6. Ficha 1456: Fundamentos del lenguaje (Jakobson)

Anuncio
6. Ficha 1456: Fundamentos del lenguaje (Jakobson)
¿Por qué a Jakobson le interesa tratar las afasias como problema lingüístico?
Para el autor, los aspectos del lenguaje alterados en las diversas clases de afasia puede
mostrar al lingüista nuevas particularidades de las leyes generales del lenguaje. La
regresión afásica ha resultado ser un espejo de la adquisición de los sonidos del habla por
parte del niño, mostrando el desarrollo de éste a la inversa.
El carácter doble del lenguaje
Hablar supone seleccionar (relaciones sintagmáticas de Saussure) determinadas
entidades lingüística y combinarlas (relaciones de asociación o paradigmáticas de
Saussure) en unidades de un nivel de complejidad más elevado. Pero el hablante no es
totalmente libre en su elección de palabras: ha de escoger de entre las que le ofrece el
repertorio léxico que tiene en común con la persona a quien se dirige. Hablante y oyente
disponen más o menos del mismo “fichero de representaciones prefabricadas”; el emisor
de un mensaje verbal escoge una de estas posibilidades preconcebidas y por parte del
receptor se supone una elección idéntica a partir del mismo conjunto de posibilidades ya
previstas y preparadas.
Así, el acto de hablar requiere para ser eficaz que aquellos que intervienen en él utilicen un
código común (lo que sería el tesoro del significante para Lacan). El código limita las
posibilidades de combinar un fonema con otros fonemas que lo sigan, es determinante.
Para comprender la palabra perro es preciso saber la significación que le asigna a este
vocablo el código léxico del castellano.
Todo signo lingüístico se dispone según dos modos:
¿Cuál es la otra cara de la combinación? ¿Cuál es la otra cara de la selección? ¿por qué?
La otra cara de la combinación es la contextura. Es decir que todo signo está formado por
otros signos constitutivos y/o aparece en combinación con otros signos. Esto significa que
toda unidad lingüística sirve a la vez como contexto para unidades más simples, y/o tiene
su contexto en una unidad más compleja.
De aquí que todo agrupamiento efectivo de unidades lingüísticas las englobe en una
unidad superior: combinación y contextura son dos caras de una misma operación.
La combinación se establece en presencia, se apoya en dos o más términos igualmente
presentes en una serie efectiva.
La otra cara de la selección es sustitución. La selección entre dos posibilidades implica
que se puede sustituir una de ellas por la otra, equivalente a la primera bajo un aspecto y
diferente de ella bajo otro.
Dentro de las dos variedades de combinación (concurrencia de entidades simultáneas y
concatenación de entidades sucesivas) dice que Saussure sólo reconoció la segunda, o
sea la sucesión temporal, siendo que los fonemas son también haces de rasgos distintivos
concurrentes, es decir, articulados simultáneamente.
La selección une términos en ausencia en una serie mnemónica virtual.
La selección (y correspondientemente la sustitución) se refiere a entidades asociadas en el
código, pero no en el mensaje dado, mientras que, en el caso de la combinación, las
entidades a que se refiere se hallan asociadas, bien en ambos, bien solamente en el
lenguaje.
Reconoce dos tipos básicos de afasia:
Cuando la deficiencia reside en la selección y la sustitución, con relativa estabilidad de la
combinación y la contextura.
Es el trastorno de la semejanza.
Para estos afásicos el contexto constituye un factor indispensable y decisivo. Hablan por
pura reacción, mantienen una conversación pero les es difícil hincar un diálogo. No
consiguen pasar de un índice o icono al símbolo verbal correspondiente.
Estos afásicos no pueden pasar de una palabra a sus sinónimos.
Las operaciones en que intervienen la semejanza son reemplazadas por las basadas en la
contigüidad, toda agrupación semántica se guía por la contigüidad espacial o temporal en
vez de por la semejanza.
1
Asimilan las palabras en sentido literal, pero no se les pues hacer comprender el carácter
metafórico de las cosas.
De los dos tropos que constituyen los polos de la figuración retórica (la metáfora y la
metonimia), la metonimia, basada en la contigüidad, es empleada con frecuencia por los
afásicos con deficiencias selectivas. Tenedor reemplaza a cuchillo, mesa a lámpara, fumar
a pipa, etc. En vez de “negro” lo que se hace por los muertos.
Tales metonimias pueden caracterizarse como proyecciones de la línea del contexto
habitual sobre la línea de selección y sustitución: un signo (tenedor) que suele aparecer
junto a otro (cuchillo) puede usarse en lugar de este último.
Cuando la deficiencia reside en la combinación y la contextura, con relativa conservación
de la selección y sustitución.
Es el trastorno de la contigüidad.
Se altera la facultad de formar proposiciones, de combinar entidades lingüísticas simples
para construir otras más complejas.
Se altera la capacidad de contextura, la contigüidad, disminuye la extensión y variedad de
las frases. Se pierden las reglas sintácticas que disponen las palabras en unidades
superiores. El orden de la palabras se vuelve caótico t desaparecen los vínculos de la
coordinación y la subordinación gramaticales. Se desarrolla un estilo telegráfico al
perderse las preposiciones, conjunciones, artículos, etc. “decir lo que es una cosa es decir
a que se parece”, se manejan semejanzas y cuando se identifica algo se lo hace de modo
metafórico (catalejo por microscopio y fuego por luz de gas)
Afasias
Trastorno de la semejanza
Por deficiencia en la selección y sustitución
(con relativa estabilidad de la combinación y
contextura)
Trastorno de la contigüidad
Por deficiencia en la combinación y la
contextura
(con relativa estabilidad conservación de la
selección y la sustitución)
Disminuye la extensión y variedad de las
frases.
El orden de las palabras se vuelve caótico y
desaparecen los vínculos de coordinación y
subordinación gramaticales, por lo cual el
modo de expresión suele ser “estilo
telegráfico”.
El
contexto
constituye
un
factor
indispensable y decisivo.
No pueden articular una frase que no
responde a una réplica de su interlocutor o a
la situación, o sea que hablan por pura
reacción.
Asimilan las palabras en su sentido literal,
sin
poder
comprender
su
carácter
metafórico.
Predominio de la metonimia basada en la Predominio de la metáfora:
contigüidad, cuchillo por tenedor; mesa por “decir lo que es una cosa es decir a qué se
lámpara.
parece”
Los polos metafórico y metonímico
La metáfora es ajena al trastorno de la semejanza y la metonimia al de la contigüidad.
Se habla de desarrollo metafórico cuando un tema sucede a otro a causa de su semejanza
y de desarrollo metonímico cuando es gracias a su continuidad.
En la conducta verbal normal, ambos procesos operan continuamente, pero uno de ellos
puede tener preponderancia sobre el otro por influjo de los sistemas culturales, la
personalidad y el estilo verbal.
La metáfora se basa en la semejanza, la metonimia muchas veces se resiste a la
significación.
Así, en la estructura de los sueños, es importante saber si los símbolos y secuencias
temporales se basan en la contigüidad (para Freud, el “desplazamiento” que es una
metonimia, y la “condensación”, que es una metáfora) o en la semejanza (la “identificación”
y el “simbolismo” en Freud).
2
Descargar