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Archivística:
Entre la ciencia histórica y la ciencia de la información
Yamileth González
Una estrategia para recordar y recobrar el pasado
Desde que el ser humano toma conciencia de su carácter gregario y su
condición de ser social empieza una larga e incansable propuesta de
organización que, con sus variantes y sus continuas transformaciones, pretende
encontrar la mejor manera de comunicarse y vivir en interrelación.
La construcción de distintos sistemas socio-políticos, culturales y económicos
solo significa, de cierta forma, las maneras diferentes de manejar el poder, de
administrar la justicia, de verse a sí mismo con y frente a los otros seres con los
que comparte la vida real o con los que son producto de su imaginación.
La palabra, como el signo y el símbolo más evidente y completo de la
comunicación, atraviesa la barrera del sonido, de la oralidad y empieza a
gravarse, artificio y arbitrariedad inicial, para conseguir ampliar la memoria en
tiempo y espacio, en volumen y diversidad…
Todos los otros códigos o sistemas de signos complementan y constriñen o
amplían el sentido, pero tarde o temprano encuentran la escritura en su
camino… inscritas en roca, en papiro, en arena, corteza o papel, en señales
electrónicas, frases reiteradas por una grabadora o imágenes en movimiento
que se pueden repetir una y otra vez.
No importa el material significante: la palabra quiebra el límite de lo oral
permanece inscrita.
y
2
Los pueblos sin escritura ciertamente también tienen memoria, recuerdan sus
epopeyas, sus desastres naturales o sus epidemias… repiten una y otra vez sus
leyendas y tradiciones para que no se olviden. Hablan de sus héroes, de sus
antepasados, de sus monumentos y sus diásporas y seleccionan.
Seleccionan “lo importante” para el buen vivir o el mejor vivir o el ejemplo a
seguir.
Seleccionan las experiencias más útiles o las más significativas o las que
permiten expandir el deseo, el sueño o la imaginación.
Seleccionan y sintetizan.
Recurren al ritmo, a lo extraño, a lo que no se olvida porque queda grabado en
las emociones amorosas, aterradoras o inexplicables.
Seleccionan y buscan patrones que establezcan una clara rutina y actúen como
espacios de memoria.
Seleccionan y organizan.
El conocimiento se trasmite de generación en generación y se conserva a veces
compartimentalizado, dividido en esferas como la mítico religiosa, la legendario
guerrera, la política organizativa, la familiar cotidiana sostenida en el sentido
común, en la reproducción simbólica…
Seleccionan y guardan.
Guardan, acumulan y conservan su síntesis.
Reproducen una y otra vez para lograr un espacio de estabilidad, de equilibrio,
de continuum…
Guardan los rasgos –experiencias, tradiciones, modus vivendi- del status quo y
van marcando con fuerza las grandes transformaciones, los grandes cambios
que revolucionan la historia.
Seleccionan y organizan el conocimiento y, de alguna forma, administran la
memoria.
3
Reproducir la estrategia para conservar la memoria escrita
Todos estos mecanismos para conservar oralmente la memoria de los pueblos,
de sus espacios organizados, de sus personas y de sus personajes continúan
vigentes y se constituyen, en nuestro criterio, en la lógica y el fundamento que
rige la conservación de la memoria documental.
La civilización de la oralidad cede su espacio a la de la escritura, en el más
amplio sentido del término y por muchos años, incluso algunos afirman que
hasta hoy, se privilegia y afirma la escritura verbal, lingüística, sobre cualquier
otra forma material de inscripción.
La tinta, el papel, la imprenta abren e impulsan una danza infinita de palabras,
frases, cartas, poemas, juicios, ensayos, listas comerciales, mapas, diagramas,
planos… de documentos políticos,
documentos eclesiásticos,
documentos
personales, y el ser humano se constituye en el único límite a la infinitud de los
materiales en que se escribe, inscribe la historia personal y colectiva; pública y
privada; institucional y asociativa.
Muy pronto los funcionarios públicos responsables se dan cuenta que el
patrimonio nacional y local, el institucional y el de otras instancias corre el riesgo
de desaparecer por la indiferencia, el cambio en los grupos de poder, el interés
personal o simplemente el descuido, el desorden o la falta de espacio.
Los documentos privados corren mejor suerte mientras se encuentran en manos
familiares que defienden su historia patrimonial, su pasado afectivo,
su
tradición, pero aún en estos casos los documentos peligran cuando cambian las
condiciones.
4
Es Europa, definitivamente, quien enseña a valorar el acervo histórico, porque
es en el viejo continente donde el pasado, el monumento, la fundación se erige
como la base y comprensión del presente y se venera como estética y como
construcción de un sentido de pertenencia y de identidad.
Si bien es cierto que se encuentran trazas de la archivística desde el siglo XVI,
no es sino hasta el XIX que se considera una herramienta auxiliar de la Historia
y luego una disciplina científica en ella misma. 1
Como concepción inicial integradora nacen los Archivos Nacionales en América
a imagen y semejanza de los europeos (Francia y España). Ya los Cabidos se
plantean la necesidad de conservar los documentos coloniales, ya desde los
inicios de la era independiente (en Costa Rica solo un año después, en 1822),
los gobernantes solicitan que se les envíen los documentos que permanecen en
Guatemala como centro administrativo. 2
En 1824 se crean los Archivos administrativos y de la Asamblea Constituyente y
diez años más tarde el Archivo Judicial que se regulan poco tiempo después y
se constituyen junto al archivo comercial en el antecedente de los Archivos
Nacionales de Costa Rica creados el 23 de julio de 1881. 3
Y como todas las historias dejan la huella de alguien en la Costa Rica del siglo
XIX no puede olvidarse en nombre de don León Fernández, el tercer director de
los Archivos quien dedica buena parte de su energía a rescatar los documentos
referentes al país de los fondos existentes en Guatemala, Nicaragua y España,
del Archivo General de Indias.
En 1887 se funda el Archivo de la Curia Metropolitana gracias al empeño de
Monseñor Bernardo Augusto Thiel, segundo Obispo de Costa Rica quien no
1
Rivas F., José Bernal, Evolución de los Archivos y de la Archivística en Costa Rica, en Reflexiones,
Universidad de Costa Rica, Facultad de Ciencias Sociales, Número 66
2
Idem, p.43
3
Idem, p. 44
5
solo recoge la documentación a nivel nacional sino se procura copias del Archivo
General de Indias4.
La visión norteamericana, desde principios del siglo XX es más pragmática,
técnica y administrativa y solo logra calar en la visión hispanoamericana .
El nuevo mundo, a pesar de su juventud, sobre todo cuando está bajo la
influencia de los europeos, se enamora poco a poco de su historia compartida y,
en este enamoramiento empieza a valorar los documentos que la comprueban
como testigos mudos e inmutables.
El interés latinoamericano en la Archivística coincide, pero no se relaciona con
la revolución de la informática, posterior a la segunda guerra mundial.
Los archivos administran la memoria y la protegen.
Y, de nuevo,
igual que se protege a los juglares, a los contadores, los
chamanes o los actores se busca conservar los documentos.
Primero se conservan en manos privadas, en manos de algún encargado de la
organización sin importar su origen, en manos de funcionarios o religiosos en
los conventos.
Luego se toma la decisión de guardarlos en un lugar que los proteja de los
caprichos personales, de las ideologías, de los cambios de poder, de las
distintas visiones de mundo.
4
Del Siglo XX hay que rescatar la creación de la Revista de los Archivos Nacionales
en 1936 y también de los años cuarenta la labor de Monseñor Víctor Manuel Sanabria,
Arzobispo de San José, quien se preocupa por darle una organización más adecuada al
Archivo Eclesiástico.
6
Y así nacen las bibliotecas y los archivos, nacen como las casas cuna de los
documentos y los textos que se quieren y deben conservar.
Nacen como museos de la palabra y la escritura, como espacios que guardan el
conocimiento y la memoria histórica.
Desde que los documentos se conservan y administran en su espacio propio,
una de las características que se le incorporan es el acceso público.
Los Archivos guardan, conservan y, muy importante, permiten la utilización de
los documentos.
La cantidad obliga a seleccionar,
administración
que
permitan
el
a organizar
acceso
y a buscar formas de
efectivo,
eficiente,
dialógico,
interelacionado…
Casi desde el principio la necesidad de acumular trae nuevas exigencias…
Ya lo señalamos, los Archivos (y las Bibliotecas) se crean como una necesidad
de guardar la historia… el patrimonio, el de la comunidad,
el
de una
organización o institución pública, el de la iglesia y sus religiosos y feligreses, el
del país.
Permiten recuperar la historia, las versiones de la realidad contenidas en la
palabra escrita y multiplicada, una y otra vez y por diferentes interesados.
Los primeros Archivos son,
desde luego Archivos Históricos,
archivos
documentales que buscan guardar el patrimonio del pasado, rescatarlo del
olvido, usarlo como referencia, estudiarlo como memoria y amarrarlo a la
identidad, como sentido de pertenencia y de diferenciación frente al otro.
7
El valor del original: ¿Hacia los archivos electrónicos?
Dos tendencias o perspectivas marcan la discusión sobre los archivos
nacionales: la de quienes consideran que solo se debe conservar aquello que
no tenga vigencia administrativa, es decir que tenga valor histórico y la de
quienes creen que además de este acervo cultural es importante acumular
expedientes, cartas y documentos de interés administrativo, aún cuando ya no
sean vigentes.
En todo caso el
Archivo como un todo orgánico es el conjunto de los
documentos y la Archivística la ciencia que los selecciona, ordena y administra
según el principio de
procedencia y en esas definiciones simples parece que
no existe desacuerdo..
En el caso de nuestro Archivo Nacional, eminentemente un Archivo de carácter
Histórico, incluye un archivo administrativo tan importante como el del Protocolo
Notarial.
Los Archivistas se interesan por la autenticidad del documento y su meta es
agilizar, facilitar y
contribuir al acceso de la información por parte de los
investigadores.
El aumento de la burocracia y su producción exagerada de textos escritos
desequilibra la posibilidad de guardar muchos de los materiales que ahora
consideramos
tendrían un enorme valor para la investigación, para la
generación de nuevos conocimientos.
El papel,
material básico de la mayoría de
los documentos guardados en
archivos y bibliotecas, no solo ocupa mucho espacio físico sino que es de alto
riesgo por su fácil destrucción: el fuego, la humedad, los hongos, el agua, la
contaminación del aire,
el polvo, los insectos… constituyen una eterna
8
preocupación para los archivistas, los responsables del acervo cultural y los
usuarios.
Por eso
a
lo que significa
conservar los originales se debe sumar la
conservación de toda la reproducción de documentos mediante distintos
métodos que van desde las fotocopias, los microfilm, las diapositivas hasta las
fotografías o cualquier otro tipo de documento electrónico.
Esto implica
nuevos conocimientos para los encargados,
nuevas técnicas,
diferenciación de espacios e infraestructura y equipos.
Además de los riesgos físicos que plantea el material mismo (papel, tintas,
materiales de soporte…) están los humanos tanto desde el punto de vista de los
archivistas como del de los usuarios.
El archivo debe ser funcional, de eso a nadie le cabe la menos duda, pero a la
vez debe encarar la responsabilidad por su integridad. Los documentos pueden
deteriorarse, destruirse o, simplemente, desaparecer.
Los medios varían (documento o libro escrito, cintas magnetofónicas, video,
computadora)
las
posibilidades
y
formas
de
selección,
interrelación,
organización, búsqueda, transmisión, producción y reproducción de documentos
cambia, se vuelve más rápida, efectiva y ágil.
Si la imprenta revoluciona al
mundo, los sistemas electrónicos lo ponen de cabeza en un instante.
Y las bibliotecas y los archivos tradicionales temen por su integridad, por la
desaparición del papel y el instante en la que muere un disco dura o se cae una
red.
Temen como le teme el contador al lector, el escritor a la radio, el locutor radial
al televisivo, el cine al video, la cinta al CD…
9
El “Archivo” como un ente abstracto y muy concreto le teme al avance científico
y tecnológico por su posible disminución o desaparición física - protegida por la
valoración del documento original, el primigenio, el real…-, por la posibilidad de
convertirse en algo obsoleto al entrar en el sistema electrónico al meterse con
el scanner en
archivos electrónicos e integrarse al exuberante mundo del
WEEB.5 De ese extraordinario fenómeno en redes infinitas donde los actores
humanos y no humanos discuten su poder.
Ahí podría estar
el
nuevo nicho del Archivo, de los Archivos de diferente
naturaleza.
¿Lo estará algún día? ¿Debemos permitirlo? ¿Sería suficiente o mejor? ¿O
más bien actuaría como un espacio re productivo o tal mejor complementario?
¿Como un medio de acceso y trabajo con los documentos o como forma de
guardar una mayor cantidad de información?
La Archivística y el archivista
Pero demos un giro al hilo discursivo y pensemos en lo que, por definición, sería
la Archivística como especificidad y el archivista como profesional.
Durante muchos años
los Archivos públicos y privados son manejados por
empíricos, por personas que, a partir del trabajo mismo, de la experiencia
cotidiana, con el tiempo se convierten en expertos.
La mayor parte de quienes se ocupan con eficiencia y entusiasmo de los
archivos durante largos años lo hacen por una vocación especial que los lleva a
enamorarse de ese mundo lleno de extraordinarios laberintos de información.
5
Entrevista a Ana Lorena Echavarría, 14 de julio de 2003
10
Algunos se convierten, además de técnicos en investigadores que no
desaprovechan ni un solo momento para seguir pistas,
escribir detalles,
relacionar distintos textos, formular hipótesis…
Estos personajes –creo que todos nosotros los que amamos los archivos
conocimos algunos--
llegan
a constituirse en verdaderos guías de los
estudiantes y de los investigadores.
Varios de ellos se especializan, inclusive
en temas, problemáticas, personajes,
familias,
espacios geográficos,
momentos históricos… Lo hacen según afinidades o estimulados a veces por
alguien más que les solicita colaboración.
Estos archivistas o a veces bibliotecarios artesanales llegan a cumplir una labor
realmente extraordinaria y,
pienso que ojalá sigan existiendo con
el
mejoramiento de los métodos, de las técnicas, de la profesionalización.
Tal vez alguno de ustedes aún se identifique con esos artesanos del archivo,
con esas personas extraordinarias que dieron los primeros pasos, que se
comprometieron, que tuvieron todo el proceso de la archivística en sus manos y
dejaron profundas huellas.
Como se dice popularmente los procesos no se pueden saltar y para que hoy se
tenga lo que se tiene y se sueñe a futuro lo que se hizo empíricamente en los
Archivos sienta las bases de la profesión.
Tres licenciados en Historia, Teresita Calvo José Francisco Mora y Elsa Ulloa,
en su tesis presentada en abril de este año en la Universidad de Costa Rica,
destacan la importancia de la formación profesional, la inserción laboral y el
perfil real e ideal de un archivista. 6
6
Teresita Calvo, José Francisco Mora Chinchilla, y Elsa Ulloa Golcher, Formación
11
Para ellos – y en eso estamos completamente de acuerdo- en toda función, en
toda profesión -y la Archivística no puede ser la excepción- las personas que la
ejerzan y cómo la ejerzan se convierte en el aspecto más importante para el
avance y la transformación de la actividad.
Las teorías, métodos, tendencias, innovaciones, nuevas tecnologías… son
importantes en la medida que se tengan personas capacitadas para
implementarlas, para ejecutarlas, para ponerlas a funcionar de manera
adecuada a cada circunstancia.
Ni todos los archivos son semejantes, ni todos los archivos semejantes están
ubicados en el mismo lugar, ni todas las necesidades de los usuarios son las
mismas… ni lo son todas las épocas, ni todas las estrategias culturales.
Quienes manejen los Archivos como directores o como técnicos tienen que tener
conocimientos de la profesión, estar capacitados y actualizarse,
tienen que
tener conciencia de la filosofía de un Archivo pero y sobre todo tiene que tener
una actitud madura, crítica, curiosa, imaginativa y creadora.
Ya lo hemos dicho la acumulación de documentos no puede basarse en la
exhaustividad, no se puede guardar todo a riesgo de desaparecer bajo toneladas
de papel… ni siquiera es conveniente quedarse con trillones de documentos
electrónicos que probablemente nunca se vayan a utilizar.
Y para eliminar lo no seleccionado hay que tener criterio, seguridad y madurez.
Y para relacionar los elementos hay que creativo y práctico.
Y para organizar hay que ser imaginativo, lógico y responsable.
Profesional en Archivística y su inserción laboral 1978-2002: Propuesta de un Perfil Profesional.
Trabajo de Graduación, Escuela de Historia, abril 2003
12
La actitud del archivista es fundamental.
Es necesario estar abierto al cambio pero apreciar la tradición y gustar de ella,
por muy actual que sea un archivo y por muy administrativo que parezca
siempre es histórico, siempre guarda el proceso.
Un archivista debe entender el proceso y no conformarse con el aparente
producto /documento que tiene en sus manos.
Tiene que tener una gran
capacidad de relación y memoria. Y para ello debe conocer el contexto, debe
tener una formación general amplia y como se trata de enormes cantidades de
conocimientos y perspectivas, debe saber trabajar en equipo.
Un archivista –tal vez ustedes tendrían razón de decirme que cualquier
profesional- debe estar enamorado de su “objeto-sujeto” de estudio y trabajo.
Desde luego su función está íntimamente relacionada con las instituciones
productoras de los documentos que van a su Archivo o a su sección y su trabajo
comprende, como mínimo:
 una responsabilidad gestora y administrativa,
 una función lógica y de organización,
 una responsabilidad de custodio – que incluye la conservación en el amplio
sentido del término  y una vocación de servicio, puesto que el acceso eficiente, ágil y amable a
los documento es un derecho del usuario – como entidad o como persona- y
un deber del archivista.
Cuando uno se acerca al espacio de educación formal en Archivos se encuentra
con tres constataciones interesantes:
13
 En primer lugar si uno hace un recorrido por los estudios que se realizan en
universidades o en otras instancias de educación sobre Archivística, es fácil
constatar que tradicionalmente cuando se inician, en varios de los países
de América Latina los planes de estudio o tienen un carácter bastante técnico
y finalizan con un diplomado o se conciben como estudios complementarios
de corta duración no conducentes a título,
es decir como cursos de
capacitación.
En todo caso la capacitación se brinda, fundamentalmente a quienes ya
trabajan en el campo, para mejorar sus habilidades y muy pocas veces a
quienes desean incursionar en el trabajo de archivo por primera vez.
 En segundo lugar se percibe como los estudios en algunas instancias se
desarrollan como cursos específicos de Archivística que complementan otra
carrera, por ejemplo la de historia o la de bibliotecología. En sobre todo en
estos dos espacios, dependiendo del lugar, donde se inician las carreras de
Archivística cuando se crean.
 En tercer lugar se da una significativa discusión sobre si se debe conformar
una carrera completa de Archivística conducente a un bachillerato o una
licenciatura o si más bien debe abrirse como un año de licenciatura para
bachilleres universitarios en otras disciplinas.
Estas tres constataciones se pueden llevar al ejemplo de la Universidad de
Costa Rica.
Ya en 1972 se habla en el Departamento de Historia de la necesidad de
establecer un plan de estudios en Archivología pero nunca llega a concretarse.
Sin embargo dentro de la carrera de historia se interesan por el manejo de los
archivos históricos y enfatizan en el uso ineludible de las fuentes primarias para
las investigaciones.
14
A partir de los años sesenta la UNESCO y la OEA envían expertos al país con
el propósito de colaborar con el mejoramiento de los archivos y se estrecha la
relación con el Consejo Internacional de Archivos, una organización sin objetivo
de lucro que se crea en 1950.7
En los años setenta varios costarricenses, sobre todo historiadores, salen a
estudiar especialmente a la Escuela de Documentalistas de Madrid y al Centro
Interamericano de Formación de Archiveros de Córdoba, Argentina.
Por otra parte la Asociación Latinoamericana de Archivos, fundada en 1974 y
representante regional del Consejo Internacional de Archivos, refuerza nuestro
intercambio de conocimientos con archivistas de la región y visualiza mas
claramente la necesidad de contar con personal especializado.
Aunque existe, una Comisión Interinstitucional de Encargados de los Archivos
Centrales de los Poderes del Estado, una Comisión de Archivos Bancarios y
una Asociación Costarricense de Archivista, el ente
rector de las políticas
archivísticas en Costa Rica es el Archivo Nacional y con sus responsables la
Universidad de Costa Rica mantiene, desde hace mucho años una relación
fructífera y armónica.
La propuesta de realizar un plan piloto en Costa Rica con un proyecto
experimental internacional de la UNESCO, cuyo objetivo es el de mejorar y
unificar el sistema archivístico nacional, evidencia la necesidad de contar con
personal preparado para ponerlo en práctica. La Lic. Luz Alba Chacón es quien
asiste a la Reunión de Expertos en Archivos, celebrada en Washington en 1972,
como representante de Costa Rica y apoya la “Carta de los Archivos
Americanos”, que apoya una gira de expertos por los países más interesados.
7
Rivas , José Bernal, Evolución de los Archivos y de la Archivística en Costa Rica, en Reflexiones,
Universidad de Costa Rica, Facultad de Ciencias Sociales, Número 66
15
Es en ese momento en que se revive el viejo proyecto de hacer un plan de
estudios en la Escuela de Historia y Geografía.
La visita de los Doctores Aurelio Tonodi y Vicenta Cortés permiten la discusión
del plan de estudios preparado por Rosita Greñas y Luz Alba Chacón se
fortalece la inter relación entre el Archivo Nacional, la Universidad de Costa Rica
y la Academia de Historia y Geografía. 8
Para Eduardo Fournier:
“ Es importante destacar las relaciones de excelencia que se han
dado entre la Sección de Archivística de la Universidad de Costa
Rica y el Archivo Nacional, el ANCR ha apoyado la carrera, ha
facilitado el espacio físico, algunos cursos sobre conservación
documental se dan en el ANCR y toda la parte práctica de la
restauración también. Esta relación se refleja jurídicamente con la
presencia de un representante del bachillerato de Archivística en la
Junta Administradora del ANCR”9
El Plan de Desarrollo Archivístico se inicia en 1975 y es quinquenal. Propone
como sede el Archivo Nacional ya que no existe ninguna institución de
enseñanza superior que forme archivistas,
insiste en capacitar a los
funcionarios en Córdoba, brinda asesorías para compra de equipos y señala la
necesidad de que la Universidad de Costa Rica se encargue de la formación
sistemática en adelante.
El reto se inicia con la preparación de un Técnico de Archivo que por
recomendación misma del Consejo Nacional de Rectores se convierte en un
Diplomado de Archivo Administrativo de dos años, que se inicia en 1978 y que
8
Fournier Eduardo, Consideraciones Generales acerca de la Formación de Archivistas, en Boletín de
Personal, Año VII, Enero – marzo 1980, Número 15, Dirección General de Servicio Civil, San José, Costa
Rica
9
Entrevista Eduardo Fournier, 27 de mayo 2003
16
actualmente cuenta con un considerable número de graduados, más de
doscientos, que trabajan a lo largo y ancho del país.
En la aprobación del plan de estudios de 65 créditos y cuatro semestres, el
CONARE señala la necesidad de que los estudiantes desarrollen un
conocimiento socio cultural del contexto en el que trabajan, además de los
aspectos estrictamente técnicos.10
La Licenciada Rosita Greñas es en realidad la promotora y gestora de esta
primera propuesta. Como ella misma lo refiere en una entrevista
“Realicé contactos con la Universidad de Córdoba, Argentina, con
la Universidad Central de Caracas y con la Universidad Autónoma
de México, para que me enviaran los programas para tomarlos en
cuenta en un futuro proyecto de creación de esa Carrera en la
Universidad de Costa Rica.
Ese estudio contempló la importancia de la formación profesional
que ofrece la Escuela de Historia y Geografía de la Universidad de
Costa Rica, contempló el objetivo de complementar la formación de
los estudiantes de Historia y de los funcionarios del archivo
Nacional. Entre 1975 y 1976 se logró capacitar mediante cursos en
materia archivística a funcionarios de las instituciones públicas”11
La Universidad de Costa Rica, cuando asume el reto en 1976 de abrir un
Diplomado en Archivo Administrativo lo hace quizás, con el propósito de
fortalecer un espacio en la Escuela de Geografía e Historia que no había sido
desarrollado y también con la conciencia de la necesidad existente en el país de
formar un técnico capaz de seleccionar, organizar y administrar los Archivos ya
existentes o colaborar a formarlos.
La carrera de Archivística nace como diplomado y no con un grado académico
de bachillerato o licenciatura, posiblemente porque los historiadores sentían la
urgencia de contar con colaboradores que pudieran ayudarlos con las fuentes
10
11
Idem
Citado por los estudiantes Calvo,Mora y Ulloa en Trabajo de Graduación sobre Formación…p. 32
17
documentales y los directores de los archivos una fuerte necesidad de formar a
su gente en un tiempo más corto.
Poco después se inicia la discusión entre los archivistas que proponen una más
sólida formación profesional que les permita aumentar los conocimiento y con
ellos afinar y mejorar los criterios de selección, organización e interrelación de
los documentos.
Ya en la época en que Eduardo Fournier viene con una especialización de
España y asume la coordinación del diplomado,
se considera que el plan
curricular está demasiado volcado hacia lo histórico y requiere de más
conocimientos administrativos. Como el mismo comenta en su entrevista:
“la enseñanza de la archivística se inicia sin tener clara la
metodología, ni mayor bibliografía, por eso desde sus inicios fue
un reto ya que se tiene que innovar mucho. Para Luz Alba Chacón,
para Ana Virginia García y para mi fue enseñar con base en
vivencias, fue enseñar con base en la experiencia profesional…
Muy diferente era la enseñanza de la historia, porque esta se inicia
en la Universidad con grandes recursos teóricos y bibliográficos”.12
A fines de los ochenta y principios de la década del noventa se hace evidente la
necesidad de cambiar el plan de estudios de acuerdo con el perfil profesional
que debe tener quien se haga cargo de las unidades de información , un
profesional capaz de dar respuesta a las demandas sociales exigidas por las
tendencias socio económicas y políticas internacionales.
Se vuelve necesario repensar lo interdisciplinario no ya como una suma de
académicos de distintas áreas del conocimiento que dan sus diferentes
perspectivas en cursos distintos, sino como una formación integral e integradora,
como lo firman Bernal Rivas y Ana Lorena Echavarría a lo largo de su entrevista:
12
Entrevista Eduardo Fournier, 27 de mayo 2003
18
Lo interdisciplinario también se enfatiza ahora, el profesorado viene
de diferentes disciplinas ( informática, administración, historia,
derecho, biología, química ( para efectos de conservación),
sociología, comunicación, bibliotecología, ingeniería industrial…
Hoy se trabaja desde una óptica más integrada, antes era más
desde la óptica de cada disciplina, por eso ahora de habla de
archivistica integrada. Otro aspecto importante de señalar es que la
archivistica se distingue por su formación integral, es una disciplina
con contexto y eso probablemente se lo da el contexto en que
surge es el de la historia, madre de la archivistica, la carrera esta
marcada por una serie de cursos de historia. Otros profesionales
de la información son más técnicos, pero un archivista tiene una
formación de cultura y organización nacional”.13
Es interesante el fuerte énfasis en la historia y en el conocimiento del Archivo
histórico en los primeras promociones, de hecho muchos de los primeros
graduados trabajan en ellos , esto se debe no solo a la sólida formación de
algunos profesores sino a la influencia española.
La tendencia a la globalización de los mercados, las reformas y modernización
del estado que busca garantizar servicios eficientes y eficaces, la insistencia en
el mejoramiento de la calidad de los servicios, en el rendimiento de cuentas y la
transparencia de las gestiones y, además el esfuerzo del sector primado para
mejorar sus sistemas de información llevan
a pensar en el imperativo de
mejorar el acceso de la información con mayor agilidad, rapidez y eficiencia.
Para ello se vuelve necesario reforzar en el curriculum la parte de gestión y
administración y el manejo de herramientas tecnológicas que permitan manejar
la explosión documental.
En la justificación al nuevo plan de estudios de bachillerato, formulado en abril
de 1994, el perfil del archivista es claro:
“El Bachiller en Archivística debe ser capaz de dirigir todos los
procesos tendientes a la custodia y conservación del material
documental, para poder brindar información de forma rápida y
13
Entrevista Ana Lorena Echavarría y José Bernal Rivas, 14 de julio de 2003
19
eficiente, Se trata de un profesional identificado con la necesidad
de velar por la integridad y adecuada organización de los fondos
documentales, para lograr la conservación del patrimonio
documental del país”14
El Sistema Nacional de Archivos (1990) se encarga de regularizar las normas
de funcionamiento y se adscribe a las Normas ISO que califican y regulan la
competencia. Regula el quehacer archivístico del país exigiendo, entre otras
cosas,
 que todas las instituciones cuenten con un archivo central y con los archivos
de gestión necesario para la conservación y organización de
sus
documentos
 que debe contratar al menos un técnico profesional en archivística para cada
archivo central
 que debe respetar no solo la Ley 7202 del Sistema Nacional de Archivos,
sino la normativa de la Junta Administradora y de la Dirección General del
Archivo Nacional y de la Comisión Nacional de Selección y Eliminación de
Documentos
 que las instituciones privadas y las particulares pueden pedir asesoramiento
de la Dirección General del Archivo Nacional para organizar adecuadamente
sus archivos y si así lo solicitan pueden formar parte del Sistema Nacional
de Archivos.
En 1996, bajo la coordinación del MSc Bernal Rivas se inicia el programa de
Bachillerato en Archivística y solo dos años después se elimina el Diplomado
como salida alternativa, más como una política universitaria que como una
necesidad histórica.
En el año 2000 ya estando a cargo de la sección de Archivística, la Magister
Ana Lorena Echavarría se realiza una modificación integral al Plan de Estudios.
Actualmente está aprobada
14
la Licenciatura que empezará a impartirse el
Calvo, Mora y Ulloa, Trabajo de Graduación citado, 2003, p.38
20
próximo año, lo que les permitirá a los profesionales en ejercicio actualizarse con
las nuevas tendencias internacionales y continuar con su formación académica.
En este momento se discute el plan de estudios para una Maestría Profesional.
La Universidad de Costa Rica ha probado, con su plan curricular actualizado,
con su proyecto de investigación sobre los Archivos Municipales, con sus
propuestas de mejoramiento con estudiantes del Trabajo Comunal Universitario
que ha organizado tantos y tantos pequeños y medianos archivos,
con las
asesorías dadas por sus profesores e incluso con el ejemplo de organización de
sus Archivo del Consejo Universitario tener una significativa calidad y capacidad
para la transformación Ana Lorena Echavarría nos informaba, el día de la
entrevista uno de los casos de modernización de los Archivos:
Por ejemplo los bancos demandan grandes servicios. Segebal (
Superintendencia General de Bancos) vino a ver como se
organizan los Archivos del nuestro Consejo Universitario y nos
solicita asesoría para organizarlo de manera semejante. Igual que
con SUGEBAL se da con el ICE”15
Es a estas y otras expectativas que también debe responder la Sección de
Archivo de la Universidad con su nuevo plan de estudios, de hecho en la
propuesta de modificación de 1999,
ahora vigente,
se habla de formar
profesionales
“en Ciencias de la información, capaces de llevar los
conocimientos más modernos de la disciplina a todos los niveles
de la sociedad con un sentido crítico y reflexivo. Laborar con
independencia de criterio y velar por su constante actualización y
capacitación”16
Para la carrera de Archivística de la
Universidad de Costa Rica y sus
participantes el cambio de paradigma es claro.
El objeto de la archivística, afirman Bernal Rivas y Ana Lorena
Echaverri, es hoy en día la gestión documental, la información.
15
16
Entrevista a Ana Lorena Echavarría, 14 de Julio 2003
Calvo, Mora y Ulloa, Trabajo de Graduación citado, 2003, p.38
21
Por eso hoy se le piensa como una de las ciencias de la
información. La lógica de organización de los archivos antes
obedecía a la perspectiva histórica, hoy se piensa en accesos más
inmediatos. La lógica de organización de hoy es, entonces, el
ACCESO.17
Y para mejorar el acceso no cabe duda que el documento electrónico puede ser
muy eficiente y directo, sin embargo aún no todas las partes están preparadas
para aceptarlo completamente.
Con las nuevas tendencias parece lógico que cada organización posea una
unidad de información (que incluya Biblioteca y Archivos) que incluya la gestión
de la calidad y que se organice en función del usuario y no del archivista.
Los estudiantes deben conocer esta perspectiva y
además de conocer el
contexto y las técnicas, generar conocimientos y contribuir con la forja de una
cultura e identidad particular.
Este XVI Congreso de Archivística no solo nos permite celebrar
veinticinco años
que hace
la Universidad de Costa Rica se decidiera a incursionar
formalmente en los estudios de Archivística o Archivología como otros los
llaman, sino que ha logrado avanzar seriamente en el proceso y que ha podido
un día como hoy, sentirse orgullosa de sus graduados, de sus académicos y de
sus transformaciones.
17
Entrevista José Bernal Rivas y Ana Lorena Echavarría, 14 de Julio 2003
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