Universidad Rey Juan Carlos
Economía Mundial
Resumen de “Demografía”
Fuente:
MARTIN, V; CEPEDA GONZALEZ, I; ESTELLA ALVAREZ, C; FERNANDEZ DELGADO, R;
SAN EMETERIO MARTIN, N; ARRIBAS ESCUDERO, V (2006): Lecciones de historia económica.
Ed Mc Graw Hill.
1
1. Introducción.
La humanidad entró en el S. XX con una población inferior a 2000 millones de
habitantes y lo abandonó con más de 6000. Este crecimiento tiene implicaciones
económicas, sociales, culturales y medioambientales que han reavivado el interés de
políticos y científicos por los sucesos demográficos.
A continuación se va a estudiar la relación entre la población mundial y su efecto
sobre la economía con distintas perspectivas temporales.
2. Población y desarrollo: De la trampa maltusiana al crecimiento económico
moderno.
Desde que surgió el primer antepasado del hombre, hace unos 3,5 millones de años
hasta el comienzo de la era cristiana el crecimiento de la población fue muy leve, ese
crecimiento se cuadriplico hasta 1820, a partir de este momento se inicia la llamada
Explosión demográfica.
La población se multiplica por 6 en
menos de 200 años, comparándolo con el
crecimiento económico del mismo
periodo, la renta mundial se multiplica
por 60 y la renta Per capita superaba en
10 veces el nivel de 1820 667$ y 2003
6517 $.
Pudiera parecer que la relación entre
crecimiento demográfico y desarrollo
económico es evidente ya que su
explosión coincide en el tiempo, pero no
existía una explicación global a esta
relación.
En la última década aparecieron
interesantes aportaciones que analizan las
relaciones entre cuatro variables:
a. Renta Per Capita.
b. Crecimiento de la población.
c. Progreso técnico.
d. Capital humano.
Estas aportaciones descienden al nivel
microeconómico para explicar los
aspectos cualitativos del proceso de
desarrollo y la transición observada entre
las diferentes etapas que lo caracterizan.
La teoría unificada del crecimiento
FUENTE: Instituto Nacional de Estadística
distingue tres grandes fases en el desarrollo:
a. El régimen maltusiano
b. El régimen post maltusiano.
2
c. El régimen del crecimiento moderno.
Estas fases difieren en dos aspectos:
1. La relación entre el nivel de renta Per capita y la tasa de crecimiento de la
población mundial (puede ser positiva o negativa).
2. La tasa de crecimiento de la renta Per capita (puede ser positiva o nula).
-
REGIMEN MALTUSIANO.
Un mayor nivel de renta se asocia a una mejora en la nutrición y una reducción de
las enfermedades por lo que se produce un incremento de la población al promover
matrimonios más tempranos, mayor natalidad y menores tasas de mortalidad. La
relación entre el nivel de renta Per capita y la tasa de crecimiento de la población
mundial es positiva.
Hay que tener en cuenta que los recursos productivos limitados (tierra y capital)
muestran rendimientos decrecientes cuando la población crece, con el tiempo los
precios tenderán a elevarse cayendo los salarios reales (cantidad de bienes y servicios
que puedes adquirir con tu renta) y con ellos el crecimiento de la renta Per capita.
Así la humanidad se enfrenta a la contradicción existente entre la dinámica expansiva
de la demografía y las posibilidades productivas del entorno. Esta contradicción dominó
la dinámica económica y demográfica durante miles de años, ésta justificaba la
previsión maltusiana que argumentaba que el hambre era “el último y más temible
recurso de la naturaleza”.
Finalmente estos augurios se desvanecieron poco antes de que Malthus hiciera pública
su respuesta en 1798.
-
RÉGIMEN POSTMALTUSIANO.
Surge entorno a 1750 cuando el avance tecnológico, factor no tenido en cuenta por
Malthus, comienza a hacerse más presente en la dinámica económica. El progreso
tecnológico muestra rendimientos crecientes a escala (Suceden cuando multiplicando
los factores de producción por una cantidad determinada t, se obtiene una cantidad
producida mayor a t) y promueve un incremento en el output superior al de la población,
se produce un crecimiento positivo de la renta Per capita, esto propicia la ruptura con el
régimen anterior.
El progreso técnico complementa a otra variable, el capital humano, se produce un
doble efecto en las sociedades modernas:
el crecimiento relaja la restricción presupuestaria (el gasto en un bien
más el gasto en el otro bien debe ser, como máximo, igual a la renta) de las familias lo
que les anima a tener más hijos.
- Aumenta el rendimiento de la inversión en capital humano, lo que motiva
a los padres a tener menos hijos e invertir más en la educación de cada
uno de ellos.
En este régimen el primer efecto prima sobre el segundo por lo que al igual que en el
régimen anterior la población se incrementa conforme lo hacen los niveles de renta Per
capita, se mantiene así la relación positiva entre ambas variables sin las restricciones
propias del régimen maltusiano.
3
-
REGIMEN DE CRECIMIENTO MODERNO.
Este régimen es propio de las fases más avanzadas de las economías capitalistas,
aquí el segundo factor domina sobre el primero. Según se ha visto en el anterior epígrafe
los padres invierten más en la educación y por lo tanto tienen un número menor de
hijos, esto produce que la fecundidad caiga y con ella la tasa de crecimiento de la
población.
Llegamos así al comportamiento propio de las sociedades desarrolladas desde
comienzos del siglo XX en el cual el crecimiento positivo y sostenido en la renta Per
capita aparece acompañado de una relación negativa entre su nivel y la tasa de
crecimiento de la población.
En conclusión, la fase en que se encuentre un determinado país es crucial para
concluir la relación positiva o negativa entre un crecimiento de la población y el nivel
de desarrollo y de crecimiento económico esperado.
El tránsito de la sociedad maltusiana a la sociedad moderna pone de manifiesto la
evolución desde altas tasas de natalidad y mortalidad hacia bajos valores de ambas, este
fenómeno es conocido como transición demográfica y es una de las principales
transformaciones estructurales asociadas al proceso del desarrollo y pone de manifiesto
que para entender la relación entre desarrollo económico y dinámica demográfica es
necesario descender a nivel microeconómico y tratar de explicar los comportamientos
individuales.
3. La transición demográfica y sus componentes: mortalidad y natalidad.
En el mundo occidental a mediados del S XIX la esperanza de vida era de 35 años y
las mujeres tenían como media 5 hijos. En la actualidad la esperanza de vida en los
países desarrollados es aproximadamente de 80 años (2008) y las mujeres tienen en
promedio 1.6 (2006).
Esta alteración se explica con el modelo de transición demográfica; fue desarrollado
en Europa y EEUU durante los siglos XIX y XX, se considera aplicable a otras naciones
siempre dentro de unos límites. Este modelo tiene las siguientes etapas:
a. Altas tasas de natalidad y mortalidad que producen bajo o nulo rendimiento
demográfico, este es el modelo demográfico tradicional.
b. Caen las tasas de mortalidad a largo plazo y aumenta la esperanza de vida lo que
provoca un crecimiento demográfico.
c. La mortalidad se estabiliza en niveles bajos y tras un tiempo la natalidad
comienza a descender progresivamente hasta alcanzar niveles cercanos a los de la
mortalidad.
d. Combina bajas tasas de mortalidad y natalidad ambas con valores próximos y
deriva de nuevo en un crecimiento demográfico lento (modelo demográfico
moderno).
De la transición demográfica en distintos países se puede extraer un rasgo común: la
caída en la mortalidad antecede a la de la fecundidad, el tránsito hacia el modelo
demográfico moderno dio lugar a un intenso crecimiento demográfico.
Que la fecundidad tenga un retraso en su caída se debe a que ésta se encuentra
condicionada por la capacidad de decisión y la actuación del individuo en mayor
medida que la mortalidad. El crecimiento demográfico intenso que se da en la transición
4
demográfica se agota debido a que la fecundación secunda a la caída observada en las
tasas de mortalidad.
Se observan diferencias en la transición demográfica de los países debido a su
cultura, su grado de desarrollo económico y sus circunstancias políticas. Los países más
desarrollados han completado esta transición en intervalos de tiempo muy diversos
(Alemania o Italia  90 años Francia  185 años) y generalmente de forma gradual.
Los países en desarrollo se encuentran en un estado intermedio mayoritariamente, la
mortalidad y fecundidad se reducen aunque en comparación con Europa la fecundidad
se mantiene en niveles elevados.
3.1 La transición de la mortalidad.
La brusca caída en las tasas de mortalidad desde el tercer cuarto del siglo XIX fue un
duro golpe para la teoría maltusiana que no lo había predicho y lo había considerado
imposible, esta tendencia continua en la primera mitad del siglo XX y tras la II Guerra
Mundial el descenso de la mortalidad es espectacular en los países en desarrollo
FUENTE: Instituto Nacional de
Estadística
La tasa de mortalidad cae a medida que se avanza en los niveles de desarrollo
(reformas en sanidad publica, avance en el conocimiento y práctica médica, mejoras en
la higiene personal, aumentos en la renta y el nivel de vida) sin embargo diferencias
marcadas en los niveles de renta Per capita entre países desarrollados no se traduce en
diferencias similares en la esperanza de vida por lo que a partir de cierto umbral de
bienestar, una mayor riqueza no tiene efectos inmediatos sobre la supervivencia.
3.2 la transición de la fecundidad.
La tasa de natalidad se redujo por los cambios que produjeron el descenso de la
mortalidad y la revolución industrial a finales del siglo XIX este descenso se va
acentuando según avanzamos en el siglo XX, tras el Baby- boom producido en Europa
en los años 50-60, se trata de un comportamiento excepcional, deviene a mediados de
los años 70 en una tasa de 2.3 hijos por mujer muy cerca del denominado nivel
reemplazo(Es el nivel de fecundidad en el cual las parejas tienen el número de hijos
necesarios para reemplazar a los padres) aunque existen países de la Europa del Este y
mediterránea donde esa tasa se sitúa por debajo del 1.3.
5
A principios del siglo XXI solo los países que tradicionalmente han recibido un fuerte
flujo migratorio (EEUU, Nueva Zelanda, Australia y Canadá) pueden mantener tasas de
crecimiento demográfico.
En los países en vías de desarrollo la transición de la fecundidad transcurre de manera
más acelerada. La transición de la fecundidad se encuentra en sus últimas fases en Asia,
en Latinoamérica, en África está comenzando.
La teoría maltusiana tampoco predijo que la fecundidad decreciera al tiempo que la
renta Per capita crecía.
La moderna teoría microeconómica de la fecundidad de Becker ofrece un explicación
solvente, la principal novedad es que los padres demandan más o menos hijos
dependiendo del coste/ precio de los mismo y no sólo de sus niveles de ingresos, según
esto las familias modificarán su conducta cuando haya cambios en los niveles de renta o
en el precio de los hijos.
Si los hijos son considerados un bien normal (aquel que, al aumentar la renta del
consumidor, también aumenta la demanda de dicho bien), mayores niveles de renta se
traducirán en una mayor demanda y una elevación de su precio tendrá el efecto
contrario a la cantidad demandada. Esto permite explicar la caída de la fecundidad en
las sociedades instauradas en el régimen de crecimiento económico moderno.
El desarrollo del capitalismo lleva consigo una serie de factores económicos y sociales
que han favorecido una reducción de los beneficios o aumento de los costes que
proporciona los hijos, provocando la caída de las tasas de fecundidad.
Entre los factores destacan los siguientes:
1. La caída en la mortalidad infantil, provoca una reducción en el número deseado
de hijos, cuando estos son considerados un bien de inversión.
2. La ruptura del vínculo familia-empresa, donde los trabajos no se heredan y los
hijos dejan de contribuir al incremento de la renta familiar.
3. El desarrollo del Estado del bienestar ligado a un sistema de seguridad social
que garantiza el sustento en edades avanzadas.
Adicionalmente el coste de tener hijos se ve aumentado por:
1. La trasferencias intergeneracionales de renta de padres a hijos a través de
mayores legados, lo que eleva el coste teórico de los hijos.
2. La incorporación de la mujer al trabajo y el aumento de su salario relativo, eleva
la renta familiar y conlleva un incremento en el coste de oportunidad (el coste
de la inversión de los recursos disponibles, en una oportunidad económica, a
costa de las inversiones alternativas disponibles,) que supone el tener y cuidar
de los hijos.
3. La aparición de un mercado laboral exigente, lo que supone un incremento de la
cualificación necesaria, esto incentiva a los padres a invertir en la formación de
sus hijos.
Cualquiera de estas razones tiene un efecto negativo sobre el número de hijos.
Para concluir la tendencia en la mortalidad y fertilidad han conducido a una situación
en que las poblaciones con mayor esperanza de vida y potencial de crecimiento natural
muestran las tasas de fecundidad más reducidas, por lo que su tasa de crecimiento
demográfico es prácticamente nula. En cambio en los países subdesarrollados poseen
una mortalidad en descenso y una fecundidad muy superior a la del nivel de remplazo;
por tanto en tan solo unas décadas su población ocupará la mayor parte del planeta.
4. La población mundial en el siglo XXI: Situación y perspectivas.
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La evolución de la población mundial en los dos últimos siglos ha remarcado la
división entre países desarrollados y países en vías de desarrollo. Económicamente la
divergencia entre estas zonas se ha acelerado y la combinación de ambas, la
demográfica y la económica ha promovido un desarrollo del fenómeno migratorio sin
precedentes.
4.1 Renta y población: un reparto desigual.
Para conocer la relación entre la renta y la población utilizamos La curva de Lorenz que
indica la distribución de la renta en el año respectivo, cuanto más alejada esté dicha
curva de la diagonal, mayor será la desigualdad en la distribución de la renta, los datos
de distribución de la renta se representan en términos acumulados. Una medida de la
desigualdad en la distribución de la renta puede reflejarse mediante el Índice de Gin.i
Se advierte una clara desigualdad en la distribución geográfica de la población. Dos
países China e India abarcan alrededor del 37% de la población mundial, les siguen
Pakistán, Brasil, Indonesia y EEUU. En total los 6 países concentran el 50 % de la
población mundial.
La desigualdad es todavía más llamativa si comparamos la distribución de la
población con la distribución de la renta. América del Norte, Europa, Japón y Oceanía
agrupan cerca del 20 % de la población y disponen del 60 % de la renta. Dentro de estos
países ricos también existen diferencias pronunciadas en los niveles de renta Per capita
(desde 2.150 $ de Moldavia a los 41.950 $ de EEUU).
Fuente: Instituto Nacional de Estadística
El 80% restante de la población mundial se reparte el 40 % de la riqueza del planeta.
La distribución por sexo y edad es también diferente en el mundo desarrollado y en el
mundo en desarrollo, esto puede apreciarse en la pirámide de población.
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En los países menos desarrollados se observa una base amplia que corresponde a una
población muy alta y con tasas muy elevadas de crecimiento. La gráfica que representa
a los países desarrollados es estacionaria, su base es más estrecha que el centro lo que
refleja una reducción en la fecundidad. También presenta una cúspide más ancha lo que
significa envejecimiento de la población y alargamiento de la esperanza de vida.
Estas diferencias tienen consecuencias económicas, si dividimos la población en:
1. Población en formación  menores de 15 años.
2. Población jubilada mayores de 65 años.
3. Población en situación activa el resto.
Sabiendo que éste último grupo debe sustentar a los otros dos, comprendemos por qué
en los países en desarrollo las posibilidades de dedicar el tiempo a los recursos y la
población son muy limitadas (el 40 % de la población es teóricamente improductiva) y
vemos en los países desarrollados que su estrecha base indica una baja natalidad y lo
abultado de sus extremos centrales anuncia una población crecientemente envejecida en
el futuro.
Si prestamos atención a la inercia demográfica vemos que los países en desarrollo
tienen asegurada la continuidad del crecimiento demográfico, incluso suponiendo una
caída de la fecundidad, es debido al enorme número de mujeres que entrarán en edad
fértil en las próximas décadas.
Hemos observado los efectos del envejecimiento y crecimiento demográfico; la
distribución de la población por edad, sexo, cultura, raza u otros rasgos en el país de
origen y destino se encuentra afectada por el fenómeno de la migración.
4.2 Las migraciones
Son desplazamientos, con cierto grado de permanencia, de la población entre dos
delimitaciones geográficas. Para el migrante supone un cambio relevante del entorno
económico social.
La migración tiene claras implicaciones demográficas y económicas tanto para el país
de procedencia como para el de destino.
Demográficamente, el país emisor ve acentuado el despoblamiento rural y reducida la
presión demográfica, especialmente en los estratos más jóvenes que son los que emigran
preferentemente.
En el país de destino ocurre los efectos contrarios: disminuye el problema del
reducido crecimiento de la población, ésta rejuvenece y suele producirse una saturación
del medio urbano.
Económicamente la comunidad emisora verá reducido su desempleo, mejorada su
posición de balanza de pagos e incrementada sus posibilidades de crecimientos futuro.
También se produce en ocasiones la llamada “fuga de cerebros”, salida de profesionales
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bien formados en busca de mejores oportunidades. El país receptor cubre su déficit de
mano de obra pero también como se incrementa la demanda de servicios sociales
(educación, sanidad y prestaciones por desempleo).
La migración se ha visto intensificada en las ultimas décadas del siglo XX se trata de
una migración global.
Según datos de Naciones Unidas unos 62 millones de personas se desplazan de un
país en desarrollo hacía un país desarrollado, unos 61 millones de personas migran de
un país en desarrollo a otro también en vías de desarrollo, 53 millones de personas
procedentes de países desarrollados se dirigen a otro país desarrollado y finalmente 14
millones de personas van de un país desarrollado a otro en desarrollo. Los rasgos de la
actual migración son distintos a los de hace unos años, en concreto la presencia de la
población refugiada, la intensidad de la migración clandestina y la “fuga de cerebros”.
Hemos hablado de la migración internacional pero debemos prestar atención a otro
tipo de migración, la migración interna.
En Europa y EEUU por ejemplo se produjo de mano de obra rural y la escasez de
mano de obra urbana, la inmigración suponía una asignación de los recurso más
eficiente, aunque este tipo de migración también se ha producido en los países en
desarrollo, a pesar del elevado desempleo lo que ha agravado el problema y deteriorado
las condiciones de vida en el medio urbano.
La teoría económica ha querido dar explicaron a este fenómeno:
El modelo neoclásico afirma que el individuo emigra porque existen diferencias en la
demanda y oferta en los distintos países.
Aquellos con abundante trabajo poseen un equilibrio con salarios bajos y al revés, en
los países en que los salarios eran bajos. Esta diferencia de salarios origina el
movimiento de trabajadores.
El movimiento de los trabajadores desde donde eran menos productivos a donde lo son
de mayor medida, tiene los siguientes efectos:
1. Incremento de la eficiencia internacional
2. Tendencia a la convergencia en la retribución de los factores entre los países
implicados
3. Incremento en la desigualdad del país receptor, bajan los salarios y suben en el
país emisor.
La teoría neoclásica matiza esta propuesta con el modelo de TODARO: afirma que el
factor determinante en la decisión de emigrar no son las diferencias absolutas en los
salarios reales, sino la diferencia de las rentas esperadas durante un periodo de tiempo.
Las rentas esperadas son el resultado de multiplicar los salarios reales por la
probabilidad de obtener un empleo, esto supone incorporar en el modelo la existencia de
desempleo. Para decidir el sujeto elimina el beneficio que espera obtener, el coste de la
inmigración, tanto económico como psicológico, si el beneficio supera al coste el
individuo emigra.
También han surgido nuevos modelos económicos que desde el punto de vista
microeconómico, cuestionan la anterior afirmación, los más significativos son:
Nueva economía de la migración de STARK: la decisión de emigrar no la adopta el
individuo aisladamente si no teniendo en cuenta a la familia y las comunidades con los
que han adquirido compromisos implícitos.
También afirma que el interés de emigrar no sólo se debe a las mejoras salariales, si
no que también aparecen otras motivaciones como la necesidad de minimizar los
riesgos que sume la familia, en el lugar de origen y superar las restricciones de los
mercados financieros. La emigración permite diversificar las fuentes de ingresos de la
familia. Por último la teoría de los mercados laborales segmentados de PIORE y la
9
teoría de los sistemas mundiales de WALLERSTEIN reconocen que los rasgos
estructurales de los países de destino y la economía mundial actúan también como
factores atrayentes.
A. Países receptores existe una marca de segmentación en el mercado laboral, que
hace que ciertas ocupaciones estén sólo disponibles para población emigrante. Son las
ocupaciones precarias que no ofrecen ningún incentivo para la población de ese país,
por lo que solo son aceptados por inmigrantes que en sus lugares de origen conocieron
salarios todavía más bajos, mayor inestabilidad laboral y peores perspectivas de futuro
B. La migración es un fenómeno asociado a la globalización. La incursión de las
sociedades capitalistas en las economías periféricas en busca de trabajo materias primas
y tierras o nuevos mercados altera las condiciones socio económicas y culturales del
país, crea lazos ideológicos y por ello genera un flujo de trabajadores desde la periferia
hasta el centro capitalista.
Por último la teoría del capital social de BORDIU y la teoría de la causación
acumulativa de MASEY consideran que todos los factores que potencian la inmigración
hacen que se reduzcan los riesgos e incertidumbres asociados al movimiento migratorio
incrementando su beneficio neto.
A modo de síntesis el movimiento migratorio es el resultado de un conjunto de causas
que podrían agruparse en factores de empuje (push) y de atracción (pull) en los países
de origen y destino respectivamente.
4.3 El futuro
La previsión más razonable es que en el año 2050 la población mundial se situará en
torno a 9000 millones de habitantes, 1800 millones de ellos tendrán mas de 65 años, se
concentrarán en medio urbano mas de 5500 y vivirán en el mundo desarrollado mas de
1200. La esperanza de vida será prácticamente igual en ambos mundos (unos 78 años)
la fecundidad seguirá por debajo del nivel de reemplazo en los pises desarrollados
(1.86) ligeramente por encima en los países en desarrollo (2,16). Una mayor población
habitará el planeta pero se habrá reducido la dinámica demográfica, que caracterizó el
siglo pasado. Habrá una mayor población, envejecimiento, urbanización y alteración de
los equilibrios regionales, todo ello unido a un potencial migratorio a escala
internacional más fuerte que nunca.
Los cambios económicos, sociales y geopolíticos que se reflejan plantean la
necesidad de una decidida voluntad política para vivir la modificación radical de las
relaciones entre el Norte y el Sur.
La última conferencia sobre población y desarrollo de las Naciones Unidas, la
conferencia del Cairo, fijó un principio básico: garantizar el crecimiento económico en
el mundo desarrollado con la intención de que actúe como motor del progreso de los
países en desarrollo, economizar el uso de los recursos escasos y preservar su calidad y
distribuir la riqueza a favor de los países pobres.
5. Recapitulación.
Los cambios demográficos, según la teoría del crecimiento endógeno, han ido
acompañados de un desarrollo tecnológico y económico de tal magnitud que han hecho
improcedentes las previsiones maltusianas afirma que es imposible compatibilizar el
crecimiento de la población con el de la renta Per cápita.
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Observamos que en los países desarrollados la población se estanca mientras que la
renta Per cápita continua creciendo y en los países en desarrollo la población crece
explosivamente mientras que un quinto de la población vive en una situación de
extrema pobreza.
La situación exige actuaciones económicas decididas que deben dirigirse a dos
grandes objetivos tradicionales: crecimiento económico sustentable y redistribución de
la renta.
11
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