Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 4ª de lo Social) de 20 de enero de 2015, recaída
en el recurso de casación –común o tradicional- número 207/2013
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El proceso de conflicto colectivo solo es apto para dirimir conflictos “jurídicos”, pero
no “conflictos de intereses”
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El "V Convenio colectivo del sector de la construcción" (BOE 15-03-2012), en
su art. 50 ("Remuneración bruta anual y remuneración mínima bruta anual")
señala que "Se establece una remuneración mínima bruta anual para el sector de la
construcción a 1 de enero de 2012, para trabajadores a jornada completa,
computándose a estos efectos la totalidad de los conceptos retributivos a percibir.Los convenios provinciales deberán adaptar sus tablas salariales, a la siguiente tabla
de remuneración mínima bruta anual por niveles profesionales: ... " (art. 50.2), pero
añade que "Teniendo en cuenta las especiales circunstancias por las que atraviesa el
sector y en algunas provincias especialmente deprimidas, los convenios provinciales
que en sus tablas salariales y por todos los conceptos y cómputo anual se vean
afectados por la presente remuneración mínima bruta anual fijada en este Convenio
adaptarán las mismas mediante los acuerdos pertinentes que se adopten en su
ámbito" (art. 50.4).
Por otra parte, en su art. 7.1 y 3, sobre ámbito temporal, establece que "El presente
Convenio extenderá su vigencia hasta el 31 de diciembre de 2012. Su entrada en
vigor se producirá el 1 de enero de 2012, surtiendo plenos efectos desde esa fecha"
(art. 7.1) y, concretamente, que "Una vez finalizadas las distintas vigencias de los
anteriores números 1 y 2 se aplicará lo establecido en el vigente artículo 86.3 del
Estatuto de los Trabajadores y en la Disposición Adicional Primera, apartado 2, del
Real Decreto-ley 7/2011, de 10 de junio , de manera que para evitar el vacío
normativo que en otro caso se produciría y una vez terminada su vigencia inicial o la
de cualquiera de sus prórrogas, continuará rigiendo el Convenio tanto en su
contenido normativo como en el obligacional hasta que sea sustituido por otro " (art.
7.3).
Por su parte, en el art. 41.1 y 2 (incrementos económicos) del "Convenio colectivo
de construcción y obras públicas de Cáceres y su provincia " (DOE 12-032008) se preceptúa que "1. Para los años 2007, 2008, 2009, 2010 y 2011 este
convenio provincial aplicará un 1,5 por 100 de incremento salarial sobre el IPC
previsto en los Presupuestos Generales del Estado para cada uno de los años
anteriormente citados, sobre los conceptos de salario base, gratificaciones
extraordinarias, retribución de vacaciones y pluses salariales y extrasalariales " y, en
orden a la progresiva adecuación salarial a los mínimos del Convenio general, que
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"2. En los años 2007, 2008, 2009 y 2010, se adicionarán las cantidades que en su caso
correspondan con el fin de adaptar los salarios de este convenio a los fijados como
mínimos en el IV Convenio General del Sector de la Construcción y obras públicas”.
Y en cuanto a su ámbito temporal se dispone que " El presente Convenio Provincial
extenderá su vigencia desde el día de su publicación en el Diario Oficial de
Extremadura, hasta el día 31-12-2011, coincidiendo esta vigencia con la del Convenio
General del Sector de la Construcción. No obstante, sus aspectos económicos tienen
efecto desde el día 1 de enero de 2007 y serán revisados anualmente, salvo que otra
cosa se pacte expresamente " y especialmente que " Sin perjuicio de lo anterior, y en
evitación del vacío normativo que en otro caso se produciría, una vez terminada su
vigencia inicial, o la de cualquiera de sus prórrogas, continuará rigiendo, en su
totalidad, tanto en su contenido normativo, como en el obligacional, hasta que sea
sustituido por otro Convenio " (art. 8).
Fue ésta la principal normativa (sin perjuicio de la que en el Estatuto de los
Trabajadores –ET- está llamada a disciplinar la materia relativa a los convenios
colectivos) que se tuvo en cuenta por parte del Tribunal Supremo en la sentencia
objeto aquí de comentario.
SITUACIÓN DE HECHO ENJUCIADA
-En la Revisión Salarial del Convenio Colectivo de Construcción y Obras Públicas de
la Provincia de Cáceres para los años 2009 a 2011, publicada en el DOE de 10 de
mayo de 2011, resultado de una sentencia de la Sala IV del Tribunal Supremo de 22
de octubre de 2009, que había resuelto conflicto colectivo entre las mismas partes
del presente, se establecen para el último año, el 2011, unos salarios que son
inferiores a las establecidas para ese año en el V Convenio General del Sector de la
Construcción", por lo que en el año 2.011, dilatándose la adaptación progresiva
prevista en el citado art. 41.2 del Convenio provincial, se siguieren aplicando en la
provincia de Cáceres, por parte de las empresas constructoras extremeñas
“FECONS” y “PYMECON”, salarios inferiores a los establecidos en el IV Convenio
general.
-Los Sindicatos "Federación Regional del Metal, Construcción y Afines de la UG" y
"Unión Regional de CC.OO. de Extremadura" formularon demanda de conflicto
colectivo, en fecha 06-06-2013, afectante los trabajadores y empresas del sector de
la construcción y obras públicas de la provincia de Cáceres, contra las patronales
"FECONS" y "PYMECON", aduciendo que la parte empresarial se ha negado a firmar
la tabla salarial resultante e instando, con carácter principal, que la tabla salarial
del sector de la construcción de la provincia de Cáceres para el año 2.012 sea la
misma que la establecida como la remuneración bruta mínima anual del sector en
el "V Convenio General del Sector de la Construcción" (BOE 15-03-2012) o,
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subsidiariamente, que, hasta que se pueda aplicar tal tabla u otra que la mejore, se
fije otra con unas retribuciones inferiores a las del convenio general, aunque
superiores a las del provincial, en concreto la tabla salarial para el año 2.011
resultante del "Acta por el que se aprueban las tablas del IV Convenio general del
sector de la construcción" (BOE 26-04-2011). De dicha demanda conoció la Sala de
lo Social del TSJ de Extremadura, al tener el conflicto un ámbito territorial
correspondiente a las provincias de Cáceres y Badajoz.
-Los demandados, en el acto del juicio, se opusieron a las pretensiones, principal y
subsidiaria, formuladas por los demandantes, apelando a la difícil situación del
sector de la construcción y a que Cáceres había de considerarse una provincia
especialmente deprimida a los efectos del Convenio general, proponiendo unas
tablas salariales alternativas para los años 2.012 y 2.013, que mejoran la del
Convenio provincial para el año 2.011 ("Convenio colectivo de construcción y
obras públicas de Cáceres y su provincia" -DOE 12-03-2008 y revisión salarial años
2009 a 2011 -DOE 10-05-2011), denunciado en fecha 30-11-2011, pero cuyas
cuantías no alcanzaban a las pretendidas con carácter subsidiario en la demanda.
-La Sala de instancia dictó sentencia, razonando, en esencia y resumen:
a) "Partiendo de que en el convenio general se impone a los agentes sociales ... el
deber de negociar para adaptar las tablas provinciales, esa negociación no puede
ser suplida por los tribunales"; b) "cuando el conflicto es económico, de intereses o
de regulación, que persigue la modificación o dar contenido a una norma
preexistente, nos encontraríamos ante un ámbito ajeno a la jurisdicción social " y
que "eso es, lo que aquí sucede ... pues esta Sala no puede suplir la voluntad de las
partes, que son las que deben negociar y adoptar acuerdos, según les impone el
convenio general en el art. 50.4"; y c) "Por ello, la demanda tendría que ser
desestimada, aunque, como la parte demandada admitió, allanándose en parte a la
demanda, una subida en la tabla salarial inferior a las dos solicitadas por los
demandantes, ha de procederse a la estimación parcial de aquélla, declarando que
la subida salarial pretendida es la que resulta de esa tabla, sin perjuicio, claro está,
de que si de la negociación entre las partes surge otra superior, se aplique ésta. Y,
en definitiva, estimó la demanda únicamente en la parte a la que se habían
allanado las empresas demandadas.
-Los dos sindicatos demandantes interpusieron recurso de casación –en su
modalidad de común o tradicional- contra la sentencia de instancia, dando con ello
lugar a su admisión a trámite y subsiguiente decisión por parte del Tribunal
Supremo.
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DOCTRINA DEL TRIBUNAL SUPREMO
Los sindicatos recurrentes pretendían, en esencia, que se interprete el art. 50.4 del
V Convenio general en el sentido de que el término "adaptarán" que utiliza
establece un mandato imperativo no dejando margen a la negociación en cuanto a
la obligación de aplicar las tablas mínimas del sector, concluyendo que
"demostrada por la parte sindical, su voluntad de negociar la aplicación de la tabla,
y acreditada la negativa de la patronal a aplicar el precepto, ineludiblemente se
debe proceder a la adaptación imperativa de las tablas mínimas, pues ese es el
espíritu y letra del precepto analizado….”.
Comienza la Sala por hacer una amplia y detallada exposición de la normativa
aplicable al caso, tanto la del ET como la de los Convenios colectivos aplicables. De
ella, únicamente hemos transcrito la principal de los convenios, prescindiendo de
la del ET, para no conceder excesiva e innecesaria extensión a este comentario.
Pone después de manifiesto la Sala que <las partes asumen, en su recurso e
impugnación, a los efectos del presente litigio, que se centra en determinar las tablas
salariales a aplicar en el año 2.012 en el sector de la construcción de la provincia de
Cáceres, que denunciado el Convenio provincial y trascurridos desde dicha fecha dos
años en la fecha de interposición de la demanda este último ha perdido vigencia y
debe aplicarse el convenio colectivo de ámbito superior que, en el presente caso,
existe y es el V Convenio general, como se razona en la sentencia impugnada. No
procede, en consecuencia, a los fines de este litigio, entrar a resolver los posibles
problemas jurídicos de ultraactividad que pudieren derivarse de las trascritas
normas contenidas, esencialmente, en las sucesivas redacciones del art. 86.3 ET con
incidencia en el año 2.012, singularmente la introducida por Ley 3/2912 en vigor
desde el 08-07-2012, en relación con el art. 8 del Convenio provincial>>.
Y esto le sirve de base para orillar el tratamiento de cualquier cuestión relacionada
con la ultra-actividad del Convenio provincial de Cáceres, pues al haber expirado la
vigencia de éste, el Tribunal Supremo ve claro que ya no procede aplicar dicho
convenio provincial, sino el de ámbito más amplio, que en este caso existe y es el V
Convenio General de la Construcción. Y, a partir de ahí, se dedica ya a examinar la
cuestión relativa a esclarecer si la acción de conflicto colectivo que los sindicatos
actores esgrimieron constituye, o no, un problema relativo a la interpretación
jurídica de un precepto convencional; razonando al respecto en los siguientes
términos:
<<Partiendo de tal presupuesto asumido por las partes de este litigio, es lo cierto -como se razona con acierto y detalladamente en la sentencia de instancia-- que las
partes negociadoras en el ámbito del sector de la construcción en la provincia de
Cáceres a pesar de su actividad negociadora, teniendo que intervenir incluso la
jurisdicción social en un anterior conflicto colectivo, no lograron alcanzar a finales
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del año 2.010 la equiparación salarial mínima al IV Convenio general, como se
contemplaba en el art. 41.2 del Convenio provincial, alcanzado un posterior Acuerdo,
publicado en el DOE de 10-05-2011, de revisión salarial en que las partes fijaron unos
salarios que eran inferiores a los establecidos para dicho año 2.011 en el Convenio
general, y cuya aplicación subsidiaria ahora pretenden, incluso contra sus propios
actos, aunque para el año 2.012, con invocación de la DT 3ª del IV Convenio general
que contemplaba un plazo de adaptación mayor hasta el 31-12-2011 y con
referencia a la posterior tabla salarial de dicho Convenio general para el año 2.011
(BOE 26-04-2011).
En dicha situación de falta de adaptación a los mínimos del Convenio general, pues
durante el propio año 2.011 las partes, como se ha indicado, pactaron para el año
2.011 un salario inferior a dichos mínimos, no puede interpretarse que a partir del
01-01-2012 automáticamente se tuviera el derecho a tal equiparación al alza; por
una parte, los pactos salariales tanto de los Convenios generales (art. 7.1 V Convenio
general) como del Convenio provincial (art. 8 Convenio provincial) analizados parten
de su vigencia a partir del día primero de año aunque la publicación en el boletín
oficial correspondiente fuera de fecha posterior, y tal norma debe aceptarse para lo
favorable y para lo adverso; por otra parte, aunque así no se interpretara, como
resulta de los arts. 82.4 y 86.4 ET, el convenio colectivo posterior puede incidir en el
anterior modificando a la baja las condiciones salariales, como interpreta nuestra
jurisprudencia en el ámbito de sucesión de convenios colectivos, entre las más
recientes, en la STS/IV 4-junio-2012 -rco 14/2011 ("... resultaría aplicable la doctrina
jurisprudencial sobre los principios legales de sucesión de convenios y modernidad
previstos en los artículos 82.4 y 86.4 ET , que se resume en nuestra STS de 20 de abril
de 2.009 (recurso 41/2008 ) y en la que se citan las STS de 16 y 18 de julio de 2003 (
recursos 862/2002 y 3064/2003 ), se llega a la conclusión de que el principio de
modernidad del Convenio permite al posterior dejar sin efecto, alterar o modificar las
mejoras de las prestaciones acordadas en el anterior pacto"); y, finalmente, es dable
interpretar que la finalidad de voluntad negociadora de las partes en el V Convenio
general a la vista del real incumplimiento de las previsiones de la DT 3ª del IV
Convenio general, y como aconteció, entre otras, en la provincia de Cáceres, y
atendiendo a las nuevas circunstancias económicas del sector de la construcción y a
la existencia de provincias especialmente deprimidas a estos fines, estableciera una
nueva fórmula de adaptación a los mínimos salariales generales en su art. 50.4.>>.
Sienta, de esta forma, la Sala la doctrina en el sentido –o, mejor dicho, recuerda,
pues en numerosas ocasiones anteriores ya se había referido a ella- de que de los
arts. 82.4 y 86.4 del ET se desprende claramente que cualquier convenio colectivo
de fecha posterior puede incidir en el anterior modificando a la baja las
condiciones salariales (esto es lo que la doctrina científica y la propia
jurisprudencia denominan “principio de modernidad” de los convenios), por lo que
los recurrentes no pueden pretender que se les mejoren –y ni tan siquiera que se
les mantengan- todas condiciones que se deriven de un determinado convenio
cuando exista otro posterior que desconozca o modifique las antes referidas.
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Tras lo cual entra ya de lleno a interpretar la frase convencional que se refiere a las
especiales circunstancias por las que atraviesa el sector de la construcción y la
alusión que el mismo lleva a cabo a las provincias deprimidas:
<<La interpretación de dicho precepto convencional ("Teniendo en cuenta las
especiales circunstancias por las que atraviesa el sector y en algunas provincias
especialmente deprimidas, los convenios provinciales que en sus tablas salariales y
por todos los conceptos y cómputo anual se vean afectados por la presente
remuneración mínima bruta anual fijada en este Convenio adaptarán las mismas
mediante los acuerdos pertinentes que se adopten en su ámbito"), aplicable en la
provincia de Cáceres, --al no cuestionarse, como se refleja en los inalterados hechos
probados, que a estos fines es incluible entre las " especialmente deprimidas "--, debe
efectuarse en los mismos términos que en la sentencia de instancia, pues la
afirmación normativa de que los Convenios provinciales afectados "adaptarán" las
remuneraciones mínimas a las especiales circunstancias del sector y de la provincia
especialmente deprimida "mediante los acuerdos pertinentes que se adopten en su
ámbito" no cabe configurarlo, como pretenden los recurrentes, a modo de mandato
imperativo de aplicación automática a partir del 01-01-2012, pues en tal caso no
tendría sentido alguno el precepto, sino que el precepto cuestionado obliga a las
partes a negociar para llegar a los correspondientes acuerdos o a utilizar, en su caso,
otros posibles medios a los que pueda darse legalmente la eficacia de convenio
colectivo, pero no posibilita el acudir directamente a los órganos jurisdiccionales
para la fijación de tales condiciones salariales>>.
Con lo cual, ya se lleva a cabo una primera insinuación en el sentido de que el
convenio no dispone –en sí mismo- una obligación de adaptar automáticamente las
cuantías salariales futuras en determinado sentido, sino que más propiamente
defiere esta adaptación a ulteriores negociaciones de las partes, o a
procedimientos alternativos de su posible falta de acuerdo, como podrían ser la
mediación o el arbitraje. Y termina razonando así:
<<La referida función de resolver conflictos de intereses no es jurisdiccional, como ha
reiterado la jurisprudencia de esta Sala en supuestos análogos, entre las más
recientes, en la STS/IV 13-mayo-2014 (rco 109/2013) señalando que <<la nota
finalista es la que marca la frontera entre el conflicto colectivo jurídico y el de
reglamentación, económico o de intereses, y que la distinción entre una y otra figura
cobra especial interés porque implica la competencia del orden social para conocer
solamente de los primeros. El conflicto colectivo -mantenemos con reiteraciónpresupone una controversia que puede ser solventada aplicando una norma jurídica,
pues lo que se cuestiona es la existencia, el alcance, el contenido o los sujetos de una
relación jurídica disciplinada por la ley o por el convenio colectivo, o afectada por
decisión o práctica de empresa, en tanto que el conflicto de intereses o económico
tiene como finalidad la modificación, bien a través de la supresión, la adición, la
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reducción o la sustitución por otro del orden jurídico preestablecido, es decir,
cambiando de alguna manera las condiciones de trabajo; y, como es lógico, estas
últimas controversias no pueden encontrar solución en Derecho, ni el Juez puede
suplantar la actividad negociadora de las partes, único procedimiento para pacificar
la situación (así, SSTS 19/04/00 -rco 2980/99 ; 26/05/09 -rco 107/08 ; 01/06/10 rco 73/09 ; 17/06/10 -rco 68/09 ; y 10/11/10 -rco 140/09)>>, añadiendo con
referencia al caso concreto en ella enjuiciado que <<Con lo que está claro -casi
parece ocioso indicarlo- que la tutela pretendida en el apartado de que tratamos
[plazos y requisitos del Reglamento a convenir] no es ya que resulte ajena a la
competencia de este orden social de la jurisdicción ..., sino que incluso es también
extraña a la jurisdicción en sí misma considerada, en tanto que ésta se haya
encaminada a la solución de los «conflictos jurídicos» mediante la «dicción del
Derecho» [iuris dictio], pero en manera alguna puede alcanzar a «conflictos de
intereses» cuya satisfacción pretende materializarse ... en la sustitución de la
infungible voluntad negociadora de las partes [las obligadas a negociar el
Reglamento en cuestión]. El derecho que se dice conculcado -deber de negociar el
Reglamento de Sueldo- innegablemente genera acción para exigir tutela judicial,
pero la correspondiente pretensión material a ejercitar en demanda de tutela
jurisdiccional concreta como afirmación de aquélla [la acción], parece que no puede
ser otra -repetimos, aunque obviamente sin ánimo de prejuzgar- que la ya indicada
de daños y perjuicios; pero ésta no ha sido la opción elegida por el Sindicato
accionante>>.
Y de todo ello deduce la procedencia de desestimar el recurso, de la misma manera
que respecto de la demanda hizo la Sala de instancia, si bien ésta la había acogido
favorablemente en el único aspecto al que la parte demandada se había allanado.
En definitiva, el Tribunal Supremo confirma íntegramente la sentencia de
instancia.
El Tribunal Supremo lleva a cabo en esta sentencia, una vez más, la distinción entre
los dos tipos de conflicto de ámbito colectivo surgido entre grupos de trabajadores
y grupos de empresarios, a saber: Conflictos “colectivos” stricto sensu y conflictos
“de intereses”, también denominados “económicos” o “de reglamentación”.
Los conflictos “colectivos” stricto sensu son exclusivamente jurídicos y solamente
pueden versar “sobre la aplicación o interpretación de una norma estatal, convenio
colectivo, cualquiera que sea su eficacia, pactos o acuerdos de empresa…etc”, tal
como establece el art. 153.1 de la LRJS. En definitiva: interpretación o aplicación de
normas jurídicas o fuentes de la relación laboral (leyes, reglamentos o convenios
colectivos o pactos de igual índole, conforme al art. 3.1 del ET), pues esta
interpretación y aplicación de normas jurídicas es lo que corresponde con
exclusividad a los órganos jurisdiccionales conforme al art. 117.3 de la
Constitución española.
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En cambio, los conflictos “de intereses” o de reglamentación, consistentes en la
creación de una norma (en este caso convenio o pacto colectivo) allí donde no la
había, o en la modificación o complemento de la que existía, no es nunca materia
de conflicto “colectivo” o jurídico stricto sensu, pues no existe norma jurídica
alguna que interpretar o aplicar, sino que se trata de fabricar la norma o de
modificarla, y la competencia para ello no corresponde a los tribunales, ya que la
potestad de éstos (conforme al invocado art. 117.3 constitucional) alcanza
únicamente a la interpretación y aplicación de las normas, pero no a la posibilidad
de crearlas. Y en el caso contemplado por la sentencia que nos ocupa, la demanda
no iba encaminada a interpretar o aplicar el precepto de un convenio colectivo,
sino a que el órgano jurisdiccional supliera la facultad de las partes, bien para
llegar a un acuerdo en materia salarial, o bien para acudir a alguno de los medios
alternativos al acuerdo en la materia, como podrían ser la mediación o el arbitraje.
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Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 4ª de lo Social) de... en el recurso de casación –común o tradicional- número 207/2013