El desarrollo histórico de la ciencia. Artigas
ELEMENTOS CIENTÍFICOS EN LA ANTIGÜEDAD
Babilonia y Egipto
estructuración de conocimientos empíricos
Grecia
sin soluciones
teoría sobre la constitución de la materia
resultados
Arquímedes
mecánica
pitagóricos
Eratóstenes, Ecfanto, Aristarco
Aristóteles
biologíafísica, astronomía
Imperio romano
letras, derecho y técnica
Árabe
transmisión griegos, alquimia, medicina, física
Medieval
Grosseteste
traducción, óptica, arco iris
Bacon
óptica, calendario, circunnavegar
Alberto Magno
síntesis
Tomás de Aquino
línea aristotélica, síntesis, carácter hipotético astronomía
ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CIENCIA MODERNA
Oxford
Raíces tardomedievales
Brawardine y Heytesbun
París
Buridan y Oresme
estudio de Aristóteles y Tolomeo con ardor
nominalismo medieval contingencia del mundo
Ciencia matematizada y exp.
astronomía y mecánica Copérnico, Kepler
Galileo, Newton
óptica
Newton
electricidad,
Oersted, Ampère, Faraday
magnetismo
Marxwell, Herz
acústica, termodinámica
química
Lavoisier, Dalton
biología moderna
Schleiden y Schwann
Darwin, Mendel
Positivismo de Comte
Revolución biológica: teoría de la evoluciónfilosofía de la naturaleza y de la ciencia
Ciencias humanas
economía
fisiócratas: Quesnay
Smith
clásica: Ricardo, Malthus, Stuart Mill,
Karl Marx
neoclásica: Jevons, Menger, Walras
Marshall, Pigou, Keynes
Galbraith, Friedman, Schumpeter,
Samuelson
sociología
Comte, Durkheim, Weber, Chicago,
Parsons
*sociobiología: Wilson
psicología
estructuralismo
Wundt
funcionalismo
James, Dewey
Gestalt
conductismo
Watson, Skinner
psicoanálisis
Freud
humanista
cognitiva
Giere
Churchland
evolutiva
Piaget
antropología cultural, teoría política, historia, pedagogía
CIENCIA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
Teoría de la relatividad
Einstein: especial y general
Física cuántica
Marx Planck
Broglie, Bohr, Schrödinger, Heisenberg
Biología molecular
Watson y Crick
estructura en doble hélice del ADN
Caos y complejidad
Lorenz
Ruelle y Takens: atractores extraños
Informática
*ética y biogenética
La ciencia experimental moderna se desarrolló sistemáticamente a partir del
siglo XVII en la Europa cristiana.
ELEMENTOS CIENTÍFICOS EN LA ANTIGÜEDAD
En Babilonia y Egipto se realizaron algunos avances científicos, pero
solamente en Gracia encontramos un primer desarrollo de las ideas que pueden
considerarse precursoras de la ciencia experimental. En Babilonia y Egipto
encontramos cierta estructuración de conocimientos empíricos: unidades y reglas de
medición, aritmética elemental, calendarios... Pero los primeros que sometieron esos
conocimientos al análisis racional y trataron de establecer las relaciones causales que
los enlazaban, y, en realidad, los primeros que crearon ciencia fueron los griegos, y,
en concreto, los filósofos naturalistas de Jonia.
Origen histórico de las ciencias en Grecia
Ciencia y filosofía fueron de la mano en sus orígenes. En la Antigüedad se
carecía de instrumentos precisos de observación y no se había desarrollado el método
científico moderno, de modo, que los fragmentos de ciencia empírica se encontraban
mezclados con reflexiones de tipo filosófico y con frecuencia, con especulaciones de
dudoso valor. El carácter especulativo de los griegos les llevó a plantear problemas y a
proponer soluciones.
Uno de los principales problemas que les ocupó fue la búsqueda de una teoría
sobre la constitución de la materia. Los presocráticos aportaron soluciones que, si bien
eran diferentes y ninguna de ellas puede considerarse acertada, establecieron el
camino. Ni el agua (Tales), ni los cuatro elementos (Empédocles), ni los átomos
(Leucipo y Demócrito) son soluciones correctas. Sin embargo, el camino iniciado llevó,
en la Edad Moderna, a conocimientos bien establecidos sobre la composición de la
materia.
Entre los resultados correctos, destaca el trabajo de Arquímedes, considerado
el científico más importante de la antigüedad. Fue el creador de la mecánica, además,
enunció el principio que lleva su nombre, estudió el principio de la palanca y desarrolló
ideas sobre el centro de gravedad. También obtuvo resultados en matemáticas.
Los pitagóricos insistieron en la importancia de la matemática para estudiar la
naturaleza y propusieron que la rotación diurna de los cielos podía explicarse de modo
más sencillo suponiendo que es la Tierra la que gira sobre sí misma. Eratóstenes
propuso una medida bastante aproximada sobre el tamaño de la Tierra, además,
calculó con notable exactitud el ángulo que forma el eje de la tierra con el movimiento
aparente del sol (la oblicuidad de la elíptica). Ecfanto, uno de los últimos pitagóricos,
propuso que la Tierra giraba en torno a su propio eje. Aristarco, para explicar la
aparente inmovilidad de las estrellas, propuso que deben encontrarse a gran distancia,
además, propuso un método correcto para determinar la relación entre las distancias
de la Tierra, el Sol y la Luna y concluyó que la tierra giraba alrededor del sol. Sin
embargo, durante siglos se impuso la teoría egocéntrica, propuesta por Eudoxo y
desarrollada por Hiparco y Tolomeo.
Aristóteles consiguió resultados importantes en el campo de la biología, en
algunos casos, sus experimentos constituyen un ejemplo de aplicación rigurosa del
método experimental. En física experimental y en astronomía sus ideas dejan mucho
que desear, pero algunos aristotélicos, todavía las defendían en el Renacimiento. Sus
aportaciones a la física fueron fundamentales en las discusiones medievales, e incluso
sus errores sirvieron para la formulación de nuevas ideas.
La Grecia antigua, en definitiva, desarrolló la filosofía, la lógica, las
matemáticas y los estudios de la naturaleza; con lo que establecieron las bases del
pensamiento posterior.
La transmisión de la ciencia griega al alto medioevo
En el imperio romano, el progreso científico fue muy escaso. Con su caída,
Europa experimentó un notable declive. La cultura árabe, que alcanzó su culmen entre
los años 800 y 110 recogió y desarrolló la herencia griega, por lo que luego pudo
transmitirlas a occidente.(sobre todo la matemática y la astronomía) añadiendo
aportaciones propias. Aunque no existía la química, los árabes desarrollaron trabajos
de alquimia. Sus objetivos eran quiméricos (transmutación de los metales en oro,
preparación del exilir que curase todos sus males...) pero sus trabajos con metales y
drogas llegaron a algunos resultados válidos e influyeron en la química moderna.
También la medicina y la química fueron desarrolladas por los árabes, que
hicieron aportaciones al método experimental. En los siglos XII y XIII hubo un
importante trabajo de traducción de los textos griegos en árabe al latín (sobre todo en
España).
También en los ámbitos de la filosofía y la teología fue notable el influjo de los
árabes. Averroes representa la culminación de la filosofía árabe, y junto con el judío
Maimónides, influyeron notablemente en la escolástica medieval cristiana.
Relaciones entre ciencia, filosofía y teología en el saber medieval
Hacia los siglos IX y X comenzó a renacer la cultura en la Europa cristiana. Las
escuelas monásticas y catedralicias resultaban insuficientes, por lo que se creó la
universidad. En los estudios universitarios medievales, la teología ocupaba un lugar
central. Existían también facultades de medicina y derecho, en las que se exigía para
entrar estudios previos en la faculta de artes (filosofía y ciencias –matemáticas y
astronomía-).
El saber medieval realizó una importante síntesis entre los elementos
filosóficos y científicos de la antigüedad, enriqueciendo las contribuciones árabes y
judías con la teología cristiana. En el siglo XIII se redescubrió Aristóteles. Roger Bacon
sostuvo que la Tierra es redonda y sugirió que se podría circunnavegar.
La síntesis escolástica entre las ciencias, la filosofía y la teología alcanzó su
máxima expresión en el siglo XIII, con los dominicos Alberto Magno (trabajo
enciclopédico) y Santo Tomás de Aquino, que, si bien no realizó aportaciones a las
ciencias naturales, sí formuló una síntesis filosófico-teológica en donde cada uno de
los distintos saberes es respetado en su autonomía propia y estimuló el trabajo
intelectual posterior, en el que ocupaba un lugar central la idea de un mundo racional e
inteligible.
Ciencia y sabiduría en Tomás de Aquino
La filosofía de la ciencia de Tomás de Aquino se encuenta en sus comentarios
al De Trinitae de Boecio y a los Analíticos Posteriores de Aristóteles. Además,
comentó las obras de Aristóteles dedicadas al estudio de la naturaleza. Tomás de
Aquino advirtió el carácter hipotético de las teorías astronómicas antiguas. Al discutir si
todos los cuerpos celestes se mueven circularmente, asegura que se tratan de
intentos de explicar fenómenos observables y concluye: “Por lo tanto, esto no está
demostrado, sino que es una cierta hipótesis”.
Hablando de nuestro conocimiento de las personas divinas, dice que existen
dos tipos de argumentos a favor de algo. El primero consiste en probar de un modo
suficiente la verdad de un principio de donde se deriva. El segundo consiste en
mostrar que, admitido lo que se intenta probar, de ello se siguen determinados efectos:
es lo que sucede en la astronomía, “pero esta explicación no constituye una prueba
suficiente”. Estos principios permitieron a los autores de la Baja Edad Media utilizar las
tesis de Tolomeo, a pesar de que su metafísica era contraria a ellas. Estos autores
hablan de “salvar las apariencias”, en relación a aquellas teorías que proponemos para
dar cuenta de los fenómenos observados sin pretender que sean verdaderas. La tesis
de Duhem es que la física tiene como finalidad principal “salvar las apariencias”. En
cambio, no niega que la ciencia pueda proporcionar un conocimiento auténtico de la
realidad.
La síntesis tomista proporciona un marco válido, permite integrar de modo
armónico la teología, la filosofía y las ciencias particulares. Respeta la distinción de los
distintos ámbitos del saber y su autonomía propia y, al mismo tiempo, proporciona una
perspectiva metafísica que sirve de fundamento para los distintos tipos de
conocimiento. Los principios filosóficos del tomismo permiten formular una
epistemología que reconoce el valor del conocimiento científico y afirma, frente al
relativismo y al pragmatismo tan difundidos en nuestros días, la existencia de una
verdad científica que se integra dentro del saber sapiencial propio de la metafísica y la
filosofía.
ORIGEN Y DESARROLLO DE LA CIENCIA MODERNA
La ciencia moderna se desarrolló sistemáticamente desde que se consiguió
combinar las matemáticas y la experimentación para elaborar un conocimiento que se
formula con precisión matemática y se somete al método experimental. Fue resultado
de la revolución científica del XVII, pero esa revolución culminó un proceso de siglos.
El cristianismo ejerció un influjo positivo en el nacimiento de la ciencia moderna (por los
cojones, me permito decir) porque proporcionó una matriz cultural que estimuló el trabajo
científico (la hoguera, que estimulaba que no veas). El cristianismo subraya que el mundo, como
obra de un Dios personal infinitamente sabio, es racional y posee un orden que puede
estudiarse de un modo científico y también subraya que el hombre es capaz de
conocer el orden natural y tiene el mandato divino de conocer y dominar la naturaleza.
El teorema de la velocidad media de Heytesbury, conocido como el Teorema
del Merton College desempeñó un importante papel en la formulación de la ley de la
caída de los graves de Galileo y, por lo tanto, en los comienzos de la física moderna.
La física de Aristóteles y la astronomía de Tolomeo fueron generalmente admitidas
todavía durante mucho tiempo, pero se iban abriendo paso nuevos conceptos.
El nominalismo medieval favoreció también el nacimiento de la ciencia
moderna, ya que insistía en la contingencia del mundo y, por lo tanto, en la necesidad
de observación y experimentación para conocerlo. Sin embargo, la insistencia en la
contingencia del mundo también obstaculizó el estudio científico. Cuando Galileo
intentó defender la teoría de Copérnico, se tuvo que enfrentar a la objeción según la
cual nunca se podría demostrar la verdad de esa teoría, porque Dios podría haber
dispuesto todo de un modo diferente a lo que tal teoría afirmaba haciendo, no
obstante, que los fenómenos observados fueran los mismos. Pero la investigación
científica supone que existe una necesidad en el mundo, aunque sea relativa y
compatible con la idea de libertad divina (Dios podía haber creado el mundo de
cualquier otro modo). La ciencia experimental moderna supone que existe un orden
natural estable que puede ser conocido por nosotros. Este supuesto es una condición
necesaria para la existencia y el posterior progreso de la ciencia. El cristianismo
favoreció la aceptación de este supuesto y afirmó la contingencia del orden natural que
hace necesaria la observación empírica. Además creó una “matriz cultural cristiana”.
El nacimiento de la ciencia matematizada y experimental moderna
La revolución científica del XVII se centró en torno a la astronomía, a la
mecánica y a las relaciones entre ellas. Comenzó cuando Copérnico propuso la teoría
heliocéntrica, que continuaba admitiendo que los planetas se mueven en órbitas
circulares. Kepler descubrió que los planetas describen elipses y formuló las
relaciones cuantitativas contenidas en sus leyes sobre el movimiento de los planetas.
Galileo realizó importantes descubrimientos al observar los planetas y el Sol con el
recién inventado telescopio, criticó los aspectos caducos de la física de Aristóteles y
argumentó a favor del sistema de Copérnico, aunque no pudo proporcionar pruebas
concluyentes a su favor, y contribuyó al desarrollo de la nueva ciencia de la mecánica.
Newton desarrolló la mecánica de modo completamente moderno y formuló la
ley de la gravedad, que explica las trayectorias elípticas de los planetas en torno al sol.
Con Newton, la física moderna se consolidó definitivamente.
La óptica también recibió grandes impulsos con Newton, pero hasta el XIX no
se demostraría que la luz visible es una radiación electromagética. Pero para llegar ahí
fueron necesarios numerosos descubrimientos como los de Ampere (que mostró cómo
se ataren y repelen hilos paralelos por donde circula la electricidad). Como
consecuencia de estos descubrimientos Herz produjo, por primera vez, ondas de radio
(1888),
La acústica y la termodinámica alcanzaron también su madurez. La química
también se fue consolidando superada ya la base de los antiguos estudios de alquimia
(que sirvieron al descubrimiento de los elementos). Lavoisier está considerado el
padre de la química. Dalton formuló la teoría atómica moderna (s. XIX) que todavía
consideraba que la materia se componía de pequeñas esferas indivisibles.
El progreso de la física y la química hicieron posible el desarrollo de la biología
moderna. Los estudios con el microscopio abrieron nuevos horizontes. El enorme
desarrollo de la ciencia experimental a partir del siglo XVII se explica por la peculiar
combinación de matemáticas y experimentación. Las matemáticas proporcionan un
instrumento muy preciso que permite obtener enunciados y demostraciones rigurosas
y, además, relacionar todo ello con resultados de experimentos y mediciones. Los
siglos XVIII y XIX fueron testigos de un enorme desarrollo de las ciencias y de las
aplicaciones tecnológicas que se derivan de ellas.
A partir del XVII, el ideal antiguo de ciencia, centrado en torno al conocimiento
demostrado, se combinó con el ideal del control de la naturaleza. Además apareció un
desarrollo fragmentario de la nueva ciencia.
Visión científica de la Ilustración
El nacimiento moderno de la ciencia experimental en el siglo XVII fue
acompañado de fuertes polémicas contra la filosofía natural antigua, que contenía
especulaciones científicas ya superadas por la nueva ciencia. En la época de la
Ilustración se produjeron malentendidos importantes, que impidieron ver cuál era el
alcance real de la nueva ciencia.
La Ilustración comenzó en Inglaterra, en el s. XVII con Locke y los deístas y se
extendió a lo largo del s. XVIII. Se subraya, con tinte optimista, la capacidad de la
razón y de la experiencia, reduciendo la importancia de la religión o adoptando
posturas materialistas. La religión era identificada con superstición. Se subrayaron los
ideales de una sociedad liberal y secular. Kant suele ser considerado como uno de los
principales exponentes de la Ilustración. Una de las realizaciones principales fue la
Enciclopedia de Diderot y D’Alembert.
Aunque las ideas de la Ilustración se centraban en torno a la naturaleza
humana y a la sociedad, se encontraban influidas por el gran desarrollo alcanzado por
la ciencia experimental, que parecía confirmar que la humanidad podía prescindir de
apoyos sobrenaturales, basándose en la razón para conseguir la emancipación
definitiva. Adquirió fuerza el cientifismo, que considera la ciencia como el único
conocimiento válido.
Por otra parte, en el XVIII comienzan a desarrollarse las ciencias humanas y
sociales, se plantearon como una aplicación del método científico a las realidades
humanas.
Sin duda, en la Ilustración se destacaron valores positivos que, de hecho, se
desarrollaron en Occidente por influencia del cristianismo (y dale...): La fraternidad entre
los hombres, la igualdad, la dignidad de la persona. Sin embargo, la oposición al
cristianismo provocó que esos valores se presentaran como independientes de la
religión, e incluso como opuestos a ellas.
El positivismo y el neopositivismo
El positivismo, que llevó el cientifismo hasta el extremo, encontró en Comte un
formulador eficaz. Comte fue el padre de la sociología moderna y pretendía conseguir
una reorganización de la sociedad basada en la perspectiva científica.
El positivismo de Comte afirma que la ciencia “positiva” se limita a relacionar
hechos observables, evitando toda especulación metafísica y religiosa. De este modo,
se limita el alcance de la ciencia. La ciencia experimental proporciona muchos
conocimientos sobre dimensiones de la realidad que se encuentran muy alejadas de
las posibilidades de observación, y, por otra parte, no es juez último del conocimiento
humano: más bien, la racionalidad humana es condición necesaria par que la ciencia
sea posible.
El neopositivismo, también llamado “empirismo lógico” fue una reedición del
positivismo en el siglo XX. Fue propuesto por los miembros del Círculo de Viena, cuyo
objetivo central era concentrarse en el análisis lógico del lenguaje científico, pero este
objetivo venía concebido de un modo fuertemente crítico y negativo con respecto a la
filosofía. Afirmaban que la filosofía debe reducirse a la clarificación del lenguaje
científico. La ciencia empírica sería el único conocimiento válido de la realidad.
El neopositivismo se presentaba como una consecuencia del desarrollo de la
ciencia y la lógica: afirmaba que se podía mostrar que todo conocimiento válido
referente a hechos reales se contiene en la ciencia empírica y solamente en ella. Sin
embargo, los neopositivistas nunca consiguieron probar su tesis, las diferentes
versiones de su “principio de significación” tenía demasiadas lagunas. La tesis según
la cual sólo es válido el conocimiento proporcionado por las ciencias, no es una
conclusión de ninguna ciencia concreta, por lo tanto, es contradictorio.
La ciencia experimental moderna representa, uno de los mayores logros de la
humanidad. En la actualidad, los científicos suelen ser conscientes de los límites de
sus ciencia. Sin embargo, la mentalidad positivista continúa influyendo en la
actualidad. Este hecho se puede deber a los excesos de posiciones que, desde el
extremo opuesto, han negado el valor de la ciencia o han pretendido manipularla a su
antojo, como sucedió en el siglo XIX con las formas extremas de idealismo.
La revolución biológica
El extraordinario desarrollo de la ciencia experimental desde el siglo XVII hasta
finales del XIX afectó, sobre todo, a las ciencias físico-químicas, en consecuencia,
también la filosofía de la ciencia se centró en torno a ellas. Muchas polémicas se
concentraron alrededor del mecanicismo. En este entorno, pudo desarrollarse la
biología.
Una de las manifestaciones principales de la revolución biológica es la Teoría
de la evolución que fue formulada, con diversas modalidades, desde principios del
siglo XIX. Desde entonces se han ido acumulando diferentes pruebas que avalan el
hecho evolutivo.
La teoría de la evolución ha dado lugar a muchas discusiones, que a veces se
complican porque se mezcla teoría científica con interpretaciones ideológicas. La
evolución no se opone a la existencia de dimensiones que, por principio, caen fuera de
las posibilidades del control experimental, por lo tanto, nada puede decir sobre la
existencia de dimensiones espirituales en la persona humana (sic) (¿Por qué todos los
meapilas y/o fascistas dicen y/o se atreven a escribir semejante pleonasmo?) o sobre la existencia de un
Dios.
Sin embargo, en ocasiones se utiliza la teoría de la evolución para negar la
existencia de alma humana espiritual, la negación del alma, de Dios o del plan divino
no pueden basarse en la ciencia. La ciencia adopta perspectivas particulares que no
agotan lo que podemos conocer sobre la realidad. El estudio científico de la evolución
debe respetar los problemas filosóficos o teológicos que caen fuera de las fronteras de
la ciencia experimental.
El progreso de la biología es muy importante para la filosofía de la naturaleza.
La imagen de la naturaleza que se obtenía a través de la física era una imagen muy
incompleta. El mecanicismo proporcionaba una imagen deformada de la naturaleza. El
enorme progreso de la biología ha permitido obtener una nueva imagen mucho más
realista, ya que comprende tanto los seres inanimados como los vivientes.
Todo ello ha tenido importantes consecuencias también en el ámbito de la
filosofía de la ciencia. Anteriormente, la epistemología se encontraba demasiado
centrada en problemas relacionados con las teorías abstractas de la física matemática.
La biología estudia entidades y procesos concretos que poseen un nivel notable de
organización y nos ayuda a reconocer que la ciencia experimental proporciona un
conocimiento auténtico de la realidad.
El progreso de la biología ha planteado también problemas acerca del lugar
que ocupa lo biológico en el ser humano. La teoría de la evolución y la genética han
parecido ofrecer ideas reduccionistas sobre el ser humano. Se trata de un
reduccionismo biológico que pretende explicar las dimensiones culturales y
espirituales como cualidades que, en último término, serían un simple resultado de las
dimensiones biológicas. Compete a la filosofía superar los inconvenientes de este
nuevo reduccionismo. La ciencia supone la existencia de unas dimensiones que no se
pueden reducir a los objetos estudiados por la ciencia misma: el sujeto que construye
la ciencia posee unas dimensiones que le sitúan por encima del sujeto de estudio.
Nacimiento y desarrollo de las ciencias humanas
Los filósofos clásicos, como Platón o Aristóteles, dedicaron su esfuerzo a
explicar la naturaleza humana, la sociedad y la historia. Cuando la ciencia
experimental se consolidó en el XVII, inmediatamente se planteó la posibilidad de
aplicar su método al estudio del hombre y la sociedad. Se plantea el problema de
hasta qué punto se puede aplicar el método experimental al estudio de los fenómenos
humanos,.
La economía
Es el ámbito donde el intento de emplear las matemáticas, modelos y
datos empíricos se ha concretado con mayor éxito. La economía moderna se
desarrolló a partir de los fisiócratas (Quesnay) que elaboraron el prime modelo
sistemático de economía. Decían que los fenómenos sociales están regidos, al
igual que los físicos, por leyes de la naturaleza que son independientes de la
ley y la voluntad del hombre. La tarea del economista sería descubrir las leyes
naturales que rigen los fenómenos económicos.
Poco después A. Smith publicó Investigación sobre la naturaleza y las
causas de la riqueza de las naciones, considerado el hito fundacional de la
ciencia económica. Considera la división del trabajo como causa primordial de
la riqueza de las naciones.
Se suele distinguir entre la economía política clásica y la neoclásica. En
la clásica encontramos a Ricardo que propuso una teoría del valor en función
de la que todo valor económico se basa en el trabajo, su diferenciación de las
clases económicas influyó en las teorías socialistas. También destacan en la
economía política clásica Malthus (medidas para frenar el aumento de la
población) John Stuart Mill y Marx.
A finales del XIX apareció la economía neoclásica (Jevons, Walras y
Menger) que expusieron las bases de la “utilidad marginal” y de la “ley de la
utilidad decreciente”. El principal teórico de los neoclásicos es Marshall.
Puede decirse que la economía clásica aborda la dinámica histórica y la
neoclásica se centra en un modelo que puede llamarse estático: “una
economía en la que ciertos elementos básicos se consideran constantes”. Los
objetivos de la microeconomía neoclásica son: establecer criterios de máxima
eficacia y elaborar un modelo positivo del mecanismo del mercado. Cecil Pigou
fue pionero en la utilización de la economía neoclásica en su acepción de
“economía del bienestar”, para lo que tuvo que contar con la participación del
Estado y la importancia del desempleo.
Keynes elaboró un nuevo modelo para abordar el paro como fenómeno
derivado de un fallo del mercado, que exigiría la intervención del Estado. En
este caso, analiza el conjunto del mercado, no mercados particulares, con lo
que habla de macroeconomía. Las teorías clásicas y neoclásicas se refieren a
microeconomía. Parecería deseable unir la micro y la macro, pero por el
momento aparecen como ramas distintas.
La línea que insiste en el papel del sector público ha sido desarrollada
por Galbraith. En cambio, Friedman, de la Escuela de Chicago, ha rechazado el
intervensionismo de Keynes admitiendo que existe una tasa natural de paro.
Schumpeter también se opuso al intervensionismo, pero finalmente pareció no
estar satisfecho con las posibilidades del capitalismo. Samuelson propuso la
economía mixta.
En las últimas décadas del siglo XX, la ciencia económica ha
desarrollado notablemente técnicas económicas y teorías particulares, pero no
se han producido cambios comparables a los provocados por la economía
neoclásica y keynesiana.
La sociología
El desarrollo de la sociología está marcado por la existencia de
diferentes corrientes y escuelas. El ser humano posee dimensiones que
trascienden el ámbito de la naturaleza y, por lo tanto, es imposible estudiarlas
con métodos idénticos a los de las ciencias naturales. Por eso mismo, el
desarrollo de la sociología suele ir acompañado, más en que las ciencias
naturales, por problemas de índole ideológica.
Se suele considerar fundador a Comte, ya que él mismo acuñó el
término sociología y la colocó en la cima de las ciencias. Con su ley de los “tres
estadios” pretendía establecer la sociología, utilizando una perspectiva
científica (el positivismo), como base de una nueva ciencia del orden y del
desarrollo social.
En Comte, lo científico-sociológico se encuentra unido a componentes
ideológicos. Su ley de los tres estadios es, en realidad, una interpretación de
toda la historia de la humanidad que no se ajusta a la historia real. El
positivismo de Comte reduce la ciencia a la relación de los fenómenos
observables y elimina todos los problemas que quedan fuera de ese ámbito.
Casi toda la filosofía y la religión deberían ser eliminadas. Los “problemas
últimos” típicos de la metafísica y de la teología responderían a cuestiones
imposibles de resolver, que no deberían ni siquiera plantearse. Pero las ideas
positivistas ni siquiera reflejan lo que es la ciencia natural, que va más allá de lo
observable. Siguiendo al positivismo, también debería ser eliminada la ciencia.
Durkheim trabajo para establecer la sociología como disciplina científica
respetable, capaz de diagnosticar los males sociales y promover remedios. Fue
el primer profesor de sociología (Sorbona). Durkheim dijo que, como
consecuencia de las interacciones entre individuos, surgen los “hechos
sociales”, también que las relaciones entre las diferentes partes de la sociedad
forman una especie de sistema unitario, con cierta vida propia, que condiciona
el comportamiento de los individuos. Son importantes sus análisis sociológicos
del suicidio y la religión. Durkheim considera que la religión es un fenómeno
que no se relaciona necesariamente con la divinidad y con el más allá, sino que
expresa la tendencia, presente en todas las civilización humanas, de
relacionarse con una realidad absoluta que proporcione un sentido de identidad
personal y colectiva. Se puede advertir que fácilmente surgirían confusiones si
se utiliza la sociología como clave última de interpretación, ya que, en ese
caso, aunque se atribuya gran importancia a la religión, ésta será concebida
principalmente como un hecho social cuyo contenido concreto quedará
relativizado (¿pero cómo se puede ser tan pazguato? ¿Ein? ¿Ein?).
Weber se ocupó de múltiples temas concretos, tales como la relación
entre protestantismo y capitalismo. Fueron importantes sus aportaciones a la
metodología de la sociología, donde se alineó en contra del positivismo y al
lado de quienes defienden que el estudio de los fenómenos sociales y
humanos requiere una especie de comprensión interpretativa que tenga en
cuenta las intenciones de los agentes. Weber utilizó conceptos expresamente
ideados y propuso métodos de análisis propios. Según su interpretación,
estamos asistiendo a un proceso de “desencantamiento del mundo”, que
equivale a una “des-divinización”. El mundo y su estudio ya no se consideran
como capaces de proporcionar ningún medio para ver la mano de Dios
actuando en el ámbito de la naturaleza. Este desencantamiento se relaciona
con el proceso de racionalización. La ciencia experimental desempeña un
importante papel en ese proceso. Por eso Weber piensa que el
desencantamiento del mundo crece constantemente a medida que crece el
pensamiento científico. El proceso global parecer ser presentado como una
conquista de la mente racional progresiva. Esta evaluación se asemeja a la ley
de los tres estadios del positivismo de Comte y se presenta, incluso en la
actualidad, como si fuese el resultado de un relato objetivo de la historia
humana. En cualquier caso, el progreso científico no puede ser interpretado a
favor del naturalismo, del materialismo ni del securalismo (pero tampoco del sectarismo
ni del divinismo, ojo. Que parece que, en lugar de demostrar la existencia de Dios, hubiera que negarla)
Otra idea de Weber es que la ciencia está libre de valores del mundo,
que sería incompatible con una interpretación religiosa. Aunque se admita,
como lo hace Weber que las ciencias no se ocupan de los valores, también
parece claro, como Weber lo admite, que el análisis de la ciencia es ingrediente
importante de nuestra idea general del mundo y de los valores.
En la Escuela de Chicago se creó el primer departamento universitario
de sociología (Small y Park). La orientación empírica de esa escuela
contrastaba con el enfoque, mucho más teórico y unido a la filosofía social, de
otros pioneros de la sociología americana. Parsons subrayó la capacidad
creativa del sujeto. Intentó formular una ciencia de la acción humana. Al igual
que Comte o Durkheim, se suele atribuir a Parsons un funcionalismo que
significa que la sociedad tiene cierta vida propia. Para él, las costumbres e
instituciones sociales desempeñan una función en el sistema social, en donde
existe un consenso acerca de los valores y fines básicos.
Una perspectiva bastante extrema es la “sociobiología” (Wilson), que
busca la unidad de todas las ciencias tomando como referencia la biología y
subrayando su papel central como factor explicativo de la cultura, la religión y
toda la actividad humana. Wilson intenta establecer el carácter científico de las
ciencias humanas, pero lo hace a costa de interpretar la cultura, la religión y
todas las dimensiones humanas en una clave demasiado materialista que no
deja lugar para las dimensiones propiamente espirituales.
La psicología
Es el estudio filosófico de las capacidades y del comportamiento del ser
humano. Ha existido desde la antigüedad. Pero en la Edad Moderna se ha
desarrollado una nueva disciplina que utiliza el método de la ciencia natural
para estudiar los aspectos del ser humano que pueden ser objeto del método
experimental.
El primer curso de psicología fue impartido por William James, el primer
laboratorio estuvo en Leipzig, creado por Wundt, quien también editó la primera
revista especializada. El primer libro se editó en Estados Unidos, por Dewey.
Hay varias corrientes:
1.- Al estructuralismo se encuentra asociado Wundt, padre de la
psicología experimental. Desarrolló el método de la instrospección
analítica para estudiar la estructura de la mente humana. Desapareció
porque proponía una interpretación demasiado primitiva, dependía en
exceso del juicio personal de cada observador.
2.- El funcionalismo (James y Dewey) se basa en el funcionamiento de
la mente. Se situaron en una corriente pragmatista, insuficiente como
posición filosófica, pero que impulsó la psicología.
3.- A principios del XX se fundó en Alemania la Escuela de la Gelstalt,
en la que se defendía que lo más importante no son los componentes
individuales de la mente, sino la configuración o forma constituida por
esos elementos. Se trata de una perspectiva holista.
4.- El conductismo (Watson) se concentra, exclusivamente, en los
fenómenos que se pueden observar, en la conducta. Se estudiaron
respuestas ante determinados estímulos. Se trata de un enfoque valioso
si no se niega aquello que no puede ser observado. El conductismo a
veces ha incurrido en ese defecto, por lo que queda desdibujada la
importancia del pensamiento, de las emociones, etc. Se aplicó a
animales, pero su aplicación al estudio de la persona y la sociedad ha
provocado reacciones de rechazo por su carácter extremo, que no
parece respetar las ideas básicas sobre la libertad y la dignidad
humanas.
5.- El psicoanálisis (Freud) es una teoría dirigida a la terapia psicológica
y subraya, de modo exagerado, la importancia de las fuerzas
inconscientes, especialmente del impulso sexual.
6.- La psicología humanista intenta superar al conductismo y al
psicoanálisis incluyendo en su estudio las experiencias típicamente
humanas, como el amor.
7.- La psicología cognitiva se centra en los procesos del pensamiento.
Forma parte de la ciencia cognitiva que intenta comprender el
comprender el funcionamiento concreto de la mente al procesar la
información. Tiene una relación especialmente estrecha con las
disciplinas científicas que estudian el cerebro, los procesos del
conocimiento y el tratamiento de la información. Tiene muy en cuenta la
neurofisiología y los trabajos sobre “inteligencia artificial”. Giere ha
encontrado en esta ciencia un instrumento apropiado para el enfoque
naturalista de la epistemología, aunque sólo como marco de referencia.
8.- La epistemología basada únicamente en la nerofisiología
(Churchland), en el que el estudio de las ciencias parecería reducirse al
estudio de los procesos cerebrales. Se trata de lo que suele
denominarse materialismo promisorio: se toman como base progresos
particulares en un conocimiento y se afirma que, a la larga, todo podrá
explicarse de ese modo. Pero esa promesa nunca se cumple.
9.- La psicología evolutiva (Piaget) se ha centrado en el estudio de la
adquisición de los conceptos, especialmente de los niños, intentando
encontrar la génesis de las ideas básicas de la ciencia. Es limitada,
porque aunque determinemos la procedencia de los conceptos, no
habremos comenzado a determinar cuál es su uso científico y cuál es
su validez.
Otras ciencias humanas
También se han desarrollado la antropología cultural, la teoría política,
la historia o la pedagogía. El éxito del método utilizado por la ciencia
experimental ha llevado a intentar aplicar en las ciencias humanas métodos
semejantes, lo cual siempre es posible, porque las realidades humanas poseen
dimensiones materiales y espirituales íntimamente ligadas, y es posible aplicar
el método experimental al estudio de las condiciones materiales asociadas a
todas las facetas de la vida humana.
Al mismo tiempo, existen notables diferencias, que se deben a la
existencia de dimensiones espirituales en el ser humano. Ni siquiera es posible
agotar el estudio de la naturaleza mediante la ciencia experimental, porque
todos los seres, incluso los vivientes no humanos y los seres no vivientes,
poseen dimensiones ontológicas o modos de ser cuyo estudio exige que se
adopte una perspectiva filosófica y, poseen, además, dimensiones metafísicas
porque no son autosuficientes y remiten, en último término, a la acción divina
que proporciona el fundamento del ser y del obrar en todas las criaturas.
Las ciencias naturales poseen una peculiar fiabilidad porque estudian
pautas naturales repetibles, que pueden ser sometidas a control experimental.
Las ciencias humanas, en la medida que estudien dimensiones que se
relacionan con lo material, pueden utilizar métodos semejantes. Sin embargo,
en la medida que estudien dimensiones específicamente humanas, que
incluyen la libertad y lo que la libertad implica, no pueden alcanzar el mismo
tipo de leyes porque el objeto que estudian tiene una categoría ontológica que
supera a la naturaleza puramente material.
Las dos culturas, ciencias y humanidades
El desarrollo de la ciencia experimental ha creado un ámbito de conocimientos
que sólo resulta accesible a los especialistas. Los pioneros de la ciencia experimental,
desde el siglo XVII hasta el XIX también se interesaban por los problemas culturales, y
los grandes filósofos también se preocupaban de los problemas científicos. Pero el
enorme desarrollo de las ciencias a partir del XIX provocó una especialización
creciente que hace cada vez más difícil la comunicación entre los especialistas de las
ciencias y las humanidades. Este se ha convertido en uno de los principales
problemas de la civilización actual. Se siente la necesidad de conectar los dos
ámbitos, porque las ciencias tienen enormes repercusiones teóricas y prácticas, y
existe una enorme laguna en el mundo de la cultura si se prescinde de las ciencias.
Se habla mucho de interdisciplinariedad, para subrayar la necesidad de superar
el obstáculo que supone que los especialistas de cada área usen lenguajes muy
diferentes. Cuando algunos especialistas en un área se atreven a establecer
conexiones con otras áreas distintas, suelen extrapolar la mentalidad propia de su
ciencia a la otra. Se intenta crear una “tercera cultura”, pero en la mayoría de los casos
nos encontramos con extrapolaciones que acaban creando mayor confusión de la que
había en principio.
La necesaria síntesis entre las ciencias humanas y las sociales exige el trabajo
riguroso de especialistas de ambos campos, en una colaboración que evite
extrapolaciones y síntesis superficiales. El análisis epistemológico permite comprender
la naturaleza y el alcance de las ciencias, así como de sus relaciones con otros
ámbitos de la cultura.
LA CIENCIA EN EL MUNDO CONTEMPORÁNEO
Después de su nacimiento moderno, en el siglo XVII, la ciencia experimental no
ha cesado de progresar. Durante el siglo XIX, ese progreso fue espectacular. Desde
principios del XX se sucedieron revoluciones tanto en el campo de la ciencia como en
el de la filosofía de la ciencia.
Las revoluciones científicas del siglo XX
Durante dos siglos, el éxito de la física newtoniana fue enorme. Pero la
relatividad y la mecánica cuántica ampliaron extraordinariamente el ámbito de la física.
La teoría de la relatividad
La relatividad especial o teoría especial de la relatividad se basa en dos
postulados: uno, que la velocidad de la luz en el vacío es constante con
independencia del movimiento de la fuente de luz o del observador (así,
Einstein negó la existencia del éter y por tanto la posibilidad de observar el
movimiento absoluto: todo movimiento es relativo según el sistema de
referencia). Dos, que las leyes de la física deben tener la misma forma cuando
se refieren a sistemas inerciales, que se mueven uno respecto al otro con una
velocidad rectilínea y uniforme (a partir de ahí reformuló las leyes de la
mecánica: las mediciones de distancias y de duraciones son diferentes según
el sistema de referencia en que se miden, la masa no es constante, sino que
cambia con la velocidad, existe una equivalencia entre masa y energía en las
transformaciones físicas)
La teoría de la relatividad general amplió la idea central de Einstein a los
sistemas acelerados. Proporciona la base para el estudio del universo en su
conjunto. Además, Einstein predijo que la luz solar se desvía al pasar cerca de
un campo gravitacional muy fuerte.
La teoría de la relatividad puso fin a una etapa de más de dos siglos en
la que se había llegado a creer que la mecánica de Newton proporcionaba el
esqueleto básico y definitivo de la estructura de la naturaleza. Conceptos
básicos como la existencia de espacio, tiempo y movimiento absolutos cayeron
de golpe. Esto mostró que incluso las teorías mejor comprobadas pueden ser
rectificadas y perfeccionadas. Se mostró que la mecánica de Newton sólo es
válida para un determinado ámbito de fenómenos. Es necesario recurrir a la
relatividad cuando se estudian fenómenos en los que intervienen velocidades
que no son despreciables respecto de la de la luz (300.000 km/s), pero cuando
las velocidades que intervienen son muy respecto a la luz, a partir de las
fórmulas de la relatividad se obtienen fórmulas de la mecánica clásica.
Pero la teoría de la relatividad no significa que “todo es relativo”. Esta
teoría proporciona conocimientos muy exactos acerca de una gran variedad de
fenómenos. Lo que subraya es que, cuando se estudia el movimiento, es
necesario determinar qué sistema de coordenadas se toma como marco de
referencia. Pero en cada sistema se obtendrían resultados bien determinados,
y se sabe cómo pasar de un sistema a otro.
La física cuántica
La revolución cuántica comenzó en 1900, fue provocada por Planck,
que para explicar el fenómeno de la distribución de energía en la radiación que
en física se denomina “cuerpo negro”, postuló que la energía no se emite y
absorbe de modo continuo, sino discreto, como en “paquetes” o “cuantos” de
energía, cuyo valor es siempre múltiplo de la frecuencia de radiación: el valor
de la energía es igual a la frecuencia multiplicada por una magnitud constante,
que se denomina constante de Planck.: esta constante desempeña un papel
fundamental en todos los fenómenos de la física atómica.
La idea de Planck exigía formular toda una nueva física para dar cuenta
de los fenómenos del microcosmos, o sea, de los átomos y las partículas
subatómicas. La primera formulación sistemática la obtuvieron Schrödinger y
Heinsenberg.
Desde el principio existieron discrepancias entre físicos, no sólo por el
significado filosófico de la física cuántica, sino sobre su valor como teoría
científica. Por ejemplo, Einstein (determinismo), que al principio colaboró en su
desarrollo, se encontraba insatisfecho con el indeterminismo (Bohr) cuántico y
defendió que debería obtenerse una teoría más amplia que lo eliminase.
Todavía se discute si la teoría es definitiva y si implica la existencia real
del indeterminismo. Según la paradoja EPR, en el mundo microfísico dejan de
aplicarse ideas que parecen de sentido común, por ejemplo, existe la nolocalidad (correlaciones entre fenómenos que, en principio, parecen
independientes). Estas discusiones han llegado al punto de que algunos
proponen la no-localidad como una nueva clave para comprender las
dimensiones de la naturaleza.
La biología molecular
Gracias al enorme avance de la física y la química, se ha podido
desentrañar los mecanismos de la vida en un nivel de explicación
anteriormente insospechado. Se ha abierto la posibilidad de actuar sobre los
vivientes como nunca antes se había podido. Con el descubrimiento de la doble
estructura del ADN (Watson y Francis Crick) se pudieron comprender los
mecanismos físicos mediante los cuales el materialismo genético se conserva,
se duplica, se modifica y se transmite. Con ello se abrieron las puertas de la
biotecnología.
En biología molecular tiene un importante papel el concepto de
información. Información genética son las instrucciones del ADN. También en
el fenómeno de la comunicación celular.
Este progreso tiene un doble interés filosófico. Por una parte, frente a la
epistemología clásica, demasiado centrada en la física, la epistemología actual
se desarrolla teniendo cada vez más en cuenta la biología. Por otra, el
progreso científico se ha interpretado, durante siglos, como si descalificara a
las reflexiones ligadas a la finalidad natural. No parecía haber lugar par la
finalidad de la ciencia. Sin embargo, el progreso actual de la biología muestra
que la naturaleza se encuentra completamente penetrada de dimensiones
finalistas.
La física del caos y la complejidad
Otro ámbito revolucionario es el estudio del caos determinista, que se
encuentra relacionado con la complejidad, o sea, con sistemas cada vez más
organizados. Pero la complejidad no se explica simplemente mediante el caso,
la relación entre ambos consiste en que los estados complejos se encuentran
en el límite entre el comportamiento periódico predecible y el caos
impredecible.
Los estudios del caos se desarrollaron gracias a las investigaciones de
Lorez, que presentó ecuaciones no lineales que no admitían soluciones
periódicas estables. Aparecen trayectorias que permanecen en una región
alrededor de las soluciones estacionarias y son muy irregulares. Las
trayectorias inicialmente cercanas, divergen exponencialmente en el tiempo
(Una mariposa bate sus alas en Pekín y mañana, en Madrid, llueve). La
conclusión era que, aún tratándose de un sistema determinista, su evolución
era intrínsecamente impredecible. Sólo se podría determinar la posición del
sistema en un futuro lejano si se conocieran con total precisión las condiciones
iniciales, pero esto es imposible según el principio de indeterminación de la
mecánica cuántica.
Ruelle y Takens formularon la teoría de los atractores extraños. En
sistemas que disipan energía, las trayectorias son atraídas hacia una región,
pero son extremadamente sensibles a las condiciones iniciales.
En estas teorías, se denomina caos al comportamiento errático de unas
trayectorias deterministas muy sensibles a las condiciones iniciales. Se trata de
estudiar fenómenos caracterizados por un movimiento aparentemente aleatorio
que se describe mediante ecuaciones deterministas. Por eso se habla de caos
determinista. Se obtienen ecuaciones deterministas en las cuales, cuando
existen pequeños cambios en las condiciones iniciales, surgen desviaciones e
imprevisibilidad.
Se trata de fenómenos que se dan con abundancia en la naturaleza. El
caos es, por una parte, determinista, pero por otra refleja un futuro incierto.
Sugiere la existencia de una indeterminación en el mundo físico y permite
comprender cómo, a partir de una colección bastante limitada de componentes
y leyes básicas, pueden llegar a formarse sistemas muy variados y que poseen
muchos tipos de complejidad.
En las últimas décadas ha adquirido mucha importancia el estudio de la
“autoorganización”, cuyo análisis se puede relacionar con los conceptos de
información, potencialidades y direccionalidad, que ocupan un lugar central en
la filosofía de la naturaleza.
La informática
El concepto información, tanto en la vida cotidiana como en ciencias de
la información se relaciona con la comunicación de mensajes. La teoría de la
información estudia aspectos tecnológicos de la transmisión usando conceptos
matemáticos. En las ciencias experimentales, el término se usa como
equivalente a programa que guía una actividad natural (esta acepción parte de
la biología, con el descubrimiento de la información genética).
La teoría de la información trata del estudio científico de la información y
comprende el estudio del procesamiento y transmisión de información. La
informática estudia ese ámbito científico y tecnológico que incluye a los
ordenadores, las transmisiones y la microelectrónica.
Ética y biogenética
En la biotecnología se utilizan seres vivos para producir alimentos, medicinas y
otros productos. Obviamente, algunos procesos de este tipo se ha utilizado desde
hace mucho tiempo (pej.- la fermentación). Los avances recientes se refieren
especialmente a la “ingeniería genética”, mediante la que se manipula el ADN. Los
fines van desde la producción de medicinas hasta la clonación.
Es especialmente importante contar con principios éticos, sin ellos, fácilmente
podría admitirse que todo lo que resulta técnicamente posible es también lícito, lo que
lleva a consecuencias éticamente desastrosas. Pero también plantea serios desafíos
morales: el progreso científico muestra que la ciencia experimental, aunque posee una
autonomía legítima, exige un complemento ético que no puede ser proporcionado por
el mero progreso científico y del cual depende que se consigan condiciones
auténticamente dignas y conforme con las exigencias morales de la vida humana
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