Fiesta recreativa evaluativa 2006
DAILAN KIFKI
de Maria Elena Walsh
El jueves yo salía tempranito cuando al abrir la puerta, ¡zápate! ¿Qué es lo que vi? El zaguán bloqueado por una
enorme montaña gris que no me dejaba pasar.
¿Qué hice? Tiré y tiré y conseguí meterla en la casa. Y allí vi, creyendo soñar, que la montaña era nada menos que
... un elefante. ¿Se dan cuenta? ¡Un elefante!
Ya iba a gritar pidiendo socorro cuando me fijé que el animalote tenía una enorme carta colgada de una oreja. La
abrí y esto era lo que decía: escuchen bien.
Estimada señorita: Yo me llamo Dailan Kifki y le ruego no se espante porque soy un elefante. Mi dueño
me abandona porque ya no puede darme de comer. Soy muy trabajador y cariñoso y me gustan los dibujos
animados.
Lo llevé al jardín, tratando de no despertar a nadie, pero los pasos de Dailan Kifki retumbaron como truenos por
la casa y toda mi familia se asomó.
Mi mamá se desmayó, a mi papá se le cayó la pipa de la boca y mi hermano Roberto dijo: ESTAMOS FRITOS.
De repente llegó de visita mi tía Clodomira, con su paraguas y su sombrero lleno de margaritas. Cuando mi tía
Clodomira vio a Dailan Kifki, se desmayó. Dailan Kifki se acercó y la ayudó a levantarse.
Después, se puso a trabajar. Llenaba la regadera y regaba las plantas con gran delicadeza. Hacía pocitos y
plantaba semillitas. Era cierto lo que decía la carta. Dailan Kifki era muy trabajador....
A la tarde, al volver del trabajo, vi una multitud alrededor de mi casa. ¿Qué habrá pasado? Había fotógrafos y
periodistas, el noticiero de la televisión y chicos que se habían escapado de la escuela. Todos miraban hacia
arriba, así que miré yo también. ¿Y qué creen que vi?
Vi a nada menos que Dailan Kifki dormido en el tronco, alto, réquete alto, de un árbol alto réquete alto.
¡Claro! Dailan Kifki se durmió arriba del poroto y cuando creció lo hizo upa al pobre elefante.
En eso llegó mi hermano Roberto, miró para arriba y dijo: ESTAMOS FRITOS.
En mi desesperación, sólo atiné a llamar a los bomberos. Apenas había colgado el teléfono cuando apareció un
precioso bombero.
¿Dónde esta el incendio, dónde,
la llamita que se esconde,
que la llamo y no responde? –dijo el Bombero.
Yo le conté al Bombero, que tuvo una idea muy inteligente: un par de alas.
Mi familia vino toda al jardín a despedir al bombero. Mi mamá le dio un beso con ruido y mi tía Clodomira lo
abrazó muy fuerte.
El bombero trepó el árbol y le puso las alas a Dailan Kifki. Entonces vino un vientito y los dos se fueron volando.
Subieron más y más y los perdimos de vista. Ya era de noche. Mi hermano Roberto dijo: ESTAMOS FRITOS. (Esta
vez tuve que reconocer que tenía razón.)
Esa misma noche tuvimos una reunión de familia, todos sentados en el suelo. De pronto sonaron tres fuertes
golpes en la puerta de calle: Toc, Toc y Toc.
Era un gran bombero que dijo:
Soy capitán de los bomberos,
cataplín cataplín cataplero.
BOMBEROS : EXPRESION CON MANGUERA (MATERNAL TURNO TARDE)
Soy capitán de los bomberos,
cataplín cataplín cataplero.
Ahora póngase el sombrero
que la llevaré en tranvía
hasta la comisaría
porque me robó un bombero.
Fuimos a pedir ayuda a la comisaría y nos atendió un comisario azul.
Yo temblaba de miedo. El Capitán hizo la denuncia y nos pusimos a discutir los tres a la vez. Los cuatro, mejor
dicho, porque había alguien más.
Un loro. Un loro que lo único que sabía decir era:
estamosfritosestamosfritosestamosfritos.
POLICIAS : EXPRESION CON CAJAS (SALA DE 3 TURNO MAÑANA)
Les conté lo que había pasado y el Comisario dijo que, como un elefante volador podía representar un serio
peligro para la comunidad, teníamos que alertar inmediatamente a la Municipalidad.
Salimos los tres y el loro quedó cuidando la comisaría.
Llegamos a la Municipalidad y nos atendió el propio intendente.
Como ya era muy tarde, los invité a todos a dormir a mi casa y mi hermano Roberto dijo: ESTAMOS FRITOS.
Nena —me dijo mi mamá— tenemos que dar una fiesta. Como si fuéramos pocos, llegaron los vecinos en
camisón, gorro de dormir y almohada en la mano.
VECINOS : EXPRESION CON ALMOHADAS GRANDES (SALA DE 4 TURNO
TARDE)
A la mañana nos fuimos en colectivo hasta el Sindicato de Remontadores de Barriletes. Cuando llegamos a
Ituzaingó, mi mamá gritó: ¡Un momentito, señores! Ahora que me acuerdo acá vive el Abuelo así que vamos a
buscarlo para que nos acompañe.
Pero no, mamá, le contesté, dejemos en paz al abuelo.
Pero mi mamá dijo: No, no y no.
Así que no tuvimos más remedio que irnos de la manito a la quinta del abuelo, que quedaba a treinta y cinco
cuadras de la estación. Mi hermano Roberto dijo: ESTAMOS FRITOS.
Con el abuelo a la cabeza y cantando la Marcha de San Lorenzo, atravesamos charcos, cunetas, alambrados y
pantanos hasta llegar al Sindicato de Remontadores de Barriletes.
EXPLORADORES : CIRCUITO (SALA DE 4 TURNO MAÑANA)
El Capitán, trepado a un árbol y mirando con un largavista, gritó: ¡Allá van! ¡A remontar barriletes! ¡Un, dos!
¡Dailan Kifki! —le grité— ¿por qué no volás un poquito más bajo, tesoro?
Y él, nada.
El Intendente empezó a gritarle instrucciones al Bombero.
Pero el Bombero, nada.
Mi hermano Roberto tuvo una idea genial. Tenemos que hacer sopita de avena. En cuanto sienta el olor, baja en
picada. Yo revolvía la sopita de avena con una rama. Tan rico era el olor que se acercó un montón de curiosos.
Fue realmente una gran idea: Dailan Kifki no pudo resistir. Empezó a volar a muy baja altura y quedó enredado
en varios barriletes. Por fin, aterrizó suavemente como una plumita y se tomó toda la sopita sin respirar.
Cuando el Bombero vio que Dailan Kifki se había tomado toda la sopa, ¿qué creen que hizo? Se puso a llorar.
El Capitán le ordenó: ¡Señor Bombero, al instante bájese del elefante!
¿Saben qué le contestó el malcriado del Bombero?
No me bajo si me grita, yo también quiero sopita.
Entonces, se escuchó a lo lejos una musiquita. Nos quedamos con la boca abierta. Apareció una preciosa carroza.
—¡Firmes! —gritó el abuelo.
La carroza frenó justito delante de Dailan Kifki, y mi hermano Roberto dijo: ESTAMOS FRITOS.
La puerta se abrió y saltó a tierra un enanito con gorro colorado, barba blanca y cascarrabias.
Mi tía Clodomira suspiró desilusionada. Bah —dijo—, una carroza tan grande para un enanito tan chiquito.
—Yo soy el enanito Carozo Minujín, dueño y señor del bosque de Gulubú. Ahora los invito a todos a tomar
chocolate en mi palacio.
—Este es el bosque de Gulubú —dijo el enanito.
Después dijo varias palabras mágicas que creo eran más o menos así: Chímpiti chámpele bámbili búmbele.
Debo decirles que el bosque de Gulubú es bien grande, con árboles llenos de pajaritos, con un gracioso arroyo
donde las ranas aprenden a nadar con trajes de baño a lunares, con sapos fumando pipa, conejos en bicicleta y
canarios que llevaban jaulas como valijas.
De pronto miré para todos lados preguntándome alarmada: ¿Dónde está Dailan Kifki?
Fui a buscar al Bombero y le pregunté en secreto: ¿Dónde esta Dailan Kifki?
Entonces el Bombero me explicó muy seriamente:
Para encontrar un elefante
que por el bosque se ha perdido,
hay que tener mucha paciencia,
muy buen olfato y buen oído.
—Disculpe, señor enanito, pero se nos perdió Dailan Kifki y usted tiene que guiarnos para encontrarlo.
—Supisiche —dijo.
Y nos internamos por el bosque los tres de la manito: el Bombero, el señor Carozo y yo.
Caminábamos en silencio, cuando el señor Carozo se detuvo y llamó chapaleando el agua con la punta del zapato,
así: Plaf, Plaf, Plaf.
Una rana se asomó y el señor Carozo la saludó: Buenas tardes, señora Rana. Y la rana le contestó: Ja ja.
La molestamos para preguntarle si por casualidad no ha visto pasar por aquí un elefante. Y la rana le contestó:
Ja ja.
RANITAS : EXPRESION CON SALVAVIDAS (MATERNAL TURNO MAÑANA)
Seguimos caminando, siempre de la manito, y ya casi era de noche, cuando de pronto el señor enanito se detuvo y
golpeó el hormiguero.
Una hormiguita salió del suelo y el señor enanito la saludó: Buenas tardes, señora Titina.
—Qué se le ofrece? —le preguntó la hormiga, mientras barría con una escoba muy pero muy chiquita.
—Supisiche —le explicó el señor Carozo.
—Ipi —contestó Titina.
HORMIGUITAS : EXPRESION CON ESCOBAS (SALA DE 3 TURNO TARDE)
Entonces escuchamos un murmullo y ¿saben qué vimos?
Las mariposas estaban jugando sobre el lomo de Dailan Kifki, que se reía loco de contento.
Entonces nos fuimos los cuatro a buscar al resto de la comitiva.
La casa del señor Carozo quedaba muy cerca. Era un castillo, grande como los castillos de veras, pero chiquito
por dentro.
Nos agachamos y, gateando, pudimos pasar muy cómodos por la puerta.
La sala estaba llena de ventanitas con cristales de todos colores. No había sillas ni muebles ni nada.
Solamente las ventanitas y, en un rincón, una hermosa pelota de fútbol.
—Ahora duerme —dijo el señor Carozo—, pero cuando se despierta, enseguida hace gol.
Decidimos dejar dormir a la pelota y nos fuimos al comedor.
ENANITOS : EDUCACION FISICA CON PELOTAS GRANDES EN GRUPOS DE 4
(INTEGRADA)
Entonces… ¡zápate! desde la sala llegó un ruido de vidrios rotos.
Fuimos a la sala. Ya no había sala.
No había más que un montón de vidrios de colores hechos añicos. Ni rastros quedaban de las preciosas ventanas
locas.
Mi hermano Roberto dijo: ESTAMOS FRITOS.
—¿Quién fue? —lloriqueaba el señor Carozo—. ¡Seguro que fue el elefante!
—Luego de largas investigaciones —dijo el Abuelo—, he descubierto que el culpable es un paraguas. Ruego a los
presentes que el que sea poseedor de un paraguas se presente de inmediato.
GENTE CON PARAGUAS : BAILE EN PAREJAS CON PARAGUAS (SALA DE 5
TURNO MAÑANA)
—Yo no fui, yo no fui, yo no fui… —dijo mi tía Clodomira—. Bueno, sí, fui yo, pero sin querer.
—¿Y qué pena le daremos, mantantiru lirulá? —preguntaba el señor enanito Carozo—. ¡Que vuelva a construir la
sala de mi palacio!
—Pero cómo voy a reconstruir la sala si no soy albañil…
—Que la haga de merengue, mantantiru lirulá.
—Bueno —dijo mi tía y así, poco a poco, preparó ladrillos de bizcochuelo y ventanas con caramelo de todos los
colores.
El señor Carozo estaba feliz porque había recobrado su sala.
Al parecer, se habían acabado los problemas. Llegamos por fin a mi casa, y sonó el timbre.
Abrí la puerta y vi a un señor negro como un pizarrón. Me di cuenta de que era rey, porque en la cabeza tenía una
preciosa corona de oro.
Era el rey de un raro reino africano llamado Ugambalanda.
Pero, además de Rey, ¿saben qué era? ¡Era el dueño de la mamá de Dailan Kifki!
AFRICANOS : BAILE GRUPAL (SALA DE 5 TURNO TARDE)
Entonces apareció el Bombero. Allí nomás, de sopetón, me pidió que me casara con él y que nos fuéramos a vivir a
la chacrita de sus tíos, donde había lugar de sobra para dos elefantes bien educados.
Entonces, indecisa y abatatada, miré al Bombero y me di cuenta una vez más de que era muy buen mozo, valiente,
bueno, cariñoso, perfumado, atento y, sobre todo, amante de los elefantes.
Le dije que lo iba a pensar.
Descargar

DAILAN KIFKI

La cantante calva; Ionesco

La cantante calva; Ionesco

AbsurdoTragediaTeatro francés de posguerraLiteratura universal contemporánea

La cantante calva; Eugène Ionesco

La cantante calva; Eugène Ionesco

Teatro del AbsurdoComunicaciónLiteratura francesa contemporáneaVisión del mundo

−FAHRENHEIT 451−

−FAHRENHEIT 451−

ArgumentoNovela de ciencia-ficciónTecnologíaLiteratura universal contemporáneaDeshumanizaciónVivir en la ignoranciaNarrativa fantásticaQuema de librosConocimiento y conciencia