
inmadura precisamente porque continuamos pensando dualistamente y no
hemos experimentado nuestra unión con Dios. Rohr atribuye este defecto en el
pueblo laico a un clero que está más interesado en llevarnos a la ortodoxia y la
rectitud moral y que tampoco ha experimentado la unión con Dios. Así continúa
Rohr:
La mayoría de la búsqueda religiosa actual es inmadura, separada
dualísticamente de cualquier experiencia de unión con Dios. Por lo tanto, es
cierto que no te puedes arriesgar diciéndole a gente con una conciencia
inmadura o dualista, acerca del Gran Presente en nosotros, antes de que lo
hayan realmente experimentado.
Si la realidad es todo eso que los místicos y la ciencia quántica dicen que es,
esto nos pone a los cristianos en problemas muy interesantes. Uno de ellos es
la oración en cualquiera de sus formas. Oigamos otra vez a Paul Knitter:
“El dualismo cristiano ha exagerado tanto la diferencia entre Dios y el mundo
que no puede realmente mostrar como los dos forman uno.
Consecuentemente, la oración cristiana es generalmente demasiado
“adoradora” y por lo tanto dualista.”
Tales oraciones necesariamente aparecen “dualistas” y fuera de contexto con
la experiencia mística. La adoración requiere de una jerarquía de “inferior” y
“superior”, lo cual es eminentemente dualista. El Papa Benedicto XVI observó
la gradual disminución del culto de “adoración” y lo atribuyó al secularismo de
la cultura. Por lo tanto instituyó prácticas piadosas que supuestamente pueden
ser practicadas por el laicado en general, como por ejemplo, para la gente que
va a recibir la Comunión, el aproximarse lentamente, el inclinarse antes de
recibirla, en algunos lugares aún haciendo la genuflexión, etc. Además de esto,
Benedicto ha urgido a los creyentes a hacer un uso mayor de la Devocón al
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Santísmo Sacramento en las Horas Santas para la Adoración. Esto es
perfectamente entendible si es que el secularismo es el culpable de todo esto.
Pero probablemente estas devociones no han sido recibidas con gran
entusiasmo porque contradicen tanto a las perspectiva cuántica como a la
mística, perspectivas que están siendo adoptadas por un número cada vez
mayor de cristianos en la medida en que ellos van siendo creyentes más
maduros.
Muchas de las creencias cristianas y espiritualidad están construidas desde un
dualismo Dios/humanidad. Pero cada vez resulta más difícil para los cristianos
católicos, aceptar esta dicotomía. Hasta muy recientemente, no obstante que
ha sido una parte esencial en la tradición cristina, el “Dios dentro de nosotros”
ha sido difícil de encontrar en los círculos cristianos. Ese Dios en el “que nos
movemos y existimos” (Hechos 17, 28). Es por esto que todo nuestro lenguaje
sobre Dios carga el peso de un dualismo crónico. Todas nuestros normales
patrones de pensamiento ven a Dios como alguien que está “sobre” o
“enfrente” de nosotros. Nosotros estamos aquí y Dios está en algún otro lugar.
Los místicos, gracias a su experiencia, han roto estos patrones de pensamiento
dualista y hablan en un lenguaje no-dual, el cual es muy fácil para nosotros
malinterpretar.
Además de esto, la espiritualidad actual tiene una fuerte tendencia hacia el
modelo místico Budista/Hindú. Esto nos lleva a otra malinterpretación, que la
única forma de hacerse místico, es raparte la cabeza, usar una túnica, entrar
en un entrenamiento con un maestro, dedicar años a perfeccionarte en el arte
de la meditación, esperando que un día recibas la “iluminación”. Pero ésta no
es la única forma de hacerte místico, y dado el individualismo, autoritarismo y
dogmatismo de muchos de sus maestros espirituales, creemos que no sea ésta
espiritualidad la mejor para muchos de nosotros en occidente. Dando por
hecho que la mayoría de nosotros no tenemos la inclinación para hacernos
monjes, como occidentales necesitamos preguntarnos cuál sería para nosotros,
en nuestro camino hacia la iluminación y de por lo menos algunos momentos
de realización no- dual, el papel de la comunidad, de las relaciones con la
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familia, de las amistades, de la creación de ambientes creativos que permitan
un mundo mejor, y sobre todo, un compromiso concreto con el mundo.
Muchos de nosotros, parece obvio que estos momentos de realización no-dual
pueden y así lo hacen, jugar un muy importante papel, esencial
indiscutiblemente, en el proceso de nuestra experiencia de unión con Dios. Si
estamos en lo correcto en esto, probablemente puede haber un camino para
personas como nosotros para que sin hacernos monjes, podamos convertirnos
después de todo en místicos.
DOS CAMINOS HACIA EL PENSAMIENTO NO-DUAL
Las viejas tradiciones de sabiduría generalmente distinguen entre “verdad
relativa” la verdad como es entendida en nuestro mundo dualista cotidiano, y
“verdad absoluta”, la verdad tal y como es experimentada en el mundo no-dual
de los místicos.
Volverte místico o tener una experiencia mística no te saca del mundo
cotidiano, no, nosotros todavía permanecemos como ciudadanos de ese mundo
dualista de todos los días. Yo sigo teniendo que a comprar la comida,
manejando al trabajo, cuidando a mis hijos o a mis nietos, y en esa clase de
actividades el mundo dual no es solo aceptable, sino absolutamente necesario.
Por muchos de nosotros, a lo más que podemos aspirar por ahora es a
“momentos de realización no dual”. Y esto también es verdadero para los
monjes. Podemos visitar el mundo no dual de vez en cuando, pero no
quedarnos ahí para siempre. ¿Eso significa que estamos destinados a vivir en
dos mundos totalmente divididos y no relacionados? Por supuesto que no, el
hecho es que ciertas experiencias del mundo dualista de todos los días,
precipitan “momentos de realización no-dual”. La misteriosa conección entre
esos dos mundos es la razón por la que no tenemos que volvernos monjes
para ser místicos.
De acuerdo al maestro espiritual Richard Rohr, la “verdadera espiritualidad” es
siempre una búsqueda. Pero no una búsqueda de unaperfecci´n moral, de un
control personal o de una recompensa eterna en la vida siguiente, es una
búsqueda de la UNIÓN CON DIOS AHORA, en estavida. Lo que es
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sorprendente acerca de esta búsqueda es que pronto descubrimos que
aquelloque estamos buscando ¡ya nos ha sido dado como un regalo!
Nosotros no encontramos a Dios, Dios ya nos ha encontrado…
Desafortunadamente, muchos católicos no tienen necesidad de buscar porque
ya tienen todas las respuestas sea en la Biblia o en la Iglesia. Otros católicos
parecen estar atrapados en una cultura consumista, están tan sumergidos en la
vida moderna que no tienen tiempo para entrar en intimidad con su vida
interior. Y luego están esos católicos que deveras están buscando a Dios, pero
lo hacen en formas “inmaduras” (dualistas y no místicas), porque su guia son
pesadas fórmulas y toda una jerga teológica. Es por eso que Richard Rohr les
pide a sus compañeros católicos tomar en serio a Karl Rahner y volverse
místicos, dejar de prestar atención al pensamiento dualista y concentrarse en
la unión con Dios en esos preciosos momentos de realización “no dual”, que
todos tenemos. Porque Rohr ya nos ha precedido en el camino de la
experiencia mística, nos pide creer que está diciendo la verdad cuando dice:
“Créanme en este punto crucial. Toda gran espiritualidad es de alguna manera
relacionada con dejar ir. Hay dos caminos que rompen nuestro pensamiento
dualista y nuestra inhabilidad para “dejar ir”: el camino del gran amor y el
camino del gran sufrimiento. Ninguno de los dos puede ser buscado, realmente
entendido ni programado por ningún método. No existe una técnica precisa o
fórmula para el amor o el sufrimiento. Ellos son nuestros maestros, los mejores
maestros, en su propio tiempo y en su forma única en cada momento.
Posiblemente podremos decir: “nadie camina hacia Dios solamente por amar y
sufrir, sin embargo, solamente aquellos que han amado y sufrido parece que
caminan hacia Dios más profundamente.”
AMOR Y SUFRIMIENTO
Es importante darnos cuenta que Rohr no dice que el amor y el sufrimiento
sean “los caminos” para un pensamiento no-dual. El aclara expresamente que
se trata de un “gran amor” y de un “gran sufrimiento”.
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Pero ¿qué es eso? Bueno, consideremos esta situación: yo me estoy moviendo
muy confortablemente en mi mundo dual y ahora estamos hablando de una
experiencia, que por su belleza y su verdad, tiene el poder de darme un golpe
en el estómago, llamar mi atención, tocarme profundamente y precipitarme
realmente a un momento de realización no-dual, esto es para decir que se
trata de un momento en el cual me doy cuenta que soy uno con Dios de
alguna manera y uno también con la realidad. No solamente me siento unido a
la divinidad, reconozco mi conexión con todo lo que existe. En ese momento yo
abrazo a toda la humanidad y también a toda la creación. En ese momento yo
ya no puedo estar en contra de nadie ni de nada. En ese momento encuentro
difícil, si no imposible, el ser el juez que soy normalmente. En ese momento
estoy pleno de gozo y de gratitud y celebro toda la existencia como una. Un
amor débil, un amor a pequeña escala o un sufrimiento vago, simplemente no
tienen el poder de generar esa clase de experiencia no dual que cambia la
vida. Desafortunadamente ese tipo de experiencia no puede durar mucho. Solo
un gran amor o un gran sufrimiento son lo suficientemente fuertes para
atravezar nuestras preocupaciones comunes, atravezarnos a nosotros mismos,
romper nuestro pensamiento dual e
introducirnos al Misterio.
Afortunadamente, el amor y el sufrimiento son parte integral de la vida
humana, lo cual significa que Dios nos ha dado a todos los seres humanos, sin
excepción, la capacidad para experimentar la Divinidad, no importando cuál
sea nuestro estado de vida. Todos los grandes maestros espirituales nos dirán
que el amor y el sufrimiento son los principales maestros de la verdad
espiritual, más efectivos y confiables que cualquier Biblia, más que cualquier
ministro de la Iglesia, que cualquier rito o cualquier teología. Qué bondad de
Dios que nos ha hecho fácilmente accesible la divinidad a todos.
El amor y el sufrimiento son, entonces, los principales caminos a la unión con
Dios y hacia nuestra propia transformación espiritual para empezar a ser unos
místicos.
ALGUNOS EFECTOS DE LA REALIZACIÓLN NO-DUAL.
Si no dejamos ir o no rechazamos el mensaje de esos momentos no duales,
algunas cosas invevitablemente seguirán cuando regresamos al mundo dualista
de todos los días:
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-Yo no veo ya a la gente y a las cosas del mundo en términos de la utilidad que
puedan tener para mí o de los retos que me presenten. Mi “ser”, mi “Yo” ya no
es el punto de referencia central en mi experiencia del mundo.
-Ya no me defino a mí mismo por los roles, los títulos, el dinero, el prestigio o
por mi membresía en ciertas asociaciones, iglesias, etc.
- Yo dejo de etiquetar a la gente o poniéndoles categorías, solo los veo sin
juzgarlos.
- Por todo lo anterior, yo empiezo a experimentar un gozo tranquilo, una
paz profunda y una felicidad muy personal.
Lo que ha sucedido, por supuesto, es que Yo he empezado a ver las cosas en
una nueva manera, desde la luz de mi experiencia de la no-dualidad, y eso me
hace presente a mi mundo un poco como se les hace presente a los místicos,
como al Dalai Lama.
El Dalai Lama es una de las personas más amadas en el planeta. Uno no tiene
que ser budista para apreciar la manera en que está presente en el mundo.
Cada vez que entra en un cuarto, parece que entra totalmente
desegocentrado. El es un perfecto ejemplo de alguien que ha puesto en la
práctica sus experiencias no duales de unidad con la Divinidad en su diario
vivir. Su presencia es muy poderosa tan solo al verlo, aunque sea virtualmente
a través de la televisión, qué no será verlo en persona.
“Desegocentrarse” claramente, es el fundamento básico para todos los místicos
de cualquier cultura o religión. Es precisamente para ese proceso de
“desegoncentrarse”, que es muy difícil para nosotros hoy, en esta época, que
pasaremos a la siguiente sesión…
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Eidos Platónico

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INTRODUCCIÓN:

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Teoría dualista y monistaNormas internacionalesMonismo moderadoEvolución histórica

TEMA 3 del programa LOS ASPECTOS TEÓRICOS DE ESTA RELACIÓN

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RecepciónRelaciones ordenamientos internosDoctrinas dualistas y monistas

Dialéctica dualista

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ContradicciónPacificaciónPosturas dialécticasMediaciónBien y mal

Reporte de libro: El Hombre en Busca de Sentido

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