LECCIà N 7º
La nacionalidad: diversos sistemas para su determinación.
Régimen vigente en derecho español sobre adquisición, conservación, perdida y recuperación de la
nacionalidad.
La vecindad civil.
Concepto de extranjerÃ−a y ciudadanÃ−a europea
LA NACIONALIDAD. CONCEPTO Y NATURALEZA JURÃ DICA
• Concepto:
La nacionalidad es el vÃ−nculo que une a cada individuo con un Estado determinado. Es “la cualidad que
infunde a una persona el hecho de pertenecer a una comunidad nacional organizada en forma de Estado”
(DÃ−ez Picazo).
La nacionalidad ofrece una doble faceta, pública y privada.
• La faceta PÃ BLICA afecta al Derecho constitucional, ostentando el Estado competencia normativa
exclusiva en materia de nacionalidad, extranjerÃ−a, inmigración, emigración y derecho de asilo (art.
149 CE).
• La nacionalidad se configura como derecho fundamental de la persona, en el art. 11 CE, que afirma:
• Principio de reserva de Ley: la nacionalidad se adquiere, conserva y pierde de acuerdo con lo establecido en
la Ley.
• La no-privación a los españoles de origen de la nacionalidad.
• La posibilidad el Estado Tratados de doble nacionalidad.
La faceta PRIVADA
La ley personal correspondiente a las personas fÃ−sicas es la determinada por su nacionalidad. Dicha ley
regirá la capacidad y el estado civil, los derechos y deberes de familia y la sucesión por causa de muerte
(art. 9.1 CC).
Los autores modernos señalan como reglas fundamentales en materia de nacionalidad de las personas, las
siguientes:
1º. Todo individuo debe tener una nacionalidad desde su nacimiento (lo que se llama nacionalidad de
origen).
2º. Se puede cambiar voluntariamente la nacionalidad con el asentimiento del Estado interesado.
3º. La nacionalidad es una cualidad que afecta sustancialmente al estado civil de las personas, luego:
a). Es materia de orden público.
b). Posee una eficacia general, es decir, “erga omnes”.
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La mayorÃ−a de los Códigos civiles modernos han prescindido de la regulación de la nacionalidad, por
considerar ésta una materia de derecho público, pero el Código Civil español siempre ha incluido entre
sus normas las relativas a la nacionalidad. Sin duda, con acierto, ya que por encima de otras consideraciones
polÃ−ticas, la nacionalidad es un hecho que afecta al estado civil de las personas, y éste se regula
fundamentalmente por normas de Derecho privado.
RÃ GIMEN VIGENTE EN DERECHO ESPAÃ OL SOBRE ADQUISICIÃ N, CONSERVACIÃ N,
PERDIDA Y RECUPERACIÃ N DE LA NACIONALIDAD.
1. ADQUISICIÃ N DE LA NACIONALIDAD ESPAÃ OLA:
La adquisición de la nacionalidad española puede ser:
-automática (u originaria o por nacimiento) y
-no automática (o derivativa, es decir, se adquiere por causas posteriores).
OJO ¡!!! Según se trate de una u otra, varÃ−a el régimen de pérdida. Por ello comenzamos
estudiando las formas de adquisición de la nacionalidad española de origen; a estos efectos cabe distinguir
entre los supuestos de atribución automática y los de adquisición por opción. Veamos:
1.- Adquisición originaria o automática:
A quien se halla en alguno de estos supuestos, se le asigna directamente la nacionalidad española de origen,
con independencia de cuál pudiera ser su voluntad.
A la hora de regular esta cuestión, el legislador puede tener en cuenta dos criterios: la filiación (ius
sanguinis) o el lugar de nacimiento (ius soli). Como veremos, nuestra legislación aplica el ius sanguinis, en
cuanto declara españoles a los hijos de padre o madre español; en cambio, el nacimiento en España no
basta por sÃ− solo para atribuir la nacionalidad española.
a) Por filiación: Según el artÃ−culo 17.1.a) del Código Civil: “Son españoles de origen los nacidos de
padre o madre españoles”.
En consecuencia, la atribución de la nacionalidad española lo mismo puede venir dada por la vÃ−a paterna
o por la materna, siendo suficiente que uno de los progenitores sea español, cualquiera que sea la
nacionalidad del otro.
Al hijo póstumo de un español habrÃ−a de considerársele incluido en este supuesto por aplicación del
art. 29 CC, partiendo de que la atribución de la nacionalidad española es un efecto favorable.
El tipo de filiación (matrimonial o extramatrimonial) es irrelevante.
No es preciso haber nacido en España.
Si al nacer el hijo, los padres son extranjeros y después los dos o uno de ellos adquiere la nacionalidad
española, el supuesto serÃ−a el del Art. 20.1 CC (nos permite optar por la nacionalidad no originaria por
haber estado sometido a la patria potestad de un español).
b) Adquisición por nacimiento en territorio español: Según los apartados b), c) y d) del número 1 del
artÃ−culo 17 del Código Civil: Son españoles de origen:
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En estos supuestos se exige haber nacido en España; pero con ello sólo no basta, sino que se precisa
además algún otro requisito.
Al que nace en España sin más no se le atribuye automáticamente la nacionalidad española de origen,
sino que se le permite adquirir la no originaria por residencia de un año en territorio español (art. 22.2.a
CC).
1º ) Nacimiento en España de padres extranjeros si al menos uno de ellos nació también en España.
Se exceptúan los hijos de funcionario diplomático o consular acreditado en España [art. 17.1.b) CC ].
Esta norma pretende evitar la continuidad de estirpes familiares conectadas a España que tengan atribuida
otra nacionalidad. En realidad se impone la aplicación de la nacionalidad española a la segunda
generación nacida en España de personas de origen extranjero.
2º Los nacidos en España de padres extranjeros si ambos carecieren de nacionalidad o si la legislación de
ninguno de ellos atribuye al hijo una nacionalidad (apartado c del nº 1 del artÃ−culo 17). La finalidad de
este precepto es clara: evitar los supuestos de apatridia.
3º Los nacidos en España cuya filiación no resulte determinada. La regla se completa con el
establecimiento de una presunción iuris tantum de nacimiento en España a favor de los menores de edad
cuyo primer lugar de estancia conocido sea territorio español [art. 17.1.d) CC ]. AsÃ−, por ejemplo, un
menor abandonado en España, respecto del que se ignore filiación y lugar de nacimiento, se presumirá
nacido en España (en tanto no se pruebe lo contrario) y, en consecuencia, se le atribuirá la nacionalidad
española de origen.
4º) Adopción por un español antes de cumplir los 18 años (art. 19.1 CC ). En este caso se atribuye la
nacionalidad española de origen desde la adopción, no desde el nacimiento, como ocurre en los cuatro
supuestos anteriores.
c) Adquisición por opción. A determinadas personas se les atribuye el derecho subjetivo a optar por la
nacionalidad española, tanto de origen (supuestos que vemos a continuación) como no originaria (que se
trata en el siguiente epÃ−grafe). Quien tiene derecho a optar por la nacionalidad española, y lo hace valer
observando los requisitos legales, la adquiere sin más, automáticamente.
Por la nacionalidad española de origen puede optar:
1) Aquél cuya filiación respecto de un español o cuyo nacimiento en España hayan sido determinados
después de los 18 años de edad (art. 17.2 CC ).
La atribución automática de la nacionalidad española de origen conforme al art. 17.1 CC , presupone que
la determinación de la filiación (respecto de un español) o del nacimiento en España haya tenido lugar
antes de que el afectado cumpla los 18 años.
Si esa determinación se produce después, simplemente se le atribuye el derecho a optar por la
nacionalidad española de origen; lo normal es que, hasta el momento en que se ha determinado su filiación
o el nacimiento en España, esa persona haya ostentado otra nacionalidad; por ello y en consideración a su
edad (mayor de 18 años), se ha considerado más respetuoso con su voluntad permitirle optar por la
nacionalidad española en lugar de atribuÃ−rsela automáticamente.
2) El adoptado por un español después de cumplir los 18 años (art. 19.2 CC ). La misma razón que en
el caso anterior explica aquÃ− la atribución del derecho a optar por la nacionalidad española.
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*En ambos casos el plazo para optar es el de dos años, sea desde la determinación de la filiación o
del nacimiento en España, sea desde la adopción.
*Los requisitos de capacidad y legitimación para la declaración de opción son los establecidos en el art.
20.2 CC . Interesa destacar cómo si el interesado es un menor mayor de 14 años o un incapacitado cuya
sentencia de incapacitación lo permita, son ellos mismos quienes deben emitir tal declaración, asistidos por
sus representantes legales. A éstos se añaden los requisitos generales del art. 23 CC. (jurar fidelidad a la
CE y al Rey, renunciar a nacionalidad anterior e inscribir en el Registro Civil)
• Adquisición derivativa:
La adquisición de la nacionalidad española no originaria puede producirse por opción o por
naturalización; ésta, a su vez, puede ser por carta de naturaleza (o de gracia) o por residencia en España.
Ya hemos visto cómo funciona el derecho a optar. La naturalización opera de forma diferente, porque
presupone una solicitud del interesado y la concesión de la nacionalidad por la autoridad competente (que
también puede denegarla); los requisitos de capacidad y legitimación para esta solicitud se regulan en el
art. 21.3 CC .
a) Adquisición por opción
El art. 20.1 CC atribuye el derecho a optar por la nacionalidad española -aparte de a quienes se ha
señalado antes para la adquisición de la nacionalidad española de origen-, a las siguientes personas:
a) A quienes estén o hayan estado bajo la patria potestad de un español [art. 20.1.a) ].
Se trata de nacidos de o adoptados por extranjeros que, después del nacimiento o la adopción, adquirieron
-o, en su caso, recuperaron- la nacionalidad española en algún momento durante el sometimiento del hijo a
su patria potestad; basta con que cualquiera de los progenitores se hallara en tal situación. Es irrelevante que,
al ejercitar la opción, el interesado ya no esté bajo su patria potestad o que los titulares de la misma hayan
dejado de ser españoles. Sà HAY PLAZO PARA LA OPCION (el plazo termina a los 20 años).
Los requisitos de capacidad y legitimación para optar son los establecidos en el art. 20.2 CC . El mismo
precepto determina los plazos en que cabe ejercitar este derecho en el supuesto previsto en el art. 20.1.a)
Si el derecho de opción no se ejercita en el plazo previsto -en su caso- para ello, el interesado podrá
adquirir la nacionalidad española por residencia de un año [art. 22.2.b) CC ].
b) A aquellas cuyo padre o madre hubiera sido originariamente español y nacido en España [art. 20.1.b) ].
Este supuesto presupone que ni el padre ni la madre en cuestión sigan siendo españoles al momento de
nacer el hijo pues, de otro modo, estarÃ−amos en la hipótesis de atribución automática de la nacionalidad
española del art. 17.1.a) CC ; padre y madre han de ser, por tanto, extranjeros cuando nace el hijo. El art.
20.1.b) CC presupone, además, y aunque no lo diga expresamente, que el hijo haya nacido en el extranjero,
pues de haber nacido en España -de padres extranjeros de los cuales uno al menos habrá nacido también
en España-, le corresponderÃ−a la nacionalidad española de origen en virtud del art. 17.1.b) CC . Por esta
vÃ−a, podrán optar por la nacionalidad española, por ejemplo, los hijos nacidos de emigrantes
originariamente españoles después de que éstos ya hubieran perdido tal nacionalidad y cuando se
hallaban en el extranjero. NO PLAZO PARA LA OPCION
b) Adquisición por carta de naturaleza
De acuerdo con el art. 21.1 CC , para adquirir la nacionalidad española por carta de naturaleza es preciso
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que concurran en el solicitante circunstancias excepcionales y que sea concedida por Real Decreto.
Como ejemplo de circunstancia excepcional se han considerado el interés musical, deportivo, cientÃ−fico,
literario, etc. La concesión por parte del Consejo de Ministros es discrecional (es lo que ocurrió con los
familiares y vÃ−ctimas del 11 M).
c) Adquisición por residencia
1.-. La residencia en España, con las condiciones y durante los plazos fijados legalmente, faculta para
solicitar la nacionalidad española. Esta debe ser concedida por el Ministro de Justicia, cuya decisión -a
diferencia de la del Gobierno en el caso anterior- no es discrecional; en efecto, si es denegatoria debe basarse
en motivos razonados de orden público o interés nacional. (art. 21.2 CC ), lo que hace posible su posterior
control judicial (art. 22.5 CC ). Por eso, el último párrafo del artÃ−culo 22 expresa que la decisión
administrativa “deja a salvo la vÃ−a judicial contencioso-administrativa”. Esto es, el peticionario que crea
reunir los requisitos legalmente fijados puede recurrir a la autoridad judicial para que, mediante la oportuna
sentencia, se establezca si realmente la naturalización deberÃ−a haber tenido (o no) lugar.
2. Los requisitos de la residencia se determinan en el art. 22.3 CC : ha de ser legal, continuada e
inmediatamente anterior a la petición. Es legal cuando se ampara en las situaciones de estancia y residencia
reguladas por la legislación de extranjerÃ−a (ej. permiso de residencia obtenido legalmente); la continuidad
presupone la falta de interrupción, que se considera compatible con salidas ocasionales, breves y justificadas
al extranjero.
En el expediente que se tramita ante el Registro Civil, el interesado debe justificar buena conducta cÃ−vica y
suficiente grado de integración en la sociedad española, oyéndole el encargado para comprobar el grado
de adaptación a la cultura y estilo de vida español, y procurará oÃ−r también -por separado- al
cónyuge.
3. Los plazos de residencia exigidos varÃ−an según los supuestos:
1) Diez años es el plazo general (art. 22.1 CC ), que se rebaja cuando se refiere a personas que, por una u
otra razón, tienen un vÃ−nculo particular con España.
2) Cinco años bastan a los que hayan obtenido la condición de refugiado (art. 22.1 CC );
3) Dos años para los nacionales de origen de paÃ−ses iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea
Ecuatorial o Portugal, y los sefardÃ−es (art. 22.1 CC ).
4) Un año es suficiente para las siguientes personas (art. 22.2 CC ):
a) El nacido en España.
b) El que no haya ejercitado oportunamente su facultad de optar.
c) El que haya estado sujeto legalmente a tutela, guarda o acogimiento de persona o institución españoles
dos años consecutivos.
d) El que al tiempo de la solicitud llevara un año casado con español o española y no estuviera separado
legalmente o de hecho (vid. además art. 22.3.II CC ). El cónyuge del solicitante puede no ser español al
celebrarse el matrimonio; lo importante es que lo sea desde, al menos, un año antes de formularse la
solicitud.
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e) El viudo o viuda de español o española, si a la muerte del cónyuge no hubiera separación legal o de
hecho.
f) El nacido fuera de España de padre o madre que originariamente hubieran sido españoles. Es preciso
que al momento del nacimiento del hijo ya no lo fuera ninguno de los dos, pues de otro modo se tratarÃ−a del
supuesto del art. 17.1.a) CC ; también es necesario que el o los padres originariamente españoles no
hayan nacido en España, porque si asÃ− fuere estarÃ−amos en el caso previsto en el art. 20.1.b) CC .
De acuerdo con la reforma practicada en esta materia por la Ley 36/2002, también el nacido fuera de
España con abuelo o abuela originariamente españoles (entiendo que a estos efectos es indiferente que
siguieran o no siéndolo al nacer el nieto) pueden adquirir la nacionalidad española por residencia de un
año en España.
4. Por último, el interesado debe justificar, en el expediente regulado por la legislación del Registro
Civil, buena conducta cÃ−vica y suficiente grado de integración en la sociedad española (art. 22.4 CC
).
d) Requisitos comunes a la adquisición derivativa de la nacionalidad española por opción, carta de
naturaleza o residencia:
Según el artÃ−culo 23 del CC son requisitos comunes para la validez de la adquisición de la nacionalidad
española por opción, carta de naturaleza o residencia:
1) presentación de la solicitud: debe presentarse por: A) el interesado emancipado o mayor de 18 años. B)
el mayor de 14 años asistido por su representante legal. C) el representante legal del menor de 14 años. D)
el representante legal del incapacitado o el propio incapacitado, por sÃ− solo o debidamente asistido según
resulte de la sentencia de incapacitación.
En todos los casos, el representante legal sólo formulará la solicitud si previamente ha obtenido la
autorización del encargado del Registro Civil previo dictamen del Ministerio fiscal, que se concederá en
interés del menor o incapacitado.
Si el interesado es mayor de catorce años, y capaz de prestar una declaración por sÃ−, es necesario que:
-Jure o prometa fidelidad al Rey y obediencia a la Constitución y a las Leyes.
-La misma persona declare que renuncia a su anterior nacionalidad (no se exige este requisito a los nacionales
de paÃ−ses iberoamericanos, Andorra, Filipinas, Guinea Ecuatorial o Portugal).
2) inscripción en el Registro Civil: la inscripción de la declaración de opción, asÃ− como en el caso de
naturalización (por carta de gracia o residencia), es requisito esencial para que se produzca la adquisición
de la nacionalidad española. Tienen un valor constitutivo del cambio de status de nacionalidad
3) Caducidad de la concesión: las concesiones por carta de gracia o residencia caducan a los 180 dÃ−as de
la notificación, si no comparece el interesado ante funcionario competente para cumplir los requisitos
anteriores (art. 21.4).
2. PÃ RDIDA DE LA NACIONALIDAD ESPAÃ OLA:
1) Pérdida por adquisición voluntaria de otra nacionalidad:
Establece el Código Civil que:
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“Pierden la nacionalidad española los emancipados que, residiendo habitualmente en el extranjero,
adquieran voluntariamente otra nacionalidad o utilicen exclusivamente la nacionalidad extranjera que tuvieran
atribuida antes de la emancipación. La pérdida se producirá una vez que transcurran tres años a contar,
respectivamente, desde la adquisición de la nacionalidad extranjera o desde la emancipación.
No obstante, los interesados podrán evitar la pérdida si dentro del plazo indicado declaran su voluntad
de conservar la nacionalidad española al encargado del Registro Civil (artÃ−culo 24.1).
Además, añade que: “En todo caso, pierden la nacionalidad española los españoles emancipados que
renuncien expresamente a ella, si tienen otra nacionalidad y residen habitualmente en el extranjero”.
También dispone que: “Los que habiendo nacido y residiendo en el extranjero ostenten la nacionalidad
española por ser hijos de padre o madre españoles, también nacidos en el extranjero, cuando las leyes
del paÃ−s donde residan les atribuyan la nacionalidad del mismo, perderán, en todo caso, la nacionalidad
española si no declaran su voluntad de conservarla ante el Encargado del Registro Civil en el plazo de tres
años, a contar desde su mayorÃ−a de edad o emancipación” (artÃ−culo 24.3).
Y finalmente, el artÃ−culo 24.4 dice que: “No se pierde la nacionalidad española, en virtud de lo dispuesto
en este precepto, si España se hallase en guerra”.
2) Pérdida de la nacionalidad española como sanción:
Es aplicable sólo a los españoles que no lo sean de origen, según precisa el artÃ−culo 25 del Código
Civil, de conformidad con el artÃ−culo 11.2 de la Constitución.
Según el código Civil: “Los españoles que no lo sean de origen perderán la nacionalidad:
a) Cuando durante un perÃ−odo de tres años utilicen exclusivamente la nacionalidad a la que hubieran
declarado renunciar al adquirir la nacionalidad española.
b) Cuando entren voluntariamente al servicio de las armas o ejerzan cargo polÃ−tico en un Estado extranjero
contra la prohibición expresa del gobierno” (artÃ−culo 25.1).
El Código Civil contempla otra causa de pérdida al decir que: “La sentencia firme que declare que el
interesado ha incurrido en falsedad, ocultación o fraude en la adquisición de la nacionalidad española,
produce la nulidad de tal adquisición, si bien no se derivarán de ella efectos perjudiciales para terceros de
buena fe. La acción de nulidad deberá ejercitarse por le Ministerio Fiscal de oficio o en virtud de denuncia,
dentro del plazo de quince años” (artÃ−culo 25.2).
3. RECUPERACIÃ N DE LA NACIONALIDAD ESPAÃ OLA:
1) Recuperación ordinaria y sus requisitos:
Según el código Civil: “Quien haya perdido la nacionalidad española podrá recuperarla cumpliendo los
siguientes requisitos:
a) Ser residente legal en España. Este requisito no será aplicable a los emigrantes ni a los hijos de
emigrantes. En los demás casos podrá ser dispensado por el Ministro de justicia cuando concurran
circunstancias excepcionales.
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b) Declarar ante el Encargado del Registro Civil su voluntad de recuperar la nacionalidad española.
c) Inscribir la recuperación en el Registro Civil.
2) Recuperación mediante habilitación:
También dispone el C.c. que: “No podrán recuperar o adquirir, en su caso, la nacionalidad española, sin
previa habilitación concedida discrecionalmente por el Gobierno, los que se encuentren incursos en
cualquiera de los supuestos previstos en el artÃ−culo 25”.
4.- LA DOBLE NACIONALIDAD
Conviene distinguir entre una doble nacionalidad producida por vÃ−a de hecho (es decir, normalmente no
querida por el interesado y no reconocida por su Derecho y producida por la distinta preponderancia que las
diversas legislaciones conceden a los sistemas de ius sanguinis y de ius solis), y una doble nacionalidad de
Derecho (es decir, admitida por el ordenamiento jurÃ−dico, bien por la vÃ−a de los tratados o convenios).
a) Por convenio: el Estado puede concertar Tratados de Doble Nacionalidad con paÃ−ses iberoamericanos o
con aquellos que hayan tenido o tengan particular vinculación con España, de manera que los españoles
pueden naturalizarse sin perder su nacionalidad de origen. España tiene suscritos este tipo de Tratados con
Chile, Perú, Paraguay, Nicaragua, Guatemala, Bolivia, Ecuador, Corta Rica, Honduras, República
Dominicana y Argentina.
La doble nacionalidad implica un vÃ−nculo preferente que liga al sujeto de doble nacionalidad con el Estado
donde efectivamente reside, y otro vÃ−nculo que se conoce como “nacionalidad de reserva o nacionalidad
congelada” que se encuentra en hibernación, y que puede convertirse en efectiva mediante cambio de
domicilio. Normalmente, el cambio de residencia inscrito en el Registro Civil determina el cambio de
nacionalidad.
b) Al margen de Convenios: prevalece la nacionalidad española del que ostente otra no prevista en nuestras
leyes o tratados internacionales.
5.- CONCEPTO DE EXTRANJERIA Y CIUDADANIA EUROPEA
En sentido estricto, la expresión “extranjerÃ−a” alude al control de entrada de los extranjeros e integración
social del inmigrante. La Ley Orgánica de 11 de enero 2000 sobre derechos y libertades de los extranjeros en
España y su integración social, (sucesivamente modificada. el 22 diciembre de 2000, y más
recientemente, por la LO de 29-sept. 2003 y la LO de 20-Nov. 2003), considera extranjero al que carece de
nacionalidad española, aunque es preciso relativizar el término cuando se alude a nacionales de otros
paÃ−ses de la Unión Europea.
El Tratado de Maastricht de 7 de febrero de 1992 crea la "ciudadanÃ−a europea". Se trata de una
ciudadanÃ−a polÃ−tica situada en otro plano del estrictamente jurÃ−dico. El extranjero europeo será un
conciudadano sin dejar de ser un extranjero, aunque privilegiado por disfrutar de unas prerrogativas de las que
carecen los demás como el derecho de sufragio activo y pasivo en las elecciones municipales, el de
circulación, residencia y establecimiento, libre circulación de capitales y los demás que se le vayan
reconociendo.Â
Dice el Art. 13 CE, también el Art. 27 CC que “los extranjeros gozarán en España de las libertades
públicas que garantiza el TÃ−tulo I de la CE en los términos que establezcan los tratados y la ley”. Se
distinguen tres grupos de derechos no-civiles:
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• Los que corresponden por igual a españoles y extranjeros: integridad fÃ−sica, seguridad, reunión,
manifestación, asociación, asistencia sanitaria, tutela judicial..., es decir, aquellos derechos
pertenecientes a la persona imprescindibles para la garantÃ−a de la dignidad humana. No admiten
restricciones.
• Los que permiten establecer condicionamientos adicionales para su ejercicio: como la libertad de
circulación a través de las fronteras del Estado y el derecho a residir dentro de ellas. Estos derechos son
modulables, pudiendo las leyes introducir tratamientos desiguales entre españoles y extranjeros.
• Los que no pertenecen a los extranjeros. Como los de participación polÃ−tica. La única reforma de la CE
(en 1992) permitió el derecho de sufragio activo y pasivo a los ciudadanos comunitarios en las elecciones
municipales.
6.- LA VECINDAD CIVIL.
1.- Concepto. La organización territorial del Estado (de las AutonomÃ−as) diseñada por la CE otorga al
Estado competencia exclusiva sobre el desarrollo de la legislación civil, sin perjuicio de la conservación,
modificación y desarrollo por las Comunidades Autónomas de los derechos civiles, forales o especiales,
allÃ− donde existan (art. 149.1.8º CE) -es el caso de Galicia, Aragón, PaÃ−s Vasco, Navarra, Cataluña y
Baleares).
La vecindad civil es el sometimiento a uno de los Derechos civiles especiales o forales que coexisten en
España: gallego, aragonés, vasco, navarro, catalán, balear o derecho civil común.
OJO ¡!! La vecindad civil (que forma parte del estado civil de las personas) debe distinguirse de la simple
pertenencia a una Comunidad autónoma, que es una relación de Derecho público, una “condición
polÃ−tica”, que liga a los españoles a una de las comunidades que constituyen el Estado, a efectos de
derechos polÃ−ticos reconocidos en los estatutos que se asienta en la vecindad administrativa, con
independencia de que tal comunidad tenga o no un Derecho civil propio o foral.
La vecindad civil también es distinta de la vecindad administrativa, que deriva de estar empadronado en un
municipio determinado.
2.- Formas de adquirir la vecindad civil. El CC otorga carácter prioritario al ius sanguinis, y subsidiario al
ius soli, acudiendo en último término a la vecindad de derecho común, como criterio subsidiario de
segundo grado (art. 14.2 y 3 CC).
AsÃ−, tiene la vecindad civil en territorio de derecho común, o en uno de los derecho foral o especial, los
nacidos de padres que tengan tal vecindad. El adoptado no emancipado adquiere la vecindad de los
adoptantes.
También se puede adquirir la vecindad por residencia continuada de 2 años, si el interesado manifiesta en
el Registro Civil ser esa su voluntad, y de 10 años, sin hacer declaración en contrario durante ese plazo.
OJO ¡!! ambas declaraciones deben hacerse constar en el registro CIVIL.
POR EJEMPLO, en el llamado Código de Familia, de Cataluña, aprobado por Ley de 15 de julio de 1998,
en relación con la familia se regulan algunas instituciones que sólo se aplican en el territorio foral de
Cataluña, y que son desconocidas en el resto del territorio nacional; asÃ−, además ser preferente, en
defecto de pacto, el régimen económico de separación, se regulan otros de carácter local como la
asociación a compras y mejoras de Tortosa o la mitja guadanyeria del Vall d'Aran.
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TEMA 7º
Dº CIVIL I. 2006-07
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LECCIà N 7º La nacionalidad: diversos sistemas para su determinación.

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