GRUPOS DE EMPRESAS Y RELACIONES LABORALES
Resumen: El autor explica que el grupo de empresas en las
relaciones laborales es tan sólo un empleador más, formado por la unión
permanente de unidades económicas distintas con el objeto de satisfacer
necesidades del mercado mediante la utilización de los diversos recursos
materiales y humanos de las empresas que lo componen de forma que
aquel objeto del grupo se realiza recibiendo en cualquiera de sus miembros
la prestación de los servicios remunerados de los trabajadores.
DESDE EUSKADI
Me refiero sobre todo a los negocios de este pequeño país en el que
las actividades industriales, comerciales y de tenencia de bienes se suelen
articular –por razones que no voy a tocar-, en distintos tipos de sociedades
mercantiles que se relacionan entre sí tanto por vínculos familiares o
personales como por la prestación mutua de servicios. También el sector
cooperativo y las sociedades laborales típicamente han formado redes con
vínculos estables análogos e incluso en nuestro entorno están presentes
grupos empresariales de superior nivel, a todos ellos con diversas
matizaciones se les pueden aplicar estas consideraciones que pretendo
apuntar en este artículo.
LA FACETA DEL DERECHO MERCANTIL
Grupo de empresas o de sociedades es la unión permanente de
empresas -conservando cada una su propia personalidad jurídica-, para la
adopción de estrategias de negocio en común.
Los lazos entre empresas pueden ser de distintas formas y habrá
grupos jerarquizados en distintas medidas y otros paritarios.
En mi opinión el grupo en sí tiene que ser una empresa de empresas,
esto es, una unidad económica compleja para satisfacer necesidades del
mercado mediante la utilización de los diversos recursos materiales y
humanos de las empresas del grupo.
Ninguna norma del ordenamiento jurídico nos ofrece una definición o
concreción de lo que debe entenderse por grupo de sociedades.
El Art. 4 de la Ley del Mercado de Valores de 28 de julio de 1988,
dice que "se considerarán pertenecientes a un mismo grupo las entidades
que constituyen una unidad de decisión, porque alguna de ellas ostente o
pueda ostentar directa o indirectamente, el control de las demás, o porque
dicho control corresponda a una o varias personas físicas que actúen
sistemáticamente en concierto”.
Por su parte, el Art. 42 del Código de Comercio, que regula la
presentación de cuentas de los grupos de sociedades, contempla diversos
supuestos de relaciones entre sociedades que les obliga a formular cuentas
anuales y el informe de gestión consolidados.
Y el Art. 87 de la Ley de Sociedades Anónimas define lo que
considera sociedad dominante.
De todos estos preceptos cabe extraer que la base para la presencia
de un grupo de sociedades es la existencia de una unidad de decisión.
LA FACETA DEL DERECHO DEL TRABAJO
La legislación laboral, en concreto los Art... 42, 43 y 44 del Estatuto
de los Trabajadores, con los criterios judiciales de aplicación de la misma
hacen que la responsabilidad de una empresa por deudas laborales de otra
se extienda a través de las distintas formas de colaboración entre ellas
tanto a las vinculadas por tiempo indefinido –Grupo de Empresas-, como
las asociadas por un tiempo con un objetivo concreto –Contratas,
subcontratas, Agrupaciones de Interés Económico, Uniones Temporales de
Empresas, Agrupación Europea de Interés Económico, contratos de
maquila…-.
Nos gustaría poder dar unas líneas claras de distinción entre los
supuestos en los que nos encontramos un mero contrato mercantil -por el
que
una
empresa suministra
a
otra
un
bien
o
un
servicio-,
sin
consecuencias de responsabilidad laboral y los supuestos en que se incide
en tal responsabilidad, pero la interpretación expansiva que nuestros
jueces hacen del concepto de grupo a todo tipo de nexos de colaboración
entre empresas –el ejemplo más típico es el contrato de “maquila” entre
una empresa que se encuentra en crisis y que pone su capacidad
productiva a disposición de otra- hace imposible que podamos hacerlo y
menos con la brevedad requerida en nuestra explicación.
Es difícil porque creo que nuestros Magistrados no tienen un
concepto único de lo que es un “grupo de empresas” y de cuáles son sus
notas.
Tenemos p. Ej. una reciente Sentencia del Tribunal Superior de
Justicia del País Vasco (de 25 de Junio de 2009) que resumidamente
establece:
“La cuestión analizada consiste en determinar si se ha de declarar la
responsabilidad solidaria de la totalidad de las empresas pertenecientes al
mismo grupo empresarial cuando nos encontramos ante una sociedad
dominante en el seno de las mismas.
La Sentencia (de instancia) entiende que a efectos laborales el
reconocimiento de la existencia del grupo de empresas debe apoyarse en
datos
específicos,
siendo
calificado
quien
organiza
y
recibe
efectivamente la prestación de servicios, admitiendo que las medidas
políticas económicas de colaboración no comportan que varias empresas
necesariamente pierdan su independencia y deban ser constituidas como
una unidad. Por el contrario, si se trata de configuraciones artificiales de
empresas aparentes en sustrato real para eludir sus responsabilidades
laborales
estaríamos
identificación
del
de
forma evidente
empleador
ante
correspondiente
una problemática de
a
esto
o
estos,
la
responsabilidad a efectos laborales y también de Seguridad Social.
La doctrina jurisprudencial aplicable al caso, ha considerado que
deben concurrir una serie de requisitos para que exista tal grupo
empresarial, ya que de no concurrir de forma suficiente y relevante
cualquiera de
los
que son elementales, no cabría hablar de
una
responsabilidad solidaria, ni podría conformar un grupo por el solo hecho,
por ejemplo, de estar ligadas por vínculos de dirección, de organización o
de participación accionarial, que podrían ser frecuentes en la realidad
socioeconómica actual y en las exigencias de estrategias de mercados, que
originan situaciones puntuales o temporales de agrupaciones de empresas
que por ello no pierden su personalidad jurídica propia y que independiente
de las demás que integran o conforman el grupo.
Con todo entiende este Tribunal que de entre esos criterios
jurisprudenciales establecidos para determinada posible configuración ilícita
(sic) del grupo de empresas, y por ende, la responsabilidad solidaria de
todas ellas frente a los trabajadores de cualquiera de las entidades que
configuran el grupo, formando una realidad única y de unidad empresarial
podrían resumirse las siguientes: la existencia de una plantilla única
que se produce cuando las sociedades pertenecientes al grupo se
benefician
de
la
prestación
laboral
indiferenciada
de
trabajadores
formalmente adscritos a la plantilla de una de ellas, pero que prestan
servicios de forma alternativa para varias; cuando existe caja única o un
patrimonio social confundido que tiene lugar al utilizar indiferentemente
los activos o se hacen pagos indistintos del pasivo; cuando se produce una
apariencia externa unitaria actuando en el mercado de una manera
conjunta que induzca a confusión de terceros que contratan con las
empresas del grupo”.
Y que viene a contradecir aparentemente criterios anteriores como
los que recogemos de una sentencia del Tribunal Superior de Justicia del
País Vasco de 11 de diciembre de 1996, al respecto:
1.
Que
lo
que
caracteriza
fundamental
pero
no
exclusivamente la existencia de un grupo de empresas son notas
tales como la relación vertical de dominación de una empresa
respecto de la otra o de las demás del grupo, un sistema unitario de
dirección y la prestación de servicios por los trabajadores de forma
indistinta y común, sea a la vez o de forma sucesiva (con cita de SSTS 3
mayo 1990, 6 marzo 1991 y 30 junio 1993.
2.
Que no obstante la licitud del hecho de que una empresa
aparezca integrada en un grupo, ello no es obstáculo, para que en
determinados supuestos, puedan los Tribunales penetrar en el sustrato
personal de dichas entidades, levantando su «velo» para proteger los
derechos de quienes de otro modo se verían perjudicados.
3.
Que
a
estos
fenómenos
de
pluralidad
de
empresarios
integrados en un grupo les corresponde una responsabilidad de tipo
solidario, no sólo por el artículo 1137 del Código Civil referido a la
mancomunidad general y solidaridad sólo cuando la obligación lo determine
sino también por el propio artículo 1731 del Código Civil
referido al
mandato.
Como dice la STS 12 julio 1988, es doctrina de la Sala que: «cuando
diversas sociedades convergen en un fin común, aunque por razones
prácticas de operatividad mantengan cada una su personalidad jurídica
propia ha de entenderse que la realidad muestra una empresa nacida del
agrupamiento de aquéllas y, como consecuencia se impone el principio de
solidaridad que se fundamenta en el de la realidad consistente en buscar
dicha realidad auténtica más allá de los formulismos y formalidades
jurídicas, con lo que se evita pueda pesar sobre el productor contratado el
oneroso deber de indagación de interioridades negociables subyacentes que
para nada le atañen y, que por supuesto, suelen ser muy difíciles de
descubrir, y ello, en aras de la seguridad jurídica y del principio de que
quien crea una apariencia verosímil está obligado frente a los que de buena
fe aceptan esa apariencia como realidad, a fin de no fomentar la posible
aparición de empresas ficticias que carezcan de las mínimas garantías de
responsabilidad dejando a los trabajadores indefensos.
En conclusión, añadimos nosotros, que hay un afán de hacer justicia
al
trabajador
perjudicado
con
independencia
de
los
sofisticados
instrumentos jurídicos que recogen las relaciones ínter empresariales
mediante la aplicación de la responsabilidad en solidaridad, solidaridad que
se va consagrando como nota esencial de la responsabilidad en la relación
de trabajo.
Sobre la base de lo expuesto: Si una sociedad forma parte de un
grupo de sociedades, la cuestión esencial a efectos de determinar la posible
extensión de la responsabilidad en el pago de las cantidades salariales –y
vinculadas como las derivadas de seguridad social-, de uno de los
trabajadores de otra sociedad integrante del mismo grupo, consistirá en
determinar quién es el empresario -si la sociedad que posee esa cualidad
formalmente o todo el grupo de sociedades en el que se integra por cuanto
que no existe precepto alguno que, si fuese sólo la primera, obligue a los
restantes componentes de éste a responder solidarios de las obligaciones
contraídas por aquélla.
Pregunta que recibe la primera clave para su respuesta en el Art. 1.2
del Estatuto de los Trabajadores, en donde se define al empresario como la
persona física o jurídica, o la comunidad de bienes, que reciba la prestación
de los servicios efectuados por otra en forma personal, voluntaria,
remunerada y dentro de su ámbito de organización y dirección.
No hay que olvidar, de otra parte, un segundo dato trascendente,
como es que la existencia del grupo, en cuanto tal, no se determina por la
presencia de lazos entre los socios o accionistas de las diversas sociedades,
ni siquiera por un común administrador, sino por la sujeción a un poder
único –por muy difuso que éste sea-, de decisión (cualquiera que sea su
forma), que actúa como tal, según se deduce del Art. 16.5 de la Ley de
Procedimiento Laboral, en consonancia con lo dispuesto en el Art. 42 del
Código de Comercio y Art. 87 de la Ley de Sociedades Anónimas. Estos
vínculos serán la base usual de la que surja esa dirección unificada o
coordinada, pero no cabe hablar de grupo si ésta no se llegara a dar.
Pues bien, para que la condición de empresario recaiga en todo el
grupo se precisa no sólo ese poder de decisión común, sino que además,
incida en el ámbito de las relaciones laborales, de tal forma que el receptor
de los servicios sea el grupo y no la sociedad. La legitimación de la
sociedad como núcleo de imputación de derechos y obligaciones, derivada
de la atribución de personalidad jurídica propia, se evapora cuando,
quienes la rigen de hecho, actúan en forma que desconoce esa misma
imputación, con repercusión en las relaciones laborales adscritas a la
misma de manera formal. No cabe que, en esas circunstancias, quien ha
desconocido los límites de la personalidad diferenciada pretenda valerse de
ellos para acotar sus responsabilidades a un área que ha sido el primero en
eludir cuando le resultaba de su interés. Vale, por tanto, la regla de la
distinta personalidad, pero sólo si quien la detenta o invoca se atiene a ella.
La actuación con vara de medir de doble rasero -personalidad para dar,
grupo para recibir- no se atiene a los cánones que imperan en nuestro
ordenamiento jurídico, revelando una actuación constitutiva de fraude de
ley en el uso de la personalidad jurídica, que obliga a los órganos judiciales
a aplicar la regla que se quiso evitar (Art. 6.4 del Código Civil).
Da igual ya cómo se produzca esa incidencia en el terreno de las
relaciones laborales. Habrá veces en que será porque los servicios que
prestan los trabajadores quedan sujetos a órdenes directas ajenas a la
sociedad a la que están adscritos. En otras, porque realicen sus trabajos sin
distinción alguna para los diferentes titulares, con confusión de plantillas.
También, porque exista una confusión o trasvase patrimonial entre ellas
con apariencia externa de unidad, que produzca o influya en la situación de
crisis que afecte a alguna de las empresas o merme las garantías de cobro
de las deudas contraídas con sus trabajadores. No hay que descartar,
tampoco, los supuestos en los que las distintas sociedades se constituyen
con fines elusivos de las responsabilidades empresariales (sociedades
pantalla, etc.) o con utilización abusiva de la personalidad jurídica en
perjuicio de los trabajadores.
Efecto de esa atribución de la cualidad de empresario a todo el grupo
será la imputación de la responsabilidad derivada de las relaciones
laborales a cuantos lo compongan, que les incumbirá en forma solidaria y
con independencia de que
sea sólo uno de ellos quien figure como
empresario: esto es, compartiéndola todos de cara a los trabajadores
afectados.
Cuanto antecede tiene su respaldo jurídico en la doctrina del Tribunal
Supremo en Sentencias de 30 enero, 4 y 9 mayo y 24 septiembre 1990, 31
enero y 6 y 22 marzo 1991 y 30 junio 1993.
LA POSIBLE BUSQUEDA DE UN CONCEPTO JURIDICO
Un concepto comprensivo de lo anterior, válido para el Derecho
Laboral, sería el siguiente:
El grupo de empresas es un empleador formado por la unión
permanente
de
dos
o
más
unidades
económicas
para
satisfacer
necesidades del mercado mediante la utilización de los diversos recursos
materiales y humanos de las empresas que lo componen de forma que
aquel objeto del grupo se realiza recibiendo en cualquiera de sus miembros
la prestación de los servicios remunerados de los trabajadores.
NOTAS
Las notas de este concepto:
La unidad del grupo que se traduce esencialmente en la llamada
unidad de dirección o administración o gobierno de todo el grupo de
empresas o de sociedades.
La duración indefinida del grupo que lo distingue de las uniones
temporales con las que prácticamente tiene las demás notas en común.
El objeto empresarial común del grupo así constituido
La subordinación inmediata de las empresas componentes a la
unidad de dirección para el fin común.
La subordinación mediata de los recursos humanos de cada empresa
componente a esa misma unidad.
LOS INDICIOS DE SU EXISTENCIA
No forman parte de sus notas pero pueden ser indicativos de su
existencia los siguientes elementos de forma alternativa o acumulativa:
Plantilla
única
o
confusión
de
plantillas
indiferenciadas.
Caja única o patrimonio social confundido.
Apariencia externa unitaria.
o
prestaciones
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