Documento elaborado y realizado por: Dª Ana Mª Bastida de Miguel
Licenciada en Psicología - Máster en Psicología Clínica
Psicoterapeuta por la EFPA/COP (Certificado Europeo de Psicóloga
Especialista en Psicoterapia)
Postgrado Universitario en Medicina Psicosomática y Psicología de la Salud
Miembro del SEPCyS (Sociedad Española de Psicología Clínica y Salud)
Miembro de la SEPD (Sociedad Española de Patología Dual)
Colegiada R-00478 / PAM-008
E-mail: [email protected]
Para escuela de padres APA VILLA DE AUTOL
http://www.slideshare.net/ceipdeautol/cmo-potenciar-la-autoestima
http://www.salupedia.org/salud/enlaces/422/como-potenciar-la-autoestima-de-nuestros-hijos#5
LA IMPORTANCIA DE LA AUTOESTIMA: CÓMO POTENCIARLA
Un valor imprescindible tanto para niños como para adultos
Autoestima es algo fundamental para nuestro desarrollo
personal
 Autoestima es quererse a uno mismo y querer a los
demás. Significa saber que somos valiosos, que
merecemos la pena, que somos capaces, y no sólo saberlo
sino afirmarlo, creérnoslo y actuar conforme a esa
creencia. Implica respetarnos a nosotros mismos y
enseñar a los demás a hacerlo.
 Autoestima es un aspecto muy importante de nuestra personalidad, es fundamental
para gestar nuestra identidad como ser humano e imprescindible para una buena
adaptación social.
 El grado en el que las personas tengan sentimientos positivos o negativos sobre sí
mismos y sobre su propio valor será determinante a la hora de sentirnos a gusto con
nosotros mismos y con los demás.
 Autoestima, es el concepto que tenemos de nuestra valía y se va formando en función
de todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre
nosotros mismos vamos incorporando a lo largo de nuestra vida. Todas las
impresiones, evaluaciones y experiencias que vamos experimentando se van
acumulando y van conformando un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por
el contrario, un incómodo sentimiento negativo por no ser lo que nos gustaría ser.
 Autoestima es, por tanto, la valoración que cada persona hace de sí misma. Y el valor
que cada persona se otorgue a sí misma va a ser de vital importancia tanto para el
propio bienestar personal como para las relaciones interpersonales.
 Un juicio poco realista y negativo de uno mismo puede ocasionar muchas decepciones
y mucho daño y a lo único que nos puede llevar es a mantener un ánimo decaído y carente
de optimismo.
 Nos sentimos listos o tontos, capaces o incapaces, nos gustamos o no en función de lo
que hayamos ido aprendiendo a lo largo de nuestro desarrollo. Esta autovaloración es
muy importante, dado que de ella depende en gran parte la realización de nuestro potencial
personal y nuestros logros en la vida.
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 Las personas que se sienten bien consigo mismas, que tienen una buena autoestima,
son capaces de enfrentarse y resolver los retos y las responsabilidades que la vida nos
plantea. Por el contrario, los que tienen una autoestima baja suelen autolimitarse, sentir
que no valen lo suficiente y, en consecuencia, fracasar.
 La autoestima se construye con la experiencia de cada uno y es la que permite valorar
el autoconcepto que influye en lo que nos decimos a nosotros mismos y que se conoce
como el "auto-habla" los “auto-mensajes” las “auto-instrucciones”.
 Las personas con baja autoestima suelen mantener un auto-habla negativa sobre sí
mismas, califican sus acciones por debajo de lo normal y de forma poco realista “No
puedo” “No valgo” “Lo hago muy mal”...
 Hay que prestar mucha atención tanto a las afirmaciones que cada persona realiza
sobre sí misma como a las acciones que lleva a cabo, pues en función de todo ello
podremos identificar las que tienen una perspectiva negativa respecto a su
autoconcepto y actuar en consecuencia.
La imagen que una persona tiene de sí misma abarca desde su
apariencia física hasta sus conocimientos, sus actitudes, sus
creencias, sus potenciales, sus habilidades, su capacidad para
relacionarse y para resolver problemas...
 Si conseguimos valorar las propias cualidades, sin atender demasiado a los defectos
personales, podremos mejorar la forma de afrontar tanto las situaciones favorables
como las desfavorables.
 Además, si conseguimos cambiar la comunicación con nosotros mismos y con los
demás de forma que nadie salga perjudicado, todos saldremos beneficiados.
 Una persona que no está satisfecha consigo misma no podrá afrontar la vida con la
decisión y el optimismo necesarios, lo que desembocará en una falta de confianza no
sólo en su entorno sino también en todos los ámbitos de su vida.
Mi autovaloración está influenciada por mis vivencias,
por mi historia personal pero sobre todo por la
valoración que tanto yo como las personas, que han
sido y son, importantes en mi vida hacen de mí.
Nuestra propia valoración sobre nosotros mismos es fundamental
 Autoestima tiene mucho que ver con el autoconcepto, que es la forma en que cada uno
se percibe a sí mismo. Este "autoconcepto" se va construyendo a lo largo de la vida
mediante la información que nos va llegando de los demás y que se va añadiendo al concepto
que uno va formando de sí mismo. De ahí que una buena autoestima suela provocar un
efecto positivo en cadena en la vida de las personas y esto a su vez va a permitir que
los distintos procesos a los que debemos hacer frente se afronten con seguridad,
motivación y una dosis extra de optimismo.
 Con estos elementos, es obvio pensar que quienes gozan de una autoestima elevada
tienen una mayor probabilidad de triunfar en la vida personal, laboral, familiar y social.
 Enunciados como “No puedo" o “Es imposible" deben cambiarse por otros más positivos
como “Podría intentarlo" o “Lo intentaré” “Puedo probar” “Si no lo intento nunca podré
saberlo” “¿Quién lo hace bien a la primera?” para no cerrar la mente ni las puertas a
posibilidades más optimistas.
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 Lo mismo sucede con la opinión sobre los propios defectos, que aparecen como sentencias
que nos autoevalúan de forma negativa. Es aconsejable modificarlas por otras más
positivas que realcen las cualidades más que los defectos.
 No obstante, si se hace demasiado difícil sustituirlas, se puede recurrir a colocar un
“Pero" al final de la frase para introducir alguna de las cualidades personales que ayuden a
ser más optimistas: “Me costará conseguirlo, “pero” mantendré mi constancia para
intentarlo” “Lo seguiré intentando”…
El modo de valorarnos determina algo tan importante
como la capacidad de rendimiento o la competencia
social. Una baja autoestima puede traducirse en bajo
rendimiento o en escasas habilidades sociales.
 Los efectos de una baja autoestima suelen ser muy negativos. La persona que no está
satisfecha de sí misma difícilmente afrontará la vida con la decisión y el optimismo
necesarios. Este déficit desemboca en falta de confianza e inseguridad y se convierte en un
motivo más para reforzar la valoración negativa que una persona realiza de sí misma. Es lo
que se conoce como “La profecía autocumplida", un efecto que se produce cuando
alguien no se valora lo suficiente, rinde por debajo de sus posibilidades y genera un
circuito cerrado de acontecimientos en los que la baja autoestima se mantiene por
debajo de lo normal, pues los "malos" resultados confirman la mala opinión que una
persona tiene de sí mismo.
 Las personas somos complejas y muy difíciles de definir en pocas palabras. Como existen
tantos matices a tener en cuenta es importante no hacer generalizaciones a partir de uno o
dos aspectos. Por ejemplo:
 Podemos ser muy habladores con los amigos y ser muy callados en casa.
 Ser un mal jugador de fútbol no indica que seamos un desastre en todos los deportes.
 Que nos salga mal un examen no significa que no sirvamos para los estudios.
 No nos autolimitemos a base de autoetiquetarnos negativamente y no cerremos las
puertas a otras posibilidades.
 Tengamos cuidado con las etiquetas, el cometer un error o el realizar algo mal, en un
determinado momento, no quiere decir que seamos torpes, vagos, o cualquier otro
atributo negativo. Quiere decir que hemos hecho algo para aprender y gracias a ello
hemos cometido un error, pero también gracias a ello, podemos crecer, superarnos y
salir tremendamente fortalecidos de ello.
 Autoestima y autoconcepto son dos términos que nos ayudan a entender lo que
sentimos nosotros mismos hacia nosotros mismos.
 El AUTOCONCEPTO se refiere a la percepción que uno
tiene de sí mismo. Es nuestra propia descripción de
cómo nos vemos a nosotros mismos.
 La AUTOESTIMA se refiere al valor que damos a esa
imagen de nosotros mismos, en otras palabras, al
cariño que nos tenemos por ser como somos.
 El papel que jugamos los padres va a ser esencial en
ese proceso de maduración de la autoestima.
 La autoestima es uno de los aspectos más importantes en el desarrollo del niño. Un
niño que no se quiere a sí mismo, que se ve como alguien que no merece el afecto de
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los demás o que se siente un ser inútil, o torpe o vago… difícilmente podrá lograr un
nivel de desarrollo adecuado en cualquier faceta de su vida.
Sin confianza en uno mismo, sin la sensación de
quererse y de ser querido, nadie es capaz de
disfrutar de la vida ni de desarrollarse
adecuadamente.
Personas con autoestima ALTA, características:
 Saben qué cosas pueden hacer bien y qué pueden mejorar.
 Se sienten bien consigo mismas.
 Expresan su opinión ante los demás.
 No temen hablar con otras personas.
 Saben identificar y expresar sus emociones a otras personas.
 Participan en las actividades que se desarrollan en su entorno, centro de estudio, de trabajo...
 Les gustan los retos y no les temen.
 Se valen por sí mismas ante las situaciones que se les presentan, implica dar y pedir apoyo.
 Se interesan por los otros con sentido de ayuda y están dispuestos a colaborar con las demás
personas, sin críticas negativas.
 Son creativas y originales, inventan cosas, se interesan por realizar tareas desconocidas,
aprenden actividades nuevas, se implican en ello.
 Luchan por alcanzar lo que quieren.
 Disfrutan de las cosas divertidas de la vida, tanto de la propia como de la de los demás. Se
alegran de que a los demás les vaya bien.
 Comparten con otras personas sus sentimientos.
 Se aventuran en nuevos objetivos.
 Son organizadas y ordenadas en sus actividades.
 Preguntan cuando no saben algo, no tienen miedo a preguntar.
 Defienden su posición ante los demás, de forma asertiva.
 Reconocen sus errores cuando se equivocan.
 No les molesta que digan sus cualidades, pero no les gusta que los adulen.
 Conocen sus cualidades y tratan de sobreponerse a sus defectos.
 Son responsables de sus actos.
 Son líderes naturales.
Personas con autoestima BAJA, características:
 Son indecisos, tienen dificultades para tomar decisiones, tienen miedo exagerado a
equivocarse. Sólo toman una decisión cuando están completamente seguros de obtener
resultados al 100%.
 Piensan que no pueden, que no saben nada, que no lo van a conseguir.
 No valoran sus talentos ni sus posibilidades. Ven sus talentos pequeños, en cambio los de los
otros los ven grandes e incluso exagerados.
 Tienen miedo a lo nuevo y evitan los riesgos.
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 Son muy ansiosos y nerviosos, lo que les lleva a evitar situaciones que les dan angustia y
temor.
 Son muy pasivos, evitan tomar la iniciativa.
 Son personas aisladas, tímidas y casi no tienen amigos o muy pocos.
 No les gusta compartir con otras personas sus sentimientos.
 Evitan participar en las actividades que se realizan en su centro de estudio o de trabajo.
 Temen hablar con otras personas de cualquier tema, se sienten continuamente evaluados.
 Dependen mucho de otras personas para hacer sus tareas o realizar cualquier actividad.
 Se dan por vencidas antes de realizar o iniciar cualquier actividad.
 No están satisfechas consigo mismas, piensan que no hacen nada bien.
 No conocen sus emociones, por lo que no pueden expresarlas.
 Debido a que no tienen valor, les cuesta aceptar que las critiquen.
 Les cuesta reconocer cuando se equivocan.
 Manejan muchos sentimientos de culpa cuando algo sale mal.
 Ante resultados negativos buscan la culpabilidad en otros.
 Creen que son los feos, los ignorantes y que todos los demás lo hacen mejor que ellos.
 Se alegran ante los errores de otros porque así ellos se sienten mejor.
 No se preocupan por su estado de salud.
 Son pesimistas, creen que todo les saldrá mal.
 Buscan líderes para hacer las cosas.
 Creen que son personas poco interesantes.
 Creen que causan mala impresión en los demás.
 Sienten que no controlan su vida.
 No les gusta esforzarse porque no creen en su capacidad.
 Les cuesta obtener sus metas.
Personas con autoestima INFLADA, características:
 Piensan que pueden hacerlo todo, no hay nadie mejor que ellos.
 Creen tener siempre la razón y que no se equivocan nunca.
 La seguridad en sí mismos es extrema, pero esto mismo hace que no vean los riesgos de sus
acciones.
 Creen que todas las personas les quieren y dependen de ellos.
 Hablan en extremo y son escandalosos.
 No tienen en cuenta a nadie para hacer sus tareas o realizar cualquier actividad pues
consideran que nadie está a su altura.
 Por lo general la gente los rechaza: “son los típicos sabelotodo”.
 Se aman de forma enfermiza, son extremadamente egocéntricos.
 Son vanidosos, en caso extremo llegan al “narcisismo”. Narciso era un joven muy hermoso que
todos los días iba a contemplar su propia belleza en un lago. Estaba tan fascinado consigo
mismo que un día se cayó dentro del lago y se ahogó. En el lugar donde cayó nació una flor, a
la que llamaron narciso.
 Se sienten muy atractivos (y no necesariamente en el aspecto físico).
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 Creen que son las personas más interesantes del mundo.
 Creen que ganan a cualquiera en todo.
 Creen que impactan a cualquiera que los conoce.
 Les gusta que los elogien.
 Creen que todas las personas están obligadas a quererlos y a demostrarlo.
 Sienten que realmente son su mejor amigo.
 Tienen mucha seguridad en sí mismos.
 Cuidan de forma enfermiza su salud.
 Creen que ellos nunca se equivocan, pero atacan a los demás si lo hacen.
 Sienten que nadie es más que ellos como persona.
 Casi siempre tienen una actitud amigable con los demás; los aceptan sin juzgarlos.
 Se sienten felices y plenamente a gusto consigo mismo.
 Sienten que merecen tener más que los demás.
 Quieren tener lo mejor en ropa, perfumes, y objetos materiales.
 Son en general muy ególatras.
 Optimistas en extremo.
Ahora bien, qué podemos hacer, de qué va a depender la autoestima:
 La autoestima puede ser cambiada y mejorada. El concepto de uno mismo va desarrollándose
poco a poco a lo largo de la vida, cada etapa aporta en mayor o menor grado, experiencias y
sentimientos, que darán como resultado una sensación general de valía o de incapacidad. En la
infancia descubrimos que somos niños o niñas, que tenemos manos, piernas, cabeza y otras partes de
nuestro cuerpo.
 También descubrimos que somos seres distintos de los demás y que hay personas que nos aceptan y
personas que nos rechazan. A partir de esas experiencias tempranas de aceptación y rechazo de
los demás es cuando comenzamos a generar una idea sobre lo que valemos y por lo que
valemos o dejamos de valer.
En esta evolución juega un papel muy importante la
familia, de ahí que haya una serie de principios que es
interesante tener en cuenta.
FACTORES DETERMINANTES DE LA AUTOESTIMA
 Según van creciendo, nuestros hijos saben que pueden actuar sobre el medio que les rodea, y
cada vez surgen a su alrededor más actividades en las que poner a prueba su inteligencia, su
memoria, sus habilidades tanto personales como interpersonales... Y en función de todo ello
poco a poco vamos conformando el autoconcepto y la autoestima.
 Ahora bien ¿Cómo sabe el niño que ha hecho bien las cosas? Pues, entre otros condicionantes,
porque nosotros como padres y otras personas significativas para él se lo hacemos ver así,
además de los propios resultados de sus actos que le aportan el feedback necesario.
Por tanto, la autoestima (el valor que el niño se da a sí mismo) va a depender:
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1) De los comentarios, actitudes y sentimientos que los padres y
personas próximas transmitamos. Los padres jugamos un papel
fundamental en la autoestima de nuestros hijos pues influimos en cómo
se sienten y se relacionan con los demás. Si confiamos en ellos, si les
hacemos ver sus progresos, si les apoyamos en las dificultades, si les
ayudamos a limar defectos... entonces su autoestima será alta y se
sentirán seguros y confiados.

La autoestima de los niños se ve muy afectada por las etiquetas
que en muchas ocasiones los propios adultos les colgamos. Se
trata del niño etiquetado o encasillado en un defecto o rasgo de
carácter negativo: “es un vago”, “es muy desordenado”, “es mentiroso”,
“es un contestón”, “es muy tímido” “es…” etc.
 Es muy negativo lo que puede derivar de todo esto para un niño que se le marque o se le defina
con cualquiera de esas etiquetas. Incluso se habla de “Profecía autocumplida” para referirse a
este fenómeno: la misma etiqueta hace que el niño se comporte en función de la etiqueta que le
hayamos colgado.
El grado de autoestima puede ser un factor determinante
para el éxito o fracaso no sólo en tareas escolares o
laborales sino en aspectos fundamentales de nuestra vida.
2) De las posibilidades de efectuar con éxito las actividades que realizamos.
 Nuestros hijos necesitan comprobar por sí mismos que son capaces de realizar ciertas
cosas. Necesitan hacerlas para practicar y para aprender con ellas. En este sentido, no cabe
protegerles por miedo a que se hagan daño, se caigan o sufran por algo o simplemente para evitar
que lo hagan mal.
 Aprenderán a realizar muchas actividades si se lo permitimos. Pero si no lo necesitan hacer
porque no dejamos que lo hagan, nunca tendrán la oportunidad de comprobar por sí mismos que
son capaces de hacerlo o simplemente mejorar lo que ya hacen, aunque lo hagan mal. Muchas
veces nos precipitamos al juzgar de antemano las habilidades de nuestros hijos o las
nuestras propias.
 Frecuentemente solemos oír los siguientes comentarios:

“eso es muy difícil para ti, quita que yo lo hago”

“eso, mejor ni lo intentes, mira lo que te pasó el otro día”

“ni hablar que el otro día lo dejaste hecho un asco”…
 ¿Qué conseguimos con ello? La principal consecuencia es que limitamos las posibilidades
de cometer errores e impedimos poder adquirir habilidades. Al decirles que no pueden
hacerlo, que no lo harán bien, que ni siquiera merece la pena intentarlo porque ya anticipamos
que lo harán mal, obstaculizamos que puedan desarrollarse en una faceta determinada y
volvemos a encontrarnos con la “profecía autocumplida”.
Si creo que me va a salir mal, si los que me rodean también
lo creen, lo más seguro es que me salga mal.
3) De cómo interpretan sus éxitos y sus fracasos: Imaginaos que
quitamos importancia al esfuerzo que nuestros hijos están realizando para
aprender a escribir su nombre de forma correcta después de un par de
ensayos, porque consideramos que están obligados a ello o porque es lo
que deben hacer. Les estamos enseñando a hacer una interpretación
errónea de lo que son capaces de realizar.
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Por ej. si el problema de autoimagen que tiene el niño es su
bajo rendimiento escolar, deberemos resaltar cualquier logro
escolar aunque esté por debajo de la media de su clase.
 Muchas de las actividades a las que se enfrenta por primera vez un niño son muy difíciles,
aunque a nosotros nos parezcan muy fáciles, por ello no hay que adornar con frases como
“venga, que es muy fácil, es que no te esfuerzas lo suficiente” o “era muy difícil y tú no puedes” “tú
no sabes, deja yo lo hago”…
Debemos suprimir la crítica por el fracaso, ir a los hechos no
a las descalificaciones personales: “esto está mal, por esto y
por esto”, pero nunca decir: “eres un vago, eres...”
 Tenemos que ir más allá e intentar que el niño comprenda que hay cosas sencillas y cosas
complejas y que va a depender de cada persona el hacerlo mejor o peor, del esfuerzo que
se invierta para conseguirlo, de la motivación… pero sobre todo va a ser fundamental que
entienda la idea de que los fracasos o los errores son oportunidades que se presentan para
aprender, cuantos más errores mayor aprendizaje porque indicará que se habrá intentado y
practicado mayor número de veces.
Hay que realizar las correcciones basándonos en los
pequeños logros: “este ejercicio no es correcto debes
intentar hacerlo bien, igual que ayer hiciste muy bien...”
4) De los comentarios y actitudes de sus profesores hacia ellos sobre lo que hacen. La primera
imagen que nuestros hijos tienen de sí mismos es la que les hemos proporcionado en el
ambiente familiar. Pero poco a poco se va ampliando el círculo en función de las relaciones que
nuestros hijos mantienen con otras personas.
 Con la incorporación a la escuela, el profesor comienza a cobrar un papel relevante. Este
profesional se convierte en eje de referencia importante para nuestros hijos y va a colaborar con
nosotros en el fortalecimiento de la autoestima.
La visión que de ellos tiene el profesor puede ayudarles a
reforzar la que ya habían adquirido e irla transformando.
5) De las relaciones que mantienen con otras personas significativas. Poco a poco, los compañeros
van a ocupar un lugar privilegiado en la vida de nuestros hijos. Al principio su influencia es mínima,
pero a medida que nuestros hijos empiecen a compararse con los demás irá siendo mayor (en
torno a los 8 años). Entonces empezarán a valorarse no sólo por lo que ellos pueden hacer, sino que
podrán comprobar si lo hacen mejor o peor que los otros.
6) De los abuelos, cuidadores, familiares, amigos de los padres... también constituyen puntos de
referencia importantes para nuestros hijos y todos ellos pueden contribuir a un desarrollo adecuado o
no de su autoestima…
ALGUNAS RECOMENDACIONES PARA FAVORECER LA AUTOESTIMA
Tienen ante sí un montón de posibilidades que nosotros como padres podemos ayudar a potenciar
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 Empecemos por aceptar a nuestros hijos tal y como son. Tienen unas cualidades y unos defectos,
como todo ser humano. Y sobre todo tienen ante sí un montón de posibilidades que nosotros como padres
podemos ayudar a potenciar.
El tener hermanos con mejor rendimiento académico y
establecer comparaciones o recibir bromas inadecuadas de
los iguales pueden ser también factores que contribuyan a
menoscabar la autoestima.
 La aceptación implica que no hay comparaciones. Toda comparación es odiosa, entonces, ¿para qué
utilizarla? Nuestros hijos son seres únicos e irrepetibles y posiblemente habrá niños que vayan mejor
en lectura, en escritura o en cálculo, que sean más o menos simpáticos, pero eso no les convierte en
seres más valiosos. A nuestros hijos no les beneficia en absoluto que les comparemos
continuamente con los demás. Lo normal es que su autoestima no mejore. Es cierto que se nos
pueden escapar comentarios sin ninguna mala intención, pero utilizarlos con demasiada frecuencia
sólo conduce a impedir el desarrollo emocional del niño.
 Hagamos cumplidos realistas. Estamos educando a nuestros hijos y cuando hacen algo que no es
adecuado, hay que hacérselo ver. En otras palabras, no hay que felicitarles por todo. Nuestros hijos
tienen que confiar en nosotros, y si nosotros no les corregimos, si consideramos que todo lo hacen bien
y exageramos los elogios, perderán ese efecto positivo que les ayuda a crecer. Por tanto ojo con los
refuerzos no hay que aplicarlos sin ton ni son. Lo que está bien está bien pero lo que está mal hay que
corregirlo, de buenas maneras pero corregirlo.
Para ayudar a modificar un comportamiento es muy importante que se
registre aquello que queremos modificar o potenciar. Las correcciones
deben hacerse siempre en positivo, animándoles, confiando en sus
éxitos y en sus capacidades para lograrlo. Pero nunca resaltando sus
dificultades o incapacidades.
 Elogiemos de forma correcta: concreta y creíble y no de forma general y sarcástica. No insistamos
en las descalificaciones continuas. Hay que tender especialmente a realzar de forma muy expresiva y
manifiesta las conductas positivas que tengan, por mínimas que sean, e ignorar, que no quiere
decir consentir, las conductas negativas.
Tenemos que subrayar aquello que hacen bien, valorar sus
cualidades, valorar su esfuerzo.
 Enseñemos a nuestros hijos a valorar a los demás. El niño muy pronto entiende que todos tienen
diferentes habilidades que aportar y con ello aprenderá a valorar también a los demás. A su vez, también
recibe refuerzo sobre sus propias habilidades y con ello incrementará su autoestima. Fomentar estos
sentimientos agradables, garantizará la cooperación con otros lo que aportará incremento de
autoestima y seguridad en aquellas cosas que es capaz de realizar y compartir.
 Demostremos a nuestros hijos que tenemos interés por lo que son y por lo que hacen, no por lo
que nos gustaría que fueran o hicieran. Eso les permitirá aprender a valorar su vida. Nuestros hijos
necesitan saber que son valiosos y nosotros somos quienes mejor podemos proporcionarles este
sentimiento.
Debo evitar comentarios del tipo: “...Pepa, siempre igual”,
“hay que ver como es esta niña”, “no tienes arreglo”, o
cualquier otro comentario descalificador.
.
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 Debemos exigirles hasta donde ellos puedan llegar, pero respetando su ritmo y sin pedirles mucho
más de lo que sean capaces de hacer en función de su edad. Pero tampoco caigamos en el
extremo contrario: protegerles demasiado no les ayudará a descubrir sus potencialidades ni su
autonomía personal de ahí que lo más importante sea potenciar el que realicen las cosas por ellos
mismos a pesar de los errores que puedan cometer.
 Seamos cariñosos y demostrémosles que los queremos. Desde el verdadero cariño se dicen muy bien
todas las cosas. Demostremos y manifestemos el cariño de forma real. No olvidemos el contacto físico
porque es muy importante. Los niños que reciben manifestaciones físicas y emocionales del cariño
son niños con mayor autoestima y con mayor seguridad en sí mismos.
 Inflarles a besos: Para todos nosotros el sentirnos queridos, amados y protegidos es el mejor
premio y el mejor regalo que nos pueden dar, muy por encima de cualquier regalo material por muy
valioso que éste pueda ser.
 Hagamos notar a nuestros hijos, no sólo con gestos, sino también con palabras, lo bien que nos
sentimos con ellos, lo importantes que son para nosotros.
 Eliminemos de nuestro vocabulario expresiones como "no puedo"
o "es imposible" deben cambiarse por otras más positivas como
"podré si lo intento", "lo intentaré", “con un poco de esfuerzo lo
conseguiré”, “si quiero puedo”… para no cerrar la mente a
posibilidades más optimistas y más positivas. Por ello, enseñemos a
nuestros hijos e emitir automensajes positivos y claros que les
ayuden no sólo a ir hacia el objetivo sino a conseguirlo.
Para modificar las cogniciones erróneas podemos registrar
las veces que se niegan a hacer las cosas porque se sienten
incapaces y lo expresan con comentarios del tipo: “no
puedo”, “no sé hacerlo”, “no me va a salir bien”, “por qué
no me ayudas tú”…
 Hay una cosa muy importante que podemos transmitir a nuestros hijos y es que si luchan y se
esfuerzan por avanzar, por aprender, por formarse, por seguir adelante pasito a pasito sin
quedarse atrás, claro que pueden no conseguir el objetivo; pero desde luego si no luchan lo que sí
está bien claro es que ya lo tienen perdido de antemano y lo mismo ocurre con nuestra vida
familiar, si luchamos por ella nunca lo tendremos todo perdido, siempre tendremos un objetivo por
el que luchar y conseguir.
Debo enseñarle a dirigirse a sí mismo comentarios positivos,
cada vez que haga algo bien: “¡Muy bien!, yo solo lo he
conseguido”, “cada día me sale un poquito mejor...”
 La historia ha demostrado que los más notables científicos superaron enormes obstáculos antes
de lograr el éxito: Lo lograron porque se obligaron a no rendirse después de sus derrotas y a pesar
de ellas siguieron luchando por lograr sus objetivos.
 A mayor esfuerzo mayor logro y a mayor logro mayor autoestima. La autoestima alta se apoya en
unos cimientos muy sólidos y si éstos son fuertes no hay nada que la destruya.
También debo ayudarles a encajar los fracasos,
entrenándoles para hacerse observaciones del tipo: “me salió
mal pero lo volveré a intentar”, “el error fue debido a...”, “la
próxima vez tendré en cuenta...”
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 Siempre que se pueda, hay que devolverle una nueva visión de sí mismo.
Vamos a poner el ejemplo del niño al que se tacha de “desordenado”. En este caso se trataría de darle
mensajes del tipo: “Qué bien has ordenado tu mesa, cada cosa en su sitio” “hoy ha quedado tu ropa
perfecta”, “me encanta cómo has dejado el pantalón”, “qué ordenada llevas la mochila, yo era incapaz de
llevarla tan bien como tú” “me encanta cómo me has limpiado la mesa” “lo haces mejor que yo”…
Esta estrategia es parecida a cuando ignoramos la conducta incorrecta e intentamos “pillar” al
niño portándose bien para prestarle atención.
 Darle la oportunidad de mostrar el comportamiento contrario y/o correcto.
“Me acaban de llamar para que salga rápidamente y no me da tiempo a recoger la habitación. ¿Te
importaría hacer la cama y guardar la ropa sucia en la lavadora? Gracias qué haría sin ti” “Si no fuera por
ti no sé qué haría”. Le estamos dando el mensaje: “tú puedes y yo confío en que lo hagas, estamos dando
por hecho que lo va a realizar” Y Además le damos la oportunidad de agradecer el favor premiándole por
su buena conducta, mediante refuerzo verbal.
 Alabar la conducta de nuestros hijos cuando alguien está presente.
A los niños les encanta repetir aquello que saben que nos gusta, sobre todo cuando son pequeños. Si
aprendemos a detectar lo que hacen bien y se lo valoramos tenderán a repetirlo y si además lo
comentamos con algún familiar o amigo cuando ellos están presentes el éxito estará asegurado. “Hoy ha
recogido su habitación y la ha dejado mejor que yo” “Hoy ha hecho un trabajo con una presentación que ni
yo en mis mejores tiempos lo haría tan bien” “Me encanta, cómo lees, cuando tú lees me entero de todo,
me entero mucho mejor que cuando leo yo” “Cuando te vemos estudiando nos sentimos tan orgullosos”...
Al comprobar el niño cómo valoramos ese comportamiento, que hasta lo comentamos con otras
personas, se motivará a continuar en esa línea e incluso lo extenderá y generalizará a otras
situaciones.
 Mostrarles la conducta adecuada.
“Voy a organizar estos cajones porque están un poco desordenados, ayúdame porque me encantó cómo
dejaste el otro día los tuyos y a mí nunca me han quedado tan bien como a ti. Esta vez utilizamos la
estrategia de pedir su ayuda a la vez que alabamos lo realizado por ellos anteriormente”.
 Nos ponemos en su piel, expresando la dificultad que supone el hacer algo que nos exige un
esfuerzo, y además les ofrecemos una alternativa y es que ellos pueden ayudarnos a conseguirlo.
Las cosas dichas de una forma positiva dan muchos mejores resultados.
 Recordarles experiencias pasadas en las que mostraron el comportamiento correcto.
“El día que tuve que salir y tú me ordenaste la habitación me la dejaste tan bien que hacía mucho que no
la había visto así ¿Te acuerdas? “Recuerdo que yo no tuve que hacer nada”.
Se intenta insistir para mantener el comportamiento adecuado, ofreciéndole mensajes parecidos a
los dados en la anterior ocasión, pero mostrando el impacto que nos produjo y valorando su
actuación.
 Mostrarles nuestra desaprobación y decirles cómo actuar cuando se comporten inadecuadamente.
“No me gusta cómo ha quedado tu habitación con todos los juguetes desparramados. Cuando los hayas
recogido ya puedes encender la televisión o hacer cualquier otra cosa que le guste”.
“No me gusta cómo tienes ordenados los cajones, todo está mezclado y arrugado vamos a intentar dejar
bien el primer cajón y verás la diferencia” “Vamos a organizar el frigorífico, si me ayudas enseguida lo
hacemos”. El objetivo final es que sea capaz de ordenar las cosas sin recordárselo. De momento,
viene bien ayudarle con instrucciones previas.
QUÉ SUCEDE EN EL CASO CONTRARIO: AUTOESTIMA SOBREINFLADA
 Mantener una buena autoestima es muy sano y es indispensable cuidarla y mantenerla en un
estado óptimo. Sin embargo, en exceso puede causar efectos nocivos, similares a los que pueden sufrir
las personas con un déficit. Y es que no debemos confundir una alta autoestima con una actitud
engreída, que sí puede provocar incomodidad en los demás y generar relaciones desiguales que
terminan perjudicando el bienestar tanto propio como del entorno.
 Además, normalmente quien se estima en exceso no es muy consciente de ello, y mucho menos de
los problemas que le ocasionan. Por este motivo, es muy importante atender a la opinión de los
demás. La sobreestimación de uno mismo puede causar una actitud defensiva e intolerante,
incluso, hostil de los demás hacia uno mismo y esto puede hacer muchísimo daño a todos.
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 Una persona que se sobreestima demasiado tiende a minusvalorar a los demás y ello le provocará
más conflictos en sus relaciones. Por lo que es muy importante mantener un punto de vista firme
pero sin causar daños ni conflictos innecesarios. Es más, el tener en cuenta a los demás
despertará en ellos el respeto y admiración que la persona desea, pero de una forma sana y
controlada.
REFLEXIONES FINALES DE CÓMO FAVORECER LA AUTOESTIMA DE
NUESTROS HIJOS
 ¡Para CREERSE algo, aunque sea MENTIRA, sólo hay que REPETIRLO mucho! De ahí la
importancia de aprender a pensar en positivo. Si te obligas a pensar en positivo
terminarás actuando y sintiendo en positivo.
 Tener una buena autoestima es tener una visión saludable de sí mismo, es evaluarse de
forma positiva y estar satisfecho con sus aptitudes. Sentirse satisfecho de sí mismo no
quiere decir que no se desee ser diferente en algunos aspectos; por ello la persona con
autoestima alta intentará mejorar en las áreas que no le gusten aceptando de modo
realista sus defectos, pero sin tomar una postura excesivamente crítica y negativa.
 Es fundamental cultivar el hábito del sentimiento y pensamiento positivos. Si utilizamos
algún filtro que sea el ir a pillar a nuestros hijos haciendo algo bien. Que ese sea nuestro objetivo
y nuestra meta, si lo utilizamos a menudo aprenderemos a hacerlo y los resultados terminarán
por sorprendernos.
Para ayudar a mis hijos o a mí mismo a cambiar el discurso de
soy malo, soy feo, soy incapaz, no sirvo, no puedo, no sé,...,
tengo primero que creer en sus posibilidades o en las mías y
después repetir lo contrario hasta terminar creyéndolo y si
además lo registro mucho mejor.
 Transmitir a nuestros hijos que si nos lo proponemos
y nos esforzamos por conseguirlo, somos capaces
de mejorar, aprender y progresar en todos los
sentidos y en todos los ámbitos de la vida.
 Todos somos genios en potencia y en función de
cómo el entorno nos motive o interese lo
suficiente, tendremos la posibilidad de empezar a
serlo en cualquier momento o etapa de nuestra
vida.
 No dejar pasar desapercibidas las acciones buenas
que hayan realizado e intentar que descubran las
posibles soluciones y alternativas a cualquier
problema sin dárselo todo resuelto.
 Es importante enseñar a nuestros hijos a ser parte
activa, a compartir, a apoyar, a contemplar sus
deseos con el interés del grupo y a seguir las
reglas o normas del grupo. Con ello estaremos incrementando su seguridad y su autoestima.
 Explicarles la importancia de enviarse a sí mismos mensajes positivos que les permitan
descalificar situaciones negativas y valorar las positivas.
Tengo que animarles a mirarse cada día al espejo y decirse algo
positivo de cualquier área (aspecto físico, cualidades personales
o acciones realizadas, objetivos conseguidos día a día…)
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 Hacer que los niños se den cuenta de que están haciendo algo importante. Darles el
reconocimiento de que este algo no es fácil y que sólo el hecho de intentarlo, ya de por sí, es
un alarde que poco a poco creará hábitos más efectivos. No dar los éxitos por descontado,
sino reconocerlos y alabarlos de forma específica.
 Darles la posibilidad de auto-motivarse reconociendo y alabando cuantos resultados
positivos consigan aunque sólo sea por el hecho de intentarlo. Crear los contextos y
situaciones necesarios para que se den a sí mismos el permiso de intentarlo.
 Utilizando ejemplos personales explicarles la importancia de enviarse a sí mismos
mensajes positivos o autoinstrucciones positivas que les permitan descalificar
situaciones negativas y valorar especialmente las positivas.
 Expresar y verbalizar el refuerzo inmediatamente después de un éxito. Los éxitos
reconocidos, aunque pequeños, ayudan a aumentar la motivación y las ganas de superación y
en consecuencia la seguridad y la autoestima.
También haremos juntos una lista de frases positivas que
podamos decirnos, para que de vez en cuando podamos echar
un vistazo y comprobar cuántas veces hemos aplicado los
automensajes positivos y cuántas los negativos.
 Reducir la ansiedad y el agobio, utilizando el juego como instrumento de aprendizaje y
motivación.
 Organizar semanalmente unas interacciones de grupo, en pareja o en familia… para una
evaluación personal. Discutir sobre si ha habido o no un cambio de actitud y
comportamiento en casa, en la escuela, en las relaciones con los demás, consigo
mismos…
 Esto les acostumbrará a realizar un análisis personal que les puede llevar a autoconocerse y a tomar decisiones de forma consciente.
 Ayudarles a fijarse objetivos ambiciosos pero realistas, dentro de una dinámica cuyo
objetivo sea autosuperarse.
Aumentando su autoestima conseguiremos que nuestros hijos
sean más competentes, más seguros y más felices.
 Alentar los intereses, talentos y actividades del niño con el dibujo, el juego, los
compromisos, los intercambios, la reflexión, la relajación, los ejercicios físicos y mentales
tanto en grupo como individualmente.
 Considerar los fracasos no como algo negativo sino
como una oportunidad para poder aprender y
practicar.
 Una vez que el niño haya terminado la tarea, es
importante comprobar que está no sólo terminada
sino bien, y sobre todo reconocer el esfuerzo, la
buena voluntad y la habilidad demostrada; siempre
hay algún detalle en el que poder centrarse para
poder resaltar y hacer que su esfuerzo sea más
efectivo.
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 Como consecuencia el niño se sentirá orgulloso por el trabajo bien hecho. Reconocerá el
valor de terminar una tarea. Incrementará su motivación para ponerse nuevos objetivos al
darse cuenta de que puede enfrentarse y solucionar problemas además de incrementar su
capacidad de reconocer y utilizar los medios, las habilidades y los recursos que le han
funcionado.
 En definitiva conseguirá mayor seguridad en sí mismo como persona y como miembro del
grupo al que pertenece.
 Alcanzará un buen desarrollo de su sentido de competencia personal y se sentirá
motivado para volver a empezar cada día el proceso, sin miedo de fallar. Poco a poco sus
habilidades se irán incrementando.
También supone un cambio en las estrategias educativas y en
el modo de dirigirnos a nuestros hijos.
 Provocar situaciones para poder dar refuerzo y apoyo de forma continua.
 La labor que hagamos con nuestros hijos, para que ellos puedan conseguir un nivel
adecuado de autoestima, representa una ocasión muy positiva para trabajar y conseguir
resultados de autodesarrollo personal en nosotros mismos.
 Es una forma de entrar todos en una espiral de apoyo y motivación mutua para conseguir
una más correcta dirección de nuestra vida.
 Tener iniciativa, inquietudes y buen humor, especialmente con la pareja: Estos tres factores
son útiles para incrementar la autoestima familiar. En España el buen humor no suele escasear.
Pero la rutina y la monotonía es un enemigo en las relaciones conyugales y con los hijos. El
punto clave es que haya creatividad e iniciativa en la vida de pareja y eso se contagiará a
toda la familia. Las mejores horas deben ser para compartirlas con la pareja. Ser papá o mamá
no debe hacernos olvidar que somos “tú y yo, nosotros como pareja”.
 Creatividad e iniciativa protegen a la pareja de la rutina. Cuando hay rutina, es fácil que uno
de los dos busque la “magia añorada” fuera, en otras relaciones o en otras situaciones. Por el
contrario, si la pareja va bien, los hijos aprenderán su “educación sentimental”
simplemente viendo cómo se tratan mamá y papá, viendo cómo se admiran, cómo se
halagan, cómo muestran su cariño, o a través de su complicidad. “Cuando sea adulto trataré a
mi pareja como lo he visto hacer en mi casa”. Eso nos aporta mucha autoestima.
 Coherencia en los padres y autoexigencia en los hijos: Uno es coherente cuando lo que
piensa, siente, dice y hace es una sola y una misma cosa. No tiene sentido decir a los niños
desde el sofá: “eh, vosotros, ayudad a quitar la mesa”. Hay que dar ejemplo primero. No
podemos exigir algo mientras nosotros nos quedamos sentados: “si nosotros lo hacemos con
ellos desde pequeños, se sentirán orgullosos de colaborar”. Así aprenden a autoexigirse, que es
mucho mejor que tenerlos vigilados 24 horas al día. Esto es un progenitor potenciador,
motivador, animador y protector al mismo tiempo.
 También pedimos a los niños que estudien pero ¿nos ven a nosotros estudiar, leer revistas
de nuestro oficio, ponernos al día en nuestra especialidad o en nuestro trabajo?
 Hemos de poder decir: “mirad, hijos, nosotros también estudiamos” “nosotros también leemos”.
No pidamos algo que nosotros no estamos dispuestos a realizar.
 Es importante reconocer y reafirmar lo que vale la otra persona pero sin engañarnos,
siendo realistas y valorando la realidad.
 Seamos sinceros: no tiene sentido que andemos llamando “campeón” a nuestro niño que nunca
ha ganado nada. Si ha perdido un partido de fútbol, no le llamemos campeón. Ha de aprender a
tolerar la frustración, acompañado, eso sí de nosotros sus padres. También hemos de saber
(grandes y pequeños) que somos buenos en unas cosas y no en otras. “Hijo, pareces bueno en
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esto y en esto, pero creo que esto otro no es lo tuyo”. Reafirmemos al otro en lo que vale, y se
verá a sí mismo como lo que es, una persona valiosa.
 Cómo motivar negativamente:
Frases
Actitud promovida
(dichas por los padres)
(en los hijos)
 Eres un desordenado
 El desorden, desorganización…
 Siempre estás fastidiando
 Fastidiar más, rabia…
 Aprende de tu primo
 Rechazo al primo, resentimiento…
 Así no llegarás a ningún sitio
 Temor, desánimo…
 Estoy harta de ti
 Desamor, tristeza…
 Ya no te quiero
 Desamor, sentimiento de culpa…
 Aprende de tu hermano
 Celos, rabia…
 Estás castigada
 Tristeza, venganza…
 Cómo sigas así te castigo
 Temor, mentiras…
 Siempre estás peleando
 Me gusta pelear, agresividad…
 Así no tendrás amigos
 No sé cuándo vas a aprender
 Es verdad, tristeza, sentimiento de
fracaso…
 Eres un mentiroso…
 Tristeza, no puedo, no valgo…
 Lo mío es mentir…
 Cómo motivar positivamente:
Frases
Actitud promovida
(dichas por los padres)
(En los hijos)
 ¡Has sido capaz de hacerlo!
 Soy capaz, orgullo…
 ¡Muy bien!, yo sabía que lo harías
 Sí que puedo, confianza…
 No dudo de tu buena intención
 Soy bueno, sentimiento de superación…
 Si necesitas algo, pídemelo
 Amistad, confianza…
 Sé que lo has hecho sin querer
 No lo repetiré, autocontrol…
 Estoy muy orgulloso de ti
 Satisfacción, orgullo personal…
 Sabes que te quiero mucho
 Amor, seguridad…
 Yo sé que eres bueno, estudioso
 Soy bueno, me gusta estudiar…
 Te felicito por lo que has hecho
 Alegría, ganas de mejorar y superarse…
 Noto que cada día eres mejor
 Ganas de serlo, autosuperación…
 No esperaba menos de ti
 Confianza, seguridad, satisfacción…
 Te mereces lo mejor
 Satisfacción, alegría…
 Puedes llegar donde tú quieras…
 Puedo hacerlo, autosuperación…
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Frases que promueven actitudes positivas
 Muy bien, estaba seguro de que podías hacerlo.
 No me queda ninguna duda de que te estás esforzando,
se nota por lo bien que lo has hecho.
 Estoy muy orgulloso de ti.
 ¿Sabes? Te quiero mucho.
 Te felicito por lo que has hecho, yo no lo hubiera hecho
mejor.
 Estoy notando que cada día lo haces mejor, qué
diferencia de cómo lo hacías antes.
 Mira cómo se nota que estás mejorando (compararlo con
algo realizado anteriormente y que esté algo peor).
 Puedes llegar donde quieras porque cada día te esfuerzas un poco más.
 Tu esfuerzo es digno de ejemplo.
 Como sigas así no sé hasta dónde vas a llegar, cada día lo haces mejor (por ejemplo después
de comprobar lo estudiado, lo recogido, cualquier cosa positiva realizada).
 Las próximas notas serán mejores, dado lo que te estás esforzando.
 Sé que lo puedes conseguir, ¿te acuerdas de cómo lo hacías antes?...
Lo importante es saber qué queremos modificar y una
vez lo hayamos definido e identificado ir a pillarles en
cualquier detalle positivo, por mínimo que sea, y que
esté relacionado con el comportamiento o aptitud que
intentamos modificar.
 El individualismo es el cáncer del Siglo XXI. Nosotros y nuestros hijos estamos atados a
máquinas gratificantes: el DVD, la TV, la videoconsola, Internet... El trabajo en solitario va
minando la amistad verdadera. ¡Los amigos comprometen mucho y al individualista no le
gustan los compromisos!
 Sin embargo, necesitamos más que nunca grandes y
buenos amigos pero humanos, personas con las que
compartir muchas horas conversaciones sinceras y
cercanas, amistades de verdad, que nos apoyen y nos
conozcan auténticamente, que nos acepten tal y como
somos con nuestros fallos y con nuestras virtudes, que
potencien lo mejor que hay en todos nosotros...
Seleccionar amigos así para nosotros y para los
nuestros será la mejor inversión que podamos hacer,
tanto para el presente como para el futuro.
Por último tener en cuenta que:
 Hay una cosa muy importante que podemos transmitir a
nuestros hijos y es que si luchan y se esfuerzan pueden
perder pero si no luchan ya están perdidos y lo mismo
ocurre con nuestra vida familiar, si luchamos por ella,
nunca estaremos perdidos.
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 Una familia que trata de seguir estos principios contribuye a mejorar tanto la
autoestima en sus hijos como la autoestima en ellos mismos.
El aumento de la autoestima supone realizar de modo
sistemático lo que aquí se propone. No de modo puntual
ni unas veces sí y otras no, sino sistemáticamente e
imponiéndonoslo como un objetivo a conseguir.
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Documento elaborado y realizado por: Dª Ana Mª Bastida de Miguel

Transición a la vida adulta

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