LA LIBERTAD:
¿EXISTE LA LIBERTAD? ¿SOMOS LIBRES? DIFICULTADES PRINCIPALES. MEDIOS
POSIBLES PARA INTENTAR SUPERARLAS.
1. INTRODUCCIÓN
En los temas previos se viene hablando de cómo el ser humano ha sufrido un
progresivo proceso de hominización y también de humanización, es animal, pero
también es mucho más.
El ser humano biológicamente se presenta como un animal, pero no un animal
más, sino el animal más especial, raro y original de todos. Como animal que es, el ser
humano presenta sus mismas necesidades biológicas, alimentación y conservación de su
vida, procreación, defensa, etc. Sin embargo, al nacer, es uno de los mamíferos más
desprotegidos por la naturaleza puesto que carece de especialización funcional alguna
(no posee garras, ni especial fuerza, ni su piel es fuerte, etc.); pero tendrá la exclusiva
del lenguaje, de la autoconciencia, de la fabricación de instrumentos y herramientas,
(llegando a construir coches, barcos, aviones, microscopios, etc.), la creación de cultura,
y esa diferencia no la marca un órgano distinto, sino una sorprendente capacidad
inmaterial: la libertad inteligente. Abrir un libro y leerlo, decir "te amo", hablar, tener
amigos, buscar la felicidad, crear cultura,... son pruebas irrefutables de libertad
inteligente, y es que ser humano significa sobre todo, ser inteligente y libre.
 ¿Qué imagen elegirías si tuvieras que representar simbólicamente la libertad?
(Actividad 0)
 ¿Quién es más libre? (Ver activ. 1)
 Que cada uno trate de pensar y definir qué entiende personalmente por libertad,
para que una vez terminado el tema pueda comprobar qué ha cambiado, qué ha
aprendido, etc. (Activ. 2)
2. PROBLEMAS QUE SE PLANTEAN EN TORNO AL TEMA DE LA LIBERTAD
 ¿Por qué crees que se trata de una realidad problemática? ¿Por qué se habla de
problema?
Se habla del ser humano libre, pero esto no es una afirmación exenta de
dificultades. La libertad no es un hecho comprobable ni un dato físico susceptible de
experimentación. El ser humano es libre cuando realiza acciones libres, pero esto
plantea la cuestión clave:
2.1. ¿Qué es la Libertad?
2.1.1. DEFINICIÓN DE LIBERTAD
Para el hombre común y corriente, “libertad” significa sentirse con derecho de
hacer lo que le plazca, es decir, actuar de acuerdo a su propio gusto y ser interior. De
algún modo, todos compartimos esa grata sensación. Sabemos, sin embargo, que las
sensaciones placenteras no duran mucho. Nos damos cuenta que en nuestra situación
humana, casi nunca somos “realmente” libres para hacer lo que queramos, ni menos
únicamente lo que nos gusta. ¿Qué significa, entonces, realmente libertad?
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Vemos tantos matices que conforman, sin una respuesta totalmente convincente,
nuestra idea de libertad, que existe en nosotros una creciente inquietud acerca de ciertas
preguntas... ¿por qué estamos aquí? ¿Para qué? ¿Podemos elegir nuestra vida? ¿Somos
libres? ¿Qué nos limita? ¿Qué es ser libre? ¿Existe autonomía? ¿Es libertad el libre
albedrío?,...
La libertad se puede definir como el poder de dirigir y dominar los propios
actos, la capacidad de proponerse una meta y encaminarse hacia ella, el autodominio
con el que los seres humanos gobernamos nuestras acciones. Pero para actuar
libremente es necesaria la armonía entre dos facultades humanas: el entendimiento o
inteligencia y la voluntad: La voluntad elige, desea, quiere, lo que previamente ha sido
conocido como bueno por la inteligencia. Antes de elegir es preciso deliberar, plantear
las diversas posibilidades con sus respectivas ventajas e inconvenientes.
2.1.2. TIPOS DE LIBERTAD
Sin embargo, el problema no se resuelve de forma tan simple, por ejemplo, no siempre
se ha entendido igual el concepto libertad a lo largo de la historia:
- Según los "antiguos", sobre todo griegos y romanos, ser libre significaba tomar parte
en las cuestiones de la ciudad, es decir, integrarse en la comunidad, aceptar sus leyes y
exigir sus derechos. Ser libre era ser ciudadano y el no es libre no es ciudadano sino
esclavo.
- Según los "modernos" (desde el siglo XVIII en adelante), la libertad no es algo social,
al menos en un principio, sino un asunto individual. Frente a la libertad social de los
"antiguos", los "modernos" presentan la libertad como algo individual. Este es el
significado que hemos heredado nosotros.
Al mismo tiempo se puede hablar de libertad en relación a la independencia de todo
aquello que nos impida hacer lo que queremos, o bien la noción que se refiere a ser uno
mismo, fiel al propio proyecto de vida. Según esto se habla de:
- "Libertad de": referida a la no dependencia y no interferencia de los demás. (Libertad
negativa, ausencia de coacción)
- "Libertad para": alude al compromiso y fidelidad a uno mismo. (Libertad positiva,
interior)
Además, dependiendo del ámbito al que se aplique, tiene diferentes sentidos. La libertad
abstracta, (ese autodominio y autodeterminación) se realiza en libertades concretas. Se
pueden destacar por ejemplo:
- Libertad civil: capacidad de ejercer nuestro derechos civiles. Ej. Comprar o vender una
casa, derecho a la huelga, etc.
- Libertad de pensamiento: capacidad de pensar lo que queremos, y de poder expresarlo.
- Libertad de expresión: una de las más representativas y características libertades de los
sistemas democráticos; consiste en el derecho del individuo a exponer sus pensamientos
y opiniones por medio de la palabra, por escrito o cualquier otro medio de reproducción
sin cortapisas, instrucciones, consignas, autorizaciones previas o censura por parte de la
autoridad. La libertad de expresión guarda estrecha relación con la libertad de
enseñanza (derecho a enseñar y a aprender sin imposiciones estatales), la libertad de
cátedra (derecho del maestro o profesor a exponer los conocimientos sin interferencias
estatales ni sujeción a doctrinas más o menos oficiales) y la libertad de información
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(derecho a recibir y difundir información libremente y por cualquier medio, sin censura
previa ni instrucciones)
- Libertad física: es la posibilidad de movimiento. Poder venir, entrar o salir, subir o
bajar.
- Libertad moral: es la capacidad del hombre de actuar por la razón sin ser dominado
por sus impulsos.
- Libertad política: capacidad de ejercer nuestros derechos políticos de participación en
las comunidades políticas. Ej. El derecho al voto. (Ej. ilustrativo: La libertad guiando al
pueblo, de Eugène Delacroix.)
- Libertad psicológica: capacidad que posee el individuo de no sentirse obligado a
actuar a instancias de la situación más fuerte.
- Libertad religiosa: posibilidad de elegir y ejercer las propias creencias sin estar
coaccionado por nada o por nadie.
- Etc...
 Buscar y definir nuevas formas de libertad. * (libertad condicional, libertad bajo
fianza,...) (Activ. 4)
Junto con el concepto de libertad, es necesario también conocer en este tema los
conceptos relacionados con ella:
- Libre Albedrío: potestad de obrar por reflexión y elección; facultad de decidirse por
una conducta mejor que por otra totalmente posible, o simplemente la capacidad de
autodeterminarse o escoger el motivo por el que uno se decide a obrar, actuar, de una u
otra manera, o a no obrar.
- Deseo: movimiento enérgico de la voluntad hacia el conocimiento, posesión o disfrute
de una cosa.
- Voluntad: facultad del psiquismo humano que mueve a actuar, tanto para hacer como
para no hacer una cosa.
- Libertinaje: es el desenfreno de las obras o en las palabras. Abuso de libertad.
Son, por tanto, varios los tipos de libertad, pero, como hemos dicho, la raíz de la
libertad está en la voluntad, y la acción voluntaria es, ante todo, una decisión interior.
Esto es sumamente importante pues significa que el hombre privado de libertad física
sigue siendo libre, conserva la libertad psicológica. De hecho, al ser humano se le puede
arrebatar todo salvo la última libertad: la elección de su propio talante interior. El
hombre es el único animal que siempre decide lo que es. Dirá V. Frankl, autor del libro
"El hombre en busca de sentido", "el hombre es el ser que ha inventado las cámaras de
gas, pero asimismo ha entrado en ellas con paso firme y musitando una oración".
 Nombrar alguna situación, que recuerden, que les hayan contado, que muestre
como alguien puede ser forzado físicamente, pero no en su interioridad, en su
carácter. (Activ. 5) (Ej. El protagonista de la película "Mar adentro")
2.1.3. RASGOS QUE PRESENTA LA LIBERTAD
En primer lugar, podríamos decir que la libertad se encuentra concretada en
distintas libertades, como hemos visto.
Pero, como tal, la libertad se presenta como una característica esencial y
exclusivamente humana, muy vinculada a la racionalidad. Como decíamos también, el
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ser humano se diferencia radicalmente de los animales por su libertad inteligente. Por
tanto la libertad no es un elegir al azar, sin más, sino que se encuentra estrechamente
ligada a la razón, al conocimiento. Elegir supone conocer previamente algo que se
presenta como bueno a la razón y, tras esto, afirmarlo con la voluntad. Se impone, pues,
un uso inteligente de la libertad. No somos pedruscos, ni árboles, ni máquinas, sino
seres dotados de una indeterminación que nos coloca en campo abierto, nos obliga a
sopesar, razonar, inventar y escoger.
Ser libre supone también la posibilidad de elegir lo que se presenta como
objetivamente inferior. Cuando alguien es libre, no está obligado a elegir lo que parece
más lógico, lo que se presenta como lo mejor, sino más bien es libre porque puede
escoger lo que no resulta evidente, lo que no es irrefutable, sino lo que su voluntad y su
razón valoran más. En la obra de Homero, "La Odisea", se observa la libertad de Ulises
justamente en que es capaz de rechazar una vida maravillosa junto a la ninfa Calipso,
por volver junto a su amada Penélope. Él mismo reconoce que está rechazando una vida
objetivamente mejor, pero justamente ahí radica su libertad, lo sabe y aún así escoge lo
que tiene más valor para él: volver con su esposa.
Al mismo tiempo, la libertad se presenta como una realidad sumamente
paradójica, y es que no podemos escoger el hecho de no ser libres. Como señala Jean
Paul Sartre, el ser humano está condenado a ser libre, ya que no es libre de dejar de ser
libre y no tiene más remedio que ser libre. Incluso cuando decide actuar obedeciendo
ciegamente las decisiones de otros o cuando se anula como individuo y pasa a formar
parte de la masa anónima, ha optado por esa vía, ha escogido no escoger por sí mismo,
pero esta es también una alternativa elegida y deseada en la cual ha participado, y no se
puede eximir de la responsabilidad que contiene.
Por otra parte también existe la posibilidad de sentirse encarcelado, obstaculizado en
nuestra libertad externa, y no por eso dejar de ser libre interiormente (como ya
decíamos). Ante una misma situación habrá quien luche hasta las últimas
consecuencias, habrá quien se resigne ante la situación dada, habrá quien busque una
solución intermedia,... Todo ello muestra que la privación de libertad externa no implica
una privación de libertad psíquica o moral.
El ser humano es animal, pero también es libre, y esto supone que la libertad le
aleja, le diferencia del mundo animal. La libertad se presenta como la superación,
control o dominio sobre los instintos. Mientras un animal hambriento se dirigirá
necesariamente hacia la comida, el hombre hambriento podrá comer o esperar. No se
mueve necesariamente, sino libremente. Un simple motivo para no comer será apreciar
que la comida no es suya, no haber concluido la jornada de trabajo, observar un régimen
de adelgazamiento, etc. Y este control es posible gracias a la racionalidad.
La libertad se presenta también estrechamente vinculada a la acción. Como
decíamos, la libertad, esa realidad tan abstracta, se concreta en acciones libres que son
las que definen y caracterizan al ser humano, aquellas en las que se ejerce la libertad,
aquellas que presentan una intención, que han sido planeadas y proyectadas, con una
finalidad, y que tienen un sujeto claro. Ser libre no es mantenerse en la mera teoría sino
que implica llevar a la vida esa libertad, esa posibilidad de elegir y de determinar la
propia vida, y eso se hace a través de la actuación, a través de acciones concretas.
Pero no debe nunca confundirse con el capricho. no se debe confundir aquello
que se quiere hacer porque sí, porque se tiene ganas de hacerlo o porque apetece, que es
lo que se califica como capricho, con lo que se decide hacer después de meditar los pros
y los contras de la acción, teniendo presente sus repercusiones para el resto de
individuos.
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Y es que, aunque la libertad es considerada como una capacidad, un derecho, un
poder personal, como señala Albert Jacquard, "la libertad no se adquiere de manera
definitiva", es algo que hay que construir paso a paso, y esto se debe a que "la libertad
es la posibilidad de tejer lazos con quienes nos rodean. No es, pues, un ejercicio
solitario." La libertad tiene, por tanto, efectos sociales.
Y esto lleva a plantearse por tanto si la libertad puede ser ilimitada.
2.2. ¿Quién es libre?
2.2.1. LÍMITES DE LA LIBERTAD:
 ¿Qué creéis que podemos elegir? ¿Todo?
El rasgo que caracteriza la condición humana, decimos, es la libertad. Sin
embargo, poder escoger no significa poder elegirlo todo: no se elige la época en que se
nace ni la familia a la que se pertenece; tampoco se selecciona la dotación genética ni
las circunstancias a las cuales será necesario enfrentarse a lo largo de la vida.
Ciertamente vivimos en una sociedad que impone unas obligaciones según el lugar
ocupado en la familia, en el trabajo, en relación con los conciudadanos, etc. El ser
humano cuenta, además, con una determinación biológica y recibe un condicionamiento
cultural a través del lenguaje y de los valores aprendidos. La libertad humana está
enmarcada siempre dentro de unos límites. Sin una libertad limitada, sería imposible la
convivencia humana.
Lo primero que podemos constatar es que el ser humano no es un ser absoluto,
porque ninguna de sus facultades lo es. Luego la limitación, también de la libertad, es
triple: física, psicológica y moral.
La libertad humana se ve limitada en estos tres campos: el ser humano no es libre
respecto a la nutrición y respiración para conservar la vida; tampoco es capaz de
conocer y querer todo, y sobre la moralidad de sus actos, sabe con seguridad que hay
acciones que puede pero no debe realizar.
Parece lógico que a un ser limitado le corresponda una libertad limitada.
La libertad tampoco es absoluta porque tiene un carácter instrumental: está al
servicio del perfeccionamiento humano, en función del proyecto vital que cada hombre
desea. Por eso la libertad no es el valor supremo, interesa porque más allá de ella hay
algo que la supera y marca su sentido: el bien.
Ser libre no es, por tanto, ser independiente, al menos si por independencia se entiende
no respetar los límites que hemos señalado.
La limitación humana supone que cada elección lleva consigo una renuncia:
estar leyendo o redactando significa renunciar a estar, en este momento, jugando al tenis
o nadando. El problema que se plantea ha de resolverlo la libertad pesando el valor de lo
que escoge y de lo que rechaza.
Del mismo modo, ser libre no significa estar por encima de la moral, aunque se pueda
no aceptar o incumplir. Se puede ser libre para matar, pero matar no es justificable
apelando a que se es libre.
Otro límite que se presenta a la libertad es la ley. A simple vista podría pensarse
que es el principal enemigo de la libertad, pero tal oposición sólo es aparente. Al ser el
ser humano un ser limitado, traspasar esos límites equivaldría a volverse contra sí
mismo. La ley tiene un sentido de defensa, de freno contra una libertad mal empleada o
equivocada.
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Veíamos que la libertad es un asunto personal, pero la condición social del
hombre exige que cada uno respete la libertad de los demás, y esto supone usar la razón
y no dejarse llevar de la espontaneidad, siendo vital el autodominio. El autodominio
significa el dominio de la propia animalidad mediante la propia racionalidad. Sócrates
identificaba la libertad humana con ese dominio racional de la animalidad: el hombre
verdaderamente libre es el que domina sus instintos, y el hombre verdaderamente
esclavo es el dominado por sus instintos.
2.2.2. RELACIÓN CON LA RESPONSABILIDAD
El carácter instrumental de la libertad hace que su uso pueda ser doble y
contradictorio, como un arma de doble filo, que puede volverse contra uno mismo y
contra los demás: esclavitud, abuso, intolerancia, asesinato, alcoholismo,
drogadicción..., y también simple pereza, irresponsabilidad, mal carácter, cinismo,
envidia, insolidaridad,...
La libertad se va perfeccionando en la medida en que puede ir eligiendo caminos
que lleven a la mejora de la persona. Pero inclinarse por algo degradante es una
imperfección de la libertad. Es patente que la voluntad rechaza en ocasiones lo que la
inteligencia presenta como bueno. Incluso el que aconseja bien puede ser incapaz de
poner en práctica su buen consejo. En esos casos, para evitar la vergüenza de la propia
incoherencia, el hombre suele buscar una justificación con apariencia de razonable,
hasta hacer coincidir la realidad con los propios deseos. El mismo lenguaje se pone al
servicio de esa actitud con expresiones típicas: a mi me parece, esto es normal, todo el
mundo lo hace, etc.
Y es que todo acto es imputable, es decir, es atribuible a alguien. Libertad y
responsabilidad son dos conceptos paralelos e inseparables, la libertad es el poder de
elegir, la responsabilidad es la aptitud para dar cuenta de esas elecciones. Cada persona
es responsable ante los demás y ante la sociedad, en la medida en que su conducta les
afecte.
Libertad y responsabilidad son, por tanto, dos conceptos que siempre van
unidos. Los seres humanos están obligados a responder de aquellos actos que realizan
de una forma libre y voluntaria.
La persona es moralmente responsable de sus acciones y debe responder de ellas. Sin
una acción libre y responsable no tiene sentido juzgar a alguien por aquello que ha
hecho o no ha hecho. Sin la libertad, la ética y la moral desaparecen, puesto que el ser
humano se convertiría en un simple mecanismo sin voluntad, sin conciencia, ni
iniciativa, que actúa programado.
2.2.3. OBSTÁCULOS QUE SE OPONEN A LA LIBERTAD
Un obstáculo importante será el miedo, el miedo a la libertad, del que nos habla
Erich Fromm (1900-1980) con el nombre de "conformidad pasiva". La conformidad
pasiva es un mecanismo de huida practicado por la mayoría de los individuos de la
sociedad moderna para evitar los sentimientos de miedo, angustia o impotencia que
implica la soledad. Este mecanismo consiste en adoptar camaleónicamente el tipo de
personalidad que fomentan los esquemas culturales vigentes, convertirse en un
individuo perfectamente acoplado al molde estándar y ser igual que el resto de
individuos. El individuo cree que es él y que tiene una personalidad bien definida, con
unos pensamientos y deseos propios, pero no es así. Es un individuo que siempre
procura hacer aquello que los otros esperan que haga. Fromm atribuye a esta actitud el
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fervor que levantaron los movimientos fascistas en Alemania e Italia en la primera
mitad del siglo XX, pero también subraya que, en las democracias modernas actuales, el
individuo, aunque no está sometido a una autoridad externa que impida su libertad de
expresión, tampoco expresa sus pensamientos ni sentimientos.
El miedo consiste, pues, en la perturbación emocional producida por la amenaza
de un peligro inminente y es un obstáculo ya que en casos extremos (pavor), puede
producir una ofuscación completa de las facultades superiores y todo lo que se ejecuta
en esos momentos pierde el carácter de acto humano pues el sujeto no puede responder
de ello.
 ¿Por qué crees que se habla del "miedo a la libertad"? ¿Por qué puede dar
miedo? (Activ. 6)
La ignorancia consistente en la ausencia de conocimientos, es un obstáculo ya
que para elegir algo es preciso conocerlo. Como decíamos, en una acción libre son
importantes tanto la razón como la voluntad. La razón para determinar lo apropiado, lo
bueno de algo requiere del conocimiento de esa realidad. Una persona con pocos
conocimientos sobre algo, en este caso, amenazado de ignorancia, se verá también
limitado en su elección en las consiguientes consecuencias.
La cólera y otras pasiones son factores importantes para dificultar la libertad. La
cólera, también llamada ira, enojo o coraje, al igual que otras emociones y pasiones
producen una fuerte limitación en nuestra capacidad de elegir libremente. Las
emociones como el odio, la tristeza, la alegría, los celos, la envidia y el enamoramiento
son respuestas orgánicas (de adecuación o de inadecuación, de aceptación o de rechazo)
por parte del sujeto cuando percibe un objeto afín o discordante. La emoción llevada a
los extremos recibe el nombre de pasión.
La violencia o coacción es una fuerza externa, física o psíquica, ante la cual es
difícil o imposible resistirse. Ésta puede debilitar la libertad del sujeto hasta el grado de
suprimir toda responsabilidad en lo que se refiere a la conducta realizada en esos
momentos.
Los desajustes psíquicos entre los cuales sobresale la neurosis, debilitan la
libertad debido a que la persona se siente atada a ciertos patrones de conducta, a
mecanismos de defensa, a lo que le dicta el auto concepto o el Super Yo, a las
emociones exageradas, como la ansiedad y la angustia.
Y también, el hallarse bajos los efectos de cualquier tipo de droga puede
dificultar o limitar en mayor o menor grado una acción libre.
2.3. ¿Es el ser humano libre? ¿Existe la libertad?
Ser conscientes de todas estas limitaciones y obstáculos que se presentan en el
tema de la libertad hace, y ha hecho durante muchos siglos, plantearse la pregunta más
radicales: ¿Existe la libertad? ¿Somos realmente libres en algún momento de nuestra
existencia o estamos tan sumamente condicionados que no podemos afirmar que somos
libres en ningún momento?
Todo esto ha dado lugar en la historia a dos posturas opuestas. La postura determinista,
que rechaza que exista la libertad, que el ser humano pueda considerarse libre, cuando
el ser humano decide sólo es libre aparentemente; y la postura indeterminista que niega
que existan tantos condicionamientos como para eliminar la libertad, la conducta
humana es imprevisible, es posible la decisión libre.
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2.3.1. POSTURAS FILOSÓFICAS DETERMINISTAS
Se pueden enumerar varios determinismos:
- Determinismo físico: el ser humano se comprende como un ser más de la naturaleza.
No escapa a las leyes naturales. Lo único que sucede es que, al ser más complejo,
aumenta la complejidad de estas leyes. El ser humano, como ser físico que es, está
determinado por principios físicos. (P. Laplace, y en general, la física clásica)
- Determinismo biológico: procede de una revisión del determinismo físico. El ser
humano es una realidad física de tipo biológico y su conducta puede reducirse a
combinaciones químicas. Una versión actualizada es el determinismo genético, según el
cual el ser humano está determinado por sus genes. (Pavlov)
- Determinismo social: Lo que determina la conducta humana es el medio social en que
vive. La sociedad ejerce una fuerte presión sobre el individuo, de tal manera que,
incluso cuando crece libre, está obedeciendo a criterios dados socialmente. (E.
Durkheim)
- Determinismo educacional: es una variante del determinismo social. El individuo está
determinado por la educación que recibe. Esta educación refuerza determinadas
conductas que son consideradas deseables y rechaza otras menos deseables. (B. F.
Skinner)
- Determinismo teológico: las acciones humanas responden a una fuerza superior de
carácter divino. Este tipo de determinismo se encuentra en la tradición griega y romana,
donde la vida humana está marcada por el destino. También en algunas interpretaciones
del cristianismo protestante-calvinista: si Dios conoce todo, también sabe lo que vamos
a hacer, entonces, no somos libres. (J. Calvino)
2.3.2. POSTURAS FILOSÓFICAS INDETERMINISTAS
Entre los que defienden la existencia de la libertad se pueden nombrar:
- Indeterminismo físico: frente a la física clásica, algunas interpretaciones de la moderna
mecánica cuántica defienden que la naturaleza se rige por leyes probabilísticas, donde el
azar y la indeterminación son protagonistas. El comportamiento de la naturaleza, al
menos en su nivel subatómico, no puede predecirse. (N. Borh)
- Argumentación postulatoria (moral): si no existiera la libertad, la moral ni sería
posible ni tendría sentido. Y como todos tenemos experiencia de la moral, hemos de
reconocer la existencia de la libertad. Es un argumento postulatorio, es decir, se postula
(se supone) que existe la libertad, pues, si no, la moral carecería de fundamento. Si el
ser humano no puede elegir qué hacer, sus acciones no le son atribuibles, no es
responsable de su obrar. (I. Kant)
- Conciencia psicológica de libertad: todos tenemos intuición de que somos libres.
Hacemos una cosa, pero podríamos haber hecho otra; pienso algo, pero podría haber
pensado algo diferente y lo hago por propia voluntad. (R. Descartes y J. P. Sartre)
 ¿Qué argumentos te convencen más? ¿Por qué? (Activ. 7)
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2.3.3. LA LIBERTAD HUMANA SEGÚN ALGUNOS FILÓSOFOS
a) “el hombre es absolutamente libre”
Esta tendencia es defendida por los existencialistas, como Sartre para quien la
libertad es una cualidad propia del hombre, en sus palabras citamos: “Estoy condenado
a existir para siempre, allende mi esencia, allende los motivos y móviles de mis actos:
estoy condenado a ser libre. Esto significa que no podría encontrarse otros límites que
ella misma o, si se prefiere, que no somos libres de cesar de ser libres”. Aquí se
introduce el término de la voluntad, por cuanto las cosas que hacemos, todos los actos
del hombre, por mucho que sean una necesidad (como alimentarse) son realizados
voluntariamente por el hombre, aún cuando sea necesario. Esta posición la defienden
también filósofos como Hobbes y Mijail Bacunin.
 Explica, con tus palabras, cómo entiendes la frase "condenado a ser libre".
(Activ. 8)
b) “libertad determinada”
Esta tendencia es defendida por la filosofía de Baruch Spinoza: “La experiencia
enseña que los hombres creen ser libres sólo a causa de que son consientes de sus
acciones, e ignorantes de las causas que las determinan y, además porque las decisiones
del alma no son otra cosa que los apetitos mismos. La idea de libertad se reduce al
desconocimiento de las causas de sus acciones, pues todo eso que dicen que las acciones
humanas dependen de la libertad son palabras sin idea alguna que le corresponda”.
Aquí Spinoza, nos quiere decir que el hombre cree ser libre por solo el hecho de ser
consiente de lo que hace, pero el gran problema, que coarta su libertad es que la mayoría
de la gente no sabe el por qué de sus acciones, las hace, sabe cómo las hace, pero no
sabe las causas que lo llevan a hacerlo, lo hace porque sólo sabe que debe hacerlo.
Otro filósofo que defiende la libertad condicionada es J. Masiá quien señala que la
conducta se rige en virtud de descargues de energía no siempre relacionadas con lo
cognitivo; puede tener que ver con los deseos o descargas; pero el hombre está sujeto al
determinismo causal de influjos y pulsaciones de dentro. Según esto, el hombre tiene
nociones más allá de lo racional que impiden su absoluta libertad, condicionándolo con
causas a veces ajenas a sí mismo.
Así mismo Masiá señala que no nacemos libres sino que se nos hace una tarea. Según él
“obrar libremente sería conducirse no determinísticamente, con dominio para asumir la
propia situación (...) libertad no es capacidad para hacer cualquier cosa al margen de las
leyes físicas o psíquicas, sino hacer algo con lo que la vida ha hecho de mi”
Según ello, no es necesario hacer lo que uno quiere para ser libre, sino adaptar lo que
somos para ser lo que quiero ser.
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2.3.4. A MODO DE CONCLUSIÓN: LIBERTAD CONDICIONADA
Ante tan complejo planteamiento, tan diferentes y opuestas posturas, ¿se puede
decir algo más? ¿Tiene sentido seguir defendiendo la libertad o rechazarla?
Las posturas deterministas parecen tener más peso, estar más argumentadas y ser más
numéricamente. Sin embargo, la defensa de la libertad también es clara y contundente.
Y es que si se elimina la libertad humana se está perdiendo lo más genuino, lo más
específico de la realidad humana. El ser humano no sería lo que es, ni podría aspirar a
ser lo que desee si no cuenta con la poderosa arma de la libertad. Se le estaría
reduciendo a simple animal, raro pero mero animal.
Es cierto que la libertad humana no es absoluta, está encuadrada en unas
condiciones reales; su condicionamiento por la herencia biológica, el inconsciente, las
condiciones socioeconómicas o las leyes físicas es patente; pero esto no debe significar
una negación de su libertad.
El planteamiento disyuntivo: o somos libres o no somos libres, no plantea
adecuadamente la cuestión. Y es que hay verdad en ambas posiciones. Ni somos
totalmente libres, ni estamos totalmente condicionados. Las circunstancias nos
condicionan, pero dentro de unos márgenes podemos hacer algo con aquello que han
hecho de nosotros y con aquello con que nos encontramos. El ser humano es una
extraña mezcla de libertad o posibilidad y determinación o imposibilidad.
Ninguna de las posiciones extremas es correcta, ni creer que podemos hacerlo
todo, que somos totalmente libres y que el mundo ha de cumplir nuestros caprichos; ni
olvidarnos de nuestra libertad y desentendernos de la responsabilidad que conlleva.
Ser libre es, en definitiva, reconocerse a medias, con una gran labor y esfuerzo
por delante, toda una aventura.
2.4. ¿Qué hacer para ser más libres?
Es importante mencionar la educación. La educación es un factor muy
importante para conocer, y así ejercitar la libertad. Y es que solo a través del
aprendizaje propio del individuo es como éste llegará a su autodeterminación, y podrá
evitar a los "enemigos de la libertad".
Una educación libre es aquella en la cual se permite la libre expresión de ideas,
aunque sean incorrectas para el contexto sobre el que esta trabajando, las cuales se irán
orientando en la dirección adecuada.
En el proceso de educar toman parte los profesores, los alumnos, la familia, la
institución educativa, la sociedad, etc. Cada una de estas esferas debe posibilitar un
clima de respeto y tolerancia, de autonomía e independencia para la educación en
libertad.
El educador debe recibir respeto a su ideología, a su persona, a su concepción política, a
sus iniciativas y al ejercicio profesional, evitando sentirse coaccionado en cualquier
momento.
El educando debe cumplir dos condiciones: respeto al docente y autonomía propia.
La sociedad proyecta en la escuela su cosmovisión y según sea más o menos respetuosa
con la dignidad de la persona humana, resultará fácil o incómodo educar en libertad.
Del mismo modo, son valores de vital importancia en la conquista de la libertad,
el respeto y el diálogo. Solo en la escucha respetuosa de los demás puede darse un
mejor y mayor conocimiento, de la misma forma sólo desde el respeto tiene sentido la
propia libertad en relación con los derechos de los demás.
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La comunicación es también una vía importante para adquirir conocimientos,
para fomentar las relaciones sociales, para desarrollar y promover ambientes de libertad
y de respeto.
Y cómo no el resto de valores, tales como la igualdad, son también de gran
importancia en el campo de la libertad. Sólo sintiéndose en igualdad frente a los demás
se puede actuar de forma consciente, meditada, reflexionada, y por consiguiente libre.
Es imposible sentirse libre y actuar en consecuencia cuando los derechos fundamentales
se encuentran mutilados.
Junto a esto, y no con menor importancia, se encuentra también el conocimiento
y estudio de la historia. Conocer hemos dicho que es clave, por tanto, también ha de ser
lo de la propia historia, de los errores y aciertos conocidos, de los nuevos pasos por dar
a raíz de los dados previamente. Nadie puede vivir sin sus raíces, tampoco el ser
humano puede desarrollar su libertad sin las suyas.
2.5. ¿Se es más libre hoy en día?
 ¿Crees que existe una crisis de valores en la sociedad actual o, simplemente, se
han cambiado unos viejos por otros nuevos? (Activ. 9)
2.5.1. LA LIBERTAD A TRAVÉS DE LA HISTORIA (COMPLEMENTO)
En la antigüedad, los griegos empleaban el término libertad en tres sentidos
diferentes:
- La libertad natural: el ser humano, al ser el único que disfruta de racionalidad, se
puede apartar de la necesidad de los acontecimientos y así comprenderlos. Es sabio
quien llega a la comprensión del destino y a la liberación de la angustia y la turbación
ante una realidad que no conoce.
- La libertad social o política: se refiere a la posibilidad de la polis o ciudad-Estado de
regirse por unas leyes propias, de forma que ninguna otra comunidad interfiera en sus
asuntos políticos.
- La libertad personal: significa que el disfrute del tiempo destinado al ocio, al
conocimiento teórico o contemplativo, era vivido como una libertad individual. Era una
liberación respecto a las obligaciones establecidas.
En la época medieval, la discusión sobre la libertad fue iniciada ya por San
Agustín, el cual sostenía que Dios ha creado al hombre con una voluntad libre,
proporcionándole así un gran privilegio en comparación con los otros seres. Si el
hombre busca en su interior la presencia de Dios, no puede hacer un uso erróneo de la
libertad. Sin embargo, ésta se halla mermada por el pecado, la tendencia del hombre al
bien se ve truncada, pero no por eso se elimina la libertad.
El Renacimiento representó una exaltación del individuo humano. Pico della
Mirandola o Ficino hablan de la dignidad humana centrada en el don que Dios le ha
dado en exclusiva al ser humano, su libertad. Esta preponderancia del individuo en la
época renacentista será la constante de toda la filosofía moderna, centrada en el estudio
del sujeto y de la mente humana.
Kant, filósofo de la Ilustración, aporta una nueva dimensión al problema, al distinguir
entre el mundo de la naturaleza, donde no existe la libertad, puesto que todo está
determinado por causas; y el mundo de la moral, del sujeto humano, donde hay libertad
y es lo que dota de sentido la existencia humana.
La filosofía del siglo XIX arranca con el Romanticismo. Lo más importante será
el valor, la dignidad, la creatividad y la libertad del individuo. La energía creativa, la
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rebeldía que afirma el yo y la individualidad son los rasgos característicos de la libertad
de los idealistas románticos Fichte y Schelling. (Delacroix, La libertad guiando al
pueblo, 1830).
Marx combinará dialécticamente libertad y necesidad. La revolución se ha de
producir, pero también es necesaria la libre acción humana para que esta sea posible. El
humano alienado ha de organizarse y protagonizar la revolución proletaria, ha de salir
de la situación alienante en la que se encuentra y hacerse dueño de sus propios actos.
En el siglo XX, los filósofos existencialistas afirman que el ser humano no es
una substancia que pueda ser estudiada objetivamente. La esencia humana consiste en
su existencia, por lo que no puede simplificarse a lo racional, biológico, social, etc. su
ser consiste en un constituirse continuamente a sí mismo. Jean Paul Sartre dirá que el
ser humano es "una pasión en libertad", su ser consiste en construirse perpetuamente
hacia el futuro.
Albert Camus reflexiona sobre la condición human, y encuentra que antes de la
felicidad, la última conquista del ser humano es la libertad, por la que vale la pena,
incluso, hasta morir.
2.5.2. REFLEXIÓN
Parecería razonable pensar que hoy en día se es mucho más libre que en
cualquier otra época pasada. El conocimiento es mayor en numerosos ámbitos, la
conciencia social también. El derecho a la libertad es algo altamente difundido y
claramente establecido, quizá la lucha se concentra en algunas libertades concretas que
se encuentren violadas.
Hay, por tanto, un gran progreso, un mayor bienestar, teóricamente se podría defender
la idea de que hoy en día se es mucho más libre.
Sin embargo, también es necesario constatar que aún existiendo mayor progreso y
bienestar, son también mayores las nuevas necesidades, las nuevas formas de esclavitud
establecidas por la sociedad de consumo que se encuentra en vigencia.
El ser humano hoy en día, por una parte, puede sentirse más protegido, más
seguro y también más libre, pero por otra parte, se siente también esclavo: de la moda,
de un trabajo agotador, de las hipotecas, de sus propios deseos de consumo, de las
nuevas tecnologías, de los más ricos y poderosos, etc.
Sin duda, la libertad, hoy como ayer, se presenta como todo un reto para el ser
humano, y el mayor de los valores a lograr puesto que es lo que propiamente le
constituye como ser humano: su hacerse día a día, su autodeterminación, a pesar de
todos los múltiples obstáculos, a pesar, incluso, de sí mismo.
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