Un Recorrido por los Modelos Pedagógicos a Través de sus Didácticas
En este ensayo se presenta una explicación de como han evolucionado los componentes
del proceso docente-educativo en los diferentes modelos pedagógicos desde una
perspectiva analítica de las dimensiones educativa, instructiva y desarrolladora, para
luego entrar a explicitar los componentes propios de un modelo alternativo denominado el
Modelo de los Procesos Conscientes.
Mientras la pedagogía estudia todo tipo de proceso educativo, en sus distintas
manifestaciones, lo mas general, la didáctica atiende sólo al proceso docente-educativo,
un proceso en particular, más sistémico, organizado y eficiente, que se ejecuta sobre
fundamentos teóricos, por personal especializado, los docentes y en un espacio
determinado, la institución docente.
A través del proceso docente-educativo, se busca formar a los sujetos, que habitan en
una sociedad, bajo tres dimensiones: la educativa, la instructiva y la desarrolladora. Es
decir, la institución docente, dirige tres procesos de formación simultáneamente pero cada
uno de ellos posee intencionalidades diferentes. Así es como el proceso docenteeducativo es un sistema complejo.
El proceso educativo pretende la formación del hombre como ser social, para vivir la vida
en sus relaciones intersubjetivas. El proceso instructivo pretende formar sujetos
capacitados para participar en el desarrollo económico de esa sociedad. El proceso
desarrollador pretende la formación de las potencialidades funcionales o facultades de los
sujetos de esa sociedad.
El proceso educativo es el proceso de formar valores y sentimientos de los sujetos, en sus
relaciones sociales. Formar en valores, en tanto el sentido que poseen las cosas y los
otros para cada sujeto; es una cuestión de ética. Formar en sentimientos, en cuanto los
efectos y afectos que esas cosas y esos otros provocan en cada sujeto, en su
sensibilidad, en su subjetividad; es una cuestión de estética. Valores y sentimientos como
manifestaciones del desarrollo humano.
El proceso instructivo es el proceso de formar a los hombres y a las mujeres en un campo
del conocimiento para que participen en el desarrollo económico de la sociedad, bien
como técnicos o profesionales o como científicos o artistas. El proceso instructivo se
construye mediante la apropiación de la lógica de cada conocimiento; la asimilación de
conceptos, leyes y teorías con su respectivo sistema de sensibilización, valores y
habilidades.
El proceso desarrollador es el proceso de formar mujeres y hombres inteligentes; es el
proceso de potenciar todas las facultades espirituales y físicas de los sujetos para
formarlos competentes en la solución de problemas que emergen de las nuevas
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relaciones de la sociedad del conocimiento, de la dinámica de las industrias inteligentes y
de la cultura de la aldea global.
Los procesos de educación, de instrucción y de desarrollo se van entrelazando, en el
proceso docente-educativo, dialécticamente. Si bien cada sujeto puede ser consciente de
su proceso educativo y desarrollador por fuera de la institución docente, esta le ofrece la
instrucción como epicentro de su formación pero interactuando con los proceso educativo,
su contrario y con el proceso desarrollador, su síntesis.
La instrucción forma para el trabajo, la educación forma para la vida. Si el trabajo no le es
ajeno al sujeto, es decir, si es consciente de su labor social, si esa labor es parte esencial
de su existencia, de su vida, de sus relaciones sociales, si el resultado de su trabajo le
pertenece, entonces, mediante la instrucción se educa. Mediante la formación para el
trabajo el sujeto se incorpora a la convivencia social, entra en relaciones sociales, las
cuales portan valores y sentimientos que lo procesos educativos soportan. La instrucción
desarrolla habilidades y destreza, aptitudes; la educación desarrolla valores y
sentimientos, actitudes. Ambas en su dialéctica forma competencias que hacen de los
sujetos seres mas inteligentes, mas humanos; por ello el proceso desarrollador es la
síntesis.
Los procesos educativos fueron el objetivo del modelo pedagógico tradicional, el proceso
instructivo del modelo pedagógico conductista y el proceso desarrollador del modelo
pedagógico desarrollista. Pero el surgir de un modelo nuevo negaba, no sólo los errores
del modelo anterior, sino también sus logros. Los procesos son dialécticos y en ellos se
van albergando las bondades de lo viejo, que al transformarse, no son en esencia lo
mismo pero se fundamentan en lo ya construido que continua su historia como otra cosa;
otra cosa cualitativamente diferente.
La esencia del proceso educativo en el modelo tradicional era la repetición de la
información para formar hombres y mujeres cívicos y morales. La esencia del proceso
instructivo en el modelo conductista era procesar información para capacitarse técnica y
científicamente, a corto plazo, para insertarse en el mercado laboral. Lo instructivo
desplazó lo educativo. La esencia del proceso desarrollador en el modelo desarrollista era
comprender la información proveniente del mundo objetivo de las ciencias para forma
sujetos inteligentes. El desarrollo de la inteligencia desplazó lo instructivo.
Se dicotomiza lo educativo, lo instructivo y lo desarrollador, al separar rotundamente los
proceso de repetición de la información, de procesar la información y de comprender la
información. Esa información proveniente de la cultura clásica o del desarrollo de las
ciencias son etapas que se han secuenciado en los modelos pedagógicos, con el único
error de que cada modelo que surge niega totalitariamente al anterior. Es el obstáculo
epistemológico. Se necesita el repetir y el procesar información pero comprendiéndola,
información tanto de las artes, de la ciencias y de la cotidianidad con sus mitos y ritos,
para que los sujetos puedan comunicarse e incorporar sentidos a esa información,
interpretándola, transformándola y creado significaciones nuevas. Hoy habitamos el
mundo de lo simbólico.
Los procesos educativos, esenciales en el modelo pedagógico tradicional, consistían en
formar, a través de la transmisión de la cultura de occidente desde una visión racionalista,
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moralista y cívica, un hombre ilustrado, un erudito capaz de repetir fielmente la
información heredada de la cultura de sus antepasados, un ser perfectamente educado
para vivir en el mundo social, respetando las normas que éste le imponía, para
proyectarse como un sujeto que deja de ser niño, lo antes posible, y se enfrenta a la vida
superando dificultades. Así se forman, en una dimensión exclusivamente educativa,
hombres y mujeres con carácter, con virtudes, con voluntad, con disciplina y con
normatividad.
Los procesos educativos, esenciales en el modelo pedagógico tradicional, consistían en
formar, a través de la transmisión de la cultura de occidente desde una visión racionalista,
moralista y cívica, un hombre ilustrado, perfectamente educado para vivir en el mundo
social, respetando las normas que éste le imponía, para proyectar un hombre que deje de
ser niño, lo antes posible, y se enfrente a la vida superando dificultades. Así se forman, en
una dimensión exclusivamente educativa, hombres y mujeres con carácter, con virtudes,
con voluntad, con disciplina y con normatividad.
Un proceso docente-educativo, construido solamente sobre procesos educativos, cuenta
con cuatro componentes: los contenidos representados en la cultura de occidente, con
sus grandes autores y obras, son la enciclopedia de la humanidad; los métodos son
transmisionistas; los medios son las grande obras de la humanidad, el pizarrón y la tiza; y
la evaluación es memorística y cuantitativa.
El método se constituye en la transmisión el conocimiento, el cual pasa del que sabe, el
maestro, al que ignora, el alumno (sin luz). El profesor es el mediador entre la cultura y el
alumno. Es el maestro quien en un discurso oral o mediante los grandes libros de la
humanidad presenta los contenidos al alumno.
A través de su discurso, el maestro imprime huellas en la estructura mental del alumno; la
evocación oral o escrita puede estar acompañada de la presentación de objetos reales o
de representaciones gráficas cuya percepción, en los alumnos, refuerza las huellas del
lenguaje.
La comunicación no existe. El maestro habla y el alumno escucha o lee, repite y
memoriza. La emisión se destina a varios alumnos, se estandarizan, se suponen
igualmente receptivos; se recurre a la pregunta para confirmar si se entiende o no el
contenido; se exige el silencio, se sanciona el murmullo. Reina la palabra del profesor, es
pura información.
A las lecciones exposiciones orales sigue una ejercitación de aplicación. Ejercicios desde
la aplicación de reglas. La enseñanza procede de lo general a lo particular; de lo teórico
del conocimiento, expuesto por el profesor, a lo supuestamente práctico, la ejercitación de
las reglas o los ejercicios que mediante su repetición, supuestamente, aprende el alumno.
Los procesos instructivos, esenciales en un modelo conductista, se fundamentan en la
enseñanza práctica de la teorías que han producido las ciencias; prima el procesar la
información para aplicar la técnica en los sistemas de producción, con el fin de formar
hombres y mujeres diestros, hábiles, útiles a los intereses económicos del Estado
Capitalista. Son hombres y mujeres formados bajo la dimensión exclusivamente
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instructiva. Bajo este modelo se construye el mundo de la escuela a partir de unas
necesidades económicas y sociales planeadas por el Estado.
El proceso docente-educativo construido sobre procesos instructivos introdujo grandes
cambios en los componente del proceso docente- educativo.
Se institucionalizan los objetivos como un componente nuevo; con lo cual se alcanza una
nueva cualidad en el proceso, pues un propósito específico empieza a guiar los
contenidos. Contenidos que cada vez se van aleja del humanismo nacido de la cultura de
occidente, que aportaba los procesos educativos, cívicos y morales del modelo tradicional
y se van constituyendo en los conocimiento técnicos para la aplicación de las ciencias en
el desarrollo industrial.
Desde sus inicios los objetivos fueron divididos en cognitivos, afectivos y pragmáticos.
Reflejo de la esquematización positivista que reinaba en la época.
El modelo conductista se sesgó por los objetivos pragmáticos, de allí que lo instructivo
aunque buscaban desarrollar habilidades y destrezas generales, invariantes de los
conocimientos que expresaban el modo de actuación del escolar para resolver cierto tipo
de problemas, se limitó al entrenamiento para la ejecución de un oficio. A pesar de ello, es
un salto cualitativo, en relación con el modelo tradicional, porque el sujeto que va a las
instituciones docentes ya no es sólo un alumno, alguien sin luz que repite la cultura
universal imitando a su maestro, sino que es un estudiante que procesa información y la
aplica a ciertos situaciones, ya sabe hacer, esta capacitado para desarrollar un oficio.
Los contenidos, entonces, se manifiestan en conocimientos y en habilidades. Pero estas
habilidades son para desarrollar maneras de laborar, ya que el conductismo, como
modelo pedagógico, parte de objetivos planeados por el estado acordes con un problema
de producción económica para insertase en un orden económico específico. Se pasa de
la cultura universal, que supuestamente educa, a la instrucción en un oficio o en una
profesión para insertar a las nuevas generaciones en el mercado laboral.
El componente método, aunque en su esencia sigue siendo transmisionistas, se apoya en
teorías del aprendizaje que se basan en una relación de estímulo-respuesta, ensayoerror, causa-efecto, medios-fines, reforzados continuamente para afianzar conductas
predeterminadas. Es la psicología conductista aplicada a la instrucción. Surge la
enseñanza programada y la llamada tecnología educativa.
En este campo se sumergen los métodos que esbozan la pedagogía cibernética con su
aprendizaje mediante autorregulación y mecanización de la enseñanza, reduciendo las
actividades del hombre a secuencias de operaciones análogas. Información,
retroalimentación y programación intrínseca. Preguntas y respuestas con elecciones
múltiples y ramificaciones en secuencias para el reconocimiento de la información, por
ensayo y error, pero superando la evocación o recopilación del modelo tradicional.
Pedagogía algorítmica también utiliza métodos programados. El algoritmo es la
estructuración general de comportamientos en serie, de actos u operaciones elementales
que hay que ejecutar en secuencia. Ello es útil para la resolución de una tipología de
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problemas. El algoritmo se estructura en un dispositivo que anticipa, en tanto
programación, acciones futuras y el cual siempre es posible expresarlo en forma de regla.
Al complejizar en los métodos se instala, en el proceso docente-educativo, el componente
forma, pues la relación entre el profesor con sus estudiantes, varía sustancialmente. Ya
no es solo un grupo que recibe información sino un grupo que hace cosas, guiado por un
profesor. Aunque el método sigue siendo transmisión de la información, el escolar hace
cosas pero programadas por el maestro, la acción recae sobre el estudiante, viene desde
el exterior, él no es consciente de su proceso de aprendizaje.
Pero el profesor ya no usa solo su voz y los libros para enseñar sino una gama de
medios, desde la televisión hasta el computador, pasando por los laboratorios, lo cual
dinamiza más el proceso de aprendizaje del estudiante. Por ello en la forma se empieza a
conceptualizar la equidad del proceso de enseñanza-aprendizaje.
El componente de la evaluación también se ve renovado pues entran toda una serie de
test para sistematizar los conocimientos que asimilan los estudiantes y verificar el alcance
de los objetivos, pero en su esencia siguen siendo repetitiva y más que nunca,
cuantitativa. De acá surgen los tradicionales exámenes de completación, selección
múltiple, falso y verdadero.
Pero el proceso de enseñar y aprender no se construye a partir de la cantidad de
información que se repite o se procese en el aula de clase, desde el mundo exterior hacia
el interior del alumno, como se manifiesta en el modelo tradicional y el conductista, sino
todo lo contrario desde el mundo interior del estudiante. Es una nueva visión del acto
educativo que empieza a introducir el proceso de desarrollador la inteligencia en las
instituciones docentes. Es el modelo pedagógico desarrollista.
Los procesos desarrolladores, emergieron con la escuela activa. El activismo pedagógico
concibe la enseñanza como un acto puro del hacer, donde el estudiante es quien se
formará, quien construirá su propio conocimiento mediante el descubrimiento: algo esta
ahí y hay que quitarle lo que lo cubre para poderlo ver. He ahí su método.
En el activismo pedagógico, la adquisición de los conocimientos se logra a través de los
sentidos, del contacto directo con los objetos por conocer, en situaciones concretas y
según las necesidades y los intereses de los estudiantes; la manipulación, lo tangible, las
experiencias perceptivas, la observación, lo visible, la expresión, son la condición y
garantía para el aprendizaje.
El pensamiento es inseparable de la actividad y del lenguaje. La actividad necesita
referirse a las relaciones del ser y del medio, a su adaptabilidad. El conocimiento se
construye a través de las experiencias vividas y de la expresión de dichas experiencias.
Se le da la palabra al escolar.
El proceso docente-educativo, en la escuela activa, ve poco a poco, el componente
objetivo diluirse; el proceso de enseñar no esta planeado únicamente por la escuela o por
el profesor sino que depende de los gustos de los estudiantes. El proceso tiene como
centro al sujeto que aprende. Los objetivos que guían los planes de estudios, los
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programas de las asignaturas, las clase pierden vigencia. La dinámica del llegar a ser es
remplazada pragmáticamente por el ser hoy.
El método sufre mayores transformaciones. La actividad del escolar es el centro de todo
el proceso; la expresión de los estudiantes, desde su ser en si, desplaza la memorización
de la información. El maestro es portador ahora del silencio, ya no habla como el maestro
tradicional, ni guía el proceso como el maestro conductista. En la libertad del grupo, se
fundamenta la forma del proceso.
El proceso docente-educativo, no sólo gira alrededor del educando, sino que es él quien
determina según sus deseos qué y cómo va a aprender, el método y el contenido. Por
ello, en el componente forma la relación enseñanza-aprendizaje, equilibrada en el modelo
conductista, empieza a recargarse tan sólo en el aprendizaje oponiéndose
categóricamente a lo enseñante del modelo tradicional.
El contenido depende del método, pues según lo que estudiante desee hacer, según sus
inclinaciones, se plantearán los contenidos a aprender. Cada estudiante puede ser fuente
de conocimiento para los demás. El conocimiento necesita ser construido desde el interior
del escolar y no debe venir desde afuera. Es un momento de avance cualitativo en el
proceso docente-educativo.
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