Fracaso escolar
“la evaluación bajo sospecha”
School failure
“Assessment under suspicion”
HÉCTOR DAVID ALVAREZ INOSTROZA1
1
Universidad Santo Tomás, Osorno
Becario Conicyt, Programa Capital Humano Avanzado
Avenida Zenteno 3150, Osorno
[email protected]
Resumen
Aun cuando los índices de matrícula y escolarización se han incrementado en América Latina y el
Caribe, existen aun importantes cifras de fracaso escolar, principalmente en educación
secundaria. Es por esto que, el siguiente trabajo aborda algunos factores que inciden en el fracaso
escolar, ya sea al interior o exterior de la escuela, Por otra parte, se intenta develar cuál es el
vínculo entre los procesos evaluativos y este fracaso, para dar paso finalmente al movimiento de
Escuela Nueva en Colombia, como uno de tantos caminos hacia la disminución del fracaso
escolar, en el sistema educativo actual.
PALABRAS CLAVES: fracaso escolar, deserción escolar, evaluación para el aprendizaje,
escuela nueva
Abstract
Although registration fees for high school and schooling rates have improved in Latin America
and The Caribbean, the dropout rates are significant, especially in high school. For this reason,
the following study deals with some facts that have had an impact on school failure, either inside
or outside the school. Moreover, it is an attempt to uncover the relationship between assessment
processes and this failure. Finally, there is an analysis of the Progressive School Movement in
Colombia as one of the many ways to reduce school failure in the current educational system.
Key words: school failure, school dropout, assessment for learning, Progressive school (Escuela
Nueva)
En la mayoría de los países latinoamericanos se registraron avances en la última década en cuanto
al acceso a la educación primaria, y, en menor medida, respecto de la cobertura de la secundaria.
En efecto, las tasas de matrícula a la educación primaria hacia el año 2008 se elevaron hasta
niveles superiores al 92% en gran parte de los países, y en la secundaria llegaron a bordear el
80%2, entre los cuales Chile, obtiene un rango suficientemente alto, llegando al 94%.3
Sin embargo, aun existen importantes deficiencias y retrasos en materia educacional, pues
una parte muy elevada de estudiantes sigue abandonando tempranamente el sistema escolar y un
alto porcentaje de los adolescentes que transitan del ciclo básico al medio desertan de este, antes
de completarlo, sin haber alcanzado el capital educacional mínimo y las destrezas requeridos para
mantenerse fuera de la pobreza durante la vida activa, incumpliéndose así los derechos a la
educación consagrados en las declaraciones internacionales pertinentes.
Los sistemas educacionales de buena parte de los países de Latinoamérica comparten en
mayor o menor medida los siguientes factores:
.- insuficiente cobertura de la educación preescolar
.- elevado acceso al ciclo básico
.- escasa capacidad de retención tanto en el nivel básico como en el secundario.
2
3
Véase CEPAL, 2010, cap. IV
http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/1/39991/2010-622-ODM-ESPANOL_CapIV.pdf
Así, la repetición y el retraso escolar –fenómenos que con alta frecuencia anteceden a la
deserción escolar– unidos a un bajo nivel de aprendizaje de los contenidos básicos de la
enseñanza, conspiran contra el aprovechamiento del potencial de los niños y niñas desde
temprana edad. Sus efectos negativos se acumulan a lo largo del ciclo escolar, incidiendo de
manera muy desigual en las oportunidades de bienestar, sobre todo entre los sectores más pobres
Es por estos que el objetivo de este documento es examinar algunos aspectos que están
directamente ligados al fracaso escolar, principalmente la evaluación como un antecedente que al
no tener un buen desarrollo, incide particularmente en la deserción escolar de los estudiantes de
enseñanza media, además de conocer algunas experiencias exitosas, como Escuela Nueva en
Colombia, que con un trabajo sólido en materiales de calidad, han disminuido el fracaso escolar
en el sistema educativo.
Causas del fracaso escolar
Los niveles de progresión y de retención en la educación primaria o básica, son bastantes altos,
de acuerdo a los datos recogidos por Unesco, los que sobrepasan el 80%, sin embargo, este dato,
oculta información, respecto de algunas excepciones, donde la deserción escolar temprana, es
muy significativa, llegando al 30 % aproximadamente, tales son los casos de países como
Guatemala, Guyana, Nicaragua, República Dominicana, entre otros.
Esta deserción escolar, es sin duda para el sistema educativo un fracaso en sus propósitos. Cabe
señalar que en América Latina y el Caribe entre 2006 y 2007, casi 3 millones de niños, estaban
fuera de la escuela y el porcentaje de repitencia en el conjunto de grados de la educación primaria
era del 3,8% y el porcentaje de deserción escolar era del 3,7% (UNESCO, 2010)4
Resulta absolutamente necesario, en consecuencia, develar, cuales son los factores que inciden de
manera directa en este fracaso escolar, de manera que estas variables se puedan minimizar, para
obtener un mejor resultado.
Ahora bien, Zulma Perassi, señala que el “fracaso escolar”, es un concepto que trasciende
el ámbito escolar y que no se puede entender solamente como un fenómeno propio del sistema
educativo, sino “que trasciende los muros de la institución escolar y encuentra sus raíces en la
realidad social, económica, política y cultural de un país”. Perassi, Z (2009).
“Educarse no es sinónimo de Escolarizarse”, con esta frase tan categórica parte el artículo,
de Perassi en la Revista Iberoamericana de Educación, Número 50 en el que va detallando la
4
http://www.eclac.cl/publicaciones/xml/1/39991/2010-622-ODM-ESPANOL_CapIV.pdf
concepción de educación que trasciende a un sistema educativo y se transforma en un aspecto
transversal de la sociedad, en el que hay muchos actores involucrados. Dicho esto, el texto no le
quita validez a la escuela como entidad educadora, señalando que es la entidad encargada de
certificar los conocimientos, que el sujeto-estudiante debe lograr en su proceso educativo.
Es precisamente en este sentido que la escuela, entendida como la capaz de certificar los
conocimientos es la encargada de desarrollar buenos procesos educativos, para no llegar al
fracaso escolar.
Por otra parte, se plantea además que si bien es cierto, el acceso a la educación gratuita, en los
países de América Latina ha ido acrecentándose, esto no necesariamente es sinónimo de una
inclusión social y cultural real.
Según datos del Sistema de Información y Tendencias Educativas en América Latina (SITEAL
2007) a comienzos de la década de los 90, la cifra de escolarización era del orden del 80%
llegando a comienzos de este siglo a 89%, siendo el nivel de educación básica, el con mas alto
rango de acceso. Ahora bien, este acceso no garantiza el éxito escolar y en consecuencia el
fracaso aquí está dado principalmente por el origen social de los niños.
Es entonces imperante, que la escuela se transforme en un agente de cambio frente a este fracaso
y no perpetúa un círculo vicioso, en el que los que culturalmente y socialmente tienen menos,
estarán condenados a este fracaso educativo.
El fracaso escolar es por lo tanto, el resultado de un proceso en el que intervienen
múltiples factores y causas, algunos de los cuales son característicos de los niños y jóvenes y de
sus situaciones socioeconómicas (factores extraescolares), y de otros más asociados a las
insuficiencias del propio sistema educativo (factores intraescolares).
Factores extraescolares
Uno de los factores más relevante es, la situación socioeconómica de los estudiantes, al respecto
resulta preocupante que en las zonas urbanas de 11 de 17 países de Latinoamérica, un porcentaje
superior al 50% del total de los niños que desertan de la escuela sin terminar el ciclo primario
pertenecen a los hogares de menores ingresos. Más aún, en Argentina (Gran Buenos Aires y total
urbano), Chile, Costa Rica, Honduras, México, Panamá, Paraguay (Asunción y Departamento
Central) y Uruguay, el 60% o más de los niños que se retiran en el transcurso de la primaria se
concentran en el 25% de los hogares más pobres.
Según
Brunner y Elacqua, Capital Humano en Chile (2003), existen varios factores que
determinan el rendimiento óptimo de un estudiante en el sistema educativo, en consecuencia son
factores que al estar determinados, se asocian de manera directa y significativa, desde lo
extraescolar. Algunos de estos factores son:
•
Ocupación, ingreso y nivel educacional de los padres
•
Infraestructura física del hogar y grado de hacinamiento
•
Recursos del hogar (libros, diccionarios, escritorio, computadora)
•
Organización familiar y clima afectivo del hogar
•
Capital social de la familia, vecindario, comunidad y pares
•
Prácticas de socialización temprana y desarrollo motivación y lenguaje
•
Acceso a, y calidad de, la enseñanza preescolar
•
Involucramiento familiar en aprestamiento escolar
Los factores que han sido destacados, son los de mayor relevancia en determinar un bajo
rendimiento académico, y en consecuencia, son los que pueden determinar un potencial fracaso o
deserción escolar.
Factores intraescolares
Ahora bien, por otra parte los factores intraescolares son también aspectos relevantes que inciden
en el fracaso escolar, el poco liderazgo directivo, poco incentivo a los docentes de excelencia,
recursos y materiales educativos de baja calidad, entre otros.
Por ejemplo la incidencia de un profesor con buen desempeño profesional en el éxito escolar del
estudiante es abrumadora, tal como lo señala el siguiente esquema5:
5
Fuente: McKinsey&Company, How the world’s best performing School systems come out on top (2007)
Impacto de un profesor de alto desempeño
Así como lo refleja el estudio de Mckinsey&Company, existen otros estudios que indagan en
los factores que determinan el rendimiento académico de los estudiantes y que provienen de
aspectos que dependen de la escuela. En el año 2004, se realizó un estudio, que dio origen a un
informe denominado ¿Quién Dijo que no se Puede? Escuelas Efectivas en Sectores de Pobreza,
que concluye con una serie de aspectos, que en la medida que son recogidos y trabajados de
manera estratégica por una institución educativa, afectarán positivamente el rendimiento escolar
de los estudiantes, estos factores son:
•
Cultura escolar positiva (sentido y motivación compartidos; ética de trabajo)
•
Objetivos ambiciosos, claros y especificados prácticamente
•
Líderes institucionales y pedagógicos: rol del director y equipo directivo
•
Gestión coherente, planificación pedagógica efectiva y constante evaluación
resultados
•
Manejo eficaz de heterogeneidad alumnos
•
Reglas claras y manejo explícito disciplina
•
Reclutamiento, apoyo, evaluación y compromiso docentes: el rol del profesor
•
Gestionan apoyos externos y recursos materiales con que cuentan
•
Sostenedor posibilita un trabajo efectivo y apoya la labor directiva en la escuela
•
Buscan construir alianzas con padres y apoderados
Al igual que en los factores extraescolares, aquí los destacados, son los que determinan en mayor
medida, el rendimiento académico. Entre ellos encontramos el rol del director y del profesor, pero
en especial el trabajo desarrollado al interior del aula, en el que el proceso evaluativo cobra real
significancia y que va minando las decisiones, de las familias y de los estudiantes a desertar del
sistema escolar, como se detallará más adelante.
Respecto del estudio de escuelas eficaces en sectores con altos grados de vulnerabilidad, y
que han sido escuelas exitosas y han logrado reducir el fracaso escolar de manera importante,
existen algunos autores que no están de acuerdo con la teoría de estas escuelas eficaces ya que no
está comprobada su total validez; más bien, como señala Belleï (Cox 2004:198), lo que está
comprobado es la teoría de la reproducción: “sólo el contexto socioeconómico familiar puede
considerarse como variable transnacional”; el resto de variables referidas a las dimensiones
escolares tienen una incidencia menor, sólo muestran efectividad en algunos contextos y no
siempre se comportan en el mismo sentido de un país a otro” (Effective Schools in Science and
Mathematics, Martín et al., iea, 2000).
La investigación latinoamericana reciente (Casassus, 2003) reporta cómo son los procesos al
interior de las escuelas y las aulas los que tienen más relación con la calidad de los aprendizajes,
siendo éstos (todos ellos) de naturaleza psicosocial: especialmente el clima emocional de aula; o
lo que se llama también clima escolar (Cornejo y Redondo, 2001); fundado en las expectativas de
los sujetos sociales que interactúan en el espacio social de la escuela y en los procedimientos de
interacción fundamentales: diseño de las tareas, evaluación y expectativas de los actores
(Redondo, 1997).
La evaluación bajo sospecha como causa del fracaso escolar
¿Existirá entonces una vinculación entre este fracaso escolar y un componente relevante del
proceso educativo, como lo es la Evaluación?
Señala Perassi, Z (2009) “La evaluación provee de indicios para elaborar juicios valorativos que
sustenten la toma de decisiones”.
A partir de esta afirmación, es importante señalar entonces, qué tipos de indicios está entregando
la evaluación que lleva a cabo un determinado contexto educativo para llevar al éxito o al fracaso
escolar de un estudiante.
La concepción o paradigma de evaluación será fundamental para encaminar el proceso educativo
hacia un éxito adecuado o hacia un fracaso que muchas veces los docentes se resisten a
modificar.
El poder que ejerce cada contexto educativo, con su tradición evaluativa, es muy difícil de
modificar, y es ahí donde radica un fenómeno que puede acortar la brecha entre un fracaso
escolar y solo un rendimiento bajo de un estudiante.
Cuando la evaluación es entendida solo como un número que permite poner en una medida u otra
a los estudiantes, está perpetuando un paradigma evaluativo arcaico en el que el sujeto-estudiante
evaluado es enajenado o excluido de este proceso, que podría traerle ricos dividendos en términos
de aprendizaje, pero como no se aprovecha, solo lo perjudica y lo destina a un fracaso escolar.
La evaluación no debe ser entendida como una estrategia donde importa más el resultado que el
proceso. Por ende es importante, que en este tipo de culturas evaluativas mantener una actitud
dialógica que evidencie acuerdos-marcos y que derribe ciertas características aceptadas como
algo normal por los integrantes de esa cultura.
Estas características de una cultura con poco sentido evaluativo y que dan origen a un rotundo
fracaso escolar pueden ser:
.- La Exclusión del estudiante en el proceso evaluativo.
.- El sentido verticalista y unidireccional del proceso
.- La evaluación, no es un tema de trascendental desarrollo en los docentes
.- Sinónimo entre Evaluación y Calificación
.- Propuestas Evaluativas Homogéneas
.-Carencia de Procesos Metaevaluativos.
Es importante destacar la problemática que existe en los contextos educativos donde la
evaluación no es un tema principal sobre el cual discutir e incluso es entendida simplemente
como una calificación.
Al respecto señala Nydia Elola (1996) “es posible afirmar que la calificación es una acción que
sobreviene al análisis, a la interpretación de la información y a la elaboración del juicio
valorativo. La calificación no reemplaza, ni es sinónimo de evaluación, sino que expresa sus
resultados”
Según esta definición, la calificación no es solo entendida como un número que nos permite
ordenar a los alumnos de acuerdo a una categoría, pero que finalmente no aporta información
relevante sobre si este sujeto-estudiante aprendió o no. Esta forma de evaluación devalúa el
proceso educativo y lleva a los estudiantes de mayor riesgo social a un fracaso escolar.
Por otra parte, cuando un estudiante tiene bajos logros académicos y está en riesgo de repitencia y
los factores familiares y sociales, determinan que es un potencial estudiante con fracaso escolar,
los docentes no se detienen a reflexionar sobre sus prácticas evaluativas y si estas, son las más
adecuadas, pertinentes y que le permiten al estudiante, demostrar lo aprendido.
Siempre es más común, vincular el fracaso escolar a los factores extraescolares. Es aquí, donde
me parece relevante poner en evidencia que una buena práctica pedagógica, trae como
consecuencia una mejor práctica evaluativa y para llevar a cabo este proceso, el docente
necesariamente necesita reflexionar constantemente sobre su proceso evaluativo.
En el último INFORME DE RESULTADOS DE LA EVALUACIÓN DOCENTE 2011 6, se
establece que de los ocho criterios evaluados en el portafolio, los de más bajo desempeño son
dos:
.- Calidad de la Evaluación de la Unidad
.- Reflexión a partir de los resultados de la Evaluación
Este indicio, es relevante, para establecer un vínculo certero, entre las formas evaluativas de los
docentes y como estas, pueden estar determinando el fracaso escolar de un estudiante, al
señalarle, a través de la calificación constante, que no puede, que no sabe, que no aprendió, lo
que va en definitiva, coartando las posibilidades del progreso académico del estudiante y
consecuencia predestinándolo al fracaso escolar.
6
http://www.docentemas.cl/docs/Resultados_Evaluacion_Docente_2011_270312.pdf
Escuela nueva como modelo de disminución del fracaso escolar
Escuela Nueva Escuela Nueva es un modelo pedagógico que surgió en Colombia en la década de
los años 70, como respuesta a las necesidades educativas de los niños de primaria de las zonas
rurales del país.
El Modelo de Escuela fue ensayado en las zonas rurales con unas características particulares: los
niños de primero a quinto de primaria, ubicados en grupos de 4 o 6 se reunían en una gran aula y
en una mesa redonda. Cada uno tenía la guía que le correspondía de acuerdo con su nivel de
grado y el docente adquiría un nuevo rol: era el facilitador del aprendizaje de los niños.
Este modelo impacta de manera positiva en el rendimiento de los estudiantes, ya que a través de
las guías de aprendizaje, se respeta los distintos ritmos para aprender de estos y esto no genera la
ansiedad propia que termina en una deserción escolar generalmente.
Las guías fueron diseñadas como respuesta a los altos índices de deserción que se presentaban en
el campo, debido a las actividades como la pesca, la cosecha, entre otras, que los niños realizan
desde pequeños como parte de la cultura regional. Esto, los obliga a ausentarse por largos
periodos de tiempo de la escuela.
Las guías les permiten a los niños avanzar a su ritmo. De esta forma, si tienen que cumplir con las
labores del campo, una vez retornen a la escuela, encontrarán su guía en el momento en el que la
dejaron y podrán continuar con su proceso de aprendizaje.
Asimismo, las guías abordan las distintas áreas del conocimiento desde la perspectiva del
"aprender haciendo", con actividades acordes a la realidad de los niños. Cortar, pegar, investigar,
preguntar, entrevistar, son acciones que las guías plantean para los pequeños.
La mirada, sobre el proceso de aprendizaje, para el Movimiento de Escuela Nueva, está dada
fuertemente por dos componentes, el constructivismo, en el que el estudiante aprende haciendo y
aprende con otros. Y como segundo punto, ese aprender haciendo, debe estar dado siempre por
“materiales” de buena calidad.
Estos “materiales” (guías de aprendizaje), con una estructura clara, donde el contexto cobra
mucho significado, en donde la familia está incluida como parte de esa guía de aprendizaje, en el
que el estudiante regula sus propios ritmos de aprendizaje, determinan un paso adelante en la
continuidad del proceso de aprendizaje.
En su componente curricular, el Modelo Escuela Nueva exige el trabajo en grupos "el ser humano
aprende en compañía de otros". Cada niño posee unas habilidades que desarrollan más que otros,
por eso, cuando se unen varios niños con distintas habilidades, se potencia el aprendizaje al
aprender el uno del otro.
A modo de conclusión
Se puede afirmar que el fracaso escolar es un aspecto que puede tener distintas miradas y no solo
obedece a una forma de evaluación. Se puede abordar desde un punto de vista sociológico,
respecto de cómo inciden los fenómenos sociales, en este fracaso escolar, por ejemplo la fuerte
diferencia de clases sociales, por otra parte se puede abordar desde un punto de vista sicológico,
en el que cobra real importancia la estimulación que reciben los niños desde su infancia y la
seguridad que les brinda un ambiente familiar adecuado, etc. Aun así la mirada de Perassi sobre
el fracaso escolar desde la mirada de la evaluación, aporta significativamente aspectos sobre los
cuales vale la pena detenerse.
Cabe preguntarse, en consecuencia, será que hoy, los profesionales de la educación no tienen la
capacidad de construir instrumentos de evaluación absolutamente confiables, y que puedan
medir habilidades de pensamiento y que estas habilidades estén en una constante progresión,
según lo establecido en la Taxonomia de Bloom. Bloom, B (1956).
Existe un estudio de la UCE (Unidad de Currículo y Evaluación) del Ministerio de Educación
que se realizó en el año 2006 en varios colegios de Santiago y que tenía como objetivo principal
verificar a través de las pruebas que aplicaban los docentes en una serie de colegios en la región
metropolitana, qué habilidades estaban evaluando a través de sus preguntas de pruebas. El
resultado fue categórico, ya que mas del 80% de los docentes realizaban evaluaciones en las que
medían solo la habilidad de “Identificar”, sin embargo “Aplicar”, “Interpretar” o “Sintetizar”, no
alcanzaban a llegar al 10 %.
Esto sin duda responde a que los proceso de formación docente, son deficitarios en varios
sentidos, mas aun en lo que respecta a la evaluación y sus estrategias.
Perassi señala que la evaluación debe recoger indicios para elaborar juicios valorativos sobre el
aprendizaje de los estudiantes, es por esto que hoy existen los Mapas de Progreso, en los que el
Ministerio de Educación ha procurado delinear las habilidades que los alumnos deberían dar
cuenta en sus “evaluaciones”, aumentando el grado de exigencia a medida que estos avanzan. Es
aquí donde los docentes deben tener la capacidad de darse cuenta qué están evaluando, y por qué
eso y no otros aspectos. Avanzar en este ámbito, supone primero establecer equipos de trabajos
en los cuales dialogan sobre algunos criterios unánimes para todos, dejando por cierto, espacio a
distintas formas de abordar los procesos evaluativos. Uno de los cuestionamientos centrales en
estos equipos de trabajo debería ser, “Evaluación para el Aprendizaje” o “Evaluación como
Aprendizaje”
Otro aspecto es la poca utilización de la evaluación como metaevaluación. Este aspecto puede ser
defendido desde la escuela por el poco tiempo existente para la preparación de las clases y en
consecuencia por la premura de los contenidos mínimos obligatorios. Lo cierto es que al interior
de las escuelas, no se utiliza muchas veces la evaluación como una herramienta de aprendizaje,
sino que más bien tiene que ver con el corte dado en un periodo de tiempo para “medir” lo que
los alumnos recuerdan o han internalizado como aprendizaje.
Atender la diversidad, desde el punto de vista evaluativo es otro aspecto que se pone en
evidencia. A no ser que haya alumnos con necesidades educativas especiales y que por lo tanto
haya un trabajo interdisciplinario con un profesional especialista (psicopedagogo/a), de lo
contrario es muy difícil que un docente proponga una serie de evaluaciones distintas para evaluar
un mismo aprendizaje o una serie de habilidades. Aquí la homogeneidad cobra un “mal” sentido
educativo, por una serie de factores que se mencionan anteriormente como el tiempo no lectivo,
etc, sin embargo la experiencia de Escuela Nueva puede venir a salvaguardar la diversidad de
ritmos de aprendizaje en la sala de clases.
“Diez Principios de la Evaluación para el Aprendizaje”, es un texto publicado por el MINEDUC
y que señala algunos aspectos fundamentales para que la evaluación contribuya de manera
exitosa al proceso educativo y no se convierta como señala Perassi en parte del Fracaso Escolar.
Dos de los diez principios mas importantes son: La Evaluación se centra en como aprenden los
alumnos y Ayuda a los estudiantes a saber cómo mejorar.
Por otra parte, Juan Casassus señala que las pruebas estandarizadas no sirven para evaluar lo que
los alumnos saben, sino que como lo afirma Robert Glaser es solo una medida en un tiempo
determinado.
Finalmente quisiera terminar con un fragmento de un Antipoema de Nicanor Parra, que lleva por
nombre Los Profesores y que hace una crítica velada a las formas evaluativas de los docentes y
señala:
Los profesores nos volvieron locos
a preguntas que no venían al caso…
Ojalá en un futuro más cercano, se pueda decir que los profesores nos volvieron locos con
preguntas que SI venían al caso.
Bibliografía
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educacionales en el cambio de siglo. La reforma del sistema escolar de Chile. Santiago: Editorial
Universitaria.
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CASASSUS, JUAN (2002) “La evaluación como motor de los procesos de gestión y
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PERASSI, ZULMA (200) ¿Es la evaluación causa del fracaso escolar? Revista Iberoamericana
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perspectiva crítica. En: Revista de Sociología. Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de
Chile. Santiago. 14 : 7-23,
SITEAL (2007) Informe sobre tendencias sociales y educativas en América Latina. IIPE –
UNESCO
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