LA IDEA DE LOS DERECHOS HUMANOS A TRAVÉS DE LA HISTORIA*
por Gerhard Oestreich
PRÓLOGO
El presente ensayo, publicado por primera vez en 1951 en la colección “Geist
und Wissen” y en la actualidad reformado y ampliado, tiene sencillamente como objeto
el de despertar y fortalecer la conciencia en cuanto al significado ético político de los
Derechos Humanos (tras su oscurecimiento en el pasado reciente) mediante un
sucinto esbozo histórico de sus ideas . Así mientras la mayor parte de las exposiciones
breves de la materia comienzan con los antecedentes histórico-filosóficos inmediatos,
o bien se limitan únicamente a seguir el modelo ingles, el presente ensayo muestra
brevemente las raíces del pensamiento iusnaturaliesta en la vida intelectual ,
occidental, y la larga tradición de los actuales derechos fundamentales en el pasado
político de Europa: Ciertamente, allí se habla más de las luchas por conseguir los
derechos individuales que de su validez pero la posesión de estos derechos –que
actualmente reputamos tan segura- se haya hoy en peligro desde el exterior y si, no
nos mantenemos despiertos , también desde el interior.
Cuanto más claro se muestre el profundo arraigo histórico de las ideas, cuanto
más meridiano se presente un problema básico de existencia humana con dignidad,
mediante reminiscencias a las antiguas libertades estamentales y religiosas, tanto más
cabra esperar que el interés por la salvaguarda de los derechos humanos y
fundamentales no se detendrá y que su afianzamiento será entendido por todos como
una tarea permanente que varia en su forma.
INTRODUCCIÓN
DECLARACIONES Y OBLIGACIONES ACTUALES
En la lucha contra las dictaduras y los sistemas totalitarios del siglo XX, el
llamamiento en defensa de unos derechos inalienables e imprescriptibles de todo
individuo, como son el derecho a una vida segura, el respeto a la dignidad humana, la
libertad e igualdad, ha vuelto a cobrar actualidad. Cuanto mas lesionan las dictaduras
los derechos fundamentales (o garantías estatales de los derechos humanos a nivel
sociopolítico), tanto más esfuerzos consagran las democracias de los Estados de
Derechos en los planos nacional e internacional para la protección de los derechos
humanos.
En los tratados de paz posteriores l a Segunda Guerra Mundial, los gobiernos
de Italia, Hungría, Rumania, Bulgaria y Finlandia se comprometieron a garantizar
derechos y libertades a sus ciudadanos.
La Ley fundamental de la República Federal de Alemania garantiza los
derechos fundamentales de una forma especialmente solemne. Dichos derechos
aparecen también consolidados en las constituciones de cada uno de los Estados
federados o Länder.
Actualmente disponemos de la amplia Convención de los Derechos Humanos y
Libertades Fundamentales, del Consejo de Europa, Convención que vincula
jurídicamente a la Comunidad Europea.
1. RAÍCES DE LOS DERECHOS HUMANOS
UNA TRADICIÓN BIMILENARIA
La formulación actual de los derechos humanos es el resultado de un largo
desarrollo al que ha contribuido la historia política y filosófica. Al examinarla pensamos
casi siempre en la acuñación de los derechos humanos en los Estados Unidos de
América y en Francia a finales del siglo XVIII. Sin embargo las normas conceptuales
allí surgidas son únicamente un forma especial de presentación de los citados
derechos, nacida en circunstancias especiales. Por tanto, debemos dirigir nuestra
atención más atrás en el tiempo sin pasar por alto los requisitos históricos-filosóficos
junto a los condicionamientos políticos de cada época. Al mismo tiempo constatamos
que el pensamiento iusnaturalista – ese gran movimiento cultural-espiritual de la
humanidad - es la condición previa más importante para el examen histórico de las
ideas de los derechos humanos a través de la sedimentación ético-filosófico de las
doctrinas sobre el individuo y la comunidad.
Así comienza una historia de más de dos milenios. Los grandes pensadores de
Occidente han prestado su amplia colaboración en la materia, es decir, en la
ordenación de la sociedad humana y del mundo en sus aspectos ético, político y
social. Todos los pueblos de Europa han participado en los diálogos, siempre
renovados, sobre derechos humanos y libertad. Los antiguos filósofos y los padres de
la iglesia primitiva, los escolásticos de la Alta y Baja Edad Media, los religiosos de la
modernidad, los filósofos de la Ilustración, los revolucionarios y los conservadores
todos ellos crearon y dieron forma al Derecho natural. Todas sus tesis fueron
empleadas en la realización de la gran idea de los derechos humanos en situaciones
concretas de la Edad Moderna en conseguir primeramente una vinculación de orden
moral luego su reconocimiento jurídico en Derecho público y, finalmente, en el
Derecho Internacional. El sentimiento de la obligatoriedad de los derechos
fundamentales surgió del Derecho natural cristiano y del secular:
No, el poder del tirano tiene su límite.
Cuando el oprimido no puede hallar su derecho en parte alguna,
cuando la carga se vuelve insoportable,
entonces es cuando se dirige al cielo con valor
y toma para sí sus eternos derechos que de allí penden inalienables,
como las mismas estrellas.
Cuando SCHILLER señaló con estas breves pero intensas palabras en su
época el origen supraestatal y el tono solemne y moral de los derechos humanos –
como así perduran en la memoria de la humanidad-, no hizo sino repetir casi
literalmente algunas frases del pensador inglés J. LOCKE, publicadas casi 120 años
antes. De esta forma se tocan dos importantes épocas de la Historia de los derechos
humanos: por una parte, la de LOCKE, quien en 1698, durante la llamada Gloriosa
revolución inglesa, dio a la idea de los derechos humanos un cuño que llegaría a ser
políticamente muy eficaz y, por otra, la de SCHILLER, quien en 1789 preconizó su
consolidación en Europa en el ámbito del Derecho público, mediante la Revolución
francesa.
Se podría decir que la pugna por la formulación, reconocimiento y realización
de los derechos humanos puso en marcha, mediante renovados y continuos impulsos,
el pensamiento liberal occidental desde el siglo XVI hasta el presente. En el transcurso
de los siglos se han modificado y transformado opiniones y contenidos, de forma que
el actual catálogo de derechos humanos se ha visto influido por acontecimientos
políticos inmediatos, por sucesos de actualidad y por transformaciones
socioeconómicas. Pero antes de pasar a examinar la marcha conjunta de teorías y
hechos reales, tal y como acaecieron, parece oportuno hacer destacar, ante todo, sus
rasgos o características generales.
2. CARACTERÍSTICAS DE LOS DERECHOS HUMANOS
El concepto de derechos humanos, tal y como nos ha sido transmitido desde el
siglo XVIII, no quiere decir, en principio, sino que existen derechos innatos que le
corresponden por naturaleza. Tales derechos son inalienables e imprescriptibles y con
ellos se desarrolla la personalidad, la dignidad y el valor del ser humano. Aquí, a su
vez, nos encontramos en uno de sus núcleos centrales: la compresión y el alcance de
cada uno de tales derechos dependen de la idea deque cada persona tenga o se haga
sobre la esencia del ser humano. La imagen del hombre, la comprensión de su área y
determinación de su puesto en la naturaleza, en la comunidad humana y en el Estado
determinan la configuración y formulación de los susodichos derechos humanos. Al
cambiar de ideas el ser humano – ideas que dependen, sobre todo, tanto de la filosofía
y la religión como de las transformaciones de la vida en los ámbitos político,
económico y social - se hayan estrechamente vinculadas las relativas a los derechos
humanos. He aquí la base de una parte esencial de toda su problemática, tanto a nivel
histórico como a nivel actual.
EL PRINCIPIO DE LIBERTAD
La idea de los derechos humanos converge hoy en la forma unitaria en el
aspecto de considerar que todo ser humano es libre por nacimiento, es decir, que nace
con el derecho moral a la libertad. El ser humano únicamente puede realizarse a sí
mismo en la libertad personal, libertad de ser y de llegar a ser libre. Todo ser humanos
tiene el mismo derecho a la libertad. Cada uno de los derechos basados en la dignidad
y la libertad del ser humano garantiza la vida y su seguridad, la propiedad, y la libertad
religiosa y de pensamiento- por sólo citar las consecuencias más importantes de cara
a la vida política- Tales derechos forman la base de la que deriva la multiplicidad de
los derechos fundamentales, social, política y económicamente inalienables, que
hacen posible la vida de acuerdo con cada una de las concepciones del ser humano.
DIFERENCIA ENTRE DERECHOS HUMANOS Y DERECHOS FUNDAMENTALES
Consecuentemente, los derechos humanos, en general, son derechos innatos,
inalienables, que pertenecen a todo ser humano en cuanto tal, independientemente de
su reconocimiento por el Estado. Son derechos y libertad a los que puede apelar todo
ser humano, sin diferencia de raza, color, sexo, idioma, religión, ideario político o
similar, origen social o nacional, patrimonio, nacimiento o cualesquiera otras
circunstancias, tal como lo proclama el artículo 2º de la Declaración de las Naciones
Unidas de 1948. Bajo el concepto específico de “Derechos Fundamentales” se
entiende, en cambio, aquellos reconocidos por el Derecho público que forman parte,
casi siempre, de un apartado de las Constituciones. Así se ven frecuentemente en el
siglo XIX como derechos de los ciudadanos y nacionales de un país, como, por
ejemplo, los de los belgas (1831), prusianos (1850), etc.
Desde la revitalización del pensamiento iusnaturalista, surge tras la Segunda
Guerra Mundial se ha podido constatar cierta inseguridad respecto a una tajante
separación entre derechos humanos y fundamentales.
También en la Ley Fundamental de Bonn existen algunos, entre los
fundamentales, que están destinados a todo ser humanos (art. 3º: “Todos son iguales
ante la Ley”) y su catálogo de derechos fundamentales comienza con el
reconocimiento de la existencia de derechos humanos inviolables e inalienables. Así
pues, hoy podemos designar como derechos fundamentales los derechos humanos
especialmente reseñados en la Constitución.
LÍMITES AL PODER ESTATAL
En la vida en libertad de un individuo o grupo se puede intervenir molestando,
obstaculizando o incluso haciéndola imposible con ayuda de los poderes políticos que
en sí están encargadas de regularla en sus aspectos públicos y privados. Por ellos, al
Estado hay que marcarle límites.
Los derechos fundamentales surgieron en la lucha contra la expansión del
poder estatal, expansión permanente (y en especial contra el absolutismo monárquico,
que despreciaba y violaba los derechos de sus súbditos) en sus esfuerzos por retener
el poder. Tales derechos deberían servir para asegurar al ciudadano su propia esfera
de libertad y deberían estar garantizados contra toda injerencia del Estado,
deduciéndose la intangibilidad de los mismos de unas libertades anteriores al Estado
y, en consecuencia, no otorgadas por éste. De esta forma también se vincula la
formulación de los derechos humanos con las doctrinas occidentales de un Estado
moderado, que representa parte de la doctrina política de soberanía moderada.
LOS DERECHOS HUMANOS COMO CONCIENCIA UNIVERSAL
La idea de los derechos humanos clásicos se encuentra, por tanto, el cambio
de factores morales y materiales, en la pugna entre la idea del ser humano y la del
poder estatal. La estrecha unión histórica de principios éticos generales u concretas
reivindicaciones políticas otorga a los derechos fundamentales una posición sui
géneris tanto en la historia del pensamiento como en la del Estado. Se han construido
imprescriptible derechos políticos sobre los firmes principios éticos, enraizados en el
pensamiento jurídico y religioso, derechos que se ampliaron después de un código
inquebrantable de orden y gobierno ético-político, que deberían obligar al individuo y al
Estado con mas vigor, si cabe, que todo Derecho positivo estatal.
Las grandes declaraciones de derechos crearon simultáneamente una
conciencia política que abarca a todo el pueblo y país: la conciencia universal.
EL PROBLEMA DE LA SEGURIDAD
Quienes creen y viven libremente en un estado de Derechos no se preocupan
de sus derechos resultantes de su condición humana y ciudadanía, puesto que les
parece natural que así sea. Solo se reconoce su pleno significado y se toma
conciencia de ellos cuando se pone en tela de juicio, hecho comprobado en el pasado
y en el presente. Los alemanes lo hemos vividos en los últimos años de nuestra
historia y así lo estamos comprobando hoy en muchas partes del mundo. Sólo en
épocas de necesidad, cuando su existencia se y libres fundamentos se sientes
amenazados, despierta la conciencia, en general. He aquí la razón por ka que la
cuestión de la seguridad de los derechos humanos y fundamentales ha vuelto a ser un
tena de candente actualidad.
Dicha cuestión se encuentra por encima de todo interés privado o publico, y el
futuro de cada ciudadano se encuentra hoy, más que nunca, vinculado a ella. Como
podemos ver en la historia de los derechos humanos y fundamentales, a partir de los
siglos XVII y XVIII la lucha política aglutinó en torno a sí pueblos y Estados de la forma
más intensa, abocando a conflictos de enorme trascendencia. Las declaraciones de
los derechos humanos fueron preludio de revoluciones, como la americana. La más
famosa de todas las declaraciones, la de la Revolución Francesa, alcanzó una enorme
trascendencia, ya que convirtió en el punto de partida visible del desarrollo político de
ideas y Constituciones en Europa y el resto del mundo durante los siglos XIX y XX, lo
que teóricamente culminó en la Declaración de los Derechos Humanos y Libertades
Fundamentales, final provisional de una larga pugna tanto filosófica como política.
De este modo, hasta 1789 podemos seguir dos desarrollo, reflejados en las
doctrinas iusnaturalistas estatales y en las luchas por su consecución política.
Asimismo, en la vida real político –estatal se dieron tendencias que no pueden
ser pasadas por alto al contemplar nuestro objeto de estudio en profundidad.
De ello nos ocuparemos más adelante.
1. ANTECEDENTES POLÍTICOS
I. LAS “LIBERTADES” EN EL MEDIEVO Y AL COMIENZO DE LA EDAD MODERNA
EL ESTADO ESTAMENTAL LIMITA AL MONARCA
Una de las raíces históricas-políticas de los más tarde derechos inalienables se
halla en la concepción de que todo poder tiene vinculaciones y límites, como así dio en
el Medioevo europeo. La raíz la encontramos en el Estado feudal de la Alta Edad
Media y, sobre todo, en el Estado estamental dualista del Medioevo posterior. Son las
llamadas libertades, existentes desde la Alta Edad Media en forma de otorgamientos o
pactos escritos entre príncipes feudales y estamentos, o sea, entre la alta nobleza
caballeresca, el clero o las ciudades – a veces incluso entre los campesinos-. Tales
libertades, como decíamos, reestipulan casi siempre con anterioridad a la sunción del
poder por los señores, no siendo otro su objeto que el de limitarlo. Así, entre otras son
famosas las libertades de BRAVANT (Joyeuse entrée de 1356), a la que apelaron los
holandeses en la segunda mitad del siglo XVI en su lucha contra el absolutismo
religioso católico, libertades que tuvo que durar posteriormente el emperador alemán
Francisco II en persona, en 1792.
EL EJEMPLO DE WUTERBERG
Pero no menos famosas son las estipulaciones del pacto de TUBINGA, de
principios de la Edad Moderna, una especie de documento constitucional del condado
de Wurtemberg que tuvo que ser otorgado por el príncipe de dicho Estado en 1514 en
pro de los estamentos del mismo, tras su fracaso político y ruina económica,
documento que pudo ser mantenido en vigor durante mas de tres siglos, hasta la
constitución de 1818. En él se declaraba la libertad de emigrar y el derecho a ofrecer
resistencia al monarca en caso de quebrantamiento del pacto por éste. La cláusula
jurídica más importante del pacto era ésta “En asunto concernientes al honor, a la vida
o a la persona, nadie puede ser castigado o ajusticiado mas que por medio de una
sentencia conforme a derecho, puesto que cada uno se le debe hacer justicia según
su culpabilidad” en todo estos pactos el soberano aseguraba a estamentos mas o
menos los mismos derechos, prometiendo dar sentencias justas por boca de
habitantes del país conocedores de los “antiguos derechos”, así como, la libertad
habitual y la seguridad de sus vidas.
Los jueces prestaban juramento de respetar las libertades del país. Asimismo
se aseguraba la libertad de la propiedad contra la arbitrariedad del soberano, de
manera que no se podía hacer levas de impuestos sin aprobación estamental, ni
declarar la guerra sin su consentimiento.
A todo ello siguieron garantías jurídicas en asuntos económicos.
SIGNIFICADO DE LAS LIBERTADES: RECIPROCIDAD DE OBLIGACIONES DE
SOBERANOS Y ESTAMENTOS.
El derecho de resistencia activa de los estamentos protegen todas las
libertades antes dichas en caso de violación o desacatos por parte del soberano. Es
evidente que los estamentos defendían en primera línea sus propios intereses; sin
embargo, al hacerlo así servían simultáneamente a la comunidad. Las “libertades
territoriales”, como formalmente se designaban, en los derechos a favor de todo
habitante del país. Las “libertades” formaban la propia Constitución del país. En estos
pactos recíprocos se trataba de mutuas obligaciones: los estamentos se
comprometían a una obediencia “condicionada”, y los soberanos monarcas o príncipes
a respetar cuidadosamente aquellos derechos o libertades que, más tarde, quedaron
reflejados en una constitución jurídica, el llamado “juramento de vasallaje
condicionado”, conservado hasta la Edad Moderna, y ello no solo en estado dualista
estamental alemán.
También en España y Hungría, en Inglaterra y Portugal, Polonia y Suecia
emitieron desde el Medioevo estas importaban “libertades” pactadas, jurídicamente
vinculantes, derechos que cada vez fue más difícil obtener del soberano por parte de
los estamentos debido a los esfuerzos de éste por conseguir con plena autonomía e
independencia.
Cualquier idea de un poder político limitado y de salvaguarda de derechos y
libertades frente al soberano, frente a su poder, se perfila claramente al tener en
cuenta que las bases del Medievo se sustentaban en la religión cristiana, pese a toda
lucha entre los poderes religioso y secular.
LA CRISTIANDAD COMO VÍNCULO
La vinculación al Derecho divino y al natural, así como a los buenos “antiguos
derechos” consuetudinarios y a la rectitud de conciencia todo ellos suponía una
barrera previa para el soberano cristiano, de difícil soslayo, que simultáneamente
protegía a los súbditos.
De este modo encontramos ya en el Estado estamental ciertas figuras jurídicas
hechas realidad, figuras que sirvieron de base a los derechos posteriormente
denominados “fundamentales”.
Esta opinión parece consolidarse al observar el desarrollo de los derechos en
Inglaterra, país que renovó las libertades garantizadas en la Magna de 1215.
REGULACIÓN ESPAÑOLA ANTERIOR A LA “MAGNA CHARTA”
Ahora bien, antes del primer documento inglés de libertades de 1215, ya existía
en la península Ibérica un elenco de derechos fundamentales, hecho que
generalmente ha sido tomado muy poco en consideración hasta ahora. En el año
1188, las Cortes de León, formadas por obispos, magnates y súbditos de aquel reino
español, consiguieron que el rey Alonso IX refrendara los siguientes derechos:
-El de todo habitante del reino a observar el derecho consuetudinario
reconocido.
-El del acusado a disponer de un proceso legal, incluso frente al rey.
-El de los tres estamentos a ser consultados y a codecidir en toda cuestión de
importancia, como guerra, paz y pactos.
-El de la inviolabilidad de la vida, el honor, el domicilio y la propiedad.
W:BERGES ha demostrado una tradición intacta de tendencias libertarias en
los reinos españoles desde principios del Medievo, que incluso se manifiestan en las
leyes de Castilla- León de 1256-1265 llamadas “Las siete Partidas”.
EL PODER DEL JUEZ INDEPENDIENTE
La primera regla que allí aparece dice “Los jueces deben garantizar la libertad”.
En caso de peligrar la vida, el honor, la propiedad o la seguridad jurídica a causa de la
Corona, todo ciudadana o súbdito que gozara de derechos )naturales) quedaba
dispensado de su obligación de lealtad hacia el monarca. En el reino de Aragón los
derechos y libertades estaban protegidos por una figura especial, el llamado “justicia
mayor”, elegido por los estamentos y responsable únicamente ante ellos. El justicia era
un juez inamovible de iure, existente desde el siglo XIV, que disponía de poderes
cuasidictatoriales frente al monarca o a sus funcionarios reales, para controlar su tarea
en caso de amenazas irregularidades procesales o sentencias contra legem .
Únicamente en la cumbre del absolutismo español, bajo Felipe II (1556-1598),
el rey se atrevió a forzar el cese obligatorio de tales jueces, llegando incluso a
ajusticiar a uno de ellos.
EL ABSOLUTISMO
Con la llegada del estado moderno, es decir tras la superación del Estado
estamental dualista y al formación del absolutismo monárquico mediante la anexión de
territorios cada vez mayor, con la creación de un ejército solo dependiente del
monarca, se produjo un cambio en la relación entre libertad y coerción en la praxis
política en detrimento de los derechos fundamentales. El gobierno del monarca y su
aparato administrativo descubrían que podían trabajar sin trabas, y descubrieron
igualmente la libertad como tarea y objetivo. La “razón de Estado” esa consideración
puramente racional de que todo objetivo deseable es reconocido política o
pretendidamente necesario, se convirtió en pauta que seguir por el Estado y
contribuyó a expandir el poder tanto hacia el Exterior como hacia el interior.
La nobleza recibió en cambio como contraprestación, privilegios sociales y
económicos.
De esta forma fueron yéndose a pique paulatinamente las libertades positivas
estamentales de la mayor parte de los países europeos.
PODER A EXPENSAS DE LA LIBERTAD
Los esfuerzos por conseguir la plenitud de poder interno alcanzaron su primer
apogeo con el absolutismo dinástico de los siglos XVI a XVIII, aquel gran proceso
normativo que alcanzó a todos los ámbitos de la vida pública. En él todos los poderes
se aunaron y concentraron en el soberano, que representaba a la comunidad como
única fuente de Derechos positivo y de poder legítimo, quedando los súbditos
obligados a una obediencia incondicional. El Estado, único representante del bien
común, era dueño de sus vidas y propiedades tras la abolición de privilegios y
libertades.
He aquí el telón de fondo ante el que se desarrollo un ansia enorme de poder,
en el Estado moderno, así como la carencia de libertad política de la incipiente
burguesía.
Y también es donde debemos ver el devenir de los derechos humanos en los
países absolutistas occidentales.
2. EVOLICION POLÍTICA EN INGLATERRA
EL OBSTÁCULO ABSOLUTISTA
En Inglaterra, en cambio, el absolutismo monárquico no arraigó definitivamente,
si bien se dieron múltiples tentativas de crear un dominio absoluto. Las antiguas
“libertades” pudieron ser mantenidas por la asamblea estamental -el Parlamento
londinense- contra las pretensiones de unas dinastías que imitaban el cuño continental
del estado moderno, pero que se encontraba en condiciones distintas a las del
continente europeo, a saber por ser islas protegidas por el mar y por su armada y
favorecidas por su situación geográfica.
La historiografía ha seguido con cierta unilateralidad el desarrollo integral de
Inglaterra respecto a los antecedentes históricos de los derechos humanos y
fundamentales, contemplándolos como una gran unidad, por haber aparecido allí en la
forma mas concreta y nítida la relación entre los nuevos derechos fundamentales y la
libertad jurídica positivas estamentales.
Sin embargo, la historia de Inglaterra también tuvo sus fisuras y sus bruscas
transformaciones.
LA CORONA, GARANTE DE DERCHOS
El documento del Medievo inglés considerado más importante es la llamada
Magna Charta Libertatum (Carta Magana de libertades) y que, al igual que las aludidas
“libertades” continentales, tampoco representa un inicio legal de positivación de los
derechos humanos, si bien la historia constitucional inglesa la considera fundamento
de posteriores libertades. Esta carta surgió en 1215 como protección contra los
excesos de la corona. Así, el monarca británico fue obligado por sus barones a que
otorgara por escrito ciertos derechos:
-Todo hombre libre solo podía ser detenido y condenado según la ley del país
tras juicio ordinario ante sus semejantes.
-Los impuestos no podrían ser establecidos solo por decisión real, sino tras su
aprobación por la nobleza –posteriormente, por la de los representantes de condados
y ciudades-.
-El monarca se comprometía a respetar y mantener tales derechos. En caso de
violación por parte del monarca, barones especialmente designados ad hoc podrían
acaudillar a los súbditos para ofrecer resistencia.
Los estratos política y económicamente dominantes de Inglaterra han hecho
renacer y renovar continuamente estos derechos en el correr de los siglos, contra las
múltiples tentativas de los monarcas por abolir estas obligaciones y ampliar,
consecuentemente, sus prerrogativas regias.
SEGURIDAD JURÍDICA PARA LOS SUBDITOS INGLESES
Fue en el siglo XVII cuando se acuño una Constitución libertaria genuinamente
inglesa, cuando el rey CARLOS I intentó limitar los derechos del parlamento y reinar
de manera absoluta. Entonces el parlamento aceptó la denominada Petition of Rights
de 1628, declaración que protegía los derechos personales y la propiedad que había
sido violada por el monarca al detener a dos miembros de la Cámara Baja que habían
opuesto resistencia a una leva forzosa de impuestos. El parlamento mediante la
valiosa colaboración del jurista Edward COKE (1552-1634), reforzó y amplió los
principios de la Magna Charta con fórmulas modernas que el monarca reconoció.
A partir de todo momento toda creación de impuestos estaba sometida a un
acuerdo previo parlamentario, quedando el monarca obligado a asegurar la libertad e
intangibilidad de la propiedad de cada súbdito así como la existencia de un
procedimiento judicial de urgencia en caso de detención.
INGLATERRA EN EL SIGLO XVII: PROTECCIÓN A LA VIDA Y A LA PROPIEDAD
Por consiguiente, las leyes positivas inglesas garantizaban las libertades de
los súbditos de Inglaterra a quienes correspondía la seguridad en cuanto a su persona
y propiedad en virtud del derecho debido al nacimiento (birthright). Durante el siglo
XVII la pugna entre monarca y parlamento llenó las páginas de la historia de Inglaterra.
En 1649 CARLOS I pagó sus tendencias absolutistas en el patíbulo. Treinta años
después, CARLOS II refrendó la ley fundamental denominada Acta de Hábeas Corpus
, según la cual nadie debería ser detenido sin orden judicial escrita y donde todo
detenido debe ser puesto a disposición judicial en el plazo de veinte días.
De esta forma se logró protección contra las detenciones arbitrarias.
Después de que los ESTUARDO fueron expulsados de la denominada Gloriosa
Revolución de 1688, se firmó una Declaración de derechos en febrero de 1689, en la
que se fijaron las reglas básicas de convivencia inglesas.
Los trece artículos del Bill of Rigths de octubre de 1689 significaron la ratificación de
todos lo derechos vigentes hasta entonces. Las leyes fundamentales del estado, de
1679 y 1689 respectivamente, fijaron las libertades políticas básicas del súbdito ingles,
si bien no crearon derechos aplicables a todo ser humano. Tales leyes se habían
creado redactado en situaciones muy concretas debidas también a acontecimientos
políticos, religiosos , sociales y económicos muy precisos en los que no entraremos
aquí ahora, pero que constan debidamente reseñados en los correspondientes
documentos.
Este desarrollo del Derecho público tuvo un efecto retroactivo sobre la Europa
absolutista y , aunque no se produjo inmediatamente, lo hizo no obstante a través de
la filosofía iusnaturista estatal que siguió desarrollándose en Inglaterra durante las
luchas del siglo XVII.
II. ANTECEDENTES FILOSÓFICOS
1. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL PENSAMIENTO IUSNATURALISTA.
LA CUESTION DEL ORIGEN.
Los derechos humanos, al igual que todos los grandes frutos del espíritu ,
disponen también de amplios antecedentes históricos antes de pasar a ser eficaces.
Muchos poderes y fuerzas espirituales trabajaron en su configuración hasta que
lograron penetrar en la conciencia general , un vez que el tiempo estuvo maduro para
ello. Cuando ya hace casi una centuria el profesor de Derecho público de Heidelberg
Georg JELLINEK puso de manifiesto el influjo –hasta entonces no tenido debidamente
en cuenta-de cada una de las constituciones americanas de la Declaración de
derechos de la revolución francesa, se preguntó a su vez, por el origen de tales
derechos, creyendo que podrían reconducirse a las luchas de grupos protestantes por
su libertad religiosa, para poder así demostrar que fueron el fruto inmediato de la
reforma protestante. La investigación que esta tesis desencadenó ha rechazado toda
aquella concepción unilateral, creando una imagen de colorido mas intenso.
Se ha mantenido, desde siempre que la revolución francesa había recibido su
más vigoroso impulso del pensamiento del siglo XVIII. MONTESQUIEU y VOLTAIRE,
ROSSEAU y CONDORCET habrían abandonado previamente el terreno; de ahí la
frase famosa de “la revolución estaba ya ganada aun antes de que hubiera
comenzado”.
SIGNIFICADO DEL IUSNATURALISMO DE LA ANTIGÜEDAD
Mas ni el recurso de acudir a la filosofía de la Ilustración francesa ni las
perspectivas de las diferentes formas y manifestaciones de la Reforma protestante
bastan para
explicar el nacimiento de los ideales de los derechos humanos, sino
que se hace necesaria un indagación mas profunda.
Las últimas raíces se hallan enclavadas en aquella fuerza ritual que fructificó en
ambos movimientos-el religioso y el filosófico-, a saber, el pensamiento iusnaturalista
de la antigüedad. El Derecho natural, en estrecha relación con la filosofía
grecorromana y cristiana , siento una de los fundamentos del pensamiento jurídico
medieval y moderno, así como el del conocimiento de gobierno político.
En los albores de la Edad Moderna, el derecho natural siguió desarrollándose
cada vez con mayor rigor, llegando a ser **** forma del racionalismo filosófico, el factor
cultural básico en época de las luces, dominando las ciencias jurídicas y las ****en los
siglos XVII y XVIII, y produjo cada vez con más ***la idea de los derechos humanos.
Bajo este molde espiritual-y esto se convertirá en lo importante-tal Derecho
recibió su propia configuración ***Derecho público, mediante las famosas
declaraciones **no francesas.
Mas ante todo debemos reseñar las características generales del Derecho
natural, ya que cada una de estas etapas aparece ** conceptos específicos que
muestran diferencias básicas.
LIMITES CON EL DERECHO POSITIVO
El Derecho positivo codificado, es decir la ley en vigor, determina y regula
nuestra vida cotidiana hoy en día, es obra ***siendo por ello forzosamente imperfecto.
La evolución de las relaciones políticas, sociales y económicas, así como las
transformaciones de l pensamiento, obligan a una permanente revisión de las leyes
positivas sin alcanzar jamás la justicia. Sin embargo, el Derecho natural se encuentra
en otro plano. Su*** para el pensador religioso, es el mismo Dios, y para ***, la propia
razón. El Derecho Natural es eterno,***; en cuanto a norma vinculante se encuentra
situada por*** Derecho positivo histórico el cual debe seguir las pautas de aquel.
Todo derecho derivado del Derecho natural es inalienable se halla al margen
del ámbito del poder temporal en razón del origen. Los pensadores iusnaturalistas
alegan como fundamento de sus doctrinas no el ordenamiento jurídico de la historia***
la naturaleza teológica o filosófica de Derecho o del ser humano..al igual que nosotros,
para aclarar conceptuales una cosa, nos preguntamos por la naturaleza de ella.
Tales pensadores entienden por Derecho natural – en contra del uso corriente en
el lenguaje--- la ley de la razón natural. Hablan en imágenes de un estado natural del
ser humano, estado primitivo en el que los seres humanos vivían dotados de razón, de
entendimiento y sentimientos, antes de constituirse en sociedad y antes también de la
exigencia del orden político-estatal. Los principios de este estado natural son asimismo
válidos para toda coalición posterior entre seres humanos.
2. EL PENSAMIENTO IUSNATURALISTA
EN LA ANTIÜEDAD Y DURANTE EL MEDIEVO
LA DIGNIDAD HUMANA COMO BAREMO
Debemos agradecer a los pensadores presocráticos la creación de las
doctrinas sobre Derecho natural, el cual se convirtió en baremo del Derecho positivo,
al someterlo al enjuiciamiento crítico. Los sofistas enseñaron la doctrina <<
revolucionaria<< de que el Derecho de la naturaleza era mejor y superior respecto de
las leyes existentes. Unos de ello, ALCIDAMOS, ya enseñaba que Dios había creado
a todos los seres humanos en libertad, y a nadie había hecho nacer esclavo. Así
atacaba al instituto jurídico de la esclavitud aceptado en general—según el cual se
pensaba que un ser humano podía ser propiedad incondicional de otro---,
reconociéndose partidario de la libertad, en general, para todo ser humano.
PLATÓN, en cambio---- combatía la susodicha doctrina iusnaturalista,
revolucionaria----, no partió únicamente del conceptos de ser humanos y de su
racionalidad a la hora de establecer su propia doctrina sobre el Estado, sino que
afirmó que Dios era la medida de las cosas. Según PLATON, al Estado le tocaba
preocuparse por la aplicación de la justicia, es decir, por garantizar a cada uno lo que
le corresponde, formado así un cosmos político: la unidad.
ARISTOTELES, también defensor de la esclavitud, contemplaba el Derecho
natural como parte del Derecho positivo. Estos dos grandes pensadores tenían en
gran estima la dignidad del ser humano y, aunque ARISTOTELES determinase la
finalidad del Estado deduciéndola de la personalidad del desarrollo de la personalidad
humana, fue sobre todo la doctrina de Stoa grecorromana la que ofreció un importante
punto de partida para el desarrollo de los derechos humanos.
Su idea del hombre se basaba, sobre todo, en el principio de la igualdad
fundamental de todo ser humano, por estar todos dotados de razón. LA dignidad y el
valor propios del ser humano resultan de su participación en común en el reino del
espíritu. De ahí que, bajo una perspectiva ética, todas las personas sean iguales.
Durante el imperio romano, los estatistas CICERÓN (106 a 43 a. De C.) y SÉNECA (+
65 d.De C.) repandieron ideas estoicas.
El esclavo EPICTETO (+ hacia el 138 d. De C.) enseñaba que todos los
hombres eran hermanos puesto que todos tienen a dios por padre. Los estoicos
romanos estaban convencidos de la existencia de la humanidad como idea, y de la
justicia social, e iniciaron una transformación de la historia del pensamiento políticoético mediante su concepción peculiar de la persona.
Varios césares romanos de siglo II --MARCO AURELIO entre ellos (+ 180 d.
De C.) –se confesaron estoicos. También en el Derecho romano se encontraron
posteriormente partidarios de esta tendencia igualitaria.
Ello no obstante, la idea de declarar frente al Estado derechos primigenios del
ser humano, o de la abolición de la esclavitud, falta en el Derecho público de la
antigüedad.
LA APORTACIÓN DEL CRISTIANISMO
Los antiguos principios iusnaturalistas fueron cobrando mas valor a medida que
el cristianismo los iba asumiendo desde los orígenes históricos de su existencia. La
doctrina bíblica del orden e la creación por Dios y la de la imagen y semejanza del ser
humano con su creador presentaban vagas reminiscencias o semejanzas con ideas
estoicas.
Incluso CRISTO predico la igualdad de todo ser humano, si bien hay que tener
en cuenta que dicha igualdad únicamente se refería a igualdad de todos ante Dios en
tanto que pecadores, del concepto de la creación a imagen y semejanza de Dios
surgió la libertad y la igualdad del ser humano con un nuevo y mas profundo sentido.
INFLUJO DE LOS CALVINISTAS
El antiguo estoicismo, con su doctrina sobre la naturaleza racional del hombre y
sus deberes, quedo revitalizado a través del humanismo europeo, especialmente a
través del humanismo holandés posterior.
El calvinismo facilitó la base de sustentación de los derechos fundamentales de
la persona en suelo inglés, al igual que abandonó el pensamiento iusnaturalista
revolucionario.
Los oponentes a la monarquía en Francia, el alemán J. ALTUSIO, el holandés
Hugo GROCIO, los ingleses J. MILTON Y J. LOCKE--- cuyas doctrinas marcaron los
grandes hitos del camino iusnaturalista de la idea de los derechos humanos durante
los siglos XVI y XVII---, todos ellos provienen del campo de acción calvinista.
Los primeros reconocimientos por la ley de derechos previos a la existencia del
Estado se efectuaron en Norteamérica, sobre un suelo empapado por el pensamiento
religioso y secular del puritanismo.
EVOLUCIÓN EN LA EDAD MODERNA
Con el transcurso del tiempo este ideario se trasformó y amplió, ramificándose
en cuatro direcciones:
1° El origen del cristiano de los derechos fue relegado cada vez mas a un
segundo plano; el Derecho natural se descristianizó en el transcurso de una progresiva
<desteologización> de la cultura europea, hasta alcanzar un cuño incluso anticristiano
y antirreligioso en la época de las luces francesa.
2° La doctrina iusnaturalista empezó a basarse en la razón humana
preferentemente, y en su autonomía ética, al paso que se iba extendiendo la
secularización, Los derechos humanos se dedujeron sólo de la razón y de las
personas dotadas de ella.
3° El Derecho natural se volvió hacia el bienestar y el dolor del individuo
aislado. El <<individuo>> descubierto ene el renacimiento, al igual que la personalidad
<<individual>>, y revalorizados en la Reforma protestante, se convirtieron en
categorías absolutas, quedando el Estado encargado de la tarea de fomentar y
garantizar su felicidad.
4° Las opiniones políticas tendientes a zafarse de un Estado omnipotente
surgieron alentadas cada vez de mayor consistencia. La puesta en práctica de ideas
democrático-constitucionales, especialmente las de colaboración ciudadana ene le
procedimiento legislativo, el gobierno y la administración, se convirtieron en el requisito
inseparable de los derechos fundamentales.
En general, las corrientes modernas que allí aparecieron, los procesos de
desteologización y secularización, el movimiento racionalista de los siglos XVII y XVIII,
el individualismo moderno, el liberalismo político, todo ello se expresó a través de la
idea de los derechos humanos.
El lema de la Revolución francesa de <<libertad, igualdad y fraternidad>>
quedó consagrado casi religiosamente.
La concepción del ser humano se transformó de una pura mente cristiana en
otra determinada por la filosofía de la Ilustración.
NUEVA TEORÍA CONTRACTUAL
En la segunda mitad del siglo XVI la teoría calvinista del Estado entró en pugna en
Francia por lograr una existencia libre, de práctica religiosa, contra el poder del reino
católico.
La doctrina del contrato del Estado, existente en la antigüedad y el Bajo
Medievo, es decir, la que mantenía que la creación del Estado se basaba en un
acuerdo, fue traída a colación nuevamente, legitimándose su origen religioso en la
tesis bíblica del Antiguo Testamento que habla de una doble alianza: <<la del Dios con
los hombre y la del rey con su pueblo>>. Esta interpretación se ha venido
desarrollando hasta formar uno de los núcleos centrales de la teoría iusnaturalista del
Estado, uno de los puntos de partida de la idea de los Derechos humanos.
Esta tesis de la alianza religiosa y política dominó el pensamiento del
calvinismo inglés convirtiéndose en un factor determinante de la vida espiritual
americana.
Los grandes pensadores iusnaturalistas de la Edad Moderna estaban imbuidos
por dichas ideas. Vamos aclarar brevemente:
PACTO DE SOBERANÍA Y PACTO SOCIAL
En la doctrina contractual que sirve de base al <Estado se diferencian los
siguientes pactos:
1° El pueblo, libre e independiente en principio, sella un pacto con el soberano,
mediante el que le tramite el poder, reservándose ciertos derechos, para que
mantenga el orden, a este se le denomina pacto de <<soberanía>>, y en el soberano y
súbdito quedan recíprocamente obligados, como así lo demuestran las disposiciones
contractuales del Estado dualista estamental.
2° Al anterior pacto se le puede hacer preceder de una cláusula de
reagrupación humana, el llamado <<pacto social>>, ya que en el estado primitivo los
hombres, o como dicen los partidarios del Derecho natural, en el estado natural toda
persona vivía en libertad y era igual a sus semejantes. La conclusión del pacto social
se hace para salvaguardar los derechos innatos de libertad e igualdad, de ahí que los
pactantes no renuncien a sus derechos originarios, sino que los conserven en todo
momento.
LA IDEA DE LIBERTAD NATURAL
La idea, más o menos concreta, de un estado natural sirvió de base
iusfilosófica a todo derecho innato, otorgándole gran firmeza e inatacabilidad. Así
quedo fijado el carácter preestatal e incluso presocial de tales derechos, al margen
forzosamente de toda presión política.
La libertad, en tanto que derecho más sagrado y en cuanto vinculada a todo ser
humano, surgió de este estado natural y, puesto que se hallaba vinculada y revestida
de un poder natural ab origine, nadie podía desvincularla del mismo.
El brillo de una época dorada, de un paraíso secularizado, lucía sobre la idea
de libertad e igualdad natural de todo ser humano, basado en su naturaleza
originalmente buena y armónica. E incluso mucho tiempo después de que el árbol de
los derechos humanos hubiera crecido sobre el terreno protector de las doctrinas
contractuales aún le afluían fuerzas de aquel suelo primitivo que formaba la parte
esencial del rigorismo ético y lógico de las nuevas ideas.
EL EFECTO REVOLUCIONARIO
Los <<monarcómacos>> franceses se apoyaron en el pacto de soberanía,
según el cual el pueblo se compromete a obediencia limitada frente al soberano en
tanto que este gobierne según los principios del Derecho natural e histórico.
J. ALTUSIO (1557-1638) fue quien dio el paso más significativo hacia el pacto
social. ALTUSIO era devoto calvinista y profesor de Derecho en la Universidad
protestante de Herborn, del condado de Nassau; posteriormente fue síndico de la
ciudad de Emden. Su teoría del pacto social partía de la base del estado natural del
ser humano. El Estado surgió –según él --- mediante una construcción escalonada, por
etapas, de todas aquellas comunidades reunidas contractualmente, como la familia, el
municipio y la provincia.
A la doctrina de la libertad e igualdad original del individuo en estado natural,
decidido por propia y libre voluntad a unirse en sociedad con sus semejantes, se
añadió la consecuencia de considerar estos derechos innatos inalienables e
inviolables por parte del Estado.
A partir de este momento la lucha se desataría entorno a la ampliación de tales
derechos, en torno a la ampliación y construcción de los derechos humanos y a su
ordenación, todo lo cual se convirtió en uno de los contenidos esenciales del
iusnaturalismo revolucionario.
El telón de fondo social de estas discusiones histórico intelectuales estaba
formado por los esfuerzos de la burguesía en exigir la protección de sus intereses
frente al Estado, entre los que figuraban de nuevo, en primera línea, la inviolabilidad
de la libertad personal y la de la propiedad privada.
HUGO GROCIO: DE LOS DERECHOS HUMANOS A LOS CIVILES
Hugo GROCIO (1583-1645) contemporáneo de ALTUSIO, aunque una
generación más joven que éste, cuya personalidad estaba impregnada de un espíritu
humanista y cristiano, fue quien deshizo la estrecha vinculación del Derecho natural
con el calvinismo, ya que favoreció una ulterior ampliación de la doctrina de los
derechos naturales al crear toda una teoría sistematizada sobre el Derecho natural e
internacional.
Estos derechos son susceptibles
per se
de enajenación, por estar
indisolublemente unidos al ser humano y a su propia naturaleza.
El ser humano entrega, mediante contrato con el Estado, la mayor parte de su
libertad para poder así disfrutar del Derecho (es decir, de las leyes del Estado) y del
bienestar general, ambos fines en si del Estado. Así, los derechos de los ciudadanos
derivan de los derechos naturales.
GROCIO reparó, no obstante, en separar del Estado una libertad burguesa
limitada;
la propiedad
debía quedar salvaguardada en todo momento,
sobreentendiéndose que estaba protegida por un contrato universal, ya que así se
había hacho para mantener la igualdad--- igualdad tomada en sentido <<a cada uno lo
suyo>>--. El humanista holandés puso de manifiesto toda la riqueza del iusnaturalismo
en sus muy leídas obras.
Mediante sus ideas sobre el Derecho de toda la humanidad y de cada individuo
en particular dentro del Derecho internacional, acababa de poner los cimientos de de
una nueva concienciación de libertades.
FORMULACIÓN CLÁSICA DE LA IDEA
DE LOS DERECHOS HUMANOS
Aunque LUTERO se resistía firmemente a levantar un puente de unión entre la
libertad religiosa del cristianismo y la libertad política, dicho puente se tendió
finalmente durante la Revolución puritana inglesa de 1640. Los puritanos radicales se
apoyaban en el derecho natural para exigir la igualdad en el derecho del voto de otra
persona, sobre la base de la igualdad natural de todo ser humano, durante los debates
para elegir a los miembros de Parlamento. Algunas de las sectas oprimidas exigían
tolerancia y libertad religiosa en el nuevo Estado.
MILTON: LA LIBERTAD DE CONCIENCIA COMO BASE
J. MILTON (1608-1674) secretaria de latín de CROWELL, poeta impregnado
por igualdad de humanismo y puritanismo, destacó entre los defensores de las
libertades, y debe ser por ello considerado, junto a J. LOCKE, como fundador en
sentido propio de la idea <<científica>> de los Derechos humanos.
En el confluyen las corrientes, a veces demasiado distantes, de su época de
efervescencia, con lo que se convierte, a su vez, en representante de los pensadores
mas progresistas de toda una época, con sus esfuerzos en pro de la renovación de la
comunidad sobre la base de sólidos principios de libertad religiosa.
Luchó por el derecho a la libertad religiosa en numerosos escritos, así como
por el derecho de libertad de conciencia, siendo estos derechos originarios de todas
las restantes libertades ---como así lo afirmó en una ocasión---.
Sin embargo, también recondujo la libertad religiosa, a la libertad del súbdito, al
igual que se había hecho en los años cuarenta del siglo XVII, MILTON proclamó el
derecho a la libre auto determinación del ser humano en todas las demás cosas, Para
él la finalidad del << contrato limitado>> fue la protección de cada uno de los
derechos de que dispone el ser humano, y el bien de la comunidad. E Estado se
hallaba, por tanto, limitado por el derecho.
MILTON proclamó, derechos fundamentales especiales: junto al derecho de
libertad en general, el de propiedad, el de su libre disponibilidad, el de libertad de
conciencia y el de religión, y la no menos importante libertad de expresión,
especialmente en lo tocante a la libertad de prensa. MILTON escribió, respecto a este
último derecho ----que el mismo defendió como bastión de la libertad de expresión---,
lo siguiente: <<Quien mata a una persona, mata a un ser racional, a una imagen de
Dios, pero quien destruye un libro mata a la razón misma>>
En MILTON podrían vislumbrarse atisbos de iusnaturalismo racional en suelo
inglés.
HOBBES: JUSTIFICACIÓN DEL ABSOLUTISMO
Durante la época de la primera Revolución inglesa se empezaba a perfilar la
cabeza de Jano del Derecho natural moderno, con sus dos caras: una dirigida al
monarca a desde el iusnaturalismo escolástico medieval en defensa de su hegemonía
secular, y otra dirigida al papa para fundamentar también sus pretensiones propias, de
dominio temporal.
Tengamos en cuenta que un contemporáneo de MILTON, HOBBES (15881679), se había servido de la teoría contractual naturalista para justificar el Estado
absoluto, HOBBES sólo conoció un contrato, a saber, el que obligaba a todo súbdito a
someterse al monarca soberano sin reserva alguna por Derecho natural. La reserva de
un derecho de defensa propia frente a la violación del pacto por arte del soberano o
monarca era el único que determinaba las leyes. La única ley, la ley suprema del
estado natural y del Estado absoluto, era el principio de supervivencia de cada
individuo.
Se consideraba, en general, significativo que HOBBES, más que cualquier otro
pensador, contemplara al individuo en aislamiento de los demás, postergando el
pensamiento social de familia y municipio existente hasta la época, como
ordenamiento de las personas en el seno de la comunidad.
Por otra parte, también deshizo, mediante su nueva fundamentación filosóficomoral, la estrecha vinculación entre derechos y deberes que existía desde el
humanismo estoico.
Con ayuda de estas dos ideas, el absolutista HOBBES acababa de favorecer de
forma peculiar la tesis de que al individuo le corresponden derechos pero no deberes
correlativos.
SPINOZA: LIBERTAD DE PENSAMIENTO
SPINOZA (1632- 1677), filósofo que vivía a la sazón en Holanda, se adhirió en lo
esencial a la doctrina absolutista de HOBBES, si bien quebró el principio de
omnipotencia estatal al reivindicar la libertad de pensamiento.
Su apología de este derecho, que se hizo famosa, aportó todo género de pruebas
posibles: <<Nadie puede renunciar a su capacidad de pensar y juzgar libremente
sobre todas las cosas, puesto que es un derecho que nadie – ni el propio interesado
siquiera – puede ceder o transmitir a otra persona.>>
LOCKE: FORMULACIÓN CLÁSICA DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES
J. LOCKE (1632- 1704) asumió finalmente el ideario puritano- humanista y , tras
allanar las asperezas de radicalidad que caracterizaban a la naturaleza luchadora de
MILTON, lo hizo propio de la burguesía liberal. LOCKE publicó durante la segunda
revolución inglesa – casi simultáneo al Bill of Rights de 1689 – sus Tratados sobre el
gobierno, concebidos con anterioridad. En ellos formuló la idea de los derechos
fundamentales en la forma considerada desde entonces como clásica.
La vida, libertad y propiedad son derechos fundamentales innatos en todos los
individuos que viven en igualdad en el estado natural.
Los seres humanos únicamente se agrupan para una mejor defensa y
aseguramiento de sus derechos subjetivos preestatales, y ello sólo se puede dar en un
Estado con limitación de poderes y con separación entre Legislativo y Ejecutivo, que
además disponga de una jerarquía consecuente con las antiguas ideas inglesas del
truste, es decir, una especie de consorcio del y para el pueblo.
Las tres grandes libertades que tan firmemente habían quedado fundamentadas
por la filosofía iusnaturalista fueron consagradas por el Derecho público en la Ley de
1689. el encuentro del Derecho natural con el Derecho positivo fue decisivo y
significativo para el desarrollo anglosajón.
LA APORTACIÓN ALEMANA
Simultáneamente, la doctrina de los derechos humanos y la iusnaturalista del
Estado siguieron desarrollándose, directa o indirectamente, en el continente europeo,
y fueron precisamente juristas alemanes, como Samuel PUFENDORF (1631- 1694),
primer catedrático alemán de la disciplina Derecho natural en la UNIVERSIDAD DE
Heidelberg en 1661 e historiador oficial prusiano al final de su vida, y su discípulo
TOMASIO (1655- 1728), impulsor espiritual de la Universidad prusiana de Halle,
quienes más firmemente se aferraron a la tradición estoica y a su doctrina sobre los
deberes.
Respecto a esta corriente alemana, quizás debiera decirse que entendió e
interpretó los principios iusnaturalistas más bien en sentido de deberes sociales
(Officia) que en el de libertades individuales (liberates), siguiendo un desarrollo
diametralmente opuesto al francés e inglés.
Cuando PUFENDORF reconsideraba nuevamente el sentido y devenir de la mayor
institución humana, el Estado, sólo podía imaginar que el soberano poder surgía
<<únicamente por sumisión voluntaria y por consentimiento de los súbditos>>,
mientras que la tarea que competía la Estado absoluto, según él, era la de la
<<seguridad de los súbditos, protegidos por el Derecho natural>>. Y aunque
PUNFENDORF no mencionara ningún derecho fundamental especial, pro
considerarlos más que nada como <<deberes sociales>>, no obstante colaboró,
mediante el trasfondo iusnaturalista de sus teorías del Estado y la sociedad, en la
preparación de la Declaración norteamericana de Derechos Humanos (entre otros
autores, a través del teólogo americano J. WISE).
ESTUDIO SISTEMÁTICO
TOMASIO Y Ch. WOLF (1679- 1754) elaboraron de consuno un <<Derecho
natural prusiano>> en la famosa Universidad alemana de Halle. WOLF fue el gran
sistematizador que volvió a traer a colación en sus numerosísimos volúmenes la
naturaleza general e inmutable del ser humano (entre otras en las obras Ius naturae
de 1740- 1748), y que dedujo una multiplicidad de deberes del primer deber del ser
humano del que ya hablara antes LEIBNIZ (1646- 1716).
Y, puesto que un derecho de algo presupone también un deber correspondiente,
este autor elabora la Gran enciclopedia de los derechos humanos.
WOLF, al diferenciar entre derechos casual y adquirido, por una parte, y derechos
innato y necesario, por otra (siendo este último aquél del que ningún hombre puede
ser privado ni por Ley estatal ni siquiera por renuncia propia), allanó el camino que
condujo a las Declaraciones oficiales de Derechos humanos. Este autor elabora una
característica: la de <<inalienabilidad>> de tales derechos.
La inserción de Derechos humanos en la obra legislativa prusiana (aquel
ordenamiento jurídico- estatal de un Estado absolutista ilustrado que entró en vigor en
1794 como Derechos regional general) se debe a su poderosa influencia y, al igual
que anteriormente PUFENDORF se había creado un renombre internacional, también
WOLF extendió su fama allende las fronteras alemanas. Su sistematización fue
igualmente significativa para la Declaración americana de Derechos humanos a través
de los Comentarios de las leyes de Inglaterra (1765- 1768) del jurista inglés
BLACKSTONE, en los que aparece también el influjo de WOLF junto al de LOCKE.
LAS CODIFICACIONES EN LA ÉPOCA DE LA ILUSTRACIÓN
Aquí nos hallamos en la parte más conocida de la Historia de las ideas de los
derechos humanos, que desemboca en las grandes codificaciones de 1776 y 1789.
La filosofía francesa del siglo XVIII no produjo en modo alguno la idea de derechos
naturales, si bien es cierto que la defendió con apasionamiento sin paralelo,
radicalizando unilateralmente su aspecto político. Su estructura intelectual descansa
sobre la concepción racionalista del ser humano.
VOLTAIRE (1694- 1778), el portavoz más famoso de la Ilustración francesa, dio a
la pregunta ¿Qué significa ser libre? La significativa y orgullosa respuesta siguiente:
<<Significa conocer los derechos de los seres humanos, ya que, cuando se conocen,
se defienden de por sí.>>
La libertad de pensamiento y la de
enseñanza fueron sus principales
reivindicaciones en su lucha contra una Iglesia que se arrogaba la tutela en esta
materia.
MONTESQUIEU: SEGURIDAD MEDIANTE DIVISIÓN DE PODERES
MONTESQUIEU (1689- 1755), procedente de la nobleza, intentó garantizar la
libertad política en un Estado de gobierno moderado, mediante su obra El Espíritu de
las leyes (1748), en la que aparece su famosa doctrina de la separación de los tres
poderes, hoy en día importante respecto de la organización de libertad de los Estados,
donde presentaba un sistema de equilibrio entre el poder legislativo, la Administración
y unos tribunales independientes. La <<libertad>> sólo quedar asegurada en aquel
Estado en el que un poder delimite a otro.
Con MONTESQUIEU aparece una evolución nueva en el conflicto entre los
deberes individuales y los estatales: <<Todo debe especial queda relegado si no se
puede cumplir sin hacerlo igualmente con los deberes inherentes a todo ser humano,
puede y acaso se puede pensar en el bien de la patria cuando está en juego el bien de
la humanidad? ¡No!; el deber cumplido como ciudadano es un crimen si se olvida el
deber que se tiene como persona.>>
EL <<CONTRATO SOCIAL>> DE ROUSSEAU,
RAÍZ DEL TOTALITARISMO
J. J. ROUSSEAU (1712- 1778), el apóstol más comprometido por la libertad fue
quien más intensamente adelantó el espíritu de la revolución con su trabajo.
Fue también, en cambio, el autor que más se opuso al reconocimiento no de los
Derechos humanos, al presentar en su Contrato social la enajenación total de cada
uno de los participantes en el mismo (l´aliénation totale) junto con todos sus derechos,
en pro de toda la comunidad. <<El ser humano pierde su libertad “natural” para
conseguir su libertad de ciudadano>>.
Así, las ideas de ROUSSEAU sobre la libertad colectiva se convirtieron en una de
las raíces del totalitarismo, sistema en el que el ser humano sólo tiene valor en tanto
que es miembro de la comunidad.
IV. SU RECONOCIMIENTO POR EL DERECHO PÚBLICO
1. LAS DECLARACIONES NORTEAMERICANAS DE 1776
TRASFONDO POLÍTICO
La primera declaración de Derechos Humanos se produjo en el territorio colonial
de Nueva Inglaterra debido a acontecimientos políticos especiales, a pesar de que
dicha idea siempre había ocupado las mentes de los pueblos europeos.
La razón de ello no fue la de proporcionar felicidad la mundo, sino que se debió a
necesidades muy reales, ya que los colonizadores americanos mantenían un conflicto
constitucional con Inglaterra; así, cuando estos rechazaron pagar impuestos a
Inglaterra sin obtener a cambio una representación parlame ntaria en Londres, surgió
un movimiento general en pro de autonomía y libertad política.
Los insurrectos justificaban su postura presentando un aspecto moral más
elevado, alegando principios que debían y podían representar el fundamento natural
de todo orden social y estatal justo, alegando principios que debían y podían
representar el fundamento natural de todo orden social y estatal justo. Los
representantes del Gobierno inglés habían violado las antiguas libertades positivas
inglesas en aquel duro y arduo forcejeo que condujo finalmente a la Declaración de
independencia.
Por ello, los colonos americanos intentaron dar un nuevo sustrato al ámbito de los
derechos fundamentales, que se convirtieron en fines sagrados de sus propias vidas y
del orden estatal.
CONTRA EL ABSOLUTISMO, LA VIDA EN LIBERTAD
Las condiciones generales de vida, tal como las presentaba la teología puritana,
fueron las que cumplían los mejores requisitos Los Derechos naturales "teóricos"
fueron asumidos en las colonias inglesas de los siglos XVII y XVIII como si se tratara
de auténticos derechos y deberes.
La lucha de cada individuo con la naturaleza salvaje en la que se encontraban
todos sin la protección del Estado (y, sobre todo, sin su despótica tutela) viviendo en
un estado natural preestatal, esa lucha fue la que creó una inmediata relación con la
teoría del estado natural original del ser humano.
Allí, en América, la vida es estado primitivo era una experiencia diaria, mientras
que en Europa cada vez se abría más es abismo entre "Derecho positivo" y el
"Derecho natural" reivindicado, ya que en Europa continental reinaba el absolutismo
monárquico y el absolutismo parlamentario en Inglaterra (desde 1688), intentando
ambos ampliar sus poderes bien en beneficio del monarca, bien en el del Parlamento.
De este modo, durante el siglo XVIII se produjo una diferencia en la valoración
del Derecho natural entre Inglaterra y sus colonias, debido más que nada a la
disparidad de sus propias vivencias al respecto.
Los líderes intelectuales de los propios colonos ingleses, puritanos o no,
cultivaron la doctrina de los derechos naturales, al igual que las de los contratos antes
mencionados. Conocían pues, la literatura moderna, pero también la clásica.
La mayoría de los plantadores habían emigrado en principio por motivos
religiosos, siendo fieles de aquel gran movimiento conocido por el nombre de
puritanismo, en busca ciertamente de su propia libertad religiosa y de tolerancia hacia
su confesionalidad cristiana. Sin embargo, R. WILLIAMS, uno de aquellos
predicadores consiguió consolidar en 1647 la libertad religiosa " por Derecho público",
en la isla de Rhode, en beneficio de toda la cristiandad.
La idea de convención, la de la alianza entre Dios y la humanidad o la del
soberano y el pueblo habían permanecido siempre vivas en la teología
norteamericana, sirviendo de base a los contratos de plantación como el del
MAYFLOWER de 1620.
Por este motivo, únicamente se requirió un impulso para transferir esta
perspectiva eclesiástico-puritana a la realidad sociopolítica.
SU CONSOLIDACIÓN EN EL DERECHO PÚBLICO
Tras la aparición del famoso panfleto del precursor de la independencia
norteamericana J. OTIS (1725-1783), publicado en Boston en 1764, que versaba
sobre los derechos de los colonos, las reivindicaciones de la América británica se
equipararon a las leyes eternas de la libertad.
En Boston, en 1764, se acepto incluso por todos los ciudadanos una
Declaración de Derechos Humanos, aún estando bajo la presión de medidas politoseconómicas inglesas. Dos años después, el Primer Congreso de Filadelfia votó una
declaración a tenor de la cual los habitantes de las colonias norteamericanas poseen
derechos sobre la base del inmutable derecho de la naturaleza, de los principios de la
Constitución de Inglaterra y de los de sus propias constituciones.
En 1776 vieron la luz las Declaraciones de Derechos de cada Estado por
separado, de acuerdo con la ley, empezando por el Bill of Rights de Virginia, del 12 de
junio de 1776, declaración en la que aparecen derechos individuales reseñados en
dieciséis artículos. Así junto a los derechos a la vida, libertad y propiedad, aparecen:
libertad de reunión, libertad de prensa, libertad de movimientos (emigración), derecho
de petición y el derecho subjetivo de protección jurídica.
LOS DERECHOS HUMANOS, BASE DEL ESTADO
Vista grosso modo, estas Constituciones parecen contener o ampliar sólo
elementos conservadores del Derecho público inglés, si bien su fundamentación es
genuinamente iusnaturalista. Así, las libertades positivas se transformaron en
derechos humanos, derechos que el Estado no otorga, sino que forman, como se
suele decir, "la base y sustrato del Gobierno" y que no pueden se manipulados ni
minimizados por la legislación general.
Tras una historia rica en vicisitudes, la idea de los Derechos humanos se hizo
realidad y fue asumida por el Derecho público. La misma concepción del Estado y la
teoría política de Norteamérica se encuentran estrechamente vinculadas a tales
derechos; más aún, tales derechos pertenecen, sobre todo, a la forma de vida
americana (American way of life).
LIBERTADES BURGUESAS
Las declaraciones de la Revolución francesa colaboraron en la divulgación de
la idea de los derechos humanos en Europa y en el mundo no sólo merced a su
peculiar y magistral terminología, como veremos.
En efecto, el marqués DE LA FAYETTE (1757-1834), amigo de G.
WASHINGTON y luchados en el alzamiento americano contra el Gobierno de Londres,
presentó ante la Asamblea Nacional francesa, en julio de 1789, la revolucionaria
petición de Declaración del Hombre y del Ciudadano en forma de proyecto de ley.
JEFFERSON, a la sazón embajador de París, había sido su asistente durante
la redacción de la misma. La declaración que resultó de los debates y sesiones de la
susodicha Asamblea Nacional había sido configurada según los artículos americanos,
en lo tocante al contenido y tenor de éstos.
Sin embargo, la modificación que aparece ya en el Preámbulo fue... ¡decisiva!
En dicho Preámbulo se hace patente la acusación de que "...la ignorancia, el olvido y
el desprecio de los derechos humanos debe ser considerado únicas causas de la
calamidad pública y de la corrupción de los gobiernos".
EL ELEMENTO REVOLUCONARIO
El mundo sociopolítico del absolutismo francés, son su exclusión de la
burguesía del Gobierno y el poder legislativo, con sus privilegios otorgados sólo a la
nobleza y alto clero y con su régimen de arbitrariedad personal, debía ser abolido al
proclamar derechos fundamentales de carácter general y político.
En Francia, el Estado no se creó desde la base, como en Norteamérica -país
en el que nunca se había dado un "Antiguo Régimen"-, sino que se derrocó un Estado
absoluto. Este espíritu de ataque general determinó la formulación de cada uno de los
derechos, dominando la totalidad de pensamiento que intentaba crear un ligar para los
individuos hasta entonces oprimidos, y aniquilo fuerzas vitales y necesarias junto con
lo caduco y obsoleto.
Los derechos fundamentales fueron formulado durante la ola revolucionaria de
una forma excesiva, absoluta, declarándose doctrinarios, abstractos, y amputando
conscientemente toda la vinculación histórica con la anterior Constitución:
"La meta de toda unión política es preservar los derechos naturales e
imprescriptibles del ser humano. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la
seguridad y la resistencia a la opresión."
De este modo el individuo quedó aislada y abandonado a sus propias fuerzas,
tal y como se demuestra en la definición del concepto de libertad, basada en el
Derecho natural, del núcleo de la Declaración:
EL CONCEPTO DEL SER HUMANO EN LA REVOLUCIÓN
"La libertad consiste en poder hacer todo lo que no perjudique a nadie; de esta
forma; el ejercicio de los derechos naturales de cada individuo no tiene más límites
que aquellos que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de tales
derechos."
La Asamblea Nacional partió de la base de la existencia de una naturaleza
individual y racional del ser humano. Se ha hecho -y con razón- una viva crítica por la
excesiva estima del individualismo, por la minusvaloración del pensamiento social y
estatal, así como por la imagen racionalista y utilitarista del concepto esencial de la
persona.
Las ulteriores enmiendas de las Constituciones posteriormente surgidas nada
cambiaron en esencia, a no ser ciertas añadiduras de carácter muy vago respecto a
deberes de cada uno de los derechos en cuestión.
V. EFECTOS Y EVOLUCIÓN POSTERIOR DE LA IDEA DE LOS
DERECHOS HUMANOS
1. EVOLUCIÓN EN ALEMANIA
El eco de la Declaración francesa fue enorme, y su ulterior efecto permanente,
las constituciones del siglo XIX mostraron las huellas del modelo francés en Europa y
en le mundo. En todas partes se hicieron esfuerzos por conseguir para el individuo un
espacio más o menos amplio donde pudiera desarrollarse en libertad y seguridad.
DEL DERECHO NATURAL AL DERECHO DE LOS CIUDADANOS
Los derechos humanos aparecieron –con el desarrollo de la monarquía
constitucional y del régimen republicano, aparte las Constituciones escritas- resumidos
en ciertos apartados de las nuevas leyes como “Derechos del hombre y del
ciudadano”, “Derechos de los franceses”, “Derechos del Estado”, “Derechos y
deberes”, “Derechos de los belgas”, “Derechos civiles garantizados por la
Constitución”, “Derechos fundamentales”, y “Derechos y deberes fundamentales”.
La fundamentación iusnaturalista de tales derechos positivizados desapareció
rápidamente en la Europa de las Constituciones liberales, quedando finalmente
olvidada.
Desde la arquetípica Carta de LUIS XVIII, de 1814, los derechos humanos
preestatales y eternos se convirtieron en derechos fundamentales garantizados por el
Estado, derechos que únicamente eran válidos para sus destinatarios, es decir, para
los franceses, belgas, prusianos, etc.
Al completarse los artículos referentes a derechos con otros correspondientes a
deberes, volvió a salir a la luz la idea oculta en las primeras declaraciones de que los
derechos humanos representaban un principio general ético de ordenación social y
estatal.
KANT: CORRELACIÓN DEBER-DERECHO
Sería En Alemania sonde la herencia de las doctrinas iusnaturalistas iba a
producir plenamente sus frutos. KANT (1724-1808), filósofo de KONIGSBERG y los
filósofos autores del idealismo alemán reconsideraron las cuestiones relativas al deber
y a la libertad.
KANT completó y desarrolló, simultáneamente, la doctrina iusnaturalista: “la
libertad del ser humano, la igualdad del súbdito, la autonomía del ciudadano” fueron
principios para dicho autor; es decir, directrices generales de toda legislación. “Estos
principios no son sólo leyes que se da a sí mismo todo Estado recién constituido, sino
una institución estatal únicamente posible de acuerdo con los principios de la razón
pura del Derecho de gentes”.
Los resultados a los que KANT llegó parece que se aproximan a las
Declaraciones de Derechos Humanos. Sin embargo, debemos detenernos a
contemplar sus hipótesis: la libertad fue, qué suda cabe, el punto de partida del
Derecho para KANT, pero ¡qué profundo es su concepto de la libertad, pleno de
sentido ético! La libertad se le manifestó a través de la ley moral y del cumplimiento del
deber.
Aquí reside la tarea propia del ser humano, así como el valor que “únicamente
los humanos se pueden atribuir”. El derecho y el deber están íntimamente vinculados.
Derecho sus deberes es sólo arbitrariedad subjetiva.
KANT rechazó tanto el pensamiento paternalista de bienestar del Estado
absoluto, como la doctrina de la “felicidad” del Estado liberal, tal y como la concebían
LOCKE y sus seguidores. El Estado surge, en cierto modo, de la idea de Derecho y
éste es sólo su fin, por lo que llega incluso a mostrarse como la “ley del propio
Derecho”, las siguientes palabras de KANT así lo reflejan:
“El Derecho de las personas debe ser considerado sagrado, por más sacrificios
que ello le suponga al poder dominante.”
TRANSFORMACIONES EN FICHTE Y HEGEL
He aquí las bases sobre las que se apoyó toda la concepción iurahumanista de
la filosofía del siglo XIX:
FICHTE (1762-1814) a quien en 1794 se tenía por el “paladín más audaz de los
derechos humanos”, fue quien primeramente se sirvió del concepto “persona” como
punto de partida. De ahí dedujo derechos humanos “originarios”, entre los que destaca
el derecho subjetivo ético-racional de libertad personal y, también, el de la propiedad.
Tales derechos son absolutos que se garantizan a todo ciudadano libre mediante
contrato libre estipulado.
Para FICHTE, lo decisivo era la idea la esencia autónoma del ser humanos,
cuya libre determinación es necesaria para poder cumplir con los debates morales.
El autor fue el primero que reconoció, el su obra filosofía El Estado comercial
cerrado de 1800, el derecho a disponer de trabajo y de subsidio de desempleo.
Posteriormente, al colocar a la comunidad como eje de su pensamiento,
rechazó la idea de que el individuo poseía una esfera libre de injerencia por parte del
Estado, proclamando que ele estado debería de ser”el que forzara a ser libres”.
De esta forma puso los primeros hitos del camino que más tarde emprendería HEGEL
(1770-1831) –autor de especial relevancia respecto de la teoría del Estado de
Alemania del siglo XIX- quién, al contemplar en el estado “el paso de Dios por el
mundo” rechazó, desde su postura calificada como idealismo-objetivo, que el
individuo tuviera cualquier tipo de derechos humanos intangibles, ya que para este
autor la libertad moral no significa “autodeterminación individual contra el estado ,
sino la inclusión de dicho individuo en la mayor unidad humana: el propio Estado”.
Todo ello, claro esta, dentro del marco de la evolución histórica.
1848: LIBERTAD PRECEDE A UNIDAD
Los conflictos surgidos para introducir y poner en práctica nuevas formas
constitucionales en la primera mitad del siglo XIX, la política de rechazo y opresión de
METTERNICH contra los intentos de instaurar un Estado liberal , abocaron a un
recrudecimento de la lucha por los derechos humanos y civiles.
En las constituciones de los estados alemanes del sur y de otros aparecieron
tras 1815 derechos civiles, políticos y privados, que garantizaban al individuo mayor,
así como una esfera de actuación sin ingerencia estatal.
El principio de la constitución bávara es éste: “Igualdad de leyes e igualdad
ante la ley son garantías entendidas en su más amplia aceptación”; es decir, la
igualdad de la persona y de la propiedad, la libertad de creencia y de opinión, todas
quedaban garantizadas en la Constitución.
La idea de los derechos fundamentales quedó íntimamente vinculada también
en Alemania a la del estado moderno, de tal forma que la Asamblea nacional de
FRANCFORT antepuso finalmente el debate de los Derechos Fundamentales al de la
organización política de Alemania, y la cuestión de la “libertad” a la de la “Unidad”.
El catálogo de derechos fundamentales del pueblo alemán de 27 de diciembre
de 1848 fue reflejo escrito de la voluntad de la sociedad burguesa preindustrial
alemana y de su deseo de reconocimiento y garantía de su concepción del derecho,
reivindicada por un movimiento global e intelectual de carácter intelectual y político
Así, los derechos sentidos como preestatales o extraestatales –si bien sólo
garantizados constitucionalmente a los alemanes- debieron servir de pauta a las
constituciones de cada uno de los Estados alemanes, de tal forma que ninguna
Constitución o legislación de Estado alguno alemán pudiera, por separado, derogar o
limitar nunca dicho catálogo.
Los inalienables derechos humanos del estado natural se convirtieron
paulatinamente en derechos fundamentales protegidos constitucionalmente.
En este sentido iuspositivista se desarrollan las concepciones iusfilosóficas y
las teorías del Estado a la hora de configurar los Derechos civiles.
DERECHOS FUNDAMENTALES DE FRANCFORT
Los derechos fundamentales de Francfort completaron la amplitud de las
prestaciones liberales de protección individual frente al Estado, acogiendo las
declaraciones ya existentes en las constituciones de cada Estado por separado.
Así garantizaron nuevamente los derechos ante el vigor, como, por ejemplo, el
de secreto de la correspondencia, cuya violación el propio M.LUTERO había
estigmatizado bajo pecado mortal.
También quedó entonces garantizada la libertad de pensamiento como sustrato
de libertad de opinión pública, además de la libertad de reunión y de asociación,
creándose así mismo las garantías institucionales más allá de las individuales, como
por ejemplo, las necesarias para la independencia de la jurisprudencia, la autonomía
administrativa de los municipios y de las minorías nacionales, así como para su
igualdad.
SU EFECTO EN CADA UNO DE LOS ESTADO ALEMANES
Aunque la Ley de la promulgación de la Constitución únicamente estaba
prevista para tres años, desde un punto de vista de técnica estrictamente jurídica, lo
que realmente perduró fue su estructura lógica-jurídica incorporada al patrimonio
político del pueblo alemán, forzado así a las codificaciones en ciertos Estados
alemanes.
De esta forma se hicieron famosos los llamados “Derechos de los prusianos”
contenidos en el documento datado el 31 de enero de 1850, en vigor hasta 1918.
La legislación general de los Estados, y más tarde la del Estado alemán, la
Ley alemana de enjuiciamiento criminal y otras análogas cooperaron en la realización
de ciertas ideas jurídicas.
Y al igual que la Constitución americana de la Unión, de 1817, , no incluía
catálogo alguno de los derechos humanos por haber sido éstos proclamados ya por
cada Estado por separado, y, análogamente las leyes constitucionales francesas de la
III república (1875) tampoco habían intentado refundir los derechos fundamentales, del
mismo modo –digo- la Constitución del Reich de BISMARCK se abstuvo de repetir los
derechos fundamentales ya proclamados en las Constituciones de cada uno de los
Estados alemanes (y ello menos por los inconvenientes del Estado de Derecho ya
existente que por temor a perjudicar el ideario político y su fundamentación, puesto
que aquél se alejaba cada vez más del marco político de Europa occidental y de su
fundamentación iusnaturalista).
SEPARACIÖN DE EUROPA OCCIDENTAL
En el siglo XVIII Europa poseía cierta unidad en cuanto al pensamiento
iusnaturalista de este ámbito, que también incluía las teorías políticas y las doctrinas
jurídicas del Estado,
Más he aquí que la contrarrevolución intelectual del romanticismo alemán, con
su pensamiento ético-histórico-político, se separó de su posición unitaria.
“Individualismo” y evolución se convirtieron en conceptos clave del historicismo, que se
desarrollo como ración contra la filosofía iusnaturalista racionalista hasta dominar
intelectualmente el siglo XIX.
Con el rechazo derivado de esta situación, ,o sea, de un derecho natural
convertido en demasiado abstracto pero que seguía vinculado a la moral y al Derecho,
surgió una dicotomía en el pensamiento político , ya que los pueblos anglosajones de
la Europa occidental se aferraron con más fuerza al sistema axiológico iusnaturalista.
Ciertamente el movimiento alemán puso en relieve la evolución de la eticidad
libre, personal e individual, así como la dignidad y el valor del ser humano. Pero,
aparte de esto, olvidó que en la idea de los derechos humanos [como así lo formuló el
teólogo-filósofo protestante E.TOELSCH (1865-1923) hace ya casi un siglo] subyace
un núcleo de verdad y de reivindicaciones de la ética europea que no debe ser dejado
de lado. Este ideario debería ser incluido en las doctrinas del movimiento alemán, del
mismo modo que lo fue la opinión estoico-cristiana vinculada a la idea de los derechos
humanos, de una comunidad formada por toda la humanidad y la de la colaboración
entre los pueblos.
Solo mediante la superación de las teorías del Estado de cuño puramente
positivista se pudo limitar con efectividad las fuerzas destructivas de la época
imperialista y egoísmos de un craso nacionalismo,
2. LOS DERECHOS HUMANOS Y EL SOCIALISMO
LA INDUSTRIA TRANSFORMA A LA SOCIEDAD
La lucha por los derechos humanos fue una lucha de la burguesía por la
consecución de un estado de derechos e igualdad ante la ley, por su afirmación
política y social y por su libre desarrollo.
Fruto de esta época fueron los principios éticos de acción estatal de los
derechos humanos de cuño clásico. Más ¿Qué sucedió cuando se produjo un cambio
en la estructura de la vida económico-social que abarcó a todos los ámbitos restantes
poniendo en tela de juicio de nuevo la dignidad y la libertad de los seres humanos de
una clase o estrato social determinado?.
La revolución industrial del siglo XIX produjo este cambio colocando la idea de
los derechos humanos en y ante una nueva situación, En las Constituciones aparece
aquí y allá una nueva categoría de derechos, relativos a aquellas personas q que se
encuentran dependientes sólo de sus propias fuerzas productivas durante una etapa
de reconstrucción económica; es decir, los derechos relativos a los trabajadores.
EL AÑO 1776 ABRE UNA NUEVA ÉPOCA
En 1776 se produjeron tres acontecimientos significativos para la historia de los
derechos humanos que, aunque se dieron por separado, no obstante guardan entre sí
una estrecha relación.
-En Norteamérica se proclaman los derechos humanos en las leyes
constitutivas de los Estados.
-La aparición en Inglaterra de la obra económica de Adam Smith Análisis de
las causas de la riqueza de las naciones reivindicando la libertad económica del
individuo y –como posteriormente se vio- el derecho de los económicamente más
fuertes.
Finalmente, en Francia, el derechos al trabajo como derecho inalienable del ser
humano, derecho que apareció en un decreto gubernamental por el que se abolieron
los gremios.
EL LIBERALISMO ECONÓMICO DE ADAM SMITH
Adam Smith preconizó el libre juego de las fuerzas productivas mediante la
superación de las limitaciones del mercantilismo absolutista. El empresario industrial
exigió y practicó libertad económica sin límites de ningún género.
Bajo la égida de la libre competencia, la Revolución industrial conquistó el
mundo desde Inglaterra, transformando la sociedad agrícola en industrial. A partir del
momento en que se consiguió frenar el poder estatal mediante declaraciones de
Derechos fundamentales y constituciones, y que al individuo se le aseguro una esfera
personal de derechos, es cuando se produjo la reivindicación de un liberalismo
económico sin traba alguna, defendido por las personas económicamente libres.
Pero el individuo desposeído, aquel que acaba de escapar del omnipotente
Estado moderno, cayó bajo el dominio de la todopoderosa economía moderna. La
sociedad económico-burguesa que se hallaba independiente frente al estado alcanzó
así una gama amplísima de posibilidades. Simultáneamente surgieron ocasiones en
las que se aplicó violencia arbitrariamente, abusando al tiempo del poder en contra del
individuo o, mejor dicho, en contra de ciertos grupos y clases de la sociedad industrial.
LA LUCHA POR LOS DERECHO SOCIALES
La clase de los económicamente peor situados, creciente de día en día –la
clase trabajadora-, quedó amenazada por los excesos del incipiente capitalismo no
sólo en el aspecto económico, sino incluso en el de su existencia humana. De este
modo comenzó una nueva lucha por la libertad y los derechos humanos, tratándose
ahora de lograr que se reconociera la necesidad de protección jurídica en las esferas
social y económica.
Los derechos humanos de corte clásico-liberal pasaron a ser el telón de fondo
para el cuarto estamento.
El siglo XIX conoció las reivindicaciones de la clase trabajadora a nivel
económico e intelectual, al reafirmar ésta conscientemente su condición humana
ultrajada y humillada por los abusos del capitalismo y la arbitrariedad de los
empresarios. De igual modo que anteriormente la burguesía había desarrollado un
ideario de derechos naturales y políticos de carácter general, basados en doctrinas
iusnaturalistas, también el movimiento proletario exigió, a su ve, derechos sociales y
económicos.
En la primera mitad del siglo XIX, los trabajadores ingleses –primeros en experimentar
la opresiva penuria económica, la desigualdad y la falta de libertad- se manifestaron en
pro de sus derechos en el primer gran movimiento socialista europeo, el llamado
cartismo (Carta para la justicia y el Bienestar General, de 1837-1838).
Así se puede observar como se gestaron los derechos de los trabajadores,
que fue igual que los derechos humanos y fundamentales en suelo inglés,
extremo éste altamente significativo, que se perdió en el socialismo marxista. Y
así se transfirieron los principios iusnaturalistas al nuevo orden
socioeconómico. Veamos, a modo de ejemplo, qué actitud adoptaban frente a
la propiedad: LOCKE había considerado la propiedad como un derecho de
carácter originario y natural, partiendo de la base de que en un principio la
tierra y todo lo que en ella se hallaba pertenecía por igual a todos los seres
humanos, si bien “el trabajo corporal y manual” sólo pertenecía al individuo
que lo realizaba: “Mediante el trabajo -decía- el individuo se apodera de una
parte del bien común, por así decir. El trabajo es el título jurídico de la
propiedad”.
Los cartistas se adhirieron a este principio mostrando la injusticia que
significaba el hecho de que los trabajadores no poseyeran el fruto de su propio trabajo
en toda su cuantía. La reivindicación del salario justo fue consiguientemente una
reivindicación natural.
MARX. LIBERTAD PARA EL PROLETARIADO.
MARX (1818-1883) creó, su teoría económica, su sociología de la historia y sus
teorías sobre la sociedad y el Estado, el fundamento genuino de las reivindicaciones
del proletariado alemán y ejerció sus doctrinas en profundo impacto histórico en los
movimientos obreros de todo el mundo.
Como hegeliano de izquierdas, criticó ya en 1845 con suma acritud los
derechos “del individuo abandonado a sus propias fuerzas”, derechos pertenecientes a
seres egoístas que viven al margen del estado político –según él-.
El Manifiesto comunista de 1848 inició el ataque general no tanto contra el
poder económico, sino, sobre todo, contra el orden estatal y social de la época. La
libertad no era ya reivindicada por cada trabajador individualmente, sino por el
proletariado como clase, y se trataba de una libertad económica radical que sólo
podía realizarse –de acuerdo con la doctrina marxista del significado nefasto de toda
propiedad privada- mediante la expropiación de la clase burguesa, expropiación
forzosa, mediante la socialización de todos los medios de producción.
Las ideas de la Revolución francesa se había basado en la pretensión de
conceder a todo ser humano libertad e igualdad, MARX apeló a los proletarios de
todos los países a unirse en la lucha en la internacional por un Derecho “humanitario”
y por la supresión de la propiedad privada como causa inmediata de la alineación de
los trabajadores.
La lucha por los derechos del “trabajador moderno” condujo en el marxismo
ortodoxo a la lucha contra los derechos humanos clásico-liberales de intereses
burgueses.
La creación de los derechos humanos del proletariado se convirtió así en la
tarea futura: el reconocimiento de los derechos fundamentales de la clase trabajadora
mediante la revolución o la ley. La libertad de coalición, es decir, el derecho de
reagruparse en organizaciones de trabajadores para la defensa común de sus
intereses sociales, tuvo una importancia básica, ya que sólo mediante la formación de
sindicatos el débil trabajador individual podía negociar convenios colectivos y formar
un grupo de oposición contra los económicamente aventajados empresarios.
LA LIBERTAD DE COALISIÓN COMO DERECHO FUNDAMENTAL
La Ordenanza sobre Oficio y Profesiones de Reich alemán de 1869 suprimió la
prohibición existente hasta entonces de que los trabajadores se unieran formando
coaliciones, si bien las limitaciones y trabas legales para asociaciones políticas (entre
las que se contaba en Prusia a los sindicatos obreros) impidieron durante mucho
tiempo el libre ejercicio del derecho de coalición, derechos, derecho que quedó
consolidado en la Constitución de Weimar de 1919 como derecho fundamental.
La lucha por la formulación de los derechos humanos “sociales”, como el
derecho al trabajo, a la cultura. A recibir formación profesión, a la seguridad social, a la
protección contra el desempleo, a la protección en caso de incapacidad laboral, el
derechos al justo salario, el derecho al tiempo de ocio, el derecho de cogestión en las
empresas, todos estos derechos representaron una nueva categoría distinta de la de
los derechos de corte liberal clásico.
Los derechos sociales quedaron garantizados por el Estado a toda una clase
social y no sólo al individuo en concreto. Así surgieron tensiones entre los antiguos y
los nuevos derechos, tensiones que todo Estado pluralista, democrático de Derecho
debe soportar y superar.
DERECHOS DE PROTECCION
Ya en el Siglo XIX, ciertos derechos sociales fundamentales quedaron
reflejados en la legislación y en las Constituciones de numerosos Estados. Tras la
aparición de los primeros síntomas, de la nueva problemática social en la Constitución
francesa de 1793, las pretensiones del proletariado manifestadas en los sucesos
revolucionarios de 1848 no podían ser siendo ignorados.
Ciertas conjeturas apuntan en el sentido de encontrar que los derechos
fundamentales alemanes de 1848 se hayan cercanos a la Constitución francesa del
mismo año.
El Reich alemán fue el primer Estado que reconoció de forma ejemplar la
protección de los trabajadores mediante una rápida sucesión de leyes, desde 1883:
Ley de protección en caso de enfermedad, accidente, invalidez o vejez.
El derecho de protección social, que se realizó así de forma práctica (Ernst
Fraenkel), fue una importante aportación alemana a la ampliación del catálogo de los
derechos fundamentales que sobrevino posteriormente.
DERECHOS FUNDAMENTALES EN LA CONSTITUCIÓN DE WEIMAR
La Constitución de Weimar de 1919, intentó anular las reivindicaciones
socialistas con los derechos liberales tradicionales y democráticos.
La amplia segunda parte de la Constitución de Weimar, titulada “Derechos y
deberes fundamentales de los alemanes”, tuvo a veces el carácter de compromiso. F.
NEWMANN quiso reflejar en la Constitución un reconocimiento ético – político, un
canon de principios morales y reivindicaciones para nuevo Estado; no obstante, quien
ganó la batalla de la formación de los derechos fundamentales fue la sobria redacción
jurídica y una aplicación restrictiva.
NUEVAS IDEAS SOCIOECONÓMICAS
El apartado referente a la vida económica fue el que mejor mostró el carácter
del nuevo ideario. La libertad económica del individuos quedó así limitada. La
obligatoriedad de someterse a un orden en la vida económica según los principios de
justicia que a todos garantizan una existencia digna manifestó una tendencia general
que ya se había perfilado en las obras legislativas, sociales especiales.
La protección en el trabajo y la del trabajador, el derecho al trabajo o al
subsidio del desempleo, la limitación de la libertad del proletariado mediante
apoderamiento tendiente a la socialización de las empresas privadas, todo ello quedó
reconocido en otras normativas, al igual que un amplio derecho de cogestión de los
trabajadores empleados en empresas nacionales.
La parcialidad de la idea de los derechos humanos de corte clásico-liberal fue
superada con normas obligatorias a las que se incorporó todo el nuevo ideario jurídico
necesario al efecto. Sin embargo, todavía no ha sido posible anular ambas posturas.
Dichos derechos fundamentales eran deseos y programas más que otra cosa,
puesto que no podían ser alegados ante el Tribunal Constitucional. Sin embargo, que
tales derechos tuvieron importancia para el ciudadano, se patentiza en el Derecho de
Urgencia del 28 de febrero de 1933, por el que se dejaban sin vigor los derechos
fundamentales mas importantes (Derecho de Incendio del Parlamento alemán), y
mediante el que se implantó en Alemania, la base del totalitarismo.
Al suprimir la libertad personal, la inviolabilidad del domicilio, el derecho a
opinar libremente, la libertad de prensa, el secreto de la correspondencia y de las
comunicaciones telefónicas, y el de la propiedad, se suprimió igualmente, una de las
piedras angulares sustentadoras del edificio del Estado de Derecho.
3. TAREA ACTUAL
EL CONCEPTO DE SER HUMANO EN LA CONSTITUCIÓN DE LA REPUBLICA
FEDERAL DE ALEMANIA.
Se ha hablado de un Renacimiento, de una época de los derechos humanos
tras la Segunda Guerra Mundial, en vista de las codificaciones nacionales e
internacionales. En realidad, se han hecho y se están haciendo grandes esfuerzos
para afianzar los derechos fundamentales. Los padres de la Ley Fundamental de la
RFA sacaron consecuencias de lo ocurrido durante la etapa de la dictadura nacional
socialista.
Tras el preámbulo del rigor, la Ley Fundamental empieza con la lapidaria
expresión: “La dignidad del ser humano es intangible, siendo obligación de todo poder
estatal respetarla y protegerla”. Esta introducción crea nuevos requisitos frente a
cualquier declaración de los derechos humanos y de los derechos fundamentales.
La dignidad del ser humano es el punto de partida de toda comunidad humana
y su salvaguarda la meta. El Estado la encuentra como un hecho, y a él se
encomienda su respeto y su protección. Lo que sigue al artículo1º de la citada
Constitución alemana muestra el reconocimiento del pueblo alemán “ los derechos
humanos son inviolables e inalienables como base de toda comunidad humana, de la
paz y de la justicia universal”.
SEGURIDAD CONTRA EL TOTALITARISMO
Los siguientes derechos fundamentales vinculan al poder legislativo, al
ejecutivo y al judicial como derechos válido e inmediato.
La importancia que revisten estos asertos aparece sobre todo en la llamada
“garantía institucional del artículo 79, párrafo 3” que declara nula toda modificación o
reforma de la Ley Fundamental de cualquiera de los principios enunciados en el
artículo1º. Además “en ningún caso se deberá modificar el contenido esencial de un
derecho fundamental”(art.19, párr.2).
Los derechos fundamentales reseñados con precisión en los artículos 1º a 19
garantizan singularmente la digni9dad del ser humano mediante los siguientes
derechos, entre otros: derecho a libre desarrollo de la personalidad, a creer libremente
y a seguir los dictados de la conciencia, derecho a declararse adepto a una
determinada religión o a tener una visión del mundo determinada y a poder ponerla en
practica en paz, derecho de libertad artística libertad de investigación y de cátedra,
libertad de opinión , libertad de escoger profesión u oficio así como libertad de elección
de domicilio y de lugar de trabajo, inviolabilidad de la correspondencia y del domicilio.
Así quedan reflejadas las últimas formulaciones de los derechos fundamentales
en la RFA: libertad contra toda humillación con la que se convierta al ser humano en
simple objeto del Estado, la sociedad o la economía. La razón de ser de tales
derechos es la de impedir la discriminación y la esclavitud, el terror y las situaciones
de indefensión –características del totalitarismo moderno- mediante el recursos del
poder ser alegados ante los tribunales correspondientes; el recurso en queja ente el
Tribunal Constitucional alemán garantiza una protección jurídica suplementaria para
impedir que los poderes públicos lesionen los derechos fundamentales
LA INTERDEPENDENCIA LIBERTAD-SEGURIDAD
Desde el siglo XIX, y tras las nuevas formulaciones de los derechos
fundamentales, aparece el problema de lograr un nuevo orden económico y estatal
más justo de cara a todo grupo o ente social. La idea de los derechos humanos
permaneció vinculada íntimamente a cuestiones d político-económicas durante la
época de la organización de la sociedad de masas. Los defensores de la idea de los
derechos humanos deben tener bien presente estas cuestiones. La problemática de la
libertad humana y de su seguridad social es tarea que sigue en pie de cara al futuro.
La Constitución del Estado de Israel parece haber adquirido el mayor alcance
respecto a la formulación de derechos fundamentales, puesto que declara que los
principios de justicia social y los del ordenamiento sociales son derechos
fundamentales de todo ser humano, ya que mediante el derecho al trabajo se
garantiza a todo ciudadano una parte alícuota igual del producto nacional, así como la
seguridad social.
INTENTOS INTERNACIONALES DE SOLUCIÓN.
En el siglo XX y tras las conmociones que supusieron las guerras mundiales, la
problemática general pudo reflejarse no sólo a nivel individual en cada Estado, sino
mediante convenios y declaraciones internacionales.
Los intentos internacionales y supraestatales de llegar a una solución fueron
consecuencia de las leyes constitucionales internas.
También aquí los países anglosajones encabezaron el liderazgo.
EL PROBLEMA ANTE LAS NACIONES UNIDAS.
En enero de 1941, el presidente norteamericano Franklin D. ROOSEVELT, en
su discurso anual ante el Congreso, presentó la doctrina de las cuatro libertades
fundamentales que deben existir en todo lugar del mundo, haciéndolas eje de su
política: la libertad de opinión y la de practicar una religión sin obstáculos, la libertad de
necesidades materiales y la del temor (“Freedom of speach and expressions, freedom
of every persons to workship God in his way, freedom of want, freedom from fear”).
Así se adoptan ciertas normas protectoras en la Carta de las Naciones Unidas
de 1945; sin embargo, la Declaración Universal de los Derechos Humanos fue la que
aportó el catálogo más amplio.
Los debates en el seno de las Naciones Unidas manifestaron abiertamente las
tensiones existentes en el mundo. La antinomia entre Este y Oeste se hizo también
patente sobre si las libertades fundamentales clásicas o las reivindicaciones
económicas frente al Estado deberían figurar como fundamento del catálogo, o bien si
el derecho de opinar libremente, el derecho de libre asociación y el de sufragio, o la
seguridad económica, debían tener carácter constitutivo. El duelo retórico entre el
mundo liberal y el del bloque del Este se agudizó en la frase inglesa “Queremos
hombres libres y no esclavos bien alimentados”, y la réplica del representante de la
Unión Soviética: “Los hombres libres también pueden morir de hambre”.
LA VIA HACIA EL DERECHO SUPRANACIONAL
Por todo ello, no es de extrañar que la Declaración, adoptada con mayoría de
48 votos con abstención de los países del bloque del Este y de otros dos Estados, no
haya conducido a una institucionalización internacional, mientras que la Convención
Europea de Derechos Humanos se haya convertido en un derecho supranacional por
estar basada en las mismas concepciones y tradiciones.
Lo que queda por determinar es si los derechos fundamentales formulados
como “directrices generales de carácter objetivo, válidos para todos los pueblos y
naciones”, van a ser respetados por los Gobiernos y por los ciudadanos, y van a ser
llevados a la práctica.
En el mundo industrializado de hoy día la pugna entre la libertad y la opresión
se halla vinculada más que nunca a la idea de un Estado moderado, a la idea de
limitar el continuamente creciente poder del Estado, a la idea de división, equilibrio
recíproco y central de los poderes políticos, así como a la realización de principios
sociales más equitativos, en el seno de un Estado de Derecho que reconozca sobre sí
el poder normativo de los derechos preestatales que corresponden a todo ciudadano
en tanto que ser humano.
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la idea de los derechos humanos a través de la historia

1− ¿QUÉ FUNCIÓN TIENEN LOS DERECHOS FUNDAMENTALES EN NUESTRO CONSTITUCIONALISMO?

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Declaración Universal de Derechos Humanos. Resolución de la Asamblea General,

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10 de diciembre de 1948Derechos y libertadesCarta Internacional de los Derechos HumanosTratado de Roma

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Declaración Universal de los Derechos humanos

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10 de diciembre de 1948Derechos de la personaONU (Organización de las Naciones Unidas)

Modernización de la Teoría Iusnaturalista

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