EL ENTRENAMIENTO EFICIENTE - UN TEMA DE REFLEXIÓN
Por Jorge H. Arango
1- INTRODUCCIÓN
"En Colombia no es posible entrenar más de 3 horas diarias, por lo cual no podremos tener
jugadores de nivel mundial"
La frase anterior se encuentra en la mente de muchas personas, tanto entrenadores como
jugadores. Sin embargo, sobre la cantidad de horas que los mejores jugadores mundiales le
dedican al entrenamiento es pertinente utilizar el cuestionario preparado sobre los jugadores, por
Manfred Schafer en 1989 (ver referencia 1), el cual fue respondido por la mayoría de las
federaciones nacionales, en especial aquellas con los mejores jugadores. Uno de los puntos
considerados se refiere a la cantidad de entrenamiento de estos, en horas diarias: a la cabeza de la
tabla se encuentran el húngaro Karoly Nemeth, y el griego Dimitris Papadimitriou, con 8 horas;
luego se encuentra el japonés Kiyomi lshida, con 7, seguido por los húngaros Miklos Somas y
Gabriela Wirth, los taiwaneses Huang Hue-chleh y Wu Wen-chia, el estadounidense Sean O’NeiI y
la rusa Raisa Timo, con 8 horas.
Es evidente que actualmente es impensable lograr tales tiempos en Colombia, pues los jugadores
deben dedicarse al estudio o al trabajo. Sin embargo, se han mencionado sólo 8 jugadores, y no
los más conocidos, precisamente. ¿Cuánto tiempo dedican los otros jugadores al entrenamiento?
Aunque es lamentable que tal dato no lo hayan suministrado algunas federaciones, como el caso
de la china y las coreanas (ni la mayoría de los países débiles), se tienen los datos de otros 254
jugadores: 38, con 5 horas; 45, con 4 h; 77, con 3 h; 88, con 2 h, y ¡26 con una hora! (ver anexo).
Analizando lo anterior, vemos que el 65% de los jugadores dedican 3 o menos horas diarias al
entrenamiento, lo cual no solamente está dentro de las posibilidades de los colombianos, sino que
muchas veces se logra. Entonces, ¿por qué tenemos un nivel tan bajo?
En el tenis de mesa no se puede ser dogmático; lo que hoy en día es válido, mañana puede no
serlo. A continuación se presentan algunos puntos de vista, que pueden ser cuestionados, pero lo
que realmente se busca es la reflexión sobre el trabajo actual y la forma de mejorarlo.
2- ANÁLISIS DE NUESTRO SUBDESARROLLO TENISMESÍSTICO
Buscando las causas de nuestro bajo nivel, encontramos algunas posibles respuestas:
- Falta de roce internacional
- Falta de entrenadores idóneos
- El entorno
- Falta de condiciones de nuestros jugadores para la práctica del tenis de mesa
- La calidad del entrenamiento
Analicemos los puntos anteriores:
- Falta de roce internacional. La participación en torneos internacionales, de alta categoría y en
forma asidua, claramente redunda en un mejor nivel tenismesístico, ya que el jugador aprende a
vencer el miedo de enfrentarme con jugadores buenos, aprende nuevas técnicas y tácticas, y logra
una mayor motivación para esforzarse en busca de progresos.
Analizando lo anterior, encontramos que las ventajas obtenidas con la participación internacional
podrían obtenerse, con un entrenamiento bien planificado, metódico, y en el cual intervenga
notoriamente la parte sicológica.
1
También puede anotarse que no basta la participación internacional, si esta no va acompañada de
un buen análisis, pues aunque poca, sí hemos participado hasta en mundiales, y esto no se ha
reflejado en el nivel tenismesístico colombiano. Por el contrario, hemos tenido experiencias
lamentables, como en el caso del jugador Carlos Valencia, que trató de imponer técnicas nuevas,
copiadas de los jugadores suecos, las cuales finalmente resultaron ser erróneas, porque no
consideraron que las técnicas de los buenos jugadores no pueden aplicarse a los de bajos niveles
ni se pueden copiar estilos por el hecho de que a un jugador le hayan dado buenos resultados.
- Falta de entrenadores idóneos. Hoy en día, para ser un buen jugador se requiere tener un
entrenador competente; los factores técnicos y tácticos se han vuelo tan complejos, que a un
jugador autodidacto le quedaría muy difícil sobresalir, ya que perdería demasiado tiempo en la
experimentación. Sin embargo, aunque no tengamos muchos entrenadores especializados, en
Colombia se encuentran entrenadores capacitados, los cuales perfectamente podrían lograr
jugadores de alto nivel competitivo.
Igualmente, hemos tenido entrenadores extranjeros, altamente calificados, y su trabajo no ha dado
los frutos esperados. Entonces, el problema que estamos estudiando no es por falta de
entrenadores.
- El entorno. En el entorno se consideran todos aquellos problemas que tienen relación con
nuestro medio, o sea problemas familiares (padres que desaprueban la práctica deportiva, padres
que interfieren la labor del entrenador, etc.), el subdesarrollo (falta de escenarios y de facilidades,
falta de sicólogos o médicos deportivos, etc.), carencia de recursos económicos, falta de apoyo de
los medios de comunicación, problemas de estudio o de trabajo, falta de educación, alimentación
inadecuada, directivos incompetentes, inseguridad, etc., etc.
Los factores anteriores son muy válidos, y pueden convertirse en impedimentos; sin embargo, no
son insalvables; por ejemplo, tenemos futbolistas y ciclistas (y boxeadores, mal llamados
deportistas) que han llegado al máximo nivel, emergiendo de las peores condiciones posibles.
Muchos de nuestros tenismesistas no han sufrido los problemas considerados en este punto, o los
han tenido, pero en grado mínimo.
Con trabajo, dedicación, y entusiasmo, se vencen tales obstáculos. Un claro ejemplo lo constituye
la Liga de Bolívar, que con empeño logró tener uno de los mejores niveles en las damas, partiendo
de cero, y teniendo que vencer la resistencia de los padres, que se oponían a su participación, y
con múltiples dificultades para la práctica de nuestro deporte.
- Falta de condiciones de nuestros jugadores. Para cada actividad deportiva existen biotipos
especiales; así vemos que los de la raza negra son mejores para las carreras de velocidad,
mientras que no lo son para la natación; una deportista menuda es mejor para gimnasia, mientras
una corpulenta lo es para las pesas o los lanzamientos en atletismo.
¿El biotipo de los colombianos es el apropiado para el tenis de mesa? En Colombia no existe un
biotipo uniforme, ya se encuentran las razas negra, cobriza y blanca, por lo cual se encuentran
personas con las condiciones necesarias para todos los deportes, como lo demuestra el hecho de
que hemos tenido deportistas sobresalientes en fútbol, atletismo, ciclismo, etc. (Un caso poco
común, es el del tenis de campo, en que los deportistas han tenido mucho apoyo, y no se han visto
los resultados; aunque este deporte es muy similar al tenis de mesa, en muchos aspectos, hoy en
día la estatura es fundamental para aquel, por la ventaja en los servicios, mientras que en el tenis
de mesa tiene poca incidencia).
Por otra parte, se ha dado el caso de jugadores nacidos en países de nuestra área, como Desmond
Douglas, que al emigrar han logrado niveles de juego superiores, lo que confirma que en nuestros
países se encuentra material humano con las condiciones requeridas para el tenis de mesa.
¿Mentalmente los colombianos son inferiores?. Aunque las condiciones socioculturales del país
pueden influir en la mentalidad de los jugadores, creando complejos de inferioridad, con ayuda de
sicólogos y con entrenamientos apropiados pueden vencerse estas dificultades.
- La calidad del entrenamiento. Podemos considerar que en nuestro medio la cantidad del
entrenamiento en general es buena, y en buena parte de acuerdo con lo generalmente establecido:
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se realizan los entrenamientos físicos, técnicos, tácticos, y, en alguna forma, los sicológicos. Sin
embargo, es conveniente reflexionar sobre la manera de ejecutar tales ejercicios, e incluso
cuestionar lo que figura en los libros y revistas especializados..
3- EJECUCION DE LOS ENTRENAMIENTOS
Vamos a considerar los diferentes tipos de entrenamiento:
3.1 Entrenamiento físico
Periodización del entrenamiento. La periodización es fundamental para lograr un buen
rendimiento de los jugadores, pero en Colombia es difícil llevarla a la práctica, pues no se tiene
certeza sobre la fecha en que se realizarán los torneos importantes, tanto nacionales como
internacionales. Otras veces se elabora un documento sólo con el fin de llenar un requisito, pues
las autoridades deportivas no lo tienen en cuenta finalmente.
Es importante establecer una periodización nacional y que todos trabajen con base en ella,
estableciendo labores de seguimiento. Los controles son la única manera de evaluar cómo va el
progreso de los jugadores, y poder introducir los correctivos que se requieran.
La periodización debe considerar una progresión gradual; en muchos casos vemos que al fin del
año los jugadores entran en un receso, de modo que al año siguiente deben comenzar
prácticamente desde cero, pues las condiciones físicas adquiridas el año anterior se perdieron en
ese receso.
Ejecución de los ejercicios.
Como postulado se plantea que los ejercicios deben asemejarse en lo posible a los
requeridos en el tenis de mesa.
Es claro que un deportista que pueda dedicarle 5 o 6 horas al entrenamiento, puede realizar toda
clase de ejercicios, con lo cual tendrá una mejor preparación, pero cuando no se dispone sino de
dos o tres horas, es fundamental aprovecharlas al máximo, y no efectuar sino aquellos que más
beneficien el tenis de mesa.
Un deportista con suficiente tiempo podrá realizar ejercicios de trote, circuito, entrenamiento de
intervalos, fartlek, carreras a campo traviesa, piques, etc., o de saltos, flexiones de todas clases,
incluyendo lagartijas, flexiones en la barra, etc., ejercicios isométricos, etc., etc., pero,
infortunadamente, en nuestro medio no podemos darnos ese lujo y debemos concentrarnos en los
más aplicables a nuestro deporte. (Lo anterior no impide que ocasionalmente se realicen los
ejercicios no aplicables directamente al tenis de mesa, o la práctica de otros deportes
complementarios, sino que no deben ser los principales).
Ejercicios de aguante. Son los ejercicios de larga duración, con esfuerzo de baja intensidad, en
los cuales el oxígeno requerido por el organismo es el suministrado por la sola respiración, o sea
son ejercicios aeróbicos. Su principal efecto en el organismo es el mejoramiento de las
condiciones cardiovasculares y pulmonares, y el más utilizado es el trote. Para ser verdaderamente
eficaz, el trote debe tener una duración ininterrumpida de unos 20 minutos.
El cuestionamiento es el siguiente: ¿Fuera de los efectos sobre el sistema cardiovascular, el trote,
como ejercicio, es aplicable al tenis de mesa, o sea en algún momento durante una secuencia se
ejecutan movimientos iguales a los del trote?
La respuesta a la pregunta anterior es negativa; por tanto, ¿sí se justifica dedicar más deI 10% deI
entrenamiento al trote?; ¿no sería mejor reemplazarlo por otros ejercicios específicos del tenis de
mesa que tuvieran los mismos efectos cardiovasculares, pero que a la vez mejoren la técnica,
como los ejercicios de sombras?
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Es conveniente anotar que algunos entrenadores mezclan el trote con otros movimientos, como
desplazamientos laterales, flexiones, giros, etc.; esto indudablemente es una mejora, pero no
invalida el cuestionamiento presentado.
Ejercicios de fuerza. En los ejercicios de fuerza, especialmente si se hacen con sobrecargas,
debe tenerse cuidado de utilizar las dosificaciones correctas, dependiendo del músculo considerado
y de las condiciones del individuo. Por ejemplo, para los músculos del brazo deben tenerse cargas
livianas, con muchas repeticiones, ya que busca mejorar primordialmente la velocidad (desarrollar
las fibras blancas), mientras que para las piernas pueden utilizarse cargas mayores, con pocas
repeticiones (desarrollar las fibras rojas). Y no solamente no es suficiente que el entrenador no
programe ejercicios con las cargas incorrectas, sino que debe velar por que sus jugadores no los
hagan. Recordemos el caso del bogotano Héctor Martínez, que desarrolló tanto los músculos del
brazo (tríceps), que podía hacer lagartijas con un solo brazo: un desarrollo muscular impresionante,
pero que no le servía para el tenis de mesa, y más bien le perjudicaba.
AbdominaIes. Tomemos el ejemplo de los abdominales: en posición de espaldas, levantar los pies
(subirlos y bajarlos lentamente, hacer tijeras, separar las piernas, etc.; hacer sentadillas (sin doblar
las piernas o con ellas dobladas, inclinándose hacia uno y otro lado, etc.). Estos ejercicios se
encuentran en los libros y revistas técnicos, pero ¿aparte de contribuir a un acondicionamiento
general del deportista, realmente tienen aplicación en el tenis de mesa?
Analicemos cuándo y cómo intervienen los abdominales en nuestro deporte. Se requieren
especialmente para los golpes de ataque, como los topspines y los remates, en algunos casos para
los servicios, en los movimientos de regreso a la posición de espera, y en menor importancia para
otros golpes. En ningún caso el movimiento se parece al de los ejercicios típicos de abdominales,
ya que generalmente se acompaña de movimientos rápidos de torsión, alrededor del eje del
cuerpo.
Entonces, sin tener en cuenta que además los citados abdominales puedan ser perjudiciales para
la columna vertebral, ¿no será mejor efectuar ejercicios abdominales específicos del tenis de mesa,
intensificando los movimientos que los emplean, utilizando o no sobrecargas?
Flexiones de piernas. Un ejercicio muy común es el de hacer flexiones de piernas, lentamente,
bajando el cuerpo todo lo posible. Si analizamos el movimiento desde el punto de vista
tenismesístico, encontramos que sólo se encuentra uno similar, ejecutado durante algunos
servicios; sin embargo, en estos se hace una subida rápida, porque el jugador debe estar listo para
el siguiente golpe.
Ahora bien, si se va a efectuar tal ejercicio de flexiones, entonces habría que hacerlo más dinámico,
para que sea efectivo, y solamente los pocos jugadores que empleen el servicio mencionado,
reiteradamente.
Debemos estudiar los movimientos en los cuales intervienen las flexiones de piernas, y realizar
ejercicios apropiados, dinámicos, que incluyan desplazamientos, etc. Por ejemplo, los defensas
emplean abundantemente las flexiones de piernas, y un ejercicio apropiado sería, manteniendo fijo
un pie, dar un paso con el otro (en diferentes direcciones) flexionarlo, y regresar rápido a la posición
inicial.
Ejercicios de calentamiento. Aunque para estos no es tan esencial que sean específicos del
tenis de mesa, en los torneos se observa que hay muchos jugadores que van directamente a la
mesa, sin hacerlos, lo cual demuestra falta de concientización al respecto, la cual debe realizarse
en los entrenamientos.
Ejercicios para la soltura. La soltura en un golpe es la intervención de únicamente los músculos
necesarios para efectuar el golpe, es decir contraer los que se requieren y relajar los que no
(especialmente contraer los músculos agónicos y relajar los antagónicos); para esto hay que
realizar ejercicios de relajamiento, preferiblemente en ciertas oportunidades como al final de los
entrenamientos o después de ejercicios de fuerza.
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Ejercicios de flexibilidad. En estos ejercicios no es indispensable el modelo del juego real, pues
mientras más flexibilidad exista, mejor será el desempeño; sin embargo, es necesario tener cuidado
al ejecutarlos, pues si se exagera, pueden causarse lesiones. Por otra parte, es conveniente utilizar
ejercicios para ciertas articulaciones como las muñecas, cuyos movimientos amplios se requieren
para aumentar la efectividad en los servicios.
Ejercicios especiales. Ejercicios para mejorar la reacción (utilizando estímulos sonoros o
lumínicos; ejercicios para los ojos (para los movimientos, para mejorar la visión perimetral, etc.);
Entrenamiento en circuito.
El entrenamiento en circuito es aconsejable para el
acondicionamiento físico, ejecutando una serie de ejercicios consecutivos. Sin embargo, los que se
presentan en la literatura especializada son poco aplicables al tenis de mesa.
¿Se pueden establecer ejercicios netamente tenismesísticos para ejecutarlos en el entrenamiento
en circuito? Algunos que podrían realizarse, dependiendo del sistema de juego, y con sobrecargas
(raquetas pesadas, bolsas de arena, etc.) cuando sea conveniente, son los siguientes:
Remates de bola alta; topspines, tanto por la derecha como por el revés; desplazamientos laterales;
desplazamientos desde el lado izquierdo, para atacar una bola muy a la derecha (para los
jugadores derechos); desplazamientos hacia adelante, para devolver una bola corta; sombras con
repeticiones rápidas de un movimiento; flexiones de piernas, ejecutando servicios (para quienes los
utilizan); combinaciones de movimientos, etc.
Otros ejercicios. Con sombras o multibolas (tratado más adelante) se pueden simular todos los
golpes, de modo que pueden variarse el ritmo, la intensidad, la duración, etc. Estos ejercicios
deben combinarse con el entrenamiento mental, también considerado más adelante.
Higiene. En la preparación física no solamente deben considerarse los ejercicios, sino también
otras medidas que contribuyen a las condiciones físicas de los jugadores. Es así como hay que
considerar la alimentación (que dependerá de la etapa de la preparación), la higiene bucal, los
cuidados preventivos, el tiempo de reposo, etc., lo mismo que evitar en lo posible el tabaco, el
alcohol y ¡as drogas perjudiciales.
Controles. Para poder medir el progreso de los jugadores, y poder tomar medidas correctivas, se
deben realizar controles periódicos (tanto físicos como de desempeño en los golpes).
3.2 Entrenamiento técnico
Para los ejercicios técnicos tenemos dos postulados:


La ejecución debe asemejarse lo máximo posible a lo requerido en el juego real, y
el aprendizaje debe tener en cuenta la forma como el cerebro trabaja.
Cumplir lo anterior parece sencillo, pero deben armonizarse ya que fundamentalmente son
conceptos contrapuestos.
Para que un movimiento se grabe mejor en el cerebro, debe repetirse ininterrumpidamente
numerosas veces, y mucho mejor si se hace conscientemente y con concentración. Para ilustrar lo
anterior, la situación puede asimilarse a la formación de un camino en un prado sin podar; se
recorre la primera vez y algunas hierbas se doblan bajo las pisadas; si se recorre varias veces, se
aumentan las hierbas pisadas, hasta que se forma el camino. Si transcurre mucho tiempo, entre
las pasadas, las hierbas se recuperan y habría que comenzar de nuevo. Si el recorrido se hace
conscientemente, pasando por el mismo sitio siempre, el camino se forma más rápido y queda
mejor; si se hace al azar, no siempre se pasará por el mismo punto, y el camino se demorará más.
Si el camino no resultó ser el más apropiado, siempre se tenderá a seguir por él, para evitar el paso
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por la hierba alta, y tratar de corregirlo requerirá mucho esfuerzo, pues siempre se tratará de ir por
el camino viejo.
Por otra parte, en el juego real sucede lo contrario, pues impera la variación; pocas veces se
recibirán seguidas dos bolas completamente iguales. Entonces, si se practica un golpe,
ejecutándolo muchas veces en sucesión, se está haciendo algo diferente del juego real.
La solución es compaginar ambas situaciones, de modo que se obtenga lo mejor de ambas. La
respuesta es ejecutar cada golpe individualmente, es decir como si no hiciera parte de una serie.
Entonces, para cada golpe el jugador debe actuar como en el juego real, o sea ejecuta un golpe,
adopta la posición de espera, espera a ver hacia adonde le envían la bola, ejecuta el golpe, etc.;
debe procurar abstraerse de que le vendrá a determinado sitio, lo cual ciertamente requerirá un
esfuerzo mental, pero que se adquirirá con la práctica. Entonces tendremos que el jugador practica
un solo golpe, y lo hace en forma igual a la del juego real.
Es conveniente recalcar que el entrenamiento del golpe debe efectuarse con total concentración, y
de modo que el jugador esté completamente consciente de su ejecución, o sea de la manera como
está haciendo el movimiento y de las demás variables que intervienen en el golpe.
El objetivo del entrenamiento deberá ser automatizar los golpes, pero no el juego, es decir que el
jugador no piense en la ejecución del movimiento del golpe, y lo lleve a cabo inconscientemente, y
utilice la mente para decidir qué golpe hace y hacia adónde envía la bola.
La enseñanza de los golpes. El entrenador novato se distingue porque considera que debe
demostrar lo que sabe, de modo que al enseñar trata de explicar hasta el último detalle, y de
corregir los mínimos errores. Lo anterior conduce a que los deportistas pierdan la iniciativa, pues
se acostumbran a que todo se les presente “molido”.
Un método pedagógico mejor es el llamado “del descubrimiento”, en el cual se les da una tarea a
los jugadores, con ligeras indicaciones, para que sean ellos los que encuentren la manera de lograr
el resultado. El entrenador interviene cuando el jugador tiene dudas o no encuentra la solución,
pero no le soluciona el problema al jugador, sino que lo orienta (por medio de preguntas,
observación de otros jugadores o de videos, etc.). Por ejemplo, si se quiere que el jugador aprenda
a atacar las bolas que vienen con corte, no se le debe decir qué debe hacer, o sea ejecutar un
movimiento hacia arriba, o abrir la raqueta, o demostrarle el golpe; se le debe poner a jugar contra
los cortes, y animarlo a que descubra por sí mismo cómo hacer el movimiento; si el jugador no
logra dar con la solución, se le sugiere que trate de cambiar el movimiento del brazo, la inclinación
de la raqueta, etc., pero sin decirle exactamente cómo. Lógicamente es un proceso más largo, y
que requiere más trabajo del entrenador, pero que a la larga producirá mejores frutos, ya que el
jugador no sólo aprenderá a analizar el juego sino que lo disfrutará más, pues verá el fruto del
trabajo propio.
El método del descubrimiento también está relacionado con el de la conducción de partidos, en que
algunos entrenadores consideran que deben estar pendientes completamente del partido,
indicándole al jugador cómo ejecutar cada jugada. Esto lo que logra es crear jugadores faltos de
análisis, que no pueden cambiar de táctica en un partido, pues están acostumbrados a que les
indiquen lo que deben hacer, y cuando alguna vez no tengan al lado a su entrenador, fallan
lamentablemente.
El entrenador debe planear el partido con el jugador, y establecer variantes para el caso en que no
resulte lo planeado, pero corresponde al jugador tomar las decisiones respectivas.
Ejecución general de los ejercicios. Hay una serie de conceptos técnicos que son aplicables a la
mayoría de los golpes, y que se deben tener en cuenta al ejecutar los ejercicios: El brazo debe
llevarse hacia atrás, en preparación para la ejecución; al comienzo del movimiento hacia adelante
los músculos que intervienen en golpe deben estar relajados, para obtener la máxima eficacia en el
golpe; en el momento del golpe debe tenerse la máxima velocidad de la raqueta (no es válido para
todos los casos); el brazo de la mano libre debe utilizarse para el equilibrio (moviéndose en
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dirección contraria al de la raqueta); el peso del cuerpo debe desplazarse hacia adelante (en la
mayoría de los golpes); golpeo a la distancia apropiada del cuerpo; darle a la bola la curva correcta;
continuación del movimiento después del golpe; regreso rápido del brazo (no quedarse como
esperando la foto); punto hacia el cual se envía la bola; desplazamientos sin altibajos del centro de
gravedad del cuerpo; fijar la vista en la bola, especialmente al recibirla, y con esto estimar la clase
de efecto que trae, etc..
Un defecto común en la ejecución de los golpes es que el jugador no mira la bola en el momento
del contacto de la bola con la raqueta; esto se observa en las fotografías, en que aparece el jugador
mirando hacia adelante mientras que la bola se encuentra a la altura del cuerpo. El jugador debe
mirar cuidadosamente la bola y utilizar la visión periférica para percibir la posición del otro jugador, y
luego enviar consecuentemente la bola; después del golpe podrá dejar de fijar la vista en la bola y
enfocarla en el contendor.
Envío de la bola. Muchas veces vemos que los jugadores se limitan a enviar la bola al otro lado, sin
preocuparse a qué punto es más conveniente hacerlo; dependiendo del estilo de juego, del golpe
en cuestión, del otro jugador, etc., hay zonas que deben evitarse o que deben utilizarse
preferentemente. El envío de la bola debe entrenarse, para lograr lo que se ve en las exhibiciones
de los campeones, que atinan a darle con la bola a pequeñas marcas en la mesa.
Un punto con el que debe tenerse cuidado es con el uso de la muñeca en los golpes, ya que puede
inducir inconsistencias.
Ejecución de los ejercicios de control. En estos ejercicios es donde se cometen la mayoría de
los errores:
Vamos a tomar como ejemplo el contraataque sobre la mesa, por el derecho:
Una falta común es la del jugador que adopta una posición lateral con respecto a la mesa, y ejecuta
todos los golpes sin desplazar los pies; una mejora es la del jugador que adopta la posición de
espera correcta, y hace el golpe correcto, pero manteniéndose en la esquina. Ninguno de estos
dos métodos se aplica al juego real, o sea que el jugador practica algo que no le servirá en su
juego, pues en pocas oportunidades le enviarán la bola hacia donde se encuentra. (Podrían tener
aplicación en el calentamiento antes de un partido, cuando el jugador requiere golpear el mayor
número de bolas, para acostumbrarse a la mesa)
La ejecución correcta (excepto para los principiantes) debe hacerse partiendo desde el centro de la
mesa (aproximadamente), haciendo el desplazamiento hacia la derecha, ejecutando el golpe y
regresando hacia el centro de la mesa, adoptando la posición de espera.
Otra falta que la cometen casi todos los jugadores es la de que al terminar el golpe regresan con la
raqueta directamente al punto de comienzo del golpe, sin llevarla a la posición de espera. En el
juego real el jugador tiene que hacer una pausa en el movimiento, hasta ver hacia adonde le
enviarán la bola, pues si lleva la raqueta hacia abajo y a la derecha, y le envían la bola hacia la
izquierda, pierde un tiempo precioso, preparándose para golpear por el revés. Entonces, hay que
practicar los golpes como si fuera el juego real.
Una falta menos aparente, pero más grave, es la de realizar el ejercicio con poca concentración, e
incluso sin ninguna. Muchas veces el jugador lo realiza pensando en otras cosas (el estudio, el
trabajo, la familia, la recreación, el novio-a, etc.). Es de anotar que en esta forma también se
progresa, pues el cerebro aprende por las repeticiones ejecutadas, aunque sean realizadas
inconscientemente, pero el progreso es muchísimo más lento.
También es falta grave la del jugador que no tiene la suficiente disciplina para realizar
apropiadamente el ejercicio, y cambia constantemente el ritmo, o juega demasiado rápido, con lo
cual el juego se interrumpe constantemente por las bolas perdidas, y el cerebro no puede trabajar
eficientemente. (El cambio de ritmo mencionado es para los ejercicios simples de control, pues es
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lógico que también deben tenerse ejercicios con cambio de ritmo, los cuales también deben
ejecutarse, especialmente por los jugadores avanzados). Las secuencias deberán durar lo máximo
posible, o sea que el ritmo deberá establecerse de modo que el cerebro pueda aprender
eficazmente; a medida que se progrese, se aumentará el ritmo.
Finalmente, tenemos la colocación de la bola. En los ejercicios de control nuestros jugadores se
preocupan solamente por pasar la bola, y no hacia qué punto la envían. Esto se puede comprobar
fácilmente, colocando una toalla sobre la mesa, dejando libre una faja de unos 40 cm desde la línea
final, y haciendo que los jugadores practiquen el golpe; el resultado será que los jugadores no
pueden realizar el ejercicio, por no estar acostumbrados a enviar la bola a determinado punto, y
esta frecuentemente caerá en la toalla o fuera de la mesa.
Cuando alguien no entendido ve practicar los ejercicios de control a algunos jugadores queda con
la impresión de que son extraordinarios jugadores por la rapidez con que juegan y la duración de
las secuencias; sin embargo, en el juego real sólo son mediocres jugadores, porque lo que
practicaron no les sirve. Hay que ver a algunos jugadores que se automatizan en tal forma que se
enojan si la bola les llega unos centímetros más al centro, pues ya no pueden ejecutar el golpe para
el cual estaban preparados.
Otros ejercicios. Podemos considerar otros ejercicios que también pueden incluirse entre los
técnicos, y que probablemente no es que se hagan mal sino que no se hacen, y son los de
anticipación de los golpes, y de disimulo de éstos. Están estrechamente relacionados, y podría
afirmarse que la diferencia entre un buen jugador y uno malo es que uno los posee y el otro no.
Aunque con experiencia y roce en torneos pueden adquirirse, si se practican conscientemente se
lograría un mejor desempeño. Para mejorar la anticipación es conveniente que los jugadores
observen el juego de los otros, para estudiar los esquemas de juego que este emplee, el
comportamiento del cuerpo según cada golpe que haga, etc.
Entrenamientos del juego de pies. Tomemos como ejemplo el desplazamiento lateral. Una
manera usual como se realizan estos ejercicios es que al jugador se le envían alternativamente
bolas al derecho y al revés; el jugador se desplaza hacia el derecho, golpea e inmediatamente se
dirige hacia la izquierda, hace el movimiento de pies, golpea, se dirige hacia la derecha, haciendo el
movimiento de pies, etc. Este ejercicio es supremamente bueno para mejorar el estado físico del
jugador, pero para el tenis de mesa presenta varios inconvenientes, ya que en el juego real se
procede diferente; por ejemplo, encontramos que aunque un jugador practica asiduamente este
ejercicio y lo ejecuta bien en los entrenamientos, no emplea el movimiento en los partidos, pues no
lo ha involucrado realmente en su juego, y la razón es la de que no se puede golpear e
inmediatamente ir hacia el otro lado, sin saber adónde le van a enviar la bola a uno. En el juego
real se tiene una pausa, de espera, aunque muchas veces es conveniente después de golpear,
regresar un poco, para poder estar listo a contestar la siguiente bola.
Sin embargo, al tratar de hacer el ejercicio, con la pausa intermedia, encontramos que muchas
veces el jugador no alcanza a ejecutarlo correctamente, pues le falta tiempo. Esto demostraría que
se estaba ejecutando un ejercicio que no era el apropiado. También es conveniente, para evitar
que el jugador se desplace automáticamente hacia un lado, que esporádicamente le envíen una
bola al lado en que acaba de golpear.
Con respecto a otros ejercicios de movimiento de pies, es de anotar que se practican poco los que
se hacen hacia adelante y hacia atrás, que son fundamentales para el jugador de alto nivel, ni
tampoco se hace los de cruzamiento de pies, para alcanzar las bolas enviadas ampliamente al
costado, especialmente al lado del derecho.
Entrenamiento de los servicios. Cada secuencia comienza con un servicio y si consideramos
que cada una consta de unos 5 golpes, el servicio es el 20% del total; por tanto, las prácticas de la
ejecución y de la devolución son indispensables. Sin embargo, observamos que muchos jugadores
carecen de servicios, los envían al centro de la línea final, etc., lo cual demuestra o que no se
hacen tales ejercicios en los entrenamientos, o se ejecutan mal.
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Muchas veces se ve a un jugador practicando servicios: hace uno corto, con corte; el siguiente, con
efecto lateral; luego uno rápido, etc., lo cual va en contra de la manera como el cerebro aprende.
Para que este entrenamiento sea realmente efectivo es preciso que se practique cada vez un solo
tipo de servicio (podría ser con pequeñas variaciones, para evitar la monotonía, como el cambio de
lugar de aterrizaje de la bola).
Es indispensable que los jugadores aprendan a ejecutar servicios diferentes, con movimientos
iguales, para despistar al contendor, variando el punto de la trayectoria en el cual se golpea la bola,
así como variar el efecto, con mayor o menor intervención de la muñeca. Esto no puede lograrse
sino mediante un entrenamiento metódico.
Un desperdicio en el entrenamiento es el de no aprovechar todas las secuencias para practicar
servicios. Por ejemplo, cuando se practica un ejercicio de control, cada secuencia se comienza con
un golpe sencillo, similar al golpe que se está practicando. Este servicio podría aprovecharse para
entrenar, ya sea utilizando un efecto determinado, una colocación más definida, etc. Es claro que
no deben efectuarse servicios muy elaborados, o con variaciones (de efecto, colocación, etc.), pues
se perderían muchas devoluciones, con lo cual se interrumpiría el ejercicio; igualmente, en estas
debería procurarse la seguridad, para no perder la secuencia, y a partir de la devolución del
servicio, se haría el ejercicio planeado.
Otro elemento que se debe practicar en los entrenamientos es mirar la posición del contendor, y
tratar de adivinar su respuesta a un servicio; esto es fundamental para realizar un servicio. Muchas
veces se observa que un jugador sirve, ¡cuando el contendor está, por ejemplo, amarrándose los
cordones de un zapato!
Entrenamiento de dobles. Los dobles también deben entrenarse, pues es una modalidad
técnicamente diferente a los sencillos, ya que en estos el jugador no requiere desplazarse tanto, y
en los dobles obligatoriamente debe desplazarse para dejar espacio al compañero, y desplazarse
nuevamente para golpear. Por esta razón, es conveniente entrenar dobles, así no se vaya a
participar en torneos de dobles, pues este tipo de entrenamiento es muy conveniente para los
sencillos.
Entrenamiento mental. Con el entrenamiento mental, o sea la representación en la mente, de un
movimiento, o golpe, se logran resultados casi iguales a los de la práctica real en la mesa. El
jugador no solamente debiera aprovechar las ocasiones en que está enfermo o lesionado sino
dedicarle tiempo especial a este tipo de entrenamiento. Muchos jugadores se quejan del tiempo
que deben dedicarle al transporte hasta el sitio de entrenamiento; este tiempo podría emplearse en
entrenamiento mental.
3.3
Entrenamiento táctico. En el entrenamiento táctico las fallas no están en la ejecución
sino en su no realización.
Algunos ejercicios indispensables para lograr un buen nivel
tenismesístico son; cambio de ritmo (golpeando con mayor o menor intensidad, golpeando más
temprano o más tarde, etc.); búsqueda del punto muerto del jugador clásico (hacia el codo del
brazo de juego); simulaciones de estilos de juego.
Con respecto a las simulaciones de juego, es lamentable escuchar con frecuencia que alguien
perdió porque el contendor utilizaba raquetas con cauchos raros (antitopspin, puntos largos,
granulados sin esponja, etc.); en cada liga (o tener cada entrenador) debería haber raquetas de
todos tipos, para que los jugadores pudieran entrenar apropiadamente; no hay disculpa para lo
anterior, pues si para una persona pudiera ser oneroso comprar tantas raquetas, uniéndose todos
sí lo podrían hacer.
En las prácticas también deben entrenarse las tácticas contra diferentes tipos de juego, pues en los
partidos un jugador no puede aplicarlas si no está acostumbrado a emplearlas.
9
3.4
Entrenamiento sicológico. Aunque para que fuese totalmente efectivo debería hacerse
con la ayuda de un sicólogo, es mucho lo que puede lograrse por medio de observaciones,
conversaciones con los jugadores, etc., para estudiar los comportamientos y procurar las
soluciones a los problemas. En la literatura disponible en nuestro medio se encuentra la forma de
mejorar la concentración, la motivación, el autodominio, la fuerza de voluntad, la atención, la
actuación bajo público hostil, la superación del miedo (a perder o a ganar), etc.
Todos los factores mencionados deben ejercitarse, pues no es posible esperar que en el partido se
controlen, si no se han practicado concienzudamente.
Algunos ejercicios recomendables serían partidos a tres bolas, juegos comenzando con
desventajas (por ejemplo 7-4), etc.
También sería conveniente que a veces durante los ejercicios de los entrenamientos el jugador se
imagine que está en un partido real; con esto se logra que ponga más cuidado en el juego, y no
juegue descuidadamente.
4.TEMAS COMPLEMENTARIOS
Planeación de las sesiones. Las sesiones de los entrenamientos también deben planearse. Es
desmotivador para los jugadores ver que el entrenador está improvisando. Antes de la sesión, se
debe informar qué se hará en ella. Algunas sugerencias son: cambiar los ejercicios, para evitar la
monotonía; combinar los ejercicios, intercalando los más exigentes con los menos; tratar de
individualizar los ejercicios, para tener en cuenta los estilos y niveles de juego; tener en cuenta a los
jugadores, al programar los ejercicios.
“Recordar: Logra mejores resultados un entrenador con pocos conocimientos pero que
sepa motivar, que uno con muchos conocimientos pero que no sepa entusiasmar a sus
pupilos”.
Dirección de partidos. Aunque esto propiamente no corresponde a los entrenamientos, sí tiene
relación con ellos ya que las actuaciones en los partidos sirven de orientación, ya sea para
intensificar ciertas áreas, corregir otras, etc.
Una falla notoria en muchos entrenadores es la falta de anotaciones sobre los partidos. Hay
algunos que se presentan a dirigir sin un lápiz o bolígrafo. A pesar de la buena memoria que
puedan tener, ¿cómo podrían corregir posteriormente las fallas de sus jugadores sin tener
anotaciones escritas? (A menos que dispongan de filmaciones).
Otros temas
Hay una serie de actividades generales, aplicables a casi todos los jugadores, que mejoran el
rendimiento:
Hay muchos jugadores que consideran que si no entrenan con un jugador superior, no progresan;
esto es falso: con cualquier jugador se puede progresar, y especialmente en nuestro país, donde
los mejores jugadores son de segunda o tercera categoría, en el ámbito mundial. Es claro que uno
no podrá entrenar el topspin rápido con un principiante, pero si podrá entrenar el movimiento de
pies, exagerando los desplazamientos; con cada jugador deberá estudiarse qué es lo que puede
entrenarse con él. Un caso particular se presenta con los hombres a quienes no les gusta entrenar
con las damas, ni siquiera con sus compañeras de mixtos, y después las regañan por jugar mal.
Es tarea del entrenador combatir el egoísmo de los jugadores, por medio del convencimiento,
sesiones de integración, etc. Un jugador no tiene inconveniente en jugar con uno débil si es amigo.
Utilización de medios audiovisuales. Es imperdonable que hoy en día un entrenador no utilice
filmaciones de video en sus entrenamientos o en los partidos de los jugadores. No hay mejor
medio para mostrarle al jugador los errores cometidos que hacérselos notar en una película. Es
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indispensable que en cada liga haya la posibilidad de hacer tales filmaciones, o que el entrenador
se las ingenie para disponer de una filmadora, ya sea comprándola, alquilándola o prestándola. Por
otra parte, con las repeticiones de las filmaciones se pueden hacer fácilmente estadísticas del
comportamiento de los jugadores en los partidos, por ejemplo, cuántos servicios ganó un jugador,
dónde los envió, cuántos ataques botaron, cuántos dejó en la malla, etc., etc.
Observación de películas. Hoy se encuentran en el medio muchas películas de los últimos
torneos mundiales y olímpicos; los entrenadores deben procurar que los jugadores los vean pero
con sentido critico, es decir no observar sólo la espectacularidad de las jugadas, sino concentrarse
en las técnicas y los movimientos de los jugadores, los desplazamientos, las tácticas empleadas,
los servicios en puntos críticos, etc.
Diarios. No solamente el entrenador sino todos los jugadores deben llevar diarios. En estos se
apuntarán asuntos propios de sus jugadores o de cada uno, así como sobre otros jugadores;
inclusive sobre partidos efectuados por otros jugadores, analizando cómo ambos jugaron, para
tener referencia para los partidos propios.
Utilización del robot. Aunque personalmente considero que la utilidad es discutible en la mayoría
de los casos, ya que falta la percepción del contendor, es conveniente su utilización como estimulo
para los jugadores, quienes sienten que están utilizando las últimas técnicas. El robot es
conveniente para corregir algunas fallas técnicas.
Entrenamiento con multibolas. Es un ejercicio muy recomendable en el aprendizaje de los
golpes, y debe utilizarse al máximo. Con los ejercicios multibolas se pueden simular prácticamente
todos los golpes; sin embargo, pueden presentarse los defectos mencionados para los ejercicios de
control, ya que el jugador puede desplazarse automáticamente, según el esquema previsto, lo cual
está en contra del juego real. Por otra parte, los mismos jugadores pueden desempeñar la labor de
controladores del ejercicio, y no hacerlo el entrenador principal, para que este pueda dedicarse a
labores más importantes; aunque los jugadores pudieran motivarse si es el entrenador principal el
que les envíe las bolas, obtendrían más ayuda si este se dedica a analizar el juego, por ejemplo a
llevar la estadística de las bolas buenas y malas, y los motivos por los fallos..
5- CONCLUSIÓN
El tenis de mesa colombiano es de bajo nivel, siendo muchas las causas; sin embargo, la mayoría
se deben a deficiencias en los entrenamientos. En el articulo se analizan varios de los problemas
que posiblemente impiden nuestro desarrollo, y se plantean soluciones, las cuales se presentan
corno tema de análisis, sin pretender ser la única verdad.
REFERENCIAS
1- Schafer Manfred. “Schafer’s Digest ~9”, Joola Tischtennis, 1989
Nota: Aunque este documento se presentó en un foro en Cartagena, hace algunos años, lo he
actualizado y complementado un poco.
Medellín, febrero de 2002
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