Atención de enfermería en la admisión del paciente
Admisión. Pudiera considerarse como el servicio que atiende a los pacientes que serán aceptados en el hospital,
procedentes del servicio de urgencia, de consultas externas, de la lista de espera o del policlínico.
Consideraciones generales. La mayor parte de las personas sufren ansiedad cuando visitan una institución
hospitalaria, para ser atendidos por problemas de salud. Los problemas irritantes de poca importancia en forma
repentina se exageran, y la persona quizás se imagine sufrir todo tipo de enfermedades horribles, por ejemplo, tal
vez considera que una pequeña erupción es el primer signo de una enfermedad complicada y que debe
preguntarle al doctor al respecto.
El ingreso en el hospital es una experiencia especialmente traumática para la mayor parte de los individuos. Por lo
regular se manifiestan aprensivos; la actitud y el comportamiento de los enfermeros y del personal del hospital
encargados de su admisión pueden hacer mucho para que se sientan más cómodos. Una sincera bienvenida y un
interés genuino por el paciente, le ayudan a reafirmarse como una persona importante y digna. Muchos hospitales,
particularmente los grandes, son muy criticados por su impersonalidad; algunas de estas críticas nacen de que los
hospitales son sitios muy ocupados y a menudo el personal está atareado, pero ser amable o convencer al
paciente de que es bienvenido, no consume tiempo extra.
El paciente al llegar al hospital suele ir a la oficina de admisión, aquí responde a las preguntas que realiza la
empleada del departamento acerca de su nombre y apellidos, edad, sexo, domicilio, parientes más próximos y
empleo habitual. En la mayoría de los hospitales se facilita una hoja de ingreso o la historia clínica para tal efecto.
Con frecuencia, la impresión inicial del paciente acerca del hospital se forma en el departamento de admisión; el
aspecto del lugar y la recepción que se hace serán básicos; sin embargo, si el individuo está gravemente enfermo,
ingresará en la sala de urgencias del hospital, en tal caso, algún miembro de la familia proporcionará la información
correspondiente al empleado de admisión.
Una vez que se ha proporcionado la información requerida al empleado de admisión, se lleva por lo regular al
paciente a la unidad de enfermería del servicio donde se ha ingresado. Si el paciente llega a la unidad de
enfermería y se da cuenta de que quien lo recibe actúa de manera descuidada, ineficiente o excesivamente
impersonal, puede aumentar su intranquilidad, disminuir su cooperación, inhibir su respuesta al tratamiento y hasta
empeorar sus síntomas. En caso contrario, si el enfermero actúa eficientemente y muestra interés por el paciente,
ello mitiga la ansiedad de este, lo incentiva a cooperar y aceptar el tratamiento.
Una sincera bienvenida es también importante para facilitarle la adaptación a su nuevo medio. Al paciente se le
saludará por su nombre, también serán bien recibidos los familiares o amigos que lo hayan acompañado al
hospital. La unidad del paciente estará lista, de modo que él se sienta esperado. Para orientarlo en su nueva
situación, ayuda mucho tener presente los aspectos siguientes:
_ Presentarle el personal de enfermería de la unidad con una breve explicación de sus respectivas funciones.
_ Presentarlo a los demás pacientes que se encuentren en la sala.
_ Explicar las normas y prácticas corrientes del hospital; esto ayuda al paciente a familiarizarse con lo que se
espera de él y con lo que él puede esperar.
El enfermero a su vez tratará de averiguar si el paciente tiene algunas necesidades o algunos deseos particulares,
cuya satisfacción hará más agradable su permanencia en el hospital. Algunos pacientes tienen demandas
especiales en relación con el régimen alimentario, ya sea por motivos de religión o de carácter étnico, cuestión esta
que se informará a la dietista. El enfermero también debe investigar si el paciente tiene alguna alergia o si ha
estado tomando algún medicamento en su casa; estas observaciones serán anotadas en la historia clínica y
suministrada al médico que lo atiende.
Una vez terminada la presentación del paciente con respecto al hospital, pasará a ser examinado por el médico de
servicio. Este chequeo comprende historia clínica, examen físico y pruebas ordinarias de laboratorio clínico y de
imagenología (si se consideran necesarias).
Durante su contacto con el paciente, las observaciones iniciales del enfermero son de especial importancia para
descubrir en qué situaciones este requiere auxilio. Las observaciones iniciales son una parte importante de la
evaluación y constituyen el fundamento del plan de atención de enfermería.
Principios básicos para la atención al paciente
Mucho se ha escrito sobre el efecto psicológico del procedimiento de admisión al paciente; se ha criticado en
especial a los hospitales por la forma impersonal con que suele llevarse a cabo, y por la pérdida de individualidad
que siente el sujeto como consecuencia de los procedimientos rutinarios que muchos hospitales consideran
esenciales. Desde el punto de vista del paciente, primero se le hacen muchas preguntas personales y debe
contestar a una persona que le es extraña; enseguida se le asigna un número que se rotula en la historia clínica;
se lleva a la unidad de enfermería, que también suele llamarse por un número y no por un nombre, y se le da una
cama o cuarto que también lleva un número.
Inmediatamente una procesión de extraños llega a la cabecera para hacerle más preguntas personales y someter
su cuerpo a varios tipos de exámenes; a veces, estas personas no se presentan ante el paciente y el sujeto debe
adivinar quiénes son por el uniforme que llevan.
Si se le asigna al paciente un cuarto en el que se encuentran otros pacientes, a menudo debe tratar de
relacionarse con ellos por su propia cuenta.
Es mucho lo que el enfermero puede hacer para que desaparezca la impresión de impersonalidad de la institución
hospitalaria y se reduzcan los sentimientos del paciente de pérdida de la personalidad. Los principios básicos
siguientes son útiles como guía para el enfermero al admitir a un nuevo paciente.
Las situaciones extrañas pueden provocar miedo. Cuando alguien ingresa en el hospital, se encuentra en un medio
ajeno y con nuevas normas de conducta; la mayoría de los pacientes se percatan de su necesidad de
familiarizarse con las normas y las prácticas del hospital, de hecho, antes de iniciar las preguntas al personal de
servicio, son los propios pacientes los que a menudo proporcionan al recién llegado la información que necesita
acerca del hospital y del equipo de salud, atenuando su temor con sus explicaciones.
La enfermedad puede ser una nueva experiencia. Por consiguiente, las personas necesitan comprender su
enfermedad y una oportunidad de adaptarse a su nueva situación. La mayor parte de las personas quieren saber
qué trastornos sufren y qué les va a suceder; el enfermero puede ser útil al proporcionar toda la información
posible al paciente, a la familia y a los amigos que lo acompañaron al hospital. Esta información debe ser sencilla y
clara, en correspondencia con el nivel de escolaridad del paciente o acompañante, para permitir de esta forma la
comprensión del mensaje.
Si el enfermero no puede proporcionar la información suficiente para responder a las preguntas del paciente y
tranquilizarlo a él y a su familia, es responsabilidad suya referir las preguntas a una persona que pueda
contestarlas; deberá hacerle saber al paciente por adelantado que se llevarán a cabo varios exámenes y
procedimientos, así como por qué son necesarios.
Los tipos de respuestas se aprenden. Una persona temerá a una situación no por la situación en sí, sino a causa
del acondicionamiento debido a experiencias anteriores; a un paciente al que se le haya administrado en forma
incorrecta una inyección, se encuentra más temeroso que de ordinario cuando ve al enfermero acercarse con
jeringuilla y aguja. Es útil para el enfermero preguntarle al paciente sus experiencias anteriores; gracias a esta
información puede prever mejor sus necesidades y reacciones.
La calidad del desempeño profesional del enfermero en la sala proporciona la tranquilidad del paciente y ayuda a
reducir sus temores.
Importancia de conservar la identidad personal. El nombre, la ropa y las pertenencias de una persona sirven a
menudo de símbolos de su identidad, representan seguridad para muchos de ellos, porque sirven de eslabón con
lo que se entiende que es familiar. El enfermero puede ayudar al paciente a conservar su identidad poniendo
empeño en llamarlo por su nombre y animándolo a llevar su propia ropa (si el hospital lo permite) y a servirse de
sus cosas una vez ingresado.
Los subgrupos de una cultura propenden a desarrollar sus propias normas de conducta. La comprensión de la
diversidad de hábitos, modos de conducta y el esfuerzo por ayudar a cada paciente a adoptar sus maneras
particulares, siempre que no pongan en peligro su salud, contribuirán a que este conserve su identidad y servirán
para testimoniarle respeto como persona. Algunas veces la conducta del paciente difiere de lo que el enfermero
espera, no obstante, la aceptación del paciente como persona es un factor esencial de la atención de enfermería
que refuerza su confianza y seguridad.
Medidas específicas de ingreso
Si el paciente es extranjero, no domina el idioma español y no lo acompaña una persona que pueda traducir, se
debe comunicar con la dependencia hospitalaria apropiada (Departamento de Trabajo Social) para que envíen un
intérprete.
Si trae consigo medicamentos se consultará con el médico, y se le devolverán a los familiares aquellos que no se
van a utilizar, de lo contrario, se guardarán en un lugar destinado para ese fin, hasta que el paciente sea dado de
alta.
La manera de cuidar las ropas del paciente después de su ingreso en el hospital, depende del reglamento
hospitalario específico en cada caso. En algunos hospitales se le pide a los familiares del paciente que lleven la
ropa a casa, en otros, en cambio, se guardan en un closet destinado para ese fin, después de haber hecho una
lista de cada pieza, una por una, en un formulario del hospital o en cualquier otro registro específico del servicio.
Un procedimiento que se está haciendo cada vez más frecuente es que el propio paciente guarde su ropa en un
closet o mesita, de acuerdo con las condiciones existentes en la institución; como la ropa es a menudo un símbolo
de identidad para el paciente, en algunos hospitales se sugiere que este lleve su propia ropa mientras permanezca
allí; sin embargo, una práctica más corriente consiste en proporcionarle a cada paciente un pijama o una bata de
hospital, especialmente si va a someterse a una operación o investigaciones que lo requieran.
Si al llegar al hospital el paciente ha perdido el conocimiento, está muy enfermo o no está en condiciones, por
alguna otra causa, de cuidar de sus objetos valiosos, estos suelen mandarse al Departamento de Trabajo Social
para su custodia.
Los objetos de valor del paciente son, por regla general, dinero, alhajas, papeles de identidad y otros efectos
personales de valor.
Durante el tratamiento en la Sala de Urgencias, los objetos personales del paciente se registrarán en una lista,
pues estos pueden perderse o estropearse antes del ingreso. Este informe debe ser atestiguado por el paciente, el
enfermero a cargo y otro miembro del personal de la sala o servicio, pero si el paciente está lúcido y tiene dominio
cabal de sus sentidos en el momento del ingreso, puede firmar una declaración en la que asume la responsabilidad
por la custodia de sus objetos de valor, los que guardará al lado de su cama. Se recomienda a menudo que le
pidan a sus parientes que se lleven los objetos de mucho valor a casa, en lugar de exponerlos al riesgo de hurto;
son medidas que protegen al enfermo y al nosocomio de reclamaciones por negligencia. generalmente los objetos
que el paciente quiere conservar a su lado son los espejuelos o lentes de contacto y la prótesis dental.
Objetivos:
Del Departamento de Admisión:
_ Dirigir el movimiento hospitalario del paciente.
De la atención de enfermería en la recepción del paciente:
_ Verificar la identidad del paciente.
_ Revisar las indicaciones médicas en la historia clínica.
_ Valorar su estado clínico.
_ Trasladar al paciente a la unidad o sala.
_ Propiciar comodidad al paciente.
_ Presentar a las personas con quienes compartirá el alojamiento y que se encargarán de asistirlo a diario.
_ Proporcionar los artículos de uso personal y el equipo especial, necesarios para su asistencia cotidiana.
_ Mostrar interés personal en su bienestar.
Precauciones:
_ Reciba del paciente o familiar la historia clínica.
_ Verifique si se encuentran registrados en la historia clínica los datos generales del paciente y las indicaciones
médicas.
_ Revise la unidad del paciente y prepárela con todo el equipamiento necesario.
_ Oriente a pacientes y familiares sobre las normas de la institución.
Equipo:
_ Expediente clínico o historia clínica.
_ Unidad del paciente.
_ Bata o pijama (si es necesario).
Procedimientos:
_ Reciba al paciente con amabilidad, cortesía y respeto; preséntese usted y también el colectivo de la sala.
_ Hable lento y de forma clara.
_ Recepcione la historia clínica, verifique el nombre del paciente, las indicaciones médicas, revise los resultados de
estudios efectuados o las órdenes para investigaciones clínicas, restricciones de actividades y dietas.
_ Lleve al enfermo a su unidad, identifíquelo con los demás pacientes, explíquele las normas del servicio, enséñele
su cama y las demás dependencias de la sala (baño, comedor, etc.), si el paciente deambula.
_ Ayude al paciente, si es necesario, al cambio de sus ropas de calle por el pijama o ropón y a que asuma una
posición cómoda en la cama.
_ Mantenga la privacidad del paciente en todo momento.
_ Oriente sobre objetos de valores en presencia de la trabajadora social, entréguelos y estampe su firma como
testigo en la forma indicada.
_ Cumpla con las indicaciones médicas, como se encuentran anotadas en la historia clínica.
_ Mida los signos vitales y somatometría.
_ Participe en el examen físico del paciente.
_ Anote en el registro de enfermería la hora de admisión en la sala y el medio de transporte hacia la misma.
_ Establezca el rapport con el paciente, infórmele de las investigaciones que se le han indicado y la programación
de las mismas.
_ Inicie el Proceso de Atención de Enfermería (PAE).
Egreso
La preparación para el alta debe comenzar cuando se admite al paciente en el hospital; deberán dárseles todas las
oportunidades para lograr una independencia mayor durante el tiempo que permanezca en la institución.
Los hospitales proporcionan a sus pacientes una atmósfera protectora, de modo que el mundo exterior se convierte
para estos en algo remoto, amenazador y, en cierto modo, temible. Así, en el momento de ser dado de alta el
paciente, la alegría de reunirse con la familia y de volver al estado general de buena salud se mezclan a menudo
con sentimientos de temor y ansiedad en cuanto a su futuro.
En este caso los pacientes se preocupan sinceramente en relación con el regreso a su domicilio, se preguntan si
podrán valerse por sí mismos, si no serán una carga para sus familiares y si actuarán como miembros útiles para la
familia y la sociedad.
Muchos pacientes se muestran inquietos por las adaptaciones que habrán de hacer a su vida como resultado de
sus limitaciones físicas; en efecto, los cambios de ocupación y de manera de vida no se aceptan fácilmente y se
ven con aprensión.
Las necesidades psicológicas y físicas del paciente en el momento de ser dado de alta pueden ser satisfechas a
menudo por él mismo, con la ayuda de su familia y de los miembros del equipo de salud. Algunas de las
necesidades de los pacientes son:
_ Aceptar las limitaciones impuestas por la enfermedad.
_ Aprender a comportarse eficazmente con dichas limitaciones.
_ Ser aceptado como miembro de la familia y de la comunidad local.
_ Aprender habilidades concretas y poseer conocimientos concretos en correspondencia con una manera de vida
sana.
Por lo regular, los pacientes son dados de alta en los hospitales o en otras dependencias de salud cuando ya no
necesitan los servicios que estos ofrecen; en ocasiones, sin embargo, ocurre que un paciente deja el hospital
contra el parecer del médico, en estos casos la mayoría de los hospitales requieren que los pacientes firmen en la
historia clínica su decisión, de forma que libere al hospital y al médico de toda responsabilidad; si una persona se
niega a firmar el alta a petición, se consultará con el médico y el Departamento de Admisión.
El día del alta, el enfermero ayudará al paciente con su ropa y sus objetos de valor y contestará al propio tiempo
cualquier pregunta de última hora que este formule acerca de su atención ulterior.
Las nuevas instrucciones no se darán al paciente en el momento de despedirse, porque le resultaría difícil
retenerlas en ese momento. Las instrucciones de última hora nunca sustituyen un plan que haya durado toda la
permanencia del paciente en el hospital; todos los datos finales se informarán por escrito, como son la fecha y la
hora de su cita con el médico. Cuando el paciente deja el hospital se le acompaña hasta la puerta de la sala o
servicio.
En resumen, el enfermero tiene algunas responsabilidades al ser dado de alta al paciente, como son:
_ Verificar que el médico haya firmado el alta.
_ Ayudar al paciente, en la medida que lo necesite, en relación con su transporte, su ropa y sus efectos
personales.
_ Aclarar todas las dudas que el paciente pueda tener acerca de su atención ulterior.
_ Proceder a los arreglos necesarios con el médico y el paciente, en caso de que la atención ulterior de este deba
hacerse en un servicio del hospital.
_ Acompañar al paciente hasta la puerta de servicio en el momento de su partida.
Un aspecto importante del procedimiento de alta de un hospital es el registro de todos los datos relativos al alta en
la historia clínica del paciente. En las notas del enfermero debe aparecer el estado general del paciente en el
momento del alta, la evaluación del proceso de atención de enfermería, así como cualquier otro asunto particular
relacionado con esta.
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